¡Hola!, he disfrutado mucho estar traduciendo este fic, tal vez no ha tenido tanto movimiento, pero en realidad es una historia que disfruté mucho. Les dejo el capítulo 4.
Una semana después, Troy llegó a casa de la escuela y vio a Gabriella sentada en el sofá con una cobija sobre ella.
—¿Qué haces en casa tan temprano? —preguntó Troy.
—Vomité sobre mi escritorio en el laboratorio. La enfermera llamó a mamá para que fuera por mí —dijo Gabriella.
El rostro de Troy se suavizó.
—¿Por qué no me llamaste bebé? Yo te pude haber traído. Mi clase estaba junto a la tuya —dijo Troy.
—Tienes que ir a la escuela, Troy. No puedes preocuparte por mí veinticuatro siete —dijo Gabriella.
—Brie, vamos a tener un bebé… —comenzó Troy.
—¡Ya sé que tendremos un bebé! Lo escucho todo el día, Troy. ¿Crees que no lo sé? Porque sí lo sé. Solo estoy intentando lidiar con todo esto y todo ha pasado muy rápido —dijo Gabriella, comenzando a llorar.
—Gabs —dijo Troy suavemente.
—No puedo hacerlo, ¿está bien? —chilló Gabriella.
—Perdón por decirte todo eso. Solo estoy preocupado por ti Gabriella —dijo Troy.
—Lo sé. Pero, no necesito estar bajo un microscopio todo el día —dijo Gabriella.
Troy tomó aire y después lo soltó.
—Perdón por gritarte. Solo estoy frustrada con todo esto —dijo Gabriella.
—No te disculpes. Solo estás expresando cómo te sientes bebé. Es normal, y también es normal que te sientas frustrada. Yo estoy frustrado —dijo Troy.
Gabriella se inclinó y besó suavemente los labios de Troy. Troy le devolvió el beso y después apoyó su frente en la de ella.
—Lo siento —dijo Gabriella.
—Está bien amor. ¿Cómo te sientes? —preguntó Troy suavemente.
—Creo que el estrés me sobrepasó. Sentía como si todos me estuvieran viendo, como si supieran lo que estaba pasando —dijo Gabriella.
—Estás evadiendo mi pregunta —dijo Troy.
—Me siento un poco mejor —dijo Gabriella.
—¿Te preparaste té? —preguntó Troy.
Gabriella asintió.
—No te preocupes por lo que otras personas digan. Enfócate en ti y en lo que estás haciendo —dijo Troy.
Gabriella asintió.
—Te amo —dijo Gabriella.
Troy sonrió.
—Yo también te amo. La próxima vez, si te sientes mal, por favor llámame —dijo Troy.
—Lo haré y perdón por no hacerlo hoy —dijo Gabriella.
—Nuestra primera discusión del embarazo, espero no haya muchas de esas —dijo Troy.
—Esperemos —dijo Gabriella.
—¿Por qué no duermes un poco? ¿Terminaste tu tarea? —preguntó Troy.
Gabriella asintió.
—Ve a dormir bebé —dijo Troy.
—Está bien —dijo Gabriella.
Gabriella besó suavemente los labios de Troy. Un par de semanas después, Troy estaba en clase de historia, que era impartida por su padre. Jack Bolton no solo entrenaba al equipo de básquetbol, sino que también impartía un par de clases diferentes en East High. Troy estaba escuchando la clase de su padre hasta que una mujer de la oficina administrativa entró al salón de clases. Susurró algo al oído de Jack, miró hacia arriba a Troy. La mujer salió del salón y Jack miró a Troy.
—Troy —dijo Jack.
—¿Sí? —preguntó Troy.
Jack señaló a la puerta. Troy se veía confundido, pero juntó sus cosas y salió del salón. Cuando salió vio a la enfermera de la escuela con Gabriella. Troy caminó hacia ellas.
—¿Qué pasó? —preguntó Troy.
—Vomitó en trigonometría. Me dijo que te buscara —explicó la enfermera.
Troy asintió.
—Bebé, ¿cómo te sientes? —preguntó Troy.
—Mal —dijo Gabriella.
La cara de Gabriella estaba caída y tenía sudor corriendo por su rostro.
—¿Puedo firmar nuestra salida? —preguntó Troy a la enfermera.
La enfermera le dio a Troy una forma para que la llenara. La llenó y tomó la mano de Gabriella.
—Vamos amor. Te llevaré a casa —dijo Troy.
La pareja caminó al auto de Troy y se subieron. Troy salió y de vez en cuando volteaba a ver a Gabriella.
—Perdón porque te hayas tenido que salir de clase por mí —dijo Gabriella.
—No te preocupes por eso Brie. Mi papá sabía que algo pasaba. Pero, qué bueno que me buscaste para que supiera lo que pasaba —dijo Troy.
