Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: FungysCullen13

Beta: Isa


Capítulo 16

Me quedé viéndola sin decir nada. No estaba seguro de qué decir. ¿Qué podía decir? Es decir, quería preguntarle quién era el padre, pero esa era una reacción instintiva que probablemente me costaría tanto mis bolas como mi prometida. Chica Reed nunca me engañaría, así que yo era el padre. Papá. Yo. Santísima mierda. No era posible.

Chica Reed se quedó parada, mordiéndose el labio y removiéndose con nervios mientras sus brillantes ojos cafés se movían sobre mi cara. ¿Qué estaba buscando? ¿Respuestas? No tenía respuestas. Mi mente iba a un billón de millas por minuto.

—¿Estás bien? —preguntó, tocando ligeramente mi mejilla.

¿Lo estaba? No sabía. Probablemente debería preguntarle eso yo a ella, ya que ella estaba embarazada y así. Embarazada. Jodido Jesucristo. Mi bebé estaba dentro de ella, en lugar de estar yo dentro de ella como se suponía, lo cual apestaba un chingo. Mis ojos se movieron a su estómago todavía plano, intentando imaginarlo haciéndose más grande por un bebé. Joder. Probablemente debería decir algo.

—¿Cómo? —salió de mi boca antes de poder detenerme.

Sus labios se torcieron.

—Sé con certeza que estás muy consciente del proceso de cómo se hace un bebé. Lo hemos hecho infinidad de veces.

—Bueno, sí, pero nunca hemos hecho un bebé por accidente. ¿Cómo paso? Tú… joder. ¿Dejaste de tomar la píldora sin decirme?

De repente, la mano en mi mejilla agarró con rudeza mi barbilla y sus ojos se entrecerraron con enojo.

—Voy a pretender que no me hiciste esa pregunta. —Su voz tembló un poco, a pesar de que su tono me indicó que lo había jodido bien y bonito—. Sabes, durante las últimas semanas no he hecho nada más que pensar en cómo se desarrollaría esto, y por alguna razón siempre supe que dirías algo que me haría enojar. Así que juré que te daría un pase libre. Puedes hacer exactamente un comentario estúpido, lo cual acabas de hacer, y yo te perdonaría y lo olvidaría. Ahora, Campeón, aguántate y acéptalo igual que yo lo he hecho.

Probablemente estaba mal querer tirarla en la cama y follarla hasta dejarla sin sentido justo ahora, porque se veía muy caliente cuando estaba enojada conmigo. Estaba mal y no podía hacerlo. Iba a ser mamá, por Dios. No podía follarla cuando mi bebé crecía dentro de ella. Jodido infierno.

—Ahora, creo que me preguntaste cómo pasó esto. Seguramente recuerdas mi visita antes de que empezara la temporada, cuando fui a mi audición.

Por supuesto que recordaba… demonios.

—Olvidaste tus píldoras.

—Sí, pero no dejé de tomarlas a propósito. Imbécil.

De acuerdo, realísticamente sabía eso. Ella sabía que la pregunta tenía más que ver con las chicas a las que había follado antes de que ella llegara. No pude evitarlo.

—Lo sé. Lo siento. Es que estoy sorprendido. Usamos condones. —Los condones me habían traicionado. Iba a demandar a Trojan. Carajo, mintieron sobre prevenir el embarazo.

Chica Reed suspiró y se sentó junto a mí.

—Sí, los usamos. Excepto en una ocasión.

—¿Cuál ocasión? —Ni siquiera la había follado en la ducha o en la tina por el maldito asunto del condón. Jodidos pedazos inútiles de plástico.

—La vez después de los masajes, cuando hicimos el amor en el sofá.

Pero claro que sí… carajo. No los usamos. Ni siquiera pensé en eso. Estaba tan acostumbrado a follarla cuando fuera y donde fuera cuando estábamos de humor. Lo había olvidado. Ambos lo olvidamos.

