Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: Yanina Barboza

Beta: Flor Carrizo


Capítulo 47

No estaba seguro de quién demonios pensó que podía llamarme a las seis de la mañana, pero iba a gritarle a su trasero tan pronto como sacara mi teléfono de la habitación. Acabábamos de hacer dormir a Dani hacía un par de horas, y no quería que ella o Chica Reed se despertaran de nuevo. Salí de la habitación y respondí.

—¿Qué mierda quieres?

—¡Edward Anthony Cullen! ¿Cómo te atreves a hablarme así?

Jo. De. Me. Era un hombre muerto.

—¿Mamá?

—¿Quién más podría ser? ¿Ahora por qué estás insultando a tu única madre?

—No sabía que eras tú. Solo agarré el teléfono y salí corriendo de la habitación antes de que despertara a Bella y a la bebé. ¿Por qué estás llamando tan temprano?

—Bueno, supuse que sería más silencioso llamar que tocar el timbre, que era mi próximo movimiento.

¿Tocar el timbre?

—¿Estás aquí? ¿Ahora?

—¡Por supuesto que estoy aquí ahora! ¡Mi primera nieta nació hace cuarenta y ocho horas! Ni siquiera quieres saber lo lejos que tuve que ir para llegar aquí, pero te puedo decir que parte de eso involucra a un burro. ¡Un burro, Edward! Ahora, ¿me vas a dejar afuera todo el día, o voy a tener que forzar la entrada? Ha pasado un tiempo desde que forcé una cerradura, pero puedo intentarlo.

¿Burros? ¿Forzar cerraduras? ¿Qué mierda estaba pasando aquí? Sabía mejor que hacerla esperar más tiempo, así que me apresuré abajo, con Rainbow a mi lado. Abrí la puerta con rapidez e inmediatamente fui envuelto en los brazos de mi madre.

—¡Mi bebé tiene su propio bebé! No puedo creerlo. ¿Dónde está?

Logré una risa mientras me alejaba de su abrazo.

—Está durmiendo, mamá. Todos lo estábamos. ¿Por qué estás aquí tan jodidamente temprano?

—¡Ya me he perdido los dos primeros días de su vida! No iba a desperdiciar otro minuto esperando que saliera el sol, Edward. Ahora, seré silenciosa y no la despertaré, pero quiero ver a mi preciosa nieta en persona. Y tú probablemente deberías ponerte algo de ropa.

Mierda. Me miré. Al menos tenía puesto un bóxer. Antes de que la bebé llegara, dormía desnudo todo el tiempo, usualmente porque Chica Reed y yo cogíamos antes de dormir. ¿Ahora? Obviamente no. Y me sentía raro estando desnudo alrededor de mi hija. Eso era jodido.

—Iré a ponerme una camiseta y revisaré a la bebé. Ella está en nuestra habitación, así que no te puedo llevar. Ella se levantará en una hora más o menos de todas formas, es lo más probable.

Amaba a mi hija más que a la vida misma, pero ella realmente necesitaba trabajar en su horario para dormir. Aunque Chica Reed decía que los bebés generalmente se levantaban cada pocas horas y que era normal, eso no funcionaba para mí. Nuestra niña tenía nuestros genes, lo que significaba que era inteligente como el infierno, así que debería ser capaz de dominar el concepto de tiempo bastante rápido. Necesitaba buscar desarrollo del bebé genio cuando tuviera la oportunidad.

Conduje a mamá a la sala y me dirigí de nuevo arriba. Chica Reed todavía estaba profundamente dormida. Agarré una camiseta de mi cajón y me la puse antes de mirar a Dani. No sabía si ella me escuchó, o solo era tiempo, pero sus ojos se abrieron y un pequeño puño se agitó en el aire. La alcé y la saqué rápido de la habitación antes de que comenzara a llorar. Había comido hacía poco, así que con suerte estaría feliz por un rato.

Fuimos abajo y entramos a la sala, donde mamá estaba sentada con Rainbow. Me acerqué a ella, y mi mamá se iluminó como un árbol de Navidad cuando vio que tenía a Dani conmigo.

—¡Pásamela!

Pensé que sería lo mejor antes de que me la arrancara y huyera. Suavemente transferí a Dani a los brazos de mamá y me senté a su lado.

—Mamá, conoce a Dani. Dani, esta es tu abuela. —¿Eso estaba bien?—. ¿Así es como quieres ser llamada?