—Me dijiste que querías que te dijera si me sentía mal, así que lo hice —dijo Gabriella.
—¿Es normal que vomites tres veces al día? —preguntó Troy.
—No lo sé, pero, lo que sí sé es que es lo peor y lo odio —dijo Gabriella.
Troy puso su mano en la rodilla de Gabriella.
—Tal vez podemos preguntarle a tu mamá o a la Dra. Brand si es normal —dijo Troy.
Gabriella asintió, cansada. Troy se detuvo en la calle y estacionó su auto. La pareja bajó del auto y entró a la casa. María miró hacia arriba cuando Gabriella y Troy entraron a casa.
—¿No se supone que deben estar en clase? —dijo María.
—Vomitó y la enfermera me fue a buscar —dijo Troy.
—¿Ya te sientes mejor cariño? —preguntó María.
Gabriella se encogió de hombros.
—Solo estoy cansada —dijo Gabriella.
—¿Es normal que vomite tres veces al día, mamá? —preguntó Troy.
—Yo vomitaba dos veces al día. Una en la mañana y una en la noche. Pero, voy a llamar a la Dra. Brand y ver qué recomienda —dijo María.
Troy asintió.
—Ve a dormir bebé —dijo Troy.
Gabriella subió las escaleras, entró a su cuarto y cerró la puerta.
—La enfermera entro a la clase de mi papá para buscarme —dijo Troy.
—¿Vomitó en medio de la clase? —preguntó María.
Troy asintió.
—Vomitó en el laboratorio de biología. Me siento terrible —dijo Troy.
—Es solo algo que viene con el embarazo, Troy. Debió haber algún olor que hizo que le dieran náuseas —María explicó.
Troy asintió.
—¿Qué hago? —preguntó Troy.
—Solo estar ahí cuando ella te necesite. Es todo lo que puedes hacer —dijo María.
Troy suspiró y pasó sus dedos por su cabello.
—Sé que es difícil de verlo, pero no hay algo que puedas hacer —dijo María.
—Sí, eso creo —dijo Troy.
Troy subió las escaleras y vio a Gabriella tratando de ponerse cómoda en la cama.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Troy.
—Con náuseas y cansada —dijo Gabriella.
—¿No se supone que debías estar durmiendo? —preguntó Troy.
—No puedo dormir —dijo Gabriella.
—¿Y eso por qué? —preguntó Troy cerrando la puerta detrás de él.
—Solo estoy pensando en todo lo que ha pasado —dijo Gabriella.
Troy asintió.
—Es mucho qué pensar —dijo Troy.
Gabriella asintió.
—En siete meses y medio, daré a luz a un bebé a los diecisiete años —dijo Gabriella.
Troy asintió mientras se acostaba junto a Gabriella en la cama.
—Ni siquiera sé cómo dar a luz —dijo Gabriella.
—Estoy seguro que la Dra. Brand nos platicará sobre el nacimiento cuando ya esté más cerca. Vas a ser una increíble mamá, Gabs. Será difícil, pero todo estará bien —dijo Troy.
—También tengo miedo de perderte —dijo Gabriella con lágrimas en los ojos.
Troy tomó la mano de Gabriella.
—Mírame Brie —dijo Troy.
Gabriella miró a su novio.
—Nunca me vas a perder. Puede que tengamos peleas por varias cosas, pero siempre estaré aquí. Siempre te amaré sin importar qué. Llevas a nuestro bebé, amor —dijo Gabriella poniendo su mano en el estómago de Gabriella.
Gabriella asintió.
—Te amo. Por favor duerme un poco. Te ves exhausta —dijo Troy.
—Yo también te amo, lo haré —dijo Gabriella.
Gabriella cerró los ojos y se quedó dormida. Entonces Troy salió del cuarto y bajó las escaleras. Un par de semanas después, Gabriella tenía dos meses y medio de embarazo. La rutina diaria de Troy Gabriella consistía en Troy levantándose con Gabriella vomitando y llorando por una hora, yendo a la escuela sin poder poner atención, después ir a casa para escuchar cómo todos en la escuela hablaban de ellos. Troy consiguió un trabajo en la tienda mecánica que estaba al final de la calle y estaba generando una cantidad decente de dinero. Un día, Troy llegó a casa de un largo día en la escuela para después trabajar un turno de tres horas y vio a María masajeando la cabeza de Gabriella que estaba en su regazo. Gabriella tenía una cobija que la cubría hasta el cuello. Troy caminó hacia las dos mujeres y se arrodilló frente a Gabriella.
—Hey bebé, ¿cómo te sientes? —preguntó Troy.
—Estoy engordando —chilló Gabriella.
La mirada de Troy se suavizó.
—Bebé, no estás gorda. Ni siquiera se te nota la barriga —dijo Troy.
