Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: FungysCullen13
Beta: Isa
Capítulo 8
—De verdad no puedo creer que estoy haciendo esto.
Rainbow me vio mientras ponía varios cuencos con papas y pretzels en la mesa de centro. Había cerveza enfriándose en el refrigerador, la pizza venía en camino y la nueva, y legítima, ama de llaves tenía el lugar reluciente.
—No sé cómo Jasper me convenció de hacer esto. O Sammy. Está claro que Chica Reed lleva demasiado tiempo lejos. Me he vuelto loco.
Rainbow me cabeceó cuando pasé junto al sofá para agarrar el control remoto. El jueves en la noche habíamos jugado nuestro tercer juego de pretemporada, así que teníamos el fin de semana libre. La siguiente semana los perdedores pelearían por hacer el equipo. Puede que yo entrara en la serie, a lo mucho. No estaba muy preocupado por eso. Había hecho mi trabajo en el segundo juego y, especialmente, en el tercero. Jugué durante toda una mitad, sin picks, con dos touchdowns y sólo me habían tacleado una vez. Estaba listo para seguir y el Entrenador estaba de acuerdo conmigo. El equipo era oficialmente mío.
Tal vez había estado demasiado drogado por eso cuando acepté hacer esta mierda. Ciertamente lo estaba cuando invité a los chicos a venir. Me habían estado molestando sobre venir a mi casa y conocer a Rainbow, así que finalmente me rendí. Estaba drogado por el fútbol y con falta de sexo. Eso hacía una combinación peligrosa y, estúpidamente, me había hecho dejar que mis dos mundos diferentes colisionaran.
—Te vas a comportar lo mejor que puedas, ¿verdad?
Rainbow se frotó contra mi mano, ronroneando y agitando felizmente su cola.
—Es en serio. Ya les dije a esos cabrones que eres mejor que sus perros, así que tienes que probarlo. Son mis compañeros de equipo y si actúas como loca, van a pensar que yo también estoy loco.
Ella maulló, lo cual interpreté como una aceptación. Se paró sobre sus patas traseras, entendí la indirecta y cargué su culo. Inmediatamente cabeceó mi cara, frotándose sobre mí y sonando como una jodida podadora al ronronear.
—Sí, sí. Es mejor que eso signifique un jodido sí. Si me avergüenzas, dormirás sola por una semana. —Que me maldigan si no puso una pata sobre mi boca cuando dije eso. Incluso Rainbow sabía que estaba diciendo mierdas—. Bien, de acuerdo, no será así, pero sólo porque Chica Reed no está aquí y ya no puedo dormir solo.
Esa mierda también estaba jodida. Solía amar estar solo en mi cama, pero durante los últimos años, me acostumbré a Chica Reed ocupando el sesenta por ciento del espacio y Rainbow robando mi almohada. Carajo, me gustaba. Los juegos en otras ciudades iban a apestar este año. Nunca me acostumbraba a estar solo. Y llegando diciembre, nunca más tendría que estarlo de nuevo. Gracias.
El timbre sonó y miré de nuevo a Rainbow.
—Aquí vamos. Recuerda, tu mejor comportamiento. Me agradan estos chicos, bueno, excepto por Colin. Si quieres joder su culo gordo, siéntete libre de hacerlo.
La bajé y caminó junto a mí hasta la puerta. Esto no era nuevo. Rainbow era una gata rara que en muchas maneras actuaba como un perro. Los gatos miedosos de Emmett siempre se escondían en el instante en que alguien cruzaba la puerta y estaba bastante seguro de que los de Jasper tenían frito el cerebro, ya que rara vez se movían para algo, ¿pero Rainbow? Ella caminaba hasta la jodida puerta para recibir a quien quiera que estuviera ahí y se aseguraba de que ellos planearan darle la atención que se creía merecer. Le lancé una mirada más antes de abrir la puerta.
—¡Hola, novato! ¿Dónde está la cerveza? —La enorme garra de Brady cayó sobre mi hombro, casi aventándome hacia enfrente.
