Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son de Kishimoto-sensei, los tomo prestaditos un rato :)
Sasuke sabía que en ocasiones, sus comentarios herían al rubio. No es que fuese ésa la intención porque en realidad no lo era a pesar de que el mundo entero así lo interpretase, simplemente, no media las consecuencias. Y en ésta ocasión, tampoco lo hizo.
Sólo quería bromear un poco, pues casi siempre Naruto buscaba besarle después de terminar con el sexo, deseando confirmar que aquello era algo más que una muy buena cogida. Pero Sasuke sabía perfectamente lo que su relación significaba.
Naruto, era la persona que más necesitaba en la vida.
Así era, Naruto era el lazo del que jamás pudo deshacerse porque le amaba más que a nadie que hubiese conocido durante su existencia. Quizás, no lo decía, pero sí que lo percibía. Y por tal razón, luego de terminar adueñándose de ése cuerpo que tenia el poder de hundirle en un placer que le abrumaba, ocultaba su mirada, temiendo que ella, pudiese decir más de la cuenta. Y es que existían ocasiones en que a nadie le debe ser permitido poder mirarnos a los ojos y aún menos, escudriñar nuestro fondo. Sobre todo a esos hermosos ojos azules que le doblegaban con facilidad.
Siempre había sido un tipo que mantenía muy en lo profundo de sí a sus emociones, en parte por considerar que éstas le hacían débil, que le desviaban del camino que había elegido. Y ahora, lo hacía por no saber la reacción de los demás ante ellas.
Era cierto que en nada le afectaría a Naruto el ser conocedor del inmenso cariño que le tiene, pero Sasuke sentía una necesidad de ser su todo y era algo que estaba convirtiéndose en obsesión y no deseaba que Naruto comenzara a temerle por ese sentimiento tan intransigente y poderoso, tan parecido a la ira, a la venganza. Estaba harto de llevar tan pesados grilletes.
Y a costa de parecer cruel, no se arrepentía del todo por haber causado la molestia del rubio. Había algo en su actitud que le hizo sentir halagado, por extraño que se escuchase. Como digno Uchiha tenía bastante presunción y el saberse apreciado a tal grado por alguien que era considerado seriamente uno de los mejores ninja de la historia, le animaba el día a cualquiera.
Y estaba seguro que Naruto cedería en unas cuantas horas, puesto que era él quien le besaba con más frecuencia. Y aunque antes de salir a la oficina de la Hokage por la mañana, aún se veía molesto por lo ocurrido durante la noche, Sasuke le provocaría una vez que llegase, para terminar de una vez por todas con la situación. Ya se encargaría de follarle de tal forma que el kitsune, olvidaría por completo, que alguna vez hicieron una apuesta tan idiota.
Las horas pasaron y Naruto no regresaba a casa. Ya estaba anocheciendo y ni rastro de ésa cabecita rubia, pensó frustrado Sasuke, que no se separaba de la puerta. Incluso, se había sentado al lado de ella, para saber el momento preciso en que entrase.
- Ya hasta me duele el maldito trasero...-murmuró molesto.
Por su mente pasó la idea de que a Naruto no se le bajaba el enojo y que estaba haciendo todo eso, por fastidiarle...
¡Y sí que el dobe sabía cómo joderle la puta existencia!
No le gustaba que estuvieran peleados. Y si bien era común que tuviesen pequeñas discusiones, estas era por tonterías y luego de algún beso, todo volvía a la normalidad. Pero ésta vez, el besarle, era precisamente lo que no debía hacer.
- Sólo a mí se me ocurre...- su disgusto aumentaba por culpa de la charla mental que mantenía y que, ¡no le ayudaba en nada!
Se despabiló al escuchar unos pasos muy cerca. Ése era Naruto, ¡y no podía dejarle ver que le estaba esperando!
Así que corrió hacia la sala, golpeándose un pie en la esquina de un mueble. Tuvo ganas de maldecir, pero se delataría. Dolorido, fue a tientas hasta uno de los sillones y se recostó, aparentando dormir.
