Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: FungysCullen13
Beta: Isa
Capítulo 20
—Hola, hermosa.
Su cara se iluminó cuando apareció en la pantalla de la computadora.
—¡Edward! ¿Qué estás haciendo en casa tan temprano?
El sólo pensar en eso me hacía enojar. Estiré la mano para acariciar a Rainbow, sólo para recordarme que no se iba a ir a ninguna parte.
—Tuve un día largo. El Entrenador me dejó salir temprano. —Se lo diría en un minuto. Primero…—. ¿Cómo te sientes?
Se rio ligeramente.
—Me siento bien. Me sentía un poco mareada en la mañana, pero eso no es nada nuevo.
¿Mareada?
—¿Vomitaste? ¿Te caíste? ¿Estás segura de que estás bien? —Al carajo con esto. Le iba a contratar una enfermera que viviera con ella. ¿Y si se desmayaba y perdía al bebé?
—Sí, vomité. No, no me caí. No soy tan delicada, Edward.
Con un demonio que no. Mentalmente era más fuerte que yo, ¿pero físicamente? Demonios, no.
—No me agrada.
Sacudió la cabeza.
—No puedo decir que disfruté mucho de vomitar, pero es parte de todo.
—Tal vez no estás comiendo bien. Debería…
—Edward, ya hemos hablado de esto. No necesitas contratar a nadie para que me cuide. Yo me estoy cuidando, nos estoy cuidando a los dos. Estaremos bien. —Se puso la mano sobre el estómago. Era jodidamente raro pensar que había un bebé ahí adentro. Todavía no se veía diferente.
—¿Estás descansando lo suficiente? Mi mamá no te está volviendo loca, ¿verdad? ¿Pequeña? Les echaré encima a mi papá y a Jasper y les diré que te dejen en paz si es necesario.
Chica Reed sonrió.
—Ellas tienen casi todo bajo control. Lee tu correo. Ya elegí la locación y todas las otras cosas que ya habían decidido. Debimos haberles encargado la boda incluso antes de esto.
Tuve que reírme de eso.
—Te dije que tú no tendrías que lidiar con esa mierda más de lo que yo tenía que hacerlo.
—No, no tenía que lidiar con ello. Quería una boda bonita, y ellas van a hacer que pase. No me importan los detalles, siempre y cuando tú seas el que me espere al final del pasillo.
Carajo. Deseaba que estuviera aquí justo ahora para poder besarla.
—Estaré al final de cualquier pasillo que tú, o ellas, elijan.
Su preciosa sonrisa apareció.
—Sé que así será. Eso es lo que nos hará aguantar cada dolor de cabeza. El conocimiento de que, al final de todo, seremos sólo tú y yo.
Sólo ella y yo. De eso se trataba todo.
—En serio no puedo esperar hasta que seas una Cullen oficialmente.
Sonrió.
—Yo tampoco. En realidad estoy feliz de que al final terminaremos cansándonos antes, aunque será difícil tener que dejarte de nuevo.
Sí. Eso iba a apestar.
—Voy a detestarlo.
—Lo sé, pero hay otras parejas de casados que soportan separaciones más largas que la nuestra. Además voy a esforzarme en terminar antes mi composición final. Luego al menos podré visitarte más.
Eso sería jodidamente increíble.
—No puedo esperar, nena.
—Lo sé. Ahora, ¿puedes decirme por qué estás sosteniendo a Rainbow contra ti como si fuera el oso Bob? No estás molesto por el bebé, ¿o sí?
Bajé la vista para encontrarme con que seguía abrazando a Rainbow. Sorprendentemente ella no estaba quejándose para nada. Sólo se recargó en mí y me miró con sus ojos dorados llenos de confianza. Le rasqué bajo la barbilla. Cerró los ojos y comenzó a ronronear.
—No es por el bebé. —Miré cautelosamente a Chica Reed. ¿Podría molestarla mucho lo que le iba a decir? Yo me había encargado de esa mierda, pero ella tenía todas esas hormonas y esas cosas flotando dentro de sí. No quería joder las cosas para el bebé.
