Boku no Hero Academia y todos sus personajes pertenecen a Kōhei Horikoshi, yo solo los utilizo con ánimo de entretención.
¡Ahora sí, la parte final! :D
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PARTE XI-b [Final]
Como una promesa
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—Así que…—dijo Uraraka, apartándolo un poco de los demás mientras se dirigían al comedor el día jueves—. ¿Qué pasa con Bakugou-kun?
Pensativo, Midoriya se ajustó al ritmo más lento en que ella avanzaba y posó la vista en la forma distante de Kacchan. Como era usual en él, su estado irascible parecía aumentar con cada segundo que pasaba junto a sus cuatro compañeros, sobre todo con Ashido y Kaminari, quienes insistían en decirle cosas muy de cerca, según alcanzaba a ver.
Desvió la mirada.
La verdad, era que seguía sin tener claridad de la mayoría de cosas que pasaban por su mente. En un momento, Midoriya podría sentir que todo marchaba bien con él -con ellos-, hasta que saltaba a la luz el tema de los sueños y lo trastornaba todo una vez más. Aunque tampoco podía quejarse ya que, a pesar de todo lo que aún debían aclarar, la determinación de Kacchan por acercarse a él y quedarse allí no parecía estar disminuyendo.
No podía evitar sentirse feliz al menos por eso.
Sonrió a medias.
—¿La verdad?—dijo, aún dubitativo—, es que no estoy seguro.
—Ya veo…—ella asintió con amabilidad, pero algo de su preocupación seguía filtrándose hacia Midoriya—. Sinceramente, pensé que con lo que pasó se mantendría alejado de ti, ¡o que te saltaría encima y no de la buena manera! Asi que verlo tan tranquilo a tu alrededor es impresionante, Deku-kun, de alguna manera…—dijo, sin alzar demasiado la voz antes de reír suavemente—. Pero que respondiera de esta forma debe significar algo bueno, ¿no?
Midoriya estuvo de acuerdo, sintiéndose un poco emocionado por la mínima posibilidad de que, al final, Kacchan no tuviera en mente despreciar por completo sus sentimientos. Sin embargo, fue inevitable que entrecerrara un poco los ojos al considerar la otra opción, en la que Kacchan simplemente decidiera ignorar lo que Midoriya sentía por él –porque dudaba que fuera a olvidarlo- y siguiera adelante.
Eso no se oía bien.
—En realidad…—Midoriya siguió rápidamente, tratando de volver a un terreno seguro y más conocido—…está empeñado en seguir con algo que hablamos la semana pasada. ¡Y es algo bueno, de verdad!
Uraraka entrecerró los ojos, suspicaz.
—¿Eso crees?
—Sí—. Midoriya la miró brevemente, apresurando un poco el paso sin darse cuenta—. Claro que sí—remarcó—. Me lo dejó claro el día que fue a buscarme a mi habitación…Y además, no puedo encontrar otra razón que no sea esa para que no se esté alejando de mí, o rechazándome, o que siga sin explotar todo a mí alrededor incluso si ya sabe que yo lo-
Midoriya calló al notar el rumbo de sus pensamientos.
Incluso si estaba enterado de que Midoriya lo quería, que se había enamorado, Kacchan todavía estaba dispuesto a tratar de ser amigos y estar más cerca, se recordó con obstinación. No quería comenzar a desconfiar y sentirse inseguro otra vez, no cuando Kacchan no lo ha rechazado directamente. Además, no había pasado mucho tiempo. Casi tres días, para ser precisos y Kacchan necesitaba un periodo de tiempo para pensar.
Ellos tendrían tiempo para hablar, más tarde.
—Deku-kun…—lo llamó Uraraka, alcanzando su brazo sin demasiada dificultad para que aligerara el paso. Había precaución en su voz—. ¿Todavía no han hablado acerca de lo que pasó, verdad?
Se forzó a tragar.
—No.
—¿Y estás bien con eso?
—Yo…—Midoriya detuvo sus pasos a pocos metros de llegar al comedor y se dispuso a buscar la calma. Uraraka lo imitó, esperando en silencio hasta que estuviera listo—No. No estoy seguro…pero tampoco creo que sea bueno forzarlo a hablar tan pronto.
En vez de estar de acuerdo con él, su amiga lo miró con toda la seriedad que poseía y lo enfrentó, enfadada por él.
—Tal vez tengas razón en eso, Deku-kun, pero ¿no te suena injusto?
Midoriya pestañeó rápido un par de veces, confundido.
—¿Injusto?
—¡Sí! ¡No es justo que sigas sintiéndote tan nervioso y confundido! Tal vez Bakugou-kun funcione mejor solamente así, ya sabes, haciendo cosas y sin aclarar nada—dijo, moviendo las manos enfáticamente—, pero tú sí necesitas hablar de esto para volver a la normalidad ¿no lo crees?
Tuvo que aceptar que ella tenía un punto, atrapándolo justo en su característica más problemática: no tomar en cuenta sus propias necesidades a favor de las de otros. Sin embargo, no podía llegar y actuar solamente pensando en sí mismo, sobre todo, teniendo en cuenta la reacción de Kacchan ante su desliz después de que corrieran juntos.
No sería correcto.
—Tienes razón, Uraraka-san, pero en este punto…creo que solo terminaríamos en medio de una pelea si lo presiono—dijo, con cansancio y un poco de frustración—. Y no, no voy a luchar y gritarle a Kacchan para que me diga estas cosas.
'No quiero hacerlo'.
—¿Y por qué no?—dijo ella, en verdad confundida—. Es lo que siempre hacen, ¿verdad? Como el año pasado…
Midoriya hizo una mueca.
—No creo que eso sirva esta vez, Uraraka-san.
Sin mencionar que dicho encuentro en Ground Beta lo había propiciado Kacchan y no él, no quería que siguieran luchando cada vez que necesitaran decirse cosas importantes, como esa vez. Podían ser más que solo dos adolescentes gritándose y golpeándose verdades en medio de la noche. Lo sabía.
Frente a él, Uraraka suspiró y lo miró con un poco de tristeza.
—Lo siento, Deku-kun. No debí presionarte con esto…—dijo. Sin embargo, la determinación por hacerlo entender no la había abandonado del todo—…pero eres mi amigo y no creo que deba pasar mucho tiempo antes de que hables con Bakugou-kun. No creo que sea bueno para ti…¿puedes pensar en ello?
Midoriya tardó un poco en estar de acuerdo, pero sí, él podía hacer eso.
Tras aclarar ese punto y sintiéndose agradecido por tener a otros que se preocupaban por él, ni Midoriya ni Uraraka tardaron demasiado en llegar a la mesa con sus amigos, listos para almorzar y seguir con el horario del día.
—¿Todo está bien?—les preguntó Iida en cuanto se acercaron.
—¡De maravilla, presidente!—dijo ella, sonriendo y tomando su lugar junto a Iida.
Midoriya tomó asiento frente a ellos, junto a un tranquilo Todoroki que estaba más preocupado por alimentarse que por otra cosa. Les sonrió a todos antes de centrarse en comer. Todo lucía apetitoso y el Katsudon sabía tan delicioso como olía, comprobó tras llevarse una porción a la boca.
Frente a él, Uraraka comenzó a hacer ruidos de satisfacción mientras comía, unos que él mismo se había abstenido de hacer por su propio platillo. El discurso de Iida sobre los modales llegó casi de inmediato. No duró demasiado, sin embargo, porque ella lo hizo pensar con mucha más 'seriedad' sobre el asunto. Por supuesto, eso terminó con Iida alabando su forma de disfrutar los pequeños placeres de la vida.
Se veían felices.
Tuvo que reír abiertamente ante la situación, divertido por la singularidad de sus amigos, hasta que se paralizó de la nada al sentir una presencia firme -ceño fruncido incluido y bandeja entre las manos-, detenerse junto a él frente a la mesa.
Se giró para mirarlo, claramente sorprendido.
—¿Kacchan?
—Deku.
La respuesta seca no ayudó mucho.
—Pasó-¿pasa algo?
—…No—dijo Kacchan, igual de serio que antes, tras lo que procedió a guardar silencio por unos segundos infinitos Y Midoriya esperó, incómodo, solo para ver al otro hacer un gesto con el mentón para indicarle que se moviera.
»—Hazme espacio.
Espacio…
—Espera—Midoriya habló con cautela—, ¿quieres sentarte aquí?
Kacchan bufó.
—¡Obviamente! ¿Para qué más vendría si no?
Midoriya miró brevemente a sus amigos, que observaban el intercambio en silencio luciendo igual o más incrédulos que él por este curso de acontecimientos. 'Más', decidió casi de inmediato, tomando en cuenta sus propios niveles de cautela y escepticismo.
—¿No lo sé?—dijo finalmente, entrecerrando los ojos hacia Kacchan—. Podría ser por cualquier cosa...
…aunque no tenía idea de para qué, ¿o quizás sí? Es decir, estaría muy feliz si así fuera, pero no, porque era muy diferente reunirse solo a entrenar con él, que a compartir un almuerzo, sobre todo para ellos ¿cierto?
…y Midoriya estaba con sus amigos en ese momento, personas con quienes Kacchan no se llevaba nada bien, aunque respetara sus habilidades actualmente. ¡Además, soportar más interacción social sin un objetivo claro, no parecía coherente con su personalidad!, no por ahora al menos. ¿Llegaría tan lejos solo para avanzar en eso de ser, bueno, su amigo? O tal vez… ¿estaría rehuyendo algo? Pero Kacchan no-
—Ni siquiera voy a tratar de seguir esa mierda—dijo este, claramente irritado -¿había estado murmurando?-, antes de dirigirse a Uraraka y los demás— ¡Y ustedes!, ¿tienen algún problema con que esté aquí?