—No la has visto fuera de la cama hoy. Cariño, enséñale a Troy —dijo María.
Gabriella ahogó un sollozo. Troy miró a su novia y se sintió muy mal porque no estaba en la cama cuando ella despertó.
—Párate por favor, Brie. Déjame ver —dijo Troy, suavemente.
Gabriella se levantó. Se puso de perfil y Troy vio la más pequeña barriga de bebé formándose en el estómago de Gabriella. Troy se levantó y abrió sus brazos, Gabriella entró en ellos. Abrazó firmemente a su novio.
—Te ves hermosa Brie. No hay nada más bonito para mí que tú llevando a nuestro bebé. Ahora, se siente más real —dijo Troy besando suavemente la cabeza de Gabriella.
—¿Lo dices en serio? —preguntó Gabriella con lágrimas en los ojos.
Troy sonrió.
—Claro que lo digo en serio. Hicimos un bebé, Brie. Estás llevando a mi hijo. Eso es algo muy hermoso —dijo Troy.
Gabriella tomó aire y luego lo soltó.
—¿Puedo verlo? —preguntó Troy.
Gabriella se alejó de su novio y se puso de perfil. Presionó su camisa contra su estómago para que Troy pudiera ver su pequeña barriga.
—Es hermosa y tú eres hermosa. Fin de la historia —dijo Troy besando la mejilla de Gabriella.
—Gracias bebé —murmuró Gabriella.
—Claro. Necesito ducharme, estoy cubierto de grasa —dijo Troy viendo a su ropa manchada.
—Está bien —dijo Gabriella.
Troy salió del cuarto. Gabriella se acostó en su posición original.
—Mami, ¿va a doler mucho? —preguntó Gabriella, refiriéndose al nacimiento.
—Va a doler, Gabi. Pero, puedes pedir una epidural —dijo María.
—¿Quita completamente el dolor como el Tylenol? —preguntó Gabriella.
—Mejor que eso. Aún tendrás algo de sensibilidad ahí abajo para cuando tengas que pujar. Pero, solo será poco dolor —explicó María.
—¿Troy puede quedarse conmigo? —preguntó Gabriella.
—Claro que puede. Y si quieres, Lucille y yo podemos estar también —dijo María.
—Tal vez todos puedan quedarse mientras esté en labor. Pero para el nacimiento quiero que estén tú y Troy ahí —dijo Gabriella.
—Aún tenemos tiempo para hablar sobre eso —dijo María.
Troy regresó a la sala y sonrío cuando vio a Gabriella en su posición original.
—¿De qué hablamos, señoritas? Parece que hablan de algo serio —dijo Troy, sentándose en el piso en frente de Gabriella.
—Estábamos hablando sobre el nacimiento —dijo María.
—¿De qué? —preguntó Troy.
—Tuve preguntas de mamá —dijo Gabriella.
—Oh —dijo Troy.
Gabriella sonrió levemente.
—¿Está todo bien? —preguntó Troy.
Las dos mujeres asintieron.
—Gabi solo tenía unas preguntas para mí, es todo —dijo María dándose cuenta de que Gabriella no quería decirle a Troy de lo que estaban hablando.
—Está bien, lo entiendo. Deberían hablar más. Tu mamá es una buena persona para hablar sobre eso porque ella ya lo vivió —dijo Troy.
Gabriella asintió. Más tarde esa noche, la pareja se alistó para dormir. Troy se quitó la camiseta, se metió a la cama, tomó aire y lo soltó.
—¿Troy? —preguntó Gabriella.
—¿Sí, bebé? —preguntó troy.
—Quiero hablar contigo sobre lo que estaba platicando con mamá —dijo Gabriella.
Troy sonrió.
—Bebé, no tienes que hacerlo si no quieres —dijo Troy.
—No, quiero hacerlo. Le pregunté a mi mamá si dolía mucho y la conversación creció y continuó —dijo Gabriella.
—¿Qué te dijo sobre el dolor? —preguntó Troy.
—Dijo que iba a doler, pero que me pueden poner una epidural —dijo Gabriella.
—¿Y eso qué hace? —preguntó Troy.
Gabriella sacudió su cabeza.
—¿No escuchaste en biología? Una epidural es básicamente una aguja que se pone en la espalda para bloquear el dolor. Pero, mamá dijo que aún tendré algo de sensación allá abajo para que pueda pujar —dijo Gabriella.
—Guau —dijo Troy.
—Sí, no creo que pueda manejar el dolor. Tal vez sea la mejor opción. ¿Qué piensas? —preguntó Gabriella.
—¿Es caro? —preguntó Troy.
—Está cubierto por el seguro. Eso también lo aprendimos en biología —dijo Gabriella.
—No pensé que tendría un bebé tan pronto así que omití eso y no escuché —dijo Troy.
