Boku no Hero Academia y todos sus personajes pertenecen a Kōhei Horikoshi, yo solo los utilizo con ánimo de entretención.
¿Advertencia?(¿?): Leve uso de OC [no es una advertencia real de algo grave -_- , pero lo dejo igual, por si acaso]
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Conciliador de Sueños
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PARTE VIII.
Montaña rusa emocional
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Cuando Midoriya despertó, apenas eran las seis de la madrugada.
Tuvo que ahogar un gemido cuando los sucesos más recientes se abalanzaron sobre su memoria. En un intento por ocultarse del mundo y de sus propios pensamientos, Midoriya se cubrió con las mantas hasta por encima de la cabeza, tratando de volverse un capullo inerte sobre la cama. Pero no dio resultado. En su lugar, recordó vagamente haber pensado que hoy estaría listo para enfrentar su miseria y vergüenza, pero no, definitivamente no lo estaba.
Otra ola de recuerdos, pasaron por su cabeza en ese momento.
Se encogió aún más sobre sí mismo.
A esas alturas, se le hacía indudable cuán poderosa podía ser la mente estando influenciada por las emociones. Había pasado casi todo el día anterior dando vueltas a la idea de querer a Kacchan y las ínfimas posibilidades que tenía de ser correspondido; ideas que se mantuvieron, incluso, tras el empecinamiento del mismo con que Midoriya olvidara cualquier precaución y confesara lo que sentía. ¿Y cuál había sido el resultado de hacer tal cosa? Provocar que la imagen mental que tenía de Kacchan se confesara a él, e insinuando que correspondía a sus sentimientos, dentro de su propio sueño. Y Midoriya lo había creído, profundamente. O al menos lo hizo, hasta que se percató de que solo se trataba de otro sucio truco de su mente reflejando sus propios deseos.
Y se había sentido tan real, desde el murmullo lejano de las voces de la película hasta el ritmo de conversación que mantuvo con el otro. Si cerraba los ojos, todavía podía visualizar la iluminación cálida marcando la silueta de Kacchan, la tensión en sus hombros, y la intensidad de sus ojos rojos mientras hablaba, impacientándose cada vez más. ¿Cómo no pensaría que un sueño tan vívido y lleno de detalles no podía ser real?
Pero no, no lo era y lo único real que le quedaba de ello eran sus propias reacciones; sus propios sentimientos ante las palabras de Kacchan. La sorpresa, la emoción y el alivio que pudo sentir al escuchar que el otro lo quería; pero también la confusión, la decepción y la vergüenza abrumadora que sintió tras despertar el día anterior y que había sido capaz de aplazar hasta ahora.
Con un movimiento innecesariamente fuerte, se quitó de encima la ropa de cama.
De pronto, sentía como si el aire le hiciera falta. Se esforzó en tragar saliva, incluso por sobre la presión repentina en su garganta y se impulsó fuera de la cama. Necesitaba salir de allí, buscar aire afuera, distraerse haciendo cualquier otra cosa que no fuera solo pensar. Por lo que moviéndose lo más rápido posible, Midoriya buscó y se vistió con su ropa para entrenar. Luego, se lavó los dientes y la cara, tomó su celular y salió de su habitación en silencio.
Eran apenas las seis y treinta de la mañana.
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…
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Cuando salió de los dormitorios el aire se sintió demasiado frío sobre su rostro.
Ignorando el escalofrío inminente, Midoriya se alejó unos metros de la entrada para hacer sus estiramientos en el orden habitual. No tardó demasiado en completar el proceso y muy pronto se encontró corriendo.
Concentrarse en el ritmo de su respiración y el sonido de sus pisadas sobre el césped, lo mantuvieron lo suficientemente distraído para sentirse cómodo. No obstante, aún podía percibir por detrás de su cabeza una constante corriente de pensamientos, susurrando e incitándolo, luchando unos con otros para volver a la superficie. Midoriya presionó con fuerza sus puños y comenzó a enumerar sus pasos con tal de evitar que sucediera. 'Uno, dos, tres y cuatro', una constante que repitió una y otra vez.
Logró permanecer concentrado solamente hasta completar la primera vuelta alrededor del edificio, porque a lo lejos, unos metros más adelante, pudo divisar una silueta altamente familiar.
´¿¡Kacchan!?' Casi gritó, alarmado.
Midoriya tropezó una vez, como si incluso su cuerpo no pudiera hacerse a la idea de enfrentarlo sin previo aviso, ¡ver a Kacchan tan temprano no estaba entre sus planes, en lo absoluto! ¡No hasta que se viera forzado a encontrarse con él debido a la rutina! Y su cara fue otra prueba de ello. Podía sentir sus mejillas arder mientras aligeraba un poco el paso y tuvo que cerrar sus ojos por un segundo, para lograr reunirse en su estado de ánimo habitual.
Estaba más cerca del otro cuando Kacchan giró su cabeza para mirarlo.
No hubiera podido evitarlo, a menos que retrocediera para ocultarse y él no haría eso, solo quedaba enfrentar lo que viniera. Así que Midoriya esperó que dijera algo, cualquier cosa a la que debería responder con un: 'Buenos días, Kacchan', como ya era costumbre. Pero nada llegó. En cambio, ninguno de los ellos fue capaz de soltar palabra y terminaron por reconocerse el uno al otro con un simple gesto de cabeza. Fue extraño y algo incómodo, pero Midoriya estuvo secretamente aliviado por su silencio. Simplemente, no estaba listo para volver a escuchar su voz…ni para habar él mismo, a decir verdad.
Aun así, Midoriya terminó por convencerse de que aquella situación no debía ser del todo mala ya que, mientras corría, el latir acelerado de su corazón y el profundo sonrojo en su rostro podían pasar desapercibidos para Kacchan y hasta para sí mismo, si se concentraba lo suficiente.
'¡El problema es que nunca he sido bueno para evadirme de las cosas!', pensó con desesperación.
Apenas reconoció esa verdad, Midoriya tuvo que acelerar sus pasos para deshacerse de su exceso de nerviosismo. Y si, quizás también quiso dejar atrás la silueta de Kacchan deliberadamente. Asi podría evitar recordar cuán amable había sido con él en el último tiempo, cómo había querido ayudarlo con su problema actual, y de paso, también evitar pensar en cómo eso no tenía por qué guardar relación con sus propias fantasías y deseos al respecto. Midoriya no quería pensar en cuán lamentable se había vuelto alrededor de sus sentimientos. Asi que, repentinamente apesadumbrado, adelantó su marcha lo más que pudo hasta sentirse seguro en su soledad.
Culpó al aire fresco por el la leve sensación de dolor en su pecho.
Fue difícil, pero logró llegar a una constante de respiración una vez más -aunque ahora sus pensamientos corrieran libres por su mente-. Llevaba por lo menos unas cinco vueltas corriendo entorno a los dormitorios, cuando notó que algo extraño sucedía con Kacchan.
Podría haberse tratado de su imaginación inventándose cosas, ya que era muy poco probable que Kacchan estuviera avanzando tan lento en comparación a él. Sin embargo, tras enlentecer sus propios pasos para descartar la idea, fue evidente que su cerebro no estaba equivocado. Kacchan estaba avanzando despacio, más lento de lo que hacía cuando se encontraron, de hecho, y Midoriya no pudo evitar sentirse preocupado.
Sus labios se apretaron en un movimiento involuntario. ¿Qué estaba pasándole que podía afectarlo de esta manera?