—¡Ninguno!—dijo ella.
—Supongo que siempre es bueno buscar la compañía de nuevos amigos…—dijo Iida, aunque parecía dudar un poco.
Kacchan no hizo más que rodar los ojos.
—Como sea que digas, cuatro ojos.
—¡Prefiero que me llamen por mi nombre, Bakugou-kun!
Silenciosamente, Midoriya se movió para hacerle espacio y Kacchan por fin se ubicó junto a él. Guardaba silencio de nuevo, pero sería imposible tratar de ignorar que estaba allí. Su presencia emitía un alto nivel de calidez en el estrecho espacio, al igual que la comida picante que reposaba frente a él sobre la mesa. El olor fuerte casi le hizo arrugar la nariz.
Midoriya seguía sin saber cómo podía consumir algo como eso.
¿No le quemaría la boca?
No supo cuánto se quedó examinando a Kacchan, observándolo con detenimiento, absorto mientras asimilaba que esto de verdad estaba sucediendo; que podría verlo consumir lo incomible después de años y que se había acercado voluntariamente a él, otra vez, al igual que cuando le preguntó para ir a correr juntos…Pero debió ser mucho tiempo, ya que Kacchan comenzó a tensar cada vez más la mandíbula y a presionar los puños que temblaban fuertemente sobre los palillos que sostenía.
El ruido de estos chocando contra el recipiente de comida, lo hizo pestañear de nuevo.
Tenía los ojos secos.
—¡Ya deja de mirarme así, maldición!—le espetó—. Haces demasiado escándalo por nada.
—¡N-No estoy haciendo escándalo!
Midoriya fue incapaz de hacer algo más que reaccionar, indignado y avergonzado porque, ¿qué tipo de cara había estado haciendo?, y trató de concentrarse en su comida una vez más.
El falló.
—¿Por quién mierda me tomas?—insistió Kacchan, señalándolo con la mano—. ¡Tus malditos ojos estaban chillando solo viéndome aquí, Deku!—y chasqueó la lengua—. Ni que hubiera amenazando con explotar tu cara.
—¡B-bueno, tengo derecho a sentirme sorprendido porque hagas esto!—replicó, entrecerrando los ojos de la frustración al no ser comprendido—. Y sabes mejor que yo que es muy extraño…y no es que me esté quejando de todos modos…
No hubo replica para eso.
Tras un silencio realmente incómodo sin hacer otra cosa que compartir miradas, Kacchan frunció todavía más el ceño -si era posible-, se giró en su sitio y apuñaló su comida con los palillos, antes de levantar un poco entre ellos.
—Lo que sea—dijo, sin desviar los ojos del plato—. Solo empieza a acostumbrarte a que esto pase, maldición.
Más silencio.
Midoriya estaba tan enfrascado en procesar su creciente emoción por la promesa implícita de Kacchan, que casi no escuchó cuando Uraraka dejó escapar una sutil risita nerviosa.
Su respuesta fue instantánea.
Sintió la cara caliente apenas se volvió a verla. Ella lo estaba mirando con los ojos marrones tan brillantes porque lo sabía y entendía la importancia que tenía todo lo que Kacchan le había dicho. Sin embargo, en cuanto ella se giró para mirar al otro, Midoriya casi pudo experimentar el instante en que se llenó de pánico.
—¿¡Dé quién demonios te estás riendo, cara redonda!? ¡Ha! ¿¡Quieres morir!?—Kacchan, ¿rojo de la ira? y con las manos retorciéndose, estaba a medio camino de lanzarse sobre Uraraka, quien adoptó una postura defensiva.
—¡No me reí de nada, Bakugou-kun! ¡Y no quiero morir!
—¡Como si creyera esa mierda, maldita sea!
—¡No hay que pelear mientras comemos, Bakugou-kun, Uraraka-kun!— Iida intervino.
—¿¡Ha!? ¿¡Y a ti quién demonios te llamó-!?
—¡E-Entonces, Kacchan-!—le gritó Midoriya, alcanzando su brazo con fuerza antes de ayudarlo a volver a su asiento.
Todavía estaba tenso, listo para atacar, y seguía enviándole una mirada terrible a Uraraka y de paso, a Iida también. A diferencia de Iida que lo miraba a él esperando que hiciera algo, Uraraka se hacía la despistada con muchísimo esfuerzo mientras revolvía su almuerzo.
Midoriya debía improvisar pronto.
—Entonces, eh…¿p-pasó algo con Kirishima-kun y los otros?
Eso terminó por llamar la atención de Kacchan, ya que dejó de lado a sus amigos para verlo a él. Estaba demasiado serio nuevamente, su rostro volviendo a su color natural. A Midoriya le tocó esperar una vez más a que se dispusiera a hablar con él sin presionar nada. Al final, notó que su amiga lograba relajarse en el fondo, antes de que Kacchan resoplara con fuerza y recargara todo su cuerpo contra el respaldo del asiento.
Solo entonces Midoriya soltó el agarre que tenía sobre su brazo.
—Los idiotas son demasiado ruidosos, acerca de todo—dijo, todavía tenso. Sus manos ahora libres se contraían sobre la mesa—. No cerraban la maldita boca.
Con un mal presentimiento, Midoriya lanzó una breve mirada hacia la mesa donde Kirishima, Sero, Ashido y Kaminari estaban sentados. Tragó con fuerza, repentinamente nervioso por el obvio escrutinio que los cuatro tenían sobre ellos desde la distancia.
—…y-ya veo.
Era obvio que estaban al tanto, si no fuera de todo, al menos en parte de lo que pasó. También dio un vistazo a Kacchan quien, pese a estar más que molesto, estaba haciendo un espléndido trabajo ignorándolos. Midoriya se esforzó en volver a lo suyo de igual manera.
—Como sea…—dijo Kacchan después de un rato—Los mataré más tarde.
Decidido a ignorar las implicaciones más peligrosas de esa última frase, Midoriya se determinó a cumplir un único objetivo: terminar de comer en paz.
Para suerte suya, aunque Uraraka e Iida seguían haciendo conversación de fondo de vez en cuando, ya no los implicaban ni a Kacchan ni a él en sus intercambios. Algo acerca de ser inoportuno y no poder controlar los impulsos, alcanzaba a escuchar. Kacchan solo resoplaba y gruñía de vez en vez mientras comía, casi siempre después de que uno de los dos terminara alguna frase. Era obvio que también los estaba escuchando.
Fue gracias a eso y a todo el ruido constante alrededor del comedor, que Midoriya se encontró tan tranquilo como esperaba. De reojo, notó que Kacchan también lucía bastante sereno, comparándolo a su estado de exaltación normal, claro, incluso mientras enviaba miradas irritadas a sus amigos.
Notar ese detalle lo hizo querer sonreír.
Comenzaba a pensar que su llegada inesperada no terminaría en un completo desastre. Algo que había comenzado a creer apenas inició su intercambio de gritos con Kacchan, pero que desapareció en cuanto los mismos gritos llegaron a su fin. De cualquier manera, no quería tomar en cuenta el breve momento de descuido de Uraraka. Seguramente, ella había explotado al ver todo lo que Midoriya estaba sintiendo: la esperanza, el anhelo y el cariño que sentía por Kacchan, escrito en toda su cara.
Y con letras mayúsculas.
Se dio pisa en terminar de comer para, de paso, poder tragarse la inesperada sensación de timidez. '¿Por qué tengo que ser tan transparente?', se recriminó, casi llorando en silencio.
—Oye—dijo Kacchan de repente, dando un ligero pero certero empujón contra su pierna debajo de la mesa.
Midoriya inspiró largamente.
—¿Si?—preguntó, con un temblor recorriéndole el cuerpo.
—Juntémonos más temprano hoy, Deku—dijo, sin mirarlo directamente y comiendo con naturalidad.
La vista lo calmó.
—Claro…—dijo, aceptando de inmediato—. ¿Cuánto antes?
—Solo media hora—contestó, mirándolo tranquilo.
Él le sonrió.
—Está bien.
Los ojos de Kacchan se fijaron en la sonrisa que produjo por un instante y después asintió, luciendo complacido por el desarrollo de las cosas. Midoriya reprimió un suspiro. Esto podría haber transcurrido en menos de tres segundos pero, por alguna razón, se sintió mucho más cercano al Kacchan gracias a ello.
¿De verdad sería posible sentir todo tan cotidiano a su alrededor?
¿…tan natural?
—¿Han estado corriendo juntos?
Midoriya saltó un poco de la impresión, antes de girarse en su lugar sintiendo el alma en la boca. Todoroki había hablado de la nada. Del otro lado, Kacchan chasqueó la lengua y se aseguró de enviarle a Todoroki una de sus miradas de muerte.
—¡No es de tu maldita incumbencia!
La paz había durado suficiente, al parecer. Midoriya suspiró, ahora sí, pero para calmarse.
—¿Estoy equivocado?—insistió Todoroki, mirándolo a él esta vez.
—No…—le dijo Midoriya, sonriendo a medias—Kacchan fue el de la idea, en realidad.
El susodicho apretó los dientes y gruñó molesto, inclinándose más cerca.
—Este idiota no necesita saber esa mierda, Deku.
—¿Por qué no?
