Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: Yanina Barboza

Beta: Melina Aragón


Capítulo 46

POV Rainbow

Esto era inaceptable. Ellos se habían ido por horas. Días, incluso, tal vez. Había pasado mucho tiempo. Sabían que no me gustaba cuando me dejaban sola. Y claramente ellos estaban afuera haciendo algo divertido sin mí, basado en la forma que papi había estado corriendo por todos lados cuando se fueron.

No me gustaba eso. Ni un poquito. La oscuridad había llegado y no habían vuelto. Ahora había luz y todavía no estaban aquí.

¿Qué hacer, qué hacer? Tal vez podría agarrar los zapatos de papi y masticar los cordones. Él siempre se enojaba cuando hacía eso, pero necesitaba pagar por descuidarme. Pensarías que él aprendería una lección sobre eso a esta altura, pero no. Él todavía se fue. ¿Por qué yo no podía ir a donde él fue? Sería buena. Siempre era buena. E increíble. Incluso papi me lo dijo.

Hmm, ya sé. Podía subirme a esa gran ventana arriba así podía ver cuando él viniera. Si me iban a dejar, ¿por qué no llamaron a alguien para que me entretuviera mientras se iban? Incluso esa señora arrugada con la que solían dejarme sería mejor que estar sola.

Subí pitando las escaleras y salté a los suaves almohadones. Mamá había dejado olvidado uno de sus libros. Últimamente ella me había estado leyendo en el asiento mientras yo me echaba sobre su vientre. Y eso había sido raro porque ella se había vuelto más grande ahí últimamente y yo podía sentir algo debajo de ahí. Me gustaba echarme ahí y sentir el movimiento bajo nosotras. No sabía qué era, pero se sentía bien y divertido. Lo quería de regreso. Ahora.

Cada vez que una de esas máquinas ruidosas se acercaba, me paraba y presionaba mi nariz en la ventana. Estaba fría. Y finalmente, después de mucho tiempo, una se paró y ¡salió papi!

Bajé las escaleras volando, llamándolo durante todo el camino así él sabía que yo estaba aquí y estaba sola. Abrió la puerta y yo me lancé hacia él. Él me atrapó, porque siempre lo hacía, y me abrazó hacia él mientras yo maullaba mi descontento por ser dejada sola. Y sí, ronroneé, porque estaba feliz de verlo. Aunque estuviera enojada con él, como estaba justo ahora. Pero también quería ser abrazada. Todo era muy confuso.

—Hola, Rainbow. Estuviste sola toda la noche, ¿eh? Lo siento. No pudo ser evitado.

Sí, seguramente podría haberlo hecho. Podrían haberme llevado con ellos, ¡a donde pertenecía!

Él hizo un ruido extraño y sus músculos se tensaron debajo de mí.

—Mierda, estoy agotado. Es solo el primer día y ya estoy hecho polvo. Chica Reed me envió a casa para tomar una siesta rápida y darte esto.

¿A mí? ¿Él tenía algo para mí? Bueno, eso era mejor. Saqué mi cara de su cuello y vi una manta. ¡Sí! ¡Me encantaban las mantas! Por supuesto que me darían un regalo para compensar su abandono. No era suficiente, pero era un comienzo.

Blanca y suave y perfecta y mía, ¡toda mía! Ronroneé más fuerte y traté de alcanzarla mientras papi se reía. Me llevó a la sala y se sentó, poniendo la manta a nuestro lado. Inmediatamente lo abandoné para frotarme sobre ella. ¡Era tan cómoda! Enterré mi nariz en ella y usé mis patas para hacer el nido perfecto antes de acurrucarme para tomar mi siesta. ¡Olía bien! Él estaba perdonado.

—Te gusta, ¿eh? Bien. Chica Reed pensó que sería buena idea si traía a casa algo que oliera como la bebé, para que te acostumbraras a su olor.

Papi agarró una punta de mi manta y la olió. La golpeé, tratando de recuperarla. Mía. Él se rio. Me encantaba cuando hacía eso.

—Me alegra que lo apruebes. —Me levantó y me sostuvo enfrente de su cara—. Necesitamos hablar, Rainbow.

¿Ya no lo estamos haciendo? Le dejé saber eso poniendo mi pata en su boca, lo que lo hizo reír de nuevo.

—¿Recuerdas cuando Chelsea vino por primera vez y tuvimos una charla sobre que necesitabas comportarte, porque ella necesitaba una amiga?

