Loud House: Orange Hare Origins


CAPÍTULO 2: De lo que soy capaz (Parte 1)


Un día después de que fuera dado de alta, Lincoln regresó a su rutina en la casa Loud aquel fin de semana con sus hermanas, aunque ayudaba a sus hermanas en sus cosas, no se sentía igual que como las otras veces.

No se sentía tan cansado o exhausto como las veces anteriores, ayudar a 10 hermanas para alguien como el era agotador, sin embargo, esta ves fue distinto, aún se sentía como si ni siquiera hubiera empezado, algo que el notó y le parecía muy extraño, además de que vio su nuevo y robusto cuerpo, no era hércules, pero su físico era notable, además de que de cierto modo, le agradaba verse bien con el six pack que cualquier hombre deseaba tener, aunque temía que debido a eso, tuviera que hacer tareas con más o mayor esfuerzo físico.

-¡Lincoln, Piensa rápido!

Como de costumbre, Lynn solía arrojar el balón de imprevisto, pues cuando estaba motivada, la pregunta sería, ¿cuando no? quizás sería cuando era hora de dormir, pero eso no contaba.

Sin embargo, en vez de ser golpeado con el balón, para sorpresa incluso de el mismo, Lincoln atrapó el baló rápidamente con una sola mano.

-¡Wow, Linc! Buena atrapada.

-Si.-Fue todo lo que pudo decir, pues al ver lo que logró sin siquiera esfuerzo, se quedó sin más que decir.-Yo ... eso creo.-Entonces pensó.-Wow, ¿como hice eso? ni siquiera recuerdo tener tan buenos reflejos.

-Linky.-Llamó Leni desde el primer piso.-¿Me acompañarías a comprar vestidos?

-¿Y por que no va Lori contigo?-Preguntó.

-Bueno, ella salió con Bobby hace unos minutos.

-Ah, cierto, lo olvidé.-Dijo recordando aquello.-Bueno, bajo enseguida, déjame que me ponga mi camisa.

-Ok, Linc, aquí estaré.-Respondió la rubia desde el primer piso.

-Vamos, Lincoln, cuando vuelvas seguimos entrenando.

-No gracias, Lynn.-Dijo Lincoln.-Estuve casi toda la mañana contigo encima más de lo que acostumbra.

-Vamos, Lincoln, solo mírate.-respondió señalado su pecho.-No me avisaste que hacías ejercicio, hubiéramos entrenado juntos.

-Les dije ayer que no se como obtuve esta musculatura.-Respondió el albino mientras se ponía encima su playera naranja.-Además, sabes que no hago ejercicio contigo por muy buenas razones que puedo mencionar.

-Ah, vamos, ni que hubiera sido tan ruda las veces que practiqué kickboxing contigo.

-¿Segura?-Dijo levantando una ceja.

-Vamos, Lincoln, si te esforzaras más, no hubieras sido tan escuálido en primer lugar.

-(Suspiro) como sea, iré a ver a Leni.


Ambos hermanos salieron de compras tomando un taxi rumbo al centro comercial, en el, Leni estuvo probándose nuevos vestidos mientras Lincoln la ayudaba a elegir, y también a orientarse y que no se le olvidara pagar o dejar los vestidos si no los iba a comprar, se probó hasta 7 vestidos diferentes, aunque ninguno la convencía del todo.

-Linky, mejor iré a compra género y seda.-Dijo luego de terminar de probarse el séptimo vestido.-Ninguno me ha convencido hoy.

-Vaya, y eso que amas la moda.-Respondió Lincoln.

-Bueno, si, me gusta mucho.-Dijo la rubia.-pero a veces ... veo que no siempre es lo que uno espera.

-¿A que te refieres?

-Bueno, siempre lo nuevo atrae a la gente, y me incluyo.-Argumentó.-Pero a veces siento que no cumplen con todas las expectativas, incluso algunos que no cumplen con ninguna de las expectativas planeadas, ser novedoso, llamativo, avanzado, cool, y lo son, pero ...

-Pero ...

-A veces siento que siempre hacen lo mismo.-Dijo reflexiva.-siempre algo nuevo, más llamativo que el anterior, rediseños de viejas marcas, algo así como que a todos les gusta el fútbol y es de lo único que hablan.

