Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: Flor Carrizo
Beta: Melina Aragón
Capítulo 48
—¿Dónde está mi chica?
Me reí mientras tomaba una de las maletas de Charlie. Qué raro. Ahora ocupaba el segundo lugar ante sus ojos.
—¿Cuál de ellas?
Su mostacho se retorció.
—Buen punto. Tengo dos ahora. Pero me refería a mi hija esta vez. Me imaginé que la bebé está en tu casa con Esme.
—Bella se quedó con ellas. Era cerca de la hora de darle de comer, así que…
Charlie alzó una mano.
—No digas más. Entiendo.
Me imaginé que sí. Me dirigí hacia el auto y conduje hacia casa.
—Así que… ¿cómo lo estás llevando? ¿Tienes tiempo para hacer ejercicio?
Me reí y asentí.
—Seguro. Mamá está más que feliz de tener a Dani para ella sola por un par de horas, además ella duerme mucho, así que si no estamos tomando una siesta con ella, los dos estamos haciendo ejercicio escaleras abajo.
Sí, mi esposa quería su cuerpo de vuelta, así que ella se unía a mí mientras hacía ejercicio. Y jodidamente lo amaba, excepto por la parte en que no podía saltar sobre ella cuando lucía sexy y sudorosa. Pero disfrutaba ese tiempo con ella y esperaba que continuara después de que perdiera el peso extra del embarazo.
—¿Bella haciendo ejercicio? —Charlie se rio—. Eres bueno para ella.
—Me gusta pensar eso.
Me golpeó con una mano el hombro.
—Lo sé. Ella suena tan feliz ahora que está aquí contigo, trabajando con esos niños en su música y, por supuesto, ahora con la bebé. Me alegra que no te asusté unos años atrás.
Sonreí. Cuando conocí a Charlie, había estado demasiado enganchado con Chica Reed como para pensar en correr. Bueno… por mucho tiempo de todos modos.
—Nada podría haberme hecho dejarla. Dejarlas, ahora. Y solo soy feliz si ella lo es. —Un bostezo escapó antes de que pudiera detenerlo—. Un poco más cansado.
Charlie rio entre dientes.
—Recuerdo esos días. —Su sonrisa se desvaneció—. Hablando de esos días, ¿la que no debe ser nombrada sigue alrededor?
Rodé los ojos.
—Si por alrededor quieres decir en el área de Nueva York, entonces sí. Si quieres decir en la casa, no mucho. Ella está alrededor en las mañanas, después sale para hacer Dios sabe qué con Dios sabe quién.
Pero no con mis compañeros de equipo, joder gracias. Paul y Brady eran más inteligentes de lo que les había dado crédito y me negaba a tener alrededor de ella a cualquiera de los otros. Estaba feliz como el infierno de que estábamos fuera de temporada y podía decirle que todos estaban fuera haciendo sus cosas, porque ellos lo estaban. No que no hubiera mentido si hubiera tenido que hacerlo.
—Mujer del demonio. Uno pensaría que tener una nieta la calmaría un poco, pero por supuesto que no.
Bufé.
—Si hizo algo, creo que fue hacer que necesite probar que todavía es joven y sexy. —Jodidamente asqueroso—. Pero honestamente es mejor cuando nos libramos de ella.
—Eso es verdad. Uh, ¿tal vez debería quedarme en un hotel?
Sacudí la cabeza.
—No. Ella es la que está haciendo eso. —Me reí—. Cuando escuchó que vendrías, decidió que necesitaríamos la habitación.
—Siempre fui bueno para alejar a esa mujer.
Como él sonaba divertido, sonreí.
—Gracias por eso.
—Cuando quieras, hijo.
Ingresamos al camino de entrada y agarramos sus cosas antes de dirigirnos adentro. Chica Reed nos encontró en el vestíbulo.
—Hola, papá —murmuró tranquilamente.
Dani estaba en sus brazos y la sonrisa de Charlie se suavizó.
—Aquí están mis chicas. —Él envolvió sus brazos alrededor de las dos y le sonrió a Dani—. Ella es hermosa. Luce justo como tú.
Chica Reed se rio y sacudió la cabeza.
—Mamá dijo eso, pero creo que ella luce como Edward.
Charlie se mofó.
—Por favor, tengo como cinco libros llenos de fotos tuyas de bebé. Te enviaré algunas y verás.
—Me gustaría eso. —Chica Reed sonrió—. ¿Te gustaría sostenerla?