—Eso es lo que soy, ¿verdad, preciosa? Soy tu abuela Esme, y voy a ser tu persona favorita en todo el mundo.

Al carajo con eso. Yo lo era. Pero sabía mejor que decir eso en voz alta.

—Edward, es hermosa. De verdad. —Mamá me miró con lágrimas en los ojos.

Mierda. Más lágrimas. Había esperado que hubiera menos después que la bebé naciera, pero por supuesto, todo lo que Dani podía hacer en este momento era llorar y comer, y Chica Reed todavía estaba hormonal, así que sí. No mucho.

Miré a mi hija. Era hermosa.

—Bella dice que se parece a mí, pero yo no puedo decirlo.

Mamá no podía apartar los ojos de Dani.

—Ella se parece a los dos. Tiene la nariz de Bella y su cara de ángel, tu cabello, y apostaría que va a tener tus ojos. Nuestros ojos.

No sabía cómo podía decirlo, pero Chica Reed juraba lo mismo, así que estaría de acuerdo con eso.

—Ella es la más niña hermosa que ha nacido, eso seguro —arrulló mamá y tocó la mejilla de Dani—. Qué bebé más buena eres. ¿Despierta y sin llorar o tener hambre? Qué buena niña.

—Comió hace unas horas. —Luché para no bostezar, pero fallé—. Estoy seguro de que querrá más pronto.

—Está bien, entonces. ¿Por qué no me dejas conocerme con mi nieta y vas a arriba y duermes un poco más? Yo subiré y te buscaré cuando ella tenga hambre.

Estaba dividido entre querer hacerle caso y querer quedarme con mi hija.

—¿Sí? No te la vas a llevar y huir a Canadá o algo así, ¿verdad?

Mamá se rio.

—Tu papá es gracioso, ¿verdad, Dani? Y no muy brillante, pero probablemente ya te diste cuenta de eso.

Le lancé una mirada a mamá.

—No le digas eso.

Ella sacudió la cabeza.

—No voy a huir con tu hija, Edward. Ya he cumplido mi tiempo criando un bebé, y mientras pretendo atesorar cada momento de ser abuela, no estoy lo suficientemente loca como para querer ser madre de nuevo. Como la abuela más increíble que alguna vez haya vivido, la voy a malcriar y les dejaré todas las cosas difíciles a ustedes. ¿No es cierto, Dani? Vamos a tener el mejor momento.

Mamá levantó a Dani y le besó la frente suavemente.

—Niña bonita, dile a tu papi que vaya a dormir un poco mientras pueda. Aprovecha el descanso.

Ese era un buen punto.

—¿Estás segura?

—Estoy segura. Ve. Te despertaremos pronto.

Me puse de pie, acariciando ligeramente el suave cabello de Dani.

—Está bien. Sabes dónde está su habitación, si ella necesita un cambio o cualquier cosa. Hay pañales y toda su ropa y... —Me callé ante la sonrisa en la cara de mamá—. Y tú puedes manejarlo. Está bien, me voy. ¿Necesitas que traiga tus maletas?

—No tengo ninguna maleta. Dejé todo en Tennessee porque no tenía tiempo de volver por ellas. Tu padre me envió un paquete con artículos de primera necesidad. Debería estar aquí más tarde hoy.

La miré fijamente por unos momentos antes de sacudir la cabeza.

—No quiero saberlo.

—Probablemente no. —Mamá sonrió—. Duerme, hijo. Mientras puedas.

No necesité que me lo dijera de nuevo. Me dirigí arriba y me metí en la cama. Rainbow saltó a mi lado y se acurrucó en mi cuello. Chica Reed se acurrucó más cerca de mí.

—¿Todo está bien? ¿Dani está despierta? —murmuró ella. Estaba bastante seguro de que todavía estaba dormida.

—Está con mi mamá. Vuelve a dormir, nena.

—Mmmbien.

Chica Reed se acurrucó en mí y yo cerré los ojos. Estaba feliz de que mamá estuviera aquí. Algo me decía que podíamos usar la ayuda antes de que la invasión llegara. El caos estaba viniendo en la forma de Charlie, mis compañeros de equipo, mi hermano y compañía. Iban a ser unas semanas locas. Dios nos ayude a todos.