Chelsea. Conocía ese nombre. Ella jugó conmigo. Era divertida. ¿Ella iba a venir de nuevo? Yo tenía juguetes con los que podíamos jugar. Ellos deberían haberla traído cuando me dejaron sola. Ella me habría entretenido.

Maullé para avisarle que sabía de lo que estaba hablando y que estaba a favor de que ella viniera de nuevo. Necesitaba que vinieran personas que jugaran conmigo, ya que papi y mamá no lo estaban haciendo lo suficiente últimamente.

—Cierto. Bueno, hay otra niña pequeña que va a venir mañana y tú te tienes que comportar de la mejor forma con ella.

No estaba segura de lo que era una niña, pero si iba a jugar conmigo, estaba bien con ello. Le hice saber eso.

—De verdad, Rainbow. Ella es pequeña e indefensa, y oh, tan jodidamente hermosa. Es nuestro trabajo protegerla. Mío, de Chica Reed y tuyo. Ella es muy pequeña, aunque aparentemente es alta para un recién nacido que nació unas semanas antes.

Él se rio y eso retumbó en mí. ¡Divertido! Me encantaba eso.

—Ella definitivamente heredó mis genes. Chica Reed calcula que será más alta que ella cuando esté en la secundaria. Probablemente es verdad. Chistoso.

¿Jeans? Ellos usaban esos, ¿verdad? ¿Qué estaba pasando? ¿No era hora de jugar? ¿O tomar esa siesta que él había mencionado?

—La vida definitivamente va a cambiar de una manera importante, Rainbow.

¿Cambiar? ¿Por qué? Me gustaban las cosas como estaban.

—Voy a necesitar que seas amable con Dani. Ella es tan pequeña, suave y jodidamente frágil. No te voy a mentir. Estoy asustado de solo sostenerla, aunque se siente increíble al mismo tiempo.

Papi sonrió. Todo mi ser siempre se sentía bien y cálido cuando su boca hacía eso para mí.

—Nunca supe... quiero decir, leí un montón de mierda sobre la llegada del bebé, qué hacer para prepararse, qué hacer después de su llegada, pero la forma en que se siente... —Sacudió la cabeza—. Ni siquiera puedo describirlo. Es como que haría cualquier cosa para hacerla feliz y mantenerla de esa forma. Es como lo que siento por Chica Reed, solo que más grande, porque ella puede protegerse. Dani no puede. Nosotros somos todo su mundo en este momento y necesita ser perfecto para ella.

Cerró los ojos, llevándose ese bonito verde. No me gustaba eso, así que le grité y los abrió de nuevo. Bien. Mejor. Él tenía que mirarme cuando me hablaba.

—Tenemos que cuidarla. Ahora, eso es principalmente trabajo mío y de su madre pero espero que tú me ayudes, aunque sea solo escuchando. Tú eres buena en eso, ¿verdad?

Por supuesto que lo era. Era buena en todo lo que hacía. Eso era un hecho.

—Harás eso, ¿verdad? ¿Estar ahí para mí? Sé que me voy a asustar un billón de veces mientras ella crece y habrá veces en las que Bella no esté de acuerdo conmigo. Sin embargo, tú siempre escucharás y estarás de acuerdo conmigo, ¿verdad?

Me miró como si esperara una respuesta, así que maullé.

—Bien. —Él hizo otro de esos ruidos, con la boca abierta de nuevo—. Vamos arriba y tomemos una siesta rápida antes de volver al hospital. También tengo que llamar a Tiffany's.

No sabía lo que era eso, pero sabía lo que era una siesta. Me atrajo hacia él y afortunadamente trajo la manta con nosotros. Presioné de nuevo mi cara en ella. Tan limpia. Olía un poco como la cosa esa que estaba en esa botella en la habitación con la manta suave y mi cama especial. Me echaba ahí a veces a tomar una siesta cuando papi y mamá no estaban en nuestra cama. Era muy suave y encajaba muy bien allí.

Papi me puso en la cama mientras él hablaba de esa pequeña cosa en su mano. Acomodó la manta y yo inmediatamente me enterré dentro. Se metió en la cama a mi lado y me atrajo contra su costado. ¿Papi, una siesta, y una nueva manta suave? La vida no podía ser mejor que esto.

Xoxoxoxox

Papi me dejó, de nuevo. Al menos esta vez tuvo la decencia de decirme adiós y darme algunos dulces de despedida. Eso salvó sus zapatos favoritos. No tuve más opción que entretenerme sola en mi castillo y dormir todo el día.