—Seguro. Solo déjame sentarme primero. Ha pasado mucho tiempo desde que sostuve un bebé.
—Es como andar en bicicleta, Charlie. No te olvidas. —Mamá le dio un abrazo—. Es bueno verte.
Charlie le sonrió.
—Solo dices eso porque sabes que conmigo aquí Renée se mantendrá alejada de aquí.
—Lo considero un beneficio, seguro. Pero es bueno verte además de eso. ¿Puedes creer esto? Somos abuelos.
Charlie se rio mientras se sentaba en el sofá. Chica Reed le pasó a Dani y después vino a sentarse junto a mí en el sillón. Dani parecía disfrutar estar con Charlie, sus grandes ojos azules parecían estar evaluando en esa forma de bebé que ella tenía. Juro que ella estaba tratando de recordarlo o algo. Rainbow, siempre vigilante, saltó en el brazo del sofá al lado de él y observó a Charlie con la bebé.
—Ella realmente es una hermosa bebé —dijo Charlie, sonando asombrado mientras la miraba—. La bebé más bonita desde su madre.
Chica Reed sonrió y se acurrucó contra mí.
—Bueno, sin duda lo creemos. —Ella me dirigió una mirada—. Y también lo hace la gente en ESPN.
Ni siquiera me molesté en evitar el gemido. El jodido Alec había llevado la idea de Chica Reed y les había mostrado una foto que le había mandado mía y de Dani, y ya estaba hecho. Teníamos una jodida sesión de fotos programada la siguiente semana. Mis protestas iniciales habían sido silenciadas cuando ellos aceptaron donar la mitad de las ganancias a El sueño de Danny. No pude negarme después de eso.
—¿Qué significa eso?
—Tu nieta aparecerá en una revista con tu yerno. —Mi esposa no podía ocultar la alegría ante ese hecho—. Ellos están difundiendo a los atletas y sus hijos. No soy una mujer de apuestas, pero si lo fuera, diría que estos dos estarán en la portada.
Charlie rio, haciendo que Dani se quejara.
—Shhh, bebé, no llores. Si ella llora, la devolveré —advirtió, pero ella se calmó después de un minuto—. Creo que eso está bien. —Él me sonrió—. Tendré que obtener varias copias así podré llevarlas al trabajo.
Trabajo. Riley. Fanputastico. Dejemos que él vea cuán maravillosa era mi hija y, por supuesto, cuán increíble me veía sosteniéndola. Solo por eso, quería la portada.
—Haz eso, Charlie. Obtendré un póster solo para ti.
Chica Reed se rio.
—¡Ustedes dos! Riley no es nada para nosotros ahora.
—No, pero todavía quiero restregarlo en su cara. —Podía apostar que se quemaba el trasero viéndome en la televisión jugando al fútbol cada semana. Jodidamente lo amaba—. Además, ellos quieren fotos de mi familia. Tú eres parte de eso, nena. Ellos quieren fotos contigo también.
Ella arrugó su rostro.
—De ninguna manera. Tú eres el atleta. Dani es la bebé. Esa es la premisa.
Envolví mi brazo alrededor de ella.
—Ya verás, nena. —Tenía toda la intención de tenerla en algunas fotos, incluso si no eran para la revista. Necesitábamos una foto de nosotros con Dani para la chimenea. Tener un profesional para hacerlo en la sesión de fotos parecía una idea perfecta para mí.
—Creo que esa es una idea adorable. Necesitamos una buena foto de ustedes tres. Tendrás que tomarte una, Bella —dijo mamá, sonriendo en tono alentador.
—Sí, pero luzco…
—Hermosa —terminé, besando el tope de su cabeza—. Eres maravillosa y no luces como si acabaras de tener un bebé. —Sí, ella todavía tenía un poco de peso extra y sabía que lo odiaba, pero lucía mejor que la mayoría del resto del mundo y ¿ante mis ojos? Ella todavía era sexy como el infierno. Jasper tenía razón sobre eso. No importaba cómo su cuerpo cambiara después de tener hijos, la deseaba.
—Tal vez —murmuró ella.
Sabía que era mejor no presionar, igual que el resto aparentemente, porque Charlie habló.
—Así que… ¿cuándo llegarán todos los demás?
Mamá, pendiente de todos los horarios, le respondió.
—Carlisle estará aquí mañana por la mañana. Los niños llegarán en dos días, justo después de la graduación.
