Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: FungysCullen13
Beta: Isa
Capítulo 7
—¿Estás listo, hombre?
Le asentí a Sammy, absorbiendo todo. Había pasado mucho tiempo desde que me paré en un campo de fútbol para jugar un juego de importancia. Bueno, admitámoslo, un juego de pretemporada no significaba mucho, pero aun así. Yo era el mariscal estrella de los Gigantes de Nueva York, en mi nuevo estadio, listo para armar un show por tanto tiempo como me dejaran jugar.
—Asegúrate de pasarme la pelota pronto y muchas veces. ¡Me siento caliente!
Sonreí ante eso. Si alguien era caliente aquí, ese era yo. Tenía que admitirlo, me veía malditamente bien en el azul de los Gigantes. Gracias a Dios que los Gigantes habían cambiado de posiciones para tenerme. Café lodo no se veía bien en nadie, ni siquiera en mí.
—Intenta no hacernos ver mal, novato.
Ni siquiera me molesté en contestarle a Colin. No le hablaba a ese cabrón después de la mierda que me hizo con la sirvienta topless.
—Oh, ¿sigues aplicándome la ley del hielo? Fue sólo una pequeña broma. Sabía que tu chica no estaba, así que pensé que al menos te gustaría ver unos pechos desnudos para que aguantaras hasta que ella regresara.
Como sea.
—A diferencia de ti, yo no tengo que pagar para conseguir chicas desnudas.
Sammy se rio.
—Tiene razón. ¿Qué tan seguido usas ese servicio para ti?
—¡Creo en tener el mejor servicio de limpieza con pechos que un hombre pueda comprar! La casa de un hombre es su castillo, y si puede tener mujeres desnudas en el castillo para limpiarlo, ¿qué hay de malo en eso?
La expresión de Colin era tan seria que no pude evitar reírme. Sí que tenía algo de razón, incluso si era un cabrón. Si hubiera estado soltero, probablemente hubiera disfrutado la demostración de limpieza, aunque yo nunca hubiera pagado por ello. Edward Cullen no tenía que pagar para desnudar a las chicas. Jamás. Demonios, jamás tuve que llevarlas siquiera a cenar primero.
—Sí, ¿pero alguna vez has tenido a una de ellas ofreciéndosete mientras tu gata se vuelve loca e intenta atacarla con tu prometida a miles de millas de distancia?
Varios pares de ojos se abrieron como platos por mi pregunta.
—¿Qué?
—¿Dijiste que tienes una gata? —preguntó Sammy, mirándome como si me hubiera salido otra cabeza.
Carajo. ¿Lo hice? Mierda. Lo hice.
—Uhhh…
—¿Tienes una gata? —Colin prácticamente lo gritó. Varios jugadores que estaban cerca se giraron hacia nosotros.
Jodido infierno. ¿Qué había hecho? Sólo me encogí de hombros y comencé a lanzarle el balón a Paul que estaba a veinte yardas de distancia.
—Cullen, ¡si me hubieras dicho que tenías una gatita en casa, no te hubiera recomendado el servicio de limpieza! Cuéntame de ella. ¡Apuesto a que puedes hacerla ronronear como nadie más!
Le lancé el balón a la cabeza de Colin, y él logró apartarlo antes de que le pegara en la cara.
—En serio, hombre, ¿es por eso que nunca nos dejas ir a tu departamento en Crystal Point? ¿No querías que supiéramos que tienes una gata? —preguntó Brady.
Maldición, así era. Ningún chico soltero que conocía tenía gatos. Ellos iban a pensar que yo era raro, que tenía problemas o algo así. Es por eso que nunca mencionaba a Rainbow.
—No es mía. Es de Bella. —Esa era mi historia y me iba a apegar a ella.
—Si es de Bella, ¿por qué no está en Tallahassee con ella? —Maldita sea, Sammy, se suponía que no debías preguntar eso.
Jodido infierno.
—Tiene problemas de comportamiento y está mejor conmigo. —Eso. Eso era básicamente la verdad sin hacerme sonar como el mandilón que obviamente ellos pensaban que era por tener una gata en casa yo solo.
—No lo entiendo.
Por supuesto que no lo entendían. No era entendible.