No tenía idea de qué decir. Repetí una y otra vez sus palabras en mi cabeza. Embarazada. Un bebé. Nuestro. Ella había esperado que yo dijera algo estúpido y que jodiera las cosas. Y lo había hecho. Por supuesto que sí, carajo. No habíamos planeado esto. Se suponía que todavía faltaba una década para tener bebés. No meses a partir de ahora. Meses…

—¿Desde hace cuánto lo sabes?

Exhaló un suspiro.

—Comencé a sospechar hace tres semanas, aunque pasé por una etapa de negación que duró una semana. Luego me hice la prueba y ya no pude seguir negándolo.

Tres semanas. Llevaba sabiéndolo tres jodidas semanas.

—¿Por qué no me lo dijiste? —Tal vez no hubiera dicho la mierda equivocada esta noche si hubiera tenido tiempo de procesarlo yo solo.

Negó con la cabeza.

—No son el tipo de noticias que querría darte a través de Skype o por teléfono. Sabía que te iba a alterar y quería estar contigo cuando te lo dijera, para poder lidiar con ello juntos.

Por supuesto que sí. Chica Reed me conocía muy bien. Ella sabía que iba a pensar y decir mierdas estúpidas. En realidad apestaba que había cumplido sus expectativas. Miré sus ojos y vi el brillo de las lágrimas ahí. Jodido infierno. La jalé a mí y lanzó sus brazos a mi alrededor, abrazándome con fuerza.

—¿Estás bien? —pregunté, frotando ligeramente su espalda y pasando mis dedos a través de las puntas de su sedoso cabello.

—Lo estaré —murmuró contra mi cuello. Estaba bastante seguro de que la humedad que sentía ahí no era de sus labios. Carajo. Odiaba que llorara.

—Claro que lo estarás, bebé. —Bebé. Esa palabra de nuevo. Carajo.

Se apartó y limpié unas lágrimas que se habían escapado por sus mejillas. Sólo mi chica sería capaz de no perder por completo la postura. Unas cuantas lágrimas y estaba bien de nuevo.

—Pensé en decírtelo el viernes en la noche, pero la verdad es que no quería distraerte de tu juego.

Por supuesto que no. Ella sabía lo emocionado que me había sentido por ganar en mi casa. Así que sufrió durante horas y horas de plática sobre la boda con su gran secreto… Espera un minuto.

—Entonces, ¿por qué no te quieres casar conmigo? ¿No es esta una gran razón por la que las personas se casan, para empezar? —Señalé su estómago cuando dije eso, y me apartó la mano de golpe. Oops.

—Primero que nada, me pediste que me casara contigo antes de embarazarme, así que obviamente no nos estamos casando por eso. —Y estaba enojada conmigo de nuevo. Ese tono indicaba problemas—. Segundo, tu mamá piensa en bodas durante abril o mayo, cuando estaré tan grande como una casa. No me voy a casar luciendo como una ballena varada. Y tercero, ni siquiera sabía si todavía querrías casarte conmigo. —Y con esa última declaración, jadeó y se tapó la boca con la mano.

Carajo.

—¿Vas a vomitar? —Las embarazadas vomitaban todo el tiempo, ¿no? Es decir, no había estado cerca de alguna, para mi gran alivio, pero lo había visto en televisión, películas y esas mierdas. Esperaba que no fuera a vomitar sobre mí y la cama.

—No. Estoy bien. No pretendía decir eso último.

Bien, afortunadamente no iba a vomitar. Porque yo tenía mierdas que decir y no quería decirlas mientras ella vomitaba sobre el escusado o, que Dios no lo permita, sobre mí.

—Puede que no quisieras decirlo, pero debiste haberlo pensado. ¿Crees que no querría casarme contigo ahora que estás embarazada con mi niño? —Ahora estaba algo enojado. ¿Creía ella que yo era así de cabrón?

