¡Hola!, he vuelto para traerles un nuevo capítulo de este fic, espero que disfruten mucho el capítulo número cinco.
La pareja entró a la oficina, Gabriella se inscribió y después se sentó junto a Troy. Troy tomó la mano de Gabriella, entrelazó sus dedos y le dio un beso en el pulgar. Gabriella apoyó su cabeza en el hombro de su novio y cerró los ojos.
—¿Cansada? —preguntó Troy.
Gabriella asintió con los ojos cerrados. Una enfermera entró a la oficina con un archivo.
—¿Gabriella? —llamó la enfermera.
La pareja se levantó y siguió a la enfermera a un pequeño cuarto donde los signos vitales de Gabriella fueron tomados para después llevarla a un consultorio.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Troy.
—Hoy no vomité en biología —dijo Gabriella.
—Eso es bueno —dijo Troy.
—Sí, pero, ahora que mi barriga está creciendo parece que todos comienzan a notarlo —dijo Gabriella.
—No escuches lo que digan sobre ti, amor. No saben qué es lo que estás pasando —dijo Troy.
—Hoy vi a Tay en la junta del decatlón —dijo Gabriella.
—Oh, ¿te dijo algo? —preguntó Troy.
—Comenzó elecciones para un nuevo presidente del equipo porque yo tengo un compromiso —dijo Gabriella, viendo a su barriga y poniendo sus manos en su regazo.
Troy suspiró. Sabía que Gabriella se sentía terrible y traicionada por su mejor amiga. Gabriella miró a su novio con lágrimas bajando por su rostro.
—Lo arruiné todo —chilló Gabriella.
Troy se levantó y se puso frente a Gabriella para abrazarla. Besó su cabeza y frotó su espalda mientras ella lloraba. La Dra. Brand tocó la puerta y cuando entró al cuarto vio a la pareja en los brazos del otro.
—¿Qué pasó aquí? —preguntó la Dra. Brand.
Troy miró a Gabriella.
—Solo está teniendo un mal día —dijo Troy.
—Arruiné mi vida. Sé que no pueden decir si lo hice o no, pero perdí mi independencia, mi infancia, mi educación y mi mejor amiga. Todo en menos de dos meses —chilló Gabriella.
Troy frotó suavemente la espalda de Gabriella.
—Tienes razón, no puedo decir si arruinaste tu vida o no. Pero lo que sí sé, es que desde que has sido mi paciente por este corto tiempo, es que eres fuerte. Eres una mujer fuerte, Gabriella, y tienes una familia y un novio que te aman con locura —dijo la Dra. Brand.
Gabriella miró a Troy, quien asintió y sonrió a su novia. Ella suspiró.
—¿Listos para ver a su bebé? —preguntó la Dra. Brand.
La pareja asintió. Gabriella se recostó en la mesa de examinación. Troy besó suavemente la mejilla de Gabriella.
—Te amo mucho bebé —susurró Troy al oído de Gabriella.
—Yo también te amo —Gabriella susurró.
La Dra. Brand encendió el ultrasonido y movió la bata de Gabriella encima de su barriga. Después tomó un bote de gel y lo puso en el estómago de Gabriella. Después movió el gel con una vara. Después miró al monitor y sonrió.
—Ahí está su bebé —dijo la Dra. Brand, apuntando a la pantalla.
La pareja miró al monitor y sonrió. Gabriella tenía lágrimas bajando por su rosto y Troy las limpió. Ella miró a Troy, quien le sonrió.
—¿Está sano? —preguntó Troy.
—Sí, todo se ve normal y creció un poco también —dijo la Dra. Brand.
—Lo esperábamos, porque mi barriga estaba creciendo —dijo Gabriella.
—¿Cuándo podremos saber si es niño o niña? —preguntó Troy.
Gabriella sonrió.
—Podemos revisar si ya se ve si gustan —dijo la Dra. Brand.
Troy miró a Gabriella.
—¿Quieres saberlo? —preguntó Troy.
Gabriella asintió.
—Muy bien, vamos a ver —dijo la Dra. Brand.
La Dra. Hart movió la vara alrededor del estómago de Gabriella y miró a la pantalla.
—Ahí están los pies y ahí está la labia. Felicidades, tendrán una niña —dijo la Dra. Brand.
Gabriella empezó a llorar. Troy sonrió y besó suavemente la cabeza de Gabriella.