—¿Cuál es su nombre?
Jodido infierno. Esa era la última cosa que quería decirles, después de decirles que tenía una gata en primer lugar. Esto era culpa de mi hermano. Suya y de Jasper. Si ellos no fueran tan imbéciles, ella no tendría un nombre tan jodido.
—¿Qué importa? Tenemos un juego que jugar, ¿no? ¿Por qué estamos aquí discutiendo el nombre de la mascota de mi prometida?
—Tú eres el que la sacó a tema, amigo.
Jódete, Brady. No fue a propósito.
—Y si realmente fuera de Bella, estaría con ella en lugar de contigo. ¿Es tuya? ¿Estás avergonzado de tu mascota, Cullen? Yo tengo un pitbull y un doberman en casa. No me avergüenza decirte eso.
Maldición. Paul estaba ahí parado junto con JPP y otros chicos defensivos. Todos estaban escuchando esta jodida conversación.
—Apuesto que tiene un nombre súper lindo, como Preciosa o Señora Cariñitos.
Carajo. Paul no estaba tan lejos, aunque Cariñitos era simplemente una locura.
—¿Por qué estamos discutiendo esto? Tenemos un juego que jugar.
—Sólo dinos el nombre de tu gatita, y te dejaremos en paz. —Colin me sonrió con malicia. No confiaba para nada en esa sonrisa. Al carajo con esto.
—Carajo. Su hombre es Rainbow. El nombre se lo puso mi hermano, quien se la iba a dar a su ex, pero de alguna manera eso no funcionó. Y es de Bella, pero está terriblemente apegada a mí. Tanto que de ninguna manera podía dejarla en Tally mientras yo estuviera aquí. Así que Bella me hizo traerla conmigo. Es tan protectora como cualquier pitbull y está jodidamente loca, pero también es algo genial. Atacó a la agresiva chica de limpieza, al ex de Bella, a Jasper y atacará a cualquiera que me haga enojar. Ella es mejor que todas sus jodidas mascotas juntas. Y no estoy jodidamente avergonzado, y me gustaría jugar un maldito juego de fútbol en lugar de quedarme aquí hablando como el mandilón que piensan que soy.
Todos se me quedaron viendo luego de que terminé mi discurso. Sammy alzó la mano, haciéndome ahogar una carcajada.
—¿Qué?
—Suena divertida. ¿Puedo conocerla?
—Tal vez. Pero no me hago responsable de cómo reaccione a ti. La sirvienta desnuda resultó con una teta rasguñada. Llevas tu vida en tus manos.
—Genial. Tal vez deberías traerla aquí y dejarla destrozar a tu acosadora de relaciones públicas. —Esa no era la peor idea que había tenido Sammy.
—¿Por qué están todos aquí parados? —Salvado por la campana. O el entrenador, en este caso.
—Por nada —le aseguré, señalándoles a Paul y Sammy para que corrieran algunas rutas.
—Estábamos hablando de la gatita de Cullen, Entrenador.
Le tiré dedo a Colin a espaldas del entrenador, apresurándome a bajar el dedo antes de que éste se girara hacia mí.
—Díganme anticuado, pero no me gusta escuchar que hablan así de ninguna mujer.
Como si fuera a dejar que alguien hablara así de Chica Reed.
—No está hablando de Bella, Entrenador. Está hablando de la gata de ella.
—La gata de él —corrigió Colin.
—Como sea. Le patearía el trasero si se estuviera refiriendo a Bella.
El Entrenador asintió.
—Qué bueno. Yo te dejaría. Ella parece ser una chica genial.
Joder, la mejor.
—Lo es.
—Muy bien. Ahora sácala de tu mente y enséñame lo que tienes. No te voy a dar la posición inicial sólo porque sí, sabes. Montoya es una opción sólida.
Juan Montoya había sido una elección tardía hace siete años que nunca había logrado ser nada más que un respaldo. Él había id en alivio de Eli el año pasado. No estaba ni remotamente amenazado por eso.
Me burlé, y el Entrenador me señaló con un dedo.
—Lo digo en serio, Cullen. No lo jodas allá afuera.
—No lo haré. ¿Cuánto tiempo podré jugar?
—Tendrás un cuarto para empezar. Lo reevaluaré entonces.
