Weiss veía desde su improvisado asiento cómo se iba acercando la nave en la que viajaba al aeropuerto de Haven. Ella de verdad creyó que el viaje no sería posible o que alguna patrulla obligaría al piloto a descender y que las explicaciones le ayudarían a desarrollar su capacidad para improvisar. Ahora sólo quedaba salir de forma inadvertida y mezclarse con la población. Lo cual probaría ser más complicado de lo que pensaba ya que no existían muchas personas con cabello blanco.

En medio de su consideración de teñir sus canas naturales, la caja sobre la cual colocó su maleta comenzó a moverse por sí misma. La sorpresa hizo que cayera de manera poco ceremoniosa y luego de recoger su maleta tomó su estoque modificado con cartuchos de Dust para defenderse.

Luego de tener que enfrentar a docenas de robots defectuosos durante la caída de Vale no le sorprendería que la carga tuviera alguno de los modelos que fallaron para ser inspeccionados. Weiss recordó cómo descubrió con sorpresa que ni siquiera el piloto conocía el contenido que llevaba; él sólo tenía órdenes de llegar a Haven e irse — quizá por eso no le molestó la posibilidad de ganar un poco de Lien extra.

La caja no tardó en abrirse y las caras de la misma hicieron un pesado ruido al chocar contra el suelo. Rápidamente dieron lugar a la visión de un fantasma que Weiss pudo jurar se creó hace algunos meses frente a sus ojos.

No podía creer lo que veía: una figura de su estatura que llevaba una vestimenta que consistía de una blusa blanca pasada de moda con un overol encima, una gargantilla negra y verde que combinaba con sus medias. Y aunque la vestimenta no significaba mucho, lo que de verdad la hacían resaltar era el cabello naranja y rizado, así como el par de ojos verdes brillantes que se fijaron sobre ella luego de escanear sus alrededores.

— Oh, ¡salutaciones! Mi nombre es Pen- Oh, tu eres la amiga de Ruby. Weiss Schnee, ¿no es así?

El ánimo de su voz tan sólo podía compararse con la sorpresa de la heredera que aún no decidía si bajar el arma o no, y la cual no tardó en notar la otra pasajera.

— Veo que quieres practicar un poco. Supongo que no existe mejor forma de estirar los músculos luego de un largo vuelo.

La androide dijo mientras comenzaba a hacer estiramientos que seguramente no necesitaba, pero Weiss no se atrevió a detenerla, tan sólo se quedó impávida mientras trataba de sortear sus pensamientos.

— Muy bien, ¡estoy lista para el combate!

Bueno, Weiss necesitaba un poco de práctica.