Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: FungysCullen13
Beta: Isa
Capítulo 40
—Va a estar endemoniadamente enojada —le advertí a Chica Reed cuando llegamos a la puerta.
Mi esposa sólo sonrió y sacudió la cabeza.
—Estará tan feliz de verte que se olvidará de estar enojada, al menos al principio.
Bufé por eso. Probablemente era cierto. Rainbow encontraría una manera de castigarme más tarde.
—Esperemos que se haya desquitado un poco con Jasper.
Se burló.
—¿Por qué crees que sugerí que la dejáramos con ellos? Lleva demasiado tiempo siendo una chica buena. Probablemente necesitaba sacar un poco de estrés tanto como nosotros.
Mis manos se envolvieron a su alrededor y le di un apretón a su culo.
—Por suerte para nosotros, ella esta operada, así que no puede sacar estrés de la misma manera en que lo hicimos. La última cosa que necesitamos son más Rainbows corriendo por ahí. —Aunque, ahora que lo pensaba, eso sería muy genial. Serían como mi pequeño ejército de secuaces, se encargarían de cualquiera que me molestara. Podría echárselos a cualquier chico que se acercara a mi hija en el futuro.
—Lo que sea que estés imaginando, olvídalo —me dijo mi esposa con una carcajada, alzando la mano para tocar.
—Gatos de ataque —murmuré, haciéndola reír más fuerte.
—Sólo tú.
La puerta se abrió, y Pequeña nos sonrió.
—¡Regresaron! ¡Oh Dios mío, ambos están tan bronceados! ¡Se ven increíble! Estoy totalmente celosa. —Retrocedió para dejarnos entrar.
Jasper se paró de donde había estado sentado en el sofá y comenzó a dirigirse a nosotros, pero antes de que pudiera llegar, una mancha gris corrió entre sus pies, haciéndolo maldecir y caer al piso. Ni siquiera tuve tiempo para reírme antes de que Rainbow se lanzara a través del aire. La atrapé y la pegué a mi pecho para que pudiera darme todos los cabezazos que quisiera. ¿Cómo podría negárselo luego de un recibimiento como ese?
Rainbow ronroneó y se frotó sobre mí mientras Jasper se ponía de pie, agarrándose el trasero al acercarse a la puerta.
—Han pasado dos malditos años, y ella todavía me odia. ¿Nunca seré perdonado por las cosas que hice cuando estaba drogado?
Me reí y negué con la cabeza.
—Al parecer no. Te hiciste de una enemiga muy poderosa, hombre.
Suspiró.
—¿Crees que no lo sé? Entren; siéntense. Como pueden ver, Rainbow te extrañó. Casi no se movió de tu sillón desde que te fuiste.
Sonaba algo triste por eso. No quería saber por qué, así que lo dejé de lado y cargué a Rainbow hacia el sofá conmigo.
—Entonces, ¿cómo estuvo? ¡Díganme todo! ¿Dónde terminaron? —Pequeña estaba prácticamente saltando por las paredes de lo emocionada que estaba—. Emmett y Rose llegarán pronto. Pensamos que podríamos cenar juntos.
—Les diremos todo cuando Em y Rose lleguen. —Chica Reed se recargó en mí—. ¿Cómo les fue aquí? —acarició la espalda de Rainbow.
Intenté dársela, pero las garras se enterraron en mi camiseta.
Chica Reed se rio.
—No se separará de ti durante un rato, Campeón, especialmente con Jasper aquí.
Él se sentó en mi viejo sillón, enfurruñado.
—Es tan injusto.
Pequeña se rio al sentarse en el brazo del sillón donde estaba él.
—Bueno, Jasper no exagera al decir que ella difícilmente dejó ese sillón durante el día. En las noches dormía en nuestra cama, pero…
—¡Me echó! Robó mi almohada y cuando intenté moverla, ¡me siseó y me arañó!
Pequeña rodó los ojos.
—Pudiste haberla movido, Jaspy. —Sacudió la cabeza—. Él durmió en el sofá en lugar de arriesgarse a su ira.
—Con Jimi y Hendrix, ya que ellos saben que es mejor no intentar dormir en nuestra cama con ella ahí. Solidaridad masculina.
Tuve que reírme de su culo.
—Mírate, asustado de una gata de ocho libras. Estás perdiendo tu tarjeta de hombre, Jasper.
