Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: FungysCullen13
Beta: Isa
Capítulo 26
Parecía que llevábamos toda la vida posando y sonriendo para las fotos. En el salón, en la playa, con el agua bañándonos los dedos, jugando en la arena, alrededor de una fogata; siguió y siguió sin parar. Afortunadamente, la mayoría de las fotos requerían que tocara o besara a mi Chica Reed, así que no me quejé para nada. Y cuando las chicas estaban posando, me atasqué la cara con más de los bocadillos que los proveedores habían sacado para los invitados.
—Dios, eso fue cansado. —Chica Reed cayó sobre mi regazo en la esponjosa silla de mimbre que estaba cerca del fuego.
Mierda, no había pensado en lo cansado que podría ser esto para ella.
—¿Necesitas recostarte, nena? Podemos regresar a la habitación si esto es demasiado para ti.
Se rio y me dio un fuerte beso.
—Estoy perfectamente bien, Edward. Estaba hablando de todas las poses y sonrisas. Me duelen los músculos de la cara.
—¡Chupas, hermano! O más bien no chupas. —Mi hermano se rio como hiena por su broma. Rubia lo golpeó en la cabeza por mí—. ¡Ouch! ¿Por qué fue eso?
—No tienes que ser tan grosero en su boda, Emmett. No es apropiado.
Él le sonrió.
—¿En serio? Porque recuerdo que incluimos oral en nuestros votos. —Eso le hizo ganarse otro golpe—. ¿Qué? ¡Es algo importante para ambos!
—Estábamos borrachos, cabrón. Y si alguna vez le cuentas a alguien fuera de este círculo inmediato sobre esos votos, los romperé. Para siempre. ¿Entendido?
Maldición, esa mierda fue fría. Mi hermano parecía a punto de meterse al fuego ante la mera idea. Aunque no podía culparlo. Probablemente yo querría hacer lo mismo si Chica Reed me dijera eso a mí.
—Entendido. Lo siento, Bella.
Mi chica – no – mi esposa, sólo se rio.
—No me ofendí, Emmett. Ya somos familia. Puedes decirme lo que quieras.
Rubia bufó.
—No le hagas esa invitación, Bella. Te arrepentirás.
Chica Reed recargó la cabeza contra mi cuello y me hizo arrumacos.
—No podría arrepentirme de nada hoy. Fue absolutamente perfecto.
Giré la cabeza y la besé suavemente.
—Sí que lo fue. Te ves jodidamente preciosa, nena. Casi me tragué la lengua cuando te vi.
Todavía tenía esa deslumbrante sonrisa en la cara, al diablo con los músculos cansados.
—Podría decir lo mismo de ti. Tenemos suerte de que no hubiera cerca ninguna pobre mesera de piscina.
—La única chica a la que voy a mojar esta noche es a ti —susurré en su oído antes de morderle el lóbulo ligeramente.
—Santa mierda —murmuró, removiéndose entre mis brazos—. No puedes decirme algo así ahorita, cuando tenemos que entrar y cenar con cientos de personas.
Alcé su mano izquierda y besé su dedo anular.
—Claro que sí puedo. Ya eres oficialmente mi esposa. Sólo porque no lo hayamos incluido en los votos como ellos, no significa que no estuviera implícito.
Todos se soltaron riendo.
—¡Ven! ¡Debería estar en los votos! Edward está de acuerdo conmigo.
Rubia rodó los ojos.
—Por supuesto que lo está. Ambos son unos pervertidos. —Se giró hacia Chica Reed—. Cuidado con algunas de las que tienen aspecto maternal. Escuché a unas cuantas de ellas recordando a nuestros hombres. Putas. Deberíamos arrestarlas por violación a menores o corrupción de menores o algo así.
—Pero, Rosie, tú has disfrutado los beneficios de esa corrupción. ¿De dónde crees que aprendí a-ow! —Emmett se frotó la nuca—. Olvídalo.
—Idiota.
Era hora de cambiar el tema.
—¿Por qué no entran y ven a la Abuela Monstruo? Jasper la drogó antes de la ceremonia.
Todos me miraron boquiabiertos. Bueno, todos menos Jasper, que sólo sonrió triunfante.
—¿Qué?