Xoxoxoxox

Me desperté un par de horas más tarde, y ni mi esposa ni mi hija estaban conmigo. Al menos estaba Rainbow. Caminamos abajo sin hacer ruido y no pude evitar sonreír cuando vi a Chica Reed con Dani pegada a su pecho, alimentándola mientras ella y mi madre hablaban en voz baja. No sabía lo que era, pero jodidamente me encantaba ver a Dani comer. Quería decir, sí, había tetas involucradas, así que obviamente eso estaba genial, pero la forma en que sus pequeños labios se aferraban y su mano descansaba en Chica Reed... no sé. Era simplemente hermoso. Y tener una hija me había convertido por completo en una chica.

—Y lo juro, ¡era una cabaña de sudación o algo! Sin teléfonos, sin tecnología... Estábamos en carpas. Fueron las peores vacaciones que he tomado.

—Eso es porque era un campamento para gordos, al que no tenías motivos para ir de todas formas —le dije, agachándome para darle un beso a Chica Reed en la coronilla y acariciar la suave mejilla de Dani—. Buenos días. Deberías haberme despertado.

Chica Reed me sonrió.

—Pensé que podías aprovechar un poco más de sueño. —Ella se giró hacia mi madre—. Él ha sido increíble levantándose conmigo, aunque no estamos intentando darle el biberón todavía.

Mamá se puso de pie y puso sus brazos a mi alrededor.

—Crié un buen hombre.

Le sonreí.

—No decías eso hace unos años.

—Porque no eras uno en ese momento. —Se rio—. Pero yo sembré las semillas, y después Bella llegó y las regó y creciste. —Me besó la mejilla—. Estoy feliz de que estés ayudando, cielo.

No estaba seguro de cómo sentirme por su analogía de la planta, pero sabía mejor que discutir.

—Es lo menos que puedo hacer, ya que todavía no puedo alimentarla. —Estaba realmente ansioso por eso, pero aparentemente teníamos que esperar varias semanas así no había una confusión de pezón. Sí, eso era una cosa real. Me hacía reír cada vez que leía esas palabras.

—Después de que termino, la toma y la hace eructar, dejándome descansar mientras él pasa un poco de tiempo a solas con ella. —Chica Reed me miró con los ojos un poco vidriosos—. Es hermoso.

Me sentía un poco extraño por las miradas soñadoras que me estaban dando.

—¿Qué?

Mamá se rio.

—Los hombres no entienden lo atractivos que son cuando están sosteniendo y cuidando a sus bebés. Nunca dejé que Carlisle llevara solo a los niños al parque cuando eran pequeños.

Chica Reed se rio mientras me pasaba a Dani, moviéndose mientras se guardaba la teta.

—Sí, eso no va a pasar. Probablemente es una cosa buena que esté fuera de servicio por las próximas seis semanas, o el nieto número dos probablemente estaría en camino.

¿Qué? La miré fijamente mientras recogía la toallita para eructar y la tiraba en mi hombro.

—¿De verdad? ¿Yo sosteniéndola te pone cachon... —me interrumpí cuando recordé que mi mamá estaba en la habitación— de humor?

—Oh, sí. No hay nada más sexy que un padre con su hija, especialmente cuando él claramente la adora. —Chica Reed me sonrió—. ¿Le añades el hecho de que te ves como lo haces? Tendría que alejar a las mujeres con un palo.

No sabía qué hacer con esta información. Bueno, sabía, pero el hecho era que no podía hacer nada porque el sexo estaba fuera de cuestión por mucho jodido tiempo y mi madre estaba en la habitación riéndose de nosotros. Moví a Dani a mi hombro y le palmeé la espalda mientras procesaba lo que mi esposa había dicho. Sonreí cuando la idea me llegó.

—Hablando de eso, Sports Illustratedva a hacer una edición de padres deportistas, y contactaron a mi agente para usar a Dani y a mí para una foto, ya sabes, yo sin camiseta con ella en mi pecho. ¿Qué piensas sobre eso? —No habían hecho tal cosa, pero parecía como algo que podrían hacer. Bueno, ellos o People o algo así. Podría pasar.

Chica Reed entrecerró los ojos en mi dirección.

—¿De verdad? Esta es la primera cosa que escucho sobre eso.

—No podía decirte cuando estabas hormonal y llamándote vaca cada cinco minutos.