—Ya veo…—Todoroki los interrumpió de nuevo, sonriendo y asintiendo para sí mismo. De hecho, parecía extremadamente satisfecho por alguna razón—. En verdad me alegro mucho por ustedes dos, Midoriya, Bakugou.
Midoriya pestañeó rápido un par de veces y sintió que se sonrojaba un poco. Eso…¿por qué eso se había escuchado como una felicitación para algo muy, muy diferente?
—E-eh…¿Gracias?
—¿¡Haa!?—Kacchan espetó a su lado y lucía un poco rojo también—. ¡Cómo si me importaran tus malditas felicitaciones, bastardo mitad-mitad! ¡No las necesito!
Más allá de sentirse intimidado, Todoroki simplemente se encogió de hombros.
—Te felicito de todas formas; a los dos.
Los ojos de Kacchan se fijaron en la cara de Midoriya después de eso, quien a su vez, no podía apartar su atención de este, confundido por su reacción tan extrema contrastando al color en su cara.
Lo vio tragar y apretar los dientes.
—Vete a la mierda—explotó al final, regresando a Todoroki y levantándose de su asiento—¡Y tú, Deku!
—¡S-si!
—No llegues tarde al maldito entrenamiento, ¿entiendes?
Midoriya asintió, más confundido todavía por el inesperado cambio de tono en su voz.
'¿…entrenamiento?'
Aparentemente satisfecho con su respuesta y todavía profundamente rojo, Kacchan recogió su bandeja bruscamente y se dio la vuelta para irse de allí, rezongando maldiciones por lo bajo. Todavía confundido pero fascinado a la vez, Midoriya lo vio salir por la puerta del comedor todavía con las orejas enrojecidas. Iba seguido de sus cuatro amigos, notó.
¿Habría entendido lo mismo que él al escuchar las felicitaciones de su amigo?, pensó, queriendo llevarse una mano al pecho pero sin hacerlo. Su corazón latía más fuerte por las posibilidades. ¿Y qué se viera tan afectado era algo bueno, verdad?
Fue solo entonces que la escuchó.
Uraraka explotó de la risa en ese momento, diciéndole a Todoroki entre respiración y carcajada, que era un genio absoluto por insinuar ese tipo de cosas como si no fueran nada. Mientras que Iida trataba de ayudar a su amiga para que no se ahogara, Todoroki los miraba a todos, aparentemente inmutable.
—Esa no era mi intención al principio…—decía en su defensa—. Lo siento si te incomodé, Midoriya. No volveré a hacerlo otra vez.
—Bueno—dijo él, casi ausente, pero en cuanto se dio vuelta y vio lo relajado y satisfecho consigo mismo que parecía Todoroki, Midoriya decidió que sus palabras no servían para excusarlo en absoluto. Y aunque no podía percibir malicia alguna provenir de su amigo, la verdad, era que sus palabras le dejaban todavía más claro que, de alguna manera, había querido incitar a Kacchan.
Entrecerró los ojos, intrigado.
'¿Pero incitarlo a qué?'
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…
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Al parecer, que Kacchan apareciera de la nada para quedarse a su lado durante el almuerzo, no había sido la única sorpresa que se llevaría durante el día, porque, poco después de salir del comedor con sus amigos, All Might lo interceptó en uno de los pasillos y lo llamó para hablar con él.
En un principio, Midoriya creyó que podría tratarse de algo grave o relacionado directamente con One for All, sin embargo, no tardaría en reconocer que se trataba de un asunto diferente…aunque igual de importante para él, si su estado de anticipación indicaba algo.
—¿Kacchan habló contigo?—preguntó, curioso, tras enterarse de que este había necesitado la asistencia de su mentor durante la mañana.
—Algo así…—dijo el hombre—. En realidad, el joven Bakugou estaba hablando con Aizawa antes de que me involucrara en su conversación. Parecía querer su autorización para utilizar un gimnasio de prácticas, pero no le estaba yendo muy bien antes de que yo llegara, me temo—agregó con leve pesar.
Luego indagó, un poco nervioso:
»— También me dijo que han estado ejercitándose juntos, ¿puedes confirmar eso? No digo que piense que el joven Bakugou haya mentido—explicó de prisa—, pero tras los acontecimientos recientes, me ha costado algo de trabajo asimilarlo. Así que… ¿eso es cierto?
Midoriya asintió, comprendiendo las dudas de su mentor.
—Sí, así es.
—Ya veo—dijo, evidentemente aliviado—. ¡Bueno, me ofrecí para vigilarlos mientras hacen uso del gimnasio!—agregó All Might, ahora sonriente—, o de lo contrario, Aizawa habría seguido negando el permiso.
—¿De verdad?—dijo, sin reprimir su emoción por la sorpresa.
—¡De verdad!—le aseguró el hombre, también con entusiasmo—. Tendremos un entrenamiento esta misma tarde. ¡Y por supuesto, el joven Bakugou también vendrá esta vez!—añadió de inmediato—. Sé que gracias a todo lo que ha pasado, los dos han tenido dificultades para adaptarse nuevamente a su rendimiento habitual…¿Crees que estarás bien con eso, muchacho?
—¡Sí, no hay problema!—dijo tan rápido que se cohibió un poco y sintió la cara algo caliente, pero aun así siguió, para evitar dudas sobre su disposición a hacerlo—. Eso- eso suena más que bien, All Might.
Su mentor soltó un suspiro y después se rió un poco al notar lo entusiasmado que estaba, posando una mano sobre su hombro.
—Es bueno saber que las cosas marchan bien entre ustedes…
Midoriya siguió sonriendo.
—Van mejor de lo esperado, sí.
Después de eso, All Might le explicó los demás detalles relacionados con lo que harían más tarde. Midoriya contribuyó su parte a la breve conversación también, antes de regresar al salón de clases.
No podía borrar la sonrisa que tenía en el rostro, incluso tras sentarse frente a su pupitre. Kacchan había guardado un pensamiento sobre sus limitaciones a la hora de entrenar –las que concordaban bastante con las que él mismo había tenido-, y se preocupó de hacer algo al respecto casi de inmediato. Midoriya había estado esperando a que finalizara toda la jornada diaria antes de acudir a All Might, pero ya no sería necesario gracias a él.
Y bueno, ahora podía entender las últimas palabras que le dijo Kacchan durante el almuerzo. Resignado a la vez que divertido, Midoriya se preguntó si no habría sido con el propósito de avisarle esto último que se acercó a su mesa en primer lugar.
'¿No podías decírmelo como una persona normal, Kacchan…?'
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All Might se encontró con ellos afuera del gimnasio.
'¿Todavía quieren hacer esto?', les había preguntado con seriedad y, después de que hubiera presenciado una clase particularmente exigente de Aizawa solo unas horas antes, Midoriya casi podía comprender su cuestionamiento. Sin embargo, eso no cambiaba nada. '¡Claro que sí!' y '¡No estaría aquí si no quisiera!', habían sido las respuestas que él y Kacchan le dieron respectivamente, sin el menor indicio de arrepentimiento o duda.
No hubo más preguntas después de eso.
Sentir como fluía la energía de One for All entre golpe y golpe; su mente y cuerpo corriendo a mil por hora para ponerse al día con los ataques del otro, era lo que venía necesitando desde que todos los problemas habían comenzado.
Midoriya había estado reprimiéndose una y otra vez, lo que junto al desgaste por no dormir bien y los pocos enfrentamientos uno a uno durante las clases prácticas, habían contribuido al desequilibrio en sus gastos de energía. Y si podía leer bien a Kacchan, era más que probable que pensara algo similar en ese momento.
Una explosión desde la izquierda lo hizo inclinarse para evitar el impacto directo, antes de enviar un puño en dirección al abdomen de Kacchan. Una leve discrepancia entre velocidad y dirección del movimiento dejó al otro la oportunidad de esquivar su golpe y retroceder, manteniendo la distancia. Por su parte, Midoriya cayó al suelo haciendo una media voltereta y retrocedió también, esperando el próximo ataque.
Debía aumentar el porcentaje de poder en la próxima oportunidad.
—¿Qué pasó con tu puntería, Deku?—dijo Kacchan, jadeando—. ¡No necesito que me des ventaja!
Midoriya sonrió, igual de acelerado.
—Claro que no—dijo e hizo una pausa para respirar—. Fui lento. No volverá a pasar.
Y así lo probó.
Un par más de rodeos, provocándose el uno al otro, golpeando, esquivando y atacando, terminó con Midoriya y Kacchan de espaldas al suelo en un golpe duro.
Midoriya inmovilizaba uno de los brazos del otro en dirección a su pecho, con la palma de Kacchan hacia el cielo mientras soltaba una última explosión. Y evitaba que este escapara gracias al fuerte agarre que sus piernas tenían alrededor de los hombros y el cuello de Kacchan. Incluso si quisiera escapar, no podría hacerlo sin explotar las piernas de Midoriya, lo que conllevaría inevitablemente explotar su propia cara.
El resultado era claro.
—Creo…creo que yo gano, Kacchan—dijo Midoriya, su respiración agitada.
—Lo que sea…Mierda—este le dio un golpe en la pierna que rodeaba su cuello para que lo dejara ir—. Ahora déjame.
Midoriya soltó su agarre y se movió junto al otro, cayendo a su lado en el suelo y con las extremidades extendidas para descansar. Se rió un poco al sentirse completamente agotado. Estaba exhausto sí, pero completamente satisfecho por su rendimiento, ¡por fin!