—En realidad no pensaba eso, pero supongo que sí lo he temido. —Puso la mano en mi rodilla—. He tenido muchos malos momentos cuanto estoy sola en mi cama durante las noches, imaginando lo mejor y lo peor que pueda pasar, y todo lo que va en medio. Es difícil callar mi mente.

Eso podía entenderlo. La mía seguía girando. Y tal vez no sabía qué demonios íbamos a hacer con este asunto del bebé, pero sí sabía una cosa con certeza.

—Eres la única para mí, Chica Reed. Querría casarme contigo incluso si todo el equipo Sueco en bikini tocara mi puerta.

Se rio.

—Te sacaste eso de la manga muy rápido, Cullen.

—Oye, todos tenemos nuestras fantasías. —Chica Reed estaba sonriendo de nuevo y eso me hizo sentir bien. Dios, era un mandilón—. Dejando de lado el equipo Sueco, eres mi chica. Siempre. Y sea lo que sea por lo que pasemos, lo enfrentaremos juntos, ¿verdad?

—Sí. —Entrelazó sus dedos con los míos—. Sé eso aquí. —Señaló su corazón—. Era mi cabeza la que me repetía que tal vez huirías en el momento en que dijera la palabra embarazada.

Podía entenderlo.

—Si hubiera sido cualquier otra chica, probablemente lo habría hecho. Justo ahora en realidad no puedo hacerme a la idea.

—Dímelo a mí. —Puso su mano libre sobre su estómago—. Sigue siendo muy irreal para mí. Cuando el doctor lo confirmó y me lo mostró…

—¿Lo viste? —la interrumpí, sintiéndome, mierda, no sabía qué estaba sintiendo.

—En realidad no. El doctor me mostró dónde va a estar el bebé. Hay algo parecido a una bolsa, que en realidad no vi, pero pretendí ver. Se supone que en un par de semanas voy a poder ver al bebé de verdad.

¿Una bolsa? ¿Qué carajos? Eso sonaba endemoniadamente asqueroso. Aunque también lo era el ver al bebé antes de que fuera un bebé de verdad. Había visto películas, fotos y esas mierdas. Al principio parecía alíen. Aun así apestaba que Chica Reed hubiera ido sola. ¿O no?

—¿Les contaste a Rubia y Pequeña? ¿Fueron contigo? —No estaba seguro de por qué eso me molestaba, porque no quería que estuviera sola en mierdas como esa, pero era yo quien debió haber estado ahí.

—No, Edward. Eres la primera persona a la que se lo digo. No iba a decirle nada a nadie hasta que tú lo supieras.

Eso era bueno. Tal vez.

—¿Por qué pensaste que debería ser el primero en saber? ¿Porque pensaste que iba a ser un cabrón e iba a dejarte?

Suspiró.

—Porque eres el padre y por supuesto que deberías ser el primero en saber. Si de verdad hubiera creído que ibas a actuar como cabrón y dejarme, les hubiera dicho y las hubiera tenido aquí para que me dieran apoyo moral si me dejabas.

—O para que Rubia me pateara el trasero.

—También para eso. —Me besó la mejilla—. Ya te dije que sólo pensaba eso ya tarde en las noches cuando estaba sola, asustada y mareada. De verdad sabía que no me dejarías por esto, sólo que no sabía cómo te sentirías.

Yo no sabía cómo me sentía. Sólo sabía qué sentía por ella.

—En realidad no sé. Creo que necesito tiempo para hacerme la idea.

Chica Reed asintió.

—Lo entiendo, créeme. Yo sigo sin hacerme completamente la idea. —Miró nuestras manos unidas—. Sé que no es lo que habíamos planeado. ¿Tú… no lo quieres?

Qué si no… oh. Carajo.

—¿Tú no lo quieres?

—Lo quiero —dijo suavemente, sin mirarme—. Es nosotros. Tú y yo juntos. No puedo imaginar no quererlo, pero sé que no planeamos esto hasta dentro de algún tiempo, así que te estoy preguntando lo que quieres.

