Esmeralda miraba desde la ventana de su cuarto, el funeral de Agatha. Veía como la señorita Cackle y su madre llevaban su cuerpo dentro de un féretro al centro del bosque hueco. Para despedirse por ultima vez de ella. Según dicta la costumbre del mundo magico, solo la familia puede guiar su ataúd a la última morada de una bruja. A la naturaleza. Que es donde toman sus poderes y donde finalmente, vuelven.
Ella aun no podía quitarse esa sensación que le había provocado ese hombre aquel día. Miedo, dolor y sobre todo aquel desagradable sentimiento de impotencia e incertidumbre.
Esmeralda después de un rato, llevó su mano hacia su pecho, cuando vio unas pequeñas luces elevarse al cielo, hasta finalmente desaparecer. Agatha había ascendido. Su cuerpo había desaparecido para unirse a la esencia misma de la magia. No quería imaginarse estar en su lugar, caminando por el bosque llevando el cuerpo de su hermana o….el de alguien más. Quería desaparecer esa idea de su cabeza, borrarla por completo. Pero no podía, cuando cerraba los ojos simplemente veía a Ethel tendida en el suelo, sin vida. Y junto a ella, la de ese hombre de la máscara cuarteada, riéndose. Regocijándose de lo que había hecho anteriormente.
Y por ello, lo odiaba.
Había causado tanto sufrimiento a su familia, que no podía evitar hacerlo. La oscuridad fue tomando forma dentro de su corazón. Modificando, transformando mas sus instintos. Volviéndola en lo que había evitado ser. En alguien fría y calculadora.
Ese era el legado que Albert había dejado para su familia.
. . .
Casandra se alejaba cada vez más del Gran Aquelarre. Volteaba y veía como su hogar se iba haciendo cada vez mas pequeño, hasta finalmente desaparecer en el horizonte. Ya habían pasado varios días desde la muerte de su madre, y de que las niñas se hubieran enterado de toda la verdad. Desde ese día no habían dicho alguna palabra o hablado entre ellas. Queria animarlas pero no sabia como.
Como hija única de Agatha había querido tomar la responsabilidad de cuidar de ellas. Es por eso que había hablado con Georgia para acompañarlas a donde supuestamente había empezado todo. La villa de Albert, donde paso toda su vida hasta que su alma fue encerrada en las tierras del castillo de la Academia Cackle…por manos de lo que un día, fueron sus mejores amigos.
Ethel rápidamente alcanzo a Casandra con su escoba. Desde que habían dejado la villa había algo que había querido preguntarle.
Casandra— temiendo preguntar.
¿Qué pasa Ethel? — mirándola
Dime ¿que significa ese humo rojo que se extendió por todo el aquelarre?
¿Crees que es algo malo?
Ethel asintió con la cabeza.
Todas se pusieron muy serias cuando lo vieron— continuo Sophie acercándose a escuchar la platica.
Sus instintos las guían bien….bueno… eso significa
Que las brujas de nuestro Aquelarre han decidido ir a una Guerra contras los Asturistas — interrumpiéndola Gullet —y que todas están obligadas a ir por el pacto de hermandad.
Lo dices como si fuera algo malo Gullet— dijo Miriam, una mujer alta y de cabello negro— realmente es un honor ir, lucharemos no solo por aquellas brujas que fueron cruelmente asesinadas por años…si no por las que aun necesitan de nosotras.
Miriam era una guerrera. Era de las pocas brujas que se dedicaban a las artes de pelea mágica. Y al igual que Casandra, había crecido en aquel Aquelarre. Lejos de cualquier influencia del código de Brujas. Y por lo tanto, más libre de pensamiento.
No me malentiendas Miriam, no creo que sea algo malo— dijo sin mirarla — pero cuantas de nosotras mas debe morir por manos de esos cazadores ¿Cuándo entenderán que no representamos un peligro para el mundo? — tocando la pulsera que tenia en su mano derecha, mirando a Griselda — Yo al igual que ustedes quiero justicia.
Entonces ¿por eso nos vamos? — dijo Sophie.
No — contestándole Casandra —vamos donde todo empezó —señalando con la mano la villa de Albert— hay podremos encontrar las respuestas que Amelia quería.
Ethel no dijo nada mas. Que podía decir. No quería ir a la guerra y mucho menos pelear con los asturistas. Aunque estaba de acuerdo con la maestra Gullet, era algo en lo que no tenia opción decidir.
¡Miren un lago! — grito Sophie con entusiasmo, y sin esperar que le digieran que era seguro o no. Reto a Ethel y Griselda a una carrera para tratar de animarlas— ¡Ethel que esperas! — rodeándola con su escoba— ¿No quieres una revancha?
Ethel solamente cerro sus ojos, lamentando que Griselda se haya enterado de tan bochornosa revelación.
¿¡Espera!? ¿Sophie te gano? — en tono de burla— Parece que has perdido habilidades Ethel.
¡Asi! ¡Porque no intentas vencerme! Quien llegue a la orilla del lago gana ¿Les parece? — mirándolas— ¡fuera!
