— ¿Qué? ¡No! ¡Claro que no haré eso!

— Sólo es una sugerencia, tranquilo. Además, no puedes negarme que tiene sentido.

— Sí, pero no puedo hacer eso…

— Oh, Sean, sé lo duro que puede ser para ti, pero tú describiste el camino y no puedes echarte para atrás en esto.

— ¡¿Pero matarla?!

— Cariño, ya hablamos de la diferencia entre seres vivos y de fantasía, y tú… erm… interesante posición al respecto, y todo esto considerando que tú los creaste en primer lugar, pero ya llegaste al clímax del último acto y éste no puede ser de otra forma. Además, siempre quisiste acabar esta parte con una victoria pírrica.

— Es que… es que se siente raro, ¿sabes?

— ¿Cómo?

— Bueno, "cabellos rojos como el fuego, una mirada gentil hasta en el combate, y una figura de diosa bellamente oculta entre una armadura que su portadora jamás osaría manchar de sangre inocente." ¿Y aun así me pides matarla?

— A veces me pregunto cómo es que te nominaron para un nobel.

— Ouch.

— Sólo bromeo. Tú te lo merecías.

— Además, un millón de dólares no estarían tan mal. ¿Eh?

— Ya de por sí te critican porque tu esposa sea tu editora.

— Por cierto, hablando del bono navideño…

— Eres el primero en la lista.

— Hurra…

— Pero en serio, volviendo al tema del final...

— De acuerdo, entiendo adónde me dirijo y para hacerlo tendré que… que… bueno, hacer el final un poco duro de leer.

— ¿Esa es tu forma de decir que lo harás?

— Lo que sucede es que no quiero volverme como Tim Burton. ¿Entiendes lo que digo?

— ¿Qué?

— Ya sabes, su esposa suele aparecer mucho en sus filmes, ¿no? ¿Habías notado que cuando no es la villana ella suele morir a manos de Johnny Depp?

— Claro que él no hace eso, ¿qué hay de Sweeny Todd? Oh espera… ¿Y qué tal Alicia en el Pa-? ¡Oh ya, cuando rehízo El Planeta de los Simios!

— Y si a ti te hubieran forzado a maquillarte como mono y besado a Mark Whalberg, ¿no preferirías que te matara Johnny Depp?

— Podría haberlo hecho sin el maquillaje. Aún había humanas allí, ¿no?

— ¡Petra!

— Ya, ya. Fuiste tú quien preguntó. Te diré algo: no besaré a Mark Whalberg si tú haces un borrador donde matas a tu versión fantasiosa de tu amada esposa antes de la cena, ¿está bien?

— ¿Su… pongo?

— ¡Eso es! ¡Date prisa!, que quiero leerlo antes de dormir.

— Está bien. Aunque insistiré en el nombre.

— No te pedí que lo cambiarás, sólo que no te avergonzaras por usarlo. Además, ¿quién fue el que se tomó las molestias de insertarse a sí mismo en su historia con un nombre que apenas y suena diferente al suyo?

— …Estaba bloqueado ese día.

— Bueno, suena lindo. Quizá lo usemos más adelante, ¿no te parece?

—… Sí. Eso sería estupendo. ¿Necesitas ayuda con la comida?

— No, no. Debo hacer algo aquí de vez en cuando. Te veré luego, cariño.

— Ten cuidado.