Intentaba dar respuesta a esta pregunta, cuando lo vio tambalearse de un lado a otro sobre sus pies impidiéndole seguir avanzando. Sus ojos se abrieron más de lo normal y su respiración se detuvo por un segundo. ¡Eso jamás le había pasado antes! Asustado, Midoriya se obligó a llegar hasta Kacchan lo más rápido posible.
Kacchan estaba inclinado hacia adelante, manteniendo el equilibrio con ambas manos sobre sus rodillas. Su respiración se oía profunda y pesada. ¿No estaba hiperventilando de nuevo, verdad? Midoriya evitó con todas sus fuerzas utilizar sus propias manos para darle otro punto de apoyo o simplemente, para llamar su atención. En vez de eso, se concentró en que Kacchan todavía estaba de pie -aunque por un instante creyó que se desmayaría-, y logró tranquilizarse un poco antes de hablar.
—¡Kacchan!, ¿puedes escucharme? ¿Te sientes bien?—Dijo, todavía impaciente.
Kacchan respiró un par de veces antes de contestarle.
—¿Tú qué crees?
Considerando la ruda respuesta, Midoriya quiso creer que Kacchan no caería inconsciente frente a sus ojos por el momento. Aun así, no era tan iluso como para creer que todo estaba bien con él, sobre todo si tenía en cuenta que Kacchan también estaba soportando un problema con el cual Midoriya no podía ayudarlo. Sin embargo, eso no se le impedía obtener información por otras vías.
—¿…Estás enfermo?
—No.
Kacchan seguía sin alzar la cabeza, asi que Midoriya dejó que su incredulidad al respecto se filtrara en su voz.
—Kacchan, te ves horrible—. Tal vez estaba siendo demasiado directo, si la tensión de los hombros de Kacchan significaba algo, pero eso no lo detendría—. De verdad, está claro que algo anda mal si tienes que respirar así—. Decide obviar el resto. Quiere ser directo, pero no se siente suicida—¿Hay algo que pueda-?
—¡Solo-!, solo cállate—.Kacchan por fin lo miró a los ojos, su ceño estaba fruncido. Midoriya reconoció las oscuras ojeras sobresaliendo en su muy pálida piel, antes de que volviera a inclinar la cabeza—. Mierda. Solo fue un mareo…
Ahora, Midoriya estaba más que seguro de que no se trataba solo de eso.
—¿Quieres ir a la enfermería?
—No…¿puedes cerrar la boca, Deku?—. Se oía tan agotado, tan poco él, que Midoriya dejó su insistencia para más tarde.
—Está bien.
Todavía preocupado, Midoriya miró a Kacchan flexionar más las piernas hasta que cayó sentado sobre el césped fresco. Cuando su espalda también estuvo contra el suelo, Kacchan cerró sus ojos y respiró constantemente, todavía pesado y profundo. Midoriya dudó, mientras lo miraba tirado allí, con las manos sobre el estómago y el rostro que de tanto en tanto se deformaba en una mueca de incomodidad.
¿Debería insistir con que fuera a la enfermería?
¿Debería irse y dejarlo en paz?
Descartó la segunda idea tan rápido como apareció. Midoriya no podía dejarlo solo ahora, no lo había hecho antes cuando comenzó a hiperventilar en la enfermería, asi que tampoco quería hacerlo en este momento. Tenía la necesidad de asegurarse de que estuviera mejor. Más allá de querer vigilarlo por sus propios sentimientos hacia él, se trataba de su actual y futuro deber como héroe. En definitiva, dejarlo solo sería irresponsable de su parte. Entonces, tras asentir en acuerdo consigo mismo, dio un par de pasos hacia Kacchan y sin cuidado alguno se sentó junto a él.
Kacchan hizo otra mueca incómoda antes de abrir los ojos para mirarlo.
—¿Por qué sigues aquí?
—Yo…No pienso irme si estás así.
—Como sea. No importa—dijo, respirando con fuerza una vez y volviendo cerrar sus ojos—¿Tienes algo para beber?
—No.
Un chasquido evidenció como se sentía.
—¿Qué- idiota sale a correr sin llevar eso al menos?
La verdad, es que Midoriya había estado tan preocupado por escaparse de sus propios pensamientos, que no tuvo tiempo de considerar nada más que solo arrastrase a sí mismo afuera. Además, ¿no era más raro que Kacchan no estuviera preparado para correr? Él siempre estaba preparado.
—Tú tampoco trajiste algo—. Dijo finalmente.
—Cierto.
Al permanecer en silencio, Midoriya pudo notar que la respiración de Kacchan se había estabilizado. Desvió la mirada que tenía sobre Kacchan para evitar suspirar del alivio. Podía ser que sus inusuales ojeras y palidez enfermiza se mantuvieran intactas, pero al menos no lo percibía tan inestable. Midoriya trató de comprender qué tipo de problema podría causar tales efectos en Kacchan. Buscó en su memoria detalles que le dieran alguna pista, pero solo se encontró con su evidente falta de sueño durante todo el día anterior.
¿Tendría que ver con eso?
Midoriya siguió dándole vueltas a un par más de posibilidades, girando y mezclando las palabras dentro de su cabeza. No llegó demasiado lejos, sin embargo, ya que reconoció la necesidad de seguir murmurando sobre ello y se detuvo al instante. Miró de reojo a Kacchan, creyendo que lo encontraría con los ojos cerrados, pero no fue así.
Él lo estaba mirando. Los ojos rojos lo observaban atentos, sin mostrar intenciones de interrumpir la conexión establecida entre los dos, ni siquiera después de varios segundos de mirarse el uno al otro. Le daba la sensación de estar siendo examinado. Midoriya sintió el calor subiendo hacia su rostro y se obligó a hablar.
Kacchan era intenso cuando se lo proponía.
—¿Q-Qué?
—Viniste a correr temprano.
—…Sí.
—¿Por qué?—Kacchan entrecerró los ojos.
Nervioso, Midoriya guardó silencio y desvió la mirada hacia sus manos. No podía decir que era para distraerse de los sueños que había estado teniendo con Kacchan, de la confesión que este mismo le dio aun siendo creada por su propia mente, y mucho menos, para evitar pensar en sus sentimientos por él. No era una buena idea ser sincero en esta ocasión, pero si Midoriya era honesto consigo mismo, tampoco podía encontrar el valor para inventar otra respuesta.
Ajeno a lo que pasaba por su cabeza, Kacchan chasqueó la lengua y Midoriya sintió como se movía para sentarse lentamente a su lado.
—Supongo que no es mi problema—. Dijo, descartando de tajo cualquier respuesta que Midoriya hubiera podido crear y se puso de pie—. Me voy ahora.
—¡Espera!—Midoriya se puso de pie siguiendo a Kacchan. Se lamió los labios antes de decidirse a continuar—. ¿Ya te sientes mejor?
'¿Puedes caminar solo?' Era lo que realmente quiso preguntar. Kacchan detuvo su paso antes de contestarle. No se giró para verlo.
—Estaré mejor cuando vuelva adentro.
—¿Eh?—Confundido y algo enfadado por las ambigüedades de Kacchan, Midoriya se apresuró a caminar tras él, insistiendo—. ¿Qué significa eso? ¿Todavía sigues mareado? Oye, Kacchan. ¡Kacchan!
—¡Baja tu maldita voz!
Se había girado tan rápido, que Midoriya se encontró algo aturdido mirando a Kacchan frente a frente.
—P-pero…
—Estoy bien, Deku.
Había sido tan convincente para asegurárselo, a diferencia de su irritación y agotamiento anteriores, que Midoriya no hizo más que asentir y aceptarlo.
Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios solo un segundo más tarde. Si Kacchan podía invertir su energía para hacerlo entender este hecho, lo más probable era que sí estuviera sintiéndose mejor. La sensación de alivio ante la idea perduró bastante, y mientras sonreía Kacchan no dejaba de mirarlo, la tensión en su entrecejo se acentuaba con cada segundo transcurrido, hasta que por fin se dio media vuelta y siguió caminando. No estaba tambaleándose esta vez, pero Midoriya creyó notar un poco más de cuidado en sus movimientos al avanzar.
Lo seguiría de cerca de cualquier manera.
—¿No deberías seguir corriendo?—Kacchan preguntó poco después.
—Eh, ¿No? Así estoy bien—.Midoriya había querido distraerse y así lo hiso. Ahora, su objetivo era otro—. Volveré a entrenar por la tarde.
Siguieron avanzando, hasta girar en su ruta para volver a los dormitorios.
Kacchan seguía caminando un poco por delante de él, pero de lejos, podría decirse que andaban lado a lado. Midoriya reconoció lo bien que se sentía estar asi, a su lado, cuando una sensación cálida le llenó el cuerpo. Pensó en cómo habría sido no sentirse abrumado por la vergüenza cuando se encontraron antes, más temprano. ¿Podrían haberse acompañado mientras corrían? ¿Haber competido entre ellos? ¿Habría sido igual de cómodo que esto? Observó de reojo a Kacchan, imaginando como habría sido, cuando un pensamiento sobre la resistencia física de ambos alentó su curiosidad en otra dirección.
—¿Kacchan?
—¿Qué?
—¿Cuánto tiempo llevabas corriendo?
Vio a Kacchan alzar la vista al cielo y hacer una mueca para reflejar su molestia. Por un momento, Midoriya esperaba que dijera que eso no era asunto suyo o que lo ignorara por completo. Pero no fue un gesto despectivo lo que recibió.
—Lo suficiente—. Dijo.
—Y-Ya veo.
¿Qué significaba eso?
Su ambigüedad fue un poco alarmante. No se sentía como algo que Kacchan diría en lo absoluto. Con lo directo que solía ser, tanto para mostrar su entusiasmo como su disgusto, Midoriya comenzó a pensar en cuales podrían haber sido sus razones para no darle una respuesta clara, o simplemente, descartar su cuestionamiento de tajo. La posibilidad de Kacchan colapsando por haberse esforzado demasiado tiempo no le sentó nada bien. Eso, sumándolo a su mal semblante, la extraña falta de sueño y por supuesto, su dolor de cabeza del principio de semana -¡cómo pudo olvidarse de eso!-, potenciaban la necesidad de Midoriya por querer ayudarlo.
Si tan solo Kacchan se lo permitiera…
—Deja de hacer eso.
Midoriya se sorprendió un poco al darse cuenta de que Kacchan estaba mirándolo. Su molestia era evidente.
—¿Hacer qué cosa?
'¿Acaso estuve murmurando todo el tiempo?', pensó, sintiéndose algo triste ante la idea de que se tratara de eso. Recordaba lo que Kacchan había dicho sobre poder soportar esta manía suya y más mientras buscaban una película. ¿Habría cambiado de opinión otra vez?
Kacchan lo interrumpió con un gruñido. Ambos detuvieron su marcha.
—Eso—. Remarcó, indicando a su rostro con una mano—. Deja de hacer esa puta cara y di lo que tengas que decir…
—¿Qué cara-?
—Tan frustrado y triste, o lo que sea. Maldición. ¿Te pasó algo ayer, verdad?
Desconcertado por la súbita demostración de interés, Midoriya abrió la boca pero ninguna palabra salió de ella. Kacchan estaba preocupado por él y, ¿había algo de color cubriendo sus mejillas? Sí. No creía estar imaginándolo. Entonces…¿Kacchan era de los que se avergonzaba al demostrar su preocupación por alguien más? ¿Cómo no supo ese detalle hasta ahora?
Y Kacchan continuaba observándolo con atención.
—Ya veo—. Dijo, como si estuviera recriminándose internamente—. Está claro que te pasó algo. ¿Pudiste confesar tu mierda? ¿…Salió mal?
—¿Qué-? ¡No! Claro que no. Me quedé dormido a mitad de película y desperté cuando todos se habían ido, ¿no lo viste?
Midoriya no se esperaba que Kacchan lo mirara con súbita sorpresa. Sus ojos se habían abierto de más por una fracción de segundo, antes de que su atención se desviara hacia el edificio junto a ellos.
—Dormido…—Repitió, ahora entrecerrando los ojos hacia donde debían ubicarse las habitaciones. Después resopló, inclinó la cabeza y una media sonrisa se formó en sus labios—. Solo tú desperdiciarías una oportunidad quedándote dormido, Deku.
Otra vez, Midoriya agradeció al cielo que Kacchan no estaba mirándolo de frente. Su propia cara estaba nuevamente cálida, y seguro podría servir para mostrar lo complacido que estaba por ver su perfil sonriente. Aunque eso no quitaba que todavía se sintiera un poco molesto con Kacchan por su insensibilidad ante el tema de su confesión.
—No desperdicié nada—. Dijo con obstinación—. Te dije antes que no iba a hacerlo, Kacchan.
Él resopló.
—Lo sé—. Dijo, antes de que retomaran la marcha.
Avanzaron varios metros en silencio, subiendo los escalones que precedían a las puerta. Al llegar arriba, Midoriya se adelantó un poco para poder abrir la puerta e ingresar a los dormitorios, pero Kacchan llamó su atención justo antes de que lo hiciera. Curioso, Midoriya lo vio recargar su peso de un pie a otro y presionar uno de sus hombros repetidamente con su mano derecha. Midoriya se extrañó al notar el gesto poco habitual, como si estuviera nervioso.
—Ya sabes—. Dijo al fin, volviendo a bajar su mano—. Tal vez sea mejor así.
—¿Qué quieres decir?—Midoriya no ocultó su confusión al respecto, al igual que Kacchan no se ahorró el fulminar algo con la mirada apenas notó ese detalle. Y extrañamente, ese algo no era él.
—Digo, que está bien hacerlo a tu ritmo, supongo.
Midoriya pestañeó dos veces consecutivas al captar su idea
—¿Eh…? Bueno, sí.
—Bien—. Dijo Kacchan, y si más, se adentró en el edificio con un aire satisfecho.
Todavía sin librarse del pasmo, Midoriya lo siguió de cerca, pensando en cuánto le habría costado admitir que tenían ideas similares. Y lo que era aún más importante: cuánto le habría costado decírselo de frente y en voz alta. Kacchan estaba siendo particularmente desconcertante durante esa mañana, sin dudas, y Midoriya no sabía si temer o alegrarse por este nuevo detalle. Aun así, era un consuelo saber que, si lo que estaba provocándole todo aquello era su problema secreto, Recovery Girl podría ser capaz de darle algo de ayuda ese mismo día.
Midoriya abrió un poco más los ojos al darse cuenta de que, hasta ese momento, se había olvidado de Recovery Girl por completo.
—¡Espera, Kacchan!
Él aludido se detuvo un par de pasos más adelante, demasiado tenso en cuanto volvió para mirarlo.
—¡Deja de gritar así! Mierda...Apenas son las siete de la mañana, idiota.
Luego, dio un vistazo alrededor y resopló irritado. Estaba mirando a Todoroki.
—Bakugou…y ¿Midoriya?—Resonó la voz un poco a lo lejos.
