Boku no Hero Academia y todos sus personajes pertenecen a Kōhei Horikoshi, yo solo los utilizo con ánimo de entretención.
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Conciliador de Sueños
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PARTE IV.
Una muestra de verdad
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—¿...A qué idiota se le ocurre entregar un trabajo como este con un día de anticipación? La mayoría de nosotros ni siquiera logró completar la maldita cosa—. Dijo Kacchan, que estaba de pie junto a él en el ascensor.
Por alguna razón incomprensible, Midoriya dirigió sus ojos hacia las extremidades del otro y encontró que tenía ambas manos al interior de los bolsillos de su pantalón.
Ese detalle lo calmó.
—Yo...supongo que lo tenían planificado desde antes, ya sabes cómo se toman esto de hacer exámenes...Y no llames idiota al profesor, Kacchan.
Apenas terminó, Midoriya se sintió bostezar. Casi había olvidado usar su mano para cubrirse la boca, debido a lo repentino que fue. Cuando su mirada cayó en Kacchan nuevamente, ahora algo lagrimosa debido al sueño, este dio un chasquido molesto.
—Es una estupidez—. Dijo. Después lo apuntó con su mano derecha—. Y no trates de justificar a los profesores cuando te ves como la mierda, Deku. ¿Lo terminaste?
—Claro que lo hice. Al igual que tú—. Se encontró replicando. Su mirada se alzó hasta el numerador que estaba en el dos, volvió a bostezar y luego regresó a mirar a su compañero.
Kacchan sonreía con petulancia mientras se inclinaba un poco hacía su rostro.
—Al menos no luzco como tú, Deku. Hasta podrías usar este ascensor como una maldita cama si no te estuviera hablando en este momento.
Midoriya se removió incómodo. No le agradaba que lo leyera de esa manera.
—...Tal vez tengas razón—.Respondió, sin alejarse de la cercanía del otro-. Pero tú también tienes unas ojeras terribles, Kacchan. Y estás pálido...—Agregó preocupado—. Tal vez, deberías ir a...
Cuando Midoriya notó que su mano se alzaba para tocar el rostro de Kacchan, supo que todo eso era extraño una vez más.
¡Estaba seguro de que no importaba que pasara, el no intentaría tocar a Kacchan así, de la nada! Por no mencionar que Midoriya estaba seguro de que se habría alejado de Kacchan -al menos un paso- si hubiera sido capaz. Estaban demasiado cerca para su comodidad. Sinceramente, comenzaba a odiar todo eso... ¿Qué no se suponía que la gente construía sus sueños desde una base real? Y eso no se estaba pareciendo a su yo verdadero, no lo suficiente a su yo actual.
¡Él se moriría de la vergüenza!
Por suerte para Midoriya, Kacchan decidió dar un paso hacia atrás justo cuando comenzaba a inquietarse seriamente, para luego girar el rostro otra vez y mirar el numerador. Ya estaban en el cuarto piso.
—No te invité para que me dijeras que debo ir a la maldita enfermería—. Kacchan replicó.
Midoriya casi olvidó a que se refería debido a su diatriba interna, por suerte, su imagen externa no lo hizo:
—Yo no iba...
—Sé que ibas a sugerirme eso—. Objetó Kacchan. Hizo un gesto hacia el pasillo y luego agregó: -Vamos.
Tanto el Midoriya externo como el interno dejaron de replicar y siguieron los pasos de Kacchan hasta su habitación. Estaba sorprendentemente ordenada y no había ningún tipo de exceso a la vista como decoración. Midoriya estaba perplejo. La cantidad de detalles que su cerebro podía generar al crear la habitación de Kacchan era impresionante. Por supuesto, él jamás la había visto en persona, pero allí podía notar hasta los detalles en los lomos de los libros que había en una encimera.
—Así que así luce tu habitación...—Expresó Midoriya con amabilidad.
A su espalda, escuchó como el dueño de la habitación cerraba la puerta.
