Boku no Hero Academia y todos sus personajes pertenecen a Kōhei Horikoshi, yo solo los utilizo con ánimo de entretención.

Advertenciˬaviso: Estados anímicos alterables y más que en el capítulo anterior, probablemente. Además, este capítulo resultó ser bastante largo, ¿tal vez mucho?, así que lo dividí. Esta es solo la primera parte y comienza justo después de la escena final del capítulo anterior.

¡Que lo disfruten!

.

.

Conciliador de Sueños

.

.

PARTE IX-a

Como una promesa

.

.

Ver la preocupación en los ojos de su mentor justo después de una revelación tan abrumadora, hizo que la cabeza de Midoriya diera vueltas y que se sintiera más agotado que nunca. A esto, tuvo que sumarle una repentina e imperante necesidad de consuelo, de contención y aceptación por parte de su héroe de la infancia, al menos, hasta sentirse rodeado de su aura de confianza.

Fue solo su conciencia lo que le permitió abstenerse de tales acciones.

Ignorante de esta batalla interna, All Might le indicó con un movimiento de mano que pasara y se acomodara en la oficina.

—Entra, joven Midoriya.

Así lo hizo, viendo directamente a la mesa de centro donde descansaba todo lo necesario para preparar el té y una vez estuvo sentado, se mantuvo en silencio todo el tiempo. Imitando sus pasos, All Might se acomodó en un sitio frente a él -con más calma que la suya- y Midoriya esperó a que retomara la palabra.

—Me enteré… supe de la situación que ha estado afectándolos en los últimos días. Lo siento por no haber podido ayudar con eso—. Dijo, en un tono bastante bajo y suave.

La forma en que pronunció las palabras se sintió tanto como un abrazo, que Midoriya parpadeó con rapidez un par de veces para evitar que brotaran lágrimas. Luego, inspiró con fuerza.

A pesar de haberse olvidado de contarle al menos algo acerca de sus sueños, All Might se estaba mostrando tan considerado. Era casi como si pudiera entender los motivos más profundos de su conflicto interno, de su dolor latente en ese instante, y sin siquiera tener una idea del todo clara sobre ellos.

—Gracias por preocuparte, All Might, pero yo…lo siento, por no atreverme a contártelo—dijo, mirándolo a los ojos.

El hombre negó suavemente con la cabeza y casi sonrió.

—No debes disculparte conmigo, joven Midoriya. Aunque no puedo negar haberme sentido un poco desplazado antes de conocer los pormenores del asunto—. Debió ver algo de ansiedad en él, porque se apresuró en agregar enfáticamente: —P-pero fue solo un poco, nada más. ¡Todo está bien ahora!

Midoriya cerró los ojos por un segundo, antes de suspirar y enfrentar otra vez a su mentor, ahora la vergüenza superando a la culpabilidad en sus entrañas.

—Aún asi, lo lamento. De verdad. Ni siquiera se me pasó por la cabeza que esto fuera consecuencia del uso de una particularidad en primer lugar.

—A cierto nivel es comprensible— insistió el Héroe, apologético—. Recovery Girl dijo que se trataba de algo que afectaba directamente a tus emociones y estas pueden nublar el juicio de cualquier persona si son demasiado fuertes.

—Si…—. Midoriya tuvo que estar de acuerdo en ese punto, sin embargo, no podría olvidarse de todos los riesgos—. Pero aun así, si se hubiera tratado de algo más peligroso…

—Pero no lo fue—dijo All Might, con una sonrisa conciliadora—, a pesar de todo lo que ha sucedido, me consta que de ocurrir cualquier anormalidad que pudiera relacionarse con One for All, tú podrías identificarla, joven Midoriya. Ya hemos constatado eso antes.

Midoriya se sintió tan complacido por ese detalle, tan cálido, en comparación a lo frío que se estaba sintiendo desde que salió de la enfermería, que asintió enfáticamente y formó una sonrisa algo endeble -pero sincera- hacia el otro hombre. Era como si al menos una de las tantas cargas que lo agobiaban en esos momentos hubiera sido retirada de sus hombros.

Y se encontró respirando con mayor facilidad, también.

—Gracias por confiar en mí, All Might.

El Héroe emitió una risa suave.

—Es algo natural, muchacho—respondió, antes de que su risa desapareciera y una expresión totalmente seria cubriera sus rasgos.

Midoriya se removió en su asiento, algo nervioso.

—¿Sucede algo?

—No exactamente…—Dijo. Después fijó su mirada en la mesa—. ¿Te gustaría un poco de té?

Midoriya se encontró aceptando rápidamente, a pesar de su sorpresa por el cambio de tema. Tal vez beber algo caliente lo ayudaría a dormir con mayor facilidad, pensó. Después de todo, no podía descartar que su cuerpo no estuviera demasiado estresado para solo caer rendido en el sueño, no después de todas las cosas que se estrellaron contra él en tan poco tiempo.

Sus propios sentimientos confusos, de hecho, eran solo el resultado de lo sucedido en la enfermería. Hizo una mueca casi al segundo, con solo recordar la inestabilidad de Kacchan. Su evidente tensión, mientras comprendía las implicancias de lo que estaba pasando con ambos; de su expresión de pánico, de los ojos rojos lagrimosos, y la desesperación tan evidente que mostraba por deshacerse de los sueños, de eliminar aquello que los mantenía-

La vista de la taza irrumpiendo en su ángulo de visión, lo arrastró fuera del caos de sus pensamientos.

Pestañeó una vez antes de levantar la mirada para encontrarse con la de su mentor. El entendimiento pasó entre ellos sin necesidad de palabras. All Might sabía, de alguna manera, que Midoriya necesitaba esto, esta pausa. Por lo que inspiró profundamente para calmarse antes de aceptar el recipiente y aprovechar esta oportunidad.

El calor contra su piel se sentía reconfortante y por sobre todo lo demás, conocido. Más como un ancla a tierra que no sabía que necesitaba hasta que la tuvo entre sus manos.

All Might esperó pacientemente a que bebiera de su contenido.

Era amargo.

El sonido de la taza del héroe golpeando suavemente contra la mesa, llamó su atención después de un rato. El hombre aún lucía serio, pero su postura era tan suave que Midoriya no llegó a sentirse intimidado.

—Tal vez suene intrusivo de mi parte, mi muchacho, pero… ¿puedo ofrecer un consejo acerca de todo lo que está pasando?

El agarre de sus manos sobre la taza se volvió un poco más firme, para inmediatamente relajarse a su alrededor.

Todavía podía percibir un torbellino oculto en su pecho, latente y punzante, luchando por querer subir y derramarse a través de sus ojos y por su boca. Quería llorar y lamentarse de su situación, eso era seguro, pero aquello no serviría para encontrar una forma clara de enfrentarlo todo al día siguiente. Su mente era un caos total en ese momento, y sinceramente, se sentía incapaz de pensar en algo por su cuenta en ese instante.

El aceptó.

All Might se relajó visiblemente ante su respuesta.

—Creo…creo que sería bueno que le des algo de tiempo y espacio para asimilar lo sucedido—. No necesitó decir concretamente a quien se refería, ambos lo sabían, y Midoriya no tenía idea si sería capaz de resistir la angustia si escuchara su nombre ahora, por lo que estaba agradecido de que All Might hubiera decidido omitirlo—. De acuerdo a lo que he visto y compartido con él desde que lo conozco, es un joven muy reservado en cuanto a sus emociones más complejas…a pesar de lo que su apariencia pueda dar a entender a veces. Tú debes saberlo mejor que yo…

Midoriya asintió a esto, dándole la razón.

All Might se inclinó un poco más cerca para continuar.

—He tenido el gusto de presenciar el crecimiento personal de ambos por más de un año -más allá de los infortunios que han tenido que pasar-, y he visto de primera mano cómo se han convertido en buenos rivales gracias a eso. Cómo han llegado a ser un poco más cercanos…pero aun así, creo que el hecho de compartir sus sueños contigo, algo tan personal, debe estar afectándolo de una manera completamente nueva y con la que posiblemente no pueda lidiar se forma saludable. Al menos no por el momento.

Midoriya suspiró temblorosamente al reconocer aquello.

Era verdad.