—¿Estás feliz, bebé? —preguntó Troy.
Gabriella asintió mientras lloraba.
—Estoy muy feliz —chilló Gabriella.
La Dra. Brand sonrió. Troy se veía confundido.
—No te preocupes, Troy. Son los cambios hormonales los que la hacen llorar. Todo lo que puedes hacer es ayudarle a pasarlo —explicó la Dra. Brand.
Troy asintió.
—Está bien —dijo Troy.
Gabriella tomó aire y luego lo soltó. Se limpió las lágrimas.
—Lo siento —dijo Gabriella.
—No te preocupes Gabriella. Si necesitas llorar, entonces llora —dijo la Dra. Brand.
Troy sonrió.
—¿Estás bien, Brie? —preguntó Troy.
—Sí, solo estoy muy feliz. Al fin me siento feliz de tener a está bebé —dijo Gabriella.
—Bien. Te amo —dijo Troy.
Gabriella sonrió. Puso su mano en la mejilla de su novio.
—Yo también te amo —dijo Gabriella.
—Voy a imprimir estas fotos para ustedes y volveré —dijo la Dra. Brand dándole a Troy una toalla para ayudar a Gabriella a limpiarse.
La Dra. Brand salió del cuarto. Gabriella tomó la toalla y se limpió su creciente estómago. Después tiró la tolla y abrazó a Troy por el cuello y besó sus labios. Troy se alejó y sonrió.
—Mis chicas —dijo Troy poniendo su mano en la barriga de Gabriella.
Gabriella sonrió y asintió. La Dra. Brand entró al cuarto y le dio a Troy la ecografía.
—Muy bien, necesito examinarte Gabriella. ¿Puedes recostarte? —preguntó la Dra. Brand.
Gabriella se recostó en la mesa de examinación y separó sus piernas. Tomó la mano de Troy y lo miró. Troy sonrió.
—Solo respira, amor —dijo Troy suavemente.
Gabriella tomó aire y gruñó cuando sintió a la Dra. Brand examinándola.
—Solo respira, bebé. Todo está bien —dijo Troy.
Gabriella gimió de dolor.
—Sé que es incómodo Gabriella. Lo estás haciendo bien —dijo la Dra. Brand.
—Mírame, Brie —dijo Troy, tratando de hacer que se concentrara.
Gabriella miró a Troy.
—Respira conmigo —dijo Troy.
La pareja tomó respiros profundos hasta que la doctora terminó.
—Todo se ve bien. Los veo el próximo mes —dijo la Dra. Brand tirando los guantes.
Gabriella soltó el aire que estaba aguantando.
—¿Ella está bien? —preguntó Gabriella.
La Dra. Brand asintió.
—Ella está bien. Está creciendo correctamente y no hay ninguna señal de estrés. Está muy bien, Gabriella. No te preocupes —dijo la Dra. Brand poniendo una mano en la rodilla de Gabriella.
Gabriella asintió.
—Gracias Dra. Brand —dijo Gabriella.
—No hay problema. Los veo el próximo mes. Si tienen preguntas, no duden en llamar y preguntar —dijo la Dra. Brand.
—Bueno —dijo Gabriella.
La Dra. Brand salió del cuarto. Gabriella se sentó y miró a Troy.
—Está sana. Eso es todo lo que importa ahora —dijo Troy.
Gabriella asintió.
—¿Troy? —preguntó Gabriella.
—¿Sí, amor? —preguntó Troy.
—¿Está bien que me sienta abrumada? —preguntó Gabriella, con lágrimas en los ojos.
Troy se levantó frente a su novia embarazada. Puso un mechón de cabello detrás de la oreja de Gabriella y asintió. Gabriella abrazó a Troy por el cuello y lloró en su pecho. Troy abrazó a Gabriella por la cintura y puso una mano en su creciente barriga. Besó la frente de Gabriella.
—Está bien que te sientas de esa manera —dijo Troy finalmente con lágrimas corriendo por su rostro.
—Solo tenemos diecisiete —dijo Gabriella.
—Lo sé… lo sé bebé. Sé que tienes mucho miedo —comenzó Troy.
Troy ser alejó y puso una mano en el lado izquierdo de la mesa y la otra en el lado derecho.