Me señaló.
—¡Ja! Sabes lo que ella puede hacer. También tendrías miedo si alguna vez se pusiera contra ti.
Le sonreí presumidamente cuando Rainbow enterró la cabeza en mi cuello, seguía ronroneando.
—Pero no lo hará. —Lo peor que podría hacer sería ignorarme por un rato cuando recordara que estaba enojada conmigo por abandonarla. Y eso ya sería suficientemente malo.
—¡Sí, sí! Todos te aman.
Se escuchó un golpe en la puerta, y mi hermano y Rubia entraron solos.
—¡Hermano! Te ves descansado. ¿Listo para entrar al campo de nuevo?
Sonreí.
—Siempre.
Chica Reed bufó.
—Descansado mi culo. Fue al gimnasio cada mañana mientras yo seguía dormida.
—¡Ese chico! —Emmett choco el puño conmigo antes de poner de pie a mi esposa y darle un gentil abrazo—. Hola, mamita. —Puso las manos en su vientre—. Hola, sobrina. Es bueno poder verte al fin. Soy tu tío favorito, Emmett. Seré yo a quien recurras por cerveza y condones.
—Entonces serás su tío muerto favorito Emmett —le advertí.
Chica Reed sólo se rio y recibió un abrazo de Rubia.
—¡Hola! Es bueno verte.
—Igualmente. —Rubia miró su vientre—. ¡Vaya! ¡Ahí está! Te ves fantástica, Bella.
—¿Verdad que sí? —sonreí cuando mi esposa rodó los ojos—. Te lo dije nena. Esa perra no te llega ni a los talones.
—¿Cuál perra? —preguntó Rubia al sentarse.
Jalé a Chica Reed a mi regazo ya que el espacio era limitado. Se sentó de lado, y Rainbow puso una pata en su hombro.
—Una chica en la isla —repliqué.
—¿Cuál isla? —exigió Pequeña—. Quiero saber a dónde fueron.
Chica Reed sonrió suavemente.
—Oh, Alice, debiste verlo. Estuvimos en Musha Cay, una isla en las Bahamas que es de David Copperfield. Sólo hay cinco cabañas, así que es casi completamente privado. Teníamos nuestra propia casa con su muelle donde nos dejaron; daba directo a nuestra puerta. Fue precioso. Tengo muchas fotos.
—Suena maravilloso. Entonces, ¿quién es la chica?
Todos los ojos se movieron hacia mí, lo cual era algo jodido. No había hecho nada.
—Una chica llamada Senna me coqueteó. La rechacé. Fin de la historia.
—¿Senna? —gritó Pequeña, levantándose del brazo del sillón y agarrando una revista—. ¿Esta Senna?
Empujó la portada de Vogue en nuestras caras y, efectivamente, esa era la chica.
—Te dije que era modelo —siseó Chica Reed.
—Es como una súper modelo, una de las modelos más buenas que hay ahora. Se acaba de casar con un magnate del petróleo, y… ¡oh! También estaba en su luna de miel. ¿Te coqueteó? —exigió saber Pequeña.
Me encogí de hombros mientras Chica Reed asentía.
—Parece ser una mega perra —decidió Rubia, lanzando a un lado la revista—. ¿Qué hizo?
—Le pidió a Edward que la ayudara a estar más activa. —Chica Reed hizo comillas alrededor de la palabra activa—. Yo le sugerí que fuera a nadar esperando que las aguas estuvieran infestadas de tiburones si así lo hacía.
—Hiciste más que eso, nena. —Le sonreí a todos—. Tienen un área de cine afuera, así que fuimos una noche. Una pantalla enorme de cine, bancas bajo las estrellas, palomitas; toda la mierda que puedas querer. Es muy genial. Bella pidió El Gran Gatsby,la cual saben que le encanta. —No podía decir cuántas jodidas veces me había hecho ver esa maldita película.
—Oh sí. Lloramos muchísimo en el cine —recordó Pequeña.
¡Ja! Bien, entonces sabían exactamente cómo se sentía mi chica respecto a esa película. Yo había esperado que, con sus hormonas vueltas locas en este momento, ella se desmoronara en el lugar, pero no.