¡Etheeelll!— gritando Sophie
¡Tramposa!— volando tras de ella
Las niñas salieron velozmente hacia al lago, dejando por un momento sus penas atrás. Miriam salió atrás de ellas, pero Casandra la detuvo. Haciéndola saber que estaba bien.
Tranquila…el hechizo las protegerá.
Pero solo hasta que lleguemos a la villa— contesto Miriam— Casandra te relajas demasiado
No es que me relaje Miriam— sonriendo— es que confió en la mas adiestrada guerrera de nuestro Aquelarre— en tono de burla, emprendiendo el vuelo hacia la orilla del lago— que esperan ¡Vamos!
Antes de que Ethel pudiera rozar los dedos con el agua, en señal de victoria. Sophie se le había adelantado. Salpicándola con tal fuerza, que esta cayo al lago antes de que pudiera hacer algo. Griselda llego después, aun sin poder creer lo rápida que era.
¡Ganee! —alzando sus brazos, victoriosa — ¡Sophie 4! Ethel 0
Ethel saco su cabeza del agua, llevando su cabello para atrás. Con su orgullo herido.
Bien ganaste — diciendo algo resentida, tendiéndole la mano para que le ayudara a salir del agua.
Sophie le tomo la mano, y cuando Ethel la sintió segura. Esta sonrió en forma maliciosa.
No te atreverás ¿Verdad? — adivinando los pensamientos de su amiga — Ethel la jalo tan fuerte que la tiro de la escoba, cayendo esta al lago —Que mala perdedora eres Ethel— dijo mientras nadaba.
Miriam se voló hasta ellas tan rápido, que no se dieron cuenta cuando estuvo a su lado.
Que esperan, salgan de ahí— reprendiéndolas.
Pero antes de que pudieran montar nuevamente sus escobas. Casandra se aventó al agua, ignorando las ordenes de su amiga.
¿Casandra que es lo que estás haciendo?
No seas aguafiestas Miriam, ven únete
Ya se había hecho tarde, y faltaba poco para que el sol desapareciera entre las montañas. Todas ellas se encontraban alrededor de una fogata. Contando historias, leyendas de brujas que habían hecho historia dentro de su Aquelarre. Miriam escuchaba atentamente como Casandra contaba historias acerca de las aventuras que había vivido con su madre. Mientras Ethel se encontraba jugando con Sophie.
Había sido un hermoso día, a pesar de lo que habían pasado anteriormente. Pensó Griselda mientras se levantaba y empezaba a caminar a la orilla de lago, mientras observaba el cielo y veía como de una en una, iban empezando aparecer las estrellas.
Agnes también le gustaba mirar las estrellas— dijo Gullet caminado a su lado— te pareces mucho a ella
¿Conoció a mi madre? — pregunto Griselda sorprendida.
Si, claro que si ….— quedándose pensativa por un momento—… fuimos grandes amigas — sonriendo
¿Cómo se conocieron? — sin dejar de mirarla.
Gullet podía ver como sus ojos se iluminaban cuando hablaba de ella.
Fue en Word Wood cuando la conocí. Rebelde, intrépida y — con una sonrisa sobre su rostro—no le gustaba seguir ordenes de nadie. Sabes…ella me ayudo mas veces de las que puedo contar. Ella y Agatha jamás dejaron a nadie atrás, pudieron ser malvadas, pero eran leales…sobre todo en ese — posando su mirada en suelo y sin terminar la frase— ….
Woordwood ¿era así de malo?
Peor— adelantándose en caminar, hubo silencio por un momento. Y Griselda ya no quiso preguntar más sobre ese tema.
¿Señorita Gullet?
Puedes llamarme Geraldine— volviendo a sonreír.
Amaba a mi madre ¿verdad? — dándose cuenta del trasfondo de sus palabras.
Si — con lágrimas en los ojos.
Ethel se maravillaba de las historias que contaba Casandra. Acerca de Agatha, de como ayudo a fundar su Aquelarre y de lo estricta que había sido con ella. Fue en ese momento cuando la vio de diferente forma. Se sentía identificada con ella, en muchas maneras. Ya que al igual que ella, no solo había sido dejada de lado por su madre, por ser demasiada traviesa. Sino que durante muchos años había tenido rencor contra su hermana…contra su familia. Por abandonarla en ese horrible lugar.
En el fondo le alegraba haber hecho los pases con Esmeralda. Y estaba feliz que se encontrara bien, junto con su familia. Tan solo miraba alrededor y deseaba que estuvieran ahí. Disfrutando de esa hermosa velada.
Ahora que sabia que su cumpleaños estaba cerca. La forma en que veía las cosas había cambiado. Ya no deseaba ser la primera o destacar ante su hermana, sino que ahora solo queria salvar a las personas que eran importantes para ella. Y pensó, aunque fuera tan solo un tonto sueño. Que un día volvería a ese lugar junto con ellos. Para disfrutar de ese hermoso paisaje. Se prometió a si misma que cuando lo hiciera, reiría mucho y le diría a ellos… lo mucho que los quería.
