Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: Flor Carrizo

Beta: Yanina Barboza


Capítulo 49

—¿Por qué no podemos ir contigo?

Miré a Jasper, ni remotamente sorprendido porque él estuviese deprimido por no ir la sesión de fotos de Dani y mía.

—¿En serio? ¿Por qué demonios deberías ir?

No estaba seguro de por qué pregunté. Sabía la respuesta a eso. La revista de ESPN había ofrecido venir a nuestra casa, ellos querían mostrarnos en nuestro entorno o una mierda como esa, pero mi casa ya era un manicomio en ese momento sin las cámaras y los reporteros agregados a esa locura. Además no quería a mi familia mirando mientras posaba con mi hija. Eso sería jodidamente raro. Nunca iba a poder vivir en paz con Emmett. En realidad, él no necesitaba estar ahí para ver lo que pasaba.

—Porque será divertido. Y también soy un atleta.

Divertido mi trasero.

—Sí, pero tú no tienes un hijo, a menos que haya algo que no nos has dicho a todos. En ese caso, descansa en paz, porque Pequeña te matará.

Él se rio.

—Nope. Solo soy el tío de la pequeñita más linda del mundo.

No podía negar eso.

—Ella lo es. Y la verás cuando vuelvan. Ustedes irán a Nueva York de todos modos.

Él hizo una mueca.

—Las chicas quieren ir de compras.

No mierda.

—Entonces toma a Em, papá y Charlie y hagan algo más. Vean a los Yankees o alguna mierda. —No me importaba lo que ellos hicieran, mientras lo hicieran muy lejos de mí. En realidad estaba casi deseando ir a la sesión solo para tener algo de tiempo para nosotros.

Ellos se irían pronto. Seguía recordándome eso. No era que no disfrutara tenerlos aquí. Lo hacía, la mayor parte del tiempo. No había tenido que cambiar un pañal de Dani desde que mamá me forzó a soportar el pañal con caca. Jasper amaba jodidamente mostrar sus habilidades cambiando pañales, probablemente porque eso hacía que Pequeña suspirara y deseara un bebé para ellos. O tal vez porque él sabía que era mejor que yo en eso. Sí, yo odiaba eso. Chica Reed me recordaba que tendría mucha experiencia una vez que ellos se fueran y que sería mejor que él en poco tiempo. No estaba seguro si eso era una cosa buena o no. Era malditamente confuso.

—Supongo. Es difícil creer que nos iremos en dos días.

—Estarás tan jodidamente ocupado que no nos extrañarás. —Está bien, eso no era verdad—. Las prácticas comienzan pronto.

Él sonrió.

—Lo sé. Y no falta tanto para ti tampoco. ¿Estás esperándolo?

Otra cosa confusa en mi vida.

—Sí y no. Tengo ganas de que la temporada empiece. Vamos a patear algunos traseros. Pero odio la cantidad de tiempo que tendré que pasar separado de Chica Reed y Dani.

Él asintió.

—Sí, me imaginé que tendrías problemas con eso. Al menos solo estarán separados por unos pocos días a la vez en lugar de semanas como el año pasado.

Eso era verdad. Pero el año pasado no había un bebé en el medio, no completamente de todos modos. Ella ya estaba creciendo y cambiando casi cada día, eso parecía. Sabía que no podía estar con ella veinticuatro/siete, pero eso no significaba que no lo quisiera.

—Lo sé. Pero igual apesta.

Él se rio.

—Me imagino. Pero puedes ver los juegos lejos de casa como algo de tiempo para dormir.

Tuve que reír. Eso era verdad. Dani se despertaba constantemente. Sabía que ella tendría un horario en algún punto, los libros aseguraban que ese era el caso, pero no era lo suficientemente rápido para mí.

—Supongo. Y Bella tendrá a Dottie para que le haga compañía cuando me vaya. Aunque todavía las extrañaré.

Jasper sonrió.

—Hombre, has cambiado desde primer año.

Sí. Tal vez.

—Tú también has cambiado.

Él sacudió la cabeza.