Si lo analizaba en retrospectiva, todos esos sueños compartidos sin previo aviso, podían considerarse una intrusión muy grave a la privacidad del otro. Kacchan no había tenido ningún control acerca de lo que podría llegar a enseñar a través de ellos y, podría estar seguro, de que ninguna persona querría hacerlo por su propia voluntad. No él. No Kacchan y mucho menos a Midoriya, de todas las personas.

Ese pensamiento hizo que la presión aumentara en su pecho.

—Yo…lo entiendo.

Por supuesto, Kacchan querría deshacerse de ello lo más rápido posible.

Antes de que todo esto pasara, jamás había mostrado interés en querer reconstruir su amistad con Midoriya o en ser algo más que rivales en su camino para ser Héroes. Ni una sola vez. Cerró los ojos con fuerza y apretó las mandíbulas apenas sintió asomarse el ardor en sus ojos. Respiró con pausa para calmarse por varios segundos, el silencio reinante a su alrededor, antes de encontrarse nuevamente con los ojos de All Might.

—¿Quieres terminar tu té, joven Midoriya?

Su asentimiento fue completamente automático esta vez.

Necesitaba mantener la calma. Todo estaba bien por ahora. Tendría tiempo para pensar más tarde. Podría superar esto si se lo tomaba con calma.

Él sería capaz de centrarse, siempre lo hacía.

Solo necesitaba tiempo.

El último sorbo de té pasaba por su garganta cuando el Héroe volvió a hablar.

—Sé que probablemente tengas muchas dudas, preguntas que quieres que solo él te responda, ya que los sueños fueron creados para que solucionara algún conflicto contigo según entiendo, y puedo comprender tu curiosidad…pero apresurar las cosas y dejarte llevar por ello podría tener un efecto inmensamente negativo en el futuro cercano de su relación. Para los dos.

Midoriya suspiró con algo más de calma tras escucharlo, aceptando, aunque apenas, la realidad complicada que lo esperaría en los próximos días. Sin embargo, eso no era todo. Sabía que esas palabras no eran lo suficientemente seguras como para ayudarlo. Así que, en un último esfuerzo por refugiarse en la experiencia de su mentor, Midoriya soltó la última duda que parecía corroer el fondo de su mente, llenándolo de incertidumbre.

—¿Y si…?¿Y si dejarlo solo por un tiempo no funciona?—Preguntó, casi susurrando.

All Might sonrió con más entusiasmo y complicidad que antes.

—Entonces podrás recordarle por qué la rivalidad que han desarrollado, no es algo que pueda darse el lujo de perder.

.

.

Tras llegar a su habitación, Midoriya aseguró la puerta, caminó hasta la cama lentamente y se acostó sobre ella, sin preocuparse por nada más que el torbellino de angustia que por fin podría expulsar de su pecho. No había querido detenerse a analizarlo, pero estando solo en su habitación, pudo admitir que todo eso dolía.

Y mucho.

El sonido leve de su respiración agitada y de los sollozos que vinieron con la aceptación plena de su situación, fueron amortiguados por las paredes de su habitación en el piso vacío. Además, no pasó mucho tiempo antes de que cruzara sus manos temblorosas sobre los hombros, en un vano intento por consolarse a sí mismo.

Se durmió poco tiempo después, con el rostro humedecido por las lágrimas.

El sonido de varias notificaciones seguidas en su celular se encargaron de despertarlo varias horas más tarde.

Su cuerpo estaba algo frío y se sentía pesado e incómodo por haberse dormido con el uniforme puesto, pero eso no importaba mucho si lo comparaba con su estado interno actual: Midoriya tenía la mente en blanco, todavía algo desorientado por el sueño reciente, pero no había ningún pensamiento insidioso allí.

El alivio le hizo querer quedarse así para siempre, tranquilo sobre la cama, pero el ruido que venía de su celular no lo dejaría.

Bostezando, se movió un poco e intentó abrir los ojos, solo para darse cuenta de que los sentía demasiado secos y de que ardían con la luz artificial del celular. Se forzó a pestañear un par de veces, mirando hacia la ventana esta vez, antes tomar el aparato con precaución.

La leve opresión en el estómago y los pensamientos que tenía antes de dormir, regresaron para golpearlo en la cara en cuanto logró ver sus notificaciones. Tenía más de quince mensajes de texto en Line y un par de llamadas perdidas de Uraraka. ¿Cuán profundo debió haber caído para no escuchar eso? No importaba demasiado, realmente. El hecho era que sus amigos estaban preocupados después de que no regresara a clases en todo el día.

Por supuesto que lo estarían.

Midoriya se mordió el labio inferior con nerviosismo, tratando de idear alguna manera adecuada para enfrentarse a ellos. Hizo un par de movimientos dubitativos sobre la pantalla, con la intención de escribir algo, cualquier cosa, pero sus dedos no formaron ninguna respuesta y en cambio, decidió bloquear el aparato.

Se giró sobre la cama apenas soltó el celular, colocó su antebrazo derecho sobre sus ojos y suspiró largamente.

Se sentía tan exhausto…pero a la vez, sabía que no lo estaba.

Físicamente, por lo menos, se sentía más descansado que durante toda la última semana, pero su mente y su corazón eran algo aparte que considerar.

Podría haber dormido hasta que casi estaba oscuro allá afuera, casi unas ocho horas según sus cálculos, pero eso no implicaba que su cerebro olvidaría, en un dos por tres, todas las consecuencias emocionales que le provocó todo este asunto de los sueños. Consecuencias que, por cierto, tampoco lograrían sanarse con el mero hecho de inundar en lágrimas su propia cama. Daba lo mismo si el haber llorado era necesario para empezar a arreglar toda su confusión interna.

Lo único bueno, era que Midoriya ya no sentía que rompería a llorar en cualquier momento y bien podría obtener algo de alivio de eso. De hecho, sentía que se lo merecía por haber resistido el impulso de romperse en público durante bastante tiempo.

La indiferencia aparentemente fría de Kacchan antes de irse de la enfermería, ese nivel de control justo después de verse tan abrumado por todo, volvió hasta él entonces, como una imagen añadida por defecto en su cerebro.

'¿Kacchan se sentiría orgulloso de mi por resistir así?'

El sonido de sus dos manos cubriendo su rostro sonó hueco.

Midoriya gimió de la vergüenza ante la idea de que podría gustarle hacerlo sentir orgulloso por algo como eso. ¿Qué tan desesperado estaba por recibir un cumplido de Kacchan? ¡Ni siquiera estaba seguro de que resistir el llanto fuera algo bueno en este tipo de circunstancias!

'Mejor olvida que pensaste eso, Izuku'.

No podía dejarse pensar en Kacchan, no todavía, mucho menos en algo que podía relacionarse con la opinión general que él tenía acerca de Midoriya. Porque -hizo una pausa y se obligó a respirar-, ¿acaso olvidaba que Kacchan sabía de sus sentimientos por él ahora? Ni siquiera quiso imaginar qué estaba pensando él sobre los consejos-casi-órdenes que le había dado al respecto y mucho menos, sobre el rechazo absoluto de Midoriya ante la idea de simplemente decirlo.

¿Y si malentendía sus intenciones de nuevo?, o más bien, ¿qué pasa si malentendía su falta de intención, en este caso?

Midoriya negó un par de veces y apretó los labios antes de cerrar los ojos con fuerza.

Eso sonaba horrible. ¿Por qué le aterrorizaba más esa posibilidad, que el hecho de que simplemente ya supiera lo que sentía? ¡Eso de por era lo suficientemente aterrador! ¡Y vergonzoso! Pero con Kacchan eso no importaba ¿no es así?, porque conociéndolo, ese solo sería uno de los tantos escalones o barreras, para superar lo que sea que fuera que creyera Kacchan ahora.

'Ugh…'

¿Por qué tenía que ser todo tan difícil? No terminarían por alejarse otra vez, ¿verdad?

No podían.

Las cosas habían ido tan bien entre ellos. Por primera vez en años habían logrado un tipo de ritmo que les permitía estar juntos, hacerse compañía, hablarse el uno al otro, casi como si fueran verdaderos amigos. Sí, de esos que no tienen intenciones de golpearse cada dos minutos; Kacchan, por su fuerte temperamento, y él, para igualar al otro. Porque así era cómo se suponía que funcionaban ellos, ¿cierto? O así lo hacían, hasta que probaron que podían ser más que eso.

Midoriya quería mantener esta nueva confianza y cercanía. Y...y si su memoria no estaba engañándolo, ¿Kacchan no había querido lo mismo al principio?