-Leni, ¿no será que sientes que las modas se te han vuelto predecibles?

-Sabes que soy cuando hablo de ropa, soy imprescindible, ni que fuera una nudista, por algo usamos ropa, duh.

-No, Leni.-Corrigió Lincoln.-Predecible.

-¿Es algo que precede?

-No, Leni, predecible es algo que ya sabes que va a pasar o cuando sabes como funcionan cosas como las compañías como ejemplo, las ves actuar de tal forma tantas veces que ya deduces lo que planean lanzar.

-Pues ... si.-Dijo con el dedo en su mentón.-creo que, luego de ver a mi revista favorita anunciando sus nuevas prendas, como que, siento que muchas se parecen a las que lanzaron antes.

-¿No crees que sería mejor revisar también otras revistas de moda en ves de solo una?

-No estoy tan segura, Linky.-Respondió.-No acostumbro cambiar mucho cuando me enamoro de una marca.

-Bueno, de ves en cuando es bueno el cambio.-Dijo irónicamente.-O tendrías que ver los mismos diseños incluso cuando estén fuera de moda.

-¡Cielos, no!-Dijo con desagrado.-Que horror, Linky, quizás tengas razón, creo que esta tarde pasaré a ...(PUM!)

No pudo terminar la oración al chocar con una limusina azul cielo, revelando a un hombre de cabello castaño oscuro y bigote, portando un sombrero de copa, se veía de tan solo 30 años.

-Señorita, por favor, fíjese en lo que tiene al frente.-Pidió aquel hombre a Leni, quien acabó sentada en el suelo tras chocar.

-Ay, disculpe, señor.-Dijo sobándose el trasero.-No me di cuenta.

-(Suspiro) no es la primera vez que esto pasa, no es fácil dirigir una ciudad.

-¿Dirigir? espere ... ¿u ...usted es el alcalde?-Preguntó Lincoln, sorprendido junto a su hermana.

-Si, Fabricio Mustacini, a su servicio.-Dijo saludando con su sombrero.

-¡Ay, perdone, sr alcalde!-Dijo Leni poniéndose rápidamente de pie.-Lamento mucho haber chocado con su vehículo, no fue mi intención, estaba distraída.

-Está bien, señorita.-Dijo el alcalde.-No tiene por qué preocuparse, no pasó nada.

-¿Que le trae por aquí?-Preguntó Lincoln mientras Leni se ponía de pie.

-Ah, no espero que mentes tan jóvenes como las vuestras lleguen a entender asuntos políticos.

-Bueno, si no tiene más que hacer, no pierde tiempo si decide charlar un poco.

Leni estaba en lo cierto, El alcalde Mustacini estaba de casualidad en el centro comercial mientras intentaba buscar una solución a un problema.

-¿Han leído las noticias de hace 2 días?-Preguntó el alcalde, a lo que los hermanos Loud negaron como respuesta.-Se han reportado aumento del crimen en las zonas marginales y urbanas de la ciudad, ayer asaltaron el banco y unos containers en las calles principales, ¡3 veces seguidas cada una!

-¡¿3 Veces?!-Dijo Lincoln, sorprendido.-Cielos, eso suena muy grave.

-Y eso no es lo peor.-Se lamentó llevándose la mano a la cabeza.-A pesar de que incluso las fuerzas especiales se hicieron cargo, ni ellos fueron capaces de hacerles frente, parecía que tuvieran superpoderes aquellos malhechores.

-Vaya, sentimos mucho eso, sr alcalde.-dijo Lincoln.

-Si, osea, no entiendo como puede haber gente así, ojalá las cosas fueran distintas para que nadie tuviera que robar, o lastimar a otros, si no fuera por ellos, quizás el mundo sería un lugar mejor.-Comentó inocentemente.

-Se vale soñar, jovencita.-Dijo el alcalde, quien entonces miró su reloj.-Bueno, debo atender asuntos importantes, pero fue agradable charlar con alguien, nos vemos.

Con la despedida, el alcalde ordenó que la limusina se fuera y tomó rumbo al ayuntamiento, mientras que Lincoln y Leni fueron a la tienda de sastres para comprar algo de material para que la rubia tejiera nuevas prendas.