—Solo en que ya no fumo, sí. Pero todavía sigo siendo el mismo amigo que siempre he sido. Tú estás prácticamente irreconocible. Digo eso como un cumplido.

—Gracias, creo. —Me miré en el espejo y pasé el peine a través de mi cabello otra vez.

Jasper sonrió.

—Pero no completamente. Eres el mismo en algunas cosas.

Sabía malditamente bien que él me estaba llamando vanidoso. Que mierda. Claramente lucía bien. Tan bien que una revista nacional nos quería a mi hija y a mí en sus páginas. Ellos tenían suerte de tenernos.

—Tengo que lucir bien. Me tomarán fotos.

Él se rio entre dientes.

—Sí, pero estoy seguro de que ellos te arreglarán una vez que llegues ahí. No necesitas arreglarte.

Sonreí. Perfecto.

—No pueden mejorar la perfección, Jasper.

—Uh-huh.

—Vamos. Me tienen que tomar algunas fotos.

Bajamos y encontramos a todos, como de costumbre, reunidos alrededor de Dani. Mamá la tenía y todos estaban murmurando por el hecho de que ella estaba usando su pequeño jersey con mi número en él. Tenía que admitirlo, eso era jodidamente lindo.

Chica Reed le había puesto una pequeña diadema azul en su cabello. Sí, mi hija me eclipsaría totalmente en la sesión de fotos y estaba absolutamente bien con eso.

—¡Edward! ¿No es adorable? —Mi mamá jodidamente le sonrió a Dani—. No puedo tener suficiente.

Todos los demás en la habitación estaban tomando fotos, incluyendo a Jasper, que corrió para unirse a la acción.

—Tienes tus propios paparazzi, pequeña.

La agarré de mi mamá y la sostuve hacia arriba. Sus grandes ojos azules se enfocaron en mí y podía jurar que sonrió.

—Eres jodidamente hermosa, Dani.

—¡Lenguaje! —me regañó mamá. Al menos ella no me golpeó porque estaba sosteniendo a Dani. Hmm, otra forma de usarla contra mi madre si ella se enojaba conmigo. Una victoria total.

—No es más que la verdad, Esme. —Papá asintió—. Ella es la más linda.

—¿Ves? Papá me da la razón.

—¿Alguien podría sacarme este gato loco?

Todos nos giramos hacia Charlie, quien estaba inclinándose hacia atrás mientras Rainbow trataba de llegar a su rostro. Ella iba por el bigote otra vez. Lo había hecho muchas veces desde que él estaba aquí, una vez que ella se relajó sobre los otros estando cerca de Dani.

Chica Reed se paró y levantó a Rainbow.

—No puedes sacarlo de su cara, chica tonta. Está pegado.

—La próxima vez que venga a visitarlos tendré que afeitarme —murmuró Charlie, poniéndose de pie.

—Tal vez sería lo mejor —le dije, jodidamente divertido porque parecía que Rainbow nunca se daría por vencida en sus intentos por obtener el mostacho. Ella era muy persistente.

—Deberíamos ir saliendo. ¿Estás seguro que no quieres que vayamos contigo? —Emmett me sonrió. Sí, él estaba disfrutando mucho esto.

—No, estamos bien. —Tuve que sonreírle a mi hija. Ella lucía jodidamente linda. Robaría el corazón de todos cuando vieran las fotos. Nadie podría reírse de mí cuando la vieran a ella.

—¿Estás lista para convertirte en una estrella, Dani? —Chica Reed besó la parte de atrás de su cabeza.

Dani soltó un pequeño gorgoteo.

—Tomaré eso como un sí. Vamos a hacerlo.

Ella sería una estrella. Mi estrella. Y parecía muy apropiado que su primera sesión de fotos, y con suerte la última si tenía que decir algo sobre eso, ayudaría a la caridad de Danny. Ella lo haría por su tocayo.

Xoxoxoxox

—¿Puedes creer que esta es la primera vez que estamos solos en casi tres semanas? —le pregunté a Chica Reed mientras hacíamos nuestro viaje hacia la ciudad.