—Kacchan permitió que me acercara…y él hizo lo mismo conmigo—murmuró, tratando de ordenar sus recuerdos—. Incluso siguió haciéndolo después de que-

Otro hecho que estaba pasando por alto le hizo detenerse. Sus mejillas se sintieron cálidas de repente y su corazón parecía bombear su sangre con más entusiasmo del que debía permitirse.

Kacchan había admitido que tenía sentimientos por él

…sin embargo, no se sentía bien leer demasiado sobre ello. Solo porque Kacchan hubiera reconocido, entre gritos, confusión y desesperación, que podría albergar algún tipo de sentimientos románticos por Midoriya –y en un sueño, además-, no significaba que fuera algo positivo para él en este momento.

Dolía pensarlo de esa manera, pero lo más probable, era que la postura de Kacchan frente a este tipo de sentimientos fuera de rechazo. De alguna forma, Midoriya había logrado entender que Kacchan veía el amor como algo a lo que tener miedo, algo con lo que inevitablemente se sufriría. Y eso mismo podría haber sido parte del origen de todos estos los sueños compartidos después de todo.

Suspiró, con un temblor incómodo, solo ante la posibilidad de acertar en ese punto.

Asi que no, Midoriya no podría permitirse la alegría, ni la esperanza de que Kacchan tal vez lo quisiera de vuelta, no mientras no tuviera claro lo que Kacchan pensaba sobre todo este embrollo. Aunque eso por sí mismo, no significaba que quisiera buscar respuestas inmediatamente. Unas horas más de tranquilidad y espacio para ordenarse no podían causar más daño.

Además…All Might lo había dicho antes.

Sería mejor darle tiempo y espacio a Kacchan para asimilar las cosas. Y por experiencia, Midoriya sabía que no podrían volver a encontrar un punto de estabilidad entre ellos a menos que se comunicaran con claridad sobre todo esto. Sorprendentemente, esa idea le trajo más paz de lo previsto.

Ellos encontrarían la forma.

Volviéndose algo optimista de repente, Midoriya se aseguró de aprovechar al máximo esta leve pausa de tranquilidad. No supo cuánto tiempo permaneció así, solo mirando al cielo de su cuarto y controlando su respiración, hasta que un ruido proveniente de su estómago interrumpió la poca calma que había podido obtener en todo el día.

Se encogió sobre sí mismo, cubriéndose el estómago con los brazos.

—Tengo hambre—se quejó, murmurando con el rostro sobre la almohada—, pero si bajo tendré que ver a todo el mundo… ¿Kacchan no estaría con ellos, verdad? Se veía sobrepasado antes de que Aizawa le ordenara regresar aquí para descansar. Pero algo como eso no le impediría cuidar de sí mismo, y apuesto a que no se saltó el almuerzo como yo…Será mejor no arriesgarme. Y…y hablar con los demás también podría ser incómodo. Sí. Estoy seguro, va a ser muy incómodo…Ugh ¿por qué les prometí que podrían hablar conmigo sobre todo esto? Pero lo dijiste cuando pensabas que todo estaría bien...y ellos son mis amigos, merecen saber-¡!

Un chillido bajo se filtró a través de sus labios, mientras se sentaba sobre la cama. El sonido de alguien golpeando a la puerta lo pilló de sorpresa.

'¡No puede ser, terminé invocando a alguien!', pensó.

Su estómago volvió a quejarse en respuesta, no sabía si por hambre o los nervios, pero lo ignoró. Esperó unos segundos más, deseando que quien estuviera afuera se diera por vencido y regresara más tarde. O, por favor, que lo hiciera al día siguiente. Pero la posterior serie de golpes firmes contra su puerta le dio a entender que eso no pasaría.

Midoriya… ¿Estás despierto?

Realmente tenía buenos amigos, se recordó, tras escuchar la voz de Iida a través de la puerta…aunque a decir verdad, desearía que solo lo dejaran lidiar con su miseria en privado por un tiempo más.

Solo un poco.

No obstante, a pesar de lo que su lado autodestructivo quería hacer en ese momento, escondiéndose de todo y todos para poder revolcarse en su propia tristeza y confusión; su lado más consciente, o más maduro se atrevería a decir, terminó por impulsarlo como siempre para enfrentarse a lo que viniera. Además, su hambre seguía en aumento. Tal vez podría pedirle a Iida que subiera algo para él, ¿solo por esta noche?

Apenas abrió la puerta se arrepintió de hacerlo.

¿Qué importaba el hambre y que sus amigos estaban claramente equipados para esa eventualidad? Nada, en absoluto. No cuando Iida estaba acompañado de Uraraka y Todoroki y con caras de: 'estamos preocupados y vas a tener que hablarnos'. Aun así, no podía permitir que su incomodidad lo detuviera para siempre ¿verdad? Mientras más temprano resolviera una forma de lidiar con todo lo que había sucedido, mejor.

Se obligó a tragar saliva.

Enfrentar a sus amigos tendría que ser un buen comienzo, sí.

—Hola, chicos…—Midoriya carraspeó. Su voz se oía rara—. ¿Qué pasa?

—Te trajimos la cena—dijo Uraraka, levantando una bandeja con comida que sujetaba entre las manos.

Iida y Todoroki también sostenían una cada uno, la de Todoroki contenía dos porciones de todo en vez de una. Midoriya apretó los labios con fuerza ante la vista. Si su propósito para ir con él no parecía lo suficientemente claro todavía, este mismo se encargó de aclarar cualquier duda restante con respecto a ello solo un segundo después.

—Vinimos a comer contigo, Midoriya.

—Y también para escuchar, si lo necesitas—agregó Iida.

—Nosotros…estamos preocupados por ti, Deku-kun—dijo Uraraka, cerrando el círculo de explicaciones por el momento.

A su lado, Todoroki la observó atentamente antes de girarse hacia él otra vez. Asintió en acuerdo y luego comentó:

—No es normal que tú o Bakugou se salten alguna clase y ni hablar de que lo hagan por un día entero.

—Y con todo lo que nos dijiste el otro día…—añadió Uraraka, algo dubitativa mientras desviaba sus ojos hacia Iida.

Midoriya no dijo nada para alentar ese tema.

En el pesado silencio que siguió, se preguntó si Todoroki habría sido capaz de dilucidar la verdadera razón detrás de esas palabras. Dudaba mucho que supiera con exactitud la base del conflicto emocional que lo estaba molestando. No porque fuera incapaz de entender que Midoriya quisiera a alguien, para nada, sino porque no había estado presente al momento de la conversación que tuvo con los demás.

¿A menos que le hubieran explicado algo sobre eso antes de ir con él?

—Por favor—. Iida llamó su atención otra vez—. ¿Nos dejas acompañarte, Midoriya? ¡No quiero tener que recurrir a mis responsabilidades como presidente de la clase para convencerte!—. Agregó firme, logrando afirmar su bandeja con una mano y usando la otra para reajustar sus lentes.

—Sabes que lo hará, Deku-kun...

—No lo hagas ser más estricto de lo que ya es—dijo Todoroki, luciendo exhausto por alguna razón.

—¿¡Qué significa eso, Todoroki!? ¡Solo hago lo necesario!

El resoplido de risa de Uraraka y la interacción de los otros chicos, ayudó a relajar la situación lo suficiente como para que Midoriya les diera la entrada a su habitación.

No tenían malas intenciones.

'Y son tus amigos', se recordó.

—Está bien, chicos, pueden entrar.

.

.

Para sorpresa de Midoriya, la cena compartida transcurrió de forma tranquila.

En cuanto entraron, Midoriya les ofreció su escritorio y la cama para que se acomodaran, pero para su sorpresa, todos eligieron acomodarse sobre el piso, con las bandejas sobre las piernas. Mirando atentamente a su ropa cómoda, se dio cuenta de que habían considerado también esta eventualidad. Uraraka no parecía incómoda y Todoroki estaba sentado con tanta gracia que Midoriya se preguntó si se debía a creció en una casa tradicional japonesa. Por otra parte, no sabía cómo sentirse acerca de ver a Iida en una posición tan informal.

Convencido de que estaba concentrado en algo sin importancia, Midoriya se apresuró en tomar su lugar entre Todoroki y Uraraka.

