Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


NOTA:

¡Hola!

Antes del capítulo queríamos hacer una aclaración. En varios comentarios nos preguntan por qué no subimos todos los capítulos que ya estaban traducidos y publicados, y ya empezamos con los nuevos, esto tiene una explicación muy sencilla: tiempo. Élite Fanfiction tiene ahora dos traducciones en proceso y otra más que se está por publicar el mes que viene. Y para poder cumplirles una vez que comencemos a publicar los capítulos nuevos, las traductoras necesitamos algo de tiempo para avanzar, por eso decidimos hacer las cosas de esta forma.

Hacemos lo mejor que podemos y trataremos de avanzar tan rápido como nos sea posible. Por ahora, el 30 de julio es la fecha de publicación para el capítulo 44.

Esperamos que entiendan y que aprovechen para disfrutar el reencuentro con estos personajes que aman poco a poco.

Ahora sí, los dejamos con el capítulo. ¡Esperamos que le disfruten!


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: FungysCullen13

Beta: Isa


Capítulo 4

Despertar con una erección había sido la pesadilla de mi existencia desde que me mudé a New Jersey, pero no esta mañana. Esta mañana sentí unas manos cálidas acariciándome antes de que unos labios húmedos se envolvieran alrededor de mí y me hicieran gemir su nombre.

—Chica Reed.

Antes de poder dejarme llevar demasiado, se me ocurrió que Rainbow podría estar mirando, así que abrí los ojos y vi que el lugar de Rainbow estaba vacío.

Chica Reed hizo un sonido en mi polla antes de soltarme.

—Le di su almuerzo y cerré la puerta.

¿Quedaba duda alguna de por qué Chica Reed era la indicada para mí? Me despertaba de la manera más fantástica y se aseguraba de que nuestra loca gata se hubiera ido antes de hacerlo. Estiré el brazo y tiré de su mano, y ella se subió a mi cuerpo, sus labios se encontraron con los míos. Sí, perfección.

—Me encanta despertar contigo —le dije, porque era cierto.

Se rio y bajó la mano para acariciarme de nuevo.

—Por supuesto que sí.

Bueno, sí, también estaba eso.

—Sí, eso, pero también es mejor cuando estás aquí. —Mierda, sonaba como un mandilón. El vivir yo solo con un gato me estaba convirtiendo en una chica. Carajo, sabía que eso pasaría.

Chica Reed sonrió y me dio un beso suave y dulce.

—Lo sé. Siempre me repito que son sólo cuatro meses, lo cual es nada si lo vemos a gran escala, pero se siente como una eternidad. Y aunque sí extraño esto —me acarició una vez más con sus maravillosas y capaces manos—, en realidad sólo te extraño a ti.

—Lo mismo digo, nena. Los chicos me molestan con que salga con ellos y esas cosas y, quiero decir, sé que puedo ya que de todas formas no estás aquí, pero es como si te extrañara más si salgo. Prefiero venir a casa y hablar contigo ya que no puedo verte. —Y aunque no teníamos mucho tiempo viviendo aquí, todavía se sentía su presencia en el lugar. Ella ya tenía ropa, champú y esas mierdas aquí, así que podía olerla si quería. Mierda, en realidad era un mandilón. Carajo.

—Sabes que no me molesta si sales con tus amigos, ¿verdad? —Sus ojos estaban bien abiertos, y tocó mi mejilla—. Sabes que no espero que no tengas vida hasta que yo esté aquí.

—Lo sé. Es que no me interesa el ambiente de clubes. Lo único que quieren es tener sexo. —Gruñí cuando se movió y se frotó contra mí.

—¿Y tú no?

—Sólo si es contigo, nena.

Levantó las caderas y me tomó dentro de ella. Sus ojos estaban fijos en los míos cuando empezó a moverse lentamente. Estiré las manos para acunar sus pechos, pellizcando ligeramente sus pezones. Le encantó eso y comenzó a moverse más deprisa.

—Soy toda tuya, lo sabes —me dijo, lo cual ya sabía, pero aun así amaba escucharlo.