—¿Es en serio?
—¿La abuela está drogada?
—¡Jaspy, más que te vale que tú no hayas fumado! ¡Lo prometiste! —Pequeña se veía como si estuviera a punto de romper en llanto.
—Él no fumó —le aseguré—. Al parecer la convenció de probar luego de que ganamos nuestro primer campeonato. De acuerdo a Jasper, la hace ser una persona mucho más agradable.
—¡Así es! Cuenta historias de su salvaje juventud, y deja de ser tan estirada sobre ustedes. Era mi deber, como padrino, asegurarme de que ella no causara ningún problema hoy. No lo ha hecho y no lo hará.
Emmett se paró y jaló de pie a Rubia.
—¡Tengo que ver esto! ¡Vayamos a joderla! Vamos, Rosie.
—Todos deberíamos entrar. Esme vendrá a buscarlos pronto —señaló Pequeña.
Apreté mis brazos alrededor de Chica Reed cuando ella empezó a moverse.
—Vayan. Díganle que entraremos pronto. —Nosotros éramos los que se habían casado. Podían esperarnos.
Todos se fueron y, finalmente, estuvimos benditamente a solas. Chica Reed puso sus manos en mis hombros y me sonrió.
—Sigues sonriendo, nena. Eso no va ayudar a esos músculos faciales.
Se rio.
—No te preocupes. No evitará que actúe más tarde.
Me reí y le di un beso.
—Además no puedo dejar de sonreír. Todo el día ha sido mejor de lo que pude haber esperado.
Eso era lo que quería escuchar.
—Me alegra que estés feliz, nena. Te ves maravillosa. ¿Te la pasaste bien en el spa?
Asintió.
—Me aplicaron cera y me pulieron, me masajearon, me depilaron, me acicalaron y me limpiaron. Fue todo muy divertido, bueno la mayor parte.
Sí, no podía imaginar que la cera fuera divertida, pero yo no era una chica, afortunadamente. Las mierdas que se hacían a sí mismas eran una locura. Pero se veía maravillosa, así que no podía quejarme de los métodos.
—Qué bien. Lamento lo de tu mamá. —Ella era el único aspecto malo en un día que de otra forma sería perfecto.
—Yo no. Es lo que es, Edward. Hace mucho que acepté eso. No puede lastimarnos al usar un vestido vulgar y coquetear con tus amigos. Más bien eso se añadirá a las historias que tendremos para contar algún día.
Tuve que reírme.
—Nena, me encanta tu perspectiva. Sólo que no quiero que ella haga algo que te moleste.
—Nada podría molestarme hoy. Finalmente soy la señora de Edward Cullen. Es todo lo que he querido. El resto es sólo la guinda del pastel.
La besé de nuevo.
—Hablando de pasteles, es mejor que entremos. Necesitas comer.
Chica Reed se rio entre dientes.
—Almorzamos en el spa, sin mencionar que alguien envió zanahoria y apio picado a la habitación hace unas horas.
La ayudé a levantarse de mi regazo y me paré.
—Dios, me preguntó quién envió eso.
Sonrió y lanzó sus brazos a mí alrededor.
—Gracias por pensar en mí y por cuidarme, incluso cuando no estamos juntos.
—Ese es mi trabajo ahora. Oficialmente. —Yo tampoco podía dejar de sonreír. Carajo, estaba prácticamente risueño.
—Pues haces un trabajo excepcional. Recuérdame darte un aumento más tarde.
Carajo, tan sólo pensar en eso causó que cierta parte de mi aumentara, por así decirlo.
—Ansío eso más de lo que puedo decir.
—Yo también. Ahora, vamos, señor Cullen. Necesito presumir a mi guapo esposo.
—¿Quién soy yo para discutir con eso, señora Cullen? —Amaba decir eso. Besé su dedo anular y lo recordé—. Espera. Necesitamos poner tu diamante donde pertenece. —Se lo quité del dedo derecho y lo puse en el izquierdo—. Ahora sí está bien.
Sonrió y estiró la mano para tocar mi dedo anular.
—Tan bien como se puede estar. Te amo.
—También te amo. —La besé de nuevo—. Vayamos a la fiesta.
—Vayamos.
