¡Hola! Les traigo un nuevo capítulo del Fanfic. En el capítulo pasado las cosas se pusieron un poco complicadas entre Troy y Gabriella. Veamos qué pasa en este capítulo.

Una hora después, Gabriella bajó las escaleras. En sus mejillas había marcas de lágrimas y sus ojos estaban rojos por llorar. Entró a la cocina y tomó un plátano. María entró y miró a su hija.

— ¿Se fue? —preguntó Gabriella.

—Sí, le dijiste que lo hiciera, así que se fue. Gabriella, siéntate —dijo María, señalando el banco en la barra de la cocina.

Gabriella se sentó junto a su madre.

—Sé que los dos están estresados por todo. Pero pelear con Troy no lo arreglará. No vas a estar mágicamente desembarazada si intentas tener la razón de lo que pasó —dijo María.

Gabriella parpadeó.

—Es difícil mamá. Troy tuvo la oportunidad de tener futuro. Puede ir a la universidad si él quiere. Puede aceptar la beca. Tuvimos sexo y nuestros planes se destruyeron —dijo Gabriella.

—No va aceptar la beca Gabriella, porque sabe que eso no es lo correcto para él, para ti y para su hija —dijo Gabriella.

Gabriella vio a su madre con los ojos muy abiertos.

—¡Lo voy a matar! ¡él te…! —comenzó Gabriella.

—Se le salió Gabi. Relájate. Quiere estar cerca para criar a su hija contigo. Te ama con locura —dijo Gabriella.

—Le dije que me sedujo —dijo Gabriella.

María asintió.

—No puedes culparlo. Es culpa de los dos —dijo María.

Gabriella asintió y miró a su barriga.

—¿Qué debo hacer? —preguntó Gabriella.

—Ve y trata de hablar con él. Sabes que te escuchará Gabi —dijo María.

Gabriella asintió y abrazó a su madre. María puso su mano en la cabeza de su hija y la besó suavemente.

—Trae a mi hijo de vuelta —dijo María.

Gabriella asintió. Se levantó y salió de la casa. Gabriella caminó a la casa Bolton y tocó el timbre. Lucille abrió la puerta y sonrió.

—Mamá, cometí un error. ¿Dónde está Troy? —preguntó Gabriella.

—Está arriba cariño, ¿cómo te sientes? —preguntó Lucille-

—Un poco hormonal. Pero, fuera de eso, bien —dijo Gabriella.

Gabriella subió las escaleras al cuarto de Troy y tocó la puerta.

—No quiero hablar mamá —dijo Troy.

Gabriella arió la puerta y miró a su novio. Troy miró a Gabriella.

—Troy. Necesito disculparme. No debí culparte por nada, quedar embarazada fue culpa de los dos. No solo tuya. Solo estoy muy estresada con todo esto. Todo parece estar yendo mal. No quiero que terminemos —dijo Gabriella.

Troy miró hacia sus manos.

—Acepto tu disculpa y tampoco quiero terminar Gabs. Sé lo estresada que estás bebé. Sé que lo estás y yo también —dijo Troy.

—Todo parece que está girando. Como dije, no quiero perderte Troy. No puedo perderte también. No cuando lo he perdido todo —dijo Gabriella.

Troy le señaló a Gabriella que se sentara en su cama. Gabriella se sentó y miró a su novio. Abrió sus brazos y Gabriela entró en ellos y puso su cabeza en el pecho de Troy. La pareja se sentó en silencio por unos minutos.

—Esto será difícil Brie. Pero te amo a ti y a nuestra hija. ¿Podemos olvidar esto? —preguntó Troy.

Gabriella asintió. Troy se inclinó y besó los labios de Gabriella suave pero apasionadamente. Gabriella se alejó y recargó su frente en la de Troy.

—Podría hacerte el amor ahora mismo, pero tu mamá me echaría —dijo Troy.

Gabriella sonrió.

—Te amo —dijo Gabriella.

Troy sonrió y quitó un mechón de cabello de la cara de Gabriella.

—Yo también te amo —dijo Troy.

Un par de semanas después, Troy llegó tarde a casa por trabajo. Entró a la cocina y sonrió cuando vio a Gabriella cocinando con María. El cuerpo de Gabriella había cambiado mucho en las últimas semanas. Su barriga creció, sus pechos crecieron dos copas, sus pies comenzaban a doler y sus cambios de humor se hicieron evidentes. Troy caminó hacia Gabriella y la besó en la mejilla.

—Hola bebé —dijo Troy.

—Hola, ¿qué tal estuvo el trabajo? —preguntó Gabriella.

—Ocupado. Todos decidieron tener problemas con su auto hoy —dijo Troy.