A medida que comían, ninguno de ellos buscó hablar activamente del tema de sus sueños, ni de lo que había provocado que no volviera a clases ese día, ni de porqué Kacchan tampoco había regresado. En cambio, Midoriya escuchó sobre los temas nuevos que vieron en clase y también sobre algunas novedades interesantes que se descubrieron durante el entrenamiento.

No fue hasta que estaba terminando que el foco de conversación volvió a él.

—¿Cómo te sientes ahora, Midoriya?

Él dejó los palillos que estaba usando sobre su bandeja, tomándose unos segundos para pensar. No alejó la mirada de estos mientas contestaba.

—…Mejor, creo.

Pasó un momento antes de que Uraraka tomara la palabra.

—No lo dijimos cuando llegamos, pero te ves bastante agotado…y no queríamos molestarte más, Deku-kun.

—¿De verdad? Quiero decir, si, me siento un poco cansado todavía, pero no pensé que se notaba tanto—Midoriya divagó un poco—. ¡Aunque ya me siento mejor! ¡En serio! Estoy más tranquilo después de escucharlos hablar sobre lo que pasó en el día—terminó, sonriendo un poco y pasando un dedo repetidamente sobre su mejilla derecha.

Solo dejó caer la mano cuando sus amigos le sonrieron de vuelta.

—Entonces… ¿crees poder decirnos que pasó?

Midoriya lo pensó un poco y luego asintió.

Era verdad que se sentía más tranquilo en ese momento y si a eso le sumaba que podía pensar con algo más de claridad, sabía que podría responder a sus preguntas sin sobrepasar sus propios límites.

—Sí.

—¿Estás seguro?

—Completamente, sí.

—Está bien…—dijo Uraraka, uniendo sus propias manos con nerviosismo—. Entonces…¿Pudiste ver a Recovery Girl? Solo vimos que Aizawa llegó a buscarte a ti a Bakugou-kun mientras estaban en el pasillo, así que...

—Fuimos—le aseguró Midoriya—. El profesor...él nos llevó a los dos a la enfermería.

Iida y Uraraka asintieron lentamente en comprensión, asimilando lo que eso significaba. Todoroki, por otra parte, se veía confundido.

—Sabía que algo te estaba molestando y supuse que Bakugou iba a acompañarte, pero, ¿él también estaba teniendo problemas?

Midoriya lo miró por un segundo, antes de responder con sinceridad.

—Sí—dijo y desvió los ojos brevemente hacia Uraraka e Iida. Después siguió:—Todoroki-kun, eh…¿cuánto sabes exactamente acerca de todo esto?

—Solo que estabas teniendo problemas para dormir y que no sabías qué lo provocaba.

En cuanto terminó, Uraraka e Iida hicieron un tímido gesto de disculpa hacia Midoriya.

—No sabíamos sí querías que te ayudáramos a contarle, bueno, todo…así que lo mantuvimos en lo básico, por si acaso—ella le aclaró.

¿Eh? No, no. Está bien—. Midoriya negó rápidamente con las manos para descartar algún problema y luego hizo un puño con ellas, nervioso por tener que explicar—. Supongo que puede verse de esa manera, Todoroki-kun, si entiendes como problemas para dormir el efecto de una particularidad que crea y conecta los sueños, de alguna manera.

—¿Quieres decir que se trataba de una particularidad?—Preguntó su amiga, recordando las previas suposiciones que habían hecho al respecto.

—Sí.

—¿Lograron anular sus efectos?—Iida se interesó.

Sintiendo que algo pesado se hundía en su estómago, Midoriya no quiso responder verbalmente. Pensó que si lo hacía, el peso de lo que sucedió con Kacchan no se quedaría allí sin más, sino que comenzaría a remover sus memorias más recientes y no quería volver a pensar demasiado en lo que pasó en la enfermería. No tan pronto. Y por lo mismo, solo hizo un ruido de afirmación y asintió a su amigo, mirando fijamente a sus manos cicatrizadas.

El silencio se extendió hasta que Todoroki se atrevió a romperlo.

—¿Fue doloroso?

—No—Midoriya respondió seriamente y solo después de mirarlo a los ojos. Pensó en la reacción de Kacchan cuando Rai tocó su mano para quitar el Conciliador, y decidió que no había visto nada parecido al dolor allí. No un dolor físico, al menos. Tragó la poca saliva que tenía y repitió:—No lo creo. Y bueno…no lo anularon en mí.

Sus tres amigos se vieron sorprendidos en diferentes niveles y confundidos también, se dio cuenta Midoriya, justo antes de que la comprensión saliera a la luz, pero solo en los rostros de Iida y Uraraka. Ellos sabían el contenido de sus sueños, más o menos. Del otro lado, sin embargo, Todoroki parecía anormalmente contemplativo mientras lo escuchaba. Ni siquiera parpadeó cuando Iida hizo más preguntas.

—Si se lo quitaron a Bakugou-kun, ¿cómo es que tú te viste afectado?

Midoriya suspiró internamente y detuvo su mirada en un punto indefinido del piso.

—¿Digamos que mis sueños fueron un efecto colateral de lo que estaba provocando en Kacchan...?—Midoriya se encogió de hombros un poco, tratando, pero fallando, en quitarle importancia al asunto. La suspicacia y preocupación en las caras ajenas lo obligaba a enderezar su postura. No quería saber qué imagen estaba proyectando sin darse cuenta—. Lo importante es que ya no volverán a afectarme. He podido dormir tranquilamente todo el día y me siento mejor ahora—. Terminó, pero la preocupación de sus amigos solo parecía intensificarse mientras seguía hablando—. Lo digo en serio—remarcó—. Se supone que si Kacchan ya no sueña sobre nosotros, yo tampoco lo haré.

Una inspiración profunda de Uraraka y sus ojos más abiertos de lo normal detuvieron su discurso, pero fue Todoroki quien decidió hablar.

—Espera, Midoriya, ¿estabas compartiendo sueños con Bakugou?

Su cara se sintió cálida de repente.

—S-Sí, de alguna manera.

—Y lo que descubriste el otro día, ¿sigue igual?—Uraraka le preguntó.

Midoriya tuvo que dejar salir el aire que había contenido lentamente. La presión repentina amenazando con crearle un nudo en la garganta. Tuvo que cerrar los ojos mientras asentía.

Iida colocó una mano sobre su hombro para llamar su atención.

—…Lamento que tuvieras que pasar por eso—, dice, entendiendo.

Izuku niega un par de veces con la cabeza esta vez.

—Está bien, Iida-kun. Ya- ya pasará.

El nuevo silencio que cayó entre ellos estaba tan lleno de tensión, que podría haberse cortado con un cuchillo. Midoriya odiaba no poder mantener un ambiente tranquilo con sus amigos por algo como esto. Lo menos que quería era que lo compadecieran. Así que, sin poder soportar más la atmosfera pesada, se puso de pie lo más lento posible y les sonrió, aunque no creía que esa sonrisa alcanzara sus ojos.

—Creo que será mejor que vuelva a descansar.

Uraraka fue la primera en levantarse de su lugar. Se apresuró en dejar la bandeja que había traído sobre su escritorio, antes de acercarse a él otra vez. Sus ojos estaban demasiado húmedos, notó, y sus brazos se movían como si hubiera tenido la intención de abrazarlo. Ella no lo hizo. En cambio, posó cada una de las manos sobre los brazos de Midoriya y apretó levemente.

—Intenta no darle demasiadas vueltas, ¿está bien? Deberías descansar ahora y mañana…mañana…

Ella no siguió hablando después de decir eso, pero Midoriya entendió.

—Eso haré.

Uraraka inspiró con fuerza y le mostró una sonrisa de ánimo antes de soltarlo. Y como si esa hubiera sido una señal para todos, los tres se adelantaron hasta la puerta, esperaron a que Midoriya les siguiera el ritmo y se detuviera debajo del umbral de la misma.

—Si necesitas cualquier cosa, estoy disponible, Midoriya—Iida le recordó.

—Gracias, Iida-kun…Nos vemos mañana, chicos.

Midoriya vio como él y Uraraka se alejaban por el pasillo para llamar al ascensor. En cuanto sus amigos entraron en él, Midoriya desvió la mirada hacia Todoroki, que todavía estaba mirándolo a la cara contemplativamente, sin inmutarse por ello ni por un segundo. Sintiéndose repentinamente aprensivo, Midoriya se preguntó si el chico le pediría que aclarara la última parte de su conversación, sobre todo, su intercambio con Uraraka.