—¿Tienes algún problema con ella? —Le preguntó Kacchan, pasando por su lado antes de sentarse en la silla frente a su escritorio. Aun así, fue una nueva sorpresa que su pregunta no sonara tan a la defensiva como Midoriya esperaba.
Además, parecía ser que realmente quería oír una respuesta.
—No, ningún problema.
—Bien—. Fue la escueta afirmación que recibió. Inmediatamente después, Kacchan estiró el brazo hacia Midoriya e hizo un gesto de acercamiento con la mano—. Ahora, entrégame eso.
Midoriya solo lo observó, desconcertado. Kacchan insistió con otro gesto.
—...Tu computadora. Dámela.
Entonces, Midoriya vio cómo su propio cuerpo obedecía la orden de Kacchan, sin titubear, como si fuera lo más común del universo que le pidiera su computadora portátil. El lugar donde tenía resguardada toda la información útil sobre héroes que había encontrado hasta el momento -la que no estaba en sus propias notas, claro-, incluso archivos que posiblemente ya no podría encontrar en línea.
Su yo interno gimió de la frustración. ¿Qué se suponía que estaba sucediendo en su propia cabeza? Esa definitivamente no era una decisión sensata, ¡no lo era tratándose de Kacchan!
Sus nervios estaban crispándose demasiado en el momento en que el otro recibió el aparato. ¿Por qué no estaba despertando? Algo feo sucedería ahora, casi podía asegurarlo, considerando que su cerebro intentaba fervientemente torturarlo en el último tiempo. No obstante, nada malo ocurrió. Midoriya solo miró, por sobre las acciones ajenas de su propio cuerpo, que Kacchan le daba un vistazo rápido a la computadora y luego la dejaba sobre su propio escritorio.
Lo siguiente que escuchó, fue su propia voz confundida.
—¿Por qué querías que te la diera?
En vez de contestarle debidamente, Midoriya vio como Kacchan pasaba una mano de forma suave por la superficie del portátil, sonreía con un orgullo débil, y luego se giraba hacia él con lo que parecía ser una tranquilidad superficial.
—¿Por qué demonios me lo entregaste tan fácilmente? ¿No creíste que podría convertirlo en un pedazo de chatarra en pocos segundos?
'¡Eso mismo me pregunto yo!' Gritó Midoriya para sí mismo. Obviamente, la boca de su cuerpo no le respondió como quería. '¿¡Qué se supone que pasa por mi cabeza!?'
—¿De qué estás hablando ahora, Kacchan? —Sé escuchó decir en cambio, incrédulo, como si no pudiera ni creer que Kacchan hubiera preguntado algo así—. Creí que todo eso quedó en el pasado. Sé que has cambiado y que no me harías algo como eso. ¿Porque no lo harías, verdad? Sé que sigues cambiando incluso ahora.
Midoriya permaneció silencioso mientras Kacchan asimilaba la información que acababa de oír. Tenía el ceño levemente fruncido y seguía mirándolo con atención, como si buscara alguna otra reacción de su parte. Más desconfianza, seguramente, pero nada más saldría de sus labios. Asi que, al no obtener ninguna palabra más, Kacchan bufó.
Parecía dolorosamente resignado.
Eso era...
—Ya veo. Así que ahora dices eso...Aunque creo que entiendo por qué lo haces—. Dijo Kacchan, y luego agregó, casi un murmullo inaudible—...Maldito cerebro.
Pero Midoriya sí alcanzó a escucharlo, a diferencia de su corporalidad ¿A qué se referiría con eso?
—¿...Dijiste alguna otra cosa, Kacchan?
—No.
Midoriya se removió un poco en su sitio.
—De todas formas... ¿Por qué me pediste que viniera? Debería volver a mi cuarto y...
Kacchan le interrumpió, recompuesto.
—Acuéstate y duerme.
— ¿Disculpa?
'¿QUÉ?'