Era nuestra primera salida familiar desde que habíamos llevado a Dani a casa. Ella nos había convertido en hogareños, además de todos nuestros visitantes. Por suerte, amábamos estar en casa. Y, la verdad, el montón de mierda que teníamos que llevar cuando la sacábamos era una locura. La pañalera estaba repleta probablemente con demasiadas cosas, pero Chica Reed quería tener todos los conjuntos más lindos con nosotros para la sesión.

—Lo sé—. Chica Reed deslizó su mano sobre la mía—. Me encanta tener a todos cerca, pero estoy lista para que se vayan.

—Solo dos días más, nena. —Charlie se iría con los demás. Solo mis padres se quedarían y sabía que tendrían que irse pronto. Al menos papá. Mamá tal vez se mudaría para siempre. No estaría ni un poco sorprendido.

Mi esposa sonrió.

—No me importa. Sí, está un poco loco ahora, pero la ayuda que hemos tenido seguro estuvo bien. Dudo que hubiésemos descansado tan bien como lo hemos hecho si no tuviéramos tanta ayuda. —Ella sonrió—. Probablemente tendrás que maquillarte un poco para cubrir las bolsas bajo tus ojos antes de que te tomen las fotos.

¡Ja! Como si alguna vez pudiera lucir mal.

—Por favor. No habrá maquillaje. Como le dije a Jasper, no puedes mejorar la perfección.

Chica Reed sonrió.

—Estoy contenta de que tu ego todavía esté intacto, Campeón. Ser padre no lo disminuyó para nada.

Por supuesto que no.

—¿Realmente piensas que eso es posible después de que me dijiste lo que te hace verme sosteniendo a Dani?

Cuando no obtuve una respuesta, miré a mi esposa.

Ella se mordió los labios.

—Tres semanas más.

Joder. Ella no tenía que decírmelo. Habíamos bromeado sobre que yo tacharía los días con una pequeña equis, pero en realidad estaba contando los días en mi cabeza.

—No puedo esperar, nena.

—Yo tampoco.

Algo en su tono me hizo mirarla otra vez.

—¿Qué quiere decir eso?

Ella se encogió de hombros.

—Nada. No puedo esperar para estar contigo otra vez.

Creía en ella, pero había algo más ahí.

—Suenas rara. Nerviosa o algo.

—No estoy nerviosa, solo…

Arqueé una ceja hacia ella.

—Es que… mi cuerpo no habrá vuelto completamente a la normalidad todavía, si es que alguna vez lo hace.

Ah. Debería haber sabido. Ella todavía estaba insegura por el peso que ganó durante el embarazo.

—Sabes que te deseaba cuando estabas embarazada de ocho meses de Dani, Chica Reed. Te quiero ahora. Justo como tú piensas que soy sexy cuando sostengo a nuestra hija, me siento de la misma forma sobre ti. Cuando la alimentas y la miras y ella te mira… es jodidamente hermoso.

Automáticamente hice una mueca cuando la palabra con J se me escapó. Mamá no dudaba en darnos un golpe cuando a alguno de nosotros se nos encapaba, incluido Jasper, que no era su hijo. Era un poco divertido. Ella nos estaba entrenando como si fuéramos perros de Pavlov o alguna mierda.

Chica Reed se rio.

—¿Te preparaste para el golpe?

—Mamá es letal, nena. No me delates.

Ella tocó mi mejilla.

—¿Después de lo que me dijiste? Nunca te delataría.

Sonreí.

—Lo decía en serio. Cada palabra. Si pudiera cogerte ahora mismo, lo haría. —Miré por el espejo retrovisor y vi el asiento para el auto de Dani—. Si nuestra hija no estuviese aquí.

—Sí, creo que nuestros días de saltar al asiento trasero para un rapidito terminaron.

Era difícil de pensar, cuando Dani hizo un pequeño sonido.

—Igual prefiero tomarme mi tiempo contigo.

Chica Reed tomó una respiración profunda.

—Tres semanas más.

Me reí mientras movía nuestras manos unidas sobre su muslo y la acariciaba con el pulgar.

—¿Quién está contando los días ahora?

Ella se estremeció bajo mi toque.

—Yo. Bueno, los dos.

Muy cierto.