Gabriella sonrió conciliadoramente.

—¿Qué vamos a comer? —preguntó Troy.

—Comeremos enchiladas —dijo Gabriella.

—Mm —dijo Troy.

—La bebé quiere comida mexicana —dijo Gabriella.

Troy sonrió.

—¿Necesitas que haga algo? —preguntó Troy.

—Ve a bañarte, hueles a gas y aceite —dijo Gabriella.

Los ojos de Troy se ensancharon. María comenzó a reír.

—Su sentido del olfato es muy sensible —dijo María.

Troy negó con la cabeza.

—¿Me puedes dar un beso antes? —preguntó Troy.

—Me vas a llenar de aceite —dijo Gabriella.

Troy rápidamente dio un fugaz beso a los labios de Gabriella y subió las escaleras antes de que ella pudiera decir algo. Gabriella negó con la cabeza.

—No sé qué haré con tu papi, bebé —dijo Gabriella.

Veinte minutos después, Troy bajó las escaleras recién bañado y afeitado. Caminó hacia Gabriella. Gabriella miró a su novio.

—¿Mejor? —preguntó Troy.

Gabriella le señaló a Troy que se acercara.

—Déjame oler —dijo Gabriella.

Troy se acercó a Gabriella y abrió sus brazos para que pudiera olerlo.

—Estás limpio —dijo Gabriella.

Troy miró a María y después vio a la barriga de Gabriella. Se agachó y besó la barriga de Gabriella.

—Bebita, estás volviendo loca a tu mami —dijo Troy.

—Troy, ¿quieres un beso o no? —dijo Gabriella.

Troy miró a Gabriella y sonrió. Se levantó y se inclinó para besar los labios de Gabriella.

—Hola —dijo Troy.

—Hola —dijo Gabriella.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Troy poniendo su mano en la barriga de Gabriella.

—Bien. La espalda está empezando a dolerme —dijo Gabriella.

—Deberías estar sentada Gabriella —dijo María.

—Pero será más difícil cocinar si estoy sentada —dijo Gabriella.

—Bebé, siéntate —dijo Troy.

Gabriella suspiró, jaló una silla y se sentó.

—Solo te estoy cuidando —dijo Troy.

—Lo sé. Son muchas reglas, solo tengo dieciséis —dijo Gabriella.

—¿Y de quién es la culpa que estés embarazada a los dieciséis? —preguntó María.

La pareja bajó la mirada.

—No deberías estar embarazada —dijo María.

—¿Quieres que tome tu lugar para que vayas a descansar? —preguntó Troy.

—Está bien —dijo Gabriella.

Troy sonrió y besó suavemente la mejilla de Gabriella. Esa noche, Gabriella estaba dando vueltas en la cama. Finalmente se levantó y bajó las escaleras. Fue a la cocina, abrió el refrigerador y sonrió. Empezó a sacar ingredientes para crear una botana de media noche. Arriba, Troy se despertó y vio que Gabriella ya no estaba en la cama. Se levantó, salió del cuarto y vio la luz del baño apagada. Troy bajó las escaleras con esperanza de encontrar a Gabriella. Entró a la cocina y sonrió cuando vio a su novia dándole los toques finales a su botana.

—¿Qué haces despierta tan tarde? —preguntó Troy.

—No podía dormir. La barriga me estorbaba y no podía ponerme cómoda —dijo Gabriella.

—¿Por qué no me despertaste? —preguntó Troy.

—Tienes un turno largo en el trabajo mañana, y no quería despertarte —dijo Gabriella.

—No debes preocuparte bebé. ¿Qué estás haciendo? —preguntó Troy.

—Tenía antojo de algo, así que básicamente junté todo lo que pude encontrar que se viera bien —dijo Gabriella.

—¿Antojos? Pensé que eso no pasaría sino hasta después —dijo Troy.

—Pueden pasar en cualquier momento —dijo Gabriella.

Troy asintió. Gabriella terminó de hacer su botana y la puso en un plato. Se sentó a la mesa y comenzó a comer. Troy tuvo una idea, tomó un plato y una cuchara y se sirvió un poco del plato de Gabriella.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Gabriella.

—Bueno, dije que pasaríamos juntos todo el embarazo, ¿verdad? Si lo vamos a hacer, quiero probar esta interesante botana que hiciste —dijo Troy.

Gabriella sonrió. Troy le devolvió la sonrisa y le guiñó el ojo.

—Sabe muy bien —dijo Gabriella.

Troy tomó un poco de su comida y masticó cuidadosamente tratando de evitar escupirlo. Lo tragó y miró a Gabriella.

—¿Tan mal sabe? —preguntó Gabriella.