—¿En cuántos problemas está Carlisle? —preguntó Charlie riendo. Él movió a Dani hacia arriba, así ella podría acurrucarse contra su hombro. Mamá puso un paño ahí para capturar cualquier vómito que podría ocurrir. Y Rainbow se trepó al regazo de Charlie para estar más cerca de Dani—. ¿De qué se trata todo esto? —preguntó, palmeando a Rainbow antes de mover su mano libre hacia arriba para sostener la cabeza de Dani.
—A ella le gusta estar cerca de la bebé. Creo que la está protegiendo —contestó Chica Reed.
—Que me condenen. —Charlie sonrió—. Aunque debería haberlo imaginado. Rainbow siempre fue una gata extraña.
Esa era la verdad.
—Una gata rara y genial —corregí. Ella había estado fascinada con Dani desde el primer momento, pero un poco vacilante como para interactuar. ¿Ahora? Ella estaba alrededor de quien la sostenía todo el tiempo. Estaba bastante seguro de que ella protegía a Dani. No debería sorprenderme en lo más mínimo.
—Y Carlisle está perdonado, porque él me mandó todo lo que le pedí después de que salí de ese retiro olvidado por Dios. —Mamá sacudió la cabeza—. Nunca más estaré inaccesible cuando un bebé esté en camino.
—¿Cuántas veces crees que tendrás este problema? —pregunté, sonriéndole. Dani todavía no tenía una semana y mi mamá ya estaba dejando pistas sobre la necesidad de un hermano. La mujer estaba obsesionada.
—Con suerte muchas. —Mi madre se encogió de hombros—. Y si Dani es el único ángel con el que seremos bendecidos, estaré bien con eso, pero amaría un montón de nietos para malcriar.
—Estoy sorprendida de que solo tengas dos hijos, se nota que te gustan mucho los bebés —dijo Charlie, palmeando a Dani en la espalda ligeramente.
Mamá rio.
—El miedo de tener más niños como Emmett y Edward fue lo que me detuvo. Me imaginaba que tendría la casa llena de niños y que ellos me sacarían canas antes de los treinta. —Ella acarició el cabello suave de Dani—. Si hubiese tenido una pequeña niña angelical en lugar de dos molestos niños, tal vez habría tenido algunos más.
—Lindo, mamá. —Diablos, un hombre podría tener un complejo.
Mamá solo sacudió la cabeza.
—Emmett estaba en los terribles, y quiero decir terribles, dos cuando tú naciste. Ustedes dos combinados me dieron más problemas que diez chicos normales. Sabía que tenía que dejarlo. —Ella me sonrió—. Además, tú me diste una niña veinte años después. Valió la pena la espera.
Estaba seguro de que esto era todo para ella. Dani empezó a quejarse y Esme miró en su mameluco.
—Ella está mojada. Puedo…
—Yo lo haré. —Me levanté y tenía a mi bebé en mis brazos antes de que ella pudiera hacer la sugerencia.
—¿Se ofrece para cambiar un pañal sucio? Estoy impresionado.
Me encogí de hombros ante los elogios de Charlie y subí con Dani. No era como si me muriera por cambiar su pañal. Solo sabía que no podría pasar mucho tiempo con ella el próximo par de semanas. Entre los cariñosos abuelos y las tías y los tíos por invadirnos, nuestro tiempo sería limitado.
—Estoy contento de que ellos estén aquí, pero te quiero para mí también —le dije a Dani mientras le sacaba el pañal, la limpiaba y le ponía talco—. Solo recuerda, nadie te ama más de lo que yo lo hago, no importa lo que ellos digan.
—De lo que nosotros lo hacemos. —Chica Reed envolvió sus brazos a mi alrededor desde atrás de mí—. ¿Ya sientes que está lleno de gente?
—Un poco. —Levanté a Dani y me giré para mirar a mi esposa—. Estoy contento de que estén aquí, pero me di cuenta de que no podré pasar mucho tiempo con ella por unos cuantos días.
—Tendremos al menos dieciocho años con ella. —Ella me besó ligeramente—. Pero lo entiendo. Los sacaremos a todos afuera y los enviaremos a hacer turismo cuando necesitemos algo de tiempo para nosotros.
Dieciocho años no era suficiente.
—Ese es un buen plan, nena.
—Estoy llena de ellos. Vamos, campeón. Dejaremos que sus abuelos la admiren un poco más y después todos tomaremos una siesta.