Me miró por unos momentos, así que le envié una sonrisa inocente y seguí palmeando a Dani. Tenía que admitir que me encantaba hacerla eructar, a pesar de la pequeña baba-vómito que venía con ello. Ella encajaba perfectamente en mis brazos, con su cabeza descansando contra mi cuello, muy parecido a la forma en que Rainbow lo hacía. Gracias a Dios Rainbow estaba bien con la bebé. A ella le gustaba observarla, pero afortunadamente no trató de jugar con ella ni nada.

—Me gustaría ver eso, en realidad.

—¿Qué? —Me moví por la sorpresa, haciendo que Dani soltara un pequeño llanto. Volví a frotarle y palmearle la espalda mientras miraba fijamente a mi esposa—. ¿Desde cuándo?

—No es como si la mitad del mundo no hubiera visto tus abdominales —respondió Chica Reed con ironía.

Sonreí un poco ante el recuerdo de su reacción la primera vez que mi comercial para Nike salió. Ella me había fulminado con la mirada por un minuto, gritándome sobre todas las mujeres viendo lo que era suyo, y después había saltado sobre mí. La cosa más caliente de la historia.

—¡Creo que sería adorable! —Mamá aplaudió—. Ella se parece mucho a ti. ¿Cuándo es la sesión? ¿Pueden hacerla mientras estoy aquí?

Cristo.

—Solo estaba bromeando. No hay sesión.

—Ya lo veremos —dijo Chica Reed, sonriendo y agarrando su teléfono.

—¿Qué estás haciendo? —Ella envió un mensaje de texto mientras yo era incapaz de detenerla. Dani finalmente soltó un pequeño eructo y le limpié la boca y la acomodé en mis brazos.

—Solo le envié un mensaje de texto a Alec —murmuró mi esposa, sonriendo dulcemente.

—¿Qué? ¿Por qué? No me quieres sin camiseta en una revista. —¿Verdad? ¿Qué estaba pasando aquí? Las hormonas todavía la estaban volviendo loca.

—Sí, quiero. —Chica Reed se paró y deslizó sus brazos a mi alrededor—. Quiero que todo el mundo vea lo mucho que la amas y lo preciosos que son los dos juntos.

Bueno, infiernos. No podía decirle que no a eso. Con suerte Alec se tomaría esa mierda en broma. O la gente de la revista lo haría.

—Se venderá mejor que la edición de cuerpo, para la que, por cierto, nunca más posarás. —Chica Reed me sonrió.

Ahora esa era la Chica Reed que conocía y amaba: posesiva y mandona. Seis semanas eran demasiado tiempo.

—Sí, hay cosas que una madre no necesita ver.

Mierda. Seguía olvidándome que mamá estaba aquí. Oh bueno, no es como si pudiera hacer algo ahora, de todas formas. Seis semanas era mucho jodido tiempo.

—Es cierto, bueno, ¿cuándo va a llegar papá? —Podíamos usar un poco de testosterona en la casa aparte de la mía.

Mamá sonrió.

—Va a venir la próxima semana como estaba planeado. Solo pudo mover un cierto número de citas. Los chicos estarán aquí la semana siguiente, después de la graduación. Charlie va a venir en unos días. Y no sé de Renée.

Cristo. Renée. Le habíamos dejado un mensaje sobre Dani y recibimos un correo de voz chillón sobre lo adorable que era, pero no tenía idea de cuándo o si ella nos iba a visitar. Le lancé una mirada a mi esposa, que se encogió de hombros.

—Ella estará aquí cuando llegue aquí. —Chica Reed bostezó y se estiró—. Voy a tomar una ducha antes de que llegue la ronda de visitantes de hoy.

Sí, mis compañeros de equipo venían, como también Kim y Emily. Todos habían aparecido en el hospital brevemente el día que Dani nació, pero ninguno se quedó por mucho tiempo.

—Ve. Tengo esto —le dije, sentándome con mi hija. Ella me miró con grandes ojos azules y sus pequeños labios crispados. Estaba bastante seguro de que eso era una sonrisa, aunque los libros dijeran que era un acto reflejo en este momento. Lo que sea. Mi hija era un genio y me amaba, así que estaba sonriendo. Ella lo sabía y yo lo sabía.

Un flash se disparó en mi periferia. Levanté la mirada hacia mi madre, que estaba sonriendo y tomando fotos como loca.

—¡Son tan lindos juntos! Oh, espero que hagan esa sesión. ¡Será increíble! Mi bebé con su propio bebé. —Sus ojos se llenaron de lágrimas. Mierda—. Estoy tan orgullosa de ti.