—Maldita sea, sí que lo eres.

Nos di la vuelta de modo que ella quedara debajo de mí, su preciosa cara iluminada por la temprana luz de la mañana. Sus sexys piernas se envolvieron alrededor de mí cuando empecé a embestirla. Nunca tardaba mucho en correrme en las mañanas y cuando ella se apretó alrededor de mí, cuando dijo mi nombre en esa sexy y sensual voz mañanera suya, me perdí y me corrí con fuerza dentro de ella.

—La mejor manera de despertar de todas —murmuré, besándola a la vez que ambos intentábamos recuperar el aliento—. ¿Qué hora es, por cierto?

Chica Reed se dio la vuelta y miró su teléfono.

—Todavía no son ni las siete.

Gemí y enterré la cara en su cuello.

—¿Por qué estamos despiertos tan temprano? —Yo tenía el fin de semana libre, lo cual era un pequeño milagro. El lunes regresaría a trabajar de lleno porque nuestros juegos de pretemporada estaban a punto de comenzar. No podía esperar. Finalmente una oportunidad real para mostrar lo que podía hacer.

—Estaba nerviosa.

Abrí los ojos y me alcé en un codo, moviéndome sobre ella. Se veía increíble, su cabello extendido sobre la almohada, mejillas sonrojadas, ojos brillantes, labios hinchados.

—No te ves nerviosa.

—Ya no lo estoy. Gracias. —Golpeó mi trasero y se soltó riendo cuando comencé a hacerle cosquillas.

—Ya veo cómo es esto. Me usaste para alejar tu mente de la entrevista. —Ella podía usarme para sexo cuando quisiera, y ambos lo sabíamos.

—Y fue muy efectivo —me dijo cuando dejó de reírse.

—Me siento tan usado.

Me besó con fuerza antes de apartarme y pararse. Miré su cuerpo desnudo caminar hacia el baño, su respingón culo se movió un poco mientras caminaba.

—Si quieres ser usado de nuevo, mete tu sexy trasero a la ducha.

No tuvo que decírmelo dos veces. Llegué varios segundos antes que ella al baño, principalmente porque se estaba riendo de nuevo de mi culo excitado.

Luego de una ducha bastante cachonda y larga que ocupó toda el agua caliente, me puse unos boxers mientras Chica Reed se preparaba para su audición.

—¿Estás segura de que no quieres que vaya contigo? —le pregunté mientras iba a abrir la puerta. Por supuesto, Rainbow estaba ahí parada viéndome como si hubiera apuñalado a su mejor amigo. No es que ella tuviera algún amigo, porque odiaba a todos los demás gatos y en realidad sólo le agradaba yo y cualquier otro humano que me agradara a mí, pero aun así.

—Mira, me tuviste para ti sola un jodido mes. Deja de quejarte. —Juro que me miró con altanería al desfilar junto a mí para subirse a la cama—. Bien, mira si me importa una mierda. —Pero lo más jodido era que sí me importaba. No es que me arrepintiera de mi sexo matutino con Chica Reed, pero no quería que Rainbow estuviera enojada conmigo. Caminé hacia la cama y estiré una mano, y ella me dio un cabezazo. Por supuesto que Rainbow no podía estar enojada conmigo por mucho tiempo. Las mujeres nunca podían—. Pronto me tendrás de nuevo para ti sola. —Maldición, eso era deprimente.

Regresé a la cama y Rainbow se subió a mi pecho. La acaricié y escuché a Chica Reed moverse en el baño. Así serían las cosas una vez que ella estuviera aquí de tiempo completo. Carajo, no podía esperar.

—Has visto… —Chica Reed se interrumpió cuando salió del baño—. Aww, qué lindos. —Y entonces estaba tomando fotos de nuevo. Siempre estaba tomando fotos de Rainbow y yo. Estaba bastante seguro de que estaba guardando esas mientras con propósitos vengativos si es que alguna vez me volvía loco y la dejaba o algo así.

—¿He visto qué?