Xoxoxoxoxox
Entramos con el canto de los Seminole, porque, ¿por qué no? Todos los invitados a la boda eran Noles excepto por Sammy, pero él se aguantó porque no tenía opción y era así de genial. Todos nos animaron y gritaron, pero yo inmediatamente jalé a Chica Reed a mis brazos para el primer baile.
Chica Reed y yo habíamos decidido que la canción Lucky de Jason Mraz y una chica encajaba muy bien con nosotros. Después de todo, ella era mi mejor amiga. Así que la sostuve en mis brazos y la miré a los ojos mientras se reproducía la canción.
Ella me miró con una sonrisa, sonriéndome con toda su cara.
—Soy tan afortunada.
La hice girar, causando que la multitud vitoreara.
—Diría que ambos somos malditamente afortunados. Todos los días agradezco el que me hayas acosado hace dos años.
Se rio como loca cuando la jalé hacia mí.
—Tienes mucha suerte de que tu ego no me haya ahuyentado al principio.
Mordí su cuello, haciéndola reír más fuerte.
—Sabes que te encantaba, nena. Mi confianza fue lo que te atrajo a mí. ¿O fue mi polla?
Me aparté para ver que sus ojos estaban cómicamente abiertos y sus mejillas rosas. Carajo, amaba alterarla, incluso en nuestra propia boda. ¿En serio, qué mejor lugar que aquí?
—¡Edward! No puedes decir cosas como esas. Nuestros padres están ahí.
—¿Y qué? ¡No pueden escucharnos! Además, ya estamos casados. Y tú estás embarazada. Tienen que saber que nosotros fo-nos divertimos. —Decidí que tal vez no debería decirle "follar" en nuestra boca. Incluso si acababa de decir polla.
—Como sea, lo que me atrajo a ti definitivamente no fue tu tacto.
Me hizo un puchero. No pude resistir su labio inferior sobresaliendo, así que me agaché y lo chupé en mi boca. Suspiró ante el contacto y se derritió contra mí.
—Al carajo con el tacto —murmuré cuando me aparté.
Chica Reed duró unos momentos viéndose completamente deslumbrada antes de que una hermosa sonrisa apareciera en su cara.
—Al carajo con el tacto. Mejor fóllame.
Esa, justo ahí, era mi esposa.
—En cuanto pueda sacarte de aquí, nena.
Se rio entre dientes y recargó la cabeza en mi hombro.
—Este no es el momento romántico que uno se imagina durante un primer baile, pero encaja bien con nosotros.
No, eso era cierto. Yo apestaba con toda esa cosa del romance. Aunque iba a intentar mejorar. Comenzó a apartarse de mí, pero la jalé de nuevo.
—Tenemos otra canción. Intentaré hacerlo mejor esta vez.
—¿En serio? —se veía confundida.
No le había comentado esto a ella, pero pensé que disfrutaría el que yo hubiera elegido una canción para nosotros por mi propia cuenta. Al menos eso esperaba.
—Confía en mí, nena.
La canción comenzó, y ella soltó un pequeño jadeo.
—¡Edward! ¡Es Ed Sheeran! Amo esta canción.
Por supuesto que sí. Era una canción diseñada para derretir a las mujeres. Y, ella sí que se derritió. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero su sonrisa era deslumbrante mientras nos movíamos al ritmo de la música.
—Escogí esta canción por muchas razones, pero esta parte parecía especialmente adecuada —le dije.
Cuando mi cabello se haya caído y mi memoria se desvanezca
Y la multitud no recuerde mi nombre
Cuando mis manos no toquen las cuerdas de la misma manera, mm
Sé que tú me seguirás amando igual
—Dios, sí nos queda, ¿verdad?
—Las cuerdas para ti, la multitud para mí. Pero nunca perderé el cabello.
Chica Reed echó la cabeza atrás y soltó una sonora carcajada.
—¡Eso espero! No prometí quedarme durante la pérdida de cabello.
—Oh, sí lo prometiste. Estaba implícito. No es que eso sea un problema. —Papá todavía tenía todo su cabello. Yo estaba bien. Al carajo con eso. No me iba a quedar calvo.
Me sonrió.