Midoriya sonrió con algo de nerviosismo y saludó a su amigo con un gesto de mano. Todoroki estaba de camino a la cocina con una toalla sobre la cabeza cuando le devolvió el saludo, entrecerrando un poco los ojos antes de seguir con sus asuntos. El grito anterior debió haber llamado su atención, dedujo Midoriya. Y también la de Tsuyu, a quien notó justo después estando de pie junto a la entrada de los baños. Su mirada atenta le produjo un escalofrío.
¿Qué podría deducir de esta situación que él no?
—Oye—. Kacchan lo llamó de nuevo, su voz áspera—. ¿Qué querías?
Cierto, sí. La ayuda de Recovery Girl…
—Eh…estaba pensando, ¿deberíamos ir juntos con Recovery Girl? ¿Después? —Añadió rápidamente, no tan seguro de lo que decía tras haber comenzado—. Ella dijo que encontraría una solución para los dos, asi que creí que los dos…pero si tú no…
Sorprendentemente, Kacchan no lo consideró demasiado tiempo.
—Está bien.
En ese momento, comenzaron a escucharse las voces de sus otros compañeros acercándose a la sala y a los baños. Midoriya vio a Iida y Uraraka aparecer juntos por el pasillo, conversando por lo bajo. Por suerte, todavía no lo habían visto, asi que decidió apresurarse en llegar a un acuerdo con Kacchan, antes de que llegaran junto a él y comenzaran a hacerle preguntas incómodas.
—¿En el primer receso?—Preguntó a Kacchan, algo vacilante ante la idea de ser interrogado por sus amigos.
Frente a él, Kacchan asintió con simpleza, pero sin cambiar la expresión huraña hacia sus compañeros antes de alejarse de él.
—Lo que sea, Deku.
Midoriya suspiró mientras, ahora sí, oía la voces de sus amigos llamándolo desde lejos.
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…
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Tras haber terminado su conversación con Kacchan, la ansiedad de Midoriya había ido en aumento.
Después de verlo alejarse, buscar sus pertenencias, darse un baño y durante su desayuno junto a sus amigos, Midoriya se sintió parcialmente distante de cualquier conversación profunda, tanto con Iida como con Uraraka. Sus pensamientos corrían solo en torno a lo que podría suceder más tarde con Recovery Girl y Kacchan, más que alrededor de sus propios asuntos. Y así, para el final del desayuno, no era secreto para sus amigos que no tenía deseos de sacar a relucir detalles sobre su estado de ánimo, no después de sus respuestas cortas y ambiguas acerca de, bueno, cualquier cosa.
¿Qué si durmió bien anoche? Si, lo había hecho; ¿Por qué había salido a trotar tan temprano? Porque quiso intentar algo diferente; ¿Y por qué Bakugou lo estaba acompañando? Casualidad. El estándar de sus respuestas se mantuvo así, tan básico, lógico y esperable, que no hubo manera de sacarle algo más.
De cualquier manera, ellos habían terminado por dejarlo tranquilo. Al menos por el momento. Uraraka, por su parte, tenía cara de querer insistir un poco más con el tema, pero sería para más tarde. Por otra parte, también se estaban mostrando más pacientes. Midoriya estaba seguro de que debían estar recordando lo que se suponía que él esperaba recibir el día de hoy: La ayuda para entender qué era lo que le pasaba en realidad y, si tenía suerte, algo para detener sus sueños de forma definitiva.
Midoriya estuvo agradecido con ellos por darle su espacio, sin embargo, la espera por el primer receso no ayudó precisamente a que se sintiera menos ansioso.
Teniendo solo que concentrarse en el tema que dictaba Present Mic y con el esfuerzo que puso en no volver a su estado vergonzoso y melancólico de comienzo del día, Midoriya terminó por insistir cada vez más en ver la hora. La urgencia se hiso casi insoportable para las nueve y treinta de la mañana. Y lo supo por todos los garabatos sin sentido que había estado anotado en su cuaderno.
Había sido una suerte que Present Mic no le hubiera pedido que participara en clase ese día.
Pero Kacchan si lo estaba haciendo, pronunciando frases en Inglés lo mejor que podía. Aunque, como casi todos, su pronunciación del idioma estaba bastante lejos de oírse como el de una persona nativa. Fue gracias a ese detalle, que Midoriya pudo volver a centrarse en el presente, incluso si seguía un poco intranquilo.
La campana se escuchó tras lo que pareció ser otra eternidad.
Sin malgastar un solo segundo, se apresuró en guardar sus cosas para ir con Recovery Girl lo más pronto posible. Estaba en eso todavía, cuando vio que Uraraka, Iida y Todoroki se acercaban a él. Midoriya inspiró profundo. Se preparaba para crear una excusa, cuando su visión se vio interrumpida por el sonido de la mano de Kacchan cayendo sobre su escritorio.
—Deku. Levanta tu trasero y vámonos.
No le dio tiempo para responder y se fue por su cuenta. Midoriya se quedó plantado en su lugar un instante, mucho más calmado que durante la clase pero debido a la sorpresa. Tal vez, él no era el único ansioso por obtener algo de ayuda después de todo. Movió un par de veces la cabeza para despejarse y se preocupó por guardar su última pertenencia.
—Midoriya.
—¿Si?
La mano sobre su hombro fue lo que más llamó su atención. Era Iida, quien se reacomodó los anteojos mientras veía a Kacchan con los ojos entrecerrados. Sus otros dos amigos no se quedaron atrás.
—¿Está todo bien?
—Te veías muy nervioso durante la clase, Deku-kun—.Comentó Uraraka también, con suavidad.
—Yo...Si, está todo bien. ¡No se preocupen, chicos!—. Dijo a los tres, alzando las manos hasta su pecho y esbozando una sonrisa nerviosa a sabiendas de su situación actual—. Solo iré a la enfermería y-
—¿La enfermería?—Todoroki, quien había permanecido en silencio mirando a Kacchan, parecía verdaderamente confundido ahora—¿Te sientes mal?
Por supuesto, él no tendría idea.
Midoriya e Iida intercambiaron una mirada de entendimiento, sin saber realmente como proceder ante su descuido. Y Midoriya realmente tenía que irse pronto, se recordó, mirando de reojo a Kacchan que lo esperaba junto a la puerta. No obstante, ni toda su inquietud por hacer esperar a su compañero, ni la obvia confusión de Todoroki, significaría algo frente a la total perplejidad y conmoción de Uraraka solo un segundo más tarde.
Sin mencionar el entendimiento que estaba en sus ojos bien abiertos.
—¿Irás a la enfermeríacon Bakugou-kun?—Asumió casi en un susurro mientras veía a Kacchan—. Ese día…¿nos escuchó? ¿Él lo sabe?
—¡N-No es lo que piensas!—. Refutó al instante, levantando la voz debido al miedo de ser descubierto. Excepto que sí lo era, ¿verdad? Midoriya tragó con fuerza y suplicó porque su rostro no luciera tan encendido como lo sentía. Aunque, solo el temblor en su voz podría ser suficiente para confirmarlo.
Uraraka no se perdió nada de eso y se acercó más a él.
—¡Lo es! ¡Claro que sí!—Le dijo en el tono más bajo que su asombro le permitía—. ¿Qué más puede ser?
¿Incluso se veía algo feliz? ¿¡Por qué!? ¡Midoriya no podía seguirle el ritmo!
—¿De qué están hablando ahora?—Interfirió Todoroki, más confundido que antes, si se podía.
—¡No es nada, Todoroki-kun!
—¡Oye!—Kacchan gritó—¡Me voy primero, Deku!