Estaba lista y esperando la mañana siguiente cuando la puerta principal se abrió.

—Tómalo con calma, Chica Reed. ¿Estás segura que no debería cargarte?

Mamá se rió.

—No estoy inválida, Edward. Tuve un bebé. Las mujeres lo hacen todos los días. ¿No te mostré lo fuerte que era cuando la tuve?

—Tu eres la mujer más fuerte del mundo, nena.

La puerta se abrió completamente, ¡y ahí estaban! Los llamé para avisarles que estaba feliz de verlos, aunque me habían abandonado. Corrí por el vestíbulo, lista para saltar, pero papi estaba cargando algo. Inaceptable. Ellos me dejaron sola mucho tiempo, ¿y ahora él tenía sus manos llenas? Cambié de dirección hacia mamá, plantándome a sus pies, lista para ser levantada y colmada del amor que merecía con creces.

—Lo siento, Rainbow. No me siento bien para agacharme a levantarte en este momento. Pero eres una buena chica. Una chica buena y bonita. Traemos a alguien para que conozcas.

No quería conocer a nadie. ¡Quería ser abrazada y amada! ¿Qué era esa tontería?

Tráela a la sala —le dijo mamá a papi.

Los seguí para ver qué infierno estaba pasando. Eso no era normal. No me gustaba.

—Siéntate, nena. Te la pasaré.

Mamá se sentó en uno de mis lugares principales para dormir. Papi jugó con algo, y después sacó algo de la cosa, pasándoselo a mamá.

Entonces, finalmente, él se agachó y me levantó. Ya era hora.

—Rainbow, sé buena.

Eso era ofensivo. Yo siempre era buena. Era buena y perfecta e increíble. Papi me lo decía todo el tiempo. Él sabía.

—Rainbow, esta es Danielle. La vamos a llamar Dani. Ella es nuestra bebé.

¿Bebé? Conocía esa palabra. Papi llamaba así a mamá. No veía otra mamá. Ella a veces me llamaba así y segura como el infierno que no veía otra yo. Sería mejor que no hubiera otra yo alrededor. Toleré a esas pequeñas ratas que la divertida, Chelsea, trajo un par de veces. Ellos estaban bien, una vez que aprendieron quién estaba a cargo. Había tomado unos golpes oportunos para tenerlos en línea. ¿Iba a tener que quebrar a otro? ¿No sabía papi lo agotador que era eso? Ellos no necesitaban otra yo. Yo era completamente perfecta.

Lo que fuera que estaba en los brazos de mamá de repente se movió y soltó un pequeño llanto. Ese no era mi llanto Ese no era como ningún llanto que hubiera escuchado antes. Me estiré fuera de los brazos de papi y olfateé. Ese olor. Conocía ese olor. Olía como la manta suave que papi me dio ayer. Oye, esa era una manta. ¡Y se estaba moviendo! ¡Tenía que agarrarla!

—Oh, no, ¡no! Eso no es algo para que saltes encima. Mira, Rainbow.

Papi me agarró con fuerza y me puso enfrente de mamá. Miré a la manta moviéndose. Eh. Eso no era otra yo. Era pequeña. Y se veía como ellos. Mamá y papi. Y olía bien. Quería tocarla.

—Puedes bajarla, creo.

—¿Estás segura? —Papi mantuvo su agarre en mí—. Podría lastimarla.

—No lo hará. Y tú estás justo ahí para agarrarla si ella se pone brusca.

Papi finalmente me puso en el sofá y me moví hacia la cosa que se retorcía. Era de mi tamaño, más o menos. Hizo ese ruido de nuevo. Me subí sobre mamá para observarla.

—Dani, esta es nuestra gatita, Rainbow. Ella es la gata más genial de todo el mundo.

Eso era verdad. Mamá sabía de lo que estaba hablando.

—Ella nos va a ayudar a cuidarte, será tu mejor amiga, y probablemente robará tu almohada cuando seas más grande.

Eso hizo reír a papi por alguna razón. No estaba segura de por qué. Las almohadas y las mantas eran todas mías. Así es como era. Ellos sabían eso.

Me acerqué más y ahí estaba. La bebé, lo que fuera eso. Habían demasiados bebés para que tuviera sentido. Todos no podíamos ser bebés, ¿verdad? De todas formas, era un poco más oscura que mamá y papi. Y mucho más pequeña. Pero de alguna forma era igual que ellos. Olfateé de prueba. Sí, olía bien.

