Boku no Hero Academia y todos sus personajes pertenecen a Kōhei Horikoshi, yo solo los utilizo con ánimo de entretención.

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Conciliador de Sueños

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PARTE II.

El valor que nace de la nostalgia

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Aquel había sido un muy mal despertar.

Seriamente… ¿Qué demonios pasaba con él?

Cuando el ardor de sus ojos recién abiertos se trasformó en lágrimas tibias, Midoriya no tuvo forma de hacerlas parar. Ni siquiera veía sentido en ponerse a llorar ahora, después de tanto tiempo y por algo así, ¡pero no podía evitarlo! ¿Qué, por todos los cielos, significaban esos sueños absurdos?

¡Era ilógico!

¿Tanto deseaba que eso hubiera pasado sin darse cuenta? ¿Tanto anhelaba la aceptación de Kacchan, incluso ahora?

Inspiró con fuerza para ahogar una nueva ola de lágrimas que quería salir e intentó relajar el nudo en su garganta. Cubriéndose el rostro con ambas manos para detener un nuevo sollozo, secó los rastros de lágrimas que había sobre sus mejillas en el proceso. Él sabía, que en ocasiones podía dejarse llevar por la nostalgia, pero eso no le impedía tener bien puestos los pies en el presente, en su realidad. Jamás había llegado al límite de soñar con "¿qué hubiera pasado si...?" que en esos días se estaba haciendo tan presente, como tampoco esperaba que esos sueños despertaran en él deseos que había descartado hacía mucho.

Deseos que había enterrado en el rincón más alejado de su mente para no dejarlos salir jamás. Así que... ¿A qué se debía todo eso justo ahora?

Intentaba dar con esa respuesta, cuando la alarma programada sonó a su lado.

Cerró los ojos un par de segundos tras apagar la alarma y suspiró, todavía tembloroso. Tomó otro intento para serenarse y se levantó, repitiendo la misma rutina de todos los días aunque siguiendo un ritmo más lento. Tenía que calmarse ya. Por lo que, en cuanto tuvo su uniforme bien puesto y sus cosas en la mano, Midoriya bajó al primer piso por el ascensor y llegó junto al resto de sus compañeros. Preparó su desayuno en completo silencio y se instaló en la mesa, junto a Iida y Uraraka.

—Buenos días—. Dijo. Todo quien escuchó le respondió. Aunque, por la expresión que tenían tanto Uraraka como Iida en el rostro, supo que él no presentaba muy buen semblante.

—¿Te encuentras bien, Midoriya-kun?

—¿Pasó algo?

Midoriya suspiró y luego los miró directamente.

—Estoy bien, no pasa nada.

—Es que...no luces muy bien hoy y ayer estabas más distraído de lo normal, Deku-kun—. Insistió Uraraka.

A su lado, Iida asintió.

—Si tienes algún problema, no dudes en decirlo.

Midoriya se sintió aliviado al escucharlos. Era realmente bueno tener amigos que lo apoyaran.

—Gracias, Uraraka-san, Iida-kun. Pero de verdad, estoy bien...Es solo, que no pude dormir muy bien anoche—. Lo que era cierto, verdaderamente se sentía como si no hubiese sido capaz de descansar nada.

Después de aquello, aunque con un par más de miradas preocupadas, ninguno volvió a insistir con el tema y terminaron de desayunar. Mientras se levantaba de la mesa, Midoriya se encontró buscando a Kacchan en la sala. No estaba por ninguna parte esta vez. El pensamiento de no tener que enfrentarlo tan pronto lo alivió más de lo que consideraba correcto. Supuso que podía justificarlo al recordar cuánto le había afectado el sueño que tuvo la noche anterior. Además, no era como si estuviera obligado a hablarle apenas se vieran el uno al otro. 'Pero a una parte de ti sí que le gustaría', se dijo. Decidió ignorarlo. Supuso que Kacchan habría retomado su horario habitual para levantarse y que lo encontraría ya instalado en el salón de clases unos minutos más tarde.

No fue así.

Kacchan llegó inusualmente tarde a clase ese día. Por lo que le dijo a Aizawa para disculparse, había estado atendiendo un insidioso dolor de cabeza. De camino a su pupitre, los ojos rojos se cruzaron con los verdes de Midoriya.