—Pero puedes… podemos hacerlo Gabs. Sé que no planeábamos tener un bebé tan pronto, pero está pasando. Aunque no fuera el padre de la bebé, aun así, estaría aquí porque eres mi mejor amiga. Vas a dar a luz a nuestra bebé, puede que sea difícil a veces, pero todo se ha estado acomodando. Puedes hacerlo, bebé. Sé que puedes —dijo Troy.
Gabriella tenía lágrimas bajando por su rostro. Abrazó a Troy por el cuello y ahogó un sollozo. Troy frotó y le susurró cosas dulces en el oído de su novia.
—Salgamos de aquí y vayamos a casa a relajarnos, ¿suena bien? Tal vez podamos ver cómo le diremos a nuestra familia que es niña, ¿no? —sugirió Troy.
Gabriella asintió. Se inclinó y beso suavemente los labios de Troy.
—Te amo —dijo Gabriella.
—Yo también te amo Brie, mucho —dijo Troy.
Gabriella se cambió de nuevo. La pareja salió de la oficina y fue a casa. Troy se estacionó, miró a Gabriella y sonrió.
—¿Todo bien? —preguntó Troy.
Gabriella sonrió y asintió. La pareja bajó del auto y entró a la casa. María sonrió a la pareja.
—¿Cómo les fue con la doctora? —preguntó María.
—Bien. Dijo que el bebé está sano y que creció a comparación del mes pasado, obviamente, por mi barriga —dijo Gabriella.
—Bien. ¿Ya platicaron para saber el sexo? —preguntó María.
—Hoy lo descubrimos —dijo Gabriella felizmente.
—Pero, queremos esperar hasta mañana que estemos todos juntos —dijo Troy.
María asintió.
—Hagan sufrir a las mamás una noche más —bromeó María.
La pareja sonrió.
—Iré a dormir. Estoy muy cansada —dijo Gabriella.
—Está bien, háblame si necesitas algo —dijo Troy.
Gabriella asintió. Se inclinó y besó suavemente los labios de Troy. Troy puso su mano en la barriga de Gabriella y sonrió. Se alejó y se arrodilló frente a Gabriella.
—Papá te ama cariño —dijo Troy besando la barriga de Gabriella.
Troy se levantó y Gabriella sonrió.
—Duerme bien —dijo Troy.
Gabriella sonrió y subió las escaleras. Troy miró a María cuando escuchó que se cerró la puerta.
—Troy, ¿no puedes decirme? —preguntó María.
Troy sonrió.
—No puedo mamá. Brie me matará —dijo Troy.
—No diré nada —dijo María.
—No creo en tu palabra. ¿Recuerdas que cuando empezamos nuestra relación fuiste la primera a la que le dije que amaba a Brie? —preguntó Troy.
María soltó una risita y asintió.
Flashback.
Decir que Troy estaba nervioso era poco. Él y Gabriella han estado juntos por un año y medio y quería decirle que la amaba, pero no sabía cómo. Troy entró a la casa de Gabriella, sabiendo que estaba en una junta del decatlón. Caminó a la puerta frontal y tocó el timbre. María abrió la puerta y sonrió.
—Sabes que Gabi no está aquí, ¿verdad? —preguntó María.
—Sí, lo sé. Necesito un consejo María —dijo Troy.
María le pidió a Troy que entrara a la casa. María y Troy caminaron a la sala y se sentaron.
—¿Qué piensas Troy? —preguntó María.
—Brie y yo hemos estado juntos por un año y medio y he estado intentando averiguar cómo decirle algo muy importante. Pero, estoy muy nervioso —dijo Troy.
María sonrió.
—¿Es algo malo? —preguntó María.
Troy sacudió su cabeza.
—Quiero decirle que la amo, María —dijo Troy.
Una semana después, Gabriella y María estaban en la cocina.
—¿Cómo está Troy? —preguntó María.
—Está bien. Ha estado practicando el doble por el gran juego que viene —dijo Gabriella.
—¿No te ha dicho nada? —preguntó María.
—No, ¿por qué? ¿Qué sabes mamá? —preguntó Gabriella.
—Va a decirte que te ama, Gabi —dijo María.
Gabriella sonrió.
Fin del flashback.
—Recuerdo lo asustado que estabas como para decirme. También me llamaste María y no mamá. Dios, cómo han cambiado las cosas —dijo María.
Troy sonrió y asintió.