La puerta se cerró, para unos segundos después, percibir que el lugar se iluminaba. Sintió que Naruto se acerco a él. Por un momento, imaginó que viéndole dormir, le besaría aprovechando la situación, pero no ocurrió de tal forma. Algo decepcionado por no adivinar las acciones de su pareja, se levantó y le llamó:
- Naruto...-el mencionado se giró, puesto que le había dado la espalda y al parecer, se dirigía a la cocina.
- No quise despertarte-ttebayo-fue lo único que le dijo, para después, continuar con su camino.
Por su parte, Naruto en verdad estaba resentido. Ya era casi un año que Sasuke y él se habían hecho pareja. Hasta se había mudado a su departamento, de la misma forma en que una pareja estable quiere hacer aún más estable su relación. O al menos, eso imaginó hasta anoche.
Ésa maldita noche que no había dejado de maldecir mentalmente.
En verdad agradeció que Tsunade le hubiese dejado a él el papeleo de la misión, porque no tenia muchas ganas de pasar tanto tiempo en casa, lo que en le ayudaba para estar cada vez más cerca de cumplir con la apuesta de mierda.
Ya lo había decidido. Cumpliría con el desafío y una vez que tuviese la victoria en sus manos, se la restregaría en la maldita cara a Sasuke, para así, borrarle la jodida sonrisa perversa con la que le encaró por la noche. Sabía que le costaría mucho trabajo, pero ésta ocasión, algo más que su orgullo era el herido y ello, era su propio corazón.
Sin cruzar ni una palabra con el Uchiha, que se sentó en una de las sillas del comedor y no perdía de vista sus movimientos, Naruto preparó su cena. Al parecer al moreno no le apetecía ni un bocado, ya que observó que sólo bebió una taza de té.
Una vez que terminó su ramen instantáneo, fue a darse un baño y luego, a ver un poco de televisión. Ya cuando el cansancio se adueñó de sus sentidos, fue a la habitación, para dormir. No le extrañó ver a Sasuke recostado en la cama, leyendo un libro, lo que dejó de hacer un momento para observar a Naruto pasar de largo y adentrarse en el baño.
Ya una vez que se hubo preparado para descansar, con toda la frialdad del mundo, se acomodó entre las sábanas, tratando de que la cercanía con Sasuke no le afectase tanto. Su respiración se apaciguó, al tiempo que cerraba sus ojos. Y no faltaba mucho para dormir, aunque imaginó que ya lo estaba, puesto que sucedió lo de nunca:
- Buenas noches, Naruto...-se giró sorprendido por las palabras del moreno y, le cuestionó sin duda alguna:
- ¿Desde cuando me das las buenas noches dattebayo?
- Creo que es lo más normal entre una pareja, ¿no?-le dijo con una media sonrisa y acercándose a su rostro.
Quizás, ya estaba más dormido que despierto, puesto que tal actitud le hizo pensar que, Sasuke iba a besarle o eso imaginó, al ver que fruncía de forma poco normal los labios.
Naruto pestañeó, confundido. Sí, quizás ya estaba soñando. Así que lo ignoró. Tomó la sábana luego de darle la espalda a ése mal sueño y cubrirse. No pasó mucho tiempo para que quedase completamente sosegado.
Mientras tanto, la incredulidad de Sasuke estaba en lo máximo. ¡El maldito dobe le había ignorado! ¡Y nadie ignoraba a un Uchiha! ¡¿Qué no se daba cuenta de lo que darían por tener tan sólo la suerte, de dormir en la misma cama con él?! ¡Al parecer se le había olvidado que era afortunado de tener a Uchiha Sasuke, cómo su pareja!
Había sido un duro golpe para, ¿su ego...? Sí, eso fue lo primero que pasó por su mente, pero no era la respuesta correcta, y realmente, ¡no quería encontrarla...!
Él también se acomodó para dormir. Quizás, debería dejar de ser tan "sutil" y planear algo para que el usurakontachi le besara, sin que él lo hiciera o lo dijera directamente...
¡Mierda, esto no sería nada fácil!
