Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: FungysCullen13

Beta: Isa


Capítulo 25

Estaba bastante seguro de que la razón por la que las chicas se tomaban todo el día para prepararse para la boda era para no tener que lidiar con mierdas sobre platicar con los invitados mientras esperaban a que comenzara todo. Todos estábamos en salón de baile, esperando a salir para la ceremonia. A pesar de todo lo que mi madre se había alterado sobre tener suficiente tiempo y espacio para invitar a la gente, había un chingo de personas aquí que no me importaban ni una mierda. Aunque no podía enojarme con ella. Al final, yo había podido invitar a todos los de mi equipo que querían venir. La mayoría no estaban aquí, debido a que ya tenían otros planes, pero mis chicos principales habían venido.

—Estoy increíblemente feliz de no haber ido a Miami para conseguirme una cita —dijo Sammy, saludando a una rubia al otro lado del salón, una chica que Chica Reed conocía del programa de música.

Me burlé.

—Sólo aléjate de las que tienen anillo en su dedo. Algunas de las amigas de mi mamá no tienen problemas con follarse a hombres menores. —Yo lo sabía. Había unas cuantas mujeres con las que Emmett o yo nos habíamos metido hace algunos años. Claramente mi madre no sabía esa mierda, o no habrían sido invitadas.

—Oye, no me molestan las mujeres mayores. Saben lo que hacen en la cama, y no temen dar indicaciones. Eso es caliente.

Rodé los ojos.

—No digas que no te lo advertí. —Y era hora de cumplir mi deber de novio—. Gracias por estar aquí y formar parte del cortejo de bodas. Significa mucho para mí.

Sonrió.

—No hay otro lugar donde preferiría estar, hombre. Tengo que respaldar a mi mariscal en todas las cosas, incluyendo en su boda con la encantadora chica que se me escapó.

Al carajo con eso.

—La aseguré incluso antes de que la conocieras, así que difícilmente puedes decir que se escapó de ti. Nunca tuviste una oportunidad.

Suspiró y se puso la mano sobre el corazón.

—¿Por qué no me lo restriegas en la cara? —agarró una copa de champaña de un mesero que pasaba—. ¿Por qué estoy parado aquí contigo cuando esa preciosa rubia me está lanzando la mirada?

Me reí.

—Buena pregunta. Diviértete, pero no desaparezcas en ningún lugar hasta después de la boda.

—¡Ni lo pensaría! —se fue, dirigiéndose directo a la rubia.

Antes de tener la oportunidad de escaparme yo también, para meterme al baño y mandarle un mensaje a mi chica, su madre descendió sobre mí.

—¡Edward! —fui envuelto en una nube de perfume y miembros que se agarraban a mí—. ¡No puedo creer que finalmente haya llegado el día! ¡Mi bebé se va a casar con su apuesto hombre!

No podía estar seguro, pero casi sentí su mano rozando mi trasero antes de soltarme. Con Renee, era enteramente posible, a pesar de que me iba a casar con su hija hoy.

—También estoy emocionado, Renee. —Retrocedí un paso y la miré por primera vez. Santa mierda. No había ninguna maldita manera en que ese fuera el vestido que ella había elegido con Chica Reed y mi madre. De ninguna jodida manera. Esta cosa tenía un amplio escote y era una tela estilo animal print. No gritaba boda, de ninguna forma. Se veía como algo que una stripper usaría.

—Te ves, uh, lista para la fiesta. —Era la única cosa que podía decir por la monstruosidad frente a mí. Chica Reed iba a cagar ladrillos cuando viera esto. ¿Ya la había visto?

—¿Verdad? —Renee se pasó las manos sobre el vestido—. Esto es veinte veces mejor que el vestido que Bella quería que usara. Quiero decir, iba a hacerlo, ya que no quería opacar a mi propia hija en su gran día, pero luego escuché que algunos de tus compañeros iban a venir. No iba a verme mal frente a unos sexys jugadores de futbol.

Jodido infierno. Necesitaba advertirles a mis compañeros que se mantuvieran jodidamente lejos de Renee. Aunque su vestido era endemoniadamente inapropiado, tenía que admitir que se veía bien para su edad. Podía pasar por estar en los treinta y pocos en lugar de los cuarenta cualquier día.

