Capítulo 12:

El bosque Hueco

Parte 2

Era su penúltimo año y había sido uno de los mejores desde que podía recordar: no había tenido problemas con los exámenes, o terminando haciendo un desastre en el salón de pociones. La señorita Cackle, tenía razón, la pelea con Ethel debía terminar o al menos, tenía que pactar hacer una tregua entre ellas. A Ethel tampoco le convenía que la terminaran expulsando.

Seguían caminando, adentrándose más en el bosque. Los ingredientes que le faltaban por recoger estaban al otro lado del lago, no podían cruzar con sus escobas ya que la señorita Hardbroom se los había prohibido. A veces pensaba que su principal alegría de ella, era infundir miedo y castigar a sus alumnas. Que se levantaba cada mañana pensando que castigo pondría, solo de pensarlo, le daba escalofríos. A ella no le molestaba tanto como a Ethel esas caminatas por el bosque, le recordaba de cuando era una niña e iban tomadas de la mano, con su madre; ella le enseño todo lo que sabía acerca de cómo sobrevivir: como seguir rastros, que dirección tomar si se perdía o que alimentos tomar. Como extrañaba esos días, pero ahora que estaba en la Academia Cackle, estaba más enfocaba en convertirse en una bruja, junto a Maud y Enid. Esos días solo quedaban ahora en sus recuerdos.

Miro al cielo y observo las nubes oscurecerse cada vez más. Sabía que estarían en problemas si no se daban prisa, ya que era signo de que caería una tormenta, y estaban algo lejos de la escuela, como para regresar caminado.

Pensé que nunca llegaríamos- dijo Ethel viendo la orilla del lago- en esta parte del lago encontraremos la remiculas- volteando ver a Mildred- Es el ultimo ingrediente ¿no?

Si- mirando su libreta donde había anotado los que faltaban- al parecer es la ultima

Unas gotas de lluvia lentamente empezaron a caer del cielo, una tras otra. De repente una lluvia impetuosa y repentina las envolvió a ambas.

Tenemos que cubrirnos- dijo Mildred mirando a su alrededor

¿Dónde? No hay nada cerca de aquí- Ethel fue entonces cuando recordó el pergamino que había leído de su antepasado, de Amelia. Donde los antiguos magos y brujas habían venido al bosque hueco a esconderse de la persecución- tiene que haber unas cuevas cerca de aquí- se dijo para si misma- ocultas con magia… lo que perdido esta, se debe encontrar, deja que sus secretos puedan liberar…- moviendo los dedos

Ante ellas apareció una enorme colina, que debajo de ella, había una enorme cueva "No puedo creer que sea verdad" y sin pensarlo dos veces corrió hacia a ella. Mildred estaba algo sorprendida, de que Ethel supiera que ahí se encontraran cuevas. Los rayos sonaron cada vez más cerca y vio como una enorme descarga eléctrica, era atraído por un enorme árbol que se partió a la mitad.

Mildred corrió tan rápido como pudo, y pudo salvar a Ethel antes de que la mitad del árbol se le cayera encima. Ambas rodaron cuesta abajo, hasta llegar a la entrada de una de las cuevas. Ethel se levantó de prisa, y sin siquiera voltear a ver a Mildred se adentró a la oscuridad, de aquella oscura caverna.

¡Ethel! - exclamo Mildred todavía en el suelo- ¿A dónde vas? ¡Es peligroso que entres ahí sola!

Aun con su cuerpo adolorido, se levantó para detenerla. Corrió rápidamente hacia ella y la tomo del brazo, jalándola para detenerla.

¡Ethel! - dijo Mildred con voz alta. Pero nada de lo que decía parecía hacerla entrar en razón- ¿¡Ethel!? ¿Qué sucede?