Jodido infierno. Antes de poder advertirle, a Rainbow se le erizó el vello y le lanzó un rasguño a la pierna. Para pesar casi trecientas libras, él era jodidamente ágil y apenas logró esquivar sus garras.
—¡Vaya! ¡Cálmate, gatita endemoniada! —Me fulminó con la mirada—. ¿Qué carajos, hombre?
Me encogí de hombros y me agaché para cargarla antes de que alguien más resultara agredido.
—Pensó que me estabas pegando. Rainbow me protege.
La miró con lo que pudo haber sido respeto.
—¿Puede enseñarle esa mierda a mi labrador? Estoy bastante seguro de que si me estuvieran pateando el culo en mi sala, él sólo lamería al perpetrador.
Me reí ante esa imagen. De ninguna manera Rainbow toleraría esa mierda
—Rainbow es endemoniadamente vengativa, hombre. El ex de Bella me hizo enojar y ella le rasguñó la oreja, lo hizo caerse y se orinó en sus zapatos. —Me giré para sonreírle a Colin, que estaba parado en la entrada—. Si no me agrada alguien, a Rainbow tampoco le agrada.
Él sonrió y la miró como si fuera una alimaña. Él estaba tomando su vida con sus propias manos y ni siquiera tenía una jodida idea.
—Hombre, huele al tipo de coño incorrecto aquí. ¿Dónde está tu chica?
Oh, joder no. Mi puño salió disparado y conectó con su mandíbula antes de que siquiera tuviera oportunidad de pensarlo. Lo empujé contra la pared con una mano en cada hombro. Rainbow aulló, comenzó a escupir y sisear.
—No le faltarás el respeto a Bella, esté o no esté ella aquí. Y si alguna vez dices una jodida palabra sobre ella, será tú última palabra.
Rainbow acentuó mi discurso con un gruñido y se paró en mi hombro, lista en caso de que él intentara regresar el golpe.
—Cálmate, hombre. Edward nos invitó a venir, ¿y ya estás actuando como un imbécil incluso antes de pasar por la puerta? ¿Cuál es tu jodido problema? —Paul lo golpeó en la cabeza cuando él y Sammy entraron.
Colin entrecerró los ojos y su nariz se agitó. Nos miramos el uno al otro y lentamente lo solté. Se pasó una mano sobre su labio roto sin dejar de mirarme.
—Era sólo una broma.
—Puedes joderme sobre todo menos sobre mi chica. Ella está fuera de límites, siempre.
—Está celoso porque no tiene una. —Sammy sonrió, intentando diluir la tensión—. Entonces esta es la famosa Rainbow. ¡Hola! ¿Apoco no eres una fierecilla, protegiendo a tu papá? ¿Puedo tocarte o intentarás arrancarme el dedo?
Vi que su pelo comenzaba a alisarse y supuse que estaría a salvo.
—Ofrécele tu mano y ella decidirá si vales la pena.
Se rio y lo hizo. Ella lo miró, vio su sonrisa, me miró a mí y le asentí. Le dio un cabezazo y se frotó en su mano, haciéndolo reír.
—Pues mira. ¿Quién es una chica buena? ¡E inteligente! Sabes quién es el mejor chico de aquí, ¿no?
Y que me maldigan si Rainbow no se frotó contra mi mandíbula ante ese comentario. Todos se rieron de eso, incluso Colin.
—Lo siento, hombre. De verdad era una broma. Hay que molestar al novato, ¿sabes?
No, no sabía. Pero él era uno de mis lineman y necesitaba confiar en que protegería mi culo cada domingo.
—No hay crimen sin sangre. Sólo deja a Bella fuera de todo esto.
—Hecho. —Estiró una mano y la tomé. Rainbow gruñó por lo bajo pero no lo atacó de nuevo. Aunque él ya estaba en su lista y sabía que nunca le agradaría. Rainbow guardaba rencores como nadie más.
—Entonces, ¿vamos a hacer esta mierda o no? —gritó Brady desde la sala.