—Suena bien para mí, Chica Reed. —Mis chicas y yo, juntos, antes de que las masas lleguen. Sí, eso sonaba realmente bien.
Xoxoxoxox
—Ustedes dos hacen bebés muy lindos. —Mi papá estaba sonriendo mientras sostenía a Dani—. ¡Y una alta! Ella heredó la altura de los Cullen, ¿no?
Chica Reed rio.
—Yo le dije que era culpa de él que fuera tan grande. Ella no es ni remotamente regordeta, pero seguro que es alta y delgada.
—Así que ella podrá jugar como mi receptor angular algún día.
—Mmm, tal vez será una estrella del básquetbol. —El mostacho de Charlie se retorció—. La mejor marcadora de la WNBA.
Capté a Rainbow mirando el movimiento de su mostacho mientras estaba sentada enfrente de mi papá cuidando a Dani. Ella todavía estaba obsesionada con esa cosa.
Chica Reed se rio.
—¿Pasaste de un nieto jugador de fútbol a una nieta jugadora de básquetbol?
—Nada más que la gloria para mi nieta, no importa su sexo.
—Uh-hum. ¿Qué si la dejamos ser un bebé por un tiempo? —Chica Reed le sonrió a nuestra hija, que estaba agarrando el dedo de mi papá.
—Creo que eso suena como un buen plan. —Esperaba poder jugar deportes con Dani algún día, pero ¿justo ahora? Solo quería que fuera linda y pequeña. Tal vez ella podría pasar a la parte de hablar, caminar y estar entrenada para ir al baño, pero ¿después de eso? Debería tomarse su tiempo para crecer.
—Eso es verdad. No queremos que crezcas muy rápido, ¿no, Dani? Necesito tiempo para mimarte. ¿Quieres un pony? El abuelo te conseguirá uno.
Tuve que reír. Papá había estado protestando sobre cuánto había gastado mi madre en Dani antes de llegar y ahora él estaba listo para comprarle un caballo. Sin embargo no me sorprendía. Yo ya sabía que le daría cualquier cosa que quisiera. Todo lo que necesitaría sería su hermosa cara pequeñita arrugada y que las lágrimas empezaran y haría cualquier cosa para pararlo. Mi bebé nunca debería estar triste.
—Mejor que eso, un burro. —Mi mamá le dirigió una mirada y él se encogió ante esta. Tal vez ella ya no estuviera enojada, pero eso no significaba que no le iba a dar mierda de vez en cuando o por el resto de nuestras vidas.
—Ahora, Es, tú sabes que también pensaste que estaría bien ir. Y solo te perdiste dos días. Edward y Bella necesitaban ese tiempo para vincularse con ella.
—Una abuela no debe ver por primera vez a su primera nieta por un teléfono. —Mamá sacudió la cabeza—. Odio perderme un minuto con ella.
El miedo me invadió.
—No estás planeando mudarte aquí, ¿no? —Amaba a mi familia, en serio, pero también amaba que ellos estuvieran a kilómetros y kilómetros de distancia. Quería decir, sería genial si ellos vivieran a unas horas de distancia, así ellos podrían venir sin avisar, pero conozco a mi mamá. Ella querría que fuéramos vecinos o algo así.
—Puedes quitar esa cara de terror en tu cara, Edward. No nos mudaremos aquí. —Mi padre se rio.
Sin embargo, mamá solo sonrió y dijo:
—Todavía.
Chica Reed se rio.
—Él solo tiene miedo de no ser el favorito de Dani si ella tiene a sus cariñosos abuelos cerca.
No realmente. Bueno, tal vez un poco, pero principalmente tenía miedo de que fueran bloqueadores de polla como siempre. Aunque las niñeras serían convenientes.
—Ella será una niña de papá. —Mi esposa me sonrió—. ¿Viste su brazalete en la habitación, Esme? Lo até a la cuna por ahora, hasta que sea mayor y pueda usarlo.
Mamá me sonrió.
—Lo vi cuando fui a cambiarla más temprano. Es perfecto, Edward. ¿Quién diría que empezaríamos una tradición familiar cuando fuimos a Tiffany's hace unos años?
Tuve que reírme.
—Tú lo hiciste, estoy seguro. Yo no tuve una pista. Solo estaba contento de haber terminado finalmente con las compras.
Mamá hizo un sonido de burla.