—Nada. Deben estar en mi bolso. —Y se fue, salió de la habitación usando una falda negra que se veía fabulosa con su trasero.

Me recargué a mí y a Rainbow contra la cabecera.

Chica Reed regresó frunciendo el ceño.

—¿Qué pasa? ¿Olvidaste algo?

—Necesitamos comprar condones.

¿Qué carajos? No los habíamos usado desde el principio cuando estuvimos juntos.

—¿Por qué?

—De alguna manera dejé mis píldoras en Tallahassee.

Bueno, mierda.

—Pero odio los condones.

Me alzó una ceja.

—Solías tenerlos en cada bolsillo, en tu cartera, en los cajones, en la guantera…

—Sí, sí, eso fue cuando era joven, estúpido y todavía no te conocía. —No había comprado condones desde la primera vez que tuvimos sexo en la ducha. Carajo, eso fue caliente.

—Pues cambié de bolso y mezclé mis compartimentos. —No sabía qué carajo significaba eso. En realidad no quería saber. Todo lo que sabía era que necesitaba envolverlo o no tendría sexo. Y esa no era una jodida opción, gracias.

—Bien, compraré unos.

Se acercó para besar lo que sin dudas era un puchero en mi cara.

—Te amo.

—También te amo.

Chica Reed regresó a arreglarse, y yo puse SportsCenter. Y he ahí, ahí estaba yo en la lista de "novatos para ver". Maldición, más les valía verme.

Mi chica salió viéndose endemoniadamente caliente luego de terminar de alistarse. Podía ver que los nervios estaban regresando, así que moví a Rainbow y caminé hacia ella.

—Vas a patearles el culo, nena. Los vas a dejar asombrados, y van a ofrecerte un trabajo en ese mismo momento. Entonces podrás olvidarte de la graduación y mudarte aquí ahora.

Se rio ante eso, como pretendía.

—Puedo imaginar que eso le sentaría muy bien a mi papá.

—A Charlie no le importaría ya que estarías conmigo.

Sacudió la cabeza.

—Creo que ni siquiera su amor por ti sería suficiente para superar que yo haya abandonado la escuela con sólo un semestre para terminar.

—Lo sobornaría con boletos para el Súper Tazón. —Se rio al jalarla hacia mí—. En serio, vas a estar genial. Luego vendrás a casa y celebraremos.

—¿Dicha celebración sería una que requiera desnudez?

—Por supuesto. Comeremos champagne y pizza.

Se rio entre dientes.

—Suena perfecto.

—Entonces ve a deslumbrarlos, y yo me encargaré de todo. —La acompañé a la puerta y le di el estuche de su instrumento—. Llámame antes de que regreses. —Tenía mierdas que hacer antes de que ella regresara.

—Bien. —Me besó con fuerza y le apreté el trasero.

—Te va a ir genial. Tanto como se puede con un oboe. —Me dio un codazo y le sonreí—. Te amo.

—También te amo.

Y se fue a demostrarle a la Orquesta de New Jersey lo maravillosa que era. No tenía duda alguna de que conseguiría el trabajo. Mi chica era más que talentosa.

Iba a darle una noche para recordar antes de que regresara a Tallahassee. Pero primero tenía una llamada que hacer.

Me dejé caer en el sofá, y Rainbow me siguió rápidamente, subiéndose a mi regazo mientras yo buscaba entre mis contactos. Ni siquiera sonó una vez por completo antes de que él contestara.

—¡Edward!

—Hola Jasper.

—¡No puedo creer que de verdad seas tú! —¿Quién más sería, carajo? Claramente él le lloriqueó a mi prometida que yo nunca le llamaba; él tendría que saber que ella estaría sobre mí hasta que le llamara. Hmm, Bella sobre mí… no, no podemos excitarnos cuando Rainbow está en mi regazo. Al carajo con esto.

—Por supuesto que soy yo, idiota. Chica Reed dijo que te estabas estresando por el juego contra el Estado de Oklahoma. —Estado de Oklahoma, como si fueran merecedores de estar en el mismo campo que nosotros. Si yo todavía siguiera jugando los aplastaría por lo menos con cincuenta.

