¡Hola!, estoy de vuelta para traerles el capítulo 8 del fanfic, ya al parecer todo está tomando un meor rumbo para Troy y Gabriella. Los dejo con el capítulo. ¡Disfrútenlo! Ya estaré de vuelta un poco más seguido, se me ha complicado por el trabajo.


Grabiella condujo a la casa Bolton y estacionó el auto. Se bajó cuidadosamente y caminó a la puerta para tocar el timbre. Lucille abrió la puerta y sonrió.

—Gabi, ¿qué haces aquí? —preguntó Lucille.

—Necesito hablar con papá —dijo Gabriella.

—Está en su oficina. ¿Está todo bien? —preguntó Lucille.

—Sí, solo necesito hablar con él un minuto —dijo Gabriella.

Gabriella subió las escaleras a la oficina de Jack y tocó la puerta. Jack miró hacia arriba y sonrió.

—Hola, ¿cómo está mi nieta hoy? —preguntó Jack.

Gabriella sonrió. Estaba feliz de que Jack al fin había aceptado el embarazo.

—Está muy bien. Le está dando un día estresante a mami, pero, fuero de eso, bien —dijo Gabriella.

Jack le indicó a Gabriella que se sentara.

—¿Qué pasó? —preguntó Jack.

—Papá, necesito hablar contigo acerca de Troy —comenzó Gabriella.

—¿Qué hay con él? —preguntó Jack.

—Me estaba diciendo que no va a jugar el partido de campeonato, porque tendré nueve meses de embarazo. Le dije que necesita jugar, y él dijo que no. Pero papá, en serio quiero que juegue, ¿puedes obligarlo? —preguntó Gabriella.

Jack sonrió.

—Puedo intentarlo Gabi. Pero, sabes tan bien como yo que dirá que no —dijo Jack.

—No quiero que no juegue solo porque está preocupado por mí —dijo Gabriella.

—Él está preocupado de que entres en labor mientras él esté a medio partido —dijo Jack.

—También puede que no pase. —dijo Gabriella.

—Está siendo cuidadoso —dijo Jack.

Gabriella suspiró.

—Veré qué puedo hacer, ¿está bien? —dijo Jack.

Gabriella asintió.

—Eso no quiere decir que lo obligaré, él tiene que decidirlo —dijo Jack.

Gabriella asintió. Se despidió de los Bolton y regresó a casa. Gabriella abrió la puerta de la casa y entró. Troy miró sobre su laptop y sonrió.

—¿Qué dijo? —preguntó Troy.

—Va a platicar contigo —dijo Gabriella.

—Bebé… —comenzó Troy.

—Troy, si entro en labor durante el juego, entraré en labor durante el juego. Si juegas no incrementará o disminuirá las probabilidades —dijo Gabriella.

—Solo quiero estar listo. Cuando estoy jugando, no estoy pensando en eso. Pero si pasa, sería una locura —dijo Troy.

—¿Ya no piensas en mí cuando juegas? —preguntó Gabriella.

—Brie, sí lo hago, pero no todo el tiempo. Si estoy jugando, estoy completamente enfocado en jugar —explicó Troy.

—Entonces, ¿qué vamos a hacer? —preguntó Gabriella.

—Tenemos que hacer un plan. Puede pasar en cualquier momento en ese mes —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Eso será si es que juego —añadió Troy.

Gabriella miró a Troy.

—Vas a jugar —dijo Gabriella.

—Pero… —comenzó Troy.

—Troy, es tu juego de campeonato. Debes jugar. ¿Quién sabe qué pasará el próximo año? Puede que ya no estés jugando —dijo Gabriella.

Troy asintió.

—Lo pensaré, ¿está bien? —dijo Troy.

—Eso es todo lo que quería —dijo Gabriella.

Troy se inclinó y besó suavemente los labios de Gabriella.

—Te amo. Solo quería que juegues una última vez —dijo Gabriella, abrazando a su novio.

—Yo también te amo y sé que quieres eso bebé. Pero, esto no es sobre ti o sobre mí. Depende de ella y si quiere compartir la diversión con papi —dijo Troy, poniendo su mano en el vientre de Gabriella.

Gabriella soltó una risita.

—No me estaré divirtiendo —dijo Gabriella.

Troy sonrió.

—Dije que lo pensaría —dijo Troy.

Gabriella asintió. Una semana después, la pareja estaba sentada en la oficina de la Dra. Hart para el chequeo de cinco meses de Gabriella.

—¿Tienes trabajo esta noche? —preguntó Gabriella.