No podía decir exactamente por qué, pero sabía que me sentía aliviado por sus palabras.

—Se suponía que debía ser hasta dentro de una década.

Soltó una suave carcajada por eso y finalmente me miró.

—No iba a ser una década. Pero sí algunos años al menos.

Tuve que sonreír por eso. Por supuesto que ella había planeado joder mis tiempos. Lo había hecho desde el principio.

—Así que estamos haciendo las cosas desordenadas de nuevo. No sería la primera vez viendo que tuvimos sexo antes incluso de que supiera tu nombre.

—¿Quién dice que eso fue desordenado para ti? —preguntó, riéndose a carcajada abierta cuando comencé a hacerle cosquillas.

La detuve contra la cama antes de recordar.

—¡Mierda! ¡Estás embarazada! —Me quité de encima de ella lo más rápido posible.

—Sí, hemos estado hablando de eso. —Chica Reed me miró, se veía confundida—. ¿Por qué estás hasta allá?

—¿No lastimo al bebé o algo así? No quiero aplastarlo.

Se rio.

—Edward, ya te dije que en este momento es sólo una bolsa. No hay nada que aplastar. Y las mujeres embarazadas tienen sexo todo el tiempo.

—¿Estás segura?

Asintió.

—Si recuerdas, tuvimos sexo el viernes en la noche y anoche también. Muchísimo.

Sí recordaba eso. Lo recordaba muy bien.

—Pero todavía no sabía que estabas embarazada.

Me sonrió.

—¿Me está diciendo que ahora que lo sabes ya no vas a tocarme? Porque todavía nos falta pasar por unos siete meses, y no creo poder lidiar con eso durante tanto tiempo. Tal vez tendría que dejarte.

Sus ojos brillaban mientras se reía de mí.

—Al demonio con eso. Eres mía. Y vas a tener a mi bebé. No te irás a ninguna parte.

—No querría irme —me dijo con una sonrisa, estirando sus manos hacia mí.

Las tomé y la jalé a mis brazos, besándola por primera vez desde que me dijo lo del bebé. Se sentía tan jodidamente bien el tenerla cerca, donde pertenecía. Probablemente debí haberla besado antes. Maldición. Seguía jodiendo las cosas. Eso iba a terminar ahora. Tal vez no estaba listo para lidiar con este asunto del bebé, pero podía trabajar en ello. Chica Reed era lo que importaba justo ahora.

La levanté y la deposité gentilmente sobre la cama. Tal vez no podía lastimar al bebé dentro de ella, pero tampoco me iba a arriesgar siendo demasiado brusco. Me metí a la cama junto a ella e inmediatamente se acurrucó conmigo. Envolví mis brazos a su alrededor, sosteniéndola contra mí.

—Lamento que hayas tenido que soportar toda esa plática sobre la boda —le dije luego de unos minutos en silencio.

—No lo sientas. Me siento muy culpable al saber que el marco de tiempo no será el adecuado. No quería arruinar la felicidad de tu mamá. Ella se la está pasando en grande planeándolo y ahora…

—Ahora planeamos algo más. No es para tanto.

Se rio.

—Lo será para tu madre. Ya le robaron una boda, ¿recuerdas?

—Sí, pero cuando le digamos que va a tener a su primer nieto, olvidará todo sobre bodas. Luego serán baby showers, cunas y esas mierdas. —Carajo, era aterrador. No quería pensar en esas mierdas.

—Probablemente. Debiste verla en la tienda de vestidos de novia. Lloraba cada vez que me probaba un vestido. Y cuando me probé el vestido, se volvió loca.

Alto ahí.

—¿Encontraste un vestido?

Sentí su encogimiento.