—¡Sí! Perdimos a James, Garrett y Marcus, y tú no estás aquí, y…

Jodido infierno.

—Cálmate, carajo. Gibbs está ahí para seguirte. Cuando tengas dudas, hazle llegar el balón. En el último año convertí a ese niño en una superestrella. También Green está listo. Y todavía tienes a Crowley en el campo. Sólo cálmate y no hagas nada estúpido. Toma lo que te den. Empieza con pases cortos, y deja que nuestros chicos los rompan con largas corridas luego de cada atrapada. Lo harán.

—Bien. Lo intentaré. —Su voz era apenas un susurro. Sonaba jodidamente patético.

—Mándame la cinta del juego, y la veré contigo durante la semana, ¿de acuerdo?

—¡Gracias! Sé que me estoy alterando, pero somos los actuales campeones, y todos esperan que sea tan bueno como tú, y ambos sabemos que no lo soy. Es mucha presión.

Bueno, por supuesto que él no era tan bueno como yo. Yo era un jugador único en la vida.

—Nadie espera que seas yo, Jasper. Te diría que fumaras tu marihuana, pero ambos sabemos que no puedes.

Soltó un pesado suspiro.

—Sería muchísimo mejor si pudiera. La extraño.

—Bueno, cálmate de otra manera. Ve acuéstate con Pequeña. —Siempre funcionaba de maravilla para mí con Chica Reed, aunque yo no me ponía nervioso por futbol.

—Eso no me calma. ¡Esposa es como un cable! Me da todo tipo de energía. Además está enojada conmigo.

—¿Qué hiciste ahora? —Mierda, ¿por qué le preguntaba? No me importaba, ¿verdad?

—Mis nervios por el futbol causaron que se me olvidara nuestro aniversario mensual. Le he estado mandando flores y globos toda la semana para compensarla, pero sigue enojada. Así que saqué la artillería pesada y le voy a mandar un poema.

Jodido infierno, no otro de sus poemas.

—Ni siquiera quiero saberlo.

—Las rosas son rojas. Mi corazón es blanco. Mi interior está muerto si no puedo recuperarte.

—Eso es jodidamente mórbido. Y ella no te dejó, ¿o sí? Así que también es erróneo.

—Pero rima.

—Eso no hace que sea bueno.

—Le gustará. Usé brillantina.

Lo más jodido era que probablemente a ella sí le gustaría.

—Creo que deberías intentarlo de nuevo. Tal vez sólo diciendo que lo lamentas y le compras algo lindo. A Pequeña le gustan las mierdas brillantes.

—También voy a hacer eso. Y la voy a sorprender con una cena a la luz de las velas luego de su clase de química el lunes. Es su clase más pesada, y le encantará ser mimada.

A pesar de que Jasper era un idiota, tenía que admitir que usualmente hacía las cosas bien cuando se trataba de ser romántico con su mujer, dejando de lado su poema de mierda.

—Bien, escucha, Chica Reed tiene una audición para una orquesta, y estaba nerviosa cuando se fue. Quiero hacer algo lindo para ella cuando regrese. Dije que compraría champagne y tal vez podía ordenar algo para cenar. Eso suena bien, ¿verdad?

—Bueno, ¿qué te parece… ¡hola! Tengo a tu hermano en el teléfono. Necesita ayuda para cortejar a Bella.

Jodido Jesucristo.

—Jasper, no dije que necesitara ayuda y…

—¡Hermano! ¿Veintiún años y todavía no sabes cómo tratar a una mujer? No puedo creer que seamos parientes. —Jodido altavoz. Ahora estaba atrapado hablando con ellos dos.

—Emmett, creo que he demostrado que sé cómo tratar bien a Bella. No soy el que huyó de la primera chica de la que me enamoré como un jodido cobarde.

—Pero la recuperé, con un plan cuidadosamente diseñado que la hizo masa en mis manos.