Tras escuchar aquella orden de parte del otro, Midoriya comenzaba a preocuparse verdaderamente por el estado de su salud mental. Aparte de ser una situación que podría tornarse completamente incómoda de ser mínimamente posible para ellos, que no lo era, todo se volvía cada vez más extraño en su cabeza. En serio, ¿Cuándo se suponía que podría despertar? Su imagen de Kacchan, y la suya de paso, se distorsionaba cada vez más con el pasar de los sueños. Y el solo imaginar que le ofreciera su cama para dormir en ella después del sueño anterior era algo...
—Acuéstate de una maldita vez y duerme, Deku.
A diferencia de su yo interno, solo se vio a sí mismo titubear un poco, antes de moverse y finalmente sentarse a la orilla de la cama.
—Yo no...No entiendo por qué me pides que haga esto, Kacchan—. Dijo. Al menos su grado de confusión era alto.
Lo que no le extrañó para nada a Midoriya, ya que era una actitud más suya que la de simplemente fiarse de cualquiera. No que Kacchan fuera cualquiera, pero era imposible no tener sus reservas en torno a él después de todo lo sucedido en su pasado...y en estos encuentros de sus sueños, también.
—¿De verdad harás que explique mis malditas razones? —Continuó Kacchan entonces, irritado—. ¿No puedes adivinarlas?
—No—. Contestó Midoriya con sinceridad. Por fin, tanto él como su corporalidad estaban de acuerdo.
Frente a él, Kacchan chistó.
—Apuesto a qué ibas a revisar por décima vez el maldito informe que escribiste.
Midoriya se tensó al ser descubierto. Y era verdad que había revisado su trabajo una vez más antes de lanzarse sobre su cama y dormir. Dormir de verdad. ¿Acaso su cerebro lo estaba reprendiendo por el sobreesfuerzo mediante la figura preocupada de Kacchan? Pero eso no podía tener ningún sentido...
—Bueno, tengo que hacerlo—. Replicó su forma física.
—No. No tienes. Me dijiste que estaba pálido, pero es porque no te has dado ni una maldita mirada en el espejo. Deku, realmente luces como una mierda moribunda.
Midoriya corrió hacia el baño de Kacchan apenas terminó de hablar y observó su reflejo. Internamente, se lamentó por no mirarse directamente en su propio espejo antes de ir a dormir. Aquella podía pasar con facilidad como su expresión real. Su cara estaba muy pálida y sus ojeras se estaban marcando mucho, cuando él ni siquiera tenía ojeras normalmente, además, reconoció que había estado un poco mareado antes.
Se vio regresar derrotado junto a Kacchan, que con una mirada de triunfo le indicó nuevamente la cama para que se durmiera allí. Midoriya negó una vez.
—Puedo irme y dormir en mi propia cama, Kacchan.
—No llegarías ni al ascensor—. Kacchan refutó de inmediato—. Y no pienso acompañarte como una jodida niñera.
Midoriya se limitó a asentir, derrotado.
—¿Dónde dormirás tú, entonces?
—No pienses en eso. Solo hazme puto caso y duérmete ya, Nerd.
Todavía intentando asimilar lo que pasaba, Midoriya y Kacchan se miraron por varios segundos, hasta que su cuerpo por fin cedió, se encogió de hombros y se acomodó sobre la cama. Kacchan permanecía en absoluto silencio, todavía ocupando la silla frente al escritorio para vigilarlo. Pasaron varios minutos que a Midoriya le parecieron eternos, hasta que se percató de que su propio cuerpo se había dormido sin él.
¿Acaso eso era posible?
Encontrando sus sueños cada vez más desconcertantes, Midoriya intentó conectarse con su cuerpo, solo para darse cuenta de que, a pesar de desearlo, no podía cerrar los ojos por más que quisiera hacerlo. Ahora estaba entrando en pánico ¿Habían sido así todos los otros sueños que había tenido durante la semana? Comenzaba a desesperarse seriamente por su falta de control sobre ellos, cuando algo llamó su atención.
Kacchan se había levantado de su silla, y ahora, estaba de pie junto a la cama. Los ojos profundamente rojos miraban con atención a su rostro dormido.