—Claro, bueno, me temo que la mayoría tienen novias. —Eso era una maldita mentira, pero esperaba que alejara su atención. Debería coquetearles a algunos de los amigos de mi papá. Ellos también tenían dinero.

Renee sólo echó la cabeza atrás y se rio.

—¡Como si eso importara! Ahora, ¿a quién me vas a presentar primero?

Carajo.

—¿Ya fuiste a ver a Bella? —Necesitaba saber si debería advertirle sobre el vestido de su madre o no.

—No. Bueno, me asomé hace un rato, antes de prepararme. Tu madre y las chicas parecían tener todo bajo control.

Y básicamente esa era Renee. La mayoría de las mamás estarían plantadas al lado de sus hijas mientras se preparaban, pero no Renee. Ella estaba de caza. Era una maldita pena que estuviera soltera de nuevo. Aunque eso no la habría detenido.

Entrelazó su brazo con el mío.

—Preséntame a algunos de estos apuestos hombres. Mi hija no debería ser la única con un caliente jugador de futbol.

Jodido infierno. Antes de poder inventar una excusa, fui rescatado por la única persona que sabía por lo que yo estaba pasando mejor que nadie.

—¡Edward! Este lugar es increíble. Y espera hasta que veas a Bells. Nunca se ha visto más hermosa.

—¡Charlie! —me solté del fuerte agarre de Renee y lancé los brazos alrededor de mi futuro suegro—. Gracias —le susurré al oído.

Se rio entre dientes.

—De nada.

Me regresó el abrazo antes de soltarme y girarse hacia su ex.

—Renee. Te ves… —se calló, sin saber que decir, estaba seguro—. Salvaje.

Eso encajaba. Casi se me sale un bufido.

—Charlie. —Le dedicó un asentimiento, pero noté que entrecerró ligeramente sus ojos azules. Estaba molesta por la interrupción—. Te ves bien.

Sonrió.

—¿Verdad que sí? —se acomodó su moño—. Batallé mucho en abrocharme esta cosa. Fue algo bueno que tuviera a mi chica conmigo. Edward, ella es Sue. Sue, este es mi yerno, Edward.

Saludé con un apretón de manos a la mujer, y fallé en esconder mi sonrisa. Sue era bonita, con cabello negro y ojos oscuros. Su piel se veía demasiado bronceada para Forks, así que asumí que era de la reservación india que Charlie frecuentaba con Billy.

—Gusto en conocerte —le dije.

Renee tomó su mano con una enorme sonrisa falsa pegada en el rostro.

—Es difícil creer que hayas logrado sacarlo de su amada franela.

Sue se rio.

—Yo no tuve que hacer nada. Él está muy emocionado por la boda. Es de todo lo que ha hablado durante semanas.

Charlie se aclaró la garganta.

—Bueno, mi nieto necesita que sus padres estén casados.

—Como si eso fuera lo que te emociona. —Sue me sonrió—. Está emocionado de que vayas a formar parte de su familia.

¿Creía que no lo sabía?

—Yo también estoy feliz. Parece que llevo años esperando para casarme con mi Bella.

Renee hizo un sonido de desaprobación.

—¡Ambos son tan jóvenes!

¿En serio? La fulminé con la mirada.

—No me malinterpretes. Me emociona que se vayan a casar, pero tómalo de alguien que sabe. Comprometerse muy pronto puede ser algo malo.

Y ahora me alegraba que ella no hubiera ido a ver a mi chica. Ella podía vivir sin consejos de bodas como ese.

—Eso es sólo cuando elijes a la persona equivocada —argumentó Charlie, mirando a su ex con un obvio desagrado—. Edward y Bella son perfectos juntos. Podrías saberlo si pasaras algo de tiempo con ellos.

Renee bufó.

—¡Sí paso tiempo con ellos! Y no estoy diciendo que no sean buenos juntos. Pero son jóvenes y tienen muchos retos por delante. Al menos son lo suficientemente jóvenes para que, si esto no funciona, tengan tiempo de sobra para seguir adelante.