—¿Exactamente qué tanto estuvo implícito en nuestros votos? Oral, pérdida de cabello… ¿algo más que me esté faltando?
—Muchas cosas. Pero te iré diciendo sobre la marcha. —Tenía que mantener protegido mi culo. Ella no se iba a ir nunca.
—Está bien. Y sólo para que lo sepas, voy a amarte mucho después de que cumplamos setenta. Estás atascado conmigo para siempre.
Demonios, así era.
—Para siempre me parece bien.
La besé justo cuando la canción llegaba a su final. Cuando nos separamos, giré la vista y vi a mi mamá limpiándose las lágrimas mientras papá le daba un pañuelo. Charlie nos sonrió. Demonios, incluso Renee se veía feliz por el momento. Probablemente regresaría a su cacería luego de la cena.
Tomamos nuestros asientos y finalmente comenzamos a comer. La comida por la que mi madre se había estresado un billón de veces resultó ser jodidamente genial. Filete miñón, unos elegantes champiñones, puré de papas, incluso los vegetales estuvieron bien. Otros comieron platillos de pollo o pescado. Todos se veían felices, lo cual era lo importante.
Luego de la cena, fue hora de los discursos. A nadie pareció importarle que nos saltáramos el brindis. Yo no iba a beber ya que Chica Reed no podía. Me preparé cuando Jasper tomó el micrófono.
—En honor a la boda de Edward y Bella, he compuesto un poema que se llama Bella y su Buen Chico.
Solté un gemido y enterré la cara. Chica Reed se rio junto a mí.
—Sólo bromeaba.
Alcé la vista y lo vi sonriéndome.
—Los poemas son cosa de Ali y mía. Edward y Bella no son una pareja de poemas. Ellos son toda una historia de amor.
Afortunadamente no iba a recitar un poema. Entrelacé mis dedos con los de Chica Reed y rocé sus nudillos con un beso.
—Fui lo suficientemente afortunado de estar ahí desde el principio de su relación. De hecho, puede que ellos no estuvieran juntos hoy si no fuera por mí. —Nos lanzó una sonrisa—. Edward me usó como moneda de cambio para ir a una fiesta a la que iba a ir Bella, y esa noche él la invitó en su primera cita. No han mirado hacia atrás desde entonces.
Bien, tal vez él fue parte de la razón por la que estuvimos juntos, pero no fue toda la razón.
—Aunque, yo no tendría a mi Ali si Edward no hubiera conocido a Bella, si ella no se le hubiera metido debajo de la piel. Y probablemente Rose y Emmett no se hubieran reencontrado el uno con el otro tampoco. Ellos se juntaron y nos llevaron a todos con ellos. Nos convertimos en una familia en lugar de ser sólo amigos. Y ellos fueron el centro de eso. El corazón.
Que me maldigan si Jasper no estaba pateando traseros ahora. Tenía a todos embrujados. Pequeña se veía lista para tirarlo y atacarlo a la primera oportunidad.
—Conocí a Edward antes de que él conociera a Bella, y cualquiera que lo haya conocido puede decirles que ella lo cambió en una infinidad de maneras. Él sigue siendo el mismo chico, pero mejor. Y, para mí, esa es la mejor medida de amor que existe. Bella lo hace ser un mejor amigo, un mejor jugador de fútbol, y un mejor hombre. Ella no lijó por completo las orillas toscas; solamente las suavizó un poco.
Le sonrió a Chica Reed.
—Y, por lo que me han dicho, él hace lo mismo con ella. Estos últimos meses en que han tenido que estar separados han sido duros para los dos. Sin embargo, pueden notarlo cuando se reúnen. Encajan como piezas de rompecabezas. Bella nunca se ve más feliz que cuando mira a Edward. Y cuando él la mira… bueno, son las únicas ocasiones en las que sonríe.
Todos se rieron por ese comentario. Probablemente era verdad, pero le lancé una sonrisa sólo para demostrarle que estaba mal.
—¿Ven? Incluso tan sólo escuchar que alguien habla de ella lo hace sonreír. Todos sabemos que esa no fue por mí, Edward.
Más risas.