Metí al resto de los chicos y lo encontré tirado sobre mi sofá.
—Levántate, idiota. Tenemos espacio suficiente para todos si no ocupas todo el sofá.
—¿Dónde está la comida? —preguntó Paul, agarrando un montón de papas.
—Viene en camino. —Había ordenado cinco pizzas y sólo habíamos cinco aquí. Eso debería ser suficiente, incluso sabiendo cómo comían Colin y Brady. Bueno, en realidad cómo comíamos todos.
Brady se enderezó y yo ocupé mi sillón antes de que alguno de estos cabrones pensara en ocuparlo.
Sammy estaba caminando por la sala, checando la vista y viendo las fotos de Chica Reed y de mí que decoraban las estanterías.
—Lindo departamento, Cullen. ¿Cuánto te costó?
Me removí incómodo ante la pregunta. Obviamente todos teníamos dinero, pero yo tenía incluso más que los veteranos en la habitación.
—Un par de millones. —Poco más poco menos.
Silbó.
—Debe ser agradable ser mariscal.
Rodé los ojos.
—Como si estuvieras rogando por centavos en las calles. Tú ganas más que yo. —Por ahora.
—Hasta que le sumas tu publicidad. —Señaló el Rolex que tenía en mi muñeca—. Timex quiere que modele su línea plástica. ¡Mil dólares!
Todos nos reímos de su estúpido culo, pero tuve que admitir que disipó un poco de la tensión entre Colin y yo. Hablamos de mierdas por unos minutos hasta que llegó la comida. Todos comieron como si llevaran meses sin ser alimentaos.
Luego de que la mayor parte de la comida fue devorada y un par de cervezas consumidas, Brady me sonrió.
—Entonces, ¿vamos a hacer esto o qué?
Miré el reloj y contuve un suspiro. Todavía no podía creer que había aceptado esto.
—Bien, pero recuerden, les advertí. Él no es…
—Normal. Sí, sí, hombre, sólo ponlo en esa cosa. —Paul señaló mi iPad.
Agarré mi laptop mientras ellos sacaban sus teléfonos y tabletas, conectándose a mi wifi. Mandé una plegaria silenciosa a los dioses del futbol para que él no hiciera nada estúpido y luego me conecté a Skype.
—¡Edward! —No hubo manera de esconder la alegría plena en esa palabra y la sonrisa en su tonto rostro.
—Jasper. Chicos, este es Jasper. Jasper, este es Paul, Sammy, Colin y Brady. —Le mostré a cada individuo antes de ponerlo en la mesa de centro.
—¡Hola! —Jasper los saludó a todos—. Emmett llegará en cualquier minuto. Necesitas conectar al Jefe.
Cristo. Chica Reed me debía como cinco mamadas por acceder a esto. Busqué a Charlie y lo añadí a la llamada. Respondió muy ansioso y reprimí un suspiro cuando vi que estaba usando mi jersey de los Gigantes. No se veía ni de cerca tan bien como se veía su hija en él.
—¡Edward! ¿Cómo estás, hijo? ¿Cómo está tu brazo? ¿Estás listo para la temporada? ¡Te veías genial el jueves en la noche! —Todo salió en un rápido aliento.
—Hola, Charlie. Estoy bien. Estos son algunos de mis compañeros. —Le repetí las presentaciones y sus ojos se abrieron como platos al ver a Paul y Sammy—. Chicos, este es el papá de Bella, Charlie.
Todos saludaron y volvieron a mirar sus dispositivos.
—¡Hola, Jefe! —Jasper sonrió—. Casi uso el mismo jersey, pero luego decidí que se veía mejor en Bob. —Oh, carajo no. Pero sí. Lo siguiente que supe fue que Bob el oso llenaba la pantalla, usando una versión pequeña de mi jersey.
—¿Podrías guardar esa cosa? —siseé.
—Bien. —Jasper se veía resentido por eso, pero lo hizo. Por supuesto, ya era demasiado tarde. Mis compañeros lo veían como si fuera algún tipo de caso de locura. Lo cual, por supuesto, sí era.