—Está bien. Genial. Bien. No llores. Por favor, mamá. Hay suficiente llanto en esta casa sin ti uniéndote.

Mamá se rio de mis súplicas de pánico.

—No puedo evitarlo. Es un día trascendental para mí. Mi hijo egocéntrico se ha convertido en un amoroso esposo y padre. Lo he visto venir durante los últimos años, pero ahora la transformación está completa. Es una cosa muy grande, Edward.

Me encogí de hombros y miré a Dani. Sus ojos parpadearon mientras peleaba con el sueño. Me encantaba observarla. No podía tener suficiente.

—Ella es increíble.

Mamá sonrió suavemente.

—Lo es. Y hablando de cosas grandes, creo que necesita un cambio de pañal.

¿Cómo lo sabía? Pero entonces el olor me golpeó y lo supe. Traté de pasársela a mi mamá, pero ella se rio y negó con la cabeza.

—Oh no, ella es tu hija, Edward. Tú la cambias.

Está bien, hasta ahora había logrado evitar cambiar pañales con popo. No había sido a propósito, en sí mismo, pero había tenido suerte. Había cambiado uno mojado en el hospital y una vez en casa, y se habían quedado razonablemente bien, incluso si Chica Reed los había tenido que reajustar a ambos. Estaba contribuyendo. Sin embargo, no creía que eso significara que tenía que lidiar con uno con mierda. No parecía correcto.

—Tú querías ser abuela, entonces sé abuela. —Traté de pasársela a mi mamá, pero ella solo se rio y negó con la cabeza de nuevo.

—Estoy siendo una abuela. Las abuelas juegan con la bebé y la malcrían, pero después, cuando ella está llorando o se hizo popo, se la devuelven a sus padres. Es el derecho que tendrás un día cuando Dani tenga hijos.

No me gustaba la idea de mi bebé teniendo sus propios bebés, así que la aferré a mí con un poco más de fuerza.

—No digas eso.

Mamá se rio de nuevo.

—El tiempo vuela, Edward. Así que sigue disfrutando cada minuto de él, incluso las ocasiones malolientes. Ahora, ve a cambiarla.

Le di a mamá la mirada con puchero que generalmente obraba maravillas, pero podía decir que no la estaba convenciendo. Suspirando, me puse di pie, mirando a mi hija, que estaba durmiendo felizmente, a pesar del hecho que tenía mierda en sus pantalones. Niños. Eran complicados.

La llevé a su habitación y acomodé todo en el cambiador antes de ponerla ahí. Rainbow saltó en el cambiador, observando con interés.

—Solidaridad. Esa es mi chica. No me dejarás lidiar con pañales con popo solo, ¿verdad, Rainbow? Tú me cubres.

Tomé una profunda respiración y me armé de valor antes de abrir el pañal. Santa jodida mierda. Literalmente, que trasero apestoso. Esa era la mierda más asquerosa que alguna vez había visto. Parecía mantequilla de maní y olía un billón de veces peor. Rainbow miró una vez y saltó del cambiador como si estuviera en llamas.

—Lindo, Rainbow. ¡No eres genial!

Chasqueó la cola y salió pitando de la habitación.

—Desertora —suspiré y miré al lío de nuevo. Dani comenzó a quejarse—. Parece como que solo somos tú y yo, niña.

Levanté sus piernas y saqué el pañal.

—Preguntaría que has estado comiendo, pero ambos sabemos la respuesta a eso. Aun así, no sé cómo un poco de leche puede hacer todo esto. Heredaste los intestinos de tu tío, Dani.

Eché un vistazo a la risa detrás de mí. Estaba mamá, cámara lista, tomando fotos de nuevo.

—¿De verdad? ¿Me estás tomando fotos cambiando un pañal?

—¡Por supuesto! Nunca pensé que vería el día. Tengo que capturarlo para la posteridad.

Pensé en tirarle el pañal a ella y a su cámara, pero el infierno que tendría que pagar por ese movimiento no valdría la pena. Lo tiré en el contenedor de pañales, lo que en realidad debería ser un incinerador de pañales. Eso era una jodida asquerosidad que necesitaba ser quemada inmediatamente.