—Pero está bien. Encontraste a la chica que te hace feliz. De eso se trata todo. Sé que se supone que debo desearte un gran futuro, y sí lo hago, pero no creo que necesite decirlo. Ustedes encajan. Pertenecen el uno al otro. Estaré eternamente agradecido de que ustedes se hayan encontrado el uno al otro y nos hayan incluido a todos en sus vidas. Gracias a los dos.
Todos le aplaudieron, y me paré cuando regresó a la mesa.
—Gracias.
Le di un abrazo, y Bella me siguió con un beso en su mejilla.
—Sólo me agradeces porque no hice un poema.
Me reí de eso.
—Tal vez en parte es por eso. Pero tenías razón. Has estado ahí desde el principio, e incluso nos ayudaste un poco a estar juntos. —Claro, si la mayor parte del tiempo no hubiera estado tan drogado, puede que me hubiera sido de más ayuda, pero al final eso no importaba. Él había sido parte de nosotros, y se había mantenido de esa manera. Después de todo, era mi mejor amigo.
—Tú ve. Yo no puedo. —Pequeña estaba sollozando y secándose los ojos. Rubia rodó los ojos, pero se dirigió al micrófono.
—No soy muy buena para hablar, pero lo intentaré. Jasper tenía razón. Yo no estaría con Emmett hoy si Edward y Bella no se hubieran encontrado. —Sus ojos se encontraron con los míos—. Le causé muchos problemas a Edward cuando empezó a rondarla. Su reputación y los pecados de su hermano fueron suficientes para convencerme de que él no pertenecía con una de mis mejores amigas. Le dije a ella que corriera una y otra vez y que no mirara atrás. —Rubia le sonrió a Bella—. Claramente no me escuchó.
Chica Reed se encogió de hombros e hizo reír a todos.
—Y me alegra que no lo haya hecho. Nunca la había visto tan feliz como cuando Edward llegó a su vida. Ella es mejor, justo como dijo Jasper. Le brinda más alegría a su música, a sus amigos, y a la vida en general. Y ahora es muy fiera. —Sonrió—. Después de todo, se me enfrentó. Y puedo decirles que eso no es algo fácil.
—¡Secundo eso! —gritó Emmett. Idiota.
—Y él tampoco se dio por vencido. Estos dos luchan por lo que quieren. Y lo que quieren es el uno al otro. No se puede conseguir algo mejor que eso. Así que ese es mi consejo para ellos. Sigan luchando para estar juntos, y derroten a cualquiera que intente meterse en su camino. Ambos son ganadores, así que nadie tendrá oportunidad si lo intentan. ¡Felicidades, Bella y Edward!
Corto pero dulce. Tenías que apreciar eso de Rubia. Ambos la abrazamos, y claro que mi Chica Reed ya estaba llorando. Hormonas y bodas no se mezclaban, pero sabía que eran lágrimas de felicidad.
Charlie se aclaró la garganta.
—Supongo que tal vez debería decir algo. —Se veía malditamente incómodo. Era gracioso—. Cuando Edward apareció en mi puerta hace dos años para sorprender a Bella en Navidad, supe que estos dos se casarían algún día.
Me burlé. Definitivamente lo había sabido; o, al menos, lo quería. Recordaba que me había preocupado que él me fuera a obligar a una boda a punto de pistola.
—Aunque Edward no lo sabía. De hecho, hice una broma sobre ellos casándose, y el chico huyó por la puerta como si se le incendiara el trasero.
Todos se rieron por eso. Chica Reed me dio un sonoro beso en la mejilla.
—Déjenme decirles que mi niña casi me arranca la cabeza por eso. Pero fue tras él, y él regresó al siguiente día. Creo que eso dijo mucho de él. Además, ya eran como una pequeña familia, con su loca gata, Rainbow. Se defendían entre ellos. Vi eso desarrollarse cuando el ex de Bella la estaba molestando. Los tres juntos lo derrotaron. —Charlie sonrió—. Ya eran un equipo, desde el principio.
»Ahora, son incluso más fuertes estando juntos. No es fácil para un hombre el renunciar a su única hija, pero no podría estar más feliz con el hombre que ella eligió. Él la cuida. Y es tan leal como se puede ser. Supongo que viene de jugar en equipo. Pero eso es lo que todo papá quiere para su hija. Un hombre al que pueda respetar y confiar con su corazón. Porque ella es de verdad el más grande regalo que yo podría dar. Y su madre y yo te la damos, Edward. Así que… sigue cuidándola. —Su bigote se removió—. Tengo una pistola, por si no lo haces.