—Estoy muy emocionado. ¡Nunca antes he jugado! —Charlie estaba hojeando varios montones de revistas—. ¡Mira, Edward, ahí estas!
Jodido infierno.
—Sí, es muy genial, Charlie.
—Y Sammy, llegaste muy alto aquí. Y tú también, Paul. Iba a elegir a Percy, pero tal vez elija a alguno de ustedes. —Charlie se veía muy excitado al poder elegir a uno de mis compañeros—. Edward, le lanzarás mucho a quien quiera que yo elija, ¿verdad?
Bufé mientras todos me veían.
—Amigo, ¡elígeme! Así me lanzarás más a mí —rogó Sammy, haciéndonos reír a todos.
—Al carajo con eso. No voy a elegir a ninguno de ustedes, perdedores.
Todos me tiraron dedo y me reí.
—Maldita sea que no. —Emmett se inclinó frente a Jasper, señalándome a través de la pantalla del iPad—. Regla número uno, ningún jugador de los Gigantes puede elegir a otro jugador de los Gigantes. Tienen información secreta.
Rodé los ojos.
—Y tú estarás rogándome por esa información secreta cada semana cuando armes tu lineup.
—Por supuesto que sí. Es mi derecho como tu hermano mayor. —Sonrió—. Hola, chicos. Soy el hermano mayor de Edward, más guapo y mucho más talentoso.
—También es mucho más idiota, así que probablemente ganarán cuando vayan contra él —añadí a manera de ayuda.
—Jódete. Aunque hablo en serio. No se elijan a ustedes mismos.
Esto estaba bien para mí.
—Me parece bien. ¿Chicos?
Hubo algunos gruñidos, pero todos aceptaron.
—De acuerdo, todos entren.
Me conecté y sonreí cuando vi que era el segundo para elegir. Había mucho que podía hacer ahí. Podía elegir a Manning si él no era el primero, o podía elegir a cualquiera de los running backs grandes. Charles había pateado traseros el año pasado, pero también McCoy con esa rápida ofensiva de los Eagle. Decisiones, decisiones. Aunque los Eagle eran el enemigo. ¿De verdad quería anidar un enemigo divisional? No debería haber jugado este año, pero en este punto era una tradición.
—¿Quién demonios es el Gurú Gordon Ganja? —preguntó Colin, riéndose de la pantalla.
Jodido Jesucristo.
—Maldita sea, Jasper.
—¿Qué? Claramente me necesita. ¡Sigue fallando en los exámenes! ¡Puedo ayudarlo! —Jasper asintió sabiamente.
—Ni siquiera lo intentes, imbécil. Le diré al Entrenador que te haga exámenes cada semana.
—¡No! Tengo años estando limpio. La única marihuana que he tocado ha sido para… —se calló y miró alrededor con culpabilidad—… una amiga.
Le entrecerré los ojos.
—¿Eres un jodido vendedor? Lo juro por Dios, Jasper, llamaré a Pequeña justo ahora y…
—¡No! Se la di gratis a mi amiga. ¡Fue un regalo! ¡Nunca lo haría!
Sonaba tan alterado que me calmé un poco.
—Bien. Sólo no lo hagas de nuevo. Ahora representas a mi equipo, eres la cara de los Noles y si haces algo para avergonzarnos, yo mismo te patearé el culo. —Nole una vez, Nole para siempre. No iba a dejarlo joder lo que yo había construido.
—No lo haré. —Sonrió—. ¡Estoy listo para el sábado! Muchas gracias por ayudarme. Ya me siento mejor.
Asentí.
—Qué bueno. Sólo recuerda mirar el blitz de seguridad. Marca los backs si se ponen pesados. Estarás bien.
—Ahem. —El mostacho de Charlie se torció—. Voy a pretender que no escuché nada de la otra parte de su conversación.
Carajo, olvidé que era policía. Nunca actuaba como tal cuando yo estaba cerca.