—¿Pasa algo?

Todoroki pestañeó una vez antes de contestar.

—No. Solo trato de entender alguna cosas.

—…¿Y eso va bien?

Él asintió con suavidad.

—Sí, creo que lo tengo. Y no voy a hacerte hablar de algo que te está angustiando, Midoriya. No tienes que presionarte.

—Eh…b-bueno.

—Aunque hay una última cosa que me gustaría saber.

Midoriya consideró lo que él le había dicho anteriormente y decidió que podía confiar en que no sería algo demasiado difícil de responder. Además, Todoroki estaba siendo amable, ¿cuán difícil podía ser contestar algo más?

—Está bien. Pregunta.

—¿Cuál era la particularidad que te afectó, específicamente? ¿Cuál es su nombre?

—Oh…lo llamaron Conciliador.

Todoroki guardó silencio para pensar y procesarlo todo, supuso Midoriya, ya que mantuvo la mirada perdida y los ojos entrecerrados durante bastante tiempo. Luego, sus ojos heterocromáticos se abrieron un poco más y allí estaba: la comprensión.

—Ya veo—dijo, casi parecía cansado—, lo entiendo mejor ahora pero, ¿estás completamente seguro de que no hay algo positivo que sacar de todo esto?

Su primer instinto fue decir que nada muy positivo se podía derivar de Kacchan y sus respuestas emocionales más complejas. No en algo como esto. Sin embargo, las palabras de All Might sobre dejar que Kacchan mantuviera su espacio y tiempo para encausar sus pensamientos, lograron apaciguarlo. Tenían que existir más posibilidades que solo la ira y el rechazo en medio de todo, se permitió pensar.

Pero aun así…

—No lo sé, Todoroki-kun—respondió.

'No tengo la más mínima idea...'

.

.

Contrario a lo que pudo llegar a pensar debido al caos sucedido el día anterior, pasar un rato con sus amigos, mientras comían y charlaban, había sido más una ayuda para el resto de su descanso que un despropósito para su salud mental. Había logrado enfrentarse a ellos y a las dudas que tenían, con mucha más entereza de la que creía poseer en ese momento, y después de que se marcharon, Midoriya había podido salir a hurtadillas para darse un baño y logró caer dormido casi sin problemas tras regresar a la habitación.

Despertar de un sueño profundo y con tiempo de sobra para empezar el día también lo estaba ayudando a ser optimista, además, se sentía mucho mejor de lo esperado tanto física como mentalmente.

No obstante, sabía que esta sensación de bienestar no perduraría.

Volvió a revisar la hora antes de darse un último impulso y salir de la cama. Debía prepararse para volver a la rutina, o al menos, esperaba poder regresar a la que llevaba antes de que se presentara todo ese desastre de los sueños compartidos. Una presión vaga quiso asentarse en su estómago ante el pensamiento, pero no le prestó atención. Después de todo, no importaba cuantas consideraciones tomara o cuántos análisis hiciera, no había forma de predecir la conducta de Kacchan frente a él de ahora en adelante.

Por lo mismo, Midoriya estaba decidido a seguir el consejo de All Might.

'Darle tiempo y espacio. Mantener la distancia…Yo- yo puedo hacer eso', se dijo, mientras terminaba de prepararse.

La verdad era que mientras más pensaba en ello, más sentido tenía. Incluso el mismo Kacchan, siendo tan inteligente como era, podría haber llegado a la misma solución por su cuenta. ¡Tal vez, ni siquiera tendría que esforzarse para mantenerse distante del otro! Si consideraba la facilidad con que Kacchan lo había alejado antes, era más que posible.

Asi que…

Encontrar a Kacchan, como si nada hubiera pasado, de pie frente a su puerta y tan solo un segundo después de pensar en eso, hizo que Midoriya se tambaleara y saltase hacia atrás de la pura impresión.

Un chillido poco halagador acompañó el movimiento.

¿¡K-Kacchan!?—Gritó justo después, tras boquear un par de veces.

¿Es que el mundo se había vuelto loco! ¡Absolutamente, no habría podido predecir esto!

De ninguna manera.

—¿Qué estás-? ¿Qué haces aquí?

Por alguna razón, las mejillas de Kacchan enrojecieron mientras fruncía el ceño en su dirección y enterró sus manos en los bolsillos bruscamente en vez de solo explotarlas. Midoriya parpadeó rápido al notar este fenómeno tan extraño y aguantó la respiración, solo por si acaso.

Kacchan exhaló con fuerza.

—¿Qué? ¿No puedes deducirlo por tu cuenta?

—¡Lo siento-No puedo!—soltó, con las manos nerviosamente en alto, antes de que pudiera pensar en algo más.

Su corazón latía demasiado rápido.

'¡Después de lo que pasó ayer y que ahora estés aquí!, ¡es imposible que pueda, Kacchan!'

En respuesta, Kacchan apretó los dientes y alzó rápidamente una mano para restregarla varias veces sobre su propio rostro, gruñendo por lo bajo.

—¡No te agites tanto por esto, mierda!—dijo y bajó su mano. Después, pasó a escrutar el rostro de Midoriya seriamente por unos buenos segundos, antes de chasquear la lengua—. Solo esperaba a que tu trasero llorón decidiera salir de ahí para poder ir a clases, estúpido Deku.

'¿Eh?'

Midoriya se quedó en silencio, con los ojos grandes y verdes examinando la aparente normalidad de Kacchan, aunque por dentro estaba rodeado por un enorme torbellino de confusión.

'Respira…'.

Él…él necesitaba mantener la calma por un instante, p-porque, simplemente…

¿¡Qué estaba pasando!?

¿Qué demonios?

¿Kacchan había estado esperándolo a él a pesar de todo-? ¿¡De verdad?! ¡Pero, ¿por qué lo haría justamente en este de todos los días?! Con todo lo que les había pasado, podría haber esperado que lo ignorara, el desagrado explicito, una pelea inundada de gritos horribles y explosiones y golpes, ¡cualquier cosa, menos esto!

'¿¡Cómo se supone que le dé espacio a Kacchan, si él hace algo como esto, All Might!?'

¿Kacchan se había vuelto loco? Aparecer así, en su puerta, después de estar desesperado por alejarse de Midoriya solo el día anterior, no tenía ningún sentido.

'¡Kacchan no tiene sentido!'

—¿Qué mierda te pasa ahora, Deku?

—¿Qué? ¡A mí no me pasa nada!—Midoriya gritó, dándose cuenta de que aún estaba paralizado, su respiración agitada—¿Pero qué hay de ti? ¿Estás bien, Kacchan? ¿No te pasó nada extraño después de que te fueras, verdad?—preguntó lo más rápido que pudo, acercándose al otro con la intención de verificarlo.

Tal vez el sonrojo de antes se debiera a la fiebre o...

—¿Ha?—Kacchan, lo interrumpió, retrocediendo para esquivarlo—. Estoy bien. ¿Es que no puedo estar cerca sin que me sueltes esa maldita pregunta?

—Pero- pero no te entiendo—insistió Midoriya, casi sin aire—, ¿por qué estás aquí, hoy?

Kacchan permaneció en silencio al captar el énfasis de la pregunta, mirándolo fijamente hasta que resopló con molestia. Sus ojos estaban más allá de Midoriya cuando volvió a hablar.

—No puedes seguir faltando a la maldita clase porque eres incapaz de lidiar con esta basura.

Espera… ¿Qué?

—¿Disculpa? Solo- Solo déjame aclarar esto ¿está bien?—Dijo Midoriya, levantando una mano para pedir tiempo. Su voz se oía tan extrañamente calma, a la vez que temblorosa, y era obvio que estaba en una especie de shock—Kacchan, tú…¿viniste aquí porque crees que no puedo lidiar con algo como esto? ¿Yo?

Los ojos rojos, severos, fueron indescifrables.

—¿Vas a negarlo? Faltaste ayer, Deku, aunque tenías la opción de no hacerlo.

—¿¡Qué-!? ¡Tú tampoco volviste a clases!

—¡Porque fui obligado, maldita sea!—Kacchan escupió—¡Además-!, sé que estuviste lloriqueando todo este tiempo.

Midoriya retrocedió otro paso y se sintió enrojecer.

—¿Q-qué? ¿Cómo es que-?