Gabriella sacudió su cabeza.
—Troy, ¿qué piensas?, también tienes palabra en esta decisión —dijo Gabriella.
—No quiero que sientas dolor. Si necesitas la epidural, por mí está bien —dijo Troy.
Gabriella asintió.
—También le dije que quería que tú estés en la sala de parto conmigo —dijo Gabriella.
Troy sonrió.
—Habría estado ahí, aunque no quisieras —dijo Troy.
—Ella también estará ahí con nosotros. Mamá me dijo que técnicamente ella, tu mamá y tú puede n estar conmigo. Le dijo que estaba bien cuando esté en labor. Pero para el parto, solo quiero a mamá y a ti —dijo Gabriella.
—Creo que es lo mejor que solo estemos tu mamá y yo cuando tengas que empezar a hacer lo que sea que tengas que hacer para sacar al bebé —dijo Troy.
—Pujar, Troy. Tengo que pujar para que el bebé salga —dijo Gabriella.
El rostro de Troy se tiñó de rojo.
—¿Te estás sintiendo incómodo? —preguntó Gabriella.
—Un poco. Pero necesitamos hablar de esto —dijo Troy.
—No tenemos que hablar de eso ahora. Pero solo quería empezar a hacer el plan de quién va a estar ahí —dijo Gabriella.
Troy asintió. Gabriella bostezó y Troy sonrió.
—Creo que la señorita planes necesita dormir un poco —dijo Troy.
—Pero, ya estábamos hablando de esto —dijo Gabriella.
Troy sonrió y besó suavemente la cabeza de Gabriella.
—Podemos hablar esto en el momento que queramos, bebé. Aún nos quedan siete meses y medio. Ahora mi hijo y tú necesitan dormir —dijo Troy.
Gabriella miró a Troy, incrédula.
—¿Crees que el bebé es niño? —preguntó Gabriella.
—Eso espero —dijo Troy.
—Quiero que el bebé sea niña —dijo Gabriella.
—Bueno, será uno u otro —dijo Troy.
Gabriella asintió, adormilada.
—Duerme, bebé. No te resistas. Lo necesitas más que nunca —dijo Troy.
—Te amo —dijo Gabriella adormilada.
Troy sonrió.
—Yo también te amo, Brie —dijo Troy.
Al día siguiente, Gabriella entró al gimnasio en la práctica de básquetbol. Se sentó en la primera fila de las gradas. Jack sonrió cuando miró y vio a Gabriella sentada viendo al equipo jugar.
—Hola, mamá —dijo Jack.
Gabriella sonrió.
—Hola papá —dijo Gabriella.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Jack mientras caminaba hacia ella.
—Con un poco de náuseas, pero fuera de eso bien. Afortunadamente, hoy no vomité en biología —dijo Gabriella.
Jack sonrió.
—Tengo una cita con la doctora hoy, pero creo que a Troy se le olvidó —dijo Gabriella señalando a Troy.
Jack asintió.
—Me encargaré de eso. ¡Bolton! ¡Duchas, ahora! —llamó Jack.
Troy miró a su padre y luego vio a Gabriella sentada en las gradas y se acordó.
—¿Era hoy? —dijo Troy, refiriéndose a la cita.
—No hagas preguntas. ¡Andando!, vamos —dijo Jack.
Troy corrió a los casilleros y diez minutos después regresó corriendo. Gabriella abrazó al padre de su novio.
—Espero esto no pase en los siguientes siete meses Troy —dijo Jack.
—Honestamente, lo olvidé. ¿Estás lista para irnos? —preguntó Troy a Gabriella.
Gabriella asintió. La pareja salió del gimnasio y llegaron al auto de Troy.
—Lo siento mucho. En serio se me olvidó. Pensé que era la próxima semana —dijo Troy mientras conducía.
—No te preocupes. Si no hubiera ido por ti, tal vez no te habrías acordado —dijo Gabriella.
Troy asintió.
—Eso es cierto. O me habría acordado hasta después de la práctica —dijo Troy.
Gabriella asintió.
—Me pregunto cómo se verá hoy —dijo Gabriella, refiriéndose al bebé.
—Si tu barriga crece, ¿no significa que el bebé está creciendo también? —preguntó Troy.
—Cierto —dijo Gabriella.
Troy se estacionó en la oficina de la Dra. Brand. La pareja bajó del auto. Troy caminó hacia Gabriella y besó sus labios suavemente.
—Perdón por olvidarlo —murmuró Troy.
Gabriella besó suavemente los labios de Troy.
—Que no vuelva a pasar, por favor —dijo Gabriella.
—No pasará —dijo Troy.
—Vamos a entrar —dijo Gabriella.
La pareja entró a la oficina de la mano. Sabían que este embarazo sería un esfuerzo en equipo.