—Tú no usas drogas, ¿verdad, Edward?
Sonaba deprimido ante la mera idea de que yo usara drogas.
—Nunca he tocado esas cosas, Charlie. Mi cuerpo es un templo.
—Sí, lo es —Jasper aceptó de manera rara. Jodido raro. Gracias a Dios él estaba en Tallahassee, para nada cerca de mí.
—Muy bien entonces. ¿Estás listo para tu primer juego?
Asentí.
—Ahí vamos. Mi sincronización con estos dos es bastante buena. —Señalé a mis receivers.
—Querrás decir que nosotros hacemos que tu culo de novato se vea bien —corrigió Paul—. Su brazo es decente.
—Te mostraré algo decente, hijo de puta. —Le lancé uno de los cojines, pegándole en la cara mientras él balbuceaba y me reí—. Toma eso.
—De acuerdo, chicos, ¡tenemos unas elecciones que hacer! —Brady se frotó las manos con alegría.
El reloj estaba avanzando. Puse mi laptop en mi regazo y me preparé.
Rainbow abandonó el brazo de mi silla y saltó sobre el respaldo del sofá. La miré pasar junto a Paul y Sammy sin incidente alguno y me reí cuando su cola golpeó a Colin justo en la cara. Él escupió y se limpió la boca, donde le había quedado un montón de pelo.
—¿Qué carajos? —exigió, girándose para encararla, pero ella ya se había quitado de su camino.
—Te odia —le dije.
—A mí también me odia —dijo Jasper, viéndose jodidamente triste por eso—. ¿Intentaste pintarle las uñas?
—¿Qué? Carajo no. —Colin sacudió la cabeza—. Lo hice enojar por bromear sobre su chica y ella intentó atacar mi culo.
—¿Y exactamente qué dijiste sobre mi hija? —preguntó Charlie, sonando como policía de nuevo.
Me reí cuando Colin se removió incómodo bajo su mirada de enojo.
—No fue nada. Ella parece ser una chica genial. Una mujer. Encantadora.
—Lo es. ¿Es por eso que tu labio está hinchado?
Maldita sea que sí.
Colin asintió.
—Sí. —Me miró—. Me lo tenía merecido.
—Buen trabajo, Edward.
Sonreí.
—Gracias, Charlie.
—¡Buen tiro, hermano! Me impresiona que pudieras con un tipo del doble de tu tamaño.
—¡Oye, no soy tan grande! —protestó Colin.
—Sí, lo eres —le dijo Sammy—. Te acabas de comer una tarta tú solo.
—¿Y qué? ¡Quemaré las calorías en la siguiente práctica! ¡Y tú comiste casi tanto como yo!
—Pero mira lo esbelto que soy. —Sammy se paró y señaló su cuerpo—. Tú desearías tener este cuerpo.
Tenía que terminar con esta mierda de raíz.
—Él no me serviría de mucho en la línea su tuviera tu cuerpo flacucho. Ahora, ¿podemos elegir? Estamos bajo la señal del minuto.
—¡Sí! ¡Hagámoslo! —Paul se enderezó con ansias.
—Es el turno de su equipo —se escuchó por los altavoces del iPad.
Jasper sonrió al hacer su selección. Miré para checar a quién tendría que quitar de mis elecciones, pero… oh, demonios no.
—Amigo, ¿es en serio? —preguntó Brady, riéndose de la pantalla.
—¿Qué? —preguntó Jasper, viéndose confundido al ser cuestionado.
—Maldición, ¡yo quería elegirlo! —gritó Charlie, poniéndose rojo de la cara.
—Tú no… no puedes… —Ni siquiera podía empezar a creerles a estos dos.
Emmett estaba carcajeándose.
—¡Hermano! Pensé que no saldrías hasta la séptima ronda, como mínimo.
Eso habría sido un poco más preciso. Pero no. Jasper me había elegido con la primera opción en la primera ronda del reclutamiento.