—Algo así. Encontré el que sería el vestido perfecto si no estuviera embarazada. De ninguna manera ordenaré ahora algo que no me quedará en unos meses. Y si vamos a esperar hasta después de que nazca el bebé, entonces será tiempo del campamento de entrenamiento y luego la temporada así que… —se fue callando—. No puedo decidir algo así ahora.

Esperen un jodido minuto.

—¿Estás diciendo que no nos vamos a casar hasta después de más de un año? Al carajo con eso.

Se sentó y me fulminó con la mirada.

—Ya te dije que no me casaré estando enorme. No daré a luz hasta el final de mayo. No hay forma en que pueda perder el peso suficiente antes de que empiece el fútbol de nuevo. A menos de que quieras tener una boda rápida en tu semana de descanso, tendríamos que esperar hasta enero o febrero, dependiendo de los playoffs.

Primero que nada, era maravilloso que ella considerara que yo fuera a entrar a los playoffs tan rápido. Segundo, de ninguna jodida manera iba a esperar otro año para que fuera mi esposa oficialmente. Semana de descanso mi culo. Esperen…

—Mi semana de descanso.

Rodó los ojos.

—No podemos planearlo si no sabemos cuándo será. No dan los horarios con tanta anticipación.

Negué con la cabeza.

—No esa semana de descanso. Esta semana de descanso. El siguiente mes.

Me miró como si acabara de anunciar que iba a renunciar al sexo por el resto de mi vida.

—¿Quieres casarte el siguiente mes?

—Sí. —En realidad sí quería ahora que sabía que tendría que esperar un billón de años si no lo hacía—. Piénsalo. Tú no estarás… —me callé antes de decir la palabra gorda. No viviría para ver a mi hijo si decía esa mierda en voz alta—. No te verás embarazada, así que puedes comprar el vestido que amaste. Tendré toda la semana libre, así que puedo venir, nos casamos y tendremos una pequeña luna de miel. Funciona a la perfección.

—¿En qué mundo crees que puedes conseguir un vestido tan rápidamente? ¿O que puedes encontrar un lugar que tenga espacio?

Era muy desconcertante.

—Dijiste que ya encontraste el vestido. Sólo ve mañana y cómpralo.

—¡Edward! No sales de la tienda con un vestido. Te tienen que tomar las medidas y luego ajustarlo. Tarda meses.

Al carajo con eso también.

—Apuesto que si les das dinero suficiente, encontrarán una manera de ajustarlo en el mes que tienen.

Me ignoró y siguió con sus objeciones.

—Igual, cualquier lugar decente para tener una boda ya está apartado. No podemos entrar y exigirles que nos casen, a menos de que vayamos al registro civil. Y no sobreviviremos eso, Edward. Tu madre te matará. A mí me dejará vivir por el bebé, pero seré viuda incluso antes de casarme.

Chica Reed se veía jodidamente bonita cuando hablaba sin parar. La besé porque era endemoniadamente linda y para callarla. Se derritió sobre mí y suspiró cuando me aparté.

—Sí, la mayoría de los lugares estarán apartados en fin de semana. —Incluso yo sabía que usualmente las bodas eran en sábado—. Así que nos casaremos el lunes o algo así. Y lo haremos en la playa. Estamos en Florida, por amor a Dios. Tendremos una boda en el exterior de algún hotel y rentaremos cuartos ahí. No es la luna de miel de un mes que había planeado, pero lo haremos funcionar.

Se mordió el labio.

—No sé cómo es posible.

—Viste ese libro gigante de bodas que mi madre carga, ¿no? Estoy seguro de que en algún lugar de ahí hay un lugar que nos acomodará.

—Tal vez, pero…

Al carajo con esto.

—Dijiste que querías casarte conmigo, ¿no?

—Sabes que sí.

—Y no quieres estar g...

Me pegó.

—Si dices la palabra gorda, juro por Dios que te lastimaré. Se dice embarazada.

Me ponía muy feliz que ella me haya detenido antes de decir esa palabra.