Troy asintió.

—¿Puedes quedarte en casa? —preguntó Gabriella.

—Desearía poder bebé, pero, tenemos que empezar a ahorrar —dijo Troy.

—Ya rara vez estás en casa —dijo Gabriella.

—Estoy en casa, solo que tú ya estás dormida cuando llego —dijo Troy.

—No es mi culpa —dijo Gabriella.

—Nunca dije que lo fuera —dijo Troy.

Gabriella entrelazó sus dedos con los de Troy. Troy sonrió. Él sabía que la última semana había sido difícil para Gabriella. Su cuerpo se había ensanchado y ganó mucho más peso. Troy sabía que todo lo que ella quería era que él estuviera en casa con ella. Después de un momento de silencio, Troy finalmente habló.

—Estoy libre el viernes. Tal vez podamos empezar a pensar su nombre —sugirió Troy.

Gabriella asintió.

—Hey —dijo Troy, mirando a Gabriella.

Gabriella miró a Troy.

—No estoy trabajando tantas horas para alejarme de ti Brie. Necesitamos dinero, y para poder tenerlo, tengo que trabajar —dijo Troy.

—Lo sé, solo es que te necesito. Quiero que estés en casa. Sí, que mi mamá esté en casa cuando tú te vas a trabajar está muy bien, pero ella no es tú —dijo Gabriella.

Troy asintió.

—Lo sé amor. ¿Cuándo empezamos a hablar como si estuviéramos casados? —preguntó Troy.

Gabriella sonrió y puso su mano en su creciente vientre.

—Cuando descubrimos que tendríamos un bebé —dijo Gabriella.

Troy sonrió.

—Pero, volviendo a lo que decías, entiendo que quieres que esté en casa, pero tener un bebé a los diecisiete no era parte del plan. Tenemos suerte de seguir en la escuela —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Esta noche cuando salga del trabajo, podemos ver una película o algo así, lo prometo —dijo Troy.

—Si no estoy dormida —dijo Gabriella.

Troy asintió. Había estado llegando más tarde de lo normal del trabajo cuando Gabriella ya estaba dormida.

—Si no estás dormida. Pero necesitas dormir —dijo Troy.

Gabriella asintió. Una enfermera entró a la sala de espera y llamó a Gabriella. La pareja se paró y siguió a la enfermera a un cuarto donde los signos vitales de Gabriella fueron tomados. Entraron a un consultorio y la enfermera le dijo que Gabriella que se pusiera una bata. La enfermera salió del cuarto, Gabriella se cambió y se sentó en la mesa de revisión.

—Te ves mucho más grande con bata —dijo Troy.

Gabriella miró a Troy con lágrimas en los ojos. Troy se golpeó mentalmente por ese comentario.

—No, amor. Lo dije de buena manera. Me refería a que tu barriga se veía como si hubiera crecido más con la bata puesta —dijo Troy.

—Solo deja de hablar, por favor —dijo Gabriella.

—Lo siento Brie. No fue mi intención que se escuchara así —dijo Troy.

—¿Puedes dejar de decir cosas así?, por favor —preguntó Gabriella.

—Lo siento, ¿me perdonas? —preguntó Troy.

Gabriella se inclinó y besó a Troy en los labios.

—Sé amable conmigo amor —dijo Gabriella.

—Lo sé. ¿Qué tal esto?, parece que la bebé creció bastante. ¿Está mejor? —preguntó Troy.

Gabriella asintió y Troy sonrió levemente. Se inclinó y estaba a unos centímetros de la cara de Gabriella.

—Te amo —dijo Troy.

Gabriella sonrió.

—Yo también te amo. Sé amable Troy —murmuró Gabriella.

—Lo intentaré. Lo siento bebé —dijo Troy.

Tocaron la puerta y la Dra. Hart entró al cuarto.

—Hola chicos, ¿cómo te sientes Gabriella? —preguntó.

—Bien. Hormonal, pero bien —dijo Gabriella.

Troy sonrió levemente.

—¿Listos para ver a su bebé? —preguntó la Dra. Hart.

Gabriella asintió, se recostó en la mesa y la Dra. Hart encendió el ultrasonido para que se calentara. Una hora después, la pareja entró a la casa y subieron a la habitación. Gabriella se sentó en la cama y miró a Troy, que se estaba alistando para el trabajo.

—Al menos está sana —dijo Troy.

