**********DISCLAIMER*********

LOS PERSONAJES PERTENECEN A KISHIMOTO-SENSEI, SOLO LOS TOMO PRESTADITOS PARA PASAR UN BUEN RATO :)


Sasuke se había levantado antes que Naruto. Luego de una buena ducha, fue a la cocina a preparar su desayuno, mientras el rubio seguía dormido. Hasta el momento en que comenzó a leer el periódico a la par de que las mordidas a su pan tostado o de un sorbo al café, el día comenzaba igual que cualquier otro, cuando de pronto, observó que Naruto apareció vestido con su uniforme de jounin dispuesto a salir, por lo que de inmediato le cuestionó, más por tratar de romper el hielo que desde anoche empeoró, que por curiosidad:

- ¿A dónde vas?

- Iré a comprar lo necesario para Nemo-le respondió sin mirarle, pues se aseguraba de contar con el dinero indispensable.

- ¿Nemo?-arqueó una ceja, claramente intrigado y apartando el periódico de su vista.

- El pescado color naranja que me diste-ttebayo-Sasuke se sorprendió por la respuesta pues imaginó que dado el coraje del rubio, le había echado por el escusado. Aunque el que tuviera tanto detalle con el obsequio, podría dar a entender que era una forma silenciosa de hacer las paces.

- ¿Quieres que te acompañe?

- Hinata se ofreció a ayudarme. Cómo ella tiene algunos pescados, sabe bien que es lo que necesito comprar.

- Ah, ya veo...-trató de escucharse indiferente, pero cuando oía ése nombre de parte del rubio, lo último que atravesaba por su mente era el ser indiferente. Sabía bien del amor que durante tatos años la chica profesó por él y si bien ya era una mujer casada y con hijos, no era sencillo olvidarse de Naruto. Si lo sabía él-¿llevara a Neji?

- No.

- Hn…-el ininteligible sonido que realizó inconscientemente mientras aparentemente leía de nuevo, hizo que Naruto le mirase con una sonrisa burlona:

- ¿No me digas que estás celoso dattebayo?

- ¡Hn...!-traduciendo, era algo cómo esto: "¡No estoy celoso, dobe! ¡Pero si vas con ella, juro que te pateare cuando duermas!"

- Llevara a Yuki-chan y a Yue-chan, así que no tendremos tiempo de darnos una buena calentada-a sabiendas de que tales comentarios sólo aumentaban los celos de Sasuke, quien repentinamente comenzó a tomarle mucha atención a lo que leía, pues hundía cada vez más el rostro en el periódico, el kitsune siguió hablando:

- Deberías cerrar la boca, dobe-le advirtió, tratando de calmarse al evocar la fea pelea de anoche-No pienso salvarte el pellejo si Neji malinterpreta las cosas.

- ¡Lo invitamos y ya! Te aseguro que no se negaría a un tri...-pero quien en ésta ocasión no pensó para nada las consecuencias de sus palabras fue Naruto, pues siguió fastidiándolo con un tema en sumo delicado, por lo que sencillamente estalló, dando cómo resultado que le arrojase el café en su pulcro uniforme.

- ¡Deja de hacerte el gracioso, Naruto!

- ¡Maldito teme!-se puso de pie, mientras miraba su ropa. ¡Mierda, era el único cambio de uniforme que tenia limpio!-¡Mira cómo me has dejado dattebayo!

- ¡Te lo ganaste por bocón...!-Sasuke contempló que Naruto iba a gritarle otra cosa, pero tan sólo se mordió el labio inferior y se fue a la habitación, para cambiarse de nuevo.

No le siguió de inmediato, primero trató de calmarse dando algunas vueltas por la cocina. Ya más tranquilo, se adentró en la habitación y vio que el rubio ya estaba vestido con una playera negra y unos pantalones naranja. Pensó que estaba poniéndose las sandalias ya que estaba encorvado en la cama, sin embargo, parecía estar respirando con dificultad. Un pinchazo de culpabilidad le dominó. Seguro estaba sollozando...

- Oye...-le sorprendió, era obvio, pues se puso de pie y le dio la espalda, evitando que viera su rostro.

- ¿Vienes a lanzarme el resto de tu desayuno dattebayo?-le interrumpió groseramente y con voz ronca.