Kacchan, a su vez, simplemente resopló.
—De esto estaba hablando, maldición.
—Si…
Ninguno de los dos se miró directamente, pero Midoriya podía jurar que Kacchan también estaba sonriendo. Con una sensación de bienestar recorriéndolo, dejó que las luces artificiales en el techo le sirvieran de foco para concentrarse, más allá de su ritmo cardiaco todavía presuroso y las respiraciones aceleradas.
Poco después, el rostro de All Might apareció frente a ellos, formando una delgada sombra.
—Ambos se lucieron hoy—los felicitó, con una sonrisa genuina—, pero recuerden descansar apropiadamente.
—No tienes que recordármelo—dijo Kacchan, aunque no había mordacidad en su tono.
Midoriya le sonrió al héroe.
—Gracias por ofrecerte para supervisarnos, All Might.
—No hay problema, joven Midoriya. Ya era tiempo de retomar estos entrenamientos—dijo, con un asomo de culpa, antes de volverse serio—Sin embargo, creo que esto fue suficiente por hoy.
Junto a él, Kacchan emitió una especie de gruñido bajo, en acuerdo con el hombre, aunque parecía creer todo lo contrario. All Might le dio su atención por eso.
—Espero que esto te haya ayudado también, joven Bakugou—de reojo, Midoriya lo vio hacer un asentimiento—. Confío en que no tardarán demasiado en volver a los dormitorios. Recuerden que no deben estar aquí cuando el guardia venga a cerrar el gimnasio—agregó el héroe y luego les hizo un gesto con la mano—. Hasta mañana, a los dos.
—Claro.
—Nos vemos, All Might.
Hubo una pausa silenciosa, mientras oían los pasos de su Héroe de la infancia alejarse hasta salir del gimnasio. Ninguno se movió del suelo después de eso, solo escuchando a sus respiraciones coincidir en ritmo de vez en cuando.
Fue un momento pacífico.
—Oye, Deku.
—¿Si?
Midoriya se giró levemente para ver a Kacchan. Este lo miraba a su vez, concentrado en sus pensamientos, antes de voltearse nuevamente y fijarse en las luces de arriba.
—Avísame la próxima vez que entrenes a solas con All Might. Yo…—dijo lentamente e hizo una pausa, como si estuviera considerando si valía la pena decir algo más. Y lo valía aparentemente, ya que continuó:
»—Si me avisas, vendré.
Midoriya se alzó un poco sobre el piso, afirmándose en uno de sus antebrazos.
—¿Qué? ¿…Por qué?—preguntó con cautela, necesitando ver con claridad el rostro de Kacchan y a lo que se estaba enfrentando, ya que a pesar de encontrarse aturdido, e incluso un poco esperanzado ante la oferta espontánea, estaba más confundido que otra cosa.
Este debió notar algo de eso, porque frunció el ceño en su dirección y se incorporó para estar sentado junto a él.
—¿Por qué más sería? Voy a entrenar también—explicó, antes de añadir con ironía:— Lo que da mucho mejor resultado si tienes a alguien a quien patearle el culo, ¿no lo crees?
Casi se rió por la forma en que Kacchan lo dijo.
—Yo no lo diría de esa manera, pero creo que sí…
—Da igual como lo digas, nerd. Es así—remarcó, desviando los ojos rojos brevemente hacia la sonrisa de Midoriya y después continuó, luciendo más tranquilo de alguna manera—. Además…soy el único que sabe toda la mierda sobre tu particularidad ¿no?—Midoriya asintió, más serio ahora—. ¿Entonces? ¿Qué piensas?
Tomándose un momento, consideró minuciosamente cuánto provecho podría sacar de la ayuda de Kacchan si llegara a estar de acuerdo.
Intentó ser lo más objetivo posible mientras tomaba en cuenta sus habilidades, su determinación, su voluntad y por supuesto, también sopesando lo que todavía sucedía entre ellos y que aún no hablaban en profundidad.
A pesar de sentirse algo reticente si se concentraba en este último punto, si hacía un esfuerzo y lo ponía a un límite, su inseguridad latente parecía hacerse muy pequeña en comparación con todo lo demás. Y sin aquello en el centro de sus pensamientos, Midoriya no podía hallar contras de importancia sustancial en cuanto al aspecto técnico de compartir su entrenamiento.
Era claro hacia donde se inclinaba más la balanza…además, tampoco quería negarse la oportunidad de pasar más tiempo con Kacchan. Midoriya no podía negar que también quería trabajar en que se llevaran bien, y mucho más todavía, sabiendo que el mismo Kacchan había tenido la idea de hacerlo en primer lugar.
Le hacía querer alentarlo, incluso sin entenderlo del todo aún.
—Está bien... Te avisaré—dijo, con calor en el pecho.
Apenas terminó de hablar, vio a Kacchan cerrar los ojos y dejarse caer nuevamente de espalda contra el suelo. Ya recostado, cerró los puños con fuerza por un instante, antes de abrir las manos completamente otra vez. Su ceño fruncido se relajó junto con el resto de su cuerpo.
—Bien—dijo.
Era una vista tan extraña, pensó Midoriya.
Verlo sin ningún tipo de mueca malhumorada en el rostro era prácticamente inaudito, casi como si nadie tuviera permitido mirarlo. Se sentía como algo demasiado privado incluso para los amigos, considerando lo que Midoriya alcanzaba a ver en la interacción de Kacchan con los demás.
Tragó saliva, nervioso de repente.
¿Era malo que se sintiera privilegiado de algún modo? Lucía tan tranquilo y atractivo de esa manera, que Midoriya no sabía cómo proceder ante la situación. ¿Debería romper el silencio para recordarle que debían marcharse? ¿Podría simplemente sacar provecho de la situación y mirarlo hasta el cansancio? ¿No lo odiaría Kacchan por ser tan obvio y beber de la vista que se le presentaba? Después de todo, no era que no le gustara la expresión habitual de Kacchan –porque se había enamorado mientras predominaba su expresión malhumorada-, pero era imposible negarse a esta vista que parecía darse solo en escasas ocasiones.
Además, no podía olvidar que había sido justo después de algo que él le dijo, que había logrado calmarse a tal nivel.
Era como si Kacchan estuviera extremadamente aliviado debido a que aceptó su propuesta de entrenar juntos, aunque claro, lo demostraba relajando sus facciones y manteniéndose en silencio porque era Kacchan, asi que Midoriya dudaba mucho que fuera a suspirar o a verbalizar su tranquilidad como cualquier otra persona. No obstante, a pesar de conocer este aspecto de Kacchan, aún no entendía su verdadera razón para esforzarse tanto. No completamente -si contaba lo de intentar ser amigos-, pero…él deseaba tanto saber todo el por qué.
Volvió a mirar a Kacchan entonces, tan calmado y a gusto, y se sintió un poco frustrado. Las palabras que Uraraka le pidió que considerara, regresaron a él en ese instante. ¿De verdad estaría dándole demasiado espacio, a expensas de su propia tranquilidad?
—Kacchan—dijo, decidido por lo menos a intentar que este le dijera una parte de lo que tanto quería saber.
Desde su lugar en el suelo, Kacchan lo observó evaluativamente.
Todavía estaba tranquilo.
—¿Qué?
—¿Por qué estás-?—'¿-poniendo tanto esfuerzo para estar cerca de mí?' Midoriya se detuvo, mordiéndose el labio inferior, antes de corregirse en algo que esperaba, se oyera menos directo que lo que quería decir en un principio—. ¿Por qué te esfuerzas tanto en hacer todas estas cosas?
Kacchan volvió a fruncir el ceño y se sentó otra vez.
—¿Ahora de qué estás hablando?
Sentándose del todo recto también, Midoriya se obligó a mantenerse firme. Estaba nervioso por lo que estaba a punto de hacer, sí, pero también se sentía profundamente frustrado y necesitaba al menos una respuesta.
—Me refiero a todo- todo esto—dijo con determinación, señalándolos a los dos—. Hablaste conmigo y me dijiste que no dejarías que nada te detuviera, ¡y fue al día siguiente después de lo que "ya sabes" que nos pasó! Y viniste a correr conmigo por tu cuenta, pediste la autorización de Aizawa para entrenar y que pudiéramos recuperar el ritmo, ¡y-y ahora te ofreciste para ayudarme con One for All!, así que… ¿Por qué?
'¿Por qué lo haces sin aclararme las cosas, Kacchan?'
Verlo desviar la mirada atónita y enrojecer levemente el proceso, hizo que el corazón de Midoriya bombeara con dos veces más de fuerza y se sintiera todavía más intrigado.
¿Qué le estaba ocultando Kacchan?
¿Por qué no quería decirle nada todavía?
—¿Kacchan?—insistió.
Lo vio tensarse a su lado apenas habló, pero fue solo por un breve momento antes de que se llevara ambas manos al cabello, agarrándolo entre sus dedos, y maldijera por lo bajo. Al menos no mostraba intenciones de querer atacarlo, ni estaba parándose de un salto para salir corriendo, reflexionó.
—¡Tú no…!—fue lo primero que dijo, antes de retirar sus manos y enfrentarlo de nuevo, sus ojos eran determinados y su voz profunda.
Midoriya respiró profundo y tragó saliva.
—Tú no…no… ¡no dejes que se te suba a la cabeza, nerd!—completó, antes de apretar los dientes con fuerza y desviar la mirada de nuevo. Veía hacia la salida—. Mierda—hizo una pausa—. ¡Tú no eres el único que sacará un beneficio del entrenamiento extra!