Midoriya dio un salto y sintió que el calor en sus mejillas se expandía hasta sus orejas.
'¿¡Por qué Kacchan tiene que gritar eso justo ahora!?'
Vio a Uraraka pasar los ojos de él a Kacchan y luego de regreso a él, antes de levantar el pulgar de su mano derecha en señal de ánimo. Todavía frente a él, Iida no había abierto su boca desde el comienzo, como si tratara de entender las palabras de Uraraka sin lograrlo del todo. Por su parte, Todoroki tenía claras intenciones de volver a hablar entre toda la confusión, pero Midoriya se obligó a impedírselo.
—¡Ha-Hablaremos después! ¿De acuerdo?—Se apresuró a decirles, antes de abalanzarse hacia la entrada lo más rápido que permitían sus piernas.
¡Ni siquiera podía procesar qué era lo que había sucedido realmente! Solo quería alejarse de la vergüenza y concentrarse en su problema más importante, ¿está bien? Hacer lo que debía hacer pero, en el proceso de irse, casi cayó de cara al piso tras tropezar con una de las mesas.
—¡Midoriya!
—¡Deku-kun! ¿¡Estás bien!?
Dijeron varias voces a la vez. Midoriya se esforzó por enderezar su postura y sonreír a sus compañeros con una despreocupación que no sentía en lo absoluto, antes de retroceder lo más tranquilo posible hacia la puerta.
—¡Sí! No pasa nada.
Aun podía escuchar algunos comentarios sobre su tropiezo, cuando se encontró cara a cara con Kacchan. Estaba esperándolo junto a las ventanas, del otro lado del pasillo y con las manos en los bolsillos. Su media sonrisa era burlona y ojos brillaban con diversión.
—¿Tan urgido estabas por seguirme?
Midoriya abrió la boca para negarlo, pero ninguna palabra salía por más que quisiera hacerlo. Había acertado, después de todo. Sin embargo, Kacchan no sabía nada sobre eso, lo que fue más claro para Midoriya, en cuanto Kacchan comenzó a borrar su sonrisa y a verse genuinamente preocupado por su falta de respuesta. Al reconocer esto último, tuvo que bloquear su propia vista llevándose las manos a la cara, y entonces gimió de la frustración.
¡Había sido demasiado con que lidiar en tan poco tiempo!
—¿Deku?—La voz de Kacchan le hiso ponerse aún más tenso—¿qué es lo que-?
—Bakugou, Midoriya—. La voz grave y aburrida de Aizawa interrumpió su tormento.
Más sorprendido que otra cosa, Midoriya se destapó a cara solo para ver al adulto de pie junto a ellos. Su expresión era más seria de lo normal
—Vengan conmigo.
El tono repentinamente urgente en sus últimas palabras, ayudó a Midoriya para olvidar el remanente cálido en sus mejillas. Y se lo agradecería, si no fuera por la ligera sospecha de que algo andaba mal. Aizawa jamás había ido por ellos personalmente. Por lo que, tras obligarse a cruzar una mirada incómoda con Kacchan -que ahora lucía igual de intrigado que Midoriya-, se dispusieron a seguirlo.
No soportó el silencio por mucho tiempo.
—¿Hay algún problema, profesor?
Aizawa le envió una mirada rápida antes de asentir.
—Recovery Girl habló conmigo durante el fin de semana—. Dijo. Midoriya retuvo la respiración al darse cuenta de a dónde los llevaría la conversación—. Sé que saben de lo que les estoy hablando.
Del otro lado, Kacchan resopló, claramente molesto.
—Así que al final ella abrió la boca.
—Cuida lo que dices y cómo lo dices, Bakugou—. Lo reprendió Aizawa—. Y no tienen que preocuparse, ella no describió ningún detalle en particular.
Midoriya estuvo bien con eso, no es como si hubiera dado demasiado detalles personales al hablar con la heroína. Kacchan, sin embargo, era un asunto diferente.
—Con todo respeto, profesor. Lo que no ha dicho, no quita peso a lo que sí.
¿Cuánto le habría dicho Kacchan a Recovery Girl? Debía ser lo suficiente como para que Aizawa solo suspirara y no buscara una forma de volver a reprenderlo. De cualquier forma, no era como si una corrección de parte del profesor fuera a cambiar lo que Kacchan pensaba sobre su privacidad. Así que, en su lugar dijo lo más sensato a nivel profesional.
—Será mejor seguir hablando en otro lugar.
Midoriya estuvo de acuerdo.
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…
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—Entonces—, comenzó Aizawa, deteniéndose junto a la entrada de la enfermería para enfrentarlos—, no debería ser una sorpresa que esté al tanto de todo lo que le pase a mis estudiantes, incluyéndolos a ustedes. No, voy a corregirme, sobre todo a ustedes. Algo más que evidente, considerando todos los problemas en que terminan involucrados.
Midoriya tuvo que aceptar que Aizawa tenía razón sobre ello. Un leve gruñido proveniente de Kacchan le confirmó que también podía aceptarlo, aunque fuera a regañadientes. Frente a ellos, Aizawa suspiró antes de continuar.
—Más allá de lo que Recovery Girl me dijo, sé que han tenido una semana difícil. Incluso cuando todavía no estaba enterado de esto, pude notar que ambos han estado muy distraídos y dando menos de lo que su potencial permite. Sobre todo a ti, Bakugou—. Aizawa añadió, con algo más de severidad. Los hombros de Kacchan se tensaron al escuchar esto último pero no dijo nada para refutarlo.
Por su parte, Midoriya trató de encontrar algún punto durante la semana en que ambos hubieran rendido menos de lo normal, pero de alguna manera, no lograba encontrar nada evidente.
¿Kacchan lo habría notado?
—Ahora—, el profesor retomó su palabra, obligándolo a prestar atención—. Teniendo en cuenta la naturaleza del problema que está afectándolos y sus consecuencias inmediatas, puedo entender que acudieran a Recovery Girl para pedir ayuda. Sin embargo, tengo que recordarles que es mi deber, como su profesor guía, enterarme y ayudar a solucionar cualquier dificultad con capacidad de atormentar a mis alumnos. Independientemente del problema en cuestión, ¿comprenden?
—Sí, profesor—. Dijeron.
Midoriya habló sintiéndose algo avergonzado por no haber confiado en su profesor un poco más y Kacchan, por su parte, como si hubiera querido gruñirle en vez de hablar con él, pero aun así, le asintió con la cabeza. Aizawa se vio bastante satisfecho con la respuesta que obtuvo de ambos, más allá del aburrimiento constante en su mirada.
—Entonces, ¿solo vinimos para escuchar esto?—Fue Kacchan quien retomó el intercambio, sin dejar de mirar la puerta junto a ellos.
El profesor retrocedió otro paso, acercándose a esta.
—No, Bakugou—.Dijo con aire cansado—.No es solo para regañarlos que los traje aquí.
—¿Vas a ayudarnos, profesor?—Preguntó Midoriya, esperanzado.
—Si—.Confirmó él—.Una alumna de primer año se acercó a mí hace varios días. Me preguntó si alguno de mis alumnos estaba actuando extraño alrededor de otras personas. No le di demasiada importancia, al principio, porque no había nada en ustedes fuera de lo normal. No hasta que Recovery Girl habló conmigo y todo eso encajó con mi percepción del inusual bajo rendimiento en ustedes dos—. Aizawa hizo una pausa, examinando la expresión de los dos ante sus palabras—. Ella está esperándolos adentro, con Recovery Girl.
Kacchan resopló, sin ocultar su incredulidad.