Saqué un montón de toallitas húmedas y di las primeras pasadas, tirando esas inmediatamente. No era tan malo después de que la cosa inicial había sido desechada. Limpié las pequeñas hendeduras y las cosas que la instructora nos había dicho en el campamento de entrenamiento. Eché talco, acomodé y puse el pañal. Dani me estaba observando, la protesta terminada, mientras lo ajustaba de nuevo en su lugar.

—Listo. Todo hecho. —Gracias carajo. Iba a evitar hacer eso siempre que fuera posible. Le entregué a Dani a mi mamá y me apresuré al baño a lavarme las manos. Esa mierda era asquerosa. Definitivamente la peor parte de tener un bebé, estaba bastante seguro.

Salí para encontrar a Dani vestida con un pequeño vestido blanco que decía La nena de papi en rosado. Mamá me la entregó de nuevo y ella me dio ese pequeño temblor de labio. Me estaba sonriendo. Nadie me podía decir lo contrario. Valía totalmente la pena un poco de popo, de acuerdo, un montón.

Xoxoxoxox

—Ella sí que es linda. —Sammy le sonrió a mi hija, que tenía un agarre en su dedo—. ¿Qué dices, dulzura? ¿Quieres casarte conmigo dentro de veinte años?

Lo habría golpeado si no hubiera estado sosteniendo a mi niña. Como estaba la cosa, le di mi mejor mirada mortal.

—Ni siquiera lo intentes.

—Sí, Paul tiene prioridad de todas formas —dijo Brady.

—Sí —dijo Paul a través de un bocado de perro caliente.

Mis jodidos compañeros de equipo habían decidido venir en masa y tener una parrillada para darle la bienvenida a Dani al mundo, lo que no tenía sentido, ya que ella no podía comer. De verdad, ellos solo querían comer. Pero ya que habían traído las cosas y estaban haciendo la cocción, en realidad no me podía quejar por ello. Estaba disfrutando el agradable día de primavera, y a Dani parecía que le gustaba estar afuera. Ella no estaba gritando, de todas formas, lo que era pura ganancia en mi opinión.

¿Lo que no era pura ganancia? Mis compañeros pidiendo a mi hija. Ella era mía, demonios. Y ellos serían viejos verdes cuando ella tuviera edad de salir en citas, así que eso nunca iba a pasar.

—Jodidos enfermos, mejor retrocedan —advertí.

—¡Edward! —Mi mamá me golpeó en la nuca—. Lenguaje.

Mierda.

—Lo siento, mamá. Pero ninguno de ellos va a salir con ella.

—Bueno, claro que no. Eso los haría pervertidos, ¿verdad? —Mi mamá tenía una sonrisa en su cara, pero sus ojos estaban duros mientras miraba a mis compañeros.

—Solo estamos bromeando —se apresuró a decir Paul.

Sammy asintió. Brady se veía como si estuviera a punto de cagarse encima. Era increíble.

—Eso pensé. Buenos chicos. Ahora, ¿quién quiere un poco de ensalada de papa?

—Demonios, tu mamá es aterradora cuando quiere —dijo Sammy, riendo mientras le pasaba a Dani a Emily.

—Lo sé. Ella tenía que serlo para mantenernos en línea, como iba la cosa.

—Esta mierda es buena —dijo Colin, llegando con un plato lleno de ensalada de pasta y otras mierdas. Él echó un vistazo a donde Emily y Kim estaban sentadas, arrullando a Dani. Kim tenía un vientre de embarazada de buen tamaño en estos días.

—¿Estás hablando de la comida o de las mujeres? —preguntó Sammy, siguiendo su mirada.

—Ambas, creo. —Colin trajo una silla al lado de nosotros en el porche—. ¿Cómo lo hiciste? —me preguntó.

—¿Hacer qué? —Tenía mis ojos en Chica Reed, que finalmente estaba sentada. No quería que se excediera a solo un par de días de haber dado a luz.

—¿Ya sabes, conseguir a Bella?

—¿Quieres decir que no has golpeado eso? —preguntó Brady—. ¿Cuán difícil podría ser? Ella ya está embarazada...

—Di otra palabra y te golpearé en este momento, sin importarme las mujeres y niños presentes —advirtió Colin, su cara poniéndose oscura por la ira.

Brady levantó las manos.

—No quise decir que fuera fácil ni nada. Simplemente han estado hablando por cuatro meses. ¿Y nada?

Aunque Brady era un idiota, yo tenía que admitir que estaba un poco sorprendido.

—¿No estaban pasando tiempo juntos y mierda?