—Así que, en lugar de ponerse llorosa y enojarse cuando le disparan a Leo, y decirle a Daisy perra cobarde como siempre lo hace, mi esposa anunció ruidosamente que eso es lo que él se merece por intentar separar un matrimonio.
La habitación se soltó riendo, y Chica Reed sólo sonrió.
—Sólo intentaba dejarlo en claro.
Me reí.
—Creo que lo dejaste muy claro, nena. Ella no se volvió a acercar a mí, no es que estuviéramos cerca de ellos por mucho tiempo.
—Y eso es lo que yo quería. —Chica Reed sonrió—. En realidad, me hubiera sentido un poco mal por ella si no le hubiera coqueteado a mi esposo. Cada vez que lo veíamos, el suyo estaba en el teléfono.
Eso era cierto. El par de noches que cenamos en la sala principal, él había estado en el teléfono. Había sido más que grosero y molesto, así que en lugar de eso cenamos más que nada en el muelle. De todas formas, nos gustaba más ahí.
—Entonces, ¿estuvieron en una isla con un billonario y una súper modelo? Debiste haber gastado una millonada, hermano.
Me encogí por el comentario de Emmett. Así fue, pero valió totalmente la pena.
—Nadie, ni siquiera los camareros, me pidió una foto o me acosó de alguna manera. Es lo más privado que se puede estar sin estar completamente a solas. Y prefiero eso a ir de campamento.
Chica Reed se rio.
—Igual. Fue hermoso, en serio. La comida era fantástica, el agua preciosa, y la casa perfecta. No pude haber pedido una mejor luna de miel.
Le di un beso, haciendo gruñir a Rainbow cuando la moví.
—Ese era el objetivo, nena.
—Bueno, estoy celosa. Deberíamos ir a una isla para nuestra luna de miel, Jaspy. Obviamente no a esa misma isla, pero tal vez podríamos ir a un resort.
—Seguro, Esposa. Lo que tú quieras hacer —aceptó.
Chica Reed me dio un codazo, y supe qué me estaba indicando.
—No es que queramos ir a su luna de miel con ustedes, pero ahí tienen una enorme casa de diez habitaciones que podríamos rentar en algún momento. Bella y yo acordamos que quizá en un par de años, cuando la bebé sea un poco más grande, podríamos ir todos como familia.
—¡Demonios sí! —Emmett me ofreció su puño para chocarlo. Rubia sonrió y asintió, mientras que Pequeña se veía como si fuera a desmayarse de alegría.
—Mamá y papá podrían venir, Charlie, quizá algunos de mis compañeros. Estoy seguro de que podemos llenar el lugar.
—Suena increíble. ¡No puedo esperar! —Pequeña saltó en el sillón y se hubiera caído si Jasper no hubiera pasado un brazo a su alrededor. Era claro que conocía la exuberancia de su mujer.
—Hablando de mamá y papá, ¿has sabido de ellos? —le pregunté a mi hermano. Ya tenían poco más de una semana en su crucero.
—Papá mandó un mensaje cuando abordaron, pero ya nada desde entonces. Sabes lo caro que es tener tu celular encendido durante un crucero.
Eso era cierto. Hablando de eso, me saqué el celular del bolsillo y lo encendí. Tampoco lo había prendido mientras estuvimos en la isla. Todos sabían dónde estaba, así que no esperaba haberme perdido de algo.
Lo encendí y vi que tenía unos cuantos mensajes, así que los abrí y mi corazón saltó un poco cuando vi el nombre de Danny. Chica Reed apretó mi pierna a modo de apoyo cuando los abrí.
Hola, Edward. Papá dice que estás de vacaciones, sólo quería decirte que intenté ver los playoffs, pero no pude porque no estás ahí. Tal vez el siguiente año, ¿sí?
Chelsea. Me estaba mandado mensajes igual que lo había hecho su hermano.
Tengo que regresar a la escuela mañana y no quiero. Danny faltaba mucho, pero sigo acostumbrada a que él esté aquí.
Mi corazón dolía por la niña. No podía imaginar el tener que regresar a las clases a las que solía ir con su gemelo. Tenía que ser horrible.
La gente está siendo rara. Chicas con las que nunca he hablado están siendo amables conmigo. También los chicos. Lo detesto.
Ése lo había mandado ayer. Carajo, me sentía mal por no haber respondido todavía.
—¿Estás bien, Campeón? —preguntó Chica Reed, acariciando mi pierna.