—Por favor. Bella, deberías haberlo visto, agonizando sobre qué dijes conseguir para darte, irritándose cuando ellos no tenían un oboe o un arcoíris. Tal vez lo guié hacia el brazalete, pero él lo tomó desde ahí.
Chica Reed sonrió mientras levantaba su muñeca.
—Lo amo. Él me da un dije para cada ocasión especial. Este es el más nuevo. —Todos admiraron la esmeralda que decía Danielle que ella usaba ahora—. Otro que nunca voy a quitarme.
—Tendrás que convertirlo en un collar de dijes, al ritmo que van. —Charlie nos sonrió—. Nosotros estaríamos bien con eso.
—Lo sabemos. —Y eso fue todo lo que dijo Chica Reed sobre eso. Sabía que ella no estaba lista para pensar en otro bebé todavía. Yo tampoco, en realidad. Quería disfrutar a Dani antes de que el próximo llegara. Hablamos un poco sobre eso la noche anterior y acordamos que esperaremos un par de años al menos.
—¿Qué te parece si se ponen a trabajar en Emmett y Rose? Nosotros ya hicimos nuestro trabajo —le dije a mis padres, envolviendo mi brazo alrededor de la cintura de Chica Reed.
—Nosotros no tendremos que hacer eso —dijo mamá, sonriéndole a Dani—. Una mirada a esta preciosa cara y querrán uno para ellos.
Bufé. Ya veríamos. Sabía malditamente bien que Emmett no se acercaría a mi hija, no si él la trataría remotamente como había tratado al bebé en la clase de entrenamiento.
Xoxoxoxo
—¡Por favor, quiero sostenerla!
—No —le dije al idiota de mi hermano, que estaba haciendo pucheros y mirándome al mismo tiempo—. Tú fuiste terrible en esa clase.
—Fui terrible en el cambio de pañales y eso fue totalmente a propósito. ¡Sabes que fui el mejor con el asiento del auto! ¡Fui el más rápido! —protestó Emmett, pisoteando.
—Fuiste el más rápido porque lo hiciste mal y prácticamente estrangulaste a tu bebé —señaló Jasper.
—Pero fui el más rápido. ¡Vamos! Seré gentil. Dani necesita conocer a su tío Emmett.
—Puedes ser el tío raro al que ella nunca ve, que le manda tarjetas de cumpleaños un par de semanas tarde, con un poco de dinero adentro —sugerí, mirándolo mal.
—No. Seré su asombroso tío al que recurra cuando quiera quejarse sobre cuán idiota es su padre. Dame a esa bebé.
Pequeña resolvió el debate simplemente tomando a Dani de mí.
—Ignora a esos chicos tontos, Dani. Ven y pasa tiempo con tu tía Alice. Yo seré a la que acudirás por consejos de ropa y chicos. Eso es mucho más importante que aburridos tíos viejos.
Y con eso, ella entró en la sala con mi hija. Sabiendo que era inútil discutir, salí hacia el auto que ellos habían alquilado y ayudé a mi hermano y a Jasper con sus maletas. Era difícil creer que hacía una semana solo éramos nosotros tres. Justo en ese momento teníamos la casa llena. Los bebés no solo agregaban un montón de cosas a tu vida, también agregaban un montón de personas. Estaba haciendo lo mejor para aceptarlo.
Dejamos las maletas en las únicas dos habitaciones vacías que teníamos en este momento y volvimos abajo. Sabía que deberíamos haber comprado la casa con diez habitaciones. Casi no teníamos ninguna habitación ahora. Pero entonces… no. Ellos probablemente nunca se irían si teníamos mucho espacio.
Sonreí cuando vi a Rainbow plantada frente a los pies de Pequeña, mirándola con sospecha mientras ella sostenía y acercaba a Dani. Era divertido ver cuánto protegía a mi hija. Una vez que ella estuvo segura que nadie lastimaría a la bebé, se alejó un poco, pero nunca demasiado. Ella mantenía sus ojos en Dani todo el tiempo. Mi miedo de que ella odiara a Dani había sido infundado, gracias a Dios.
—¡Jasper! ¿No es hermosa? Quiero uno.
Jasper solo sacudió la cabeza.
—Me dijiste que cuando dijeras eso te recordara que nos casaremos en un año y no serás capaz de usar tu vestido si tenemos un bebé justo antes.
Pequeña suspiró.