Jodido Jesucristo, ¿era en serio? ¿Quién le decía eso a alguien en su propia boda? Antes de poder contestar, una fría voz llegó de atrás de nosotros.

—Hablando de seguir adelante, Renee, ¿no crees que es hora de que te cambies? Seguramente trajiste el vestido que elegimos para la ceremonia.

Santa mierda. ¡Peligro! Todos nos giramos para encarar a mi madre, quien llevaba una sonrisa tensa. Sus ojos verdes le lanzaban dagas a Renee.

Renee parecía no estar consciente de que mi madre estaba lista para patearle el culo.

—¡Oh, no! No podía usar ese traje beige. ¡Era tan poco agraciado! Me hacía ver como la abuela de la novia, no como su hermosa y joven madre.

—Renee, discutimos esto. —Mi madre mantuvo la voz baja y la sonrisa pegada en la cara—. Este día no es sobre ti. Es sobre Bella, y te ves como…

Agarré a mi madre y la alejé antes de que terminara esa oración.

—¿Qué estás haciendo? ¿Ves lo que está usando? —siseó mi madre mientras cruzábamos la sala.

—Sí, lo veo. Y es ridículo. Pero si quiere verse como una asaltacunas desesperada en la boda de su hija, déjala. Este día no es sobre ella, como tú dijiste. En serio no quiero que nuestras madres se peleen el día de nuestra boda.

Mi mamá suspiró.

—Tienes razón. Lo siento. Es que puede que el proveedor no haya traído suficientes galletas de cangrejo, y las flores son de la tonalidad errónea de melocotón, y…

—Mamá. Se ve maravilloso. Hiciste un trabajo increíble con tan sólo unas semanas de anticipación. Y si se nos acaban las galletas de cangrejo, ¿a quién le importa? Va a llegar comida suficiente y si necesitamos más, le diremos al restaurante que nos haga algo. Todos se están divirtiendo. Las flores se ven perfectas.

—Pero…

Necesitaba calmarla.

—En serio, mamá. Esto es perfecto. Es un gran lugar para tener una boda. Todos se la están pasando bien, bebiendo champaña y comiendo canapés y esas mierdas. Lo lograste. Ahora siéntate y disfruta todo lo que tu esfuerzo ha conseguido.

Mamá respiró profundamente.

—Tienes razón. ¿Cuándo te volviste tan inteligente?

Le sonreí.

—Cuando conocí a Bella.

Se rio.

—Eso es verdad. Es perfecta para ti. Yo sólo quiero que todo sea perfecto para los dos. Sé que me pasé de la raya, pero esta es la única boda que pude ayudar a organizar. —Lanzo dagas con la mirada en dirección a Renee—. Supongo que debería alegrarme de que ella sea tan egocéntrica. Dios sabe cómo hubiera sido esta boda si ella hubiera metido sus avariciosas manos en ella.

—Todo es mejor de lo que imaginé. Y qué si Renee se ve como una stripper vieja. La mantendremos fuera de la mayoría de las fotos.

Mi mamá se soltó riendo.

—Eso es más o menos lo que iba a decirle cuando me alejaste. Le queda, ¿no?

Pase mi brazo a su alrededor.

—Sí, le queda. Y uno de nosotros necesita advertirle a Chica Reed para que no se altere cuando la vea.

Mi mamá se recargó en mí.

—Ya le mandé una foto.

Bufé.

—¿Qué dijo?

—Que no le sorprende y que, si tenemos suerte, encontrará a un hombre con quién escabullirse durante la recepción.

Ahora era mi turno de reírme.

—Esa es mi chica. Siempre y cuando ella no esté molesta, no me importa lo que use Renee.

—Tienes razón. La dejaré hacer el ridículo. Necesito ir a checar al equipo de meseros.

—No, no necesitas hacerlo. —Agarré una copa de champaña del mesero más cercano y se la di—. Lo que necesitas es disfrutar este día. Deja de estresarte. Me voy a casar hoy con mi chica, algo que, imagino, tú has querido desde el día en que la conociste.

Mamá me sonrió.