Ladeó la cabeza.
—¿Entonces qué? No me digas que esa perra se te insinuó de nuevo. —Entrecerró los ojos—. De eso se trata, ¿no? Lo juro por Dios, me voy a subir al siguiente avión que vaya para allá y la pondré en su lugar de una vez por todas.
Carajo, me encantaba cuando se ponía así.
—No se me insinuó. —La mirada que Chica Reed me lanzó estaba llena de incredulidad—. Lo juro. En realidad fue algo peor.
—¿Qué podría ser peor que ella coqueteándote de nuevo? ¿Te tocó?
Era mejor decírselo. Puede que aun así quisiera venir y joder a Heidi, y probablemente no la detendría. Después de todo, estaba bien si Chica Reed golpeaba a otra mujer.
—Me arrastraron a una reunión con ella, su abogado y recursos humanos hoy.
—¿Disculpa? ¿Por qué? —Su cara se estaba poniendo roja. Sabía que esa mierda no podía ser buena para ella o para el bebé.
—Respira profundo, nena. Yo lo arreglé. No volverá a molestar.
Respiró profundo, fulminándome con la mirada durante todo el tiempo.
—Listo. Ahora dime qué hizo.
—Bien, antes de que te alteres, ten en mente que ya lo arreglé. No quiero que te alteres tanto que te enfermes, o que lastimes al bebé, o algo así.
—Edward, estoy embarazada. No soy una bomba. Sólo dilo ya, porque me estoy molestando más por tener que esperar que por escuchar lo que ella hizo.
Definitivamente, Chica Reed estaba más volátil que antes. Temía cuál sería su reacción, pero tenía razón. Ya no debía darle vueltas al asunto.
—Quería llamar a Servicios Animales para acusar a Rainbow de ser un animal peligroso por haberla atacado. Y quería demandarme por arruinar su bolso.
—Ya veo.
Carajo, yo no, porque de repente su cámara se apagó.
—¿Hola? ¿Chica Reed?
—Estoy aquí.
Tal vez su voz estaba, pero su cara no.
—¿A dónde fuiste?
—A ninguna parte. Simplemente abrí el buscador para encontrar el primer vuelo para ir hacia allá.
Su voz sonaba muy tensa.
—Bella. Corazón. Eso no es necesario. Te dije que ya lo había arreglado.
—¿La golpeaste?
¿Qué?
—No, por supuesto que no.
—Entonces no está arreglado de la forma en que quiero arreglarlo.
Carajo. Eso era caliente. Muy mal, pero caliente.
—¿No eres tú la que siempre me dice que la violencia no es la respuesta?
Sus dedos tecleaban al otro lado de la computadora.
—Con ella, parece ser la única respuesta. Y ya que tú no puedes golpearla, es mi deber hacerlo.
Pagaría mucho dinero por ver esa mierda, en cualquier otro momento.
—No, nena. Estás embarazada.
—Eso no me hace una inválida, Edward. No tendrá la oportunidad de regresarme el golpe.
Carajo, me estaba matando. Dolía por ella. Una parte de mí quería dejarla volar hacia acá sólo para verla de nuevo. Pero eso estaba mal.
—¿Podrías dejar de buscar vuelos y regresar a mí, por favor?
—Hay uno que sale a las siete esta noche. Apenas tengo tiempo para llegar, pero creo que puedo lograrlo. No necesito empacar.
—Chica Reed. ¿Podrías por favor regresar a Skype para poder ver tu hermosa cara? Te dije que ya lo arreglé. Al menos escúchame. Si no quedas satisfecha, te contrataré un jodido avión privado para traerte aquí si es necesario.
Pareció tardar una eternidad, pero finalmente volvió a aparecer ante mí. Sus ojos cafés destellaban enojo, pero su cara ya no estaba roja, afortunadamente.
Le conté todo el incidente, tan detalladamente como me fue posible. Se quedó callada durante todo el rato y durante varios segundos después de que terminé.
—Entonces, ¿nunca jamás tendrás que volver a trabajar con ella?