-Este meteorito emana un gran poder!-Dijo una figura sentada en una especie de trono observando aquel cristal que cayó con el meteorito, sosteniéndolo en su mano.

-Debo admitir, que fue un placer hacer negocios con usted.-Dijo quien sería el líder un grupo de ladrones de poca monta contando en una mesa un enorme fajo de billetes junto a sus compañeros en una mesa.-Ahora somos ricos, muchachos.

-Esa roca espacial nos ha dado habilidades asombrosas.-dijo otro sujeto que mostró su mano brillar, otro tenía sables brotando de sus brazos y otro aprovechó para escupir fuego de su boca.

Los tipos reían mientras la figura se ponía de pie y caminaba para ver una especie de máquina extraña en la que parecía haber estado trabajando.

-He avanzado mucho con este proyecto.-Dijo poniendo el cristal en lo que sería la fuente de energía de aquella máquina con forma de portal, que le faltaban piezas.-Solo un poco más y estaremos listos para reiniciar el experimento, Javier, muy pronto volveremos a estar juntos de nuevo ...-Comenzó a hablar otro tipo de cosas al respecto después de eso.

-Está hablando solo de nuevo ese tipo.-Dijo uno de los sujetos a sus compañeros.

-Ok, es medio raro, pero deben admitir que gracias a el, nos llenamos de dinero, y con poderes como extra.-Dijo el líder, mostrando sus brazos cuya piel cambió a rojo.-con esto, no habrá policía que nos pueda hacer frente.

-Ni siquiera el emperador-Demonio escarlata de Bosnia.-Dijo otro de sus camaradas.

-No nos precipitemos, Michael.-Dijo otro de sus colegas.-El todavía sigue siendo muy poderoso incluso para nosotros.

-Oigan, ¿y por que no le quitamos después el cristal a Cuantic Man?-Sugirió otro de ellos.-Con esa cosa nada podría detenernos.

-No, sería un suicidio.-Dijo el líder.-Además recuerden que el es nuestro aliado, sin mencionar que el también tiene poderes que, con esa cosa, son ya de por si muy superiores a los nuestros. Así que mejor sigamos de su lado ... por ahora.

Mientras ellos seguían charlando, en la mente del autodenomidado Cuantic man, recuerdos comenzaron a surgir en su mente.


-¿Esto es en lo que trabajas?

-Así es, hijo.-Decía una mujer pelinegra de 27 años con ropa de científico, acompañada de un joven de 13 años castaño.-Estamos realizando experimentos que implementan la física cuántica. cosas que entenderías si prestaras más atención.

-Ay, mamá.-Dijo avergonzado.

-Bueno, espero que no te resulte aburrido por aquí, y no toques nada, ¿de acuerdo, Javier?

-Si, mamá.


-Pronto todo volverá a ser como antes.-Dijo "Cuantic man" quien, levantando su mano, varias herramientas comenzaron a flotar y empezar a "terminar" la máquina.-Solo aguanta, hijo mío, solo un poco más.

Entonces fue que volteó a ver a aquellos ladrones con los que colaboraba.

-Muy bien, caballeros.-Dijo "el"-Necesito que hagan algo más ...


Mientras tanto, Lincoln se quedó en la sala de Arcade mientras Leni iba a buscar unas cosas, ambos acordaron reencontrarse en la fuente del centro comercial una vez que la rubia terminara sus asuntos, así que el albino aprovechó y fue a jugar un rato en el arcade. Sin embargo.

-Allí estás, Larry!

Lincoln volteó, revelando a Chandler y sus amigos, que no estaban felices.

-Otra vez no, Chandler.-Dijo con fastidio.

-¡Por tu culpa, estuve castigado por una semana!-Bramó.