—Embarazada entonces. No quieres parecer embarazada. Y no quieres esperar todo un año, ¿o sí? ¿Quieres que nuestro hijo esté en la boda? —Sabía que algunas personas hacían eso, y estaba bien, pero yo no quería esperar todo un maldito año para hacerla mi esposa. Ya había esperado lo suficiente.

—En realidad no. Es que no sé cómo podré hacerlo todo. Porque tú puedes decir que debería aventarle el dinero a la gente y tal vez funcionaría, pero tú vas a estar jugando fútbol mientras yo intento planear una boda en un mes, hacer mi trabajo escolar y hacer crecer un bebé dentro de mí. Es mucho pedir, ¿no crees?

Su voz se alzaba con cada palabra. Mierda. No intentaba estresarla. Estaba intentando darle lo que quería. ¿Por qué los bebés tenían que complicar cada maldita cosa?

—Bien, entonces le diremos a mi madre que lo haga. De todas formas ya hizo todo el trabajo inicial. Llamémosla y hagamos que pasen estas mierdas. Ella estará más que feliz, especialmente luego de que sepa que estás embarazada.

—Qué lindo. —Me frunció el ceño, pero pude ver que lo estaba considerando—. Ella sería buena para organizar todo.

Maldita sea que sí.

—¿De verdad quieres pasar meses organizando mierdas, analizando qué color de servilletas debería ser y si las flores combinan con los vestidos? Esa no eres tú, y ciertamente tampoco yo. Si lo hiciéramos a mi manera, iríamos al registro civil y terminaríamos con todo, pero quiero que tengas el tipo de boda que te mereces.

—¿Terminaríamos con todo?

Mierda.

—Sabes a lo que me refiero. Sólo quiero casarme contigo. No me importa dónde o cómo pase, sólo que pase.

—¿Estás haciendo esto por el bebé? No quiero que te cases conmigo antes sólo porque estoy embarazada.

Jodido infierno. Nunca entendería la forma en que pensaban las chicas, y gracias al cielo por eso. Endemoniadamente confuso.

—Ya me hubiera casado contigo si no temiera que mi madre me removiera partes vitales de mi cuerpo sin las que no puedo vivir. Quiero casarme contigo. Fin de la historia, en serio. Preferiría que fuera lo más pronto posible. Si quieres esperar todo el año, podemos hacerlo.

—No quiero esperar. Sólo… —Eso era todo lo que necesitaba oír.

—Ya dijimos lo suficiente. ¿Te importa si le digo a mi madre que vamos a tener un bebé?

—Pues usualmente se espera hasta el segundo trimestre, pero dadas las circunstancias, no veo por qué no.

¿Trimestre? Jodido Jesucristo, no quería pensar en trimestres, lo que sea que fueran. Saqué mi celular.

—¿Hola?

Lo puse en altavoz para que Bella pudiera escuchar.

—Hola mamá.

Chica Reed respiró profundo junto a mí.

—Buenas noticias. Elegimos una fecha.

—¡Oh, qué bien! ¿Cuándo están pensando? Tengo que decirles, mayo es un mes tan encantador para una boda. Las flores…

Sí, tenía que cortar esa mierda de raíz.

—Nos vamos a casar la segunda semana de noviembre, durante mi semana de descanso. Tú elige el lugar y la fecha.

Hubo una larga pausa antes de que mi madre se riera.

—Edward, no juegues conmigo. Sé que te he molestado con todos mis planes, pero eso no significa que debas bromear.

—No estoy bromeando. Es en serio. Bella y yo nos vamos a casar el siguiente mes. Si quieres que sea el gran evento por el que has estado insistiendo, necesitas ponerte a planear ya.

—¡Edward Anthony Cullen! Esto no es divertido. Sé que ustedes chicos viven para molestarme, pero este no es el tipo de cosa con el que se bromea.

—Mamá, no estoy bromeando. Bella está embarazada y nos vamos a casar el siguiente mes.