Mamá extendió su mano hacia mí. La olfateé un poco más y me froté para probar. Tan suave. Y pequeña. Mucho más pequeña que las manos de papi. Se sentía bien, así que lo hice de nuevo.

—¿Ves? Te dije que Rainbow sería buena.

—Sí, lo sé. Es que... es tan pequeña. Quiero alejarla del mundo hasta que sea menos frágil.

Mamá se rió de nuevo.

—De alguna forma, no importa lo grande que sea, dudo que alguna vez creas que ella es lo suficientemente indestructible.

Papi se sentó a nuestro lado y me acarició. Se sentía muy bien. Parte de mí quería subirse a su regazo, pero otra parte quería permanecer aquí y observar a la bebé. Hizo un suave sonido y se acurrucó en mamá justo como yo lo hacía a veces.

—Creo que está lista para una siesta. ¿Vamos a presentarle su habitación?

—En un minuto. Tengo algo para ustedes. —Papi se puso de pie y salió de la habitación.

—Él nos consiente —dijo mamá, pasando un dedo por la cabeza de la bebé—. Es el mejor papi de todo el mundo.

Sí, lo era. ¿Ya no se los había mostrado?

Mamá me dio una palmada a continuación.

—Eres una buena chica, Rainbow. Sabía que serías genial con Dani.

Por supuesto que era buena. Ya habíamos establecido eso. Pero era lindo escucharlo. Así que le di un beso y ronroneé para hacerle saber que aprobaba su elogio.

Papi regresó a la habitación con una bolsa. Era demasiado pequeña para meterme, ya podía ver eso. Eso no significaba que no iba a tratar de encajar. Uno de estos días, conquistaría esas pequeñas bolsas.

—Edward, ¿qué hiciste?

—¿No creías que te daría algo para conmemorar el nacimiento de nuestra hija? Seguramente me conoces mejor que eso a esta altura, Chica Reed.

—Sí, lo hago.

Él se sentó de nuevo y le entregó una caja.

—Para mi esposa, que me dio todo lo que nunca supe que quería, especialmente esta pequeña. —Tocó la cara de la bebé muy suavemente, de la misma forma que me tocaba.

Mamá presionó su cara con la de él y después abrió la caja.

—¡Edward! Esto es hermoso. ¿Estas son esmeraldas? ¿Cuándo lo ordenaste?

Papi se rió.

—Después que supimos la fecha de nacimiento. Sin embargo, ella llegó antes. Un par de días antes y tuve que hacer que rehicieran su nombre en diamantes.

—Es hermoso. Y definitivamente único. Otro dije que nunca me quitaré.

—Sí, jugué con conseguir solo un dije de bebé, pero creí que su nombre en su piedra de nacimiento era mejor. Y ya sabes lo que vas a conseguir con cualquier otro bebé que tengamos.

—Lo amo. Y te amo. —Presionaron las caras de nuevo. Siempre hacían eso—. ¿Me lo puedes poner? —Ella extendió su muñeca, y papi hizo algo con los colgantes. Me encantaban los colgantes. Estiré la pata para golpearlos, haciéndolos reír.

—Rainbow obviamente lo aprueba. —Papi me palmeó la cabeza.

—De acuerdo, creo que estoy lista para aventurarme arriba. Deberíamos dormir un rato mientras podamos.

—Todavía no. —Papi sacó otra caja y la abrió—. Este es para Dani. Ella en realidad todavía no lo puede usar, pero quería que lo tuviera en su primer día en casa.

—Oh, Edward.

Mamá hizo esa cosa de nuevo, donde el agua salía de sus ojos. Lo hacía mucho últimamente. Me gustaba tratar de atrapar las gotas, pero papi se estiró y las alejó antes de que yo pudiera.

—¡Edward! ¡Le compraste a Dani su propio brazalete con dijes! ¡Es adorable!

—Sí, tiene solo un dije ahora, pero lo llenaremos con los años y lo reemplazaré cuando ella sea demasiado grande para él.

—La nena de papá. Es perfecto. Mierda. Estoy llorando otra vez.

Papi se rió y secó las gotas de nuevo. Demonios. Yo las quería.

—Vamos. Vamos a tomar esa siesta. —Papi se puso de pie y ayudo a mamá a levantarse—. ¿Quieres que la cargue?