No pudo calcular exactamente cuánto tiempo él estuvo allí, en silencio, solo dedicándose a examinarlo. Posiblemente, Kacchan esperaba alguna reacción de su parte, una señal que le indicara que había notado sus movimientos. Sin embargo, está señal no llegó. Y en cuanto se percató de ello, el ceño fruncido de Kacchan se aligeró. Una expresión abstraída se dibujó en su rostro y Midoriya podría jurar que un brillo nostálgico, anhelante, podía visualizarse en sus ojos.
¿Era normal tener la boca así de seca durante un sueño?
Nervioso, Midoriya realizó el equivalente onírico de tragar con fuerza -si es que eso era posible-. Ignorante de las emociones que lo abrumaban, Kacchan tomó asiento junto a él, controlando la fuerza de sus movimientos y después levantó tentativamente una mano en su dirección.
¿El…trataba de alcanzarlo?
Por un ínfimo momento, Midoriya creyó que lo tocaría pero tras esperar varios segundos, se dio cuenta de que no sería asi. Kacchan había retirado su mano en un movimiento rápido y tembloroso, y su rostro antes tranquilo se había retraído en una mueca ansiosa. Ya no lo miraba, y la línea recta que formaban sus labios temblaba en ese momento de manera intermitente.
Una sensación nueva, desconocida, apareció en la mente de Midoriya al verlo actuar de esa manera tan impropia de él.
Y no se sentía nada bien.
La incertidumbre fue lo primero reconocible en su interior y estaba allí, como desde hacía tiempo no la sentía. Pero luego, y con mucha fuerza, la incertidumbre abrió paso a la preocupación y a la tristeza más genuina. Kacchan lucía tan perdido...tan inseguro. Y eso no podía significar nada bueno, conociéndolo.
'¿Por qué?' Se preguntó entonces.
¿Por qué Kacchan había retrocedido si sabía que eso lo lastimaría? Midoriya no quería volver a verlo herido ¿Por qué su mente insistía en que él lo viera tan vulnerable? ¿Y por qué a él mismo le preocupaba más el que Kacchan no lo hubiera alcanzado con su mano, a que tuviera si quiera la intención de hacerlo? Y ¿por qué querría alcanzarlo en primer lugar? De alguna forma, sentía que parte de la respuesta que buscaba estaba allí mismo, al alcance de sus manos, pero que no podía alcanzarla por más que quisiera hacerlo.
Y asi lo era, hasta que la mano se movió una vez más.
En cuanto se hizo el contacto, Midoriya estuvo seguro que de haber estado despierto, se hubiera estremecido ante el lento toque de Kacchan sobre su cabello, y que se habría sonrojado hasta las orejas cuando el chico suspiró. Hubiera saltado un poco más cuando sus dedos se deslizaron contra su hombro, y después, se hubiera ahogado por la vergüenza al sentir los dedos acariciar su rostro con tanta delicadeza que parecía irreal. Porque eso era lo que Kacchan estaba haciéndole en ese momento.
Lo estaba tocando como si fuera algo demasiado valioso como para creer que fuer real.
Sin embargo, tan inesperadamente bienvenido como fue la idea de su toque, igualmente inesperado fue la rapidez con que el toque se fue.
No estaba seguro de querer aceptar el frío que le provocó que el sueño se desvaneciera. Por supuesto, tampoco quiso reconocer lo doloroso que fue que Kacchan se desvaneciera con él. No obstante, había un pequeño detalle del cual estaba seguro. Desde que todo eso había empezado a carcomerle la cabeza y alterarle los sentidos, Midoriya no quería despertar por primera vez.
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…
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—¿Te encuentras bien, Deku-kun?
Midoriya saltó en su lugar.
—¡Sí! Sí, claro que lo estoy. ¿Por qué no lo estaría, Uraraka-san?
Su amiga le envió una mirada apreciativa y preocupada antes de contestarle.
—Bueno, has estado mucho más ausente de lo normal...y te sonrojas más seguido que antes—. Dijo, a la vez que revolvía un poco el contenido de su almuerzo. Frente a ella, Midoriya se tensó por sus últimas palabras. Conocía muy bien la razón detrás de su nerviosismo, demasiado bien, pero no quería pensar en ello. No de nuevo. Uraraka prosiguió:—Creí que podrías tener fiebre ¿No es así, Iida-kun?