Mi chica enterró la cara en mi hombro.

—¿Qué? —jadeó mamá—. ¿Un bebé? ¡Carlisle! ¡Vamos a tener un bebé!

Juro por Dios que escuché un "¡Oh, no!" seguido de un golpe en el fondo.

—No nosotros, nosotros. Edward y Bella, ¡nosotros! —dijo mamá, sonando rara, sin aire y esas mierdas—. Un nieto. ¡Levántate del piso!

—¡Dios, mujer! ¡Casi me causas un paro cardíaco! Dame ese teléfono.

Chica Reed y yo nos moríamos de risa por la reacción de mi padre.

—Pues finalmente pasó. Tengo que decir, me alegra que al menos hayas esperado hasta que pasaste los veinte. Temía que embarazaras a una chica desde que cumpliste los quince.

—No embaracé a cualquier chica. Embaracé a mi prometida. Y tú la quieres.

—Sí que la quiero. ¿Está bien? ¿Ya fue al doctor?

Chica Reed alzó la vista de mi hombro.

—Sí. Me aliviaré a finales de mayo. Todo está bien.

—Eso es bueno. Felicidades a ambos. Tu madre está a punto de quitarme el teléfono, así que sepan que estoy muy feliz por ustedes. Maldición, mujer, cálmate.

—¡Dame ese teléfono! ¡Oh, Edward! ¡Un bebé! ¡No puedo esperar para ir de compras! ¿Cuándo crees que les dirán el sexo? —¿Sexo? Santa mierda, ya se estaba volviendo loca.

—Mamá. Concéntrate. Queremos casarnos en un mes, ¿recuerdas? ¿Puedes hacerlo o no?

—¡Pues por supuesto que sí, cariño! He planeado cenas de caridad y fiestas de jardín para cientos de personas. Si quieres una boda el siguiente mes, ¡la tendrás!

—Te lo dije —le murmuré a Bella.

—¿Esta ahí? ¡Dulce niña! ¡Estoy tan feliz! No puedo esperar para darte un gran abrazo. ¿Está comiendo bien? ¡Llamaré a mi nutrióloga y haremos un menú que te mantenga en forma y saludable! ¡Un bebé!

—Mamá. Ella está bien. Quiere ese vestido que se probó ayer y…

—¡Oh! ¡Es tan perfecto! ¡Se verá hermosa! ¡Y con ese brillo del embarazo! Ni siquiera puedo… —comenzó a sollozar al otro lado de la línea. Santa mierda.

—Con eso debemos irnos. Puedes ponerte a trabajar en todo y sólo hacernos saber quién puede alojarnos esa semana y cuándo, y nosotros seguiremos de ahí. Llama a la tienda de vestidos de novias y ofréceles lo que sea necesario para que tengan listo el vestido de Bella a tiempo. —En serio, ella compraba vestidos de tiendas todo el tiempo sin mandarlos ajustar. Ese negocio de novias estaba lleno de mierda.

—¡Lo haré! ¡Oh, cielo! ¡Estoy tan feliz! Va a ser una hermosa boda, ¡sólo espera y lo verás! Bella, toma suficiente agua, ¡mantente sana e hidratada! ¡Llamaré mañana a la tienda y comenzaré a organizar todo! Ambos estén al pendiente del correo; ¡les mandaré la información!

—Gracias mamá. —Colgué antes de que comenzara a sollozar de nuevo—. ¿Ves? No hubo ningún problema.

Chica Reed se rio.

—Probablemente mañana va a comprar los primeros regalos de nuestro bebé.

—No, lo hará esta noche. Probablemente a la tarjeta negra de papá ya le está saliendo humo.

Sonrió.

—Entonces, ¿de verdad haremos esto?

—De verdad lo haremos. —Iba a ser un esposo en un mes. Y un padre dentro de más o menos siete meses. Santa mierda. Oficialmente las cosas se estaban poniendo locas.