Por un momento, Midoriya logró sentir la anticipación de las palabras queriendo salir de su propia boca, aunque, tras una intensa batalla mental de voluntades, terminó por decir nada. Kacchan, totalmente ajeno a su dubitación, no apartó los ojos de los suyos en ningún momento. Solo cuando este se sentó en el pupitre frente a él, Midoriya se percató de que había estado conteniendo el aliento.

Un largo suspiro se le escapó.

'Debes calmarte', se recordó. No se había sentido así de tenso desde la secundaria, y por razones muy diferentes a las de este momento, debía remarcar. Por lo bajo, escuchó como Kirishima le decía algo a Kacchan y este respondía con un típico gruñido molesto.

Era algo tan…normal.

Tras mirar su interacción, Midoriya se preguntó cómo hubiera sido de haber continuado desarrollando su amistad con Kacchan con el pasar de los años. Se permitió dejarse llevar por la ola de recuerdos adyacentes al sueño extraño que había tenido, e imaginó su interacción con él durante esa misma mañana.

'Bien...hubiese podido preguntarle con confianza sobre su dolor de cabeza'.

Sí, eso era seguro. Kacchan, por su parte, le hubiese contestado a regañadientes que estaba bien, que no necesitaba su "maldita" preocupación. Pero estaría sonriendo con ironía seguramente, como lo había hecho en sus sueños. Midoriya dibujó una sonrisa en su propio rostro ante tal pensamiento, ingenuamente feliz, antes de que otro grito molesto de Kacchan lo sacara de sus ensoñaciones.

Agitó la cabeza de un lado a otro para alejar esas imágenes de su mente y tragó con fuerza. ¿De que serviría que se imaginara todo eso ahora? Así que decidió dejar de lado todo ese asunto. No quería ponerse todo melancólico nuevamente, e invirtió todo su esfuerzo por concentrarse en cosas más importantes. Prestar atención a la clase era una de ellas.

De esa forma, su rutina lograría transcurrir con mayor normalidad desde allí.

Mientras avanzaban las horas, se percató, más fácil era desviar sus pensamientos de las fantasías que lo inundaban. Sin embargo, que pudiera cortarlas a medio andar no significaba que sus pensamientos se alejaran por completo de su compañero de clase.

Fue inevitable descubrirse a sí mismo observando a Kacchan más de lo normal durante la cena. Incluso lo hizo en el poco tiempo que se quedaba en las salas comunes antes de irse a la cama. Midoriya era consciente de que él observaba mucho a su amigo de la infancia de todas formas, pero era siempre con fines académicos. Analizaba la técnica de sus movimientos en combate y nada más. En cambio, aquel día se encontró mirando atentamente el cómo Kacchan interactuaba con sus compañeros.

Con Kirishima, específicamente.

Tenía claro que él se había ganado un lugar seguro junto a Kacchan desde hacía bastante tiempo. Se veían como iguales y Kacchan probablemente podía considerarlo un buen amigo. Sin embargo, fue extraño para él notar como a pesar de no querer estar en el centro de atención y pasar de todo con indiferencia, Kacchan se dejaba llevar por la marea cuando Kirishima se acercaba hasta él para conversar, o cuando este mismo trataba de incluirlo en el grupo.

Muy lejos de lanzar explosiones por doquier, su amigo de la infancia solo fruncía el ceño en extremo, reclamaba a gritos que lo dejaran en paz, o daba su opinión de forma severa, corta y precisa cuando se llegaba a interesar mínimamente por algo.

Al final del día, Kacchan se levantó del sofá que estaba ocupando en total silencio, intercambió una mirada breve con Kirishima y salió del lugar.

Midoriya se retiró solo unos minutos después de Kacchan, decidiendo que no quedaba nada más que él pudiese hacer allí por el momento.

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Aquella noche nada perturbó su sueño.

De hecho, si es que hubo soñado con algo, no tenía recuerdo alguno sobre eso. Por lo mismo, en la mañana siguiente, Midoriya se sintió tan aliviado que mantuvo una expresión sonriente la mayor parte del tiempo. Tanto, que hasta Tsuyu lo había notado y no había tardado en hacérselo saber de la forma más incómoda y vergonzosa posible: Diciéndoselo directo al oído mientras no despegaba los ojos de la silueta lejana de Kacchan en el pasillo.