—Sí, es que no sé qué decirle. ¿Cómo respondo a esto? —leí los mensajes en voz alta, y el ambiente alegre fue reemplazado por una triste contemplación.
—Dile que entiendes que sería raro regresar a la escuela al estar acostumbrada a ver a su hermano ahí. Y que también lo detestarías si gente que nunca antes te habló de repente empieza a ser amable, pero que ellos sólo intentan ser comprensivos. Pregúntale qué haría ella si uno de ellos perdiera a un hermano, y dile que apostarías a que ella sería amable porque es una persona buena que se preocupa por otros. Eso es lo que todos esos niños están haciendo también.
Miré a Jasper.
—¿De dónde salió eso?
—Años de psicología. —Se encogió de hombros—. Te dije que quería ser consejero.
Sí, me lo había dicho. Nunca se me había ocurrido que quizá podría ser un buen consejero.
—Eso suena bien. Se lo diré. —Comencé a escribir el mensaje.
Hola, Chelsea. Es bueno saber de ti. Perdón por no haberte contestado antes. Acabo de regresar de mi viaje y mi teléfono estuvo apagado mientras estuve allá.
Sé que probablemente es muy raro y muy difícil regresar a la escuela sin tu hermano ahí. Creo que a mí tampoco me gustaría mucho eso. Y sé que los niños te están tratando diferente, pero sólo intentan ser amables. Probablemente tú también serías amable con ellos si perdieran a un ser querido, ¿verdad? Intenta mantener eso en mente cuando alguien que no conozcas sea amable contigo. No es fácil, pero eres fuerte y sé que tu hermano querría que fueras amable con ellos.
Estoy aquí si necesitas alguien con quien hablar. No tienes que ser amable conmigo. Ambos sabemos que eres muy buena para ponerme en mi lugar. Estaré en casa en un par de días, así que tal vez podamos pasar tiempo juntos pronto.
Chica Reed me besó luego de que mandé ese último mensaje.
—Eso fue perfecto. Eres un hombre maravilloso, Campeón. —Sus ojos estaban un poco húmedos, pero afortunadamente no lloró.
La abracé a mí.
—Gracias, nena.
Pequeña se aclaró la garganta.
—¿Por qué no vemos los menús y pedimos comida a domicilio esta noche, damas? No creo que alguno de los restaurantes de aquí puedan compararse a cenar bajo las estrellas en el agua, así que no hay que intentar competir.
Chica Reed se levantó y me sonrió.
—¿Algo en particular que quieras?
—Sólo a ti.
Eso me hizo ganarme un beso, mientras Pequeña hacía "aww" y mi hermano hacia como que vomitaba. Que se joda. Mi chica era todo lo que necesitaba.
—Soy toda tuya. Pero te pediré también algo que te guste.
Le agradecí y las chicas salieron, se fueron a la habitación, sin duda para charlar sobre algo más que sólo comida.
—Por cierto, ¿cómo te va?
Alcé la vista por la pregunta de Jasper. Sus ojos azules estaban concentrados en mí, como si intentara ver dentro de mi cabeza.
—Estoy bien. Bella tenía razón al sacarme de la ciudad. Necesitaba salir de mi cabeza por un rato. —Le asentí—. Gracias por usar el jersey en el juego. Sé que fue tu único comienzo verdadero en uno, pero significó mucho para él. No dejó de sonreír y reír en toda la noche.
Jasper le quitó importancia al asunto.
—Por favor. Fue fácil, y estuve feliz de poder hacerlo. —Sonrió—. Y no parece que vaya a ser mi último juego.
Mi hermano soltó un silbido junto a mí.
—¿Te vas a quedar?
Jasper asintió.
—Tengo otro año de elegibilidad, y parece que Ali podría conseguir un trabajo dentro de su departamento. Debería saber pronto si entre al programa de maestría, así que, ¿por qué no jugar otro año mientras los de primer año se preparan un poco más?
Eso era increíble.
—Qué genial, Jasper. Me alegra que vayas a jugar más. —¿Quién sabe? Tal vez lo elegirían con otro año en su historial—. Hora de regresar al juego de campeonato.
Se rio.
—Lo intentaré.
—Lo harás. —Creía en eso—. Y ya que van a hacer el juego en lunes, estaré aquí, directo desde mi juego de playoff.