—¡Por supuesto que sí! Vi la forma en que la mirabas, y le dije que algún día iba a ser parte de la familia. Había estado esperando por el día en que finalmente vieras a una mujer como si fuera la única mujer en el mundo. De la forma en que tu padre me mira a mí. Lo vi de inmediato cuando ella entró en la cocina.

Sonreí por el recuerdo. Ella llevaba mi jersey puesto. Había sido jodidamente caliente.

—Pues ella es la única mujer en el mundo para mí. Aparte de ti, por supuesto. —Eso me hizo ganarme un sonoro beso en la mejilla—. Mamá, en serio, gracias por todo lo que has hecho. Planear una boda habría sido mucho peso sobre los hombros de Bella con todo lo otro que ha estado pasando. Tú tomaste todo eso y cargaste el estrés que ella hubiera tenido si hubiera intentado hacerlo todo. Significa mucho para nosotros dos.

Se veía como si estuviera a punto de llorar. Era mejor terminarlo de una vez.

—Queríamos agradecerte dándote a ti y a papá ese crucero por el Mediterráneo al que siempre has querido ir.

Soltó un jadeó.

—Lo apartamos para enero. Papá va a liberar su horario.

—¡Oh, Edward! No tienes que agradecerme. Sabes que me emociona formar parte de todo esto. Yo debería agradecerles a ustedes por lidiar con mi locura este último mes. Y no necesito un regalo. No quiero irme por la llegada del bebé y todo lo demás.

Me reí.

—El bebé no estará aquí hasta mayo, mamá. Tienes tiempo para irte de crucero con papá. Queremos que lo hagas. Te mereces un tiempo de descanso luego de todo lo que has hecho.

Me envolvió en sus brazos.

—¿Cuándo creció mi bebé y se convirtió en un hombre tan cariñoso? Hubo un tiempo en que no habrías notado ni te habría importado todo el tiempo que costaba planear un evento para ti.

Eso era cierto. No había apreciado lo suficiente el cómo ella siempre había estado ahí, haciendo increíbles fiestas de cumpleaños y celebraciones de campeonatos. Le regresé el abrazo.

—Supongo que Bella me cambió, mamá. Para mejor.

Se rio y me soltó.

—Definitivamente para mejor. Me emociona tanto que hayas encontrado a una chica que yo amo y admiro. Esta familia finalmente está completa.

Me reí.

—Bueno, lo estará en cuanto se meta el sol. ¿No puedes ocuparte de eso?

Mamá sonrió.

—He estado monitoreando los sitios de clima. Estaremos listos para comenzar en unos veinte minutos.

Carajo, al fin.

—¿Por qué no vas por tus padrinos? Voy a comenzar a sacar a la gente.

—Me parece bien. —Comencé a dirigirme hacia Emmett.

—Oh y, ¿Edward?

Regresé la vista hacia mi mamá.

—¿Esas tonterías que Renee estaba diciendo cuando llegué? No se aplica a ti y a Bella. Cuando un Cullen se enamora, es para siempre.

¿Creía que no lo sabía?

—Esa mierda no me molestó. Sé que Bella es todo para mí.

Alzó una ceja.

—¡Cuida tu lenguaje!

Me reí. Por supuesto que me regañaría por mi boca. Después de todo, seguía siendo mi madre.

—¿No tienes otra gente a quien gritar?

Sonrió.

—Sí, pero siempre me haré el tiempo para gritarte a ti primero. Es mi obligación maternal.

Sacudí la cabeza y caminé hacia mi hermano.

—Es hora. ¿Dónde está Jasper?

—Salió hace un rato. Tal vez sigue afuera. ¿Dónde está Sammy?

Miré a mi alrededor y lo vi atrapado contra una de las paredes, hablando con Renee.

—Carajo, Renee lo tiene.

Emmett soltó su retumbante risa.

—Confía en ella para ir tras los jugadores de futbol.

—No es divertido, maldición. Sammy es demasiado bueno para ella.

—Cálmate, hermano. Yo me encargo de esto. La enviaré en dirección a Colin.

Tuve que reírme. Colin quería a una mujer.

—Sólo dile a Sammy que necesita ir a su lugar. Ya vamos a salir.