—¿Y ella realmente hará que esto termine?
—Lo hará, si al menos uno de ustedes la reconoce.
—¿…Por qué?—Preguntó Midoriya.
Aizawa abrió la puerta y les indicó que entraran en la enfermería primero
—Dijo que se toparon por accidente la semana anterior.
Midoriya estaba por confirmar si había sido él con quien se había topado la chica, pero no sería necesario. A su lado, Kacchan lucía estupefacto y confundido a la vez, absolutamente inmóvil mientras recuperaba su ceñuda expresión habitual.
—¿Tú?
Entonces, Midoriya dirigió su atención a la chica y la observó con cuidado.
Tenía una apariencia bastante común, con los ojos marrón claro, de rasgos no muy finos y con su cabello oscuro sostenido en una trenza en la mitad superior de su cabeza. Su expresión, por otra parte, no dejaba dudas sobre lo nerviosa que se sentía. Midoriya notó también que sus manos estaban unidas con fuerza por encima de su cintura, y que además, llevaba guantes negros sobre ellas. Se veían bastante gruesos y eran el único detalle discordante en todo su uniforme.
—Ya veo, ¿fue Bakugou?—Recovery Girl preguntó de pronto. La chica asintió en respuesta—. Bien. Prosigamos entonces…. Él es Izuku Midoriya—, la saludó con una leve inclinación cuando la mujer dijo su nombre—, y este es Katsuki Bakugou—. Kacchan no hizo más que mirarla en silencio, pensativo.
—Adelante niña, también puedes presentarte ahora—Insistió la ex-heroína.
Ella dio un pequeño salto, antes de hablar.
—¡Soy Michiko Rai, de Estudios Generales! ¡Es un alivio poder reunirme con ustedes!—Ella se esforzó en levantar la voz, se dio cuenta Midoriya. Además, el ángulo de su inclinación era demasiado pronunciado, lo que le descolocó un poco.
—¿Un alivio?—No pudo evitar resaltar.
—Rai sufrió un inconveniente el lunes pasado y entró en contacto por casualidad con uno de ustedes—. Dijo Recovery Girl.
—Ella chocó conmigo—.Aclaró Kacchan a la enfermera, pero sin dejar de ver a Rai.
—¡L-lo siento mucho, Bakugou-senpai!—Ella se disculpó, sorprendiéndolos a todos—. Iba distraída ese día y…les causé grandes problemas a ambos por eso—. Se dirigió a Midoriya también, antes de inclinarse una vez más—. ¡De verdad lo lamento!
Se oía realmente apenada por todo, pensó Midoriya, pero sus problemas actuales no se resolverían nunca si todo quedaba en una disculpa. Necesitaban respuestas.
—Está bien, Rai-chan—Ella se enderezó una vez más al escuchar su nombre—. ¿Qué…qué fue lo que nos hiciste?
Rai se sonrojó y se encogió sutilmente sobre sí misma al escucharlo. Sin decirle nada. Midoriya reconocía bastante ese tipo de respuesta corporal y no pudo evitar sentirse un poco incómodo.
¿Habría formulado mal la pregunta?
—Ella transfirió los efectos de su particularidad a Bakugou durante el choque—. Fue Recovery Girl quien habló, tras darle a Rai una mirada preocupada.
Ella asintió, a su lado, como única prueba para confirmar tal acontecimiento. Parecía estar tratando de calmarse, respirando de forma más pausada, sin embargo, había alguien allí a quien no podría detenerlo tal muestra de vulnerabilidad.
—¿Qué tipo de particularidad tienes?—Kacchan le preguntó, su voz era plana y sin malicia, para sorpresa de todos.
—También me gustaría saber eso—. Midoriya agregó al instante, intrigado a pesar de todo—. ¿De casualidad no chocamos también y no lo recuerdo, Rai-chan?
—No tienes que preocuparte por eso, Midoriya-senpai—. Dijo ella, sin mantener demasiado la mirada en sus ojos—. Esta es la primera vez que nos vemos en persona.
—¿Entonces cómo…?
'¿Cómo esto tiene algo que ver conmigo?'
—¿Por qué no dejan que ella se los explique con más detalle?—Aizawa dijo, acallando oportunamente la voz en su cabeza.
En el instante en que se giró para mirarlo, Midoriya notó que estaba en guardia justo frente a la puerta y sin perder de su vista a Kacchan. Mientras que este, todavía junto a Midoriya, lanzó una mirada suspicaz al profesor, frunció aún más el entrecejo, pero asintió en su dirección de todos modos. Midoriya parpadeó rápido un par de veces sin entender del todo la interacción entre ellos.
¿Qué se estaba perdiendo?
—¿Midoriya?—Aizawa insistió.
—Sí. Está bien…—Dijo al fin, volteándose nuevamente para mirar a Rai—. ¿Podrías explicarnos?
Ella seguía algo nerviosa bajo la superficie, pero eso no quitaba que se viera algo más recuperada. Su voz temblaba menos, también.
—El nombre de mi particularidad es: 'Conciliador'…Y es del tipo emisor.
'¿Conciliador?' Repitió Midoriya en su mente, repentinamente ansioso. ¿Por qué ese nombre le hacía mucho sentido y a un nivel alarmante?
—¿Y qué hace, exactamente?—Kacchan se dio prisa en preguntar.
—Simplificándolo…puede transferirse a otros para producir sueños que ayudan a regularizar las emociones conflictivas que una persona provoca en otra.
Midoriya abrió un poco más los ojos al asimilar la información.
Bueno, ahora sabía por qué estaba soñando específicamente con Kacchan. ¿Qué más podría justificarlo que no fuera su relación complicada? Dejó salir un suspiro ante el pensamiento. A su lado, por otra parte, Kacchan respiró sonoramente y apretó los puños, antes de hacerle otra pregunta.
—¿Cómo?
—N-Normalmente se activa de forma voluntaria cuando mis manos entran en contacto con la piel de otra persona—. Ella estaba luchando por mantener su mirada en el rostro de Kacchan, se dio cuenta Midoriya—. Pero ese día, olvidé mis guantes en el comedor y me devolví corriendo a buscarlos. No estaba concentrada y cuando mi particularidad reconoció tus emociones lo dejé libre sin pensar.
Midoriya juraría que pudo escuchar que Kacchan decía 'mierda', por lo bajo. Cuando se fijó en él, estaba aún más tenso y miraba hacia el piso.
No era una buena señal.
—¿Solo se activa cuándo tocas directamente a una persona?—Preguntó Midoriya esta vez.
—Sí, eso lo desencadena—. Vio como Rai levantó sus dos manos y se quitó los guantes cuidadosamente antes de seguir explicando—. Mis manos…tienen sensores neuronales extra-sensibles conectados a mi sistema límbico, y al reconocer una necesidad emocional, puedo enviar un mensaje a otros con la intención de solucionarlos, más o menos—. Midoriya miró las palmas extremadamente pálidas y bastante traslúcidas de sus manos. Posiblemente, era así debido a que las llevaba ocultas todo el tiempo—.Aprendí a llevar los guantes desde que era pequeña, después de que cada problema que tenía con mis padres terminara solucionándose si…si nos dejábamos llevar por los sueños que teníamos al mismo tiempo…
Una alarma sonó con fuerza en su cabeza apenas ella terminó esa última parte. Su corazón latía fuerte y rápido de repente. Tuvo que levantar una mano para indicarle que se detuviera un momento.
—Espera un poco, Rai-chan ¿Qué quieres decir con eso último? ¿Soñar al mismo tiempo?
