Cuando Ethel era niña, le encantaba meterse al cuarto de su hermana, leer sus libros y sobre todo montar en su escoba cuando ella estaba ocupada. Se colaba en secreto y en cuanto la tenía en sus pequeñas manos, volaba mientras nadie la veía. A un recuerda lo mucho que se parecía a Sibyl, la admiración que sentía hacia su hermana Esmeralda. Era inteligente, bondadosa y a todos le agradaba.

Pero conforme el tiempo paso, las cosas empezaron a cambiar. Empezó a sentir el peso, de lo que significaba su apellido y lo mucho que la comparaban con Esmeralda cuando no hacía algo bien, o todo lo contrario, cuando esperaban mucho de ella. Estaba bajo la sombra de su hermana, y lo detestaba. Era por eso que la mayor parte del tiempo trabajaba más duro que las demás, talvez así su madre estuviera la mitad de interesada en ella, como en su hermana.

Veía a sus compañeras entrar y salir de los salones, mientras caminaba lentamente por los pasillos de la Academia. Veía a Mildred, con sus amigas y se había dado cuenta de lo que había perdido todo este tiempo. Solo por enfocarse en sus estudios, por ser tan orgullosa y malvada. Si volvía atrás en sus recuerdos, de lo único que se acordaba era de las lecciones aprendidas, los premios ganados, solo eso. No había ni un solo recuerdo feliz en su memoria que hubiera vivido en la Academia Cackle. Y debido a eso, una parte de ella se sentía fracasada. Ya que no importo cuanto se había esforzado, su madre seguía sin verla.

Y ahora con lo que acaba de descubrir, era evidente que jamás pasaría. Una lagrima resbalo por su mejilla mientras entraba al salón de clases. Se sentía fuera de lugar, como si de alguna manera sobrara en ese ambiente.

"El destino debe estar riéndose de mi ahora", pensaba Ethel mientras se acomodaba lentamente en su lugar. Antes creía que Mildred era la que no pertenecía al mundo mágico. Pero ahora se daba cuenta de su error… era realmente ella, la que nunca debió estar ahí, en un principio.

¡¿Ethel!? ¡Ethel Hallow! - gritaba la señorita Hardbroom. Llamándole la atención- ¿Cuál es el ingrediente principal para la desaparición momentánea?

La mente de Ethel, por primera vez estaba en blanco. Se quedó pensando varios minutos y no supo cómo contestarle a la Señorita Hardbroom. Agacho la cabeza y dijo:

Lo siento señorita Hardbroom, no lo se.

Me sorprende de usted Ethel- la mirada de la señorita Hardbroom se poso en Moud- ¿Moud Luna?.

Algas de madre selva señorita

Las diferentes miradas, se posaron en Ethel Hallow. Unas curiosas, otras de alegría y algunas de preocupación. Como la de Mildred Hubble, era la primera vez que veía que Ethel no se interesaba por destacar ante los demás, ni le interesaba darle alguna explicación a la Señorita Hardbroom de su comportamiento. Al contrario, solo se quedaba ahí, en silencio, aceptando los malos comentarios que ella bien conocía.

Sin embargo, hubo alguien más aparte de Mildred, que se extrañó de esa conducta. Observando desde el asiento de atrás, Felicity, se dio cuenta que había algo diferente en Ethel. Esa luz que la rodeaba, la protección que Amelia le había puesto, lentamente estaba empezando a desaparecer. Tardo en darse cuenta, pero finalmente lo había descubierto. Amelia había sido muy inteligente en utilizar un diferente tipo de protección. Una protección que el mismo no entendía cómo funcionaba, desde hace ya mucho tiempo. Hasta ese momento.

"Debí haberlo sabido"— dijo Felicity mientras recordaba las palabras que Amelia le había dicho años atrás— "una protección basada en el amor y la lealtad, es la más fuerte de todas"

El hechizo era bilateral, y Albert lo sabía. El amor y la lealtad que tenía Amelia por su familia, ni el mismísimo tiempo había podido contrarrestarlo. Pero si la protegida, era quien rompía o rechazaba el vínculo. La protección mágica se terminaría rompiendo.

Felicity veía a Ethel, y sabía que había una parte de ella estaba dudando del amor de su familia hacia ella. Era por eso que la protección se estaba debilitando, fracturándose. "Eres incluso mas cruel que yo Amelia" pensó Albert. Después de todos estos años, atrapado dentro de los muros del castillo. Murmurando a los oídos de las alumnas, poniendo a las herederas de Isabella Cackle contra ellas mismas. Por fin, tendría su momento para cobrar su tan anhelada venganza.

