Capítulo 32:

Tiempos oscuros

Varias brujas viejas se empezaron a reunir con Georgia en el corazón del bosque. Solo las más sabias y experimentadas se les permitía entrar a aquel sagrado lugar. Georgia podía ver aun en sus ojos, la tristeza, el rencor que a un permanecía con ellas a pesar de los años. Respiro hondo, preparándose para lo que vendría. Y Merlín como su testigo, sabía que la decisión que tomaría ese día. Era necesaria, pero hubiera deseado jamás tener que haberlo hecho.

Todas ellas se empezaron a reunir alrededor de un enorme caldero.

Una bruja delgada, canosa y con varias verrugas sobre su rostro se acerco a Georgia.

Te saludo hermana — llevándose la mano a la frente— acudo a tu llamado.

Hola Samantha— haciendo el mismo gesto con una sonrisa— es bueno verte

Lo siento he llegado algo tarde— mirando alrededor— … al parecer soy la última — diciendo algo apenada, colocándose como las demás brujas, alrededor del caldero.

Georgia agarro polvo de una pequeña bolsa que se encontraba en el suelo y la arrojo al fuego. Avivando mas las llamas.

Las he mandado a llamar hermanas, por un asunto que ustedes ya sabrán… la muerte de nuestra antigua líder y la llegada de unas niñas

¿A qué te refieres Georgia con unas niñas? ¿Qué tienen que ver con la muerte de Agatha? — dijo Priscila, consternada — Quieres ser más clara

A lo que se refiere, es que esas niñas que llegaron ayer están siendo perseguidas por los cazadores y que si las seguimos protegiendo, vendrán por nosotras también — contesto Charlotte en forma de reproche.

¿Qué? ¡no puede ser! — se oyó decir a varias de ellas— ¿Vendrán aquí?.

Georgia respiro hondo y continuo.

Tranquilícense hermanas, es verdad — mirándolas a todas ellas— los cazadores no solo las persiguen, sino posiblemente también el consejo mágico de brujas.

¡Ven! Se los dije— dijo charlotte— tenemos que echarlas antes que encuentren este lugar y nos maten a todas.

Si hacemos eso, no seriamos mejor de las personas que lo hicieron con nosotras—dijo Georgia alzando la voz— esas niñas son importantes, no solo para Albert…sino también para los Asturitas. Nos han enseñado una injusticia, que actualmente se comete todavía contra jóvenes brujas.

Entonces …¿es verdad el rumor que salió de la parte norte Georgia? — pregunto la mas joven del circulo.

Desafortunadamente así es. Pero no seré yo la persona que se los diga… — y posando su mirada a lo lejos, vio a Gullet —será ella…

Quien había salido de las sombras, caminando por un extenso corredor, hasta colocarse en el centro del circulo.

Es verdad— dijo Gullet arrojando una pequeña gota de su sangre al caldero— Mantefis

Y la sombra de aquel hombre que había visto esa noche se hizo presente de nuevo. Era un mero espectro de los recuerdos de Gullet. Sabia que el hechizo seria peligroso, pero tenia que demostrarles que decía la verdad. Para unas brujas con mentes cerradas, esto seria la única manera de convencerlas.

El hombre roto miro al rededor. Todas las brujas ahí presentes no tardaron en recordarlo. Era mas viejo, pero su presencia aun se hacia notar. Tomo rápidamente por el cuello a Gullet alzándola del suelo.

" ¡Maldición!...—dijo tomando las manos de aquel hombre, en un desesperado intento para que la soltara — me descuide"

El hechizo Mantefis, era mas una invocación. Y como tal, era demasiado peligrosa. El hombre roto ahora podía hacerles daño. Dentro del circulo podía dañar a cualquiera de ellas. Especialmente a Gullet.

