Fondo de música Saint Seiya, Under the wood of the world tree

Ethel podía sentir el calor de las brasas sobre su rostro, mientras escuchaba los gritos de su hermana. Trataba de alcanzarla, pero los hombres que la tenían sostenida le golpearon las piernas haciendo que se hincara, ya estaban cansados de tener que lidiar con él, así que le jalaron el pelo hacia atrás. Quería que la viera arder y sintiera la impotencia y el terror que se sentía, cuando te dabas cuenta, que ya no podías hacer nada para poder salvar a la persona que amabas.

¡Malditos! — dijo Ethel mientras notaba como el odio lentamente recorría sus venas

Amelia se acercó y cuando sus ojos se posaron en los de ella, reflejaban odio y desprecio hacia el. No podía creer que fuera la misma mujer de la que se habia enamorado. ¡No! Se negaba en creerlo.

¿Quién eres? — dijo Albert sin dejar de mirarla

Amelia se acercó, hablándole al oído.

Amelia Hallow

¡MIENTES! — mirando alrededor, viendo a los que fueron sus amigos, siendo colgados en las ramas de los árboles — Ella no sería capaz de hacer algo como esto ¡DIMEEE!

Ella gentilmente lo tomo de sus mejillas mientras lo miraba a los ojos y dibujaba una sonrisa sobre su rostro.

Si no fuera ella, ¿Cómo puedo mantener mi transformación un dentro de este circulo? ¿Cómo sabría qué cada vez que te pones nervioso, tomas la caja de música entre tus manos y tarareas la canción de tu madre?

No…puede…ser— dijo Ethel sin poder creerlo, moviendo su cabeza de un lado a otro, negándolo — ¡No es verdad!

El odio que tenía contra él, le cegaba para ver más allá. Incluso para darse cuenta que había alguien escondido dentro del bosque, observándolo todo. Ella solo quería vengarse por lo que le habían hecho a su familia. Haciéndole creer que toda esa gente no solo había traicionado, sino también vendido a brujas y magos para veneficio propio. Aquella oscuridad que había tenido por mucho tiempo dentro de ella, por fin había salido a la luz. No importándole las consecuencias que traería con ello: traición, asesinato y cayéndole al igual que Albert, una oscuridad de la que no se libraría tan fácilmente.

No…no puede ser— dijo Evelyn tapándose la boca con su mano para evitar gritar y que se dieran cuenta de su presencia — esto…fue una masacre

Estaba horrorizada por todo lo que había visto, intento armarse de valor para salir de ahí, pero su cuerpo no le respondía. Estaba en shock, el miedo no le permitía moverse. Los gritos de los aldeanos a un estaban en su cabeza. La frialdad con que esa mujer había visto como los asesinaban y no haber hecho nada, hacia que sintiera asco hacia ella.

Había pasado semanas y en ninguno de ellos había podido confiar en Jeremías o en los demás miembros del consejo. Por eso cuando llegaron aquellas hermanas gemelas y vio la relación tan cercana que tenían con él, decidió vigilarlas. Ya que sabia que cualquier amistad que ese hombre pudiera tener, no significaba nada bueno.

Quería quitarle las vendas de los ojos a su madre, quien estaba cegada ante el mundo que Jeremías le prometía. Un mundo sin miedo a los de su linaje, uno donde pudiera criar a su hija como cualquier familia normal. Pero Evelyn nunca se hubiera imaginado de la atrocidad que el consejo había planeado contra esa gente…ni siquiera su madre. No quería creer que ella pudiera ser parte de eso.

¡Hey! — grito uno de los hombres de Amelia, quien tenia un arma sobre su mano — ¡alguien se ha escapado!

Que— pensó Evelyn aterrada— me han descubierto

Vayan tras ella— dijo Amelia sin apartar la mirada de Albert

Evelyn se paró deprisa y empezó a correr desesperadamente. Su respiración era agitada y un sudor frio empezó a recorrer su cuerpo. Tenía que llegar y pasar la línea de sangre si quería tener alguna oportunidad de sobrevivir.