Gabriella asintió. Troy miró a Gabriella y sonrió levemente. Detuvo lo que estaba haciendo y camino hacia a ella. Gabriella miró a su novio y lo abrazó. Troy se inclinó y besó suavemente los labios de Gabriella.

—Me tengo que ir amor —dijo Troy.

Gabriella suspiró y asintió. Troy se inclinó y besó los labios de Gabriella una última vez. Después se arrodilló y levantó la blusa de Gabriella y besó su vientre suavemente.

—Adiós cariño. Papi volverá pronto, lo prometo —dijo Troy a su hija.

Gabriella sonrió. Troy soltó a Gabriella y vio cómo caía su blusa a su lugar. Se puso de pie.

—Solo unas horas, ¿está bien? —dijo Troy.

—Solo, apresúrate a volver —dijo Gabriella.

Troy asintió.

—Lo haré, bebé.

Troy salió de la casa. Un par de horas después, Troy entró a la habitación y vio a Gabriella acostada, dormida. Suspiró, Troy se quitó la camiseta y entró a darse un baño. Veinte minutos después, Troy salió del baño y se acostó. Abrazó a Gabriella, quien se soltó de su agarre.

—Amor, perdóname por llegar tarde —dijo Troy.

Gabriella se giró y miró a Troy.

—Lo prometiste —dijo Gabriella.

—Lo sé. Lo siento —dijo Troy.

—Troy —comenzó Gabriella.

—Sé que estás molesta conmigo, no necesitas decírmelo —dijo Troy.

—Hazme el amor —dijo Gabriella.

—Brie, sabes que… —comenzó Troy.

—Sé las reglas. Pero es tarde y mi mamá está dormida. Hazme el amor y te perdonaré —dijo Gabriella.

—¿Estás dándome un ultimátum? —preguntó Troy.

Gabriella levantó una ceja.

—¿No la lastimará? —preguntó Troy colocando su mano en el vientre de Gabriella.

—Leí sobre esto y no la lastimará. Pero necesitamos ser cuidadosos —dijo Gabriella.

Troy suspiró. Se quitó los pantalones y comenzó a quitarle la ropa a Gabriella. Troy se sentó frente a ella.

—Si te lastimo… —comenzó Troy.

—Te diré —terminó Gabriella.

—Pero, ¿qué si…? —comenzó Troy.

—Troy, relájate. Por favor, solo hazme el amor —dijo Gabriella suavemente.

Troy bajó la ropa interior de Gabriella y la miró nerviosamente.

—Brie, si te lastimo, nunca me lo perdonaré —dijo Troy.

—No lo harás —dijo Gabriella.

Troy tomó un profundo respiro y entró en Gabriella y la escuchó gemir. La pareja hizo el amor por primera vez desde que Gabriella está embarazada. Dos horas después, la pareja se dio un baño y se cambiaron a ropa para dormir.

—No te lastimé, ¿verdad? —preguntó Troy.

—No Troy. Estamos bien, te lo prometo —dijo Gabriella, poniendo la mano en su vientre.

—Si lo hice, por favor no lo escondas —dijo Troy.

Gabriella sonrió.

—Amor, no me lastimaste ni a ella. Relájate —dijo Gabiella.

Troy asintió.

—Solo trato de ser cuidadoso —dijo.

—Lo sé. Gracias por eso —dijo Gabriella.

Troy asintió. Se inclinó y besó suavemente a Gabriella. Troy levantó en brazos a Gabriella y abrazó sus piernas y brazos alrededor de él. Caminó hacia la cama y la bajó lentamente. Gabriella sonrió.

—Se sintió muy bien amor, creo que a ella también le gustó —dijo Gabriella.

Troy sonrió, se inclinó y besó suavemente a Gabriella.

—Creo que necesitas dormir un poco —dijo Troy.

Gabriella asintió con cansancio. Troy metió lentamente a Gabriella en la cama y besó su frente. Después se acostó y Gabriella se acurrucó tan cerca de él como pudo. Después puso su cabeza en el pecho de Troy.

—Buenas noches amor, te amo —dijo Troy.

—Buenas noches. Yo también te amo —dijo Gabriella.

A la mañana siguiente, la pareja se levantó y se preparó para la escuela. Bajaron las escaleras y vieron a María sentada en la mesa de la cocina con una taza de café y su laptop.

—Buenos días, ¿se desvelaron anoche? —preguntó.

Gabriella se congeló. Troy miró a Gabriella con los ojos muy abiertos.

—Si trataban de ser silenciosos, no lo fueron —dijo Gabriella.

—Puedo explicarlo —comenzó Troy.