—Esperemos que estas tres semanas pasen tan rápido como las últimas.

El tiempo en serio volaba. No podía creer que habíamos tenido a nuestra hija en casa durante tres semanas. Parecía que había nacido ayer. ¿Parpadearía y Dani habría crecido y se estaría yendo a la universidad? Odiaba ese maldito pensamiento.

—Es divertido. Quiero que pase rápido, pero también quiero aferrarme a cada segundo.

No por primera vez, me preguntaba si mi esposa era una lectora de mentes.

—Justo estaba imaginando que ella nos dejaba para ir a la universidad.

Chica Reed se rio.

—Eso es saltar muy adelante. Estamos muy lejos de eso, gracias a Dios.

—Sí, bueno, me conoces.

—Sí, lo hago, papi. Quieres que ella sea pequeña para siempre. Pero incluso cuando ella no sea tan pequeña, seguirá siendo tu pequeña.

Ella lo sería. Siempre.

—No sabes qué tan grande será, hasta que ella realmente está aquí.

—Lo sé. La amaba antes de que llegara, pero ahora es todo.

El asombro en la voz de mi esposa me hizo sonreír.

—Ella nos cambió.

—¡Lo dije! Nunca pensé que te vería conducir bajo el límite de velocidad.

Miré el velocímetro y sí, lo estaba haciendo. No lo había hecho conscientemente.

—Tengo que ser cuidadoso. Mi más preciada carga está a bordo.

Chica Reed apretó más mi mano.

—Amo cuánto la amas.

Llevé nuestras manos a mi cara y besé la de ella.

—Me refería a las dos.

—Lo sé. Tres semanas más.

Al menos ella ya no se sentía preocupada porque la viera desnuda. Como si ella pudiera ser otra cosa que perfecta ante mis ojos.

—Tres semanas más.

Xoxoxoxox

Llegamos a los estudios de ABC Sports y nos acompañaron a un camarín. Chica Reed sacó su teta y alimentó a Dani mientras esperábamos a la persona de vestuario.

—¿Edward Cullen?

Me giré hacia una mujer que estaba tapando la puerta y me estaba estudiando como si fuera un espécimen bajo un microscopio.

—Soy Tasha. Estoy aquí para arreglar tu cabello y maquillarte.

Joder. Odiaba esa mierda.

—No necesito ning…

—Seguro que no. Pero las luces emiten calor y pueden hacer que tu rostro esté brilloso. Nadie está diciendo que no eres hermoso. Ahora sienta tu lindo trasero y déjame trabajar.

—Pero…

—No me hagas forzarte.

Me senté antes de que lo intentara. Estaba bastante seguro de que podría con ella, pero era un poco intimidante. Tal vez podría hacer que firme para bloquear para mí. Chica Reed se rio mientras Tasha empezó a poner mierda en mi cara. ¿Eso era maquillaje? Jodido Jesucristo.

—¿Esas pestañas son las que Dios te dio?

¿Qué? Como si fuera a usar falsas.

Ella se echó a reír por la mirada en mi cara.

—Solo estaba hablando en voz alta. Puedo diferenciar las reales de las falsas. Es mi trabajo. Solo estaba diciendo que seguro Dios fue amable cuando te hizo.

No sabía qué hacer con eso. Mi esposa seguía riéndose mientras Tasha me hacía pasar por su versión de tortura. Estaba seguro de que ella podría patear traseros en el campo.

Finalmente terminó con el maquillaje y empezó a hacer alboroto con alguna otra mierda antes de ponerse a trabajar en mi cabello, que ya era tan perfecto como el resto de mí, muchas gracias.

—Suave como la seda. ¿Qué producto usas en tu cabello?

Sacudí la cabeza, no quería ir ahí, pero mi esposa no tenía esos escrúpulos.

—Se llama Kerastase Nutritive Bain Satin. Cuesta una pequeña fortuna, pero es lo que quiere usar.

¡Oye!

—¡Tú también lo usas, mujer!

Chica Reed solo me sonrió mientras cambiaba a Dani de un pecho al otro.