Chica Reed corrió a sus brazos, llorando. Él la abrazó, y estuve bastante seguro de que también estaba llorando. No sabía qué hacer con eso, pero le di una palmada en el hombro.
—Yo la cuidaré, Charlie. Ese es el trabajo más importante para mí.
—Lo sé, hijo. ¿Tal vez ahora podrías decirme papá? —se frotó los ojos.
Chica Reed se veía como si estuviera a punto de sollozar de nuevo. La jalé a mis brazos.
—Claro, papá. Sería un honor.
Su sonrisa competía con la de su hija.
—Gracias.
Mis padres se pararon juntos.
—Sólo queremos darle la bienvenida a Bella a la familia. Hemos sido bendecidos con dos hijos maravillosos, y ellos nos han dado a dos hermosas e increíbles hijas. No podríamos estar más felices. Gracias a todos por venir a ayudarnos para celebrar este día.
Más abrazos y felicitaciones. Sabía que nosotros teníamos que hablar, pero eso esperaría hasta que fuera hora de irnos. Me estaba poniendo ansioso por eso, pero sí quería pasar un poco de tiempo con nuestros amigos y familia. Mi madre se llevó a Bella a un lado, y las dos comenzaron a hablar, así que me dirigí hacia mis compañeros.
—Gracias por estar aquí, chicos. Significa mucho para nosotros.
—¿Estás jugando? Esto ha sido increíble. ¿Has visto a las mujeres? —Brady le dio un trago a su bebida.
Me reí.
—No puedo decir que las haya notado. Sólo aléjate de la madre de Bella.
—¿Quién es?
Señalé a Renee, que estaba platicando con uno de los amigos doctores de mi papá. Al menos él entraba en su rango de edad. Aunque era sólo cuestión de tiempo antes de que viniera aquí.
—Amigo, está buena para ser una mujer grande. Sí le tiraba. —Brady lo haría.
—Ella te regresaría el tiro. Pero si de verdad le tiras, no vengas quejándote y llorando a mí cuando no te puedas deshacer de ella. Será tu problema entonces. —Hice la advertencia. Era su problema si no me escuchaban.
—No te preocupes, hombre. Tiene ojos de loca. No me acercaré a eso —me aseguró Paul—. Gracias por invitarnos. Fue una boda divertida. Y veo una encantadora dama que necesita un acompañante. —Se fue como bala.
Ellos habían estado bailando y disfrutando de la atención femenina. Sammy estaba coqueteando de nuevo con su rubia.
—¿Crees que le gusten los lineman? —preguntó Colin, mirando a Renee con interés.
Jodido infierno.
—Te comerá vivo.
—Hay mucho de mí para comer —dijo riendo—. Preséntame. Y quedaremos a mano con lo del carro.
Finalmente, hace unas semanas había descubierto la arena en su cajuela. No hay necesidad de decir que yo había estado preparado para la venganza.
—¿En serio? ¿No me joderás si lo hago?
—Amigo, ya ha sido una temporada larga. Podría relajarme un poco.
Al carajo. ¿Qué me importaba a mí?
—Bien, vamos.
Llevé a Colin con Renee, quien rápidamente despidió al doctor.
—¡Edward! ¡Qué hermosa boda! Estoy tan feliz por ti y por Bella. —Plantó un sonoro beso en mi mejilla.
—Gracias, Renee. Apreciamos que estés aquí. —Más o menos—. ¿Ya conociste a mi compañero, Colin? Es uno de los chicos que me protegen.
Renee estiró una mano, lamiéndose los labios.
—Yo estoy a favor de la protección. Es un placer conocerte.
—Es un placer conocerte también.
Él me lanzó una mirada de súplica. ¿Qué carajo se suponía que tenía que hacer? No podía hablar con ella por él. Idiota.
—Colin es uno de los chicos más fuertes del equipo. Y un anterior reclutado de primera ronda.
Sus ojos se iluminaron con eso. Listo. Ella sabía que primera ronda equivalía a dinero.