¿De verdad creía esa mierda?

—Escuchaste los parloteos drogadictos de Jasper y le compraste balones que tronó, rosas que destruyó y un gato que pudo haber matado.

—¡Y a Bob! ¡No olvides a Bob! —dijo Jasper, probablemente aferrándose al jodido ojo mientras hablaba.

—Ese fue sólo el paso uno. Me costó varios pasos para llegar a mi Rosie.

—Los recuerdo. Ellos causaron que me golpeara y me insultara en cada oportunidad.

—Sólo te golpeó una vez, llorón. Tenía mucho enojo residual que en realidad era sólo su necesidad sexual por mí. Ahora está mucho más calmada.

Rodé los ojos. Rubia y yo nos llevábamos mejor últimamente, pero no diría que fuéramos amigos. Simplemente ya no éramos enemigos. Y ya era oficialmente mi cuñada después de que ella y Emmett se casaran en las Vegas el mes pasado. Así que era familia.

—Tu definición de más calmada no es la mía. ¿Mamá sigue sin hablarte? —Decir que mamá había estado enojada porque Emmett se había casado sin ella presente era una subestimación. Amenazó mi culo inocente con que si yo no tenía una boda hermosa, se mudaría junto a mi casa y la de Chica Reed y haría de mi vida un infierno. Carajo, sí que lo haría.

—No —dijo sombríamente. ¡Ja! Era un jodido niño de mamá—. No es mi culpa que nos emborracháramos en las Vegas. ¡Mucha gente se casa así! Le dije que podíamos anularlo y casarnos de nuevo, pero eso hizo enojar a Rosie. No puedo ganar, hombre.

—Sí, estoy seguro de que a tu esposa le encantó tu sugerencia de que su primera boda fue un error. Idiota. ¿Y tú crees que yo tengo problemas? Sólo quería saber si debería hacer algo además de champagne y sexo para celebrar la audición de Chica Reed. A diferencia de ustedes dos, yo no he jodido nada con mi chica. —Porque ella era muchísimo mejor que las suyas; esa era la pura verdad. Sus chicas eran de alto mantenimiento y listas para causar un alboroto en cualquier momento. Chica Reed era simplemente maravillosa y rara vez se enojaba por pequeñas mierdas estúpidas que yo hacía.

—¿Nunca has olvidado un aniversario? —preguntó Jasper.

—Por supuesto que no. Pero nosotros no celebramos aniversarios mensuales como ustedes, idiotas. Y luego de que ponga un anillo en su dedo, esa mierda ya no va a importar. Tendremos un aniversario de cuando nos casamos, y punto.

—Oh, a Esposa no le gustaría mucho eso. Tenemos nuestro aniversario mensual, el aniversario de la primera vez que tuvimos sexo, y el aniversario de la primera vez que nos dijimos que nos amábamos, el aniversario de cuando conocí a sus padres…

—Eres ridículo. —No necesitaba escuchar que tantas mierdas tenían esos dos para celebrar—. De todas formas, todo eso pasó al día de haberla conocido.

—Sí. —Podía escuchar la sonrisa en su voz.

—No sé cómo recuerdas esas mierdas. Mataste todas tus neuronas incluso antes de conocerla.

—Usualmente ella me dice. Sólo que esta vez no la escuché porque estaba muy concentrado en el futbol.

Afortunadamente yo tenía una chica cuerda que no esperaba mierdas estúpidas de mí. Chica Reed quedaría muy decepcionada si me pedía que dijera el día en que la conocí. Bueno, en realidad, sabía eso porque fue justo después de que pateé el culo de Gator por todo mi estadio. Y esa fue también la primera vez que tuvimos sexo, así que técnicamente también recordaba esa fecha. Y le dije que la amaba el día que gané mi primer Heisman, así que también podría decirle ese. Y conoció a mis padres el día después de que gané el título ACC… bueno, jodido infierno. Pero ella no esperaba que conmemorara esos días mensualmente, lo cual era jodidamente afortunado.