—Por supuesto que lo hago. Me gusta lo que le hace a tu cabello, así que ¿por qué no lo usaría en el mío? Además está ahí.

—¡Mujer inteligente! Está funcionando para los dos. De hecho, tu cabello tal vez es más lindo que el de él.

Bueno, esperaba que lo fuera. Mi cabello no era lindo. Era masculino, sexy y esas cosas.

—Y veo que la pequeña tiene el cabello de su papá. Tú no necesitas nada de trabajo, ¿no, hermosa? —Y Tasha estaba perdida, murmurándole a Dani—. Ella es adorable, en serio.

Chica Reed le sonrió.

—¡Gracias! Eso pensamos.

Tasha se rio.

—¡Y también los poderosos lo hacen! Han estado salivando por esta sesión de fotos desde que vieron la foto de estos dos juntos. Tienes que estar preparado para revivir esa, chico grande.

Joder. Lo sabía. Ellos me harían hacer la postura de papá sin camisa.

Ella palmeó mi pecho antes de dirigirse a la puerta.

—No hagas nada para arruinar mi trabajo o sacaré el rubor y el bronzer.

—Estaré bien.

Ella se fue tan rápido como había llegado.

Chica Reed me sonrió.

—Ella te asustó. Creo que nunca antes vi eso.

Me reí y me senté a su lado.

—Claro que lo has hecho. El último mes de tu embarazo, eras malditamente aterradora, nena.

Ella sacudió la cabeza.

—No quería serlo.

La besé y después besé la cabeza de Dani.

—Lo sé. Eran las hormonas. Demonios, nena, solo estoy agradecido de que fueras calmada antes de que esto pasara. ¿Puedes imaginarte a Rubia o Pequeña embarazada? Gracias a Dios que ellas están a kilómetros y kilómetros de distancia. Lo siento por mi hermano y Jasper. —Aunque en realidad ellos sabían qué esperar. Sabían en lo que se estaban metiendo con esas dos.

Chica Reed se rio.

—Emmett puede que no sobreviva.

—No tengo dudas en mi mente de que no lo hará, nena. Y seguro que no estaré allí para protegerlo. —Que se defendiera él mismo—. Hablando de proteger, ¿dónde estabas cuando Tasha me estaba torturando? Todo lo que hiciste fue reírte y darle información sobre mis productos para el cabello.

Mi esposa parpadeó hacia mí.

—Solo estaba dejando a una profesional hacer su trabajo. Además, ella estaba llena de cumplidos para ti. Pensé que te gustaba eso.

Tal vez si ella no hubiese estado llenando mi cara con mierdas.

—Rompiste tus votos, nena. Deberías haberme salvado. En lugar de eso me arrojaste a los lobos.

Ella se rio otra vez, entregándome a Dani y un pañito para vómito antes de acomodar su camisa. Puse a mi hija sobre mi hombro y la palmeé y froté como le gustaba. Y ella se acurrucó contra mí. Ella sabía que su papi la tenía y la ayudaría a eructar.

—No podía intervenir y detenerla cuando todo esto fue idea mía.

Fruncí el ceño hacia ella.

—Una enorme traición a tus votos. Tendrás que recompensarme por esto.

Ella sonrió y me besó rápidamente.

—Lo haré. En tres semanas más.

Tres semanas más. No podían pasar lo suficientemente rápido.

Xoxoxoxox

—¡Aquí está nuestra estrella! —El fotógrafo se dirigió hacia mí con una gran sonrisa en su rostro. Empecé a saludarlo, pero él se detuvo junto a mí y tocó la mejilla de Dani—. Hola, bonita. No puedo esperar para tomarte fotos.

Tuve que reírme. Si iba a ocupar el segundo lugar por alguien, estaba bien con que fuera por mi hija. Estaba empezando a acostumbrarme a eso estos días y ¿cómo podría importarme si todos los que la veían estaban completamente deslumbrados por lo linda que era?

—Hola. Soy Saxon. —Él desplazó su atención hacia mí—. Lo que haremos es que tomaré muchas fotos espontáneas mientras Kate te entrevista. Te diré que sostengas a tu pequeña de cierta forma, pero no te enfoques en mí. Si necesito que hagas algo, te lo haré saber. Solo relájate y sé tú mismo mientras hago mi trabajo.