—Tus ojos hinchados se ven feos como la mierda—dijo, elevando el mentón en un movimiento indicativo—. Si sigues así serás la pesadilla de alguien, maldición.

—¡P-pero!—Midoriya tartamudeó, notando de repente la leve hinchazón en los ojos contrarios también. El conocía esa imagen—. ¡Tú-! ¿Tú también estuviste llorando, cierto? ¡Yo también soy capaz de notar esas cosas!

Kacchan resopló, irguiendo aún más su postura.

Sus mejillas aún guardaban algo de color.

—¿Y qué si lo hice? Ya no volveré a hacerlo. No vale la pena y tú también deberías entender eso—dijo, claramente a la defensiva, antes de hacer una pausa para examinarlo de pies a cabeza—. Ahora muévete o se nos hará tarde, nerd.

Midoriya apenas estaba procesando todo lo que le había dicho, antes de darse cuenta de que no podía terminar de entender cómo habían acabado en una situación como esta.

—¿Eh? ¡Espera! ¿¡Nos vamos, juntos, solo así!?—preguntó alterado.

—¿¡Ha!? ¿¡Acaso no quieres!?

—¡Yo…!

Él no sabía, sinceramente.

¿Acaso quería la lejanía o el rechazo? No, al menos podía estar seguro de eso, pero...algo se sentía mal. Daba igual que las palabras dichas guardaran una cierta intención de querer seguir adelante, como si nada hubiera pasado, porque al final, los sueños compartidos habían sido muy reales y lo que habían descubierto el uno del otro todavía resonaba entre ellos bajo la superficie.

No podía ser tan fácil interactuar ahora, incluso si en el fondo todavía estaba algo incómodo y ansioso.

¿Estaría ocultando algo también?

¿Qué quería lograr Kacchan actuando de esta manera?

—Mira—dijo este, llamando su atención. Ya no había más rastros de color en su rostro—.Sí, pasamos por una mierda rara, no voy a negarlo, pero no voy a detener mi progreso por algo así.

Ah…

Así que se trataba de eso. Tenía sentido, de cierta manera. Después de todo, este era Kacchan. Sin embargo ¿por qué sentía que le faltaba una pieza?

—Ya veo…

Ante esto, Kacchan desvió la mirada por un momento, apretó los dientes y respiró profundamente antes de hablar otra vez. Su voz sonaba más profunda que en toda la conversación.

—Como dije el otro día, voy a enfrentarme a mis problemas por mi cuenta y tú prometiste que mantendrías tu maldita obstinación fuera de mi camino, a menos que te pidiera lo contrario… ¿O era una mentira?

—¡Yo no estaba mintiendo!—Replicó Midoriya, algo ofendido, pero también sorprendido por la insistencia repentina del otro por este acuerdo cuando los sueños compartidos ya se habían ido. ¿Estaría extrapolándolo a su nueva situación?

Frente a él, Kacchan pareció relajarse casi por completo al escucharlo…aunque Midoriya podría haberlo imaginado.

—Bien. Porque yo estoy manteniendo mi posición en esto.

—¿…tú posición?

—Acerca de intentar ser malditos amigos o lo que sea.

Con un latido repentinamente más acelerado, Midoriya por fin logró captar lo que significaba mantener este acuerdo, incluso después de todo lo ocurrido. Avanzó un paso para estar más cerca del otro, quería verlo más de cerca.

—Tú…¿eso quiere decir que podremos seguir hablando?—Preguntó, sintiéndose más cálido de repente.

Kacchan abrió los ojos un poco más de lo normal, antes de darle la espalda de forma abrupta.

—¿Qué? ¿No estamos haciendo eso ahora?

Una pequeña sonrisa quería tirar de sus labios al escucharlo.

—¡Lo estamos! ¡Claro que lo estamos, Kacchan!—le aseguró con entusiasmo.

—¡Como sea! Solo camina—dijo el otro, más suave que durante el resto de la conversación—.Y no sigas haciéndonos perder el tiempo, maldita sea.

.

.

Las reacciones de algunos de sus amigos en cuanto los vieron llegar juntos, habían sido discrepantes, por decirlo de alguna manera.

Mientras se hacía evidente por el pasmo en los rostros de Iida y Uraraka, que no habían esperado ver a Kacchan a su lado esa mañana y mucho menos, que se presentara tan calmado; por otra parte, las reacciones de Todoroki y Kirishima, más a la distancia, fueron algo desconcertantes por su propia cuenta.

En vez de mirarlo a él en búsqueda de respuestas, Todoroki no despegó sus ojos indagadores de Kacchan, a lo que este solo se tensó y bufó, antes de dirigirse junto a Kirishima y los demás en otra mesa. Este le sonreía enormemente a Kacchan, e incluso llegó a darle una fuerte palmada en la espalda apenas se ubicó a su lado.

Por supuesto, Kacchan le gritó iracundo después de eso.

Frente a tal imagen, Midoriya suspiró y se acercó a sus propios amigos para ubicarse junto a ellos. Incluso después de mostrarse tan desconcertante con él hacía pocos minutos, Kacchan seguía siendo el mismo en ese aspecto, supuso.

—Las cosas parecen ir bien—le dijo Todoroki, en lugar de un 'buenos días'.

Cuando se giró hacia él, Midoriya notó que todavía miraba en dirección a Kacchan.

—Eh…¿Algo así?—medio murmuró en acuerdo.

Sus ojos fueron a la mesa y lo que había sobre ella apenas terminó de hablar. Sus amigos habían llevado suficientes porciones de alimentos preparados para que él también consumiera sin preocuparse demasiado.

Tendría que compensarlos alguna vez…

—¿No estás seguro, Midoriya?

Recogió la mano que estaba levantando y la puso sobre el borde de la mesa.

El tono ligeramente confundido pero a la vez persistente de Todoroki, le hizo prestar su debida atención al chico que ahora lo observaba…y a sus otros amigos también, aunque no de manera intencional. Iida y Uraraka estaban mirándolo con mucho interés ahora y ya no lucían tan consternados como antes, debido a la situación.

Midoriya dudó.

—Yo…supongo que todo va bien—dijo, sonriendo a medias a la vez que intentaba dejar de lado su inquietud latente—. Quiero decir, si algo realmente estuvieramal, ya me lo habría hecho saber ¿verdad?

'El que quiera seguir hablando en vez de solo explotarlo todo debería ser suficiente…' pensó.

Desde su lugar, Uraraka le devolvió una sonrisa. Era débil, pero una sonrisa de ánimo a final de cuentas y Midoriya agradeció el gesto. Junto a ella, Iida se acomodó los antojos y le recordó que su oferta del día anterior sobre ayudarlo todavía seguía en pie. Todoroki, por su parte, miró brevemente en dirección a Kacchan antes de hablar de nuevo.

—¿Tiene la intención de seguir hablando contigo?—preguntó, hablándole lo más bajo posible en un intento por guardar la discreción.

Midoriya recordó su previa conversación con Kacchan y la seguridad en las palabras del mismo y asintió.

—Sí.

Ni él ni los demás intentaron sacar ese tema otra vez durante el resto del desayuno, lo que lo ayudó a mantener la calma durante la mayor parte del día. Incluso cuando Aizawa les enviaba miradas suspicaces a él y a Kacchan durante la clase, Midoriya no se sentía nervioso o asustado de que algo sucediera de repente. De verdad, el que Kacchan se hubiera acercado a su habitación para hablarle tan temprano, había resultado increíblemente beneficioso en ese aspecto.

Hizo una pausa de tomar sus notas y solo escuchando la voz del profesor al fondo, cerró los ojos por un breve instante.

Desde atrás, la silueta de Kacchan escribiendo en su propio cuaderno lucía igual que siempre. Mantenía su posición habitual y reflejaba la misma cantidad de luz desde su cabello claro. No había tensión en sus hombros como distintivo de que algo extraño había pasado, ni lápices crujiendo entre sus dedos por ser víctimas indirectas de su mal humor. Darse cuenta de esta normalidad discordante, formó un pensamiento en la mente de Midoriya que, una vez asentado, fue tan claro para él como la luz del sol por la mañana.

Tal vez, esa había sido la verdadera motivación de Kacchan para su acercamiento antes de comenzar el día, una acción preventiva para evitar distraerse de lo que realmente le importaba: su progreso físico y académico.

'Eso…eso tiene sentido', pensó.