—No bebé. Fue… fue… tenía algunas texturas buenas —dijo Troy.

—¿Texturas? —preguntó Gabriella.

—Muchos diferentes tipos de comida en una sola. Fue un sabor único —dijo Troy, tratando de hacer que Gabriella sintiera que su antojo era normal.

—Troy, no te gustó. Admítelo —dijo Gabriella.

—Con toda honestidad, es muy malo bebé, Pero, si te gusta y hace feliz a la bebita entonces sigue haciéndolo —dijo Troy.

Gabriella soltó una risita. Terminó de comer y puso su plato en el lavabo. Gabriella caminó hacia Troy y lo abrazó.

—Gracias por apoyarme en todo —dijo Gabriella inclinándose y besando los labios de Troy.

Troy sonrió.

—Solo prométeme que tu siguiente antojo sea una hamburguesa o algo así. Eso lo comeré feliz —dijo Troy.

—Veré qué puedo hacer —dijo Gabriella.

—¿Te sientes bien aparte de todo? —preguntó Troy.

Gabriella asintió. Troy puso su mano en el estómago de Gabriella.

—Vamos, necesitamos dormir. Tenemos escuela mañana —dijo Troy.

Gabriella asintió. Troy tomó la mano de Gabriella y la pareja subió las escaleras al cuarto de Gabriella para dormir. Un par de semanas después, Gabriella tenía cuatro meses de embarazo. Las náuseas matutinas se detuvieron y la pareja estaba muy feliz por eso. Gabriella seguía en la escuela y más ocupada que nunca. Un día, Troy estaba en la práctica de básquetbol haciendo jugadas para un juego próximo. Alguien de la oficina de enfrente entró al gimnasio y apartó a Jack. Un par de minutos después, Jack sopló su silbato.

—Troy —dijo Jack.

Troy miró a su padre y supo que algo estaba mal.

—¿Qué pasó?, ¿en dónde está? —dijo Troy, acercándose a su padre.

—En la enfermería. No me dijeron qué pasó —dijo Jack.

Troy asintió. Salió del gimnasio y fue a la enfermería. Troy vio a Gabriella acostada en una cama con una cobija encima. Caminó hacia ella y se sentó en el filo de la cama.

—¿Qué pasó bebé? —preguntó Troy preocupado.

—Me deshidraté y casi me desmayé —dijo Gabriella.

Troy soltó un suspiro de alivio.

—¿Ahora está bien? —preguntó Troy.

Gabriella asintió.

—Necesita descansar. Ha estado corriendo y tratando de de tener todo listo para el club de química. Ahí es cuando todo empezó —dijo la enfermera.

Troy asintió.

—Especialmente ahora que está embarazada, no debería estar haciendo esto. Necesita relajarse —dijo la enfermera.

—Estoy de acuerdo. ¿Puedo llevarla a casa? —preguntó Troy.

—Claro —dijo la enfermera.

Troy y Gabriella salieron de la enfermería y se subieron al auto. La pareja regresó en silencio hasta que Gabriella habló.

—Lo siento —dijo Gabriella.

Troy tomó aire y lo soltó.

—Bebé, necesitas empezar a cuidarte. Necesitas asegurarte de comer a tus horas. Necesitas tomar más agua de lo que acostumbras. Y, no deberías estresarte sobre cosas como el club de química. Llevas a nuestra hija, Brie —dijo Troy.

Gabriella tenía lágrimas bajando por su rostro.

—Lo siento. No pensé que estuviera haciendo tanto —chilló Gabriella.

Troy puso su mano en el muslo de Gabriella.

—No estoy enojado bebé. Solo estoy preocupado. Que me llamen en medio de la práctica porque estás en la enfermería no es algo que quiera volver a escuchar —dijo Troy.

—Lo siento —repitió Gabriella.

—Solo, sé más cuidadosa, ¿sí? —dijo Troy.

Gabriella asintió. Llegaron a casa de Gabriella y bajaron del auto.

—Brie —dijo Troy.

Gabriella miró a su novio. Troy se acercó y besó sus labios.

—Te amo —dijo Troy.

—Yo también te amo —dijo Gabriella.

—Prométeme que serás más cuidadosa —dijo Troy.

—Lo prometo —dijo Gabriella.

La pareja entró a la casa y Troy se congeló cuando vio a sus padres sentados en el sofá con María.

—Hola Troy —dijo Lucille.

—Hola mamá —dijo Troy.

—Troy, espero que esté bien que hay invitado a tus padres —dijo María.

—Sí, está bien —dijo Troy.

—Gabriella, ¿cómo te sientes? —preguntó Lucille.

—Bien, un poco cansada, pero bien —dijo Gabriella.