Podía hacer eso.

—Está bien. —Moví a Dani así podía ver su cara—. ¿Tú estás bien con eso, bebé? No hagas alboroto o ensucies tu pañal mientras nos toman fotos. La cara de popo es tu cara menos atractiva.

Vi un flash por el rabillo del ojo, pero hice lo que me pidió y no miré en esa dirección.

Chica Reed se rio entre dientes y se acercó para arreglar el mameluco de Dani. La cámara seguía parpadeando.

—Veo que Saxon ya está trabajando. Soy Kate Garrison y te entrevistaré mientras él hace su magia.

Giré y me encontré con una sonriente rubia rojiza. Como yo, estaba vestida casualmente con jeans y una camisa.

—Es un placer conocerte. Soy Edward, esta es mi esposa, Bella, y esta es Dani.

Chica Reed dijo hola y le dio la mano.

—Son una hermosa familia —dijo Kate con una sonrisa.

—Mi cámara los ama —acordó Saxon.

Le di una sonrisa a Chica Reed y ella solo se encogió de hombros.

—Por supuesto que lo hace. Ustedes dos son hermosos.

—Todos ustedes lo son —dijo Saxon, tomando más fotos.

Le arqueé una ceja a mi esposa.

—Te lo dije. —Me giré hacia Saxon—. Oye, ¿tal vez podrías tomarnos algunas fotos a los tres entre los cambios de ropa y esas cosas? Quiero algunas fotos para nuestra casa. Te pagaré.

Él sonrió e hizo un gesto con la mano.

—No hay problema. Les tomaré unas buenas.

Bien. Chica Reed rodó los ojos, pero no discutiría conmigo. Necesitábamos nuestra primera foto familiar hecha profesionalmente. Estaba determinado a obtener una buena.

Kate prendió la grabadora y empezó a grabar.

—Empecemos. ¿Cómo es, ser un papá nuevo?

Cristo. Como si pudiera ponerlo en palabras. Miré a Chica Reed y ella me dio una sonrisa alentadora. Está bien, podía hacer esto.

—Es emocionante, agotador y estimulante.

Kate se rio.

—Dime sobre eso.

—Bueno, ella duerme mucho, pero no tanto de noche, que es cuando quiero que lo haga. Eso lleva al agotamiento que mencioné. Pero tampoco quiero que duerma tanto, porque tenerla mirándome me hace sentir bien. Ella me sonríe, aunque todos dicen que es demasiado pronto para que haga eso, y eso significa todo. Es la cosa más importante que alguna vez he hecho.

Saxon me pidió que me sentara y girara a Dani para que mirara a la cámara, así que lo hice, sabiendo que nos estaba sacando fotos con nuestros números siete iguales. No pude evitar sonreír ante la imagen y la sonrisa de Chica Reed no podía ser más grande.

—Hablando de lo importante… Eres la persona más importante en tu equipo de fútbol. ¿Cómo se compara la paternidad con el fútbol?

Empecé a reírme de eso, pero cuando lo pensé, me di cuenta de que había algunas similitudes.

—Cuando estoy en el campo, tengo que estar preparado para todo. Hago eso ahora también, con Dani.

—¿Cómo? —preguntó Kate.

—Bueno, siempre estoy pensando en los y sí. ¿Qué pasa si ella se ahoga? ¿Qué si ella tiene fiebre? ¿Qué pasa si mi mamá la secuestra y se la lleva a Florida cuando se vaya a casa? Trato de anticiparme a cada pequeña cosa, así si pasan, puedo lidiar con ellas.

—Así que estás preparado para los imprevistos todos el tiempo.

—Exactamente. Y mi equipo depende de que yo tome la decisión correcta, que no deje caer el balón. Quiero que Dani dependa de mí también. No quiero dejar caer a mi equipo y, claramente, no quiero dejarla caer a ella.

Kate sonrió.

—Creo que alguien tan determinado como tú a hacerlo bien, lo hará.

Sonreí cuando Dani gorgoteó.