—No hay problema. —Me ganaría mi cuarto.
Xoxoxoxoxox
Me sentía extrañamente el mismo pero diferente al mirar a los capitanes alinearse para lanzar la moneda. Era diferente porque yo todavía no estaba allá afuera, a pesar de que era el mariscal. Tenías que ganarte tu capitanía y yo tenía intención de hacerlo este año. Ganamos el volado y elegimos ir en ofensiva para empezar el juego. Joder, sí. Estaba ansioso por entrar al campo.
—De acuerdo, Cullen. Tu turno.
Troté hacia el campo, absorbiendo los gritos de la multitud. Sabía que estaban muy emocionados por tenerme aquí. Mi jersey era el más vendido de los novatos y tenía toda la intención de ser el primero en todas las ventas en poco tiempo. Edward Cullen estaba aquí y era hora de que la liga lo supiera.
Me amontoné con mis hombres, llamando la jugada súper aburrida que el OC me estaba indicando a través del casco. Si estuviera en la universidad, hubiera ignorado totalmente esa mierda y corrido mi propia jugada, pero sabía que era mejor no probar al Entrenador antes de que el trabajo fuera oficialmente mío.
Nos alineamos y fui a mi ritmo. Colin soltó el balón a mi señal y yo se lo mandé a Jennings. Corrió directo hacia la línea, donde un pequeño agujero se había abierto entre Colin y Brady. Barrió con siete yardas antes de que el linebacker de Steelers lo tumbara.
Segundo y tercero. El Entrenador mostró bolas de verdad y pidió un pase de pantalla para Jennings. Al menos al fin podría lanzar. Me puse detrás del centro y di un three-step drop cuando el balón llegó a mis manos. Jennings intercedió desde la izquierda, y le lancé una ganancia de seis yardas. Primer down. Joder sí.
Quería gritar en triunfo cuando fue llamada la siguiente jugada. Querían que Paul corriera una ruta profunda mientras Sammy cortaba cerca de las quince yardas como una red de seguridad si el balón no estaba ahí. Mantuve en mi cara una máscara de profesionalidad mientras llamaba la jugada en el equipo.
Paul dijo algo que sonó como demonios, sí cuando rompimos formación y nos alineamos. Di un five-step drop luego de que tuve el balón, mirando a la izquierda todo el tiempo para despistar a la defensa. Podía ver a Paul por el rabillo del ojo, y él le tenía un paso de ventaja a Bird. Dejé que el balón volara justo cuando la fuerza de una camioneta Mack me golpeaba. Carajo.
No podía ver ya que estaba enterrado debajo de seiscientas libras de un lineman defensivo de los Steelers, pero el aullido del público me hizo saber que mi pase se había completado. Esperé hasta que el culo gordo de Cameron se quitó de encima de mí y Brady me ayudó a levantarme, palmeándome la espalda.
—¡Qué pase tan jodidamente genial! —Y lo había sido. Miré la repetición en el Jumbotron cuando mi pasé cayó en los brazos de Paul. Él corrió el resto del camino hasta la zona de anotación. Fue así de fácil.
Corrí fuera del campo, aceptando palmadas y palabras de felicitaciones a lo largo del camino.
—Casi demoras mucho con el balón en las manos. —Fueron las primeras palabras del Entrenador para mí. Joder, por supuesto.
—En cuanto vi que él tenía la separación, lo solté.
Asintió.
—Fue un buen pase. Con el tiempo podrás soltarlo sin la separación. Tienes que conocer a tus receivers tan bien como te conoces a ti mismo. Él conseguirá la abertura, y si no lo hace, el pase estará incompleto. No te arriesgues.
—No lo haré.
—Qué bien. Ve a ver al Entrenador Thomas.
Fui a ver el vídeo de las jugadas que hice mientras la defensa ocupaba el campo. Me mostró las escenas defensivas que ellos estaban corriendo y hablamos sobre las decisiones del linebacker cuando el blitz estaba en marcha. Se tambaleaba un poco sobre sus talones, esperando tener un push-off más poderoso cuando se soltaba el balón. Era algo que yo podía esperar.