Emmett aulló.
—¡Me encanta tu confianza, hermanito!
Me encogí de hombros.
—Casi logré entrar este año, así que, ¿por qué no? Voy a ir mejorando.
Emmett sacudió la cabeza.
—Retaría eso, pero sé que probablemente lo harás. Y espero que así sea. Quiero boletos para el Súper Tazón.
Por supuesto que sí.
—Veré qué puedo hacer.
—Entonces, de verdad te coqueteó una súper modelo, ¿eh?
Me reí.
—Sí. Aunque ella no es nada comparada con mi Chica Reed.
Rainbow soltó un maullido, obviamente estaba de acuerdo.
Me recargué en el asiento, sosteniendo a Rainbow y disfrutando de las risas y bromas que comenzaron. Mi esposa había tenido razón, como siempre. El tiempo a solas, seguido de tiempo con mis amigos y familia, era justo lo que necesitaba.
Xoxoxoxoxo
—Me pregunto si esta foto terminará en el periódico. —Mi hermano alzó un trajecito blanco con puntitos de los Seminole—. Este es endemoniadamente lindo. Lo compraré.
Había recibido burlas sin cesar de ellos por las malditas fotos de Sammy y de mí que habían sido publicadas hace unas semanas. En aquel momento no había recibido mucha mierda porque había estado lidiando con Danny, pero ahora al parecer ya era justo hacerlo. El New York Post había publicado un enorme "¡Es una niña!" como encabezado y, según me habían dicho, los regalos para bebé habían empezado a llover en las oficinas de los Gigantes. Le había dado permiso a Alec para donar la mayor parte de eso, pero le dije que se quedara con algunas cosas que parecieran hechas a mano o personalizadas. Eso parecía ser lo correcto.
Agarré un mameluco color granate con globos que tenían F, S y U en ellos. Sí, nos estábamos armando con cositas para bebé de los Nole en Bill's Bookstore mientras estábamos aquí. Era mejor de una vez. También agarré un mameluco que decía "Soy la fan más bonita de los Seminole" porque mi bebé sería la más bonita de todas. Sin duda alguna.
Chica Reed sonrió a la pila que yo había acumulado.
—Te estás sobrepasando de nuevo, Campeón,
—Tenemos que abastecernos, nena.
Jasper se acercó corriendo con un pequeño jersey de los Nole que tenía su nombre y número.
—¡Este es de mi parte! —Estaba jodidamente emocionado.
—¿De dónde lo agarraste?
Señaló donde estaban los jerséis. Me acerqué y sentí tristeza cuando vi que el mío estaba ahí, pero en rebaja. Quiero decir, lo entendía. Yo ya no estaba jugando, pero, aun así. Edward Cullen no debería estar nunca en rebaja. Simplemente estaba mal.
Chica Reed se acercó y pasó sus brazos a mi alrededor.
—Tenemos que comprar uno para ella. Necesita usar el número de su papi, igual que yo. —Alzó su brazalete. Uno de los dijes que nunca se quitaba era mi número.
—Bueno, en realidad ya no estoy en el equipo… —comencé a poner el jersey de nuevo donde estaba, pero ella me lo quitó.
—Siempre vas a ser un Seminole, Campeón. Un día de estos en el futuro, van a retirar tu número.
Esa era una idea jodidamente genial.
—¿De verdad lo crees?
—Ganaste dos campeonatos para esta escuela, Edward. Por supuesto que sí. Ya debieron haberlo hecho.
El que no lo hubieran hecho aún la hizo verse un poco enojada. Era jodidamente maravilloso.
—Bueno, contigo de mi lado, seguro que lo harán. —Agarré un mameluco de recién nacido con mi número en él.
Chica Reed sacudió la cabeza y añadió un jersey en cada talla para que no los dejara muy rápido.
—Todos los hijos que tengamos usará uno de estos. Cuando crezcan, los enmarcaremos o algo así. Eso sería lindo, ¿no?
Tuve que sonreírle.
—Eso sería genial, nena.
—¿Tienen cinturones de castidad para bebés? Supuse que Edward querría comenzar a protegerla desde ya.
Le tiré dedo al idiota de mi hermano.
—Bromea todo lo que quieras, cabrón. Espera hasta que tengas una hija en camino. La venganza es dulce.