—Eso es…es un poco más difícil de explicar, senpai.
—Solo inténtalo. Por favor…
Entre el silencio, Midoriya retuvo el aire mientras esperaba, temiendo la respuesta pero necesitando escucharla. Si sus sueños con Kacchan habían sido compartidos todo ese tiempo, él tenía que saberlo.
Rai envió una mirada rápida hasta Kacchan y tragó con fuerza antes de responderle. Su temor no era infundado, pues con sus ojos muy abiertos hacia el suelo, además de sus brazos y puños temblando, Kacchan parecía a punto de colapsar.
—L-la mitad de mi particularidad es de tipo psíquico y…cuando se entra en los sueños, el propósito de reconciliarse se presenta también a la otra persona, que también tiene que estar durmiendo. Es…es como si siempre estuviera gritándole a la otra persona una orden de soñar y reconciliarse, hasta que llega la oportunidad…—Ella se detiene, esta vez sin mirar a nadie a la cara—. Siento no poder explicarlo mejor, senpai.
Midoriya no hace más que negar con la cabeza, aunque ella no lo esté viendo. Sus latidos están golpeando contra su garganta y oídos, y el aire se le hacía insuficiente.
Y entonces recuerda.
Recuerda su primer sueño y a Kacchan emocionado por verlo con una particularidad; en el segundo, sin saber cómo demostrar lo preocupado que estaba por su bienestar; también el tercero y el cuarto, manteniendo el contacto físico entre ambos, conteniéndolo, siendo inusualmente suave y también dudando y sufriendo por ello. Por no poder alcanzarlo…¿eso- eso era todo reflejo de este Kacchan? ¿Su Kacchan?
¿El real?
De pronto, sin embargo, lo golpeó una oleada de decepción.
Pero…¿y qué del sueño que lo había estado atormentando desde el día anterior? De verdad tenía que ser un invento de su propia mente, ¿no es así? Kacchan no se quedaría dormido en frente de todos sus compañeros de clase ¿cierto? No como él lo hizo.
—Dime…—Kacchan retomó la palabra, oyéndose incierto—. ¿E-esta cosa, funciona durante todo el día?
Se produjo una pausa extraña.
—Si…—Rai se ve algo confundida mientras le da su respuesta. Y no es la única—.Mientras los dos estén durmiendo, debería funcionar. Aunque es la primera vez que me hacen esa pregunta y yo…yo tengo que admitir que tal vez no haya entendido como funciona mi 'Conciliador' completamente, no todavía …—Admite con timidez y nerviosismo—. ¿Crees que fue diferente para ti, senpai?
Era Kacchan quien parecía desorientado en ese instante, pero responde de todos modos.
—Ayer…soñé algo—.Admitió, frunciendo más el ceño—. No era de noche
Midoriya contiene la respiración a pesar de que no da más detalles.
¿Podría estar refiriéndose al sueño que él creía?
—¿Qué hay de ti, Midoriya?—Recovery Girl intervino.
Kacchan se quedó viéndolo con más intensidad de la que podía soportar en el momento, así que desvió su propia mirada. Midoriya no sabía lo que Kacchan podría estar esperando de él: ¿una confirmación de que compartieron ese sueño? ¿Una negación?
¿Una salida?
—Yo soñé también—. Dijo la verdad a las dos mujeres, incluso si eso significaba soportar más calor en su rostro. No quiere mentir en esto—. Estaba muy cansado ayer en la tarde después de salir, asi que me dormí.
El silencio que siguió a su declaración, solo fue perturbado por el sonido de la respiración de Kacchan.
'Ay no…'
Un nudo se formó en su estómago cuando volvió a verlo. Kacchan miraba fijamente al suelo con los ojos grandes y lagrimosos, su mandíbula estaba fuertemente apretada y su respiración, aunque temblorosa, era pesada. Lucía seriamente aterrado. ¡Él no pensó que lo afectaría tanto! Asi que, sin pensar en las consecuencias, Midoriya decidió acercarse más a él, pero solo dio un paso antes de que Aizawa hablara de nuevo, congelándolos a ambos.
Había olvidado dónde estaban.
—¿Tu particularidad es de manifestación natural o la heredaste de tus padres?
—Es heredada—Eso pareció llamar la atención de Kacchan, pero daba lo mismo para Midoriya, porque seguía extremadamente tenso—. Mi madre puede hacer que otros sueñen todo tipo de cosas, dando el mensaje directamente mientras te mira a los ojos. Y mi padre puede leer las emociones de los demás e influenciarlas mediante el tacto.
—Ya veo…¿Esta es la primera vez que no eres parte de sus efectos?
—No. La primera vez que lo hice mis padres fueron los afectados. Habían discutido y ahí entendí que la conexión que se da, depende de quién causa emociones como el enfado, la angustia o el miedo, en el momento en que toco a una persona.
Midoriya había escuchado todo superficialmente, preocupado por el estado de Kacchan más que otra cosa –a pesar de verse menos agitado-. Sin embargo, ese punto logró tocar un nervio diferente y su corazón dio un vuelco. Ahora, era Midoriya quien estaba mirando hacia el suelo, forzándose a retroceder un paso para alejarse de Kacchan.
¿Acaso él había provocado alguna de esas emociones en Kacchan, para cuando ella lo tocó? ¿Habría sido el enfado que siempre sostenía para él? Porque, ¿no podría ser el miedo, verdad? Kacchan no le temería a él. ¡Y ni siquiera quería considerar la angustia!, porque si lo hacía, significaría que el estado más calmo y silencioso, hasta decaído de Kacchan antes de que todo esto comenzara, se debería a eso mismo: Qué algo que Midoriya había hecho, lo hubiera empujado a sentirse angustiado, herido.
Él necesitaba decirle algo a Kacchan, cualquier cosa para aclarar todo este asunto, pero…
—No estamos llegando al maldito punto—Las palabras de Kacchan lo llevaron de regreso a la realidad. Parecía más entero, pero indiferente a todo y todos exceptuando a Rai. Sus ojos miraban al frente, pero como si no vieran nada, y voz era tan áspera y baja mientras hablaba que le dolió escucharlo—. ¿De qué manera hago que todo esto se vaya?
—B-Bueno, la mayoría de las veces desaparece si solo te dejas llevar por los sueños-
—¡No estoy dispuesto a esperar y dejarme llevar como un idiota!
Eso provocó una clavada dolorosa estallando en el pecho de Midoriya, y que luego subiría a su garganta. Eso…¿Eso no iba contra todo el propósito de arreglar las cosas? ¿Contra la razón de haber recibido el efecto de este 'conciliador', a pesar de todo? Entonces recordó con tristeza, que esa oportunidad nunca debió haberse dado en primer lugar.
—No hay necesidad de ser grosero, Bakugou—. Escuchó que Recovery Girl lo reprendía.
—Está bien. Yo…entiendo que Bakugou-senpai esté harto por haber caído en esto.
Kacchan gruñó su descontento.
El que no lo niegue fue decepcionante, por decir lo menos, y los ojos de Midoriya empezaron a arder en ese momento pero, ¿qué importaba ya? Nunca debieron saber cómo sería poder tener una amistad verdadera. Izuku nunca debió conocer cómo las buenas cualidades de Kacchan podrían afectarlo, y Kacchan jamás debería haber sabido lo que Izuku llegó a sentir por él. Porque, tal y como se estaban dando las cosas, era fácil deducir lo poco que terminaría por importarle de todos modos.
¿No es así?
—¿…Y bien?
—Solo tengo que tocar tu mano para desactivarlo—. Ella le dice, acercándose a Kacchan con cautela.