La defensa renunció a un gol de campo y recuperamos el balón de regreso en nuestros veintes luego de un touchback. Me alineé detrás de Colin y se lo lancé a Jennings, que consiguió meterse en la línea por nada.
Mis ojos estaban en el linebacker de en medio al ocupar mi posición. Íbamos a hacer un pase pantalla hacia Sammy, con Paul y Embry actuando como señuelos para sacar las esquinas y safeties. Sammy contra los linebackers era un desajuste que no podía esperar para explotar. Él era un demonio veloz. Brooks se apoyó en sus talones, y supe que iban a traer lo bueno. Un momento perfecto para la pantalla. Agarré el balón e inmediatamente se lo lancé a Sammy. Él rompió en una carrera a la yarda veintidós tras el pase por una ganancia de treinta. Era una belleza. Ya estábamos a mitad de campo.
Una jugada en marcha, ganancia de cinco, nos llevaron a dos y cinco en su cuarenta y cinco. No estábamos lejos del rango de un gol de campo. El Entrenador me dio una oportunidad, llamando por una ruta para Embry hacia el hash izquierdo. Habían sido quemados por el blitz de hace un par de jugadas y Brooks mantuvo sus pies quietos, así que no se venía lo pesado. Retrocedí cinco pasos. Embry rompió pero se tropezó, fallando la jugada. Carajo. No podía verlo, pero tenía la sensación que sentía siempre que la presión venía con fuerza hacia mí. Me retracté y vi mi válvula de escape, Jennings, abierto en el lado izquierdo justo cuando alguien me tacleó desde la derecha. Dejé que el balón volara en su dirección, rezando para que encontrara su objetivo.
El gemido de la multitud me hizo saber que ese no era el caso. Me levanté y miré a Brooks pasar corriendo. Carajo. Sammy intentó cazarlo, pero él había estado demasiado lejos en el campo para ser de utilidad. Pick six. No podía recordar la última vez que había lanzado uno de esos.
Las palabras de felicitaciones no estuvieron ahí esta vez cuando corrí fuera del campo. Una mirada a la cara del Entrenador me dijo todo lo que necesitaba saber. Estaba morado.
—¿Qué carajos fue eso? —gritó, poniéndose inmediatamente frente a mi cara.
—Intenté pasar…
—¡Y estabas siendo tacleado! ¿Quién crees que eres? ¿Favre? Sabes que es mejor no intentar un pase milagro mientras estás siendo tirado. ¡Debes proteger el maldito balón!
Tenía razón. Lo sabía. Claro, ocasionalmente el pase encontraba su objetivo, pero era un lanzamiento con bajo porcentaje.
—Tiene razón. Lo siento.
—Lo que sientes es que ya terminaste. Ve a ver a Thomas y revisa lo jodidamente estúpido que fue ese pase durante los siguientes tiempos.
—Pero…
—¡Vete!
Supuse que era jodidamente mejor que me fuera antes de que él tuviera una aneurisma ahí en la línea de banda. Carajo. No podía estar más enojado conmigo de lo que yo lo estaba. ¿Cuántas veces había estado en esa posición en mi vida? Infinidad de veces. Y nunca había lanzado un pick six. A veces recibía la tacleada, a veces completaba el pase, y en pocas ocasiones quedaba incompleto. Un jodido pick six. Jodidamente horrible.
Apenas noté el resto del juego mientras estudiaba cada movimiento que había hecho en mi pequeña salida. Ni siquiera había jugado por un tiempo completo. Me fui directo a la oficina del Entrenador después del juego, revisando todo de nuevo, reiterando que no volvería a tener una falla mental como esa jamás. Me prometió que si no lo hacía, tendría toda una mitad del juego la semana siguiente, y yo lo quería. Lo necesitaba si es que iba a ser el mariscal estelar.
Luego de esa reunión fui afortunado al poder evitar la prensa. El Entrenador había recibido las críticas por mí, y caminé de regreso al vestidor, deseando que Chica Reed estuviera ahí esperando por mí. Pero no, estaba vacío. Me bañé y fui a mi casillero, cambiándome de ropa antes de agarrar mi teléfono. Lo encendí e inmediatamente comenzó a sonar con mensajes y llamadas perdidas.
Miré el primer mensaje sin mucho interés.