Ah. .
'¿En serio tomaría una excusa tan obvia?', pensó tras soltar un suspiro.
—…Ya lo sé, Kacchan, pero no me refería a eso…lo sabes—se quejó Midoriya, sintiéndose triste, frustrado e incluso decepcionado, lo que no era una combinación muy agradable.
Sin decir nada todavía, Kacchan solo gruñó y se puso rápidamente de pie para ir por sus cosas. No lo miraba.
—¡No asumas las cosas que sé o no sé, Deku!
Aún molesto por el camino que tomó la conversación, Midoriya gimoteó largamente antes de pararse también y seguirlo.
—¿Por qué-? ¿¡Por qué tienes que ser tan frustrante!?—reclamó, apenas de detuvo a su lado y Kacchan por fin lo miró.
Se veía muy irritado también.
—Escucha—dijo con firmeza, sin volver a apartar la vista—. No porque siga trabajando en toda esta mierda de- de ser los mejores amigos contigo o como sea que le digan, voy a dejarte el camino fácil, Deku.
Aquello lo dejó boquiabierto, sintiéndose exactamente como un rechazo en todo sentido de la palabra ¿pero debía tomarlo de esa manera? ¿Eso era todo lo que quería que fueran? No, definitivamente no quería eso. ¡Kacchan no podía solo escaparse de dar una respuesta como se debe!
¡No era justo!
—Espera, ¿qué?—Midoriya le tomó del hombro antes de que pudiera irse—¿Qué quieres decir con eso? ¿'Mejores amigos'? ¡No pienso dejar que te vayas antes de explicarme al menos esto!
—¡No me mires así, maldición!—Kacchan lo amonestó, alejándose de su agarre mientras hacía un enorme esfuerzo por calmarse. Cuando habló de nuevo, se oía más determinado que nunca—. Yo siempre apunto a la puta cima de todo ¿me entiendes? A lo más alto—explicó, desviando la mirada esta vez y enrojeciendo un poco de nuevo en el proceso—No dejaré que tú tomes el camino fácil para resolver esto. ¡No cuando me niego a mí mismo a hacerlo, maldita sea!
Por alguna razón que iba más allá de él, Midoriya entendió que esas palabras significaban mucho más de lo que podía reconocer ahora.
¿Por qué otra cosa se sonrojaría si no?
—¡Y no vuelvas a acercarte tanto así, idiota!—Kacchan añadió tras una pausa incómoda, haciendo una mueca—. Necesitas un maldito baño. Apestas.
Midoriya ignoró por completo el calor subiéndole a la cara.
—Espe-¿Qué-?—balbuceó—. ¡¿Por qué dices eso ahora?! ¡Es lo que pasa al hacer ejercicio! ¡Y tú también sudaste, Kacchan!
—¡Claro que lo hice! ¡Pero al menos huelo mejor que tú-!
Aquello lo hizo detenerse y mirar a Kacchan con mucha más atención de pies a cabeza –quien repentinamente apretó los labios y guardó silencio-. El tema anterior repentinamente hecho a un lado. La verdad, era que Midoriya se sintió muy curioso de pronto, o tal vez ¿solo quería volver a la normalidad tras toda la tensión previa?, ciertamente, eso podría considerarse una salida.
Como fuera, iba a tomarlo.
—¿De verdad?—preguntó entonces, acercándose al otro sin darse cuenta y alzando una de sus manos—. ¿Es por tu particularidad? ¿Por la nitroglicerina? ¿De verdad se nota cuándo respiras de cerca? Pero yo asumí… ¿no debería notarse solo en tus manos? ¿O es algo que se extiende a todo el cuerpo?
Kacchan retrocedió un paso.
—Tú…no te atrevas a olerme, maldito nerd.
¿Él podía hacer eso?
—¿Por qué no? Solo necesitaría tu brazo o tu hombro para comprobar- ¿¡K-Kacchan!?—Gritó del pasmo, retrocediendo, cuando vio y escuchó las explosiones en sus manos ayudándolo a adelantarse, agarrar bien sus cosas y salir de allí rápido.
»—¿¡Ahora por qué estás corriendo!?
—¡Vete a la mierda y muere!
.
…
.
A diferencia de los días previos, el viernes pasaría sin problemas.
Más allá del aviso de Aizawa sobre sus tareas recuperativas, los intentos inútiles por descifrar su previa conversación con Kacchan, la extraña cautela de este mismo durante su breve encuentro matutino, y una conversación parcialmente incómoda con Asui sobre cómo era hablar con él en vez de solo mirarlo -Midoriya había olvidado por completo la conversación que tuvieron la semana anterior-, el día trascurrió sin mayores complicaciones.
Las clases teóricas no se habían sentido tan pesadas y las clases prácticas siguieron su curso habitual, la única diferencia fue que él y Kacchan estuvieron mutuamente de acuerdo en no salir por una carrera durante ese día –y Midoriya agregó a esto sus propias 'carreras verbales', por si acaso-.
El entrenamiento del día anterior los había desgastado más de lo que creyeron en ese momento –incluyendo la carrera improvisada de regreso a los dormitorios-, por lo que descansar un día sonaba de lo más lógico. Además, acordaron reunirse el día siguiente para completar los deberes extra que Aizawa les había dejado, lo que incluiría, por supuesto, una evaluación práctica bajo su tutoría antes del almuerzo del día sábado. Asi que les convenía hacer todo lo teórico antes esa misma mañana, básicamente.
Entonces, el día sábado llegó.
Encontrarse con Kacchan en un solitario primer piso y antes de las nueve de la mañana, no le provocó mayor conmoción esta vez, después de todo, seguía entusiasmado porque pasarían más tiempo juntos y a pesar de los inconvenientes que pudieran presentarse en el proceso, le gustaba saber que podrían trabajar en solucionarlos. Un enfrentamiento como el del día jueves, por ejemplo, habría sido el final para ambos de haberse presentado solo meses antes y como al final no lo había hecho, Midoriya lo tomaría como otra victoria para los dos.
Y el desayuno tranquilo serviría para infundirle otra dosis de optimismo.
—¿Debo traer mis cosas a la sala?—había preguntado después, mientras se encargaba de limpiar lo que ensució para desayunar.
—No—dijo Kacchan—, el lugar va a llenarse pronto con los idiotas molestos. Será mejor estar arriba.
De la nada, la pregunta: '¿tú habitación o la mía?', irrumpió en sus pensamientos con una voz extraña. Cerró los ojos un instante y suspiró ante los desvaríos en su cabeza.
—¿Habitación?—dijo en cambio, fregando la loza.
—La mía.
Midoriya se detuvo.
—¿En serio?—dijo, girando un poco el rostro para verlo porque, aunque era una opción válida, lo había tomado igualmente por sorpresa saber que le dejaría entrar a su habitación.
A su lado, Kacchan rodó los ojos y bufó, como si no pudiera creer que Midoriya todavía se sorprendiera y aclaró:
—No pienso tener toda tu basura distrayéndome, Deku.
—¡La mercancía de All Might no es basura!—Midoriya reclamó.
—¡Claro que no, idiota! Pero hay un límite en cuántos productos de él puedes guardar... Tú los sobrepasas todos, nerd.
—No sobrepaso nada…—replicó, aunque después le entró la duda recordando lo que se había dejado con su madre en el departamento—…Creo.
Kacchan hizo una pausa y en vez de restregarle a la cara cómo había tenido razón, entrecerró los ojos hacia la loza no enjuagada entre sus manos y chasqueó la lengua.
—Solo date prisa, para que empecemos de una buena vez.
—Sí, sí—Midoriya sonrió un poco aliviado, volviendo a lo suyo—, estoy casi listo, Kacchan.
.
.
En cuanto entró en la habitación de Kacchan, fue imposible para Midoriya contener a su memoria. Casi de inmediato, pudo reconocer lo que estaba a plena vista; una prueba más de que los sueños compartidos habían sido reales, pensó. El escritorio, el librero y la cama de Kacchan estaban en su mismo sitio y aunque la coloración de los mismos era algo discordante, no cabía duda de que solo se debía a que su percepción de los colores, difería de cuando estaba dormido.
—¿Piensas quedarte ahí parado todo el día?—dijo Kacchan.
Midoriya negó con la cabeza y avanzó más hacia el interior, cerrando la puerta.
No tenía intención de distraerse de lo que realmente había ido a hacer allí, después de todo, tenían el tiempo limitado antes de ir al gimnasio para la evaluación con Aizawa. Sin embargo, tras pasar varios minutos allí adentro, se percató de que mantener la concentración no sería tan sencillo como creía.
Ellos estaban físicamente cerca. Mucho más que nunca fuera de los combates y sentarse el uno junto al otro compartiendo un escritorio, no acababa de ser una buena idea. Era realmente difícil no distraerse a medida que avanzaba el tiempo.
Kacchan seguía siendo una presencia cálida y firme, pero a diferencia del pasado día jueves -donde al menos los separaban unos centímetros-, ahora se encontraban mucho más cerca. Cada vez que uno de los dos se movía, el roce de sus brazos les recordaba que estaban en contacto casi constante y en los breves momentos en que intercambiaban opiniones sobre los deberes, Midoriya creía que su rostro se encendería en llamas por la intimidad que despertaban.
De cualquier manera, lo peor no era esa parte.