—Cuando Troy se mudó, pusimos algunas reglas. Rompieron una —dijo María.

—Mamá, estoy embarazada —dijo Gabriella.

—Lo entiendo Gabriella, pero, no deben tener sexo a los diecisiete y menos cuando tienes 5 meses de embarazo, aún menos en mi casa —dijo María.

—¿Pueden dejar de restregarme que tendré un bebé a los diecisiete? ¿No hay alguien que esté de mi lado? —preguntó Gabriella mientras salía de la casa.

Troy suspiró y miró a María.

—Sabes las reglas Troy. Esto es solo una llamada de atención —dijo María.

—Lo siento —dijo Troy.

Troy salió de la casa y miró a Gabriella.

—¿Qué te dijo? —preguntó Gabriella.

—Que esto fue una llamada de atención —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Entonces, ¿estoy perdonado por lo de anoche? —preguntó Troy mientras subía al auto.

Gabriella sonrió.

—Sí, solo intenta llegar a una hora decente —dijo Gabriella.

—Lo intentaré Brie —dijo Troy.

Gabriella asintió. Troy condujo a la escuela y estacionó el auto. Un par de horas después, sonó la campana dando la señal de que era hora libre. Troy caminó hacia el casillero de Gabriella.

—Hola bonita —dijo Troy.

Gabriella miró a su novio, sonrió y lo abrazó. Troy puso su brazo alrededor de Gabriella y su mano libre en su vientre.

—Quiero ir a casa —murmuró Gabriella.

—¿Por qué?, ¿qué pasa amor? —preguntó Troy.

—Tengo calambres y son muy incómodos, no me imagino sentándome en clase con ellos —dijo Gabriella.

—Tu mamá sigue en el trabajo y hoy tengo juego. No puedo llevarte —dijo Troy.

Troy no podía irse a mediodía en día de juego, porque no le permitirían jugar.

—¿Entonces qué haré?, ¿crees que tu papá me deje dormir en su oficina? —preguntó Gabriella.

Troy sonrió.

—Posiblemente. ¿Quieres que le pregunte? —preguntó Troy.

Gabriella asintió.

—Está bien amor —dijo Troy.

La pareja caminó a la oficina de Jack y hablaron con el sobre Gabriella y él accedió. Una hora después, Troy tenía puesto su uniforme y entró a la oficina para ver a Gabriella, que estaba dormida. Se arrodilló frente a su novia.

—Brie —dijo Troy.

Gabriella abrió los ojos.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Troy.

Gabriella sacudió su cabeza.

—¿No ha mejorado? —preguntó Troy.

Gabriella negó con cansancio.

—Hablé con tu mamá y dijo que vendrá por ti en una hora —dijo Troy sosteniendo su teléfono.

—No quiero dejarte —dijo Gabriella.

—Amor, ya sé que no, pero si no te sientes bien; tal vez tu mamá deba llevarte a casa —dijo Troy acariciando la cabeza de Gabriella.

—Pero no quiero dejarte —dijo Gabriella.

—¿Qué harás aquí, bebé? Yo no voy a estar, estaré allá jugando —dijo Troy apuntando al gimnasio.

Gabriella se encogió de hombros.

—Llamaré a tu mamá para que venga por ti. Estarás mucho más cómoda en nuestra cama —dijo Troy.

Gabriella suspiró y asintió, rendida. Troy sonrió.

—Está bien —dijo Gabriella.

—Bien, déjame llamarla y decirle que venga por ti —dijo Troy.

Troy llamó a María y le dijo que pasara por Gabriella cuando pudiera. Una hora después, Troy llevó Gabriella al auto de María y la ayudó a subirse. Troy se acercó y besó suavemente a Gabriella.

—Llámame si empeora, por favor —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Te amo —dijo Gabriella.

—Yo también te amo bebé. Toma una siesta cuando llegues a casa, llegaré tan pronto como pueda —dijo Troy.

Gabriella asintió con cansancio. Un par de horas después, Troy llegó a la casa y vio a María subiendo las escaleras.

—Mamá, ¿qué pasa con Brie? —preguntó Troy.

—Dice que sus calambres están peor —dijo María.

Troy subió las escaleras detrás de María. Gabriella tenía lágrimas en sus ojos. Troy se arrodilló frente a Gabriella y acarició su cabello.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Troy.

—Necesito ir al hospital —lloró Gabriella.

Troy pasó saliva y miró a María. No sabía qué iba a pasar, pero lo que sí sabía era que estaba muy asustado.