¡No entiendes! Esta es la prueba- mirando alrededor- de que todo es cierto…la persecución…la profecía…todo

¿De que estas hablando? No entiendo

Ethel se desplomo en el suelo, cayendo sobre sus rodillas. Su mirada estaba perdida, era la primera vez que Mildred la veía de esa forma, frágil, vulnerable.

¡Estoy perdida! ...Todos tienen razón…soy malvada. Me merezco todo lo que me está pasando- una lagrima tras otra se le resbalaba lentamente por su mejilla, hasta caer al suelo.

Mildred no entendía muy bien la situación. Pero por su mente, pensaba que era por culpa de ella, la forma tan cruel que le había dicho del incidente del año pasado. Tenía que arreglarlo, no podía dejarla así.

No eres malvada Ethel…bueno, no completamente- Mildred se arrodillo y se sentó junto a ella- ¿lo dices por lo de la piedra fundadora? Solo tratabas de ayudar a tu hermana, para devolverle sus poderes.

No es cierto, lo hice para salvarme a mi

No mientas, Ethel, incluso yo he visto cuanto quieres a tus hermanas. Eres sumamente orgullosa, nunca dirás tus verdaderas razones.

Si, para que mi madre dejara de ignorarme

Mildred vio esa tarde, otra cara de Ethel. Una que pensaba que no existía, ella siempre había creído que para ella todo se le daba fácil. Que tenía talento natural para los estudios, el vuelo en escoba; pero al verla así, pensó que incluso ella tenía problemas con los cuales lidiar.

¿me dices que robaste la piedra fundadora, la clonaste solo para que tu madre estuviera orgullosa de ti? Incluso yo veo atrás de esa mentira- dijo mirándola a los ojos- bueno…si te hubieran atrapado, te hubieran expulsado y no hubiera mejorado la relación con tu madre. Pero funciono, que en todo caso y conociendo el carácter de tu madre, se molestó tanto de que tomaste algo tan valioso… Es verdad, eres egoísta e incluso algo cruel, pero no malvada. Al menos… no mucho…

Gracias…- dijo Ethel limpiándose las lágrimas del rostro

Ya sabes, cuando quieras.

La lluvia había terminado y tenían que regresar a la Academia Cackle. Cuando salieron de aquella lúgubre cueva, Ethel se aseguró de ocultarla de nuevo, no quería que nadie entrara a ella por equivocación. No, antes de que ella pudiera averiguar más sobre ella.

¿Por qué la ocultas de nuevo? - dijo Mildred

Si una persona no mágica viniera por aquí y viera una cueva que antes no estaba, se le haría raro, no crees. Estamos demasiado lejos del muro mágico que cubre al castillo

Ethel ¿Cómo sabias que estaba aquí, esa cueva? - dijo Mildred con curiosidad

No lo sabía, solo lo intuí. Leí en algún lugar que hace mucho tiempo, cuando las personas no mágicas nos perseguían, venían aquí…al bosque hueco, para ocultarse de la persecución - Ethel miro a Mildred y supo que había dicho demasiado, no sabía por qué se lo había contado-…Tenemos que recoger las remiculas- tratando de cambiar de tema

De camino de vuelta, ambas chicas habían cambiado un poco, su manera de pensar de la otra. Aunque ellas no lo admitieran, les empezaba agradar la otra y, justo antes de que llegaran a la entrada del castillo, Ethel se quedó parada, viendo a Mildred.

Mildred…puedes aguardar lo que sucedió en las cuevas, no quiero que se entere nadie

Claro… si tú me prometes algo a cambio

Si ¿Qué es?- dijo Ethel

No volvernos a pelear... ¿tregua?

Ethel se quedó un momento pensativa ¿y porque no? Tal vez después de la fecha de su cumpleaños, ya no tendrían que pelear más. Ahora que había comprobado que el pergamino de Amelia era verdad, tenía que volver a la habitación oculta. Tenía que leer la parte del pergamino que le faltaba, tenía que encarar la verdad acerca de cómo derrotar a Albert.

Tregua- dijo finalmente Ethel.