—Solo de vez en cuando y mayormente solo me detengo para ayudarla con cosas del bebé. Recogí su cuna y la armé —murmuró él—. Ella me ve como un amigo. No sé cómo pedirle más. —Me miró—. ¿Qué hiciste?

Mierda.

—Fue diferente para mí, hombre. Bella no estaba embarazada. Y ella vino a buscarme. Antes de ella, yo solo cogía.

Sammy dejó su hamburguesa a un lado.

—A mí me parece que son amigos, así que deberías poder hablar con ella. —Él sonrió—. Ella es mamá, o está a punto de oficialmente ser, y eso es lo que está en su mente. Probablemente no tiene ni idea de que tú la ves de esa forma.

Ahora, eso era algo de lo que podía hablar.

—Es verdad. En este momento, ella cree que está gorda y fea. Te aseguro que no piensa que alguien pueda desearla. Bella no podía comprender que yo la deseara mientras se ponía más grande. —Había disfrutado mostrándole que no era el caso, también.

—¿Pero que si ella no me quiere? No quiero perderla, incluso si es solo como un amigo.

Demonios. El tipo estaba perdido por ella.

—Tienes que decidir si vale la pena el riesgo, supongo, apestaría estar atrapado en la zona de amigos y ver alguien más hacer un movimiento, ¿verdad?

Colin parecía enfermo ante la sola idea.

—No quiero eso.

—Bueno, entonces... —comencé, pero fui interrumpido cuando una voz demasiado familiar se escuchó.

—¿Hola? ¿Bella? ¿Edward? ¡Estoy aquí!

Santa mierda. Me puse de pie cuando Renée dobló la esquina de la casa. ¿Qué mierda estaba haciendo aquí? ¿Y qué mierda estaba usando? Lo que fuera, era negro y ajustado, y mostraba demasiada piel.

—¿Renée?

—¿Mamá?

—Bueno, ¡por supuesto que soy yo! Estoy aquí para conocer a nuestra preciosa pequeña Dani. —Abrazó a Chica Reed y después lanzó sus brazos a mi alrededor—. ¡Felicitaciones! Ahora, ¿dónde está mi ángel?

Chica Reed me lanzó una mirada mientras recibía a Dani de Emily y se la pasaba a su madre.

—Mamá, esta es Dani. Dani, esta es tu abue...

—¡Ahora, Bella! No vamos a usar esa palabra. Soy demasiado joven para ser la abuela de alguien. Hola, dulzura. Puedes llamarme Renée, bueno, una vez que seas lo suficientemente grande para llamarme de alguna forma.

La observé ansiosamente mientras alzaba a Dani para mirarla.

—¿No es hermosa? Se ve igual que tú cuando eras un bebé, aunque su color de cabello es todo de Edward. ¡Oh, qué niña linda serás! ¡Solo espera hasta que seas lo suficientemente mayor! Podemos salir a pasar una noche en la ciudad, vestidas de gala. Será una bomba.

Como el jodido infierno que mi hija alguna vez iría a algún lado con Renée. Sobre mi cadáver.

Renée sonrió mientras le pasaba a Dani de nuevo a Bella.

—Ella es un tesoro, de verdad. Estoy tan feliz por ustedes.

—Gracias, mamá. —Chica Reed logró sonreírle. ¿Cómo?, no sabía—. No sabíamos que ibas a venir.

—¡Quería sorprenderlos! Puedo ver que Esme lo hizo. —Renée le lanzó a mi mamá una sonrisa tensa—. ¿Cómo estás?

—No podría estar más feliz de conocer a mi nieta —dijo mamá, sonriendo mientras decía la palabra—. ¿Ser abuela no es lo mejor? Todo el amor, sin disciplina.

Renée solo se encogió de hombros.

—Nunca me gustó mucho la disciplina.

—No me digas —susurró mamá.

Puse una mano en ella solo en caso de que estuviera lista para explotar.

—¿Y qué es todo esto? ¿Vamos a tener una fiesta para Dani? —Renée miró alrededor, dándose cuenta de la parrilla, las chicas, y después sus ojos cayeron en mis compañeros, y lo juro, ella tenía un brillo depredador en ellos.

—¡Bueno, hola, chicos! ¡No los he visto en años! —Y descendió como un gran tiburón blanco hambriento, moviéndose con velocidad y precisión directo hacia los chicos.