Él, que siempre había tenido problemas para sentirse mínimamente cómodo si alguien, cualquiera, se le acercaba demasiado, tuvo que reconocer que lo peor en esa situación, era que con cada roce o palabra casi murmurada entre ellos, se le hacía más agradable y cómoda la cercanía. Sentía un cosquilleo que poco a poco crecía bajo su piel, como un impulso llamándolo a probar cuáles serían los límites de esta situación en particular. Y no solo los de él, sino también los de Kacchan.
Tuvo que hacer un esfuerzo abismal para tranquilizar su respiración.
Era innegable que estaba ansioso y para su propia sorpresa, incluso anhelante de más contacto. Aunque si lo pensaba un poco, probablemente era bastante normal sentirse atraído a tener contacto físico con la persona que querías. Y mucho más, de hecho, si esta persona no parecía rechazar este tipo de avance. Pero mirando a Kacchan de reojo, quien no lucía particularmente tenso y solo miraba fijo hacia lo que escribía -con el ceño más fruncido que nunca-, llegó a una conclusión tan clara como frustrante.
Esa última parte no podría aplicarse a Kacchan, porque la triste realidad era que Midoriya no tenía idea de lo que Kacchan pensaba de lo que sentía por él. Y la posibilidad de que continuara simplemente ignorando todo aquello, parecía ir en aumento con cada día que pasaba. Con ese presagio en mente, Midoriya fue incapaz de dejar pasar el burbujeo de molestia que crecía en él en esta ocasión.
No podía dejar que Kacchan continuara ignorándolo a estas alturas, por lo que, sintiéndose temerario, tragó saliva y tomó el lápiz con más firmeza.
En ese momento, estaba determinado no solo a terminar de resolver sus deberes correctamente, sino también, a obtener alguna reacción de Kacchan. Fuera cual fuera. Ya había intentado sacarle palabras el otro día, sin buenos resultados, asi que probaría con algo más.
Durante la siguiente hora, no se preocupó más por contener el movimiento de su brazo derecho, ni de hacer uso de más espacio en su lugar, provocando que también sus piernas se tocaran debajo del escritorio y se rozaran de vez en cuando. La verdad, era que le estaba tomando todo su esfuerzo no hacer caso de su timidez, encogerse en su asiento y detenerse por completo. Esta era una apuesta demasiado arriesgada para su pobre corazón, pero aun así, se concentró lo más que pudo en alcanzar su objetivo y no dejarse abrumar por la vergüenza…Sin embargo, lo único que Kacchan hizo después de todo ese tiempo, fue tensar un poco más los hombros, entrecerrar los ojos de vez en cuando y luego de unos minutos, relajarse una vez más.
Nada de gruñidos, resoplidos o alegatos para que se alejara de su espacio personal. Ni siquiera una señal física que le indicara su deseo por distanciarse.
Nada.
No debió ser tan inesperado que su decepción y frustración superaran todo lo demás.
¿No estaba demasiado concentrado en la hoja frente a él, a pesar de que Midoriya siguiera tocándolo tanto? ¿Por qué parecía que no le importaba en absoluto? De verdad, Midoriya preferiría un rechazo directo y lleno de ira a esto, tan parecido a la indiferencia. ¡Y eso no era una buena señal, no viniendo de la persona menos indiferente que conocía! Darse cuenta de ese detalle, que no era el único al que estaba afectando toda la falta de comunicación, fue lo que terminó por llevarlo al límite.
Ya había tenido suficiente.
—Kacchan—lo llamó, mirando fijamente a su perfil.
—¿Qué tienes?
Respiró profundamente y lo soltó, con el rostro impasible:
—¿Por qué no estás explotándome la cara?
Kacchan detuvo abruptamente el movimiento de su lápiz y giró la cara para mirarlo, absolutamente incrédulo.
—¿Qué mierda, Deku?—preguntó en voz baja e inclinando un poco la cabeza—. ¿Acaso quieres que lo haga?
—¿Qué-? ¡No! ¡Claro que no!—se dio prisa en decirle, haciendo una mueca y medio insultado, ¿cómo había llegado Kacchan a una conclusión cómo esa?—. ¿¡Cómo voy a querer que me hagas algo así!?
—¡Y yo qué sé!—replicó, viéndose incómodo pero aún sin alejarse—. Fuiste tú el que mencionó esa puta basura en primer lugar.
—¡Ya sé!, pero no quería dar a entender eso—, se quejó, más que frustrado.
—…Como sea que digas, nerd.
Notando que había más confusión que otra cosa en la expresión ajena y todavía cero intenciones por alejarse de su toque, Midoriya se cruzó de brazos sobre el escritorio y dejó caer al cabeza entre ellos, mirando hacia el costado para probar una última cosa.
Su recurso final.
Apenas lo hizo, Kacchan relajó un poco su postura, sin embargo, no hizo amago de alejarse más por su propia cuenta. Sus piernas todavía se tocaban y compartían calor debajo del escritorio. Midoriya escondió por completo la cara al sentirlo.
—Oye—dijo Kacchan, dando un golpe inusualmente suave sobre su hombro—, levántate de ahí y termina de responder tu mierda.
Dando un largo gemido por lo bajo, frustrado, Midoriya contuvo la respiración y apretó los labios.
En serio, ¿qué le pasaba a Kacchan? Este desarrollo iba más allá de cualquiera que hubiera sucedido antes. Y no creía poder seguir soportando este tipo de incertidumbre, solo escalando en más y más niveles de cercanía, pero sin saber realmente qué significaba para los dos. Sin saber que propósito final tenían. ¿Tan malo era querer tener certeza de lo que pasaba?
¡Él solo deseaba entender!
—¿Siquiera estás escuchándome, Deku?
—Lo hago—, dijo, enderezando su postura pero sin querer ver al otro todavía. Estaba tan cansado y enojado, aunque no sabía si lo estaba más con Kacchan o consigo mismo.
—Entonces-
—Pero—lo interrumpió de tajo, ya harto de los desvíos de tema—Pero ya estoy cansado…y no,no estoy hablando de los deberes, Kacchan—se apuró en aclarar, ahora sí viéndolo directamente y más serio que nunca durante esa semana—, estoy hablando de mis emociones, aunque a ti no te guste hablar de eso.
Ninguna señal por moverse aparecía todavía. Los dientes presionados con fuerza y un gruñido incómodo, fue lo único que obtuvo de respuesta. Midoriya suspiró y miró hacia el techo. Por supuesto, Kacchan seguiría sin decir nada, pero al menos esta vez, él sacaría todo lo que estaba molestándolo.
—¿Sabes?—continuó—, por más que intento e intento y realmente trato de darle sentido a lo que estás haciendo, de darle sentido a como actúas conmigo en el último tiempo, incluso- incluso con lo que me dijiste sobre intentar ser amigos. Aun así, no te entiendo—reclamó, formando puños sobre el escritorio—. No puedo, Kacchan…Esperaba que me despreciaras ¡o- o que te alejaras de mí!—insistió, acercándose más al otro y tomando uno de sus brazos con fuerza. Los ojos de Kacchan se abrieron grandes, alternando entre ver su mano y su rostro—. ¡Pero aún no me estás echando, así que…! ¿¡Qué es lo que quieres!? ¿¡Por qué no me alejas!? ¿No te das cuenta? Estas dejando que te toque, que yo te toque…—finalizó, desesperado.
En ese instante, a toda su frustración se le sumaron unas imperiosas ganas de llorar y su respiración era algo errática.
¿Qué le estaba pasando?
¿De verdad había tenido eso guardado todo el tiempo?
—Deku—dijo Kacchan después de un momento, pareciéndose otra vez a su yo irritado; sus palabras firmes—. No tengo ni puta idea de qué ideas flotarán en tu cabeza todavía, pero mierda, estoy seguro de que no puedes despreciar ni alejar sin una buena razón a tus malditos amigos…
—¡Ya sé eso!—gritó enojado, usando también su mano libre para acercar más al otro y hacer el maldito punto—. ¡Lo sé!, pero tú y yo somos diferentes, ¡esto es diferente y lo sabes! ¡No es normal que no me desprecies y mucho menos que permitas todo este contacto entre los dos después de saber lo que siento por ti, Kacchan!
Se dio un momento para respirar, soltando al otro, poniéndose de pie y comenzando a dar vueltas por la habitación. Tenía lágrimas en los ojos.
—¡O que ni siquiera lo menciones, ya que estamos en esto!—siguió, dolido, sin importarle nada—¿Solo planeas ignorar lo que siento y dejarme así, sin un rechazo directo?—.Vio a Kacchan fruncirle el ceño ante eso y abrir la boca, pero no se molestó en esperarlo—. ¡No creo que seas una de esas personas Kacchan!
—¡Oye, nerd-!
—¡Y oh!, ¡por supuesto!—Midoriya levantó las manos con exasperación—¡tampoco es normal que yo me quedara a tu lado sin pedirte una maldita explicación hasta ahora!—añadió, antes de mirar a Kacchan de nuevo como si esperara una respuesta:
»—¿Acaso de verdad soy un idiota?
Luciendo medianamente descolocado pero a la vez bastante tenso, Kacchan se levantó de su silla y se le acercó a paso firme, quedando de pie frente a él. Una vez que lo examinó de pies a cabeza con los ojos entrecerrados, se pasó una mano por el cabello, volvió a bajarla y chasqueó la lengua.
—Maldición, Deku… ¿ya terminaste?
Midoriya sorbió una vez y lo miró con dagas en los ojos, todavía sintiéndose frustrado ante su apariencia de control. ¿No era siempre Kacchan el de las explosiones de ira?, ¿el de los gritos?
