¿La extrañé tanto?

¿La extrañé lo suficiente?

En verdad no pensé qué decirle. Nuestra separación fue tan repentina, tan inesperada. Ignoré los sentimientos individuales y me enfoqué sólo en la ausencia del ambiente familiar creado por personas con las que no comparto sangre, sino por las cuales daría gustosa cada gota de ella.

Al escuchar su nombre por primera vez de labios que no eran los míos me di cuenta de lo mucho que la extrañaba y de que esta era mi oportunidad de reunirme con ella. Pero, una vez que cruzara el portal, ¿qué le diría? ¿Me resquebrajaría con su sola presencia? ¿Podríamos volver a la misma rutina de antes a pesar de todo lo que había pasado? ¿Todo seguiría exactamente igual?

¿Cambié lo suficiente en este poco tiempo como para que aún pueda reconocerme?

Importa poco o nada ya que tan pronto como su tío ve a su sobrina y a su amiga de cabello cano cruzar un agujero de infernal rojizo éste sólo hizo un comentario sarcástico para ocultar su sorpresa, dándome a entender que en pocos segundo no podría aclarar mis ideas.

Tan pronto como llegamos, y tras crear una artimaña nombrándonos sólo como "visitas", el escenario desenvuelve la obra y las hermanas se abrazan luego de tanto tiempo después de haberse separado. Las lágrimas que ambas sueltan crean un nudo en mi corazón y me dan a entender que no es mi lugar y sólo soy una espectadora más. Es tan sólo cuando me invitan a compartir su calor que me di cuenta de cuán fría me sentía.

No quería que tal momento acabara nunca. Por primera vez en toda mi vida tuve algo bueno de lo cual alardear, y aunque tardaría mucho en sentirme merecedora de ello eso no quería decir que no lo disfrutaría lo más que pudiera.

Sólo hay algo que me molesta un poco: ¿Desde cuando Ruby es tan alta?