No le fue difícil hacer que Agatha, la hermana gemela de Ada Cackle se pusiera en contra de su propia familia, principalmente de su hermana. Era tan vulnerable, tan ambiciosa e ingenua. Le recordaba a Ethel, sedienta de cariño y atención. Felicity sonreía mientras recordaba ese momento. Cuando la había manipulado lo suficiente para convencerla de que su madre solo la llegaría a respetar, cuando ella fuera más poderosa que su ella.

"Lástima que se haya llevado la peor parte" —pensó Felicity mientras mezclaba los ingredientes en su caldero— la llevaron a Word Wood a la primera oportunidad.

Word Wood era una escuela hecha para las peores brujas. Todo con la que la sociedad mágica no quería lidiar: brujas malvadas, incapaces de acatar el Código de Brujas, independientes y sobre todo egoístas. Con Ethel no sería diferente. Unos padres que no le prestan atención o cariño alguno, una hermana que en el fondo, le tenía envidia. Y unos maestros que creían que ya de por si era malvada. Se la estaban dando en bandeja de plata. Solo faltaba que rompiera el lazo por completo que Ethel tenía con su familia, para que la barrera, desapareciera de una vez por todas.

Tenía que hacerles creer que ella, efectivamente era malvada, egoísta y ambiciosa. Unos tontos que no veían más allá de su propia nariz, no serían capaces de vencerlo.

Ethel estaba a su merced.

"Amelia esta vez…no podrás detenerme"—pensó Albert mientras iba en dirección a Ethel— y esta vez tu tonta protección no servirá".

Felicity puso su mano sobre el hombro de Ethel, con delicadeza.

¿Ethel? — pregunto Felicity — ¿Te encuentras bien?

Aprovecho en hablar con ella, mientras la señorita Hardbroom le explicaba nuevamente a Mildred las instrucciones del hechizo. Ethel se tardó en contestarle. Era como si su mente estuviera en otra parte.

—…¡Felicity!—dijo sorprendida al encontrarla a su lado— si… claro estoy bien. No dormí muy bien anoche— Ethel bajo su mirada

—¿otra vez tu madre? —

Ethel no pudo evitar asentir.

—Se me nota tanto— cuando termino la clase, Felicity siguió a Ethel. Salieron juntas del salón y continuaron caminando por los pasillos hasta llegar al jardín. Felicity sabia que Ethel no quería que nadie la escuchara —

—¿Es algo malo?— pregunto Felicity

Ethel no podía contarle toda la verdad a Felicity. Pero necesitaba desahogarse con alguien, quería simplemente que alguien la escuchara. Y contarle una pequeña parte ¿Qué daño podría hacer?

Me di cuenta que mi madre estuvo ocultándome cosas…

¿Secretos? ¿Cuales?

Quiere enviarme lejos…deshacerme de mi…ya entiendo porque tiene ese trato tan frio conmigo

Felicity se dio cuenta que una ola de sentimientos estaba atormentando a Ethel. Tristeza, dolor e ira. No pudo encontrar mejor situación para ponerla en contra de Esmeralda. Solo tenia que dirigirlos en la dirección correcta.

Ethel tranquila, tal vez solo estés haciendo una tormenta en un vaso de agua— Felicity vio su oportunidad— y…que me dices de Esmeralda

¿Esmeralda? ¿Qué tiene que ver esme en todo esto?

Bueno, es la primogénita ¿no? . Entonces, tiene que saber todos los problemas que pasan en tu familia

No…¡Imposible! Esme jamás me mentiría en algo como esto. Ella siempre se ha preocupado por mi, por Sybil incluso cuando yo he…

¿Sido tan mala con ella? Piénsalo Ethel ¿Qué razones podría tener ella para ocultarte algo tan importante? O… ¿Qué ganaría diciéndote la verdad?

Ethel no quería admitirlo, pero talvez esmeralda había perdido toda la confianza en ella. El solo pensarlo le dolía. Y Felicity solo termino por reafirmar ese oscuro pensamiento, que estaba naciendo en la mente de Ethel.

¿Qué me estas tratando de decir Felicity?

Ethel… no quiero decirte nada que te lastime, pero…

Por favor Felicity dímelo— dijo Ethel

Talvez Esme ya no te tiene la misma confianza que antes o …simplemente haya perdido el cariño que sentía por ti…después… de lo que le hiciste. Fuiste malvada y cruel Ethel.

Ethel sintió un nudo en su garganta. Felicity tenía razón ¿Por qué esmeralda habría de ayudarla después que ella había sido tan mala?. Mientras tanto Felicity, se regocijaba de lo que había hecho, veía como su barrera se quebraba aun mas.

"Eso es Ethel, duda…empieza odiar a tu hermana, termina con esa maldita barrera que te protege"