—La amo, mamá. En serio la amo —dijo Troy.
—Lo sé Troy. Desde que descubrió que está embarazada puedo verlo más y más —dijo María.
Troy sonrió.
—Siempre voy a amarla —dijo Troy.
—Lo sé —dijo María.
Troy y María hablaron por un rato más hasta que oyeron pisadas bajando las escaleras. Gabriella se detuvo en el último escalón y miró a su novio y su madre. Estaba vestida con una de las camisetas de práctica de Troy, que le llegaba arriba de la rodilla.
—Gabriella —dijo María con voz ahogada.
Troy se ahogó con el agua que estaba tomando.
—Quiero estar cómoda cuando duermo. Tengo un bebé viviendo dentro de mí —dijo Gabriella.
La cara de Troy se tornó rojo oscuro de la vergüenza.
—Están siguiendo las reglas que les dije, ¿verdad? —preguntó María.
—Sí mamá. No ha intentado nada conmigo —dijo Gabriella.
Troy cubrió sus ojos con las manos tratando de hacer que el tiempo pasara más rápido. Marí sonrió sabiendo que ya había torturado a Troy lo suficiente.
—Solo bromeo Troy —dijo María.
Troy quitó las manos de su cara y vio a María.
—Bebé, ¿necesitas algo? —preguntó Troy.
—Solo quería saber si ibas a subir pronto —preguntó Gabriella poniendo su mano en su creciente barriga.
—Estaré arriba en un minuto, ¿sí? —dijo Troy.
Gabriella asintió. Subió las escaleras y Troy escuchó la puerta cerrarse. María soltó una risita.
—Eso no fue gracioso —dijo Troy.
—Para mí sí —dijo María.
Troy sacudió su cabeza y subió las escaleras. Abrió la puerta del cuarto de Gabriella y la vio tratando de ponerse cómoda en la cama. Gabriella abrió los ojos y suspiró.
—La barriga me estorba —dijo Gabriella.
Troy sonrió.
—Déjame intentar —dijo Troy.
Troy se acostó junto a Gabriella. Gabriella se recargó contra el cuerpo de Troy y sonrió.
—¿Mejor? —preguntó Troy.
—Mucho mejor —dijo Gabriella.
La pareja se durmió. Un par de semanas después, Gabriella estaba en su casillero y vio a Taylor en el suyo. Cerró su casillero y caminó hacia Taylor.
—Taylor, ¿podemos hablar? —preguntó Gabriella.
—¿De que necesitas hablar? —preguntó Taylor.
—Tay, eres mi mejor amiga. Sé que fue irresponsable tener sexo sin protección, pero pasó y quedé embarazada. Tienes que aceptarlo —dijo Gabriella.
—Arruinaste tu futuro Gabriella. Todo por lo que trabajaste será nada porque ahora tienes un bebé que cuidar. No puedes salir del estado para ir a la escuela y no puedes ir a Stanford —dijo Taylor.
—¿¡Crees que no lo sé, Tay!? Lo sé. Cada vez que me lega un correo, es de grandes universidades como Stanford o Yale. No tienes idea de lo enojada que estoy por eso —dijo Gabriella mientras empezaba a llorar.
Troy vio a Gabriella alejarse de Taylor y desués caminó de largo sin hacerle caso.
—¿Bebé? —le llamó Troy.
Gabriella ignoró a Troy y siguió caminando. Troy apretó la mandíbula y tomó aire. Caminó hacia Taylor y la miró.
—¿Qué le dijiste Tay? —preguntó Troy.
—Solo le dije que perdió todo por lo que había trabajado, Troy. Porque es cierto —dijo Taylor.
—¿Sabes?, eras su mejor amiga. Está embarazada y asustada, necesita una amiga y todo lo que puedes hacer es decirle cómo arruinó su vida. Supéralo Tay y no hables más con Gabriella —dijo Troy.
Troy se alejó. Subió las escaleras hasta la terraza, el lugar favorito de Gabriella para pensar y que también era su lugar secreto que nadie aparte del club de ciencias conocía. Troy llegó a la terraza y vio a Gabriella sentada con su mano en la barriga y con lágrimas bajando por su acercóy se hincó frente a ella.
—¿Estás bien, bebé? —preguntó Troy.
Gabriella suspiró y limpió sus ojos.