—Estaba a punto de preguntarte lo mismo, Midoriya—. Explicó Iida, con una mirada severa y también, llena de preocupación—. Tal vez sería bueno que fueras a la enfermería.
Midoriya sonrió con resignación entonces, y se llevó un poco de comida a la boca antes de responder a sus demandas. Él estaba seguro de que ir a la enfermería no remediaría lo que estaba pasándole. Principalmente, porque no creía que Recovery Girl fuera a ayudarle con ese tipo de asuntos sentimentales. Además, estaba tan confundido y avergonzado al recordar cómo se había sentido tras despertar en la mañana, que tan solo imaginar en ir a buscar su ayuda le daba escalofríos. Suerte para él que su responsabilidad le hubiera hecho enviar su trabajo por correo a tiempo, antes de que su caos emocional cayera sobre él.
Fue por eso último, que les dio la respuesta que había preparado:
—Gracias, chicos. Pero no creo que tenga que hacerlo—. Dijo. Definitivamente, exponer su desesperación no estaba dentro de sus planes.
Sus dos amigos entrecerraron los ojos en su dirección.
—Entonces ¿de qué se trata?—Inquirió Iida, acomodándose los anteojos—. Sabemos que durante toda la semana algo ha estado perturbándote. Aunque tu rendimiento académico no ha decaído, sabemos que algo pasa...
—Sabes que estamos aquí por si quieres hablar, Deku-kun. De cualquier cosa.
Midoriya dejó de lado su almuerzo por un momento, considerando seriamente su proposición. ¿Podrían ellos ayudarlo con eso? Lucía como una opción mucho más cómoda que acercarse a la enfermería. Por supuesto, por sí mismo había generado ciertas teorías y sería más como comprobar una hipótesis sobre sí mismo, sobre sus sueños y sus...sus emociones. Quizás de esa manera, podría evitar el desconcierto y pánico extremo que estaba sufriendo constantemente por las mañanas. Sin olvidar el nerviosismo que sentía cada vez que se encontraba frente a Kacchan.
Se obligó a retener un gemido quejumbroso ante tal pensamiento.
No quería que sus locas ideas se convirtieran en algo real para él. No ahora, cuando la situación con Kacchan apenas estaba comenzando a sufrir una mejora. Es que, apenas y había soportado el haberlo saludado en el pasillo esa misma mañana, sin sobrecogerse por la vergüenza al mirarlo directo a los ojos.
Lanzó un largo suspiro antes de mirar a los demás chicos que estaban junto a ellos en el comedor de los dormitorios. Por lo visto, solo la mitad se encontraba allí, y dado que era día sábado, algunos pidieron permiso para salir por el día para ver a sus familias y otros cuántos preferían mantenerse en sus habitaciones.
Kacchan no estaba allí, aunque no se había marchado a casa tampoco.
—Está bien—. Dijo, tras tomar una decisión—. Les contaré, pero quiero esperar a que haya menos gente alrededor. ¿Pueden aceptar eso?
Uraraka e Iida asintieron a su vez, disponiéndose a esperar. Pero no fue mucho tiempo el transcurrido cuando solo ellos permanecieron en el comedor.
—¿Entonces, qué es? —Inquirió Uraraka, inclinándose un tanto más en la mesa en un gesto de interés.
—¿Es algo relacionado con tu familia? —Añadió Iida.
Midoriya simplemente negó con la cabeza hacia él, antes de obligarse a tragar con fuerza e inspirar profundamente en preparación. No había de qué preocuparse, se dijo, hablaría en términos generales, después de todo.
—En realidad, se trata de otra cosa—. Sus dos amigos asintieron, el continuó—. Es un asunto más...más personal.
—¿Tiene que ver con tu particularidad? —Se aventuró Iida.
—Eh...No. Más bien, tiene que ver con algunos sueños extraños...