—Me gustan los hombres grandes y fuertes. Debes tener excelentes manos. —Renee estaba prácticamente ronroneando mientras le tocaba el pecho.
Me tragué una carcajada ante la mirada en el rostro de él.
—Así es. Estoy seguro de que estará encantado de enseñarte, ¿no, Colin?
Él asintió empáticamente.
—Así es.
Renee entrelazó su brazo con el de él.
—¿Por qué no vamos a un lugar más solo? Tal vez puedas enseñarme.
Eso era todo lo que necesitaba oír.
—Los veré más tarde.
Hui hacia donde estaba sentado Sammy, tenía el brazo a lo largo del respaldo del asiento de la rubia.
—¿Acabas de juntar a Colin con tu suegra?
—No preguntes. Me siento sucio.
—¡Deberías! Espero que tu nueva esposa no te mate por eso.
—A Bella no le importará. Estará feliz de que su madre se mantenga fuera de problemas, más o menos.
—Claro, a menos de que ella consiga que ese pobre bastardo se case con ella. Entonces él será tu suegro y Bella te matará.
Carajo. No había pensado en eso.
—Tal vez debería…
—Estoy bromeando, hombre. Colin está desesperado, pero no es un idiota. Tomará todo lo que pueda y se irá a casa mañana. Hablando de eso, me preguntaba si podía irme de regreso contigo el lunes.
—Claro. Pero yo saldré desde Tallahassee.
Sammy sonrió.
—Y es ahí donde estaré. Kylie aquí quiere enseñarme la ciudad.
Y presumirlo a él, basados en la forma en que se arreglaba junto a él.
—Está bien. Te mandaré mensaje para avisarte la hora.
—Me parece genial. Gracias. Y felicidades. Gran boda. Preciosa novia. Lo tienes todo, hombre.
—Así es. —Chica Reed se deslizó debajo de mi brazo. La acerqué más—. Aunque, también yo. Gracias por estar aquí. Significa mucho para nosotros dos.
—Gracias por invitarme. Y por tener amigas tan encantadoras.
Kylie sonrió.
—Fue una hermosa boda, Bella.
—Gracias. Yo tuve muy poco que ver con todo. La madre de Edward ha sido una bendición.
Besé su cabeza.
—Ya le conté del viaje.
Se rio.
—Eso escuché. Está muy emocionada. Estoy bastante segura de que ya está haciendo planes en su mente.
Eso sería justo lo que haría ella.
—Esa es mi mamá para ustedes.
Chica Reed alzó una ceja.
—Hablando de mamás… ¿acabo de ver a mi madre yéndose con Colin?
Sammy soltó un silbido por lo bajo.
—Buena suerte, hombre. Cariño, vamos a bailar.
Traidor. Le tiré dedo, pero él sólo sonrió al irse. Mi esposa se giró para encararme.
—¿Y bien?
—Mira, él quería conocerla. Se lo advertí. Aun así, quería conocerla. Dijo que estaríamos a mano por lo de la arena de gato. ¿Qué debía hacer?
Su cara era ilegible. Carajo. ¿Ya estaba en problemas? Apenas llevábamos unas horas casados.
Sacudió la cabeza.
—Siempre y cuando le hayas advertido.
—Lo hice. No quiero que se convierta en mi suegro.
Se soltó riendo.
—Ahora, ¡esa es una idea horrible! Aunque no creo que debamos preocuparnos. Colin no es su tipo, aparte del dinero. Ella quiere un trofeo para presumir, como el que yo tengo.
Me reí entre dientes y la jalé hacia mí.
—¿Soy un trofeo? Sabía que te habías casado conmigo por mi apariencia.
—Pues, ¡por supuesto que sí! Seguramente no fue por la amabilidad que rara vez le muestras a alguien aparte de mí, o tu inteligencia, o tu sentido del humor.
Ella era jodidamente maravillosa.
—No necesito eso. Ahora te tengo a ti para eso. Y a tu apariencia.
Se rio.
—Suena como si yo fuera el paquete completo.
La besé.
—Lo eres. Y no puedo esperar para abrirte.
Murmuró y envolvió sus brazos en mi cintura.
—Yo tampoco puedo esperar. Vayamos a partir el pastel, a lanzar la liga y salgamos de aquí.