—No, lo juro. Y si tan siquiera me mira, pondré una queja contra ella. Lo prometo.
—Pudiste haber hecho que la despidieran.
Por su tono, no podía saber si le molestaba que no lo hubiera hecho.
—Sí, probablemente. ¿Quieres que lo haga? Llamaré a la mujer de recursos humanos justo ahora. —Haría cualquier cosa por traer de regreso a su cara la sonrisa que había portado antes.
—La parte perra de mí quiere decir que sí. La parte racional está orgullosa de cómo lo manejaste. —Y ahí estaba esa sonrisa que amaba—. Probablemente se cagó de miedo cuando mencionaste el acoso sexual.
Le sonreí.
—Se asustó muchísimo, eso sí te lo puedo asegurar.
—Qué bueno. Se merece eso al menos.
—Y más. Cuando el Entrenador me dijo que quería dormir a Rainbow… —Todavía no podía comprenderlo. Miré a la gata que ronroneaba en mi pecho—. Me volví loco.
Chica Reed se rio.
—Puedo imaginarlo.
—Nadie se mete con mi familia. Tú, Rainbow y el bebé. Nunca dejaré que nadie los lastime.
Chica Reed sollozó, y un par de lágrimas aparecieron en su cara. Carajo.
—No llores, nena.
—Son lágrimas de felicidad.
Eso no importaba. Carajo, odiaba todo tipo de lágrimas.
—Incluiste al bebé.
Por supuesto que sí.
—Pues, sí. Es nuestro niño.
—Lo sé, pero también sé que no has tenido tanto tiempo como yo para acostumbrarte a la idea. Significa mucho para mí que ya lo incluyas a él o ella con nosotros.
Había hecho algo bien, sin siquiera intentarlo. Eso se sentía jodidamente bien.
—¿Te dije que mencioné al bebé cuando le estaba contestando por sus mierdas?
Chica Reed sonrió brillantemente.
—Sí. Y apuesto a que está endemoniadamente celosa. Parece el tipo de mujer que le haría agujeros a los condones si alguna vez mete a un sexy jugador en su cama.
Automáticamente hice una mueca por esa idea.
—Es por eso que ningún chico con cerebro debería andar sin sus propios condones. —Mi hermano era un idiota el noventa y nueve por ciento del tiempo, pero había sido un genio en ese aspecto. Había demasiadas locas en el mundo para arriesgarte con esa mierda.
—Pues espero que se mantenga lejos de ti. Me enorgullece el cómo lo arreglaste. Sé que estabas muy enojado, pero no perdiste la compostura por completo.
Maldición, no lo había hecho.
—Estuvo cerca. Si no hubiera habido testigos, probablemente me hubiera ido contra ella con más fuerza.
—Yo también lo habría hecho. Nadie se mete con nuestra Rainbow, ¿verdad?
Por supuesto, en cuanto escuchó su nombre, Rainbow levantó la cabeza y soltó un pequeño maullido.
—Sólo desearía que ella hubiera dañado más su bolsa, al menos para que valiera la pena la reunión.
Carajo, amaba el lado vengativo de mi chica.
—Estoy de acuerdo. Animal peligroso, mi culo. No das miedo, ¿verdad, Rainbow?
Puso la pata sobre mi boca, haciéndonos reír a Chica Reed y a mí.
—No está de acuerdo.
—Por supuesto. No se conformará con nada menos que aterradora.
—Es tu gata.
No podía seguir negando esa mierda.
—Sólo Rainbow podría arrastrar mi culo hasta una reunión con recursos humanos.
—Es cierto. Es una amenaza. Pero es nuestra amenaza.
—Maldición, así es. Nadie se mete con Rainbow. —Me gané un cabezazo con esa declaración—. Por cierto, el Entrenador dijo que felicidades por el bebé. Igual Sammy.
La sonrisa de Chica Reed se suavizó un poco por la mención del niño.
—Es muy bueno que se los hayas dicho.
—Eso mismo pensé, hasta que Sammy se ofreció a ocupar mi lugar y casarse contigo si yo estaba muy asustado.
