Las raíces marchitas empezaron a envolver el cuerpo de aquellas brujas y un aura negra y pútrida, empezó a avanzar rápidamente por todas aquellas tierras, devorando todo a su paso. Los animales morían, las plantas se marchitaban y el agua quedaba envenenada por los cuerpos de los peces muertos que aparecían flotando sobre el agua. Extendiéndose hasta las aldeas vecinas donde los humanos vivían, cayendo uno en uno. Asesinando familias enteras.
Evelyn podía sentirlo, la destrucción que su magia causaba mientras sus ojos brillaban de un azul celeste profundo, tornándose más oscuro. Veía como las aves emprendían el vuelo, asustadas, huyendo de aquel lugar, al igual de los pocos animales que habían quedado. Pero realmente ya no le importaba. Solo quería que pagaran, que ellas pagaran por todo lo que habían hecho.
¡Por toda esta tierra envió pestilencia y muerte! — decía mientras no dejaba de ver aquellas brujas— ¡en sus ríos! ¡sus hogares y rebaños! Maldigo estas tierras con la sangre de estas brujas
Mientras tanto, Albert se había percatado como su magia había regresado a él. Y como el, Ethel lentamente estaba sintiendo como perdía la noción de su realidad, de quien era ella conforme el tiempo pasaba. Miro hacia el cielo y sintió un sudor frio recorrer su espalda. Conocía bien aquella sensación, era miedo. Las palabras escritas en aquel viejo pergamino que Amelia le había heredado, estaban ahora resonando en su cabeza, como si de un avispero se tratara.
…Cuando la luna este en su punto máximo, cuando la estrella de Orion apunte a la de Sagitario…
No… no puede ser… ¡es hoy! — dijo apartando rápidamente su mirada, volviendo a mirar a Amelia— cuando Albert murió…el mismo día de mi nacimiento
Ethel sabia que faltaba muy poco para que la luna alcanzara su máximo punto. Para que la maldición que había afectado a su familia por generaciones, comenzara. Los ojos de Ethel lentamente se empezaron a tornar azules, y el odio de Albert, ahora también le pertenecía a ella.
Amelia pudo sentir como un aire sofocante rodeaba todo aquel lugar, como todo a su alrededor empezaba a morir. Albert sin perder tiempo, aprovecho la distracción de ella para lazarle rayos hacia su corazón. Sabia que eso no la pararía, solo la detendría el tiempo suficiente para acabar con los hombres que estaban a su alrededor.
¿que? — sorprendiéndose el hombre que lo tenía agarrado— ¿cómo esca..?— dijo sin poder terminar su oración
Albert sin que lo vieran venir, tomo rápidamente su cuchillo y se lo clavo directamente en el corazón, a la vista de todos los demás. Quería que observaran cuál sería su destino, y así fue, no parando hasta terminar con la vida de todos aquellos hombres que habían acabado con su aldea. Las pocas personas que sobrevivieron, escaparon a las profundidades del bosque. No mirando hacia atrás, llevando junto con ellas odio y un profundo desprecio al consejo que supuestamente los "debía proteger".
Cuando Amelia recobro la conciencia, Albert estaba parado junto a ella con las manos ensangrentadas.
Te are pagar con sangre, lo que hoy has hecho Amelia— dijo sin dejar de mirarla— sufrirás y te juro que antes de matarte, veras morir hasta el último miembro de tu familia
¡Nooo! — lanzándose rápidamente contra el
Tomándolo rápidamente de sus hombros. Uso su máxima concentración, y al poco tiempo después, desprendió su alma de su cuerpo y se dirigió hacia donde estaba Albert, poseyéndolo. El trataba de resistirse. Pero la mente de ella era poderosa.
¡No te permitiré hacerlo! — dijo Amelia controlando la mano donde tenia el cuchillo— ¡No te dejare acabar con más vidas inocentes! — apuntando a su corazón.
Albert lucho con toda la fuerza que tenia contra la mente de Amelia.
¿Crees que esto me detendrá bruja? — expulsando mas su poder.
¡Yo Albert Nightmare hago un contrato con los espíritus asesinados! — Tomando el cuchillo con su otra mano para evitar que entrara a su corazón.
Espera — dijo Amelia perdiendo el control de Albert— ¡¿Qué haces?!
¡AYUDENME A COBRAR VENGANZA! A traer muerte a las personas que solo nos trajeron destrucción
La conciencia de Amelia fue expulsada rápidamente del cuerpo de Albert, cuando varios espíritus salieron del cuerpo de los Aldeanos muertos y se adentraron al cuerpo de él. En forma de espectros negros, cadavéricos. Haciendo que rodara varios metros de donde se encontraba. Amelia se reincorporo rápidamente, arrancando la medalla que tenía sobre su pecho con el símbolo de Géminis grabado en él.
¡géminis! — poniendo su mano frente a ella, formando una forma triangular con la otra mano— signo de la dualidad y el cambio, invoco ahora tu poder, para que el poder de dos este en una— alzando mas la voz— ¡PARA QUE EL PODER DE DOS ESTE EN UNA!
Un símbolo con la forma de dos rostros se posó sobre ella, desapareciendo al poco tiempo. El cuerpo de Amelia empezó a brillar ligeramente, abalanzándose contra Albert. Ahora convertido en un ser oscuro, sin remordimiento y carente de alma. Dominado por el odio de aquellos espíritus asesinados y de sí mismo.
Amelia reunió toda la energía que pudo reunir en tan poco tiempo. Junto sus dedos índices y pulgares, formando un triángulo. Y entrelazando los demás dedos.
¡Gravedad corpus! — dijo mientras aumentaba la gravedad alrededor de él, generando más presión en el cuerpo de Albert, debilitándolo todo lo posible.
Ella sabía que él tenía que usar la mayor parte de su magia, para no ser aplastado por la presión que ella generaba — ¡Gravedad corpus! — dijo otra vez sin titubear. Hundiéndolo más en el suelo.
Pero para su sorpresa, el alzo su mirada y sonrió maliciosamente.
¿Eso es todo lo que tienes? — volviendo a lanzarle rayos a su cuerpo, rompiendo su encantamiento
Albert voló hasta ella lanzándole bolas de energía, que Amelia rápidamente pudo evitar.
¡Gravedad corpus! — dijo Amelia nuevamente al ver que Albert se acercaba peligrosamente hasta ella
Eso no te funcionara por siempre— transportándose frente a ella — ahora no podrás hacer tu encantamiento
Albert golpeo a Amelia con un espiral de aire, que puso sobre su estomago haciendo que esta cayera violentamente al suelo. Lanzándoselas una y otra vez. Causando que la medalla que tenia encima, se rompiera, y vertiera sobre la tierra la sangre de la brujas blancas, que le ayudaban a tener la forma de su amiga Amelia a pesar de estar dentro del círculo de sangre.
¡Isabella! — dijo una voz conocida— ¿Estas bien? ¿Quién te hizo esto?— preguntando asustada
¿Amelia? — dijo temerosa— Tu no deberías estar aquí
Pero era demasiado tarde, Albert las había visto. El no se había dado cuenta del engaño que había provocado Isabella para poder vengarse de el. Ni siquiera Amelia, quien estaba apunto de enfrentarse a un hombre que ahora la odiaba.
¿Albert? — dijo Amelia confundida