Una vez más, me recordaba por qué me había casado con ella. Era perfecta para mí.
—Podría comer algo dulce antes de comer lo salado.
Se rio y me dio una nalgada.
—Pervertido.
—Sí, pero soy tu pervertido —le recordé.
Tomó mi mano y se dirigió al pastel.
—Sí, lo eres. No lo olvide, Señor Cullen.
—Nunca lo haría, Señora Cullen.
Carajo, amaba decir eso. Y amaba la forma en que su cara se iluminaba cada vez que lo decía.
Partimos el pastel sin incidentes. Nunca entendería la tradición de embarrar un pastel perfectamente bueno en la cara de tu nuevo esposo, así que nos saltamos esa mierda y directamente nos lo comimos. Bella probó el de vainilla con frambuesa mientras que yo comí el de crema de chocolate Boston. Estaba jodidamente delicioso.
Estaba muy emocionado por meterme debajo de su vestido para sacar la liga, pero el problema con que ella no usara un vestido muy abultado era que no había mucho espacio para moverme, así que no pude subir tanto por su cuerpo como quería. Aun así, logré darle unas cuantas mordidas a su pierna mientras quitaba la liga con mis dientes.
Lancé la liga directo a Sammy, quien no podía apartarse del camino lo suficientemente rápido. Jasper se lanzó por esa cosa, haciendo que Pequeña gritara con alegría, como si su boda no estuviera ya plasmada en piedra. La otra dama de Bella, Angela, atrapó el ramo. Su novio se veía un poco verde por eso. Jodidamente gracioso.
Bailamos y platicamos y nos mezclamos con la gente hasta que mis ojos estuvieron listos para salirse, pero finalmente Bella me dio la señal.
—¿Estás segura de que está bien que yo haga esto? —le pregunté al pararnos con el micrófono.
—Sí —me aseguró—. Me parece genial.
Muy bien entonces.
—Bella y yo queremos agradecerles por venir a nuestra boda. Ha sido una maravillosa tarde, y nos honra que todos formaran parte de ella. —Deslicé mi brazo a su alrededor—. He sido bendecido al tener muchos increíbles momentos de celebración en mi vida. Espero tener muchos más.
Eso hizo que me ganara vítores de mis compañeros.
—Pero, puedo decir honestamente que nunca tendré un mejor día que este. Creo que tal vez cuando tengamos a nuestro hijo, puede que llegue a compararse. —Puse mi mano en el estómago de Bella—. Lo descubriremos en seis meses.
Hubo jadeos y murmullos de la multitud, los cuales rápidamente se convirtieron en aplausos y gritos.
Chica Reed me sonrió.
—Nos emociona convertirnos oficialmente en una familia hoy, y el hecho de que ya vamos a expandir dicha familia nos tiene increíblemente excitados por el futuro y todo lo que viene. Mi padrino tuvo razón al decir que me he convertido en una mejor persona desde que Bella llegó a mi vida. Y sé que, con ella a mi lado, el cielo es el límite.
»Les agradecemos por estar aquí en el principio de nuestro viaje, y esperamos que sean parte de nuestro futuro. Muchas gracias a todos por estar aquí.
Chica Reed avanzó.
—Sólo quería confirmar lo que mi esposo dijo.
Esposo. ¿Qué tan jodidamente genial era eso?
—Agradecemos mucho a todos por estar aquí y apoyarnos. Agradecemos especialmente a mi nueva suegra, Esme Cullen, por organizar esta hermosa boda para nosotros. Ella tuvo muy poco tiempo de anticipación, pero lo hizo más hermoso de lo que yo pude haber esperado. Gracias, mamá.
Por supuesto que mi madre estaba llorando. No me sorprendía.
—Y gracias a nuestras familias, amigos, y a todos por estar aquí con nosotros. Los queremos.
—Así es —repetí.
Luego de unas cuantas lágrimas y abrazos, finalmente era hora de tener a solas a mi esposa. Esperaba que el gerente del hotel hubiera hecho lo que le pedí. Quería hacer de esta una noche para recordar para mi Bella. Para nosotros dos. Después de todo, necesitábamos tener una noche que encajara con la boda.