Se rio.
—Es bueno saber que tengo otras opciones.
La señalé.
—No tienes otras opciones. Sólo yo. Nos vamos a casar en un mes.
—Un mes a partir de hoy. No puedo esperar. —Miró algo fuera de la pantalla—. Hablando de eso, es mejor que metamos a papá en esta llamada.
Carajo. ¿Cómo si no hubiera soportado suficiente hoy? Pero era hora. Todos los demás lo sabían, y Charlie necesitaba poder salir del trabajo para viajar y esas mierdas.
—Mételo, nena.
Sonrió.
—Sabes que probablemente va a estar más emocionado que tu mamá. Esto no será tan malo.
Probablemente no.
—Sigue siendo el papá de la hija a la que embaracé. Esa es la clase de mierda sobre la que tienen pesadillas los papás, ¿no?
Sonrió.
—Tendrás que decírmelo tú si tenemos una hija.
Carajo, no.
—Esa mierda ni siquiera es divertida.
—Las probabilidades son cincuenta-cincuenta, sin importar lo que digas, Cullen.
—Vamos a tener un niño, y eso es todo. Le enseñaré a jugar fútbol. —Un mini-yo con mi jersey sería algo genial.
—También podrías enseñarle fútbol a una niña.
—Tal vez, pero es un niño así que no importa.
Se rio.
—Bien, suficiente de hablar sobre bebés hasta que le contemos a papá sobre la boda.
Asentí, inhalando profundamente cuando Charlie apareció en la pantalla.
—¡Hola! ¡No sabía que estarías aquí, Edward! ¿Cómo está tu brazo? Buen juego el del domingo. Fue toda una belleza cuando le lanzaste ese pase largo a Sammy.
—Hola, papá. También es bueno verte —dijo Chica Reed de manera seca.
Charlie se sonrojó.
—Lo lamento, Bells. ¿Cómo estás?
—Estoy bien.
—Qué bueno. ¿Y tu brazo, Edward?
Rodé los ojos.
—Está genial, Charlie. ¿Cómo van las cosas en Forks?
—Tranquilas.
¿Qué más era nuevo?
—Aunque sí tengo noticias para ustedes.
—¿En serio? —Chica Reed se enderezó.
—Sí. Asumo que recuerdan a Riley.
¿Qué podría decirme sobre ese hijo de puta que pudiera importarme una mierda? Si otra vez andaba en busca de Chica Reed, le patearía el trasero. Debí hacerlo hace mucho.
—¿Qué hizo ahora ese cabrón? —exigí.
—Edward —me regañó Chica Reed—. Papá, ¿qué pasa con Riley?
El bigote comenzó a moverse, y que me maldigan sin Rainbow no estiró la pata para tocarlo en el iPad.
—Parece ser que se ha estado metiendo con la Señorita Jenkins.
No sabía cuál era el escándalo en eso, pero Chica Reed jadeó.
—¿La hija del Reverendo Jenkins? Yo solía ser su niñera. Ella tiene, ¿qué, diecisiete ahora?
—Así es, y él la dejó em-ah, él se metió a la familia. Va a haber una boda de penalti el siguiente fin de semana.
No estaba seguro de si la risa de Charlie significaba algo bueno o malo para nuestras noticias. Ciertamente encontraba gracioso que Riley fuera obligado a casarse con una chiquilla. Aunque también yo. Toma eso, cabrón.
—Oh, Dios mío. No lo puedo creer. ¿Qué estaba haciendo él al meterse con adolescentes?
—La mayoría de las chicas solteras de su edad están lejos, por la escuela. —Charlie se encogió de hombros—. Le dije que sus acciones lo iban a meter en problemas.
Me removí, incómodo. Mis acciones fueron como las de él en algún momento, y Charlie lo sabía. Afortunadamente Chica Reed no tenía diecisiete años.
—Vaya. Pues espero que la ame.
Charlie bufó.
—Por favor. Yo creo que se estará metiendo con otras antes de que la licencia de matrimonio se seque. Es algo bueno que tú hayas esquivado esa bala. —Me sonrió—. Lo esquivaste por algo mucho mejor.