Hace una semana, Lincoln y Clyde se la pasaron en grande limpiando la tienda de arcade donde Lori trabajaba, como consecuencia, los demás compañeros de la escuela entendieron que las aguas de la empresa del padre de Chandler no eran la única alternativa cuando se enteraron de lo que hizo Lincoln y Clyde, debido a esto, Chandler lo consideró una declaración de guerra, intentó hacerles la vida imposible a ambos, pero Lincoln se había anticipado al oír lo que el pelirrojo planeaba, así que ideó un plan para evitar caer en aquella broma, no fueron a su típica mesa, además de advertirles a sus amigos, como resultado, fueron las chicas porristas las que ocuparon esa mesa, sufriendo una broma con basura y huevos podridos, entonces, Lincoln procedió a delatar a Chandler delante de todos, lo que le valió una semana de castigo, y una paliza por parte del equipo de porristas de la escuela.

-Te dije que me iba a vengar, canoso.-Declaró Chandler.-¡A EL!

-¡Oh, Uh!

Lincoln entonces corrió del cuan pronto Chandler ordenó atacar, intentó en vano perderlos en el centro comercial, así que tuvo que salir de allí y corrió hasta ir a un callejón, pero este tenía una cerca de manera al final.

-¡Estás acabado Larry!

Lincoln no iba dejar que lo golpearan, así que decidió saltar, intentando escapar.

Pero obtuvo más que eso.

-¿¡AH?! ¡WOAH! ¡WOOOOOAAAAHHH!-Gritó el chico luego de que diera el salto, lo hubiera hecho de tal forma que pareciera que hubiera sido lanzado, pues había saltado varios metros hacia arriba.

Para luego caer de pie, ileso, y sin dolor alguno en el otro lado de la cerca. El albino Loud estaba desconcertado, pues incluso había logrado agrietar el suelo en donde cayó.

Chandler y sus amigos quedaron con la boca abierta y sin palabras al ver como Lincoln había logrado tal super salto, estaban tan sorprendidos como el propio Loud. Más Lincoln reaccionó y aprovechó para regresar al centro comercial, pues Leni la estaba esperando.

-Wow, ¿vieron eso?-Dijo uno de los amigos de Chandler.-El nevado dio un increíble salto.

-Así se ve, ¿no notaron sus músculos?-Dijo otro igual de asombrado.-Eso fue increíble.

-Mamá decía que debía comer mis vegetales.-Comentó otro chico.-Creo que ahora le haré caso.

-¡¿Que importa eso?! Va a caer.-Dijo Chandler golpeando sus puños.-y muy duro.

Los demás solo dudaron de sus palabras, pues el cuerpo entrenado que Lincoln había adquirido podría acabar diciendo otra cosa respecto a las palabras del pelirrojo.


Corría directo hacia el centro comercial, a la velocidad de una bicicleta, hasta el estaba sorprendido.

-Ni siquiera recuerdo que corriera tan rápido.-Dijo Lincoln.-¿Será que ...? rayos, no tengo tiempo para esto, mejor llego con Leni antes que se preocupe.-Agregó.-Aunque ... ese salto fue genial.

Lincoln siguió avanzando las cuadras que había recorrido tras escapar de Chandler y sus amigos.

Sin embargo, pasó cera del banco de la ciudad, cuando una explosión cercana lo derribó, al voltear vio como en una entrada de película, un camión blindado lleno de dinero atravesaba el banco y aceleraba. Se veía que varias patrullas iban tras ellos, pero fue que uno de los ladrones disparó de su mano una bola de fuego que derribó a 3 autos policiales que iban atrás de otros 5.

Sin embargo, Lincoln acabó justó en frente de la calle cuando ocurrió el estruendo, aturdido, veía todo doble además de un chillido en su oído por la explosión. Fue que la reincorporarse, vio el vehículo blindado, acelerando directo hacia el.

-¡MIERDA!-Gritó el conductor, entonces pisó el freno.

-¡Ah!-Gritó Lincoln, quien cerró los ojos y se cubrió

Se oyó entonces el estruendo de un choque, los carros policiales se detuvieron centímetros atrás, para encontrar el camión como si hubiera chocado con un poste, solo que en vez de un poste, era Lincoln, quien para sorpresa de todos, incluida la de si mismo, había resultado ileso, no así, varios de los ladrones quedaron aturdidos.

-¿Estoy ... Estoy vivo?-Preguntó el albino, desconcertado de haber resultado sin ningún rasguño tras el choque.


Continuará ...