—Sí. Me siento un poco dolorida, y prefiero agarrarme al barandal mientras subo. —Ella le pasó a la bebé y presionó su cara con la de él—. Gracias por los regalos y, más importante, por nuestra hija. Ella es increíble, ¿verdad?

—Lo es. Como su madre. Y soy yo quien debería agradecerte.

Otra vez presionaron sus caras. Siempre estaban presionando sus caras. Les debía gustar mucho.

Subieron las escaleras, mucho más lento de lo necesario, así que corrí delante de ellos. Partí hacia nuestra habitación, pero cuando me alcanzaron, fueron hacia el otro lado. Grosero. Creía que íbamos a tomar una siesta. Los seguí a la habitación suave. Realmente me gustaba ahí. Todo era luminoso y cálido y súper cómodo. No estaba segura de lo que estaban haciendo sobre la mesa, pero me metí en la cama con la jaula para esperarlos.

Al principio, había tenido miedo porque una jaula significaba un transportador, y eso significaba que iría a algún lado donde no podía ser libre. Y eso no era aceptable. Pero la había probado y no había cubierta, así que podía entrar y salir cuando quisiera. Eso era divertido. Me gustaba saltar dentro y fuera de ella.

—Ahí está. Estás limpia y fresca y lista para una siesta en tu nueva cama.

Papi y mamá aparecieron sobre mí. Se rieron cuando me paré en mis patas traseras y me estiré para decirles hola.

—Lo siento, Rainbow, esto no es tuyo.

Papi me levantó, lo que fue grosero. Mamá puso a la bebé y la arropó con las mantas alrededor. Mis mantas. También grosero.

—Podemos ponerla en la cuna en nuestra habitación —dijo papi.

—Lo haremos esta noche así estará cerca cuando necesite alimentarla. Por ahora, la dejaremos que se adapte a este espacio. —Mamá se estiró para tocar a la bebé—. Es tan preciosa. Casi no quiero dormir, porque no quiero perderme un minuto con ella.

Papi la atrajo más, envolviendo a las dos en sus brazos.

—Tenemos muchos minutos por delante, nena. Necesitas dormir mientras puedas. Ella nos levantará pronto.

Él nos llevó a la habitación, y finalmente nos metimos a la cama juntos. Me acurruqué en el cuello de papi.Las cosas eran como tenían que ser de nuevo. Excepto por esa cosa de la bebé. Eso era nuevo. Requeriría más investigación. Pero por ahora, estaba feliz de que las cosas volvieran a la normalidad.

Xoxoxoxox

—Te la traeré.

La bebé estaba en la habitación con nosotros ahora, aunque estaba en mi lugar para dormir en lugar de en la cama con nosotros. No estaba extremadamente feliz con ella puesta ahí, pero como ellos estaban en la cama conmigo, decidí que estaba bien.

Lo que no estaba bien era el hecho de que nos despertó con un fuerte llanto que afectó mis oídos. Ella había estado aquí solo por un tiempo, pero las cosas ya estaban cambiando. Cada vez que hacía un ruido, papi y mamá corrían hacia ella. No estaba segura de cómo sentirme sobre eso. Ellos no corrían hacia mí cuando lloraba. Grosero.

Papi le pasó la bebé a mamá, y ella la sostuvo contra ella de nuevo. Esto parecía suceder cada pocas horas. Lloraba, y después mamá la silenciaba. Estaba feliz de que ella pudiera. En lugar de volver a su lado, conmigo, donde él pertenecía, papi se deslizó al lado de mamá y puso su brazo alrededor de ella, observándola silenciar a la bebé.

—Te encanta verla comer, ¿verdad?

Papi se rio.

—Es lindo ver a estos bebés tener algo de uso, ya que yo no puedo jugar con ellos durante mucho tiempo.

Mamá sacudió la cabeza.

—Lindo.

—Estoy bromeando. Es fascinante. Y realmente… no sé. Es estúpido.

—¿Alimentar a nuestra hija es estúpido? Dime lo que querías decir.

—Es hermoso, de alguna manera. No sé. Solo tú puedes hacerlo. Y ella apoya su cabeza contra ti, haciendo esos pequeños ruidos, y es lindo, eso es todo.

—Sé lo que quieres decir. —Mamá hizo el ruido de nuevo—. Es más hermoso cuando no es a las tres de la mañana, pero sé exactamente lo que quieres decir. Puedes volver a dormir, ya sabes...