—¡Estoy en ello! —mi hermano se dirigió en esa dirección justo cuando Jasper entraba.

—¿Dónde has estado? ¿Tienes los anillos? —exigí saber cuando se acercó a mí. Esperen un minuto. ¿Qué era ese olor?—. ¡Oh, carajo, no! Dime que no te drogaste el día de mi boda. —Iba a matarlo.

—¡Por supuesto que no! Sólo tenía que encargarme de algo. Mira, mis ojos están claros, ¿verdad?

Miré su cara. No se veía drogado. Parecía normal, lo cual era más diferente para Jasper que para la mayoría de la gente, pero no parecía estar drogado.

—¿Estabas drogando a alguien más? ¿Qué carajos, Jasper?

Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió y entró mi abuela. Me preparé para cualquier palabra grosera que pudiera decir, pero ella sólo me sonrió.

—¿Acaso no es un hermoso día para una boda? Tan bonito. El cielo y todos los colores.

Caminó junto a mí, y me llegó el olor de mariguana mezclado con perfume de señora. Santa mierda. ¿Estaba…? De ninguna jodida manera.

—¿Jasper?

—¿Sí? —se metió las manos a los bolsillos y bajó la vista a sus pies.

—¿Le diste mariguana a mi abuela?

—Tal vez. Depende de qué tan enojado estarás si te digo que sí.

¿Estaba enojado? No sabía. Estaba jodidamente confundido.

—¿Mi abuela fumó contigo?

—No conmigo. Te lo dije, yo no fumé. —Me miró a los ojos—. Mira, hace un par de años, luego de que ganamos el primer campeonato, nos pusimos a platicar afuera y logré que se relajará conmigo. La calmó y la hizo dejar de odiarlos tanto a ti y a Bella. Así que se lo he estado dando de vez en cuando. No estaba seguro de si iba a necesitar darle un poco de mariguana hoy, pero empezó a hablar de que te habían engatusado y todas esas cosas, así que la llevé afuera y la drogué. Ahora ya no será un problema.

Que Dios me ayude, Jasper era un jodido genio.

—No puedo creer que hayas drogado a mi abuela. No puedo creer que la Abuela Monstruo se haya sacado el palo del culo el tiempo suficiente para intentarlo.

Se encogió de hombros.

—En realidad es muy agradable cuando fuma. Me hace galletas para pagarme por la mariguana.

¿La Abuela Monstruo hacía galletas? No en mi vida. Santa Mierda.

—Eres como un encantador de señoras.

Jasper se rio.

—Nunca dudes de la magia de mi mariguana.

Sacudí la cabeza.

—Mientras tú te mantengas lejos de eso hasta que termine la temporada, no volveré a decir ni una palabra en contra nunca jamás. —Había convertido a la Abuela Monstruo en un ser humano. ¿Quién sabía que eso era posible?

—Está todo bien, Edward. Me hace feliz ayudar. Eso es lo que hacen los mejores amigos y los padrinos.

Él era en verdad mi mejor amigo, aparte de Bella. No estaba seguro de cómo había pasado eso, pero justo ahora estaba especialmente feliz por ello.

—Gracias. —Le di un medio abrazo, el cual él, obviamente, convirtió en un abrazo completo—. Bien, necesitamos salir ya. Es casi hora. Tienes los anillos, ¿verdad?

Me soltó y se palmeó el bolsillo.

—Justo aquí. Estamos todos listos.

Bien. Era hora de casarme con mi Chica Reed. Soportaría suegras descaradas, madres tensas, y abuelas drogadas cuando fuera, siempre y cuando al final del día pudiera convertir a Isabella Swan en mi esposa. Ella valía la pena.

Xoxoxoxoxox

Me planté bajo el arco que flores que estaba sobre la plataforma en la playa. Estaba hermoso afuera. El sol empezaba a meterse y la temperatura estaba alrededor de los 70. No pudimos haber pedido un día mejor. No tenía duda de que mi madre había estado monitoreando el clima como yo habría monitoreado la dieta de Chica Reed si estuviera con ella todo el tiempo. Probablemente hizo rituales vudú para asegurarse de que no lloviera. No lo dudaría de ella.