Estaba tan deslumbrado que mi reloj estaba acercándose a cero, así que rápidamente elegí a Manning, no quería elegir entre McCoy y Charles. Peyton lo iluminaría como siempre de todas formas.
—Ahora, ¡esa es una elección que vale la pena! —Fulminé con la mirada a Colin, que se encogió de hombros—. No digo que tú no lo serás algún día. Pero vamos, hombre. ¡Eres un novato! Nadie toma a un novato como número uno. Sin importar quién sea.
—Es mi mejor amigo y lo estoy apoyando. —Jasper le tiró dedo a Colin.
—Como sea, hombre. Será agradable obtener una victoria fácil cuando vaya contra ti.
—Oigan, ¿siquiera les permiten jugar fútbol de fantasía? —preguntó de repente Emmett, viéndose preocupado—. No quiero que sean inelegibles.
Negué con la cabeza.
—Podemos jugar siempre y cuando no sea por dinero.
Mi hermano se veía aliviado.
—Oh, de acuerdo entonces. De todas formas estamos jugando por tatuajes.
Rodé los ojos. Estaba jodidamente obsesionado con ese tonto tatuaje de la liga que a ESPN le gustaba resaltar cada año.
—De ninguna jodida manera voy a ponerme un tatuaje elegido por ninguno de ustedes, idiotas. —No es que fuera a perder, claro, pero aun así. No iba a acceder a esa mierda.
—¿Tienes miedo, Eddie? Creo que te verías genial con una imagen de tu gata en tu pecho. —Paul casi se cae del sofá, se estaba riendo mucho de su propia estupidez. Y, por supuesto, Rainbow eligió ese momento para subirse a mi silla y subirse parcialmente a mi regazo, metiéndose entre mi laptop y el costado del sillón.
Jodido infierno. Rainbow era genial, pero no.
—Y tú te verías genial con un tatuaje gigante de DeAngelo Hall. Él era tu dueño el año pasado, ¿no?
Todos se rieron mientras Paul se enderezaba y fruncía el ceño.
—Bien. Nada de tatuajes.
—Aww, hombre. —Emmett parecía que estaba a punto de llorar.
—Imagina la cara de Rubia si viera el tatuaje de un corazón con el nombre de alguna otra chica en tu pecho, porque eso es lo que haría que te tatuaras por haber tenido esa idea en primer lugar.
Palideció y se puso blanco visiblemente. ¡Ja! Gané, como siempre.
—¡No lo harías!
Alcé una ceja y supo que no lo estaba jodiendo.
—Bella no te dejaría.
Probablemente tenía razón, pero estaba jodidamente seguro de que no iba a admitir eso ahora.
—Ella me pidió que hiciera esta liga, así que me debe una. —Diez mamadas ahora que Jasper me había elegido en la primera ronda y nos había hecho ver ridículos a los dos.
—Bien. Nada de tatuajes. Pero habría sido increíble.
Dejé que Emmett lloriqueara mientras seguía el reclutamiento. Los grandes backs iban volando. Colin lanzó un puño al aire cuando eligió a McCoy.
—Al menos ahora cuando los Eagle pasen sobre nuestro D, me beneficiaré de ello. —Levantó su peso del sofá—. ¿Dónde está el baño?
—Primera puerta a la derecha —le dije, señalando el pasillo.
Rainbow se paró y juro que agitó felizmente la cola cuando saltó de mi regazo. Colin comenzó a caminar hacia el baño y, de repente, ella se metió entre sus pies. Él se balanceó y giró los brazos cómicamente al caer al piso. Hubo un momento de silencio antes de que todos comenzaran a reírse.
—¿Qué pasó? —exigieron saber Emmett, Jasper y Charlie ya que no podían ver esa parte de la sala.
—¿Qué carajos? —gritó Colin—. ¡Ella me tiró!
Charlie se burló entonces.
—¿Igual que a Riley?
Asentí al cargar a una triunfante Rainbow cuando corrió hacia mí, sin duda buscando mi protección en caso de que Colin decidiera vengarse de ella.