Te estoy viendo justo ahora.
¿Qué carajos? Miré el nombre y sacudí la cabeza. Jodido Jasper. Sólo él podría hacer que ver mi juego fuera acosador. Raro.
Estoy usando mi nuevo jersey Cullen 7.
¡Asqueroso! No sabía él que… oh, gracias a Dios. Ese era de Chica Reed. Deseaba poder verla en nada más que mi jersey. Enterrarme en ella y olvidar este jodido juego era todo lo que quería hacer.
Su siguiente mensaje me hizo ansiarla más.
Lo siento. Llámame cuando llegues a casa. Te amo.
Intenté llamarla desde el carro, pero no contestó. Eso me deprimió más, e incluso ver a Rainbow esperándome cuando llegué a casa no me ayudó mucho. Aun así la cargué y la dejé cabecearme, pero estaba demasiado ocupado recordando la jugada en mi mente para dejar que me consolara.
Mi teléfono vibró en mi bolsillo y lo saqué.
Nos vemos en Skype, ahora.
Salté del sofá, corriendo a la habitación. Saqué mi iPad y abrí Skype, haciendo clic en el nombre de Chica Reed, casi suspiro con alivio cuando se conectó la llamada. Luego ella apareció y olvidé básicamente todo lo que sabía. Porque ahí estaba mi chica, acostada en nuestra cama en nada más que mi jersey de los Gigantes.
Me lanzó una sonrisa simpática que se convirtió en una carcajada cuando Rainbow saltó y se subió conmigo a la cama.
—¿Quieres hablar de eso?
Me encogí de hombros y comencé a acariciar a Rainbow mientras veía los hermosos ojos cafés de mi chica.
—Lo arruiné.
—Hiciste un mal pase. Si tu entrenador no hubiera sido un cabrón, habrías regresado y anotado un touchdown justo como hiciste en la primera jugada.
Su enojo me hizo sonreír.
—Él estaba enojado. Cometí un error de novatos, y no debió ser así.
—¡Pero eres un novato!
Mi risa se apagó cuando alzó las manos y el jersey subió más por su muslo. ¿De qué estábamos hablando? Oh, sí.
—Me refiero que alguien de doce años debió saberlo. No un novato, novato. Sabía que eso no debía ser.
—Tal vez lo sabías, pero de todas formas él debió darte la oportunidad de arreglarlo.
—Me prometió una mitad completa la siguiente semana, si es que no hago nada estúpido de nuevo.
—Qué bueno. Vas a patear traseros la siguiente semana. Lo sé.
Le sonreí. Nadie podía hacerme sentir tan bien como ella. Su fe en mí era todo lo que realmente necesitaba.
—Sabes, vestida así me distraes mucho.
Se rio.
—¡Esperaba que pensaras eso! Tengo que admitirlo, esto es una primera vez para nosotros. Nunca antes he tenido que consolarte después de un mal juego.
Era verdad. No había perdido durante todo el tiempo que ella llevaba de conocerme. Demonios, no podía recordar la última vez que había perdido.
—Elegiste una manera eficaz de hacerlo.
Se rio de nuevo.
—Pensé que podría ayudar. Lamento no estar ahí.
—Yo también.
Al parecer a Rainbow no le gustó que dejara de acariciarla. Se subió en mí y puso una pata en mi cara.
—Parece que nuestra chica está haciendo lo mejor que puede para ocupar mi lugar.
Sacudí la cabeza y Rainbow me cabeceó de nuevo.
—Nadie podría jamás, ni siquiera Rainbow. —Pero sus ronroneos y que se frotara contra mi cara no dolía—. Pero ella también ayuda un poco.
—Supuse que la necesitarías hasta que pudiera unirme con ustedes allá. Tú cuidarás de papi, ¿verdad, Rainbow?
Hablando de… gemí.
—Se me salió y les conté a los chicos sobre ella.
Chica Reed se rio de eso.
—Tienes que contarme esa historia.
Así que me recosté con Chica Reed frente a mí y Rainbow en mis brazos, y le conté la historia. Al final, ambos nos estábamos riendo y Rainbow estaba acurrucada en su lugar en mi cuello. Mis chicas estaban ahí para mí, igual que siempre.