Papi la atrajo más a sus brazos.

—Solo porque no la puedo alimentar no significa que debas hacerlo sola. Haré mi aporte con biberones con el tiempo, de todas formas. Mejor me acostumbro a ello.

—Mmm, supongo.

Volví a dormir mientras ellos hablaban en voz baja. Con el tiempo mamá se dejó caer en la cama conmigo, pero cuando olfateé para encontrar el cuello de papi, él no estaba ahí. Salí de la cama y fui por el pasillo, donde escuché algo chirriar.

Papi estaba allí, sentado en la silla divertida que se movía. La bebé estaba en sus brazos. Salté a su regazo.

—Hola, Rainbow.

Me acarició la cabeza. Giré en círculos hasta que encontré el lugar que quería. No podía estar en mi lugar favorito porque la bebé estaba ahí. Pensé en empujarla del camino, pero sabía que a papi no le gustaría eso.

—Sabía que me harías compañía. La noche es nuestro tiempo, ¿recuerdas? Debería volver a dormir, ya sé, pero solo quería unos minutos con ella.

Todo el tiempo era nuestro tiempo, pero estaba feliz de que él me quisiera ahí.

—Nunca supe que sería así. Los libros y videos me dijeron qué hacer y trataron de hablar un poco sobre los sentimientos, pero no lo puedes saber hasta que ella en realidad está aquí y la sostienes, y es tan pequeña y frágil y esto es jodidamente grande. No quiero joder esto, Rainbow. Ella es todo para mí. Esta familia es más importante que cualquier cosa que alguna vez he hecho o haré. Nunca hubiera pensado que fuera posible.

Me rascó el cuello y se sintió genial. Ronroneé y maullé para dejarle saber que estaba escuchando.

—Tú me cubres, ¿verdad? Tengo que decir que has sido realmente buena sobre la bebé estando aquí. Sé que la mierda está cambiando, y que el cambio nunca ha sido lo mejor de nosotros, pero lo hemos superado juntos. Y lo haremos de nuevo.

Podíamos hacer cualquier cosa juntos. Papi y yo éramos un equipo.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Mamá apareció en la habitación.

—Te quería dar un poco de tiempo para dormir.

—No me gusta dormir sola. —Mamá presionó su cara en la de él y después en la de la bebé. Luego me hizo una caricia.

—Lo siento, nena. Solo estaba tratando de disfrutar un poco de tiempo con todas mis chicas antes de que suceda la invasión. Mis compañeros y las chicas estarán aquí mañana, mamá y papá llegarán en unos días. Supongo que no la alzaré de nuevo por las próximas semanas.

Mamá se rió.

—Tú eres su papi; la puedes alzar cuando quieras. No dejaré que la acapare y les echaremos a Rainbow encima si lo intentan.

Me froté en la mano de mamá para hacerle saber que la cubría. La bebé hizo un suave ruido. Me gustaba ese ruido. No estaba segura lo que era, pero era agradable. Me paré en mis patas traseras y me estiré así podía descansar la cabeza en el otro hombro de papi. Estudié a la bebé mientras mamá y papi se reían de algo. No era tan malo, suponía. Había lugar aquí para las dos. Me estiré y puse mi pata en su bracito.

Mamá desapareció y regresó un minuto después, y lo próximo que supe fue que la luz brillante se disparó de nuevo. Estaba acostumbrada a eso pero no estaba segura de qué la tenía tan emocionada.

—¡Eso es tan lindo! ¡Edward alzando a sus chicas!

Papi se rió.

—Si no estuviéramos en una mecedora, haría que te subieras, así podría tenerlas a las tres. Mi harén.

Mamá hizo un ruido chistoso.

—¡Ja! Como si viviéramos para servirte.

Papi se rió.

—Creo que todos sabemos que ustedes me pertenecen. Soy el último hombre en la cadena.

—El único hombre. Y nos perteneces tanto como te pertenecemos. Ahora, ¿qué tal si vuelves a la cama? Dani estará despierta de nuevo antes de que te des cuenta.

—Como que no puedo esperar.

Papi se puso de pie y nos llevó a mí y a la bebé a nuestra habitación. Mamá me quitó de él cuando se inclinó para poner a la bebé en el lugar para dormir. Volvió a la cama y yo me acurruqué en mi lugar entre él y mamá. Todo era como debería ser de nuevo. La bebé era diferente, pero esto era lo mismo. Podía lidiar con eso.