Aunque sabía que no era real, Charlotte aun tenia impregnado el olor a sangre en su nariz, por lo que llevo sus manos espontáneamente a ella, para dejar de oler ese asqueroso aroma. Haciéndole sentir de cuando era una niña escondida bajo su cama. El hombre roto la alzo mas, para aventarla al suelo fuertemente. Las brujas en aquella sala miraron sin poder creer lo que estaban viendo.

Dime ¿A cuántas brujas mandaste a matar? Haciéndoles creer que eran herederas del Aquelarre oscuro, solo para que él mundo mágico no fuera descubierto. Para que no se repitiera lo de hace 317 años.

Gullet estaba repitiendo las mismas palabras de aquella noche. Quería que escucharan, de las palabras de aquel hombre lo que había hecho con tantas brujas inocentes.

¡A LAS NECESARIAS! Eran como esa tonta bruja, de Mildred Hubble, idealizando…creyendo que las brujas de origen humano podían estar en nuestro mundo, con sus dones creían que podían hacer alguna diferencia

La indignación lleno la sala. Muchas de ellas volvieron a sentir aquel viejo odio que creían haber olvidado. Otras brujas nuevas, sintieron como detrás de aquella mascara cuarteada, había una sed de sangre. Un alma oscura y vacía. Carente de humanidad alguna.

…¡YO IMPEDI UNA GUERRA MAYOR! Solo estoy cumpliendo con los deseos de mi ancestro y ¡ARE LO NECESARIO PARA QUE ASI SEA! — continuo el hombre roto— ¡Bruja sucia e inmunda!

Gullet intuía que algo no estaba bien. El hombre roto apretó mas su cuello, hasta el punto de casi asfixiarla.

¡Morirás! — alzándola más.

Gullet puso su dedo pulgar en la frente de aquel hombre, intentando detener aquel hechizo "Mantefis detetion" pero sin resultado alguno.

¿¡Que sucede!? — aventándola al campo de energía, cayendo esta al suelo mal herida

Las demás vieron como aquel hombre disfrutaba del dolor que le estaba provocando. Observaron como lentamente caminaba hacia ella, tomándose su tiempo. Saco su cuchillo y carcajeándose, se abalanzo contra ella. Pero antes de que tuviera suficiente tiempo para matarla. Georgia termino con el hechizo.

Gullet se quedó tendida en el suelo. Adolorida aun por sus viejas heridas, hasta que algunas de sus hermanas le ayudaron a levantarse.

¡Hermanas! — mirándolas a todas ellas— vieron lo que es capaz este hombre…su maldad….su sadismo… el no se detendrá aun cuando expulsemos a las niñas de aquí. Vendrá por nosotras…pero principalmente por aquellas jóvenes brujas con dones especiales.

Todas las ahí presentes no dijeron alguna palabra. Estaban atentas a lo que diría su líder. A lo que muchas de ellas ya intuían.

Es por eso…que las he convocado aquí, para que alcemos nuestras escobas y vayamos a la ¡guerra!, contra los Asturistas. Salvemos a esas jóvenes brujas, así como hace tiempo lo hicieron con nosotras… ¿Quién concuerda conmigo?

La decisión necesitaba ser unánime para que el gran Aquelarre, fuera a la guerra. Georgia tomo el polvo blanco y lo arrojo al caldero, tornándose negro. Señal de que iría a pelear.

Yo Georgia la líder del Aquelarre — vertiendo una gota de sangre en el caldero— ire a pelear, junto con mis hermanas.

Varias brujas se acercaron y sin pensarlo mucho vertieron cada una de ellas aquel polvo, que conforme mas pasaban, se transformaba en un humo rojo brillante. Solo faltaba una, para que fuera oficial. Charlotte. Ella, quien sabia mas que nadie de los horrores que la guerra puede traer. No quería llevar a sus hermanas a la pelea, pero no quería quedarse sentada viendo como ellas morían a causa de los cazadores. Así que se acerco y vertió el polvo negro al caldero.

Un humo espeso se esparció por toda la sala, hasta llegar a cada rincón de aquel lugar. Cada bruja que vivía ahí, sabia lo que significaba. Guerra.