- No me gusta que insinúes ése tipo de cosas-le confesó. Aunque no lo hizo inconscientemente, las palabras sólo salieron de su boca.

- Idiota. ¿Cómo se te ocurre pensar que lo digo enserio?

- ...-sonaba descabellado, pero había algo que le incomodaba de tan sólo imaginar que Naruto estaría al lado de una mujer tan bonita por toda Konoha. Algo más que celos.

- Te cabrea que diga esas cosas, pero tu jamas dices que es exactamente lo que te une a mí-le comentó Naruto, clavándole la mirada de soslayo.

- Obviamente yo te a...-antes de terminar la frase, su mente rectificó lo que debía decir-hemos vivido mucho tiempo juntos.

- No puedo creer que eso sea lo primero que se viene a tu mente para definir nuestro lazo-ttebayo-fue lo último que le dijo antes de pasar justo a su lado para salir del departamento.

Cuando escuchó el portazo, Sasuke suspiró frustrado, mientras levantaba la vista al techo:

- Ah...esto sólo está empeorando...


Ya estaba atardeciendo cuando Sasuke caminaba en dirección al departamento. Luego de otra aburrida misión en la aldea, Kakashi le encaró de nuevo con eso de que si quería hacerse cargo de uno de los equipos que próximamente, se graduaría de la academia. Cómo es de pensarse le dijo por enésima vez que no. Era una respuesta corta y concisa: "No". ¡¿Qué puta parte no comprendía ese pervertido?!

Así que para ahorrarse futuros encuentros con su mentor, pensaba de que jodida forma decirle que no le interesaba ser maestro de unos críos a los cuales sus padres enviaban a que otro les educara, porque seguramente eran odiosos. Además, nunca se le dio eso de cuidar de mocosos y realmente, ¡no quería empezar a hacerlo!

Se plantó frente a la puerta y mientras buscaba la llave en su bolsillo, escuchó más voces viniendo detrás de la puerta del apartamento:

- Parece que tenemos visitas...-murmuró. Ya que entró, corroboró que en la sala estaban Hinata y sus hijos. La primera de inmediato se puso de pie, en forma de saludo:

- ¡S-sasuke-kun!

Sasuke le observó un momento. Hinata se había convertido en una mujer realmente hermosa y a pesar de tener dos hijos, su figura era mejor que la de algunas adolescentes, para la envidia de Sakura e Ino. Sin embargo, lo que poco cambiaba era su tímido carácter y la gran admiración por Naruto.

- ¡Sasuke-san!-un par de niños se acercó a saludar respetuosamente al moreno. Y de hecho, todos los hijos de sus amigos de trataban de igual forma, mientras a Naruto le hablaban de forma más personal.

- Hola-le sonrió a los pequeños y no pudo evitar pensar que el clan Hyuuga reafirmaba su poder, gracias a ellos.

El mayor de los hijos de Hinata y Neji, es Yue, quien tiene 7 años y largo cabello azulado. Era el orgullo no sólo de su padre sino de su abuelo, pues ya mostraba grandes habilidades para su corta edad. El más pequeño es Yuki de 5 años quien posee el cabello castaño de su padre y quien muestra una hiperactividad muy poco vista en el clan Hyuuga.

- L-lo siento…-interrumpió Hinata, azorada-los chicos, e-ellos querían ver la mascota de Naruto-kun y...

- No tienes porque disculparte, Hinata-le cortó Sasuke, no molesto, pero sí groseramente. La kunoichi no se lo tomó a mal, pues sabía del carácter difícil del moreno, pero quien sí se dio cuenta del tono fue Naruto, que le lanzó una mirada de reprimenda.

- ¡Sasuke-san, ¿te gusta la pecera que elegimos?!-el más pequeño de los Hyuuga le tomó de la mano y prácticamente arrastró al moreno hasta la mesa de la sala, en donde estaba una pecera de forma rectangular junto a la cual había todo lo necesario para que Nemo, tuviera una larga vida.

- ¿Por qué hay dos peces?-le preguntó a Naruto, quien seguía sentado cómodamente en uno de los sillones de la sala.

- ¡No queríamos que Nemo-chan estuviese solo y por eso, Naru-chan le compró una amiga!-Yuki fue quien respondió, emocionado-¡Se llama Nana-chan...!