Jasper se paró junto a mí, mientras Emmett y Sammy se apresuraban hacia nosotros.

—Gracias por enviar a tu hermano a rescatarme, hombre. Esa mujer no acepta un no como respuesta. Aunque está muy buena.

Rodé los ojos.

—Confía en mí, no vale la pena la locura que caería en ti si fueras ahí.

—Bella se enojaría, ¿huh?

¡Ja! Como si Chica Reed fuera el problema.

—No, estoy hablando de Renee. Está buscando a su siguiente esposo.

—Oh. Mierda. De ninguna manera. —Sammy negó con la cabeza empáticamente—. Quiero decir, estoy feliz por ti, pero de ninguna manera estoy listo para caminar hacia el altar. Esto es todo lo cerca que necesito estar.

Tuve que reírme.

—Suenas como yo hace un par de años. Cuando la encuentres, no podrás esperar. Créeme.

Sammy sólo bufó. Idiota. Algún día lo entendería, y yo estaría ahí para reírme de él.

Todos comenzaron a salir y a ocupar sus asientos. Gracias. Era hora. El cielo comenzaba a oscurecerse, y el amarillo, rojo y naranja comenzaba a difuminarse con los verdes, azules y morados. Esto era lo que habíamos estado esperando.

Los abuelos y padres se dirigieron a sus asientos, con la excepción de Charlie, claro. La Abuela Monstruo tenía una sonrisa feliz en la cara. Estaba bastante seguro de que nunca había visto esa expresión en su cara en vivo y en directo. Tal vez en fotos y esas mierdas. Jasper era de verdad el elegido.

—Gracias por eso —murmuré, asintiendo hacia ella.

Jasper sonrió.

—No hay problema. En realidad, es muy divertida cuando está drogada. Deberías hablar con ella más tarde.

Talvez. Aunque tenía cosas mejores que hacer.

Las chicas comenzaron a caminar por el pasillo de arena, que estaba lleno con pétalos de flores de color blanco y melocotón. Bella estaba escondida en la entrada. Vi a Charlie, pero todavía no podía distinguirla a ella. Primero apareció Angela Cuatro Ojos. Afortunadamente ella se movió rápido. Apúrate, Rubia. No estamos aquí por ti. Claro que mi hermano le sonreía enormemente. Jasper soltó un suspiró de chica cuando apareció Pequeña.

—¿No es hermosa Esposa? —murmuró.

Asentí para que no se alterara por eso.

Al fin, la música cambió y mi Chica Reed apareció. Carajo, santa mierda. Charlie no se había equivocado al decir que ella nunca se había visto más hermosa, pero la había menospreciado. Menospreciado extremadamente. Siempre había pensado que esa cosa de "me quito el aliento" era pura mierda, pero definitivamente dejé de respirar por unos segundos. Fui incapaz de jadear de la forma en que lo hicieron los invitados al verla. Claramente ellos tampoco habían visto algo tan asombroso antes.

No sabía ni mierda de vestidos, cortes y esas cosas, pero sabía qué era lo que se veía bien, y mi Bella definitivamente se veía así. El vestido le quedaba perfectamente, moldeándose a su cuerpo. No era uno de esos vestidos abultados que usaban algunas chicas. Este enseñaba ese cuerpecito matador que mi chica tenía, sin hacerla verse vulgar como su madre. Tenía pequeños tirantes y caía en V, manteniendo sus espectaculares tetas cubiertas en su mayoría. Había florecitas cayendo de ellas. El vestido se veía endemoniadamente suave. No podía esperar para ponerle las manos encima.

Ella se veía como si sintiera lo mismo que yo, porque sus ojos se encontraron con los míos y me sonrió. Su cabello tenía flores en él, pero la mayor parte estaba suelto, cayendo en rizos sobre sus hombros. También agradecía eso, porque no tendríamos que desperdiciar tiempo luchando con esa mierda cuando la tuviera de nuevo en la habitación.

—Vaya, se ve increíble —me susurró mi hermano. Claro que su versión de susurrar era la voz regular de una persona normal, así que todos escucharon. Hubo unas risas, y Chica Reed le sonrió y musitó un "gracias".