—Lo sé, pero…
—Y dijiste que cuando trataras de discutir conmigo te recordara que tenemos mucho tiempo para tener bebés después de que nos casemos y estemos algo acomodados en nuestras carreras.
Ella se rio.
—¿Por qué demonios tengo que ser tan práctica? ¿Y por qué tienes que escuchar tanto?
Él le sonrió.
—Porque siempre escucho todo lo que dices, Esposa. De esa forma, tú no te enojas conmigo. La vida es mejor cuando tú no estás enojada conmigo.
Pequeña se derritió ante sus palabras.
—Jasper, eres tan lindo. Te amo.
—También te amo.
—Sí, sí. Suficiente de mierda sensible. Entrégala. —Rubia sostuvo sus manos y Pequeña le pasó a Dani de mala gana—. Hola, niña hermosa. Soy tu tía Rose. Soy la que se asegurará de que tu tío Emmett nunca te deje caer y patearé el trasero de cualquier chico que rompa tu corazón. Soy buena en eso. Solo pregúntale al tío Emmett.
—Eso seguro. —Emmett estaba observando a su esposa con una mirada en sus ojos que me hacía pensar que tal vez mamá no tendría que hacer mucha campaña para tener al nieto número dos.
—No habrá chicos —murmuré, haciendo reír a todos.
—Eso quisieras, Edward. No puedes encerrarla en esta casa toda su vida. —Emmett me golpeó la espalda.
—Puedo tratar.
—Bella, si él empieza a hablar de contratar arquitectos para construir una torre para meter a esta niña, avísanos —dijo papá con una sonrisa—. Lo evitaremos.
—O lo ayudaremos —dijo mamá con una risa—. No nos preocupemos. Él tiene mucho tiempo antes de que tengamos que discutir sobre citas, gracias a Dios.
—Un papá no puede evitar querer mantener a su hija a salvo —dijo Jasper, siendo de apoyo como siempre—. Te ayudaré a construir la torre, Edward.
—¿Puede tener un foso? ¿Podemos tener un dragón? —preguntó mi hermano. Imbécil.
—Los dragones no son reales. Y no la encerraré. Solo los mantendré lejos a ellos. Hay una diferencia.
—No te preocupes, Edward. Te enseñaré a disparar —dijo Charlie.
—Gracias.
—En serio, ¿puedo sostenerla o no? Juro que lo haré bien.
Miré a Chica Reed, quien asintió.
—Está bien, Emmett, pero necesitas sentarte primero.
Mi hermano se sentó obedientemente junto a su esposa. Ella dejó gentilmente a mi hija en sus grandes manos. Me moví cerca de él solo en caso de que la dejara caer. Pero Emmett realmente se comportó, acunándola en sus enormes brazos.
—Ella es muy linda. Es algo bueno que ella se parezca a Bella en lugar de a ti —me dijo.
—Pensamos que ella se parece a los dos —dijo Chica Reed, riendo. Habíamos escuchado todas las variaciones de "ella luce como" desde que Dani nació. Ella lucía como Dani para nosotros y eso era perfecto.
—Bueno, ella seguro tiene el cabello loco de él. —Rubia se rio entre dientes—. Será hermoso cuando le crezca.
—Eso es lo que digo. Todos van a querer su cabello —dije satisfecho, porque, demonios, tenía razón.
—Está bien, es mi turno ahora.
Jasper se paró junto a Emmett y trató de alcanzar a Dani. Demonios si Rainbow no dejó escapar un aullido, bajó sus orejas y lo golpeó fuerte cuando se acercó a la bebé. Él rápidamente dio un paso atrás y levantó las manos.
—¡Demonios! ¿Qué hice? No la lastimaré, Rainbow.
No pude evitar estar un poco orgulloso de que Rainbow fuese tan protectora con Dani, pero sabía que tenía que calmarla, así que la alcé.
—Raimbow, él no lastimará a Dani. Detente.
Ella dejó de hacer el ruido, pero dejó escapar un ligero gruñido mientras sus ojos se estrechaban hacia Jasper.
—Continúa y tómala ahora. Tengo a Rainbow —le aseguré.
—¿Estás seguro? —preguntó y, cuando asentí, se acercó y tomó a Dani en sus brazos.
Rainbow gruñó un poco más fuerte y la giré para que me mirara.
—Détente. Ella está bien. Tú sabes que no dejaría que nadie la lastimara. Y ahora sabemos que tú tampoco. Pero Jasper no le hará nada malo. Él es familia, Rainbow, justo como lo eres tú.