Emmett sonrió.
—¡Sólo hay niños en estas bolas, nene! —Se agarró la entrepierna y la sacudió.
Rubia se acercó y lo golpeó en la cabeza.
—Sigue con eso, y no habrá ninguna bola para hacer niños o niñas. —Nos enseñó un trajecito de porrista—. ¿Qué tan lindo es? Este es de su tía Rose.
—Es adorable. Dani será la fan de fútbol más bonita de la historia.
Les enseñé el mameluco que encontré.
—Ya está declarado.
—¿Qué dijiste? ¿Dijiste que su nombre es Dani?
Oh, mierda. Oficialmente, todavía no les decíamos. Intercambie una mirada con Chica Reed y asintió.
—Sí, ya hablamos con los padres de Danny sobre eso, y se sintieron halagados cuando sugerimos ponerle el nombre en honor a él. Su nombre será Danielle Elizabeth Cullen.
Chica Reed había estado muy insistente sobre usar una E en alguna parte del nombre de nuestra bebé, y Elizabeth sonaba mejor. Además, podría hacer feliz a la Abuela Monstruo; no es que me importara un carajo, pero tampoco nos afectaba.
—Amo ese nombre. —Pequeña apareció con una sudadera de bebé—. De su tía Alice.
—Dani Cullen. —Emmett lo dijo y sonrió—. Sí, me gusta. Tal vez no será una niña muy femenina con un nombre masculino.
—Será lo que ella quiera ser —anunció Chica Reed con una pequeña sonrisa—. Aunque la probabilidad es que, con nosotros como padres, ella será una niña muy poco femenina. Yo me subía a los árboles y jugaba con charcos de lodo cuando era pequeña.
—Tal vez ella será lo opuesto. Toda una fashionista. ¿Podemos perforarle los oídos? —pregunto Pequeña, señalando el área de joyería.
Chica Reed se rio por el horror que sin duda bañó mi cara.
—Creo que puede esperar para los aretes, tacones y maquillaje, Alice.
Sí, sí podía esperar. Muchísimo jodido tiempo. Como una eternidad.
—¡Pero los bebés con las orejas perforadas se ven tan lindos! —Pequeña saltó—. A mí me perforaron los míos antes de cumplir el año.
Eso explicaba mucho. Y de ninguna manera mi hija se iba a convertir en otra Pequeña.
—Ella nos dirá cuando quiera hacerlo, y lo discutiremos entonces. —Chica Reed nos señaló a nosotros dos—. Mientras tanto, pueden consentirla con ropa y juguetes.
—Puedo hacer eso. —Se fue a hacer más compras.
Jalé a Chica Reed a mis brazos.
—Gracias, nena.
Se rio.
—No hay problema, Edward. Personalmente creo que es peligroso ponerles joyería a los bebés. Nuestra bebita no va a tener nada de eso hasta que sea lo suficientemente grande para cuidarlo. Y no ahogarse con ello. —Chica Reed se estremeció—. El tan sólo pensarlo me asusta.
—A mí también. —Aunque tenía una idea para algo… no tendría que usarlo de inmediato.
Pequeña y Rubia comenzaron a gritar sobre un overol que encontraron. Chica Reed se acurrucó en mi costado mientras veíamos a nuestra familia correr para agarrar cosas de bebés, muy parecido a lo que Sammy y yo habíamos hecho en Jersey.
—Vamos a batallar para evitar que la hagan caprichosa, ¿no? —pregunto con una carcajada.
Miré a la pila que yo solo había hecho y le lancé una mirada de culpa, lo cual sólo la hizo reír con más fuerza.
—Tal vez debería corregir eso con voy a batallar mucho para no hacerla muy caprichosa. —Alzó la cabeza para besarme—. Yo seré la mala, ¿no?
—Sólo hasta que se trate de chicos. Entonces yo me haré cargo. —No tendría ningún jodido problema en decirle que no para las citas. Ya estaba listo para eso.
Chica Reed sólo se rio y sacudió la cabeza.
—Esto será divertido, Cullen. Muchísimo.
A pesar de que se estaba riendo de mí, mientras veía a hombres adultos perder su mierda por ropa de bebé, tuve la sensación de que ella tenía razón. Iba a ser divertido. Y endemoniadamente aterrador. Pero también divertido.