—¿Tan feliz te hace verlo más tranquilo, Midoriya-chan?—Dijo Tsuyu, señalando a Kacchan que se alejaba por el pasillo.

—¡¿QU-Tsuyu-chan?!

La abrumadora vergüenza se reveló como una ola caliente en su rostro ¿Acaso estaba sonriendo mientras miraba a Kacchan? A su lado, Tsuyu decidió ignorar por completo ese detalle.

—Supongo que es algo natural para ti... —Tenía un dedo sobre su mentón ahora—. ¿Tú y Bakugou-chan fueron amigos de la infancia, verdad?—Le preguntó después, imperturbable, mientras Midoriya todavía hacía esfuerzos para recomponerse de la impresión vergonzosa.

Su corazón todavía latía demasiado rápido cuando respondió.

—A-algo así.

Ella pareció meditar un poco antes de decir algo más.

—Entiendo que quieras ser su amigo de nuevo, Midoriya-chan—. '¿Amigos de nuevo? Sí, claro, sí.' Asintió a su compañera y suspiró, un poco más aliviado por que el calor estaba desapareciendo. Ella continuó—...pero no lo lograrás si solo lo miras de lejos mientras sonríes de esa manera.

Y allí estaba el rubor otra vez.

Había estado tan feliz por su falta de sueños que no estaba prestando mucha atención a lo que hacía. ¿Realmente se había notado tanto para los demás? Él no tenía idea...

—Eh... —Dijo Midoriya, casi con miedo—...esto podrá sonar extraño, pero... ¿cómo te diste cuenta de que podría, ya sabes, querer esto?

—Has estado mirándolo de forma persistente durante todo el día.

Un sonido estrangulado se le escapó. Al parecer, el calor en el rostro no se iría todavía.

—Y-Ya veo...

Aun así, más allá de haber sido descubierto y sentirse perturbado por la interrupción repentina de sus acciones inconscientes, podía entender lo que Tsuyu intentaba transmitirle.

Sabía que los saludos aislados y estas miradas no estaban sirviendo de nada para reconstruir su casi nula relación con Kacchan. Además, la aparición de tales sueños poco provechosos en su mente debía tratarse de una señal interna, un llamado para hacer algo o algo así... ¿tal vez? Pero, ¿y qué si nada de eso tenía arreglo ya? Ser rivales debería bastar por el momento.

Después de que Kacchan lo hubiera malentendido durante tanto tiempo, creyendo que lo miraba con condescendencia en vez de admirarlo honestamente, había sido una suerte que ahora lo reconociera como tal. Era solo un rival con el que compartía saludos algo incómodos y alguna que otra observación sobre su avance del One for All de vez en cuando.

Solo eso.

Pensándolo de aquella forma, Midoriya no creía que pudieran permanecer así para siempre. En algún punto, incluso eso podría desvanecerse.

Por más doloroso que fuera admitirlo en ese momento.

—¿Estás bien? —Escuchó que Tsuyu le preguntaba.

Midoriya asintió con simpleza. Después, agradeció discretamente a Tsuyu por sus palabras, antes de que ella se alejara por el pasillo también.

Él emprendió su salida del edificio solo un par de minutos más tarde.

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Midoriya cenó con sus otros compañeros y luego se quedó junto a ellos en la sala.

Todos habían decidido reunirse allí y ver una película. Se suponía que estaban celebrando el hecho de que Aizawa no hubiese reprendido a nadie de forma severa durante el día. Al final, pensó Midoriya, era solo una excusa para pasar tiempo todos juntos como los compañeros que eran. Incluso Kacchan se había quedado por alguna razón. Lo más extraño, y no solo bajo su punto de vista, era que el mismo Kirishima había asegurado que no tenía nada que ver con que se quedara esta vez.

Que Kacchan no estuviera refunfuñando y gritándole a alguien por la horrible elección de película, era más que desconcertante. Incluso, parecía casi imposible que estuviera allí sin una razón en particular, aunque esta solo se tratara de refunfuñar o gritar por algo. Midoriya ni siquiera podía ver en él intención alguna por retirarse a su propia habitación, a pesar de verse evidentemente aburrido sentado en el sofá frente al televisor.