—Buen trabajo, Rainbow. —Charlie asintió con aprobación antes de seleccionar a Lynch en su turno—. Si no te puedo tener a ti, elegiré a los Seahawks —me dijo. Por supuesto que sí.
Colin se paró, mirándonos con el ceño fruncido a Rainbow y a mí. Ella estaba ronroneando en mis brazos, orgullosa como siempre cuando desplegaba su odio en esos que se lo merecían.
—¿Hizo eso a propósito? —preguntó. Sonaba como si no lo creyera.
—Te dije que es endemoniadamente inteligente. Me hiciste enojar, eso hizo que ella te odiara. Tienes suerte de que eso fuera todo lo que hizo.
Entrecerró más los ojos.
—Ella tiene suerte de que yo no lastime animales. Tendré que regresártela de alguna manera.
—Yo diría que estamos a mano considerando todo. —En realidad no. Todo lo que yo hice fue golpearlo. Él había sido un cabrón desde que llegué al campamento.
—Tienes que ganarte las rayas, novato. —Sacudió la cabeza y se dirigió al baño.
—Va a hacer algo para hacerme enojar, ¿no?
—Probablemente. —Brady sacudió la cabeza—. No te lo tomes personal. Te está probando.
—Y ya que lo golpeé en la cara, supongo que fallé.
—Claro que no. Si alguien insulta a mi hija; tú ve y golpéalos. Yo me aseguraré de que nunca te pongan ningún cargo —prometió Charlie.
—Gracias, Charlie.
Colin salió del baño y sonrió.
—Entonces, ¿vamos a reclutar o no, perras? Terminemos con esto.
No estaba seguro de qué lo había puesto tan jodidamente feliz, pero no iba a perder mi tiempo preocupándome por lo que pudiera hacer. El reclutamiento continuó mayoritariamente sin incidentes. Jasper eligió a Josh Gordon en la cuarta ronda, desperdiciando por completo un turno ya que estaba suspendido por un año, pero nos dijo que lo hizo en solidaridad por su hermano que amaba la marihuana. Imbécil. Me mataba.
Nos la pasamos bien intercambiando insultos y hablando mierda, y estaba bastante seguro de que todos se divirtieron.
Luego de que terminó el reclutamiento y de que finalmente me deshice de todos, me dirigí a la habitación. Había sido una noche jodidamente larga. Aunque antes de poder llegar ahí, un asqueroso olor golpeó mi nariz.
—¡Hijo de puta! —Corrí al baño y, por supuesto, mi retrete estaba completamente tapado con la asquerosa mierda de Colin y un montón de papel de baño. Jodido cabrón.
—Debiste haberlo rasguñado a morir —le dije a Rainbow—. Todavía no sé cómo, pero me las va a pagar. —Eventualmente idearía algo. Por ahora, tenía un jodido retrete que destapar. Al carajo con esto. Chica Reed debería dejarme tener anal por manejar esta mierda. Literalmente. Era lo menos que podía hacer. No es que fuera a decirle eso. Ella tendría mis bolas y no de buena manera.
—Es por esto que es mejor cuando sólo somos nosotros —le dije a Rainbow—. Todos los demás joden las cosas.
Claramente estaba de acuerdo conmigo, pues se frotó en mis tobillos mientras yo evaluaba los daños.
—Al carajo. Llamemos a mantenimiento. Ellos pueden encargarse de esto. —Les daría un enorme extra—. Vamos. Vayamos a planear algo contra Colin.
No tenía dudas de que, si pudiera hablar, Rainbow tendría una idea épica. Era así de astuta. Pero yo confabularía algo. Siempre lo hacía.
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Y por si se perdieron por ahí en el capítulo, lo que estaban haciendo era jugar fantasy football. El fantasy football es un juego en el cual los participantes forman un equipo de fútbol virtual basado en jugadores reales, que forman parte de equipos reales y que en base a su actuación en los partidos de los diferentes campeonatos y ligas, obtienen una puntuación que establece su posición en un rating.