Eso era verdad. El amor que Charlie me tenía era algo bueno, especialmente ahora.
—Sí, lo hice. —Chica Reed sonrió—. Y, hablando de eso, tenemos noticias.
—¿Sí? ¿Al fin pusieron fecha? Todos me lo preguntan, cuando nos reunimos los domingos a ver el juego.
Esos viejos chismosos. Por supuesto que querían saber. Juro que Charlie y sus amigos eran peores que mujeres.
—De hecho, sí. —Chica Reed me lanzó una mirada. Supongo que me tocaba a mí.
—Decidimos casarnos en mi semana de descanso, Charlie. A principios de noviembre.
Parpadeó un par de veces.
—Pensé que estaban esperando hasta primavera.
—Pues sí, pero decidimos que ya no queríamos esperar. —No un jodido año o dos, eso era seguro.
—Bien. Pues es rápido, pero definitivamente me puedo tomar la semana libre. ¿Dónde va a ser? Bella, mencionaste un destino para la boda la última vez que hablamos. ¿A dónde vamos a ir?
—En realidad vamos a hacer una boda local en el área de Jacksonville. Es más fácil arreglar todo ahí. La mamá de Edward tiene muchos contactos para poder organizar todo a tiempo.
Charlie entrecerró los ojos. Carajo. Era un policía. Por supuesto que se estaba preguntando por qué estábamos tan malditamente apurados.
—No lo entiendo. Si va a ser difícil organizarlo, ¿por qué no esperar hasta que termine la temporada? —Sus ojos café oscuros quemaron en los míos—. ¿Hay algo que no me están diciendo?
Chica Reed se mordió el labio y me lanzó una mirada de súplica. Jodido infierno. Aquí vamos.
—Riley no es el único embarazando chicas. Bella está embarazada, y queremos casarnos antes de que nazca el bebé. —Las palabras salieron de mi boca.
—Qué lindo, Edward. —Chica Reed me lanzó una mirada antes de sonreírle dulcemente a su padre—. Uh, sí, papá. Vas a ser abuelo.
—Vaya. —Charlie se veía un poco pálido. Esperaba que no fuéramos a tener una repetición del desmayo de mi padre o lo que sea que haya sido esa mierda.
—¿Está bien? —Chica Reed miró a su padre con preocupación—. Tal vez debimos haber esperado para decirle.
Pues ahora era jodidamente tarde para eso.
—¿Charlie? No estás enojado, ¿verdad?
Negó con la cabeza.
—Un bebé. Un Swan-Cullen. Futura estrella de la NFL. ¿Enojado? ¡Por supuesto que no estoy enojado! —Y luego se fue, estaba haciendo un tipo de baile de felicidad alrededor de la sala.
Pues eso era bueno, pero teníamos que aclarar algunas mierdas.
—Sólo será Cullen, Charlie.
—¡Ustedes! Ni siquiera saben si será niño. Y tal vez no jugará fútbol.
Charlie dejó de bailar. Gracias a Dios por esos pequeños milagros.
—¡Muérdete la lengua, Bella! ¡Por supuesto que sí jugará!
Qué divertido. Charlie estaba vuelto loco. Él lo entendía.
—Le pondré un balón en la mano en cuanto empiece a caminar, Charlie.
—¡Sí, lo harás! ¡Yo lo compraré! Hay balones de fútbol para bebés en internet, ¿no? Le diré a Sue que los busque por mí. ¡Oh, esto es emocionante! ¡Felicidades! ¡Voy a ser abuelo de una estrella de fútbol! —Y volvía a bailar. Nadie debería ver ese bigote y esa panza agitándose, incluso si era algo divertido.
—Tal vez será un genio musical, el pianista prodigio más joven admitido en Julliard. —Chica Reed nos fulminaba con la mirada a los dos.
—Nena, ambos sabemos que mis genes van a ser los dominantes. Quiero decir, tuvimos sexo sin condón una sola vez, y mi esperma anotó. Las probabilidades de eso eran mínimas. Claramente este niño es todo un Cullen.