—Todavía no—dijo por fin, aún de mal humor pero sin necesidad de levantar la voz—. O sí. No lo sé. ¿Ya te dije cuánto detesto saber algo a medias?
Los ojos rojos brillaron con intensidad.
—No, pero puedo intuirlo, nerd.
—Bueno, ahora te lo confirmo: detesto saber algo a medias, sobre todo si trata de algo como esto—, especificó, señalándolos a ambos y fue gratamente aliviante reconocerlo en voz alta.
—…Lo sé—Kacchan inclinó un poco la cabeza—. ¿Ahora si terminaste?
—Sí.
—Bien—le dijo, volviendo a tomar asiento y después se cruzó de brazos. Su mirada era fulminante—. ¿Qué demonios pasa contigo? ¿No podías pedirme una maldita explicación directa en vez de soltar toda esa basura?
Él lo miró, indignado.
—Kacchan —se quejó, sin saber de qué otra forma dirigirse a él a estas alturas—, cada vez que lo intentaba, tú desviabas el tema ¿recuerdas?
Un par de segundos pasaron, silenciosos.
—…mierda.
—Sí, mierda—repitió, con la poca frustración que le quedaba.
Kacchan formó una mueca al escucharlo, pero desapareció en cuanto miró hacia la ventana.
—No fue a propósito—dijo por lo bajo.
—¿Qué?
—¡Que desviara el tema!, no fue a propósito. No del todo. Solo...no estaba preparado para una maldita confrontación como esta, ¿está bien?
—No sé, depende, creo—. Midoriya aflojó las manos que había hecho puños sin darse cuenta y se afirmó a un lado del escritorio—. ¿Estás preparado para hablarme ahora? Porque no me siento capaz de seguir así, sin decir nada.
De hecho, tal y como se sentía en ese momento, se creía capaz de sacárselo incluso si debían luchar por ello y eso, precisamente, era lo que quería evitar a toda costa…aunque Kacchan se lo hacía todo tan difícil. Este, por su parte, se lo quedó viendo largamente como diciendo: 'Si, ya me di cuenta de eso. Maldición', pero no fue una respuesta confrontacional lo que salió de su boca, gracias al cielo.
—Sí, estoy listo—dijo Kacchan, tras inspirar con fuerza—. Solo lanza una maldita pregunta.
Midoriya tragó saliva.
Allí comenzaba, realmente, de verdad estaban haciendo esto. Por fin. Notando cómo sus manos empezaban a sudar un poco de los nervio, Midoriya se tomó un segundo para considerar con cuál de todas sus dudas debería comenzar, sin embargo, recordar los últimos días y el cómo tendían a marchar las discusiones entre ambos hizo todo el trabajo.
Iría directo al punto, decidió, sin sutilezas de ningún tipo.
—¿Por qué no me alejaste después de saber lo que siento por ti, Kacchan?
Tan pronto como terminó y se quedaron viendo el uno al otro, notó como un calor conocido le subía hasta las orejas. Midoriya gimió de la vergüenza y desvió la mirada hacia la puerta. ¡Eso había sido más difícil de afrontar de lo que esperaba!; incluso gritarlo antes había sido mucho más sencillo a decir verdad. Aun así, dejó que su curiosidad por la respuesta de Kacchan superara todo lo demás y lo miró brevemente, notando que tampoco veía en su dirección y que parecía querer pulverizar la hoja con sus deberes no terminados.
—Yo…—dijo, dubitativo y sujetó el lápiz que había estado utilizando, antes de solo soltarlo sobre la mesa y chasquear la lengua. Formó un puño con esa misma mano antes de seguir. Se veía más convencido que al principio:— ¿Sinceramente?—dijo, casi con ironía—, estaba más preocupado por resolver mi propia mierda…
Aún confundido, Midoriya se dejó caer otra vez en su asiento pero se mantuvo a mayor distancia. Estaba por abrir la boca para reclamar por la ambigüedad de dicha respuesta, pero Kacchan no le dio tiempo.
—Y lo que quiero decir con mi propia mierda, Deku, es-…es a lo que te grité mientras todos veían esa estúpida película.
No bien terminó de explicarse, los sucesos del domingo pasado volvieron a Midoriya, hasta detenerse en su siesta involuntaria y el último sueño que había compartido con él. Midoriya abrió grande los ojos y respiró hondo, sonrojándose de nuevo mientras por fin entendía lo que eso significaba: después de todo, Kacchan si aceptaba que tenía sentimientos románticos por él, pero…
¿Por qué no se sentía tan bien cómo esperaba?
—Ya veo…
—Sí, sí, lo que sea —continuó Kacchan, y sus ojos entrecerrados, brillantes, se mantenían fijos en él a pesar de toda la tensión que exudaba su postura—. ¿Y bien? ¿Ya estás satisfecho?
Descontento de repente, fue su turno de fruncir el ceño.
—No.
No podría estarlo si Kacchan seguía a la defensiva, reconoció, y al instante siguiente, Midoriya lo vio abrir la boca con gesto agresivo y tensar las manos, probablemente listo para recriminarle a gritos y varias explosiones por su inconformidad. No obstante, en vez de hacer todo eso, Kacchan cerró la boca, exhaló con fuerza por la nariz y dijo, evidentemente frustrado:
—¿Y por qué diablos no?
Tuvo que apretar los labios en silencio y desviar la vista para evitar explotar como antes. ¿Cómo iba a estar satisfecho, si el recelo de Kacchan lo obligaba a inferir lo que este sentía por él? Además, que Kacchan sintiera algo por él, no implicaba que estuviera dispuesto a aceptar el cariño de Midoriya.
—¡…maldición, Deku!, ¿ahora volviste a ser tímido?
No dispuesto a ceder, Midoriya se mantuvo callado y utilizó solo su expresión obstinada para enfrentarlo por un largo tiempo. Incrédulo y frustrado a partes iguales, Kacchan apretó la dentadura y los puños intensamente, hasta que se levantó de golpe, gruñendo y pisando fuerte.
—¡Tú-…! ¡Bien! ¡Bien, maldita sea! ¡Como quieras!—escupió, exasperado, sin creer que estaba cediendo mientras se paseaba de un lado a otro por la habitación, hasta que se detuvo cerca de la entrada y lo enfrentó con una seriedad intensa. Midoriya tembló involuntariamente cuando Kacchan volvió a hablar:— ¡Supongo que me toca desempacar ahora todo este bolso de mierda!
Midoriya pestañeó rápido un par de veces y quería preguntar:'¿Desempacar Qué?', cuando Kacchan alzó un poco el mentón, más tenso que nunca y soltó la bomba de las bombas.
Una de seis palabras.
—Quiero que me ames, maldito Deku.
Pasó un segundo.
Luego dos más en completo silencio, hasta que la boca abierta de Midoriya por fin fue capaz de emitir sonidos coherentes sin morir en el intento.
—¡E-e-espera, ¿qué quieres qué?! —balbuceó, levantándose torpemente de la silla, con la cara ardiendo y el corazón en la boca.
—¿Acaso estás sordo? —dijo Kacchan y apretó la dentadura a la misma velocidad con que sus mejillas se encendían de rojo—. ¡Dije: quiero que me ames, maldita sea!—remarcó, su tono de voz aún certero a pesar de todo—. Por eso no te alejé, ni yo me fui a la mierda. Voy a convertirme en tu maldito mejor amigo primero—siguió—, porque es el mejor camino que encontré para acercarme a ti ylograrlo.
Profundamente aturdido, Midoriya sintió que perdía el aliento de nuevo y su pecho se sentía tan lleno que podría explotar en cualquier momento. ¡Había esperado cualquier cosa por la que hubiera querido mantenerse cerca de él, cualquiera, menos algo como aquello! Era una motivación, o más bien, una meta que parecía tan grande, tan importante y personal cómo esforzarse para que alguien lo ame, para que Midoriya lo ame, incluso sabiendo que él ya...
—Pero Kacchan—dijo, avanzando un paso y tragando la poca saliva que tenía—, ¡tú ya sabes que yo-¡
—¡Maldita sea, Deku!—espetó, llevándose una mano al pecho y retorciendo la tela allí—. ¡Voy a hacer que me quieras pero no como estoy ahora!
Midoriya retrocedió el paso que dio antes, pillado por sorpresa una vez más. Al frente, Kacchan lo miraba con los ojos demasiado brillantes, un poco humedecidos y con las cejas en una línea casi angustiosa. Lo vio menear la cabeza con brusquedad un intento fallido por serenarse.
La mano en su pecho cayó.
—No soy un idiota —escupió después, casi arrastrando las palabras—. Sé que hay un montón de mierda que necesito reparar aquí para que algo así sea posible, aunque jamás he sido bueno en reparar cosas…—Midoriya quería objetar algo, pero Kacchan no lo dejó—, maldición, ¡soy bueno para explotarlo todo, y a veces, para seguir adelante con el maldito desastre que queda! pero con todos estos malditos sueños y lo que vi ahí, estoy seguro de que no funcionara a menos que compense de alguna forma toda la mierda que hice primero. ¡Asi que grábatelo bien en la cabeza, Deku!—declaró, y era la imagen pura del desafío y la determinación, aunque sus labios temblaran mientras hablaba—. ¡Voy a ser el amigo más increíble que puedas imaginar y si tú- sí puedes llegar a quererme cuando logre ser el mejor, no dudaré en aceptarte y dártelo todo, maldición! ¿Me oyes? Es una promesa.