Uraraka frunció un tanto el ceño.
—¿Qué pasa con ellos?
—Bueno, lo que pasa es que... —Midoriya sintió como su boca parecía haberse secado justo en ese momento. Pero a pesar de la incomodidad, él hablaría de ello—...eh, he estado soñando con una persona en específico.
Tanto Uraraka como Iida pestañearon varias veces y con rapidez, claramente desorientados ante sus palabras. Seguro no se esperaban algo como eso. La única diferencia entre ambos, era que ella tenía un fuerte tinte rosa sobre sus mejillas.
—Oh... —Dijeron a la vez.
Midoriya suspiró y luego sonrió hacia ellos, con nerviosismo.
—Sí. Bueno, estos sueños son tan...extraños, sí—. Midoriya bajo la vista antes de continuar—. Y han e-empeorado a lo largo de la semana...Mucho. Se han vuelto más intensos, de alguna forma...
—...Deku-kun—. La voz temblorosa de Uraraka lo obligó a verlos directamente de nuevo— ¿N-No son e-ese tipo de sueños que tienen los hombres con las chicas, v-verdad?
Cuando el énfasis en la pregunta resulto entendible para Midoriya, abrió tanto los ojos como podía y levantó ambas manos para cubrirse al rostro erráticamente. Definitivamente no quería pensar en ese tipo de sueño ahora, y todo lo que podrían significar para sí mismo si se le sumaran a los sueños que ya tenía con Kacchan.
¡Eso sería mortificante!
—¡No es nada de eso, Uraraka-san!
—¡Es que si es algo de eso, no quiero escucharlo, Deku-kun! —Estableció ella, lo más firme que podía verse con tal grado de sonrojo en el rostro.
—No creo que eso sea apropiado para que una dama lo escuche—. Añadió Iida, disimulando su propia timidez con toda la dignidad que podía. Él también estaba malentendiendo la situación.
—¡Les prometo que no se trata de eso! —Se apresuró en aclarar, casi suplicante—. Se los juro.
Un silencio tenso los rodeó por un instante, hasta que Uraraka habló.
—...Está bien.
Iida le hizo un gesto para aceptar su explicación. Midoriya suspiró.
—¿Entonces, de que se tratan esos sueños que has tenido? —Preguntó Iida, intentando volver al punto.
Midoriya lo agradeció.
—Es solo que, he estado soñando con qué pasaría si algunas cosas que pasaron en mi vida con esta persona hubieran sido...uh, totalmente diferentes. Sí. Eh...Cómo el haber recibido una sonrisa en vez de una mueca desagradable de su parte, por ejemplo—. Sus dos amigos entrecerraron los ojos ante lo que dijo—. Sé que es un ejemplo demasiado simple pero, no puedo describirlo de otra manera.
—Quieres decir... ¿Qué es como... revivir alguna situación de forma opuesta a como se dio en realidad? —Se aventuró Iida.
Midoriya lo confirmó, a pesar de que el desarrollo de su último sueño había ido un poco más allá de eso.
—Asi es.
—¿Y cómo eso puede haber empeorado con los días, Deku-kun?
—Es que, luego empecé a verme a mí mismo mucho más cercano a esta persona y... —Midoriya recordó a Kacchan tomándolo de la mano, las caricias que le dio en su cabello y rostro, y suspiró—. Comenzaron a suceder cosas como tomarnos de las manos, o demostraciones de cariño más...mucho más claras ¿entienden? De su parte hacia mí—.Un breve sonrojo pasó por sus mejillas, pero logró ignorarlo. Para ese momento, su atención estaba completamente centrada en sus memorias—. Al principio, pensé que soñar con mi pasado era algo pasajero, o que algo que no recordaba me había afectado y que a eso se debían mis sueños, pero continuaron...y es extraño.
—¿...Extraño?
Midoriya asintió ausentemente a la pregunta y continuó.