Emily, sintiendo el aparente peligro, rápidamente se acercó y se deslizó en el regazo de Sammy.

—Debes ser la madre de Bella. Yo soy su amiga, Emily. La ayudo con su programa de música.

Renée le dio una sonrisa tensa.

—Encantada de conocerte. —Su sonrisa se suavizó cuando vio a Sammy—. ¡Y es realmente bueno verte de nuevo, guapo! ¿Cómo estás?

—Estoy genial, Renée. —Él apretó sus brazos alrededor de Emily—. Conocí a Emily por tu hija. Ella es una buena casamentera.

—Para todos menos para su madre, al parecer. —Renée dejó salir una risa—. ¿Y cómo están? —le preguntó al resto del grupo, pero sus ojos estaban en Colin.

Todos dijeron hola. Paul y Brady usaron la cocina como una excusa para salir del camino, y Renée caminó directo hacia Colin.

—Ha pasado demasiado tiempo desde que hablé contigo —ronroneó Renée—. Algo estaba mal con el número que me diste. Nunca me respondieron y después fue desconectado.

—Oh, eh, sí. Me robaron el teléfono —soltó.

Renée se rio y se posó en el apoyabrazos de su silla, su falda demasiado corta mostraba mucha pierna.

—Supuse que sucedió algo así. Tengo que admitir que me decepcionó que no me llamaras.

Colin me lanzó una mirada suplicante, pero ¿qué mierda se suponía que hiciera? Él había sido el idiota que pensó en coger con ella, a pesar de mi advertencia.

—Tú parecías ocupada, por otra parte —le dijo él con ironía, sin duda recordando al tipo por el que lo había dejado.

—Oh, ¿te refieres a John? —Ella sacudió la cabeza—. Él era un asunto pendiente. —Sus dedos bailaban sobre los hombros de él—. Está terminado ahora.

Cristo. Mamá bufó a mi lado.

—Ella ha pasado más tiempo cazando un hombre lo suficientemente joven para ser su hijo que con su nieta.

—¿Estás sorprendida?

—Lamentablemente, no. Espero que eso signifique que no se quedará mucho tiempo.

Ojalá. Pobre Colin parecía como si estuviera congelado en la silla. Pensé en hacer algo, pero antes de que pudiera, Kim se acercó, caminando como pato como hacían las mujeres embarazadas.

—Hola. No creo que nos conozcamos. Soy Kim. —Sus ojos estaban en Colin mientras hablaba, en vez de en Renée.

—Oh, qué lindo. ¿Cuándo vas a tener? —preguntó Renée.

—El 17 de julio. ¿No es cierto, cariño? —preguntó Kim, todavía mirando a Colin.

Él miró dos veces antes de rápidamente ponerse de pie y tomar la mano que ella le ofrecía.

—Sí, es cierto.

Renée miró entre los dos, su cara graciosamente sorprendida.

—Espera. ¿Ella va a tener tu bebé?

La sonrisa que atravesó la cara de Colin era tan brillante como el sol que se derramaba en mi patio trasero.

—Sí, lo está. —Él deslizó sus brazos alrededor de Kim, acunando su vientre—. No puedo esperar.

Los dedos de Kim se entrelazaron con los suyos.

—Si eres la mitad de maravilloso con él de lo que has sido conmigo, vas a ser un padre increíble.

Y después, para sorpresa de todos, especialmente de Colin, ella se giró en sus brazos y le dio un gran beso.

—Vamos a casa. Estoy comenzando a cansarme un poco.

Colin asintió, completamente deslumbrado después de la demostración territorial de Kim.

—De acuerdo. Nos vemos, Edward, Bella. Gracias.

Los vimos alejarse. Renée parecía como que había chupado un limón, pero el resto de nosotros no podía dejar de sonreír.

—Así que eso finalmente sucedió —dijo Sammy, lanzando un brazo a mi alrededor—. Muy bien, Colin.

Esperaba por su bien que no solamente fuera un show de parte de Kim, pero por la forma que ella había lucido y sonado, no pensaba que lo fuera.

—Sí. Bien por él.

Probablemente solo pasarían unos minutos antes de que Renée se enfocara en su próximo objetivo, pero con suerte Brady y Paul serían más inteligentes que eso. Ese no era mi problema. Me dirigí a tomar a mi esposa e hija en mis brazos.

A pesar de la presencia de Renée, fue un buen día. Un maldito buen día.