Detente ahí ¡Maldita bruja! — lanzándole dagas uno de los hombres

Pero Evelyn siguió corriendo, no quiso voltear ya que, si lo hacía, probablemente el miedo que tenía la paralizaría de nuevo. Siguió por la ladera de la montaña, pasando por el arroyo. Ya le faltaba poco, solo unos cuantos metros más y estaría del otro lado de la línea. Pero sus piernas le estaban empezando a doler y su velocidad había descendido lo suficiente, como para saber que la estaban alcanzando.

No puedo rendirme ahorita… no cuando he llegado tan lejos— parándose por un momento para tomar bocanadas de aire, mientras ponía su mano en el estómago que le dolía por tanto correr— tengo… tengo que advertirle a mi madre

¡Vamos! No permitan que se escape

Cuando Evelyn finalmente vio la sangre sobre el suelo, se alegró. Pero no había sido lo suficientemente rápida, como para esquivar la daga que se había clavado en su pierna haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, gritando de dolor.

¡AHHH! — rodando hasta llegar a unos centímetros de la línea roja

Evelyn se arrastró, si tenia una oportunidad de vivir la aprovecharía. Pero uno de los hombres la tomo de la pierna y la halo nuevamente hacia el circulo.

Muere— justo cuando estaba por clavarle la daga sobre su pecho

Una ráfaga de aire lo hizo volar por los aires. Apareciendo una mujer frente a ella.

¿Cómo has…?— amenazándola con su cuchillo

¿hecho magia? Sencillo, solo rompí la unión

Volviéndole a lanzar una maldición que hizo que las ramas se largaran y atraparan a los hombres dentro de sus troncos. Evelyn estaba tan asustada que no se le ocurrió pensar que aquella mujer encapuchada era su madre.

¡Evelyn! Deliberadamente me desobedeciste— volteándose furiosa— te dije que no te alejaras más allá de la villa

¿madre? — parándose con dificultad —¿Como? ¿Cuándo?

Crees en realidad que no sabia que ibas al pueblo sin que yo lo supiera— viendo la herida de su hija— Evelyn hija estas herida

Pero ella no pudo evitar retroceder cuando su madre se acercó hasta ella.

Madre …—costándole trabajo articular las palabras — ¿tuviste algo que ver con…?— el solo pensarlo hacia odiarse asimisma— ¿la masacre.. de la villa de delux?

¿Que? ¿de qué hablas? — no entendiendo lo que quería decir

¡no me mientas! ¡YO LO VI! LO…¡LO ESCUCHE!— llorando— sus gritos…suplicando por ayuda mientras los asesinaban a sangre fría. Escuche cuando Jeremias daba la orden y se que cada orden tiene que pasar por aprobación del consejo…dime por favor, necesito saber

Si, pero puedo explicarlo…solo tenían órdenes de capturarlos— acercándose a su hija, tomándola delicadamente de los hombros— no de asesinarlos, eran buitres que ganaban oro acosta de nuestra gente

No madre, ellos eran personas inocentes…te puedo asegurar que en cuanto pisaron la villa esos hombres del consejo, asesinaron a cuanta persona se encontraba al frente…esos hombres — señalando a los que estaban dentro del tronco— son parte del consejo.

No entiendo porque Jeremías nos engañaría

Y de un momento a otro, Jeremias apareció atrás de Margaret, clavándole un cuchillo por detrás. Evelyn se quedo sin aliento cuando vio a su madre caer muerta frente a ella.

Ma…dre

Porque solamente así los aquelarres y los linajes se unirán, bajo una misma ley..— dijo con el rostro serio— un mismo orden…oh Evelyn…si le hubieras hecho caso a tu madre— limpiando la sangre de su cuchillo— nada de esto hubiera pasado.