Ignorando la repentina huella de decepción que trajo la idea, Midoriya se esforzó por aceptar esta posibilidad mientras el resto de las clases seguían su curso.

No debía sentirse tan mal por pensar en ello, se repetía, después de todo, estaba siendo útil para que Midoriya pudiera concentrarse también, ¿no es así? No importaba si eso implicaba que tardarían más en llegar al verdadero punto, por lo menos, la incertidumbre de no saber cuándo Kacchan podría explotar no estaría allí en el camino. De hecho, convencerse de aquello, ayudó a mantener tanto su vacilación como su reciente decepción debidamente al margen.

O asi lo hizo, hasta que Kacchan se acercó a él, por segunda vez ese mismo día apenas terminó su última clase.

Midoriya se había tomado más tiempo que el resto de sus compañeros en terminar sus ejercicios de entrenamiento. Las palabras de Aizawa sobre su extraño bajo rendimiento, habían adquirido más sentido que nunca al darse cuenta de la gran cantidad de energía que quedaba en su cuerpo, incluso tras finalizar la clase.

Normalmente, esto no sucedía, ya que Midoriya invertía todo lo necesario para generar avances en el manejo de One for All a diario. Y como consecuencia de esto, lo usual era sentirse físicamente satisfecho por el trabajo bien hecho. Lo que dejaba solo una respuesta posible para sus resultados del día: su cuerpo había comenzado a acostumbrarse a trabajar a una menor capacidad en tan solo una semana.

Claramente, la falta de descanso adecuado se había estado reflejando en su cuerpo, a pesar de que no hubiera logrado notarlo por su propia cuenta. Compartir sueños con alguien más y evitar dormir temiendo a los mismos, realmente terminó por conllevar efectos no deseados más que frustrantes en su progreso. Y tenía que admitir que, actualmente, no quería ni le agradaba sentir que no hacía lo suficiente.

Ni siquiera de forma parcial.

Midoriya no tardó demasiado en saber que él no había sido el único en llegar a esta conclusión. Kacchan también se había tomado un poco más de tiempo para finalizar con sus propios movimientos y por lo mismo, esto abrió el espacio que necesitaba para acercarse a él de camino a los vestuarios.

La tensión en su postura y la fuerza con que pisaba, era fácilmente identificable.

Midoriya se preguntó si él entregaría una imagen similar en ese momento. No estaba precisamente feliz por su descubrimiento después de todo.

—Oye, nerd…—dijo Kacchan, acomodándose a su ritmo para andar y flexionando sus dedos hacia adentro y afuera, varias veces.

—¿Si?

De reojo, Midoriya vio cómo su compañero dejaba caer sus manos formando puños esta vez.

—¿Tú también lo sentiste, no es así?

—Ah…¿te refieres al aumento de resistencia?

—¿Y qué más sería?—Kacchan casi gruñó, molesto—. Maldición, esto es excesivo. Todavía estoy lleno de energía.

—Si…yo también.

Ambos se miraron en silencio, capaces de entender casi a la perfección la frustración del otro frente a este problema inesperado. Una muestra del entendimiento mutuo tantas veces ignorado en el pasado, reconoció Midoriya un tanto nervioso. Solo que esta vez, en vez de responder con un grito, Kacchan solo emitió un sonido grave y volvió a fijarse en el camino, posó su mano izquierda en el hombro derecho y flexionó un poco el cuello.

Seguía mirando al frente cuando volvió a hablar; su tono de voz era más pausado que antes.

—¿Vas a correr otra vez mañana?

Midoriya pestañeó una vez, una ligera emoción llenándolo, mientras asimilaba que Kacchan parecía tener un interés genuino en una de sus rutinas. Después, recordó lo sucedido el día anterior por la mañana y supuso que Kacchan había asumido que corría a esa hora gracias a ello. No pudo evitar turbarse un poco al notarlo, aunque quería sonreír al mismo tiempo.

A veces olvidaba lo buen observador que era.

—Deku —Kacchan insistió, solo un poco más tenso que antes—. ¿Vas a responder o no?

Los ojos rojos se encontraron con los suyos en un momento breve, antes de volver al frente. Midoriya juntó las manos frente a él, ansioso de repente, pensando en cómo corregir la suposición de Kacchan sin perturbar demasiado su estado de ánimo.

Se veía muy bien así de tranquilo.

Asi de tranquilo y cómodo a su alrededor, admitió para sí mismo.

—En realidad, salgo a correr por la tarde…—dijo finalmente, tragándose la ansiedad.

Vio con claridad como el ceño del otro se profundizó ante lo que había dicho, pero en vez de alterarse más por ello, simplemente tensó un poco más la mandíbula y empezó a respirar un poco más profundo y lento.

—¿Qué tan tarde?

—No mucho, normalmente voy antes de cenar.

Kacchan asintió con los ojos todavía fijos en el camino.

Gratamente aliviado, Midoriya observó con fascinación su perfil tranquilo y contenido por varios segundos. Saber que el interés de Kacchan por él seguía allí, incluso después de hacer una suposición equivocada sobre Midoriya y ser corregido por él, provocó una extraña sensación de esperanza elevándose en su pecho, burbujeante y expansiva. Se sentía cálido y nervioso al mismo tiempo, pero de una manera buena.

Quería sonreír abiertamente por ello.

Mucho.

Y era inesperado, por lo mundano de todo el asunto, pero Midoriya estaba feliz.

No mucho después, Kacchan se detuvo frente a la puerta de los vestuarios -¿en qué momento habían llegado?- y lo miró directamente a los ojos. Lucían igual de rojos e intensos que siempre, pero brillaban también.

—Bien—dijo, suave pero firme. Midoriya ahogó un suspiro—.Te veré entonces, Deku.

—¿Eh? Está bien…

Midoriya lo vio adentrarse en el lugar todavía asimilando que, aparentemente, Kacchan había programado una sesión de entrenamiento físico extracurricular con él, y de la nada misma.

Sin embargo, lo más impactante de todo no fue ese hecho, sino el darse cuenta de que, hasta esa pequeña charla, una parte de Midoriya no había podido creer en Kacchan y su decisión sobre seguir trabajando con él para ser amigos. O en lo que fuera que esperaran construir juntos. De allí su inmensa reacción ante algo tan pequeño.

¿Pero él siempre había creído en Kacchan, no es así? ¿Qué era diferente ahora?

¿Confiar en él para este tipo de asuntos tenía implicancias completamente diferentes? ¿Más importantes que solo admirarlo…?

Ugh.

Pensar de esa manera le dejaba un mal sabor de boca.

Una vez adentro de los vestuarios y todavía medio descolocado por esa revelación acerca de sí mismo, Midoriya no pudo dejar de estar pendiente de Kacchan casi todo el tiempo. Y solo debido a esto, fue que logró notar algunos movimientos erráticos en las manos de Kacchan mientras se alistaba otra vez el uniforme.

Curiosamente, y a pesar de su aparente torpeza nueva, Kacchan fue uno de los tres primeros estudiantes en estar listo para salir de allí.

.

.

Tal y cómo había dicho, Kacchan llegó a reunirse con él esa misma tarde.

Midoriya estaba cerca del lugar dónde este se había dejado caer tan solo un día antes, concentrado en su precalentamiento, cuando sintió pisadas aproximarse a él. De reojo, pudo ver las piernas del otro detenerse a un par de metros. No intercambiaron más que un gesto de reconocimiento -sin siquiera mirarse realmente-, antes de que Kacchan se situara más cerca suyo preparándose también antes de comenzar.

Por alguna razón, el silencio que se instaló entre ellos se sintió mucho más incómodo de lo que recordaba y atribuir su incomodidad a este nuevo tipo de incertidumbre en sus pensamientos, al indicio de temor e inseguridad, no ayudaba a calmarlo precisamente. Además, estar casi dándose las espaldas el uno al otro y no mirarse a la cara, comenzaba a ponerlo muy nervioso.

Midoriya deseó poder ver a Kacchan correctamente.

¿Aquella sensación indeseada, perduraría tras ver lo que se encontraba en su rostro?

La respuesta llegó hasta Midoriya en la forma conocida de ojos rojos determinados y una voz divertida inundada con desafío.

—¿Y? ¿A qué estás esperando, Deku?—Dijo Kacchan, dando un par de pasos en reversa antes de girarse y alejarse a su propio ritmo.