Sasuke regresó la mirada a la pecera, mientras el pequeño seguía hablando y hablando...

- E-es hora de irnos, Naruto-kun-Hinata le ofreció una sonrisa amable, al rubio.

- ¿No se quedan a cenar dattebayo?-cuestionó mientras se ponía de pie justo frente a la chica.

- No, gra-gracias.

- ¡Yo me quiero quedar, mamá!-exclamó Yuki.

- No-aunque era difícil de imaginarse a Hinata llena de seguridad, es algo que se podía apreciar cada vez que interactuaba con sus hijos.

- ¡Por favor, mamá!

- Yuki, no empieces-Hinata le miró, fingiendo molestia.

- ¡Pero..!

- Vamos, Yuki...-el mayor de los niños, se acercó a su hermano para apoyar a su mamá. Tal imagen le hizo recordar a Sasuke, a su hermano Itachi-No hagas enojar a mamá.

- Está bien...-mencionó resignado mientras tomaba la mano de su mamá para dirigirse todos, a la salida.

- ¡Adiós, Naru-chan!-el pequeño Yuki seguía despidiéndose de la pareja a pesar de que ya estaban en la calle-¡Adiós, Sasuke-san!

- ¡Bye, bye...!-Naruto, desde el balcón del edificio, correspondía con la misma efusividad al pequeño Hyuuga.

El moreno, observaba tal comportamiento. Era obvio que a Naruto le gustaba pasar el rato con los niños y sobre todo con los hijos de sus amigos, quienes le veían cómo un hermano mayor al cual admiras y aprecias más que a cualquier otro adulto.

Y en ése momento, no pudo evitar la idea de que Naruto hubiese sido un gran padre, no sólo por la manera en que interactuaba con ellos, sino que les hacía aprender valiosas lecciones. No por eso, Kakashi también le había pedido miles de veces que se hiciera cargo de un equipo de genin. Sasuke imaginó que aceptaría, pero tuvo que ignorar la propuesta cuando se hizo ANBU, dejando a todos con la boca abierta, incluido el mismo Uchiha. Y aún a la fecha, no comprendía porque aceptó tal labor.

- Le caes bien a los niños...-comentó.

- Es divertido estar con ellos dattebayo-le dijo con una sonrisa, algo que hacia varios días, Sasuke no contemplaba.

- Hubieses sido un buen padre...-finalmente se animó a confesarle, lo que pasó por su mente.

- Bueno...-suspiró sin dejar su sonrisa-creo que no lo sabremos dattebayo.

- ¿Te...?-la pregunta le era difícil de hacer, por lo que mantenía la vista desviada-¿te hubiese gustado estar con una chica?

- ¿Y quien dice que no puedo estar con una dattebayo?

- ¡No empieces, dobe!-le encaró molesto ante su desfachatez con el tema. A veces pensaba que el kitsune disfrutaba haciéndole berrear.

- ¡Ja, ja, ja...!-y comprobó que era de tal manera, cuando se burló cínicamente en su cara-no puedo decir que no me gustan las chicas, pero tampoco sería verdad, si dijera que me gustaría estar con otra persona que no fueses tú, Sasuke...-parecía increíble la facilidad con la que el rubio hacía gala de sus emociones. En un momento, se comportaba cual mocoso insolente de 8 años, para luego, dar paso a un adulto tan lleno de seguridad y franqueza en sus palabras.

Quizás, era por ello que a pesar de conocer durante tanto tiempo a Naruto, cada nuevo día a su lado, era una oportunidad más para sorprenderse ante sus acciones, para admirarle por sus palabras y, para apreciarle por su naturaleza...

- Naruto...-Sasuke se acercó, claramente con la intención de besarle.

- ¡Ni lo intentes dattebayo!-el rubio, consciente de su pensamiento, le puso la mano en el rostro y le empujó-No me he olvidado de la apuesta, teme.

- ¿No podemos hacer excepciones?

- ¿Acaso te estás rindiendo?-le enfrentó con una mirada segura, a lo que Sasuke le respondió, altaneramente:

- Claro que no.

- Me alegro...-mencionó sencillamente para luego, adentrarse en el departamento.