Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: Flor Carrizo

Beta: Melina Aragón


Capítulo 50

Finalmente estaba aquí. Meses de planeación nos habían llevado a este momento. No pude evitar sonreír cuando entré en el campo. Lo habíamos dividido en secciones. Los chicos serios que pagaban y que se estaban entrenando para jugar en la liga y en la escuela empezarían con el equipo técnico. Los chicos que estaban ahí para divertirse empezarían con los jugadores. Yo estaría rotando entre las dos secciones, asegurándome de que todos pudieran jugar conmigo.

Estaba emocionado porque el equipo nos había apoyado, dejándonos usar las instalaciones y a los entrenadores gratis para la caridad. Necesitábamos la ayuda. Algunos chicos habían venido de muy lejos, desde California. Ya había una lista de espera para el año siguiente. Y probablemente tendríamos varios campamentos el año próximo en lugar de solo uno. Las entrevistas que había dado promocionando el campamento definitivamente habían funcionado.

Incluso había hablado de eso en mi sesión de fotos con Dani. La revista había salido dos semanas después de que hicimos las fotos y, sí, había sido la revista más vendida que no era por una cuestión corporal. Por supuesto, estaba bastante seguro que mi mamá compró la mitad de las copias para ella. Probablemente se la daría a cada persona que conociera hasta que Dani se graduara de la universidad. Decir que las fotos habían quedado bien sería quedarse corto.

Ellos pusieron en la portada una foto en la que Dani dormía sobre mi pecho desnudo, yo jugaba con la diadema en su cabello mientras le sonreía. No había posado para esa foto, solo la había estado mirando y eso había sido todo. Era una foto maravillosa, de eso estaba seguro. Todas ellas lo eran. Mis favoritas eran en las que estábamos los tres, y una de ellas había terminado en la revista, para el disgusto de Chica Reed. Y las fotos que había tomado solo para nosotros eran fantásticas. Teníamos fotos en casi todas las habitaciones.

—¡Oye, Edward!

Miré hacia donde Alec estaba parado con algunos chicos y padres. Era hora. Troté hacia el grupo y les sonreí. El chico del medio tenía la cabeza afeitada. Sentí una pequeña punzada, pensando en Danny. Él habría sido el primero en aparecer aquí si hubiese estado vivo. Hice lo mejor para evitar la tristeza. No había lugar para eso aquí.

—Estos son Tevin, Jesse y Aron. Chicos, este es Edward.

Estrechamos las manos.

—Claramente todos están aquí para jugar. ¿Cuál es su posición?

Tevin dio un paso al frente.

—Soy un esquinero.

El chico ya era alto y no podía ser mucho mayor que diez u once.

—Bien. Prince debe estar aquí pronto. Él puede mostrarte algunas cosas.

—¡Sí! —Tevin se entusiasmó por eso.

Aron alzó su mano.

—Yo soy un receptor.

—Tú estás conmigo, hombre. —Sammy se acercó y me golpeó en el hombro—. Paul está viniendo.

—Excelente. ¿Y tú? —le pregunté a Jesse.

—Quiero ser un quarterback, como tú —murmuró en voz baja.

Noté que él miró a los otros chicos, como si esperaba que ellos se rieran de él o lo cuestionaran, pero esa mierda no pasaría aquí. El respeto por los compañeros de equipo era la regla número uno.

—Genial. Entonces estarás conmigo. El entrenador Taylor también estará aquí. Él es el entrenador de mi posición y te enseñará cómo leer las defensas. ¿Suena bien?

Él sonrió tímidamente.

—Sí.

—Vamos, chicos. Les mostraré el vestuario, donde podrán poner sus cosas. —Alec reunió a los chicos.

—Esto será divertido —dijo Sammy, inclinándose para estirar las piernas—. Y nos pondrá en forma antes del campamento de entrenamiento.

Bufé ante eso.

—Algunos de nosotros no estamos fuera de forma.

—No, mierda. Supongo que cuando estás posando sin camiseta para una revista nacional, no puedes dejarte ir. —Él se estaba riendo mucho, pero todavía se las arregló para agarrar el balón que le tiré a la cabeza.

—Solo estás celoso —dije, agarrando el balón que me regresó.

—Lo estoy. Pero ese seré yo en un año o dos.

Alcé una ceja ante esa declaración.

—Oh, ¿en serio? ¿Tienes algunas noticias?

Él sonrió.

—Todavía no, pero estoy pensando en pedirle matrimonio a Emily en Navidad. Será un año después de conocernos. Si estamos tan locos el uno por el otro entonces como lo estamos ahora… ¿por qué no?

Me reí.

—¿Me estás preguntando? Le dije a Chica Reed que nos casaríamos dos meses después de conocernos. Esperé un poco para proponérselo, pero eso fue porque quería esperar el reclutamiento. Fue un trato hecho antes de eso.

—¿Así que no crees que debería esperar? —preguntó.

¿Qué sabía yo?

—Debes hacerlo cuando quieras hacerlo, hombre. Si lo haces mañana o en un año, lo que sea.

—No todos podemos ser tan rápidos como Colin.

Me reí.

—Mierda no.

Un mes después de su primer beso, Colin llamó para preguntar si Chica Reed y yo podíamos encontrarnos con él y Kim en el juzgado. Ellos tuvieron una boda rápida con solo nosotros dos y Dani como sus testigos. Kim estaría lista para parir en estos días. Colin vendría a ayudar con el campamento, pero su teléfono estaría con él todo el tiempo.

—Él está emocionado por ser papá. —Estaba impresionado por cuán emocionado estaba por tener una familia instantánea. Él no estaba ni remotamente molesto por no estar biológicamente relacionado con el bebé.

—Un padre es más que el hombre que dona el esperma. No hice esa parte. Cualquier idiota puede hacer eso. Pero yo seré el que estará ahí para enseñarle a leer, a escribir, a jugar fútbol, a afeitarse, a manejar… Esa es la parte que realmente importa, Edward.

Y lo era. No podía imaginar lo que el idiota con el que Kim salió antes estaba pensando, alejándose de su hijo. No cambiaría a Dani por nada en el mundo, ni siquiera por ganar una docena de Súper Tazón. Todavía estaba ansioso porque ella estuviera aquí. Chica Reed había prometido traerla antes de que el campamento terminara por el día. Ella no estaba lista para un día de ocho horas en este momento, pero todavía no podía esperar para verla.

Nada en el mundo se comparaba con la sonrisa brillante que ella me daba cuando me veía. Sí, era lindo cuando sus labios se retorcían cuando solo tenía una semana, pero ahora ella realmente me sonreía. Era la mejor cosa del mundo. Era difícil de creer que ella ya tuviese dos meses. ¿Dónde se había ido el tiempo?

—Bueno, por supuesto que está