—Si...Es como si adentro de mis sueños no pudiera tener un control sobre mí mismo, a pesar de que son míos... —Sus amigos entrecerraron los ojos antes esas palabras, pero Midoriya, absorto en sus recuerdos como estaba, no lo notó—. Entonces, no sé si es mi propia mente diciéndome que debo hacer algo para acercarme a esta persona en la vida real. Nos llevamos bastante bien en los sueños ¿saben? —Añadió con una sonrisa temblorosa—¡Y, realmente, creo que me gustaría intentarlo pero-! —Un nudo apareció en su garganta esta vez, al interrumpir esa frase—...Después recuerdo que sus acciones hacia mí son algo que yo mismo creé y entonces significa que no es...que no es real. Y por eso no he podido pensar con claridad. Cada vez que pienso en cómo esta persona me trata y me mira en mis sueños...desearía...
'Desearía que ese Kacchan fuera real', terminó para sí.
Estaba seguro de que jamás podría entender porque su mente estaba haciéndolo pensar de forma tan egoísta sobre la vida y las decisiones de otra persona. Por otra parte, haber dicho todo lo demás en voz alta, había resultado ser mucho más difícil que solo decírselo a sí mismo en la soledad de su habitación. Allí, por lo menos, tenía suficiente privacidad como para dejar que las lágrimas fluyeran si es que llegaban, aunque él se negara a aceptarlas incluso en ese momento.
Siempre había sido una persona de llanto fácil, pero llorar con un motivo como ese delante de otras personas era diferente. A pesar de que solamente él lo sabía, descubrir cómo de importante era todavía la influencia de Kacchan en su vida era simplemente frustrante. Pensaba que esa etapa de su vida había sido superada por completo, que ya era capaz de reconocer lo vivido, aceptarlo, y que podrían seguir adelante con su sueño de convertirse en Héroes aunque fuera por vías separadas.
Y ahora sucedía esto.
Mostrándole un Kacchan que podría haber sido su amigo, que podría haberlo aceptado como era. Un Kacchan que lo valoraba y lo cuidaba, uno que aparentemente se preocupaba por cómo estaba y que incluso lo quería. Llegando a demostrar que incluso él mismo, a pesar de todo lo que Kacchan había hecho a lo largo de los años, podría estar...
—¿Deku-kun?
Midoriya levantó la mirada cuando la voz de Uraraka atravesó el caos que corría por su mente. Se dio cuenta entonces de que estaba viéndola desde un ángulo distinto, y que había cubierto su cabeza con ambos brazos en contra de la mesa. Aunque para su sorpresa y alivio, había resistido al llanto. Ella tenía ahora una mirada triste, como si supiera exactamente lo que le estaba pasando. Sin embargo, a su lado, Iida estaba mirándolo pensativamente.
—¿Qué piensas, Iida-kun?
—Creo que, a pesar de que tus sentimientos y emociones son muy importantes, hay un punto en lo que dijiste que no tiene mucho sentido para mí, Midoriya... ¿Tú qué piensas, Uraraka-kun? —Terminó, dirigiéndose a la chica.
Uraraka cerró sus ojos por un instante, para concentrarse en algo más que la tristeza anterior antes de asentir.
—Sí. También lo creo—. Dijo con calma—. Aunque el resto, para mi está muy claro, Deku-kun.
Midoriya hizo una pequeña mueca, aunque no estaba seguro de si fue ante la idea de que ella conociera la verdad que tanto se negaba a pronunciar o de que algo de toda esa fantasía casi absurda no tuviera sentido. Él había pensado en algo como eso también, al principio, y por lo mismo había intentado recordar qué podría haberle pasado para alterar sus sueños. Aunque no había encontrado nada por su cuenta.
—¿Qué cosa no tiene sentido, chicos? Díganme, por favor...
—...El que no tengas poder sobre tus acciones en tus sueños, principalmente—. Dijo Uraraka.
—Si—. Iida asintió para sí mismo—. Y además, hablas de ellos como si estuvieras hablando de una memoria verdadera, algo que pasó de forma tangible, incluso. O tal vez mi percepción es exagerada...
Uraraka negó en dirección a Iida.