—Ahem, era un poco más de la información que necesitaba, pero tiene razón, Bells. El siguiente niño puede ser el genio musical. Puedes tener una niñita para que yo la consienta.
—Son ridículos. —Pero Chica Reed estaba sonriendo—. Tal vez será la primera mujer en la NFL y él estará en la banda.
Al carajo con eso.
—Nada de niñas. Y él puede tocar en la banda para el equipo de basquetbol o algo así mientras no esté en la temporada. —Ningún hijo mío sería sólo un nerd musical. Quiero decir, quería que fuera tan inteligente y talentoso como Chica Reed, pero también talentoso como yo. Con nosotros como padres, era totalmente posible.
—Sea como sea él o ella, lo amaremos a pesar de todo.
—¡Por supuesto, Bells! ¿Puedo decírselo a Billy? ¡Tengo que llamar a mucha gente! ¡Un bebé! —Charlie volvía a bailar. Jodido infierno.
—Espérate un poco, papá. Quiero esperar para decirle al mundo hasta después de la boda. Para entonces ya habré terminado con el primer trimestre. Puedes poner un anuncio en el Forks Forum después de eso.
—¡Lo haré! ¡Será noticia de primera plana!
Eso no era para nada sorprendente. Ese pequeño periódico de aldea no tenía mucho que reportar. A lo mejor harían un reportaje de la boda de Riley. ¡Ja! Tendría que pedirle una copia a Charlie.
—Estoy segura de que sí, papá. Te llamaré en la semana con todos los detalles de la boda. Esme está finalizando la locación. Sólo planeamos tener a familia inmediata y unos cuantos amigos. Espero que eso no sea problema. Sé que probablemente te gustaría tener a Billy ahí. —Se mordió el labio—. Veré si tal vez…
—Está bien, Bells. No se molestará. Pero, um, ¿puedo llevar a alguien? ¿Una cita? —Oh, ¡Charlie tenía una chica! ¿Quién diría?
Chica Reed alzó una ceja.
—Sí, estoy segura de que puedes. Le diré a Esme que necesitamos uno más. ¿Quién podría ser esa cita?
—Bueno, quiero decir, no estoy seguro. Pensé en invitar a Sue. Si ella no puede ir, también está Shelly.
Vaya.
—Charlie, ¡perro! ¿Cuántas mujeres tienes? —El papá de Chica Reed era un Don Juan.
Chica Reed entrecerró los ojos.
—¿Sue, tu secretaria? ¿Y Shelly, mi anterior maestra de inglés, la Señora Cope?
Charlie comenzó a silbar.
—¡Papá!
—Tal vez. ¿Hay algo malo en ello?
—Demonios, no —le aseguré.
—¿Bells? —La miró con cautela.
—No me molesta si llevas a alguien, papá, pero elige una.
—Pues por supuesto, Bells. Sólo tengo que decidir cuál.
—Lleva a la más buena, Charlie. Después de todo, tu ex estará ahí.
—¡Edward! Papá, sólo trae a quien sea. Le diré a Esme que te mande los detalles.
—Buen punto, Edward. —Charlie asintió aprobando la idea—. Puedo contarle a mi cita sobre el bebé, ¿verdad?
Chica Reed rodó los ojos.
—¿A cuál? —Luego sacudió la cabeza—. Olvídalo. No quiero saber. Puedes decirle; está bien.
—¡Estoy tan emocionado! ¡Felicidades a los dos! ¡Y a mí! Un nieto en la NFL. Eso es incluso mejor que un yerno.
Tuve que reírme.
—Gracias, Charlie.
—¡Sabes a lo que me refiero! ¡Sangre de los Swan!
Puede que el niño tenga sangre Swan, pero todos sabíamos que la sangre Cullen es la que produciría el talento para el fútbol. Aun así, él estaba tan emocionado que no podía reventar su burbuja.
—De acuerdo, ustedes. Dejen de planear la vida del bebé incluso antes de que llegue. Será lo que quiera ser, y ustedes lo amarán a pesar de todo.
