""Hey, Coco, yo…" No, es muy simple."

"¿Qué tal "Disculpa, Coco, no pude evitar notar que tú-"? No, no quiero que parezca que estoy pidiendo perdón."

""¿Estás bien, Co-?" Tampoco eso. No quiero darle oportunidad de que me diga que nada pasa."

Desde el despegue, Velvet debatía consigo sobre la mejor manera para discutir con Coco sobre el problema que la estaba afligiendo, que quizá no era nada grave, pero que de igual manera necesitaba descubrir y así saber si había algo que ella podía hacer para solucionarlo.

No era su fuerte y estaba bastante lejos de su zona de confort, pero sentía que debía hacer algo para aclarar la situación. Tal vez así todos podrían volver a tener desayunos más animados o en el que alguno de ellos se dignara a pedir el condimento en lugar de estirarse de forma incómoda hasta el otro lado de la mesa para alcanzarlo.

Tras recibir las instrucciones y la locación, un pequeño grupo de soldados y el equipo CFVY abordaron la nave sin intercambiar palabra. En el aire predominaba el sonido del aire chocando con la estructura, así como el motor de Dust que desde los primeros días trabajaba tiempos extra. Claro, no significaba que no hubiera pláticas, sino que es difícil encontrar un tópico diferente de las pérdidas humanas y materiales de los últimos días.

Después de todo, debería ser costoso perder un reino en un solo día.

Todos buscaban en qué matar el tiempo para evitar pensar en tales cosas. Fox entrenaba más cada día; Yatsuhashi meditaba y daba consejos espirituales a quien lo necesitara; Velvet, bueno, cualquiera pensaría que la fotografía sería una buena distracción, pero no era muy buena para ello y le bastaba el uso "bélico" de su cámara. Quizá tratar de ayudarle a su líder bastaría como recreación.

Coco. Ella no ha hablado mucho desde su último día hábil en la escuela y no había tiendas de ropa en donde alguna vez hubiera considerado gastar un solo Lien. Incluso su típico uniforme — si así se le puede llamar — estaba particularmente descuidado; una mancha aquí, otra allá, un agujero que antes la hubiera llevado a descartar la prenda para conseguir una nueva. Velvet lo consideraba un desperdicio, pero si la viera hacerlo de nuevo tal vez dormiría más tranquila.

La aeronave comenzó a descender luego del anuncio del piloto y todos se alistaron pronto para salir. Los costados de la bestia de metal se abrieron para que algunos de los pasajeros pudieran divisar el terreno.

Parecía seguro, pero pronto se dieron cuenta de que no era el caso.

Proyectiles óseos impactaron contra el desafortunado pecho de dos soldados cuya armadura probó ser inútil, una segunda ráfaga de la misma munición trató de abrirse paso desde el lado contrario, pero una enorme espada de color naranja los detuvo en seco. Se trataba de Grimm tipo "Hans", los cuales pueden describirse como puercoespines gigantescos, muy débiles para combate cuerpo a cuerpo, aunque letales a largas distancias.

Los disparos por parte del grupo de la nave no se hicieron de esperar, estos no tardaron en hacer contacto contras las peculiares creaturas, pero cometieron un error ya que los que quedaron sin vida en el suelo estallaron y sus picos se esparcieron en todas direcciones; algunos de ellos alcanzaron la base de la nave.

— ¡A LA CABEZA! ¡A LA CABEZA! — gruñó Coco mientras hacía un esfuerzo sobrehumano para que las ráfagas de su arma destrozaran primero el cráneo de las bestias.

Los soldados siguieron las instrucciones, mientras que Yatsuhashi y Fox desviaban los proyectiles que buscaban a sus blancos dentro de la nave. Velvet optó por ayudar a acabar con los Grimm, por lo que invocó una copia del rifle francotirador de May y comenzó a apuntar con cuidado y a disparar en el punto justo.

Tenían el poder de fuego para repeler a los monstruos, pero debían tomar una decisión rápido, y Coco fue la primera en mencionarla.

— ¡Tenemos irnos! ¡Piloto, dé la vuelta!

— ¡Espera! ¿Y la gente? — cuestionó Velvet.

— ¡¿No ves que estamos bajo ataque?! ¡Hay que salir de aquí rápido!

— ¡NO! ¡Aún puede haber sobrevivientes allí abajo!

— ¡No dejaré que nos pongas en peligro por un-!

La discusión se quedó corta debido al sonido de un cristal rompiéndose que dejó mudo al par. Yatsuhashi se dirigió a la cabina para confirmar lo que temían y que de todas formas venía acompañado por la alarma.

— ¡Le dieron al piloto! ¡Sujétense!

La nave dio varios giros durante los pocos metros que le quedaban para descender e hizo un brusco ruido tras chocar con el suelo.