Entonces, Midoriya también corrió.

Una ola de alivio recorrió su cuerpo a medida que se ponía al corriente con Kacchan. El sonido rítmico de sus pisadas y aire sobre su rostro parecían solo incrementar este nuevo estado de ánimo, suavizando lo que había comenzado a aguijonearlo constantemente y sin su permiso.

Era debido a los pequeños detalles, estos cambios casi imperceptibles en la actitud de Kacchan, lo que le recordaban porqué había decidido creer en un nuevo comienzo para ambos. Incluso si implicaba atravesar un campo difícil, largo y posiblemente plagado de fisuras por reparar, quería confiar en que valdría la pena. Quería creer y confiar en Kacchan, lo que incluía apostar sus sentimientos también.

Alzando la vista, notó que Kacchan se había adelantado un poco a su paso y que también lo miraba por el rabillo del ojo antes de adelantarse otra vez. Una adrenalina más que conocida lo impulsó más rápido, hacia adelante, permitiendo que sobrepasara pronto a su compañero de ejercicio. Kacchan no tardó en alcanzarlo y sobrepasarlo nuevamente, a lo que Midoriya, en su entusiasmo, no dudó en responder de la misma manera.

Esto continuó repitiéndose la mayor parte de su recorrido, alternándose el lugar a la delantera tantas veces que Midoriya terminó por perder la cuenta.

Sus respiraciones se aceleraban con cada metro que avanzaban y el latido de su corazón latía desbocado por el esfuerzo, la emoción y el frenesí que recorría sus venas. Incluso cuando sus músculos comenzaban a quejarse y el sudor le entraba en los ojos de vez en cuando, Midoriya no pudo evitar que sus emociones salieran y solo rió de alegría pura, fuerte y en alto, al sobrepasar a Kacchan una vez más.

No se había sentido así de bien, así de contento alrededor de Kacchan desde hacía tantos años. Lo que solo aumentó cuando Kacchan alcanzó su ritmo y se mantuvo a su lado. Entre toda euforia que lo llenaba mientras avanzaban, pudo ver en su perfil ahora enrojecido por el esfuerzo, que sonreía también.

Y era una vista tan hermosa y brillante, que la nostalgia le estrujó el corazón.

.

.

Ellos repitieron su recorrido al día siguiente…

…y esta vez se aseguraron de establecer un tiempo y una meta antes de empezar.

—¡Sí!—gritó Kacchan, todavía agitado después de llegar a la meta, y con una enorme sonrisa de satisfacción en el rostro antes de dirigirse a él:—¿Qué pasó-, Deku? ¿…Ya no puedes seguirme el ritmo?

—¡Puedo!—Midoriya replicó, igual de jadeante—¡Y quiero una revancha!

Kacchan resopló, mientras se dejaba caer sentado sobre el pasto.

—Claro que sí, mierda. Una sola victoria no es suficiente.

—No pienso dejarte ganar la próxima vez, Kacchan—Midoriya le aseguró, todavía emocionado a pesar del cansancio físico.

—Ya veremos.

Siguiendo su ejemplo, Midoriya también se dejó caer al suelo, solo que esta vez, fue él quien se recostó completamente en el lugar. El fresco de la hierba contrastaba con el calor en sus brazos extendidos a sus costados. Mirando al cielo casi sin luz de día y con las estrellas ya asomándose, dejó que su respiración se calmara lo suficiente antes de cerrar los ojos.

Correr parecía estar ayudándolo de verdad a reacomodar sus niveles de energía –omitiendo la parte de él que amaba pasar tiempo con Kacchan sin importar qué-, sobre todo para saber cuánto debía invertir en los entrenamientos. Sin embargo, aunque este ajuste se había notado en la clase de ese mismo día, estaba lejos de alcanzar con exactitud el estado pleno por un trabajo bien hecho.

Suspiró, repentinamente agotado.

Seguramente, lo que realmente hacía falta era poder ejercitar también a One for All, no obstante, sabía muy bien que no era lo más recomendable sin tener supervisión adecuada. Las dificultades que podrían presentarse durante el proceso de entrenamiento, eran un riesgo demasiado alto y no quería arruinar más su cuerpo en el proceso, no si podía evitarlo. Midoriya hizo un recordatorio mental para pedir ayuda a All Might con eso.

En cuanto abrió los ojos de nuevo, notó que Kacchan estaba muy concentrado, mirándolo directamente y sus brazos servían como apoyo para su rostro semi-inclinado sobre sus rodillas. Los ojos lo examinaron de arriba abajo, contemplativos a pesar de su ceño siempre fruncido.

Midoriya tembló.

—¿A qué demonios le das tantas vueltas ahora?

Inspiró largamente tras oírlo hablar y desvió un poco la vista al sentir su rostro calentarse. No debería ponerse nervioso por algo tan simple, se recriminó. De hecho, mejor hacía un esfuerzo por acostumbrarse a tener la atención de Kacchan.

—¿Cuánto crees que tardaremos de recuperar el ritmo…?—Dijo al final—.No sé cómo está siendo para ti, pero yo…todavía no creo estar haciendo lo suficiente.

Escuchó a Kacchan resoplar a su lado, exasperado.

—Solo han pasado dos malditos días, ¿qué esperabas?

—Bueno, considerando que mi cuerpo se acostumbró a ir lento en poco menos de una semana, quiero creer que va a recuperarse igual de rápido.

Midoriya se apoyó sobre las manos para incorporarse, arrodillándose esta vez para hacer un punto. Esto era importante, pero Kacchan simplemente le sonrió a medias. Parecía estar divirtiéndose.

—¿Estás escuchándote? 'Menos de una semana',no equivale a dos días, idiota.

—¡Yo cuánto son dos días! —remarcó, algo avergonzado y solo por decir algo—. Y- y no tienes que recordarme cuánto tiempo ha pasado, Kacchan, porque también pasé por todo lo que provocóesto, ¿recuerdas?

El pánico casi imperceptible en las facciones de Kacchan le dijo que no debió decir eso tan casualmente. ¡No en esta situación, ni tan pronto!

Asustado de haber arruinado todo sin pensar, Midoriya solo vio, casi paralizado, cómo Kacchan se ponía de pie demasiado rápido, como si quisiera alejarse de allí en un instante. Incluso mientras tardaba mucho más de lo normal en sacudirse la no suciedad de la ropa con fuerza, Midoriya fue incapaz de desviar la mirada de las manos del otro, esperando las explosiones que lo ayudarían a marchar.

Hasta que se detuvo.

Nervioso, Midoriya por fin alzó la vista solo para ver a Kacchan presionando sus labios en una línea recta y con los ojos entrecerrados viendo el suelo. No parecía tener intenciones de irse y fue eso, lo que dio el impulso a su convicción. Se puso de pie de inmediato, decidido a no prologar este tipo silencio debido a un estúpido desliz de lengua.

—¿Kacchan?—Lo llamó. Este lo miró enseguida—Lo siento, yo-

—Deku.

La mano de Kacchan sobre su hombro y la voz cortante lo detuvieron. Midoriya tragó, su mano se sentía inusualmente fría.

—¿Si?

—No importa—dijo, dando un corto apretón a su hombro, antes de seguir—. Esto- toda esta mierda no tardará demasiado en arreglarse—explicó, a regañadientes como siempre, y retiró la mano de su hombro para hundir ambas en los bolsillos de su pantalón. Midoriya asintió, prefiriendo esta actitud al pánico de antes—. Voy a darle un par de semanas para que vuelva a la normalidad. Tú también deberías…¿o se te acabó la maldita paciencia?

—¿Eh? ¡Claro que no!—. Se apresuró a decir Midoriya, intentando seguir el curso que Kacchan decidió tomar. Solo hablando de sus desajustes físicos, ¿verdad?— ¡Y tienes razón! Dos semanas no parece mucho tiempo…

—Porque no lo es, idiota impaciente—. Dijo Kacchan. Y luego, tras una pausa para recomponerse y erguir más su postura, agregó:— Pero si encuentro una manera de adelantar este maldito proceso, no dudes en que voy a usarlo, Deku.

—S-si…—Midoriya suspiró, contento de haber superado este tropiezo—. No esperaría nada más que eso, Kacchan.

.

.

.

._._._._._._._._._._._._._._._.

Continúa…

._._._._._._._._._._._._._._._.

.

.

.