Midoriya intentaba dar con alguna razón lógica para ello, cuando los ojos intensos y evaluadores se posaron sobre los suyos.

Se estremeció de pies a cabeza al haber sido descubierto otra vez observándolo y desvió la mirada con tal rapidez, que un calor inconfundible empezó a cubrirle la cara. Por supuesto, las fibras de la alfombra tenían que parecerle irracionalmente interesantes en ese momento, con tal de evitarle la vergüenza. Es que…¿De nuevo se había quedado mirándolo como un idiota sin razón alguna?

No sabía si agradecerle o culpar a Tsuyu por hacerlo consciente de su propia conducta.

Dirigió un vistazo breve al rostro de Kacchan tras un momento. Un calor aun más abrazador en sus mejillas fue lo que obtuvo a cambio. Kacchan todavía lo estaba observando. Evaluándolo en detalle. Intentando no ser demasiado obvio, Midoriya se levantó del suelo, que junto a otros estaba ocupando como asiento provisional frente al televisor, y se apresuró en ir a la cocina para buscar algo de beber. Solo una excusa para escapar como un cobarde, claramente, pero ya no le importaba nada.

Ya lejos de los demás y como realmente no se le apetecía nada en concreto, esperó un momento frente al grifo antes de llenar un vaso con agua. Quizás el frío líquido lo ayudaría a disminuir su repentina sensación de estar expuesto y de paso, le enfriaría la cabeza. Midoriya se lo tomó todo de una sola vez y se sintió un poco mejor. Solo un poco, hasta que notó la presencia de Kacchan, justo al lado suyo y con las manos en los bolsillos.

¿¡En qué momento había llegado!?

—Deku.

Se forzó a tragar saliva antes de hablar.

—¿...Si?

—¿Qué es lo que quieres?—Dijo Kacchan, y sus ojos se estrechaban a cada segundo que pasaba.

En silencio, Midoriya intentó entender a que venía este asalto, por supuesto, fue sin éxito alguno.

—Eh... lo siento, ¿q-qué quieres decir?

Kacchan chasqueó la lengua, molesto.

—¿Qué demonios quieres tú de mí?

—¿¡...Eh!? —Aquella fue una exclamación ahogada—. Pero yo no-

—Haz estado mirándome fijamente por dos días seguidos, Deku, y sin parar ni una maldita vez—. Midoriya tembló al saber que se había dado cuenta de todo ¿Podía tener más mala suerte? Kacchan continuó, ajeno a su pánico repentino:—Es molesto como la mierda.

Midoriya pestañeó rápidamente.

—B-Bueno, siempre te he estado mirando—.Se justificó seriamente, hasta que se dio cuenta de cómo lo había dicho y su posible interpretación—¡I-igual que a todos, quiero decir! A-análisis de héroes, ya sabes...—Terminó con un ademán. El calor volvió a su rostro al oír el temblor en su voz.

¿Por qué estaba balbuceando de nuevo?

No pudo mantener la vista al frente, no con esos ojos escrutadores viéndolo con tanta intensidad... Asi que decidió enfocarse en el vaso que hace pocos segundos estuvo lleno de agua. ¿Por qué había bebido su contenido de una sola vez? Hubiera servido como distracción ahora. Además, era levemente consiente de que estaba comenzando a sudar. ¿Por qué? ¿Por qué era tan malo para poner excusas o mentir? ¡Era solo una mentira blanca, por todos los cielos!

—No me sigas mintiendo, maldición—. Midoriya se tensó visiblemente ante su tono de voz resentido. Sin embargo, lo siguiente parecía formularlo desde la resignación—...Estoy seguro de que no se trata de tus estúpidos análisis. Asi que dime, Deku, ¿qué es lo que quieres de mí?

Midoriya lo miró fijamente entonces.

Kacchan estaba un paso más cerca de él ahora y mantenía sus manos ocultas. Tenía la cabeza levemente inclinada, la mirada intensamente puesta sobre él. Obviamente, esperaba por una respuesta sincera. Asi que Midoriya se concentró en sus sueños recientes, lo que le mostraban y en lo que pudo significar el mantener, incluso ahora, una amistad civilizada con Kacchan.