Jasper se iluminó como si hubiese declarado mi amor por él. Tal vez de alguna forma extraña, lo había hecho. ¿Quién sabía?
Rainbow dejó de gruñir, pero giró su cabeza para mirarlo intensamente. Por supuesto, Jasper fue genial con Dani, justo como había sido en la maldita clase. Me preguntaba cuántos videos había visto el hombre antes de que tomásemos el curso. Era tan jodidamente raro, pero para él era natural. Él probablemente no se preocupaba por cada pequeño movimiento que hacía, como yo cuando recién llegamos a casa.
—Ella es una bebé tan buena —se maravilló Pequeña, lamiendo sus labios mientras miraba a Jasper sostener a mi hija.
Sí, claramente había algo sobre niños y bebés que calentaba a las chicas. Si hubiese sabido eso cuando era joven, probablemente hubiese tomado uno prestado para usarlo para conquistar chicas. No que necesitara la ayuda, pero igual.
—Sí, Ella realmente lo es —dijo Chica Reed con una sonrisa orgullosa—. Ella no llora mucho, a menos que esté hambrienta. Y parece estar más contenta cuando está en los brazos de alguien, especialmente de su papá.
Tuve que sonreír ante eso. Era verdad. Ella ya era una chica de papá, lo que había sido mi plan desde el principio.
—Así es como debería ser.
Casi como una señal, Dani empezó a llorar. Chica Reed miró la hora y rio.
—Sí, es hora de comer. —Ella la tomó de Jasper y, para mi horror, empezó a bajar su camiseta.
—¡Chica Reed! ¿En serio harás eso aquí? ¿Enfrente de ellos?
No era un puritano, de ninguna manera. Y estaba totalmente a favor de los derechos de las mujeres de amamantar donde y cuando lo necesitaran. Chica Reed y yo habíamos hablado sobre eso antes de que Dani llegara. Pero había una diferencia entre hacerlo con la ropa bloqueando la vista en el parque y sacar su teta en una habitación llena de nuestros amigos y familiares. Ella la alimentó enfrente de mi mamá, pero no enfrente de alguien más, así que estaba sorprendido como el infierno de que de repente lo haría con todos aquí.
Ella me sonrió.
—Te atrapé.
Dejé escapar un suspiro de alivio mientras ella y Dani iban hacia las escaleras.
—Eres una mujer mala, señora Cullen.
—Me amas de esa forma, señor Cullen.
—Buh. Quería ver eso.
Ante el comentario idiota de mi hermano, Rubia se giró y lo miró.
—Oh, ¿en serio?
—No, tú sabes, no su bubi. Solo quería ver a Dani comer. ¿Cómo funciona? Nada sale cuando yo chup… —se interrumpió cuando Rubia le dio un codazo en el estómago.
Mi papá no podía parar de reírse.
—En serio, Esme, ¿lo cambiaron en el hospital y nadie nos dijo?
Mamá sacudió la cabeza.
—No. ¿Recuerdas cuando solía golpearse la cabeza contra la pared sin ninguna razón cuando era pequeño? Creo que perdió algo.
—Eso lo explicaría.
—¿Qué? O sea, sé que ella no hace leche hasta que tiene el bebé, obviamente, pero ¿hay pequeños agujeros que no podemos ver? Estudié mucho las tetas en mi época y nunca vi de donde podría salir la leche.
—No dignificaré eso con una respuesta. Carlisle, claramente no hiciste un buen trabajo cuando tuviste la charla de sexo con los chicos. Creo que deberías tener otra charla con ellos.
Él se mofó.
—Ellos probablemente podrían haberme enseñado una cosa o dos para cuando tuvieron edad para votar. Pero claramente Emmett necesita leer antes de pensar en tener un hijo.
—Yo estoy en eso —dijo Jasper mirando su teléfono. No había dudas de que estaba buscando en Amazon los libros correctos mientras nosotros hablábamos.
—Bien. Soy un tonto, pero en serio, Edward, ¿ahora sale leche cuando aprietas las bolsas de diversión?
Cristo. Charlie lucía como si fuese a tener un aneurisma por las imágenes que Emmett estaba poniendo en su cabeza.
—Yo solo iré a… sí. —Él salió de la habitación.
—Buen trabajo, tonto. Esa es su hija.
