Su plegaria había sido escuchada. Estaba agradecido por ello, pero aun así la frustración lo llevó a romper su única vía de comunicación y a desplomarse al lado de los escombros de su único medio de transporte. Las lágrimas de rabia no tardaron en formarse.
"¡¿Por qué hizo eso?!" Gritó en su mente tratando de encontrar explicación alguna para las acciones de Pyrrha. No era su responsabilidad, y si lo fuera, estaba, por primera vez en su vida, demasiado fuera de su liga. Ozpin no pudo contra la extraña mujer de la cual desconocía su nombre, pero que supuso de forma acertada que no tardaría en hacer eco por todo Remnant o cuando mucho sus acciones.
Sus puños habían abierto un agujero en el concreto y aunque su Aura había hecho un buen trabajo para detenerlo, no tardaría en romperse y así poder hacerse el daño que creía merecer por no haber detenido a Pyrrha a tiempo. El recuerdo del beso que ella le dio tan sólo aumento la fuerza y la rapidez con la que trataba de atravesar el piso. ¿Lo hizo porque ella de verdad quería o fue para distraerlo? Cual sea que fuese la causa, no le importaba ya que ella no estaba ahí con él para explicárselo.
Al ver que sus fuerzas no eran las suficientes y que en su mente apareció el silencio luego de subvertir la ira por una calma pasaera, trató de pensar con más claridad. Veía el sacrificio que ella trataría de hacer y él rechazó cada posible explicación.
Recordó como ella rara vez expresó enojo o frustración o siquiera una emoción negativa que no estuviera bien fundada. Incluso a sus fans más engorrosos los trataba con una onza de respeto y en las raras ocasiones que trataron de propasarse ella sólo les advirtió las consecuencias, y sólo hubo un caso documentado de alguien que resultó con el brazo roto en tres partes. Eso agregaba a su carácter, pero lo más claro viene de las personas con quienes formó equipo.
Las veces en las que Nora estaba particularmente enérgica y habría sido una molestia para alguien ajeno a su composición. Incluso el silencio o brevedad de Ren habría sido frustrante, pero no para ella. "Vaya combinación de personalidades, ¿eh?" se dijo a la vez que agregó el posible estrés que debió nacer de su situación: un chico de las afueras; cuyo apellido ya no cargaba el peso de la magnificencia que alguna vez tuvo; que sólo heredó el deseo de ser un héroe, pero no la proficiencia; alguien que fue nombrado líder sin tener experiencia alguna; y cuya única habilidad fue la de tener una tolerancia particularmente alta para el dolor. A pesar de eso, ella lo acogió bajo su tutela y le mostró que tenía potencial, ese potencial que Ozpin supuestamente vio, pero que él mismo debía descubrir.
Sólo pidió su amistad a cambio… y quizá algo más.
— ¿Cuánto tiempo piensas estar lamentándote? — se reprendió, usando un tono que Pyrrha habría desaprobado, pero que ahora mismo necesitaba — ¿Vas a quedarte aquí a ser bocadillo de Grimm o irás de vuelta a Beacon para ayudarla?
Usando el mismo puño con el que anteriormente vapuleó el piso comenzó a levantarse. Lentamente analizó dónde es que el cohete lo había dejado, pero no tardaría en divisar la torre de Beacon desde aquel sitio. Si entrecerraba los ojos podía ver ráfagas naranjas formando arcos y líneas rectas que no tardaban en desaparecer. Al ver esto, Jaune comenzó a correr, decidido a llegar como fuese.
En el camino no tardó en encontrarse con gente y faunos por igual huyendo de un gran número de Grimm. Al ver esto desenvainó su espada y formó su escudo y le rogó al dios que estuviera escuchando que le diera fuerzas a Pyrrha para derrotar a la mujer, para que así cuando él llegue sólo se limitase a estar enojado con ella por haberlo preocupado.
— Mantén tu estancia firme y abre más las piernas — se recordó a manera de mantra y esperó a que el Beowolf más próximo se acercara.
El lobo hecho de sombras se abalanzó sobre él, pero el Cazador puso su escudo al frente y en una sola moción aprovechó la inercia del salto e hizo que el animal chocara de espaldas contra el suelo, y antes de que pudiera levantarse su pecho fue atravesado con la punta de una espada.
Jaune rápidamente la sacó y de un solo tajo cortó la cabeza de un segundo lobo que trató de acercarse.
Pasaron unos segundos antes de que otro Grimm atacara, esta vez fue un Ursa Menor cuyas garras chocaron contra un escudo de metal. El Cazador empujó con todas sus fuerzas al animal e hizo que éste soltara su escudo, y mientras recuperaba el equilibrio terminó perdiendo la cabeza de una manera que hizo eco a una experiencia pasada.
Los Grimm cercanos percibían las emociones negativas del Cazador, y aunque trataba de ocultarlas con bravura ésta comenzaba a menguar y abrirle paso a la desesperación.
A pesar de la desventaja numérica, Jaune se abría paso poco a poco. Volteando ocasionalmente hacia la Torre de Beacon, consciente de que cuando las figuras de color naranja dejasen de verse habría una ganadora.
Otro Beowolf decapitado, un Ursa Mayor que perdió un brazo, varios Creep que fueron partidos a la mitad; parecía que él era el único Cazador en Vale y todos se quedaron varados en Beacon o en la Arena. Las autoridades no eran suficientes y podía jurar que los robots de Atlas estaban fallando sus blancos y en su lugar atinaban a los civiles.
En un instante para respirar volteó en dirección a la torre y hubo un panorama en el que sólo veía a los Grimm volando a su alrededor y ninguna marca ígnea que le diera esperanza. Pensó lo peor, era inevitable, y su estado físico no le ayudó a mantener la seguridad con la que se movió hace unos momentos.
Los Grimm estaban rodeándolo y las fuerzas y su Aura comenzaban a fallarle. Ignorando eso, volvió a tomar su postura y esperó a que lo atacaran.
Entonces, un haz de luz más brillante que el día los envolvió a todos.
