Cuando Griselda se despertó, fue porque la luz del sol se posó sobre su rostro. Al principio creyó, que era ella la que se levantaba de la cama y se lavaba la cara en un enorme tazón. Podía sentir el agua fría resbalar sobre su rostro. Hasta que fue cuando oyó la voz de una mujer pronunciar un diferente nombre al de ella. Quien la hizo recordar su realidad.

¡Evelyn! ¡Levántate ya!, tienes que ir a recoger hierbas antes del desayuno

¿Evelyn? Cuando se miro al espejo vio a una joven de cabellos negros e intensos ojos cafés, mirándola. Era tan parecida a ella y a la vez tan diferente. Podía ver aquel espíritu indomable y rebelde en ella. Esa inquietud por descubrir que había más allá de los limites de aquella ciudad.

En poco tiempo y sin que se diera cuenta, ya se encontraba afuera corriendo por las veredas del bosque. Con una canasta sobre su mano hasta un pequeño rio. Ese era por mucho su lugar favorito. Griselda pudo ver y sentir a través de ella, la hermosura de aquel bosque. Cerro sus ojos y podía escuchar los pájaros cantar, el agua correr. Había vida en todo aquel lugar. Ella jamás se había detenido a mirar en lo que le rodeaba… desde…la muerte de su madre. Había estado tan enojada consigo misma y con el mundo…que se volvió ciega a lo demás.

Y cuando vio la luz del sol colarse entre las ramas de los arboles, supo que ya era hora de regresar. Su casa era una de las pocas que se encontraba apartada del pueblo. Su madre siempre había desconfiado de las personas normales, de lo que pueden llegar hacer cuando temen a lo que desconocen. Y sobre todo ellas, una de las familias pertenecientes al linaje oscuro. La familia de las maldiciones. Evelyn sabia que incluso entre su gente eran temidas por lo que hacían. Y era por ello que su madre se mantenía apartada. Para protegerla.

Pero cuando llevas tanto tiempo escondida y cautiva en una habitación pequeña, lo que mas ansias es salir y probar aquella libertad con tus propias manos. Siempre fue escéptica a las palabras de su madre. Y sin decirle, había ocasiones en que iba a los limites del bosque e iba al pueblo. Conocía sus costumbres y aprendía todo lo que ellos pudieran ofrecerle. Y al cabo de un año, no solo había entablando amistad con la gente de ahí. Sino que se hizo mas fuerte el hecho de que pensara de que su madre estaba equivocada.

Fondo de música: Deidara Theme, Inuyasha

Pero el destino, es una persona cruel. Y Griselda viendo a través de sus ojos, sabía que muy pronto se daría cuenta de su error. Tal vez más rápido de lo que ella pensaba.

Cuando salió de la espesura del bosque y vio su casa a lo lejos. Vio un hombre que estaba hablando con su madre. Este era alto, cabello castaño y ojos verdes. En seguida supo que pertenecía a la clase alta por la ropa fina que tenía encima. Aquellos cortes y colores brillantes, solo los ricos podían pagarlo.

¡Ahh! Evelyn hija— dijo poniendo su mano sobre su hombro cariñosamente— el es Jeremías Astur y tiene ideas muy interesantes.

Saludándolo.

Griselda conocía muy bien aquella sensación que tenía Evelyn en cuanto miro a los ojos a aquel hombre. Desagrado, miedo. Evelyn no tardo en retirarle la mano. No sabia porque, pero el instinto que había dentro de ella hizo que desconfiara de aquel hombre en el momento en que cruzo la puerta de su casa.

Se desesperaba ante el hecho que su madre no lo percibiera. El olor de sangre que impregnaba cada parte de su cuerpo. Aquellos ojos vacíos y sin vida.

Evelyn el es un miembro muy respetado por la comunidad mágica — sonriendo— a salvado a brujas reales de ser quemadas por la hoguera.

¿en serio? —dijo fingiendo sorpresa. Realmente lo dudaba— Y que lo trae por nuestra casa su excelencia.

De eso quería hablarte hija, quiere fundar un consejo de brujas y hechiceros para combatir a los buitres

¿buitres? No había oído hablar de ellos— ofreciéndole algo que había traído de la cocina.

Son una banda de magos dedicados a dar caza a cualquiera con indicios de magia; así, ellos obtienen inmunidad siempre y cuando traicionen a sus hermanos (as) magos.

¿¡Y quiere que luches contra ellos!? — volteando rápidamente a ver a su madre.

Bueno quiere que forme parte del consejo para no solo combatirlos Evelyn, sino también para formar leyes que protejan a nuestra comunidad.

Si muchos de nuestros hermanos huyen hacia el bosque para huir de la persecución.

Ella no le creía. No importaba cuantas palabras salieran de su boca. Ella solo lo veía como una serpiente escupiendo veneno ¿porque iba a invitar a alguien que pertenecía al linaje maldito al consejo? ¿Qué iba ganar él con eso?

No iras a aceptar ¿verdad madre?— volteando a verla.

No lo he decidido a un…no creo que sea buena idea. Muchos ya creen que soy malvada y no deseo arriesgar la seguridad de mi hija.

Señora Margaret piénselo, en la situación actual en la que nos encontramos mas personas morirán. Ahora ya no existen lados… volveré para saber su decisión.

Y así como vino, se fue. Perdiéndose en el espeso bosque como el demonio que era. Griselda pudo sentir el alivio de Evelyn cuando aquel hombre salió de su casa. Se volteo y abrazo fuertemente a su madre. No pensó que volvería a sentir aquella incertidumbre y preocupación nuevamente. Era como si hubiera regresado a los días cuando era una niña. Y su madre se encontraba en la habitación de a lado, moribunda. Temiendo a que pasara lo peor.