Luego de lo que parecieron horas, finalmente estuvo a mi lado. Charlie me la entregó y tomé su mano en la mía. Creo que se suponía que debíamos enlazar los brazos o alguna otra mierda, pero no me importaba. Quería sostener su mano, así que eso hice.

El sacerdote dijo su sermón. Probablemente debí haberlo escuchado, pero todo lo que podía hacer era ver a mi chica. No le íbamos a dar a nadie la oportunidad de objetar, no es como si fueran a hacerlo si querían seguir viviendo. Él habló sobre amor por unos minutos antes de llegar finalmente a lo mero bueno.

—Es hora de decir los votos. Edward.

Claro. Mi turno. Los labios de Chica Reed se movieron, y sus ojos cafés brillaron cuando me quedé atascado por un segundo. Me encogí de hombros.

—Eres tan hermosa que olvidé lo que debía decir.

—Yo, Edward —me animó el sacerdote.

Ya lo tenía.

—Yo, Edward, te acepto a ti, Bella, como mi legitima esposa, para cuidarte y apoyarte a partir de hoy, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la saludad y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe. —En mi opinión, meter esa mierda de la muerte ahí era un poco mórbido, pero era una tradición y nadie me escuchó cuando argumenté en contra de eso. También argumenté en contra de usar pobreza, porque nunca íbamos a ser pobres, pero ellos me dijeron que eso era de mal gusto. Como sea. Yo sabía lo que era real.

Chica Reed se rio tan suavemente que sólo yo pude escucharla. Sabía muy bien lo que yo estaba pensando.

—Yo, Bella, te acepto a ti, Edward, como mi legítimo esposo, para cuidarte y apoyarte a partir de hoy, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la saludad y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.

No pude contener mi sonrisa. Era mía ahora. Quiero decir, el sacerdote todavía no lo declaraba ni nada, pero votos eran votos. Promesas. Y ambos las habíamos hecho.

El sol estaba metiéndose cada vez más, y se suponía que nos iban a declarar marido y mujer cuando desapareciera. Casi era hora.

—¿Me permiten los anillos?

Jasper los entregó sin problema alguno, gracias a Dios. No podía esperar para volver a ponerme el mío en el dedo. Había tenido que entregárselo al joyero la semana pasada por petición de Chica Reed. Los íbamos a grabar, y no tenía permitido ver lo que ella había elegido para mí hasta ahora.

—Me dijeron que Edward y Bella grabaron sus anillos, así que voy a pedirles que lean los grabados en voz alta antes de ponérselos el uno al otro.

Le sonreí a Chica Reed al tomar el anillo que me ofrecía.

—Tu anillo dice: "Eres el mejor premio que he ganado. Con amor, Tu Campeón".

Esta vez, ella sí se rio en voz alta, junto con nuestros amigos y varios invitados. Aunque había una lágrima en su ojo a pesar de la diversión.

—Tienes suerte de que entienda eso, Cullen.

Deslicé su anillo en su dedo izquierdo. Estaba usando su roca en la mano derecha. Pondríamos esa donde pertenecía luego de la ceremonia.

Bella tomó mi anillo y sostuvo mi mano.

—El tuyo dice: "Trajiste verdadera música a mi vida. Con amor, Tu Chica Reed".

Al carajo si es que eso no me hizo querer llorar también. Deslizó el anillo en mi dedo, y nos giramos para encarar al sacerdote.

—Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Ahora los declaro marido y mujer. Edward, puedes besar a tu novia.

Ya era la jodida hora.

—Ahora eres mía oficialmente, Chica Reed.

—Y tú eres mío.

Maldición, sí que lo era. Para siempre.

Una lágrima cayó por su cara. Estiré la mano para limpiarla.

—Apúrate y bésame, Cullen.

Era tan jodidamente exigente. Me encantaba.

—Cállate y déjame, Cullen.

Eso la hizo reír. Y mientras se estaba riendo, la jalé a mis brazos y planté un beso en ella. Vagamente podía escuchar los aplausos, pero ignoré esa mierda y sólo me concentré en sentir los labios de mi esposa en los míos.

Mi esposa.

Carajo, al fin.