Midoriya se obliga a dejar salir la voz.
—…¿No necesitas hacerlo conmigo también, Rai-chan?
Ella parece notar algo en sus ojos cuando lo mira, pero no dice nada al respecto, solo niega suavemente con la cabeza.
—No, eso no será necesario.
—¿Puedes hacerlo ya?—Kacchan la llama de nuevo, impaciente, pero Midoriya es incapaz de mirarlo esta vez.
De reojo, sin embargo, puede notar que el toque de Rai sobre Kacchan es mínimo e incluso un poco incómodo. Ella suspira al finalizar.
—Ya está—. Dijo, mirándolos a los dos mientras volvía a cubrir su mano con el guante—. Y de verdad, lamento mucho que pasara esto.
Kacchan simplemente resopla, quitándole importancia ahora que ya estaba libre. Midoriya cierra los ojos con fuerza, para evitar dejarse llevar por su miseria.
¿Cómo no iba a dolerle un gesto como ese?
—Solo preocúpate de no distraerte más, trenzas.
—N-no lo haré, lo prometo.
—…Como sea—.Kacchan se mueve, posiblemente para estar frente a frente con Aizawa—. ¿Puedo irme ahora?
Midoriya se atreve a mirar en dirección al profesor, sabiendo que Kacchan no cruzaría miradas con él si lo hacía. Aizawa estaba mirando a Kacchan fijamente, sus ojos más enrojecidos de lo normal. Por supuesto, había mantenido su particularidad encendida todo el tiempo para controlar a Kacchan. Midoriya ve como su profesor los cierra, antes de que la resignación se adhiriera a sus facciones.
—Hazlo—. Le dijo finalmente—. Pero no volverás a clase hoy. Ve a descansar, Bakugou.
No pasan más de un par de segundos antes de verlo salir.
Midoriya no sabía qué hacer consigo mismo en cuanto lo hizo, asi que simplemente permaneció de pie, observando la puerta como si esta fuera a darle la respuesta. ¿Qué se suponía que debía pensar y sentir ahora? El día no tuvo el mejor de los comienzos, podía aceptarlo, pero había llegado un momento en que creyó que todo podría salir bien, que Kacchan y él podrían encontrar una solución a sus problemas, y que continuarían trabajando en el que sea que fuera esta nueva interacción entre ambos. Pero ahora no tenía certeza de nada. Y estaba esta horrible sensación de vacío en su pecho que no quería irse, aferrándose a su dolor.
Ya echaba de menos la facilidad con que se habían tratado el uno al otro antes de escuchar la verdad. ¿Pero no podrían volver a interactuar de esa forma otra vez, verdad?
—Esperemos que Bakugou te obedezca, Aizawa—Fue Recovery Girl quien rompió el silencio.
—Lo hará.
Ella suspiró, sentándose frente a su escritorio.
—¿Quieres resolver alguna otra duda, Midoriya?
—Puedes preguntarme cualquier cosa.
Rai le sonrió amablemente, aunque Midoriya creyó poder captar algo de tristeza en su mirada. ¿Sentiría lástima por él? Bien, no importaba. Él ya sentía lástima por sí mismo, de todas formas.
Intentando dejar sus sentimientos acorralados en un rincón oscuro –momentáneamente-, tiene que reflexionar por un largo tiempo, antes de concentrarse lo suficiente para encontrar algo. Lo único menos doloroso que recuerda, es su falta de control durante los sueños, dándole la idea de que Kacchan había tenido poder sobre ellos. No obstante, también tiene que tomar en cuenta la comodidad que sintió durante el último que había tenido, pero sin llegar a su final.
Hace todo lo posible por no repetir esa parte.
—Los sueños…¿los sueños se crean de lo que sienten las dos personas, Rai-chan?
—No—. Dijo—. Solo con las ideas y sentimientos del receptor principal, senpai.
Eso hacía que el distanciamiento tan frío e indiferente de Kacchan hacía él se sintiera aun peor, sin embargo, halló la manera de ocultar su pena para preguntar una última cosa.
—¿Y cómo sabes si está funcionando?
—Pues…eso es porque cada vez se siente más natural. Más verdadero. Sobre todo para el receptor secundario.
Asi que había funcionado bastante bien para él. Sin embargo, eso no implicaba que hubiera valido la pena, considerando como había terminado todo.
—Ya veo. Gracias por aclarármelo, Rai-chan.
.
…
.
—Midoriya—. Aizawa lo llamó justo después de dejar la enfermería. La chica, Rai, había sido la primera en despedirse –tras disculparse otra vez con él-, y luego fueron ellos dos. El hombre parecía extrañamente preocupado por él cuando se giró para enfrentarlo.
—¿Profesor?
—Probablemente no esperabas soportar ningún otro encuentro difícil, después de todo eso, pero All Might te espera en su oficina—. Midoriya sintió que un golpe de culpabilidad le daba en el estómago. No había recordado a su Mentor—. Y si, Recovery Girl sintió la necesidad de ponerlo al tanto de tu situación, aunque desconozco el porqué.
No pudo hacer más que aceptarlo.
—Gracias por decirme, profesor—. Dijo, sin energías para considerar siquiera las dudas de Aizawa—. Iré ahora.
—Y algo más—.Añadió el profesor—.Descansa por el resto del día Midoriya, si así lo necesitas. Podrás recuperar el tiempo de tus lecciones perdidas en otra oportunidad. No dudes que me encargaré de eso.
Una pequeña sonrisa irónica tiró de los labios de Midoriya. Al fin, algo conocido para enfrentar.
—No podría dudarlo, profesor.
—Será mejor que no me des más problemas por un tiempo—. Aizawa intentó seguirle el juego y Midoriya se lo agradeció—. ¿Por qué me pusieron a cargo de un grupo de adolescentes problemáticos cómo ustedes?
Midoriya mantuvo la sonrisa en su rostro hasta que Aizawa desapareció por el final del pasillo. Un silencio absoluto lo rodeó, ya que debería de haber comenzado el siguiente periodo de clases. Vio la hora en su celular para confirmarlo y así era. Dejó que la melancolía se filtrara un poco en su rostro, ya que no estaba con nadie más e inspiró profundamente para darse fuerza.
Ahora, debía dar una explicación decente a All Might…y apenas pasaban de las once de la mañana.
.
…
Continuará…
…
N/A: ¡No puedo creer que por fin haya podido subirlo! De verdad creí que podría terminar el capítulo para la fecha que dije, pero no, no se pudo. ¡Lo siento mucho por quienes lo hayan esperado antes!
La creación de este capítulo tuvo demasiadas reformulaciones, en serio. Ya ni recuerdo cuantas. Daba igual el rumbo que tomaran las conversaciones, quedaba hecho un desastre sin sentido, asi que espero de todo corazón que el resultado final haya sido decente y que pudieran disfrutarlo.
Una cosa aparte fue la complicación innecesaria para buscar el nombre del OC, uno que tuviera un buen significado.[Michiko: "niña que va por el camino correcto"/Rai: "confianza"] (Y tal vez la use en otras historias?)
Pero dejando eso de lado, quedan solo dos capítulos más (Final y el Epílogo) y no sé qué sería mejor, subir el final apenas lo complete, o cuando también esté listo el epílogo. ¿Qué creen ustedes?
Y por último, no voy a dar ninguna fecha aproximada ahora, no conociendo a este monstruo. Asi que me despido ya.
¡De verdad espero que les haya gustado! :D
¡Nos leemos pronto~! (me esforzaré para eso)