—Eso planeo.

Llegó el primer cambio de ropa y ellos me dejaron con mis jeans pero me dieron una camiseta de algodón blanca. Dani usó lo mismo y posamos en una cama, ella apoyada en una almohada pero envuelta en mi brazo y yo sonriéndole, mientras ella me miraba con sus enormes ojos azules. Ella lo manejó como una campeona, solo llorando un par de veces cuando un ruido fuerte la asustaba o el flash la sorprendía.

Kate me preguntó sobre mis miedos, mis esperanzas para Dani, todo ese tipo de mierdas. Las respondí todas. Sonreí y me aburrí en la parte sin camisa, donde estaba acostado sobre la cama con Dani solo en pañal sobre mi pecho. Ella se durmió durante esa parte y acaricié su cabello suave.

Cuando Saxon terminó con esa parte de la sesión, él guió a Chica Reed a la cama con nosotros. Ella se acostó a mi lado, con su cabeza en mi hombro y los dos miramos a nuestra hija dormida. Por los sonidos que Saxon estaba haciendo, sabía que él tenía la ganadora. Aunque las que tomó de nosotros tres con los jersey también serían épicas. Bueno, teníamos un montón de paredes.

Para las últimas fotos me vestí con un traje negro y corbata roja, por razones que no conocía, y a Dani en un vestido rojo con volantes y una diadema roja con una flor alrededor de su cabeza. Tenía que admitir que se veía jodidamente hermosa, y ella estaba usando unos pequeños zapatos negros brillantes que tenían a Chica Reed chillando de alegría.

—¡Lucen como si fuesen a salir en una cita! —Chica Reed aplaudió. Ella había estado tomando sus propias fotos con su teléfono y había mandado esa mierda a mi mamá y a todo el mundo. Por supuesto que ella sacó más cuando nos vio arreglados.

—Ese es el punto. —Saxon empezó a trabajar, pidiéndome que me pusiera de ciertas formas, terminando con la frente de Dani tocando mi cuello, acurrucada contra mí—. Perfecto.

—Sí, lo es. —Chica Reed me dio un beso antes de tomar a Dani para alimentarla una vez más antes de ir a casa.

Me aflojé la corbata y busqué a Kate para asegurarme que habíamos terminado y podíamos ir a casa. Habían sido pocas horas, pero estaba listo para salir de ahí.

—¿Terminamos?

Ella sonrió.

—Sí. Tengo que decirte que esta fue por mucho una de mis entrevistas preferidas. Dani es una bebé muy buena.

Sonreí.

—Lo es. Obviamente heredó el carácter de su madre. Gracias a Dios por eso.

Kate se rio.

—¿Eras un demonio, eh?

—Según mi madre, aunque nadie era peor que mi hermano. Tengo suerte de que me haya tenido después de lidiar con él por un par de años.

Ella sonrió.

—¿Están planeando tener más?

Sin ninguna duda.

—Sí, pero no por un par de años. Queremos tener algo de tiempo de calidad con Dani antes de agrandar la familia.

—Eso suena bien. —Kate miró alrededor—. Sabes, antes de llegar aquí, estaba pensando si intentaría algún movimiento contigo o si tú harías alguno conmigo.

¿Qué? Al diablo con eso. Inmediatamente di un paso atrás.

—Escucha…

Ella negó con la cabeza.

—No te preocupes. No estoy coqueteando contigo.

Joder gracias.

—Sé que eres un esposo y padre nuevo, por supuesto, pero eso no detiene a algunos hombres. —Ella se encogió de hombros—. No juzgo. Pero en el instante en que vi la forma en que mirabas a tu esposa, supe que no habría coqueteo de ningún tipo. Y, para ser honesta, atractivo como eres, estoy contenta. Ustedes me dan fe de que el amor es real.

—Gracias. —Mi esposa entró con nuestra hija y me sonrió, y sí, entendí lo que ella estaba diciendo. Las posibilidades podrían estar en contra de muchas personas de nuestra edad, pero no contra nosotros. Habíamos apostado y ganado. Por supuesto que lo hicimos. Éramos Cullen.