—Tiene razón —dijo Gabriella.
—No, Brie. No está cerca de tener razón. Tay no sabe de lo que habla. Te mereces todo y más. Nos embarazamos… esas cosas pasan. Pero eso no significa que no seas buena estudiante o amiga. Entonces, tal vez no vayas a Stanford cuando ella vaya y está bien. Irás. Cuando sea el momento, haremos funcionar todo para que los dos vayamos a la escuela. No escuches a Taylor, bebé —dijo Troy.
—¿Por qué siento como que soy una mala estudiante? —preguntó Gabriella.
—Porque eres perfeccionista. Siempre tienes todo planeado para evitar cualquier tipo de procrastinación y esto no era parte de tu plan —dijo Troy.
—Me doy vergüenza. Debimos asegurarnos que el condón no se rompería antes de hacer algo —dijo Gabriella.
Troy pasó saliva pesadamente.
—No debimos tener sexo esa noche. Debí haber estado estudiando para mi examen de química del siguiente día. Si hubiera estado estudiando, nada de esto habría pasado —dijo Gabriella.
—Pero sí tuvimos sexo esa noche Brie. Todas las parejas tienen sexo. No eres mala persona por hacerlo —dijo Troy.
—Me sedujiste con fresas cubiertas de chocolate —dijo Gabriella.
—¿Es mi culpa? ¿por qué es mi culpa? —preguntó Troy poniendo una de sus manos en su pecho.
—Sabías que querría tener sexo si hacías lo que hiciste —dijo Gabriella.
Troy sacudió su cabeza, incrédulo.
—Si no me hubieras seducido de la manera que sabes que me encanta, ahora no estaría embarazada —dijo Gabriella.
Troy tomó aire y lo soltó.
—Me voy a ir. ¡Tú fuiste la que quiso tener sexo Gabriella! —dijo Troy, levantando su voz.
Gabriella miró a sus pies y su labio tembló. Troy lo vio e instantáneamente se sintió mal.
—Bebé —comenzó Troy.
—No, Troy. No —dijo Gabriella tratando de aguantar las lágrimas.
Gabriella se levantó y se fue de la terraza. Troy tomó aire y lo soltó. Esa noche, Troy abrió la puerta frontal después de la práctica. María estaba sentada en la mesa de la cocina.
—¿Te dijo lo que pasó? —preguntó Troy.
—Solo partes —dijo María.
—Mamá, te juro por mi vida, que así no fue como pasó —dijo Troy.
—Lo sé, es muy difícil todo lo que ella está pasando. Va a culparte porque sabe que no es tu culpa —dijo María.
—¿Sabes si está dormida? —preguntó Troy.
—Creo que está haciendo tarea —dijo María.
Troy asintió. Subió las escaleras y fue al cuarto de Gabriella. Troy suspiró cuando vio la puerta cerrada. Tocó respetuosamente la puerta.
—Brie, por favor, ¿podemos hablar? —preguntó Troy a través de la puerta.
—No quiero que te sientas seducido por mí —gritó Gabriella.
Troy rodó los ojos.
—Gabriella, abre la puerta —dijo Troy.
Troy escuchó movimiento en el cuarto. Gabriella abrió la puerta y estaba cargando la bolsa de Troy.
—Terminamos. Estoy harta de ti —dijo Gabriella.
—¡Gabs! —dijo Troy.
Gabriella le dio a Troy su bolsa.
—Vete. Ahora —dijo Gabriella.
Gabriella cerró la puerta antes de que Troy pudiera decir algo. Bajó las escaleras y miró a María.
—Terminó conmigo —dijo Troy.
María se quedó sin aliento.
—Troy —María dijo.
—Me voy a casa. Llámame si pasa algo, por favor —dijo Troy.
—Lo haré —dijo María.
—Y, ¿mamá? —preguntó Troy.
—¿Sí, Troy? —preguntó María.
—Dile que la amo a ella y a nuestra hija —dijo Troy.
—¿Hija? ¿Tendrán una niña? —preguntó María emocionada.
Troy miró a María.
—Lo siento. Le diré. Te quiero Troy. Esto se le pasará, ya verás —dijo María.
—Eso espero —dijo Troy.
María besó la mejilla de Troy.
—Te llamaré si pasa algo —dijo María.
Troy asintió. Salió de la casa esperando que todo salga bien.