Por primera vez en mucho tiempo, Midoriya no encontraba las palabras correctas para expresarse.
Solo fue capaz de quedarse viendo a los ojos rojos, vibrantes, valientes que conocía desde la niñez, maravillado y conmovido hasta la médula. Una oleada de calidez lo recorrió de pies a cabeza, quitándole el aliento, llenándolo, abrazándolo por todas partes y haciendo que quisiera correr, saltar y reír incontrolablemente pero llevando a Kacchan con él, acercarse, besarlo, tocarlo, asegurarse de que todo era real.
Sin embargo, ¡sus hombros y manos comenzaron a temblar apenas se dio cuenta de que no podía solo acercarse a Kacchan y hacer eso! Y ni un segundo después, dejó salir un sollozo en vez de un suspiro. Su visión se nubló por las lágrimas y las dejó caer porque, ¿de verdad estaba pasando todo aquello? ¡Era demasiado…demasiado…!
—¿¡Y ahora qué mierda!?—dijo Kacchan, indeciso entre alejarse o acercarse a él y viéndose algo pálido, asustado—. ¡No te dije todo esto para que lloraras!
—¡Es que-!, ¡es que Kacchan!—dijo, intentando contener el llanto— ¡Hasta para confesarte eres increíble!
—¿Qu-é-?—tartamudeó este, sonrojándose de nuevo—. ¡No me estaba confesando, idiota!
Midoriya ignoró la negación sin sentido y se limpió la cara con el antebrazo.
—Y no tenías que hacer una promesa tan grande—dijo, riendo con cariño y agregó, sintiéndose valiente—, yo ya te quiero.
—¿Ha? ¿Me estás jodiendo? ¡Necesito hacer las cosas bien para merecer eso!—gritó, incrédulo y nervioso, acercándose a Midoriya pero sin ser intimidante en lo absoluto—. ¡Asi que déjame resolver esto para conquistarte como se debe, maldición!
—¡Pero eso ya lo estás haciendo, Kacchan!
—¡Todavía no es suficiente, mierda!
A esas alturas sus rostros están tan cerca y se ven tan avergonzados por sus palabras honestas, que ambos gimieron a la vez. Kacchan, llevándose ambas manos a la cara como si pudiera ocultar su rubor con ellas, mientras Midoriya apretaba los labios, sus brazos temblando y dándose fuerzas para lo que quería e iba a hacer.
—¿¡Deku!? —Exclamó Kacchan, al tiempo que sintió que sus brazos lo rodeaban en un abrazo—. ¿Qué demo-?
—¡Kacchan! —lo interrumpió, con la cabeza oculta sobre su hombros y aferrándose más a él. Kacchan tragó saliva:— ¡Siento tener que repetírtelo pero ya te quiero!
Pudo oír el sonido de su dentadura chocando con fuerza y otro gemido avergonzado.
—¿¡Puedes dejar de soltarlo así!?—gritó después, queriendo empujar sus hombros.
—¡No!—replicó Midoriya, resistiendo lo mejor que pudo en su sitio—. ¡Te quiero, te quiero, te quiero, te quie-!
—¡Maldición!—interrumpió, sonando más nervioso que enojado, mientras forcejeaba con él para mantenerlo alejado de su hombro—. ¡No estoy aceptando esta mierda! ¿¡Escuchaste bien!?¡Tengo que ganármelo como se debe!
—¡Entonces déjame ayudarte a ganarlo, imbécil!
Ninguno dio su brazo a torcer esta vez.
Literalmente.
Forcejearon por varios minutos, empujándose el uno al otro, forzando sus manos y cuerpos para que el otro retrocediera, pero no servía de nada. Sus dedos, ahora algo sudados, pero apretados como garras sobre los de Kacchan, comenzaban a verse blanquecinos en los bordes por la presión y sus dientes apretados chirriaban por el esfuerzo constante.
Entonces, logró golpear a Kacchan contra su escritorio. Este, en su desesperación por estar acorralado, gruñó y gritó con demasiado ímpetu, sorprendiéndolo al soltarse de su agarre, y se abalanzó hacia adelante empujando a Midoriya hasta que tropezó y cayó de espaladas sobre la cama. Con Kacchan encima suyo.
—Ka-
—¡Solo mírame…!—exigió, mirándolo desde arriba con un brillo húmedo en los ojos, antes de apretar los dientes y posar la frente sobre su pecho—. Mantén tus ojos en mí, Deku...Seré el mejor héroe y la maldita mejor persona que puedas tener en tu vida.
Aun agotado por el forcejeo, Midoriya vio con atención el cabello rubio y sonrió, complacido más allá de eso.
—Lo haré...—dijo y colocó sus manos sobre las de Kacchan que ahora se agarraban con fuerza de su ropa—. Y yo no dejaré de quererte, Kacchan—prometió también, con el corazón hinchado de esperanza y le dio un suave apretón a sus manos, convencido de sus propias palabras—. Asi que tampoco dejes de mirarme, ¿está bien?
Vio las orejas de Kacchan cubrirse de rojo.
—¡M-maldición…!—dijo este, su voz temblaba un poco—. ¡Voy a ser un novio tan increíble que no querrás deshacerte de mí nunca!, ¿lo entiendes?
Tuvo que inspirar profundamente debido a la emoción y cerrar los ojos que comenzaban a arderle.
Sentía un apretón en la garganta.
—Yo también…me esforzaré para que no quieras alejarme…
Kacchan hundió más el rostro sobre su pecho un segundo, antes de que volviera a alzarse sobre del todo de él, moviendo un poco el colchón de paso. Midoriya lo escuchó bufar, divertido esta vez.
—Como si necesitaras esforzarte por ser más bueno que esto, mierda—, hizo una pausa antes de añadir con seriedad—. Tú solo preocúpate por la parte del héroe y no te quedes atrás.
Abrió los ojos entonces, para verlo directamente. Kacchan lo miraba casi con adoración y el rostro rojo todavía y sonreía también. Midoriya sabía que lucía exactamente igual en ese momento y no le importó.
Estaban juntos en esto.
—Lo prometo—dijo, soltando una de sus manos y posándola sobre su hombro para erguirse un poco y abrazarlo de nuevo. Era tan cálido—. Voy a alcanzarte y superarte aunque te quiera, Kacchan.
Cuando notó que giraba el rostro un poco más hacia el suyo, casi respirando el uno sobre el otro, Midoriya tragó saliva y desvió brevemente la mirada, cohibido.
El sonido de su voz lo hizo temblar de cualquier manera.
—No necesitas recordarme eso, estúpido Deku.
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-FIN-
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¡Y ahí está el final!
¿Qué les pareció? Sé que todo el proceso de los personajes para llegar aquí se alargó bastante, sin embargo, mi objetivo era mostrar más que decir lo que Bakugou, como personaje, quiere lograr aunque no sea fácil…y cómo afectaba todo esto a Midoriya, claro xD.
Fue realmente difícil llegar hasta aquí y todavía falta el epílogo, no me olvido de eso (que ya está en construcción, por cierto :'D). Sé que ya lo he dicho en alguna otra historia antes pero es que, de verdad, ¿cómo termino la idea corta para un one-shot en esta cosa de más de 60.000 palabras? Pero Uff…sí que fue una buena experiencia de aprendizaje.
¡Pero lo más importante! Muchas gracias por llegar hasta aquí conmigo, incluso después de todo el tiempo que estuve sin actualizar. Su apoyo es y seguirá siendo algo invaluable para mí y para poder seguir escribiendo y espero volver muy pronto con alguna otra historia para estos dos, ¡que ideas nunca faltan!
¡Nos leemos en el epílogo! \ ( ^-^) /
…
Y ahora…para terminar y como punto bastante extra (y si a alguien le da el tiempo), quisiera enumerar algunos hechos del subtexto que me ayudaron a desarrollar la historia (pero que no expliqué dentro de la misma y que tampoco haré después. Lo siento):
1*Tsuyu sabía que algo pasaba entre Bakugou y Midoriya, no exactamente qué, pero sí. ¿Por qué? Porque ella vio el choque entre Rai y Bakugou, y fue ella quien aconsejó a la pobre chica de hablar con Aizawa para que hiciera algo, tranquilizándola (y sí, el profesor de mis niños le es intimidante).
2*Kirishima fue uno de los primeros en descubrir el enamoramiento de Bakugou. Lo animó en varias ocasiones por eso, como buen amigo que es… Aunque al final fue convencido de soltar la lengua y el resto del grupo se enteró también.
3*Todoroki sabía que a Bakugou le atraía Midoriya, pero no que a Midoriya le gustara Bakugou. ¿Por qué? Porque él era receptor de las miradas de muerte de este cuando estaba cerca de su amigo. Y básicamente, se hartó de ser tratado injustamente y lo enfrentó (antes de que empezara todo el desastre). Le aconsejó ser sincero con su amigo, o que él lo haría en su lugar (adivinen quien malinterpretó todo xD). De todas formas, Todoroki se mantuvo al margen por un tiempo pero se cansó de eso al ver que Midoriya se veía cada vez más decaído (es un amigo preocupado).
4*El día de la última película y el sueño de la confesión espontánea de Bakugou, sucedió después de que este se fuera de la sala para estar solo en su habitación, ya que acababa de ver cómo Midoriya se quedaba dormido por casualidad sobre el hombro del pobre Todoroki (situación que no duró mucho, porque este se levantó casi de inmediato para buscar algo de beber, dejando a Midoriya babear el sillón xD).