—No pienso que sea exagerado, Iida-kun...De hecho, parece como si fuera consecuencia de una particularidad.
Midoriya se sintió totalmente descolocado por un momento. Luego, frunció el ceño.
'Una Particularidad, por supuesto. ¿Por qué no lo pensé antes?'
Iida reacomodó sus anteojos antes de continuar.
—Creo que deberías averiguar más sobre eso—. Dijo. Midoriya dejó su auto recriminación para mirar a su amigo de forma directa. Entonces, Iida asintió—. De hecho, ahora estoy seguro que se trata de eso.
—¿Eh? ¿Por qué?
Uraraka sonrió. Parecía saber lo que Iida diría a continuación.
—Porque no es natural en ti no haber averiguado hasta el más mínimo detalle sobre la causa de esta situación, Midoriya—. Aclaró su amigo.
—Y pareciera que tus emociones ahora son tan intensas, que ni siquiera recordaste como analizar algo tan repentino y poco habitual en ti, Deku-kun—.Dijo Uraraka, levantando un dedo en señal al cielo. Después sonrió con energía—. Aunque, puedo entender un poco tus sentimientos...
Iida se tensó visiblemente a su lado.
—¿¡Uraraka-kun!? Esta no es una actitud que deba apoyarse. Puede que su rendimiento...
—Es que...parece que Deku-kun se está enamorando, ¿cierto?
El sonido de un vaso rompiéndose amortiguó el quejido doloroso que Midoriya dio en respuesta.
—Maldición—. Se escuchó a sus espaldas.
La voz lo paralizó.
—¿¡Está todo bien, Bakugou-kun!? —Se apresuró en preguntar Iida, levantándose de su sitio.
—¡No vengas! ¡Tengo esta mierda bajo control!
Un escalofrío recorrió su espalda mientras veía a Iida levantarse de todas formas y acercarse a la cocina. Inspiró profundamente para darse ánimos antes de hablar otra vez.
—¿Uraraka-san?
—¿Si?
—¿Cuánto lleva Kacchan en la cocina?
—Acaba de llegar, ¿creo? No estaba pendiente de eso, lo siento—. Dijo con tranquilidad. Midoriya se obligó a tragar la saliva que no tenía, solo por hacer algo, mientras Uraraka palidecía frente a él— ¿No querías que se enterara de esto?
Midoriya no pudo hacer más que asentir. Los alegatos de Iida y Kacchan continuaban como ruido de fondo, cada vez más lejano. Uraraka soltó un suspiró rápido entonces y recuperó su color.
—No creo que debas preocuparte por eso, Deku-kun—. Insistió ella inclinándose un poco hacia adelante, y bajando un poco el tono de voz en un intento de clamarlo. No sirvió—. Lo más seguro es que solo haya escuchado a medias lo último que dije y nada más.
Sintió frío de repente.
Una sensación asfixiante lo sobresaltó al escucharla, sin embargo, tan rápido como llegó hasta él, se desvaneció.
No tenía razones verdaderas para temer su reacción, a final de cuentas, ¿por qué le importaría a Kacchan que él estuviera enamorado de alguien? Si, enamorado. Ya no le servía de nada negárselo, ¿cierto? Mientras tanto, Uraraka alternaba su mirada desde donde estaban Kacchan e Iida, y su propia expresión. Cerró sus ojos como último método de protección inmediato y utilizó ambos brazos como refugio para su rostro una vez más. Una sonrisa triste era lo que tenía en su cara en ese momento.
—¿Deku-kun? —Uraraka volvió a llamar su atención, y esta vez, parecía haber entendido algo más sobre todo el asunto. Midoriya la miró—. Será mejor que le preguntes a un adulto sobre estos sueños ¿Está bien?
Midoriya asintió, antes de simplemente dejarse caer sobre la mesa.
Bien, así de decadente debía sentirse la resignación, después de todo.
Continuará…
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Hola, todos/as!
Espero que les esté gustando hasta el momento :D
El próximo capítulo se subirá el día Domingo 3 de Marzo.
Hasta entonces~