—Te perdonará, amigo. Justo ahora, tenemos que ayudar a Eddie. Después de todo, fue nuestra ayuda la que le consiguió a la chica en primer lugar.

Bufé.

—¿Cómo llegaste a esa conclusión?

—Estabas confundido por el hecho de que estabas enamorado de ella después de la fiesta, donde comencé la fase uno de recuperar a Rosie. Jasper y yo te ayudamos a descubrir a dónde llevarla, y no hay que olvidar que fui yo el que eligió a Rainbow. Ella es el pegamento que los mantiene juntos, y es gracias a mí.

Miré a Rainbow, que estaba acostada sobre mí en completa felicidad mientras yo la acariciaba al hablar.

—No diría que es el pegamento. —Pero ella había facilitado las cosas. Estaba bastante seguro de que conseguí la primera sonrisa real de Chica Reed cuando me vio con Rainbow por primera vez.

—Sigue repitiéndote eso, hermano. Como sea, la champagne es buena, pero a las chicas les gusta el chocolate. Dale un poco.

Ya tenía eso cubierto.

—Fresas cubiertas de chocolate.

—Genial. Y ella estaba nerviosa, lo que significaba que estaba tensa, así que deberías darle un masaje.

Esa no era mala idea. De todas formas planeaba tenerla desnuda toda la noche.

—Hecho.

—Noooo, no Eddie. Él debería hacer que ella lo haga. —Por supuesto, Jasper tenía que contribuir y no tener nada de sentido al hacerlo.

—¿De qué carajo hablas, Jasper? No voy a hacer que Chica Reed me dé un masaje luego de haber tenido un día estresante. —Idiota. A pesar de que se sentiría maravilloso.

—¿No vives en ese lugar elegante con un spa? Dile a alguien que suba y haga un masaje de parejas. A Esposa le encanta.

En realidad esa era una buena idea.

—Entonces, un masaje de pareja, champagne, fresas cubiertas de chocolate, una cena elegante, y sexo. Mucho, mucho sexo. Suena perfecto para mí.

—¡Y velas! ¡Y un baño! —Confíen en Jasper para que añada mierdas de chicas. Aunque él tendía a hacer bien esas mierdas, incluso si era un idiota. Chica Reed me había sorprendido con esta visita inesperada y muy necesitada, y yo quería sorprenderla con una noche para recordar. Ambos lo necesitaríamos antes de otra separación de un mes.

—De acuerdo, tengo muchas mierdas que hacer antes de que ella llegue a casa entonces. —Odiaba decirlo, pero tenía que hacerlo—. Gracias por su ayuda.

—Cuando quieras, hermano. ¡Soy el señor Romance!

—Vi las fotos donde sales borracho en tu boda. Creo que nadie estaría de acuerdo, especialmente mamá. —¡Ja! Me encantaba joderlo.

—Carajo. Voy a tener que embarazar pronto a Rosie. Puede que mamá me perdone si le doy un nieto.

—Mejor tú que yo, hermano. —Sufriría con cualquier monstruosidad de boda que ella y Chica Reed organizaran con tan de que me dejara en paz con el tema de los niños. Esa mierda todavía estaba muy, muy lejos.

—Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer.

—Para lograr que su mami ya no esté enojada con él —agregué, riéndome junto con Jasper.

—Al carajo con los dos. Iré a casa con mi esposa.

—Yo también tengo que irme. Mándame el vídeo por correo y te llamaré el viernes en la noche. —Luego de mi primer juego de pretemporada. No podía esperar.

—Me parece bien. Gracias, hombre. Suerte con Chica Reed.

—No necesito suerte. —Tenía esta mierda bajo control—. Pero buena suerte con Pequeña.

Se rio entre dientes.

—Me ama. Estaremos bien. —Y sí que lo estarían. Pequeña podía hacer que el tipo viviera un infierno, pero sí amaba su estúpido culo. Para gustos, colores.

—Hasta luego, hombre.

Corté la llamada y cargué a Rainbow.

—Hora de alistarse para una maravillosa noche.