También pensó en lo que Tsuyu le había dicho y lo que él pensaba sobre no hacer nada. Quizás era él quien tenía que dar un primer paso... y si Kacchan no lo seguía...Tal vez eso significaría que no había absolutamente nada por salvar allí.

Él vacío que sintió al pensar en esa última posibilidad, ayudó a llevarse los restos de su inseguridad y hacerle frente de una vez por todas. Si todo entre ellos se perdía, al menos no sería debido a su culpa.

—No quiero nada...—. Se encontró diciendo, forzándose a no apartar la mirada. Era sincero, pero no era todo lo que tenía por decir, asi que continuó antes de que Kacchan abriera la boca o se fuera sin oír nada más—. ¡Pero...! eh...he estado pensando en cómo habría sido si yo hubiese manifestado una particularidad, ya sabes, cuando éramos niños. Pero, también cómo hubiera sido si...incluso aun sin tener una particularidad, hubiéramos seguido siendo amigos.

Y entonces esperó.

Kacchan lucía ligeramente impresionado. Sus ojos inusualmente brillantes se habían abierto un poco más, dejando a perfecta vista la coloración rojiza del iris. Midoriya apenas estaba descubriendo cuánto le gustaba poder verlo así, sin enojo cubriendo sus facciones, cuando un rictus severo se formó en sus labios y los ojos volvieron a entrecerrarse, suspicaces.

—Eso no justifica tus malditas miradas escrutadoras.

Midoriya se atrevió a reír muy ligeramente.

—Bueno, la verdad es que no me había dado cuenta de que lo hacía—. Admitió, algo avergonzado de sí mismo. Luego agregó, sin importarle nada a esas alturas:— Supongo que una parte de mí quería ver qué sucedería si intentaba ser amistoso contigo una vez más, Kacchan. Si intentaba ser... algo asi como ¿tu amigo? ¿Otra vez?

Los gritos y reclamos que esperaba para refutarlo no llegaron después de eso.

Kacchan se quedó mirándolo atentamente, sin atisbo alguno de la sorpresa que parecía haberlo abrumado antes. Permaneció concentrado en evaluar algo sobre Midoriya, al parecer, investigando sus verdaderas intenciones. Y él, que no quería bajo ningún motivo generar otro malentendido derivado de las mismas, trató de ignorar su nerviosismo y se quedó mirando a Kacchan también, fijamente, hasta que sintió sus latidos acelerarse por la impresión de verlo dar otro paso, todavía más cerca de él.

—Bien...—Dijo entonces, asintiéndole con calma controlada—. Intenta ver qué pasa entonces, Deku.

Y él simplemente asintió se manera autómata, conteniendo el aire.

No podía creerlo...

¿Kacchan acababa de darle paso libre para intentar acercarse a él? ¿Así nada más? ¿No estaba en medio de otro sueño, verdad? 'Él no lo habría aceptado si considerara tus pensamientos como algo imposible', se dijo. Parpadeó un par de veces, como si de esa manera fuera más fácil concentrarse en el presente y creer que de verdad eso había sucedido.

Sonrió. Frente a él, Kacchan solo desvió su rostro hacia los demás.

—Tenemos que volver—. Dijo. Y Midoriya se guardó su felicidad momentánea para seguir los pasos de Kacchan para regresar con los otros.

Una vez allí, este al fin dio su severa y grosera opinión sobre lo 'completa basura' que era esa 'película sensiblera de mierda'. Había estado conteniéndose por mucho tiempo para decirlo, aparentemente. Midoriya negó varias veces con la cabeza mientras escuchaba el intercambio de opiniones derivadas de eso.

A él, personalmente, le había parecido una buena película en general. Sin embargo, podía admitir que la muerte del mejor amigo del protagonista en sus brazos, le había hecho emocionarse demasiado por sobre la felicidad que lo embargaba en ese momento.

'Parece que en lo de 'sensiblera' estamos de acuerdo, Kacchan'. Se dijo, mientras se permitía mirarlo por última vez con detenimiento.

Se permitió otra sonrisa.

'Espero que esta coincidencia sea algo bueno'.

Continuará…

Próxima actualización: Lunes 25.

Hasta entonces~