—¿Qué? No es como si él no supiera que ustedes tienen sexo. Ahora hay una prueba de eso y todo.
—Idiota. No… Yo no… —Pero ahora él me tenía preguntándome. ¿Qué pasaría cuando pudiéramos tener sexo? Necesitábamos hablar de eso. O preguntarle a mi papá cuando no hubiese nadie alrededor.
—Tienen que abstenerse de la actividad sexual por un tiempo después de tener un bebé, Emmett. Generalmente alrededor de seis semanas. —Mi papá rodó los ojos, probablemente ante el hecho de que él tenía que decirle a su hijo mayor algo que debería ser un poco obvio.
Los ojos de mi hermano se ampliaron cómicamente.
—¿Seis semanas? ¿Tienes que estar sin sexo por seis semanas? ¡Tu polla se caerá!
—¡Emmett Matthew Cullen! Por favor, ¿puedes dejar de hablar de la anatomía y la vida sexual de tu hermano y Bella? —ordenó mi mamá—. No es apropiado.
—Y en realidad es más tiempo que eso, porque él último mes del embarazo, más o menos, es difícil.
—¿Dos meses y medio? Demonios, hermano, eso es brutal. —Emmett se giró hacia Rubia—. Adoptaremos.
—Al ritmo al que vas, descubrirás de primera mano lo que es estar en abstinencia por meses, sin el beneficio de un lindo y pequeño bebé —le dijo ella a él, moviendo su cabello—. Imbécil.
—Bueno. Solo estoy diciendo que eso es mucho tiempo. Y tú sabes, solo porque ellos no pueden tener sexo no significa que no pueden hacer otras cosas. Él podría saber si la leche sale, ¿no? —preguntó.
Yo sacudí la cabeza. Incluso si pudiera, no lo haría. Había algo realmente mal en mi hermano.
—He leído que algunos hombres beben la leche de sus esposas, igual que los bebés —ofreció Jasper.
Él era tan aleatorio. No quería saber. Bueno, quería, pero no porque quisiera hacerlo. Solo me preguntaba si, cuando pudiéramos hacerlo, obtendría un trago de leche si jugaba con sus pezones. ¿Sería muy malo si lo hiciera? No lo sabía. Realmente necesitaba hablar con papá.
—Lo hacen. Realmente no es algo inusual —dijo papá—. Sin duda la he probado antes.
Jodido infierno. Más mierda que no quería saber. Mi hermano se iluminó e inmediatamente empezó a llenar a papá de preguntas. Por suerte, Chica Reed me llamó, así que corrí hacia arriba.
Ella estaba parada junto a la cuna, sonriendo. Me acerqué para ver lo que ella estaba mirando y todos los pensamientos sobre leche salieron de mi cabeza ante la visión ante mí. Dani estaba en su cuna y sí, demonios, ella definitivamente estaba sonriendo. Nadie podía decirme nada diferente. Por supuesto que ella estaba sonriendo, porque Rainbow estaba acostada al lado de ella, con sus patas envueltas alrededor del pequeño brazo de Dani, frotando su cabeza en su rostro.
—¿Tienes tu teléfono? —preguntó Chica Reed.
Lo saqué y comencé a filmar. Hacía eso mucho últimamente. Necesitaría conseguir un paquete de datos más grande ahora que tenía una bebé. Pero no había forma de que no filmara eso.
—Rainbow la ama —murmuré mientras miraba a mi hija moverse y sonreír.
—Por supuesto que lo hace. ¿Cómo podría no hacerlo? Ella es maravillosa.
No pasó mucho tiempo antes de que Pequeña asomara la cabeza.
—¿Es seguro entrar?
—Seguro. Tienes que ver esto —la invitó Chica Reed, haciendo gestos a todos.
Ellos entraron y todos estaban tan cautivados con la vista como nosotros. Todos tenían sus teléfonos sacando fotos y grabando.
—Tal vez si tenemos un bebé, Emmett Junior se convertiría en genial.
Rubia bufó.
—Seguro. Continúa diciéndote eso.
Nunca habría un gato tan genial como Rainbow. Mirarla amar a mi hija me hacía sentir calor por dentro. Mi esposa envolvió sus brazos a mi alrededor y la sonrisa en su rostro era deslumbrante. Y sabía que bebería su leche sin quejarme cuando finalmente pudiera poner mis manos y mi boca en ella otra vez. Nada que viniera de ella podría ser desagradable. No para mí.