—Pues por supuesto, Bells. ¡Voy a ser abuelo!
—Sí, vas a serlo. —Sus ojos estaban acuosos de nuevo. Jodidas lágrimas de felicidad. Cómo las odiaba.
—¡Tengo que ir a llamar a Sue! Hablamos después, Bells. ¡Edward!
Me reí.
—Oye, también puedes contarle a Riley del bebé, Charlie. —Dejémoslo lidiar con ello. No sólo él tenía que casarse con alguien que no era Chica Reed, sino también ella iba a tener mi bebé. Y mi bebé le patearía el culo por completo al suyo. Eso iba sin decirse.
Charlie sonrió.
—¡Lo haré! ¡Su bebé puede fregarse!
—¡Papá! —Chica Reed sacudió la cabeza—. No hables así de un bebé.
—Bien. Lo siento, Bells.
—Ve a hacer tus llamadas, papá. Hablamos pronto. Te quiero.
—¡También te quiero! ¡Adiós, Edward!
Me burlé.
—Adiós, Charlie.
Chica Reed lo desconectó.
—Eso salió bien.
Gracias a Dios.
—No sé por qué temía decirle. Está más emocionado que nadie, excepto tal vez Jasper.
Chica Reed se rio.
—No puedo creerlo de ustedes, echándole en cara nuestro bebé a Riley.
—No puedo evitarlo. Odio a ese chico. Su bebé puede fregarse.
Sonrió.
—Ya lo sé, pero ambos sabemos que él ya no es un problema para nosotros, jamás lo será.
—Lo sé, pero es bueno mandar el mensaje en caso de que él siga teniendo la esperanza de que algún día serás suya. —Apestaba ser él. Tenía que casarse con una niña mientras yo me casaba con Chica Reed. Definitivamente yo había ganado aquí, por completo.
—Aunque ambos estaban delirando, fue agradable oírte a ti y a mi papá planear el futuro del bebé. —Me sonrió—. Creo que te estás encariñando.
Tal vez sí.
—Estaré listo cuando él llegue.
Se rio.
—Estaremos tan listos como sea posible. Y ciertamente los abuelos estarán de nuestro lado.
—Sin duda. Sólo espero que no se muden aquí. —Eso era material para pesadillas.
Chica Reed negó con la cabeza.
—Tienen sus vidas, trabajos y esas cosas. No creo que necesitemos preocuparnos.
Ella no, de cualquier forma.
—No tenemos que preocuparnos por nada. Tú sólo sigue cuidándote.
—Lo hago. Estoy cuidándonos a los dos.
El remordimiento me golpeó con sus palabras.
—Quiero…
—Ya lo sé. Y lo haces. Deja de preocuparte.
Como si pudiera hacerlo cuando ella estaba a miles de millas de distancia.
—¿Al menos puedo contratarte una ama de llaves? No deberías hacer mierdas como limpiar. —Y el ama de llaves podría cocinar para ella. Necesitaba alguien que hiciera eso.
Se rio.
—No soy inválida, ¿recuerdas?
—Lo recuerdo, pero eres mi Chica Reed, y vas a tener a mi bebé.
Sonrió.
—¿Te haría sentir mejor si contrataras a alguien?
Santa mierda. ¡Gané!
—Sí.
—Entonces adelante. No lloraré por no tener que limpiar.
Gracias a Dios.
—¡Maravilloso! Me pondré a buscarla justo ahora.
Sonrió.
—Te amo, Edward. Y amo lo mucho que me amas.
—Lo sé, nena.
—Ya te sabes tu línea*.
Eso me hizo reír.
—Sí, la tengo bien practicada. Y no puedo esperar para decirlo.
—Yo tampoco puedo esperar para decirlo.
—Ahora ya avanzamos a toda velocidad.
Todos los que necesitaban saber sobre la boda y el bebé ya lo sabían. Todo lo que quedaba era casarnos. Carajo, ya era hora.
.
Edward dice "I do" que se usa para decir "Acepto" en una boda, por eso Bella hace el comentario de que ya se sabe su línea.