—De hecho, Brie va a dormir un poco —dijo Troy.

Gabriella asintó. Troy besó suavemente los labios de Gabriella. Ella subió las escaleras y Troy la siguió con la mirada hasta que escuchó la puerta cerrarse. Después miró a sus padres.

—¿Qué está pasando? —preguntó Troy.

—Queremos saber qué plan tienes acerca de Gabriella y la bebé —dijo Lucille.

—Brie y nuestra hija estarán conmigo —dijo Troy.

María sonrió.

—Lo entendemos Troy. Pero, ¿dónde? ¿Cómo vas a hacerlo? —preguntó María.

—Hablamos sobre eso. Gabriella quiere que vaya a la escuela y tome la beca. Ella va a estar con nuestra hija hasta que yo acabe y después cambiaremos lugares —dijo Troy.

—¿Qué hay del trabajo? —preguntó Jack.

—No hemos hablado de eso. Tuvimos algunos accidentes —dijo Troy.

—¿Accidentes? —preguntó María.

—Me sacaron de la práctica hoy porque Brie estaba deshidratada y casi se desmayó en el club de química —dijo Troy.

—¿Por eso está arriba? —confirmó María.

Troy asintió.

—Se está estresando mucho y eso no es bueno para la bebé. Está corriendo por todos lados y no debería hacerlo —dijo Troy.

María y Lucille asintieron.

—No hemos podido hablar mucho sobre trabajo aún por todo lo que ha pasado. Estoy ganando una cantidad decente en la tienda —dijo Troy.

—¿Y qué pasará cuando nazca la bebé Troy? —preguntó Lucille.

—Los dos tendremos trabajo —dijo Troy.

—¿Dónde van a vivir? —preguntó Jack.

—Cuando hayamos ahorrado lo suficiente, encontraremos un departamento. Pero, cuando la bebé recién nazca, estoy seguro que Brie va a querer estar aquí para que María pueda ayudarla —dijo Troy.

María asintió.

—Y quiero asegurarme de que los dos puedan encargarse de la bebé —dijo María.

Troy asintió.

—¿Quiénes estarán en la sala de parto con ella? —preguntó Lucille.

—Muy bien, alto. Si van a venir a preguntar cosas está bien. Pero, los dos estamos estresados. Aún estamos intentando averiguar muchas cosas. Así que, por favor, dennos tiempo para hacerlo —dijo Troy.

Lucille asintió.

—Solo queríamos… —comenzó Lucille.

—Sé que solo quieren ayudar. Pero Brie está estresada. Entre la escuela, nuestros amigos, el trabajo, nuestra relación y el embarazo… son muchas cosas. Aún estamos intentando acostumbrarnos a esto —dijo Troy.

Los tres padres asintieron.

—Subiré para ver cómo está —dijo Troy.

Troy subió las escaleras y fue al cuarto. Gabriella estaba sentada viendo a su novio.

—¿Lo escuchaste? —preguntó Troy.

Gabriella asintió.

—Bebé —comenzó Troy.

—Necesito bajar —dijo Gabriella levantándose de la cama.

Gabriella bajó y vio a los tres adultos hablando.

—Troy y mi madre estarán conmigo en la sala de partos —dijo Gabriella.

—Cariño, sabes que solo intentamos arreglar todo esto. Nadie está enojado o tratando de decir qué deben o no deben hacer. Pero, necesitamos averiguar qué pasará cuando la bebé nazca —dijo Lucille.

—Lo sé. Solo que soy muy nueva en todo esto y no sé qué está pasando. Cada día pasa algo nuevo —dijo Gabriella.

Troy asintió.

—Quiero que Troy, la bebé y yo estemos en la misma casa cuando ella nazca. No quiero que tenga que estar de casa en casa. Eso no es estabilidad. Necesitará estabilidad y yo haré lo que tenga en mi poder para darle eso —dijo Gabriella.

—Cariño, tendrás diecisiete años. No vas a… —comenzó María.

—¿Quieres que mi hija esté en un hogar roto? No lo permitiré —dijo Gabriella.

—Gabs… —Troy comenzó, pero fue interrumpido.

—No Troy. Si vamos a tener una bebé, necesitamos actuar como si fuéramos adultos casados. La gente que tiene bebés viven en la misma casa. Así que, eso es lo que quiero. Pueden aceptar o no. Pero eso es lo que quiero y es lo que va a pasar —dijo Gabriella.

Hubo silencio por un momento. Troy fue el primero en hablar.

—Estoy de acuerdo. Si vamos a tener esta bebé, debemos hacerlo bien —dijo Troy.

Gabriella sonrió. La pareja y sus padres intentaron hacer un plan para cuando naciera la bebé por el resto del día.