Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: FungysCullen13
Beta: Isa
Capítulo 18
Me dio la impresión de que las chicas estuvieron fuera por una jodida eternidad. Por supuesto, tal vez parte de eso se debía a la compañía que tenía. Jasper y Emmett seguían lanzándome sugerencias para nombres, lo cual me estaba volviendo loco. El niño todavía ni siquiera era un niño; ¿cómo demonios íbamos a ponerle un nombre? Y ciertamente yo no tenía nombres elegidos. Tal vez Chica Reed sí. ¿No era verdad que algunas chicas conocían los nombres de sus bebés incluso antes de tener novio? Como Pequeña y su boda. Apuesto a que Pequeña ya tenía los nombres de todos sus hijos elegidos.
—¿Cómo le quiere poner Pequeña a tus hijos? —pregunté, deteniendo a Jasper después de su última sugerencia, Marley, como su héroe, Bob, por supuesto. Eso no iba a pasar.
Se quedó perplejo.
—No sé. ¿Por qué no lo sé? Ella debe tener los nombres elegidos, ¿no? Espera, no puedes usar Marley. Yo quiero usar Marley. Si Esposa lo aprueba.
Como si fuéramos a usar sus estúpidos nombres. Como si estuviera listo para pensar en nombres. Al menos ahora él estaba pensando en los nombres de sus propios hijos en lugar del mío. Mi hijo. Carajo. Nunca me haría la idea.
Lo que necesitaba, más que todo, eran dos jodidos minutos a solas para tener el ataque de histeria que todos esperaban que tuviera. ¿Cómo podría tenerlo con todos ellos viendo y esperando a que yo dijera e hiciera cosas estúpidas? Y realmente quería hacerlo, carajo, pero no podía. No todavía. Eso apestaba.
Mi madre había llamado y mandado mensajes aproximadamente cincuenta veces con actualizaciones sobre la elección del vestido, líneas de tiempo y reuniones que había planeado con varios lugares en la ciudad, al igual que lugares cerca de Tallahassee. Ya que Chica Reed no podría liberarse toda la semana de la escuela, tendríamos nuestra luna de miel en nuestro apartamento. No era exactamente lo que tenía en mente, pero al menos tendría algo de tiempo con mi chica. En cuanto terminara la temporada, nos iríamos un par de semanas a algún lugar para estar solos. De eso me encargaría yo mismo, pronto. Nos daría algo que esperar mientras el caos continuaba a nuestro alrededor.
—No veo qué hay de malo con el nombre Emmett —se quejó mi hermano, que seguía haciendo pucheros porque no iba a ponerle su nombre a mi hijo.
—Primero que nada, si quieres un Emmett, ten el tuyo. No voy a ponerle tu nombre a mi hijo. Además, ya tienes un gato con tu nombre.
—Sí, un gato tonto. —De repente mi hermano se soltó riendo—. ¡Santa mierda! ¿Qué hará Rainbow por esta nueva adición? ¿No dicen que los gatos matan a los bebés? No lo dudaría de ella.
Jodido infierno. Más mierdas de qué preocuparse. Rainbow no lo haría… ¿verdad?
—Los gatos no matan bebés. Esas son viejas supersticiones —anunció Jasper.
Carajo, gracias. Si tan sólo existiera la posibilidad de eso, Chica Reed querría deshacerse de Rainbow. Y yo no podría. Necesitaba a Rainbow. Ahora más que nunca, si era honesto. La quería aquí justo ahora para poder soltar toda la mierda que se estaba acumulando dentro de mí antes de explotar.
—Necesita estar al corriente con sus vacunas, lo cual por supuesto que sí está, porque hay enfermedades que pueden pasarse entre ellos. Y Bella no puede limpiar la caja de arena. Al parecer hay algo llamado toxoplasmosis que puede afectar a un bebé no nato. —Jasper alzó la vista de su celular, el cual parecía contener todas las cosas de bebés—. La caja será tu responsabilidad, Edward.
Me encogí de hombros. No era como si eso fuera un problema. Ya tenía meses viviendo a solas con Rainbow. Había limpiado la caja cuando tenía que hacerlo. Afortunadamente el ama de llaves hacía esas mierdas últimamente. Sólo me aseguraría de que Chica Red no pensara en acercarse.
—Aun así digo que Rainbow va a estar enojada. Tendrá que renunciar a su habitación por el bebé, sin mencionar que tendrá que compartir a Edward. —Emmett bufó—. Te va a caer encima un infierno.
Probablemente tenía razón. Hace mucho que habíamos rechazado la idea de añadir otra mascota por miedo a que Rainbow la matara o, como mínimo, lo traumatizara. Tenía la sensación de que Emmett Junior se escondía todo el tiempo porque Rainbow le había hecho algo. Los gatos estúpidos de Jasper tenían demasiado dañado el cerebro para molestarse en esconderse, pero tampoco eran normales.
—El bebé puede ocupar la habitación de invitados. —Rainbow conservaría su habitación y todo estaría bien. ¿Verdad? Carajo. Había muchas cosas en que pensar.
—Por ahora, pero no puedes criar un niño en ese elegante condominio donde vives. Necesitas un jardín, columpios, parques y esas mierdas. —Emmett asintió sabiamente—. Vas a tener que mudarte.
¿Qué carajos? ¿Ahora tenía que mudarme? Tenía que lidiar con una prometida hormonal y embarazada, una boda, un bebé, un gato que podría matar a dicho bebé, ¿y ahora tenía que mudarme? Sin mencionar la pequeña tarea de ser el mariscal de campo de un equipo de la NFL. Era demasiado. Al carajo con esto. No podría hacerlo.
Enterré la cara en las manos justo cuando se abrió la puerta.
—Bueno, es increíble, pero puede que… —Chica Reed detuvo lo que fuera que estaba diciendo—. ¿Qué hicieron? —exigió saber.
Ni siquiera tenía la fuerza para levantar la cabeza y asegurarle que estaba bien. No lo estaba. Al perecer nunca jamás volvería a estar bien. Paternidad. ¿Quién carajos la necesitaba?
—¡Nada! Sugerimos nombres de bebés, y Jasper buscó información sobre si Rainbow podría matar al bebé. Yo digo que sí, a pesar de que el internet dice que no. Le estaba diciendo a Edward que tendrán que mudarse para que el niño pueda tener un jardín y todas esas cosas buenas. Hizo un sonido ahogado y luego tú entraste.
—Muchas gracias.
Escuché un sonido de golpe seguido de un grito ahogado por parte de mi hermano.
—¡Ow! ¿Qué? Sólo intentaba ayudar, Rosie.
—Idiota. Hace cinco minutos que descubrió que iba a ser papá. No tenías que hacerlo preocuparse por columpios cuando el bebé todavía ni siquiera tiene piernas.
—Pero… ¡ow! ¡Bien! Lo siento, Edward.
No respondí. Sentí la mano de Chica Reed en mi espalda y me recargué en ella, presionando la cara en su estómago, donde mi hijo estaba creciendo. Jodido infierno.
—Todos váyanse. Espérenme abajo.
—¿Edward estará bien? —preguntó Jasper—. Sólo intentaba ayudar. Le dije que Rainbow no lastimaría al bebé y que Bella no puede cambiar la arena para gatos. No quería hacerlo que se preocupara.
—Estará bien, Jaspy. Estoy segura de que fuiste de mucha ayuda. Sólo bajaremos y esperaremos a Bella.
Todos se salieron, disculpándose mientras lo hacía. No me molesté en contestarles. Sólo dejé que Chica Reed acariciara mi cabello con sus dedos.
—Lo siento. No debí dejarte a solas con ellos. No estaba pensando.
Claro. Como si ella necesitara añadir el tener que preocuparse por mí encima de su lista de mierdas con qué lidiar. Alcé la cabeza y vi sus preocupados ojos cafés.
—No es para tanto. Estoy bien.
Soltó una corta carcajada de incredulidad.
—Sí, te ves bien. Sabía que lo estabas manejando demasiado bien.
Estaba haciendo todo lo posible, maldita sea. Había estado bien hasta que comencé a preocuparme de que Rainbow asfixiaría a Emmett Jasper Cullen mientras dormía en nuestra casa nueva en los suburbios con un patio trasero y unos columpios. Jodido infierno.
—Pues lamento si me resulta un poco abrumador que vayamos a tener un bebé, que nos vayamos a casar y que ahora tenga que encontrarnos un lugar nuevo donde vivir. ¡Sin mencionar el tener que preocuparme de que Rainbow mate a nuestro hijo cuando lo tengamos! Son demasiadas cosas para procesar, súmale el regresar a Jersey, dejándote a ti aquí, e intentar concentrarme en la defensa de los Raven. ¡Carajo! —Mi voz había ido subiendo de volumen con cada palabra.
Chica Reed siguió pasando sus dedos por mi cabello, rascando ligeramente mi cuero cabelludo. Ella sabía que amaba esa mierda, y sí, a veces me calmaba. Aunque ahora no.
—Primero que nada, no sé de dónde sacaste la idea de que tienes que encontrarnos un lugar nuevo donde vivir, pero no es así. Me encanta nuestra casa.
—Pero no hay un patio para poner columpios —murmuré, lo cual la hizo reír.
—Y tenemos algo de tiempo antes de tener que preocuparnos por eso. Hay un parque justo al final de la calle, por si queremos sacar al bebé. —¿En serio? ¿Quién sabía eso?—. Segundo, Rainbow no va a matar a nuestro bebé. Ella lo amará porque nosotros lo amaremos y será guiada por nosotros. Probablemente tendremos que ir acostumbrándola a la idea de manera lenta, pero lo entenderá, especialmente si el bebé se parece a ti.
—Pero es que hay muchas cosas…
—Sí, las hay. Y tenemos siete meses para resolverlo todo. Y mucho tiempo después de eso para aprender y lidiar con lo que venga llegando. ¿Crees que yo no estoy abrumada? —Sacudió la cabeza—. He pasado dos semanas preocupándome por decirte sobre el bebé; ahora estoy saltando directo a la planeación de la boda. Todo mientras trabajo en graduarme. Sin mencionar que tengo que empezar a empacar para mudarme. Luego está ese trabajo de mis sueños que no podré aceptar, los amigos y la familia con buenas intenciones y amorosos, pero que a la vez son molestos empujando bodas y ahora cosas de bebés hacia mí, Heidi la zorra, estar lejos de ti… es mucho. Muchísimo. Pero estoy intentando tomar una cosa a la vez y lidiar con ello.
Mierda. Ella tenía más cosas en su plato que yo y yo sólo se lo empeoraba.
—¿Es demasiado? Podríamos mandarlos al carajo e ir al registro civil. O esperar. ¿Te presioné para que aceptaras casarnos?
Sonrió.
—No. Quiero casarme contigo lo más pronto posible. Y quiero una boda de verdad, a pesar de que el registro civil sería más conveniente. La mejor parte de tener amigos y familia con buenas intenciones pero molestos es que interceden por ti cuando los necesitas. Juro que tu madre podría dirigir un ejército. Y Alice planea sin descanso cada pequeño detalle que puede. Rose se interpone cuando siente que me están abrumando. La verdad hay muy pocas cosas que voy a tener que hacer… o que tengo permitido hacer. Tu madre rápidamente se aseguró de que no estuviera mucho de pie, de que estuviera bien comida e hidratada.
Por supuesto que sí. Mi mamá podía mover montañas si quería.
—Me alegra que te estén ayudando.
—A mí también. No podríamos hacerlo sin ellas. Aun así quiero hacerlo, y sé que no es lo que planeamos, pero me alegra ser tu esposa pronto.
Con eso estaba fácilmente de acuerdo.
—A mí también, nena. —Envolví mis brazos a su alrededor y la jalé a mi regazo—. Entonces, ¿todo va marchando?
Se rio.
—A la velocidad de la luz. Ya encargamos mi vestido. Las modificaciones comenzarán de inmediato. Rose y Ali tienen los suyos también; no hay mucho que hacer con ellos, así que no será un problema. Nuestras madres tienen vestidos, y la mía está en la novena nube.
La miré.
—Le conté lo del bebé. No estoy segura si está más emocionada por el bebé o por el hecho de que ahora estás atado a mí irrevocablemente, al menos en lo financiero.
Oh, Dios. Jodida Renee.
—¿Dijo esa mierda?
—Conoces a mi madre. Tiene que pensar como la caza-fortunas oportunista que es. —Chica Reed se encogió de hombros—. Aunque está feliz por el bebé en sí. Eso es todo lo que puedo pedir.
No, no era todo.
—Además tu madre compensará las deficiencias de mi madre como abuela, y algo más.
Eso no necesitaba decirse.
—Probablemente ya compró cosas.
Chica Reed se rio y buscó en su bolsa, sacando un pequeño babero que decía La abuela me ama. Naturalmente.
—Es seguro decir que ya está planeando el cuarto del bebé para una de las habitaciones de invitados en su casa. Sabe que nosotros mismos decoraremos la nuestra, pero le dije que tenía carta blanca para su casa.
Jodido infiero. Decorar. Más mierdas en qué pensar.
Chica Reed tomó mi cara en sus manos.
—Sé que es mucho con lo que lidiar. Y lamento que Jasper y Emmett te hayan dado cosas extras, pero ahora no es el momento de preocuparnos por nombres de bebés y mudanzas. Decidiremos juntos el nombre de nuestro bebé, luego de que sepamos qué es lo que vamos a tener. Y nos mudaremos cuando estemos listos para hacerlo. No íbamos a quedarnos en nuestro condominio para toda la eternidad, pero tenemos algo de tiempo antes de que necesitemos pensar en eso.
Tal vez, pero de todas formas había muchas otras mierdas en qué preocuparse.
—¿Y tu trabajo? Dijiste que tenías que renunciar a él. ¿Por qué?
Chica Reed suspiró.
—¿Podría ir, tocar un par de meses y luego tomarme varios de descanso para tener al bebé? Sí, probablemente. Pero, ¿de verdad querría regresar luego de que el bebé naciera? ¿Y qué hay sobre los viajes? Tú tienes que viajar por tu trabajo, y está bien, pero yo no me puedo imaginar dejar al bebé tanto tiempo para ir a varias ciudades a través del estado.
Carajo.
—Podríamos contratar una niñera. —De todas formas íbamos a hacer esa mierda, ¿no? Pero Chica Reed negó con la cabeza.
—No quiero que alguien más críe a nuestro bebé. No estoy diciendo que no vayamos a buscar ayuda. Sería una tonta por no considerar eso. —Se rio—. Pero no voy a contratar a alguien que haga todo por nosotros. —Puso una mano sobre su vientre todavía plano—. Estoy emocionada por ser mamá. Por supuesto, tengo miedo, pero también estoy emocionada. Crecí con muy poca supervisión parental, como bien sabes. No puedo imaginar eso para nuestro bebé.
No. Yo tampoco podía imaginarlo.
—¿Pero estás segura de que está bien con eso? Quiero decir, te has esforzado mucho con tu música.
Sonrió.
—Estoy segura. He pensado mucho en eso en las últimas semanas, y puedo seguir teniendo mi música. Voy a lanzarme de lleno a la Fundación Edward Cullen. Hay muchas escuelas que han dejado los programas de música y arte. Quiero traerlos de regreso. Creo que podríamos hacer mucho.
Tuve que sonreír por la felicidad que escuché en su voz.
—Sabes que estoy más que listo para enviarte a Heidi, quien, por cierto, debería ser la última de tus preocupaciones. —Sí, le había prestado atención a sus preocupaciones—. Rainbow y yo lidiamos con ella, y el Entrenador ya sabe sobre eso. Si hace algo de nuevo, juro que me encargaré de que se vaya. —No dejaría que Heidi molestara a mi esposa embarazada. Chica Reed no necesitaba contarla en su lista sobre mierdas en qué pensar.
—No me preocupa ella. Me sorprendería mucho si se acerca a ti de nuevo luego de la sesión de fotos, pero si lo hace, estaré pronto ahí y me aseguraré de que sepa que no eres una opción para ella.
—No lo soy. Y dejé bastante en claro eso.
—Lo sé, y te amo por eso. —Me dio un resonante beso—. Sé que esto es inesperado y que las cosas están cambiando, pero algunos de esos cambios serán para bien. Sólo espera y lo verás.
La abracé.
—Lo tendré en mente. —La confianza de Chica Reed en mí, en nosotros, me hacía sentir un poco mejor.
—Sólo prométeme que hablarás conmigo cuando te sientas abrumado. No quiero que te guardes tus sentimientos sólo para protegerme.
—No haría eso. —Me reí por su ceja alzada—. No lo haría muy seguido.
—Sí, lo harías.
Cierto.
—¿Cómo te sientes? Aparte de asustado, quiero decir. Eso es comprensible y normal dadas las circunstancias.
No podía hablarle de todos mis sentimientos, ya que no sabía qué era todo lo que sentía, y ella odiaría algunos de ellos, pero podría hablarle de algunas cosas.
—La verdad no sé cómo me siento. Es tan irreal. Como si estuviera viendo una película de mi vida en lugar de vivirla. Sólo intento concentrarme en el ahora y en ti. —Me sentía como mierda, pero era la verdad—. El bebé todavía no es real para mí. No sé.
Chica Reed sonrió.
—Por supuesto que no. Está dentro de mí, y por el momento, para mí sólo el concepto es real. Conforme crezca, imagino que se irá haciendo lo suficientemente real para ambos.
Tal vez. Eso esperaba. Carajo, no lo sabía.
—Probablemente. Es más fácil para mí concentrarme en la boda y esas cosas, por el momento.
—Eso funciona para mí. —Enterró la cabeza en mi cuello—. Es hora de que regresemos a la realidad, ¿no?
Miré mi reloj. Lo era.
—Odio dejarte así.
Se rio.
—¿Cómo? ¿Embarazada? En este momento no cambia nada, Edward. Seguiré yendo a la escuela, tocaré mi música, comeré y saldré con nuestros amigos. No extrañarás nada.
—Sólo a ti —dije.
Besó mi cuello antes de subir a mis labios.
—Y yo te extrañaré a ti, pero nos casaremos en menos de un mes. Eso ocupará todos mis pensamientos por ahora.
Yo también necesitaba trabajar en ello.
—No las dejes estresarte mucho. Si lo hacen, llámame y las pondré en su lugar.
—Cuenta con ello. —Me besó de nuevo—. Cuenta con nosotros. Podemos hacer cualquier cosa. Incluso ser padres. Sé que podemos.
—Creo en ti. —No creía mucho en mí aun, pero sabía que Chica Reed podría lidiar con cualquier cosa. Después de todo, había lidiado conmigo.
—Y yo creo en ti. —Se paró y me jaló para pararme—. Ahora, es hora de que vayas a casa y le digas a la otra chica en tu vida todas las cosas que no quieres decirme.
Abrí la boca para discutir, pero al carajo, tenía razón.
—No le cuento cosas a Rainbow.
Se rio.
—Sí lo haces. Lo has hecho desde el principio. Funciona para ti y es endemoniadamente lindo. Dale un beso de mi parte.
—Son cabezazos.
Sonrió.
—Cierto. Cabecéala pues. Guarda los besos para mí.
Ya que parecía ser el momento, le di uno grande.
—Te amo. Gracias por dejarme desahogarme un poco.
—Siempre. También te amo. Gracias por dejarme hacer lo mismo y por no huir por las colinas cuando Jasper y Emmett se quedaron contigo.
—Esos cabrones. No puedo esperar hasta que ellos pasen por eso. Me voy a reír de sus patéticos culos.
—Como deberías. Para entonces tú ya sabrás como hacerlo y podrías enseñarles.
¿Sí? Eso sonaba bastante genial.
—Lo haré. —Al menos había algo que esperar. Eso y la boda. El resto… ya veríamos.
Xoxoxoxoxox
Ni siquiera había cerrado la puerta antes de que Rainbow se lanzara a mí. Solté mis mierdas justo ahí en medio de pasillo y la llevé al sofá. Me estuvo cabeceando durante todo el camino, y cuando nos sentamos enterré la cara en su suave pelaje.
—Carajo, Rainbow. ¿Tienes idea del fin de semana que tuve? —O sea, la mayor parte estuvo bien. Chica Reed y yo tuvimos mucho sexo, lo que era genial. Y gané, lo que también era genial. Pero luego, la bomba cayó.
Ronroneó y se frotó contra mi cara.
—Claro, estás feliz ahora, ¿pero lo estarás cuando esté un bebé en la casa? Un pequeño bebé que cagará, gritará y nos interrumpirá, que te quitará tiempo y atención. —La alejé de mi cara y miré sus ojos dorados—. No lo matarás, ¿verdad?
Maulló, lo que esperaba fuera un no.
—Ves, esa es la cosa. Todavía no es real para mí. El concepto del niño, lo entiendo. ¿Pero la realidad? ¿La que llegará en siete meses? No puedo imaginarlo.
Rainbow sólo me miró con sus ojos fijos. Y porque era ella, y ella no podría decirle a nadie o juzgarme por ello, admití la gran verdad que no pude admitirle a Chica Reed.
—No lo quiero aun. ¿Se supone que debo quererlo? Es como, escuchas que vas a ser papá… ¿no debería prenderse un apagador y hacerte amarlo incluso antes de que esté aquí? Es como en las películas, en la televisión y esas mierdas. Chica Reed lo ama. Puedo verlo, a pesar de que no lo dijo. ¿Eso significa que seré un padre de mierda? ¿Ella amará al chiquillo y yo no, así que crecerá odiándome? Ves, lo estoy llamando chiquillo. Eso también está mal, ¿no?
Rainbow puso una pata de apoyo en mi mejilla.
—Y Chica Reed amará al niño más que a mí. Esa es la forma en que debería ser. Y si lo hace, ¿lo resentiré? ¿Pelearemos? ¿El niño huirá de casa y Chica Reed me culpará? Tal vez me dejará porque no amo a nuestro hijo. Debería dejarme si no lo amo. Hay algo mal conmigo, ¿no?
Rainbow mordió mi barbilla y me dio más cabezazos.
—De acuerdo, pero tú eres imparcial. Tú me amas. Lo entiendo. Y yo aprendí a amarte, a pesar de que no digo esa mierda porque eres un jodido gato. Así que, si puedo amarte a ti, eventualmente amaré a mi hijo, ¿verdad?
Miré a Rainbow a la expectativa, y ella maulló de nuevo. Estaba de acuerdo. Carajo, por supuesto que sí. Siempre estaba de acuerdo conmigo.
—Chica Reed cree en mí. Jasper cree en mí. Demonios, incluso Rubia cree en mí. Y, la mayor parte del tiempo, yo soy el primero en creer en mí, ¿pero ahora? No sé. Y odio sentirme así, carajo.
Era el jodido Edward Cullen. Confianza era mi segundo nombre. ¿Dónde estaba ahora?
—Todo estará bien, ¿verdad?
Rainbow maulló de nuevo antes de enterrarse en mí, enterrando la cabeza en mi cuello.
—Sí, también me gustaría esconderme ahora.
Desafortunadamente no era una opción. Tenía que desempacar, mirar vídeos de los Raven, y checar mi correo por el billón de mensajes que estaba seguro me esperaban de mamá. No iba a dejar que todas las cosas de la boda cayeran en los hombros de Chica Reed. Ella ya tenía suficientes cosas pasando en su cuerpo sin agregarle eso.
—¿Crees en mí, Rainbow?
Ronroneó y se enterró más.
—Más te vale ser buena con este niño. Dios sabe que voy a necesitar a alguien de mi lado durante toda esta cosa de la paternidad. —Papá. Yo. Era increíble. Se suponía que tenía años para hacerme a la idea. No meses.
—Estamos jodidos, Rainbow.
Ella ronroneó alegremente, ignorante a lo que estaba por venir. Gata suertuda.
—Pronto tu vida cambiará tanto como la mía. Ya verás. Ya viene la realidad, Rainbow. Para los dos. —Tenía la esperanza de que ambos podríamos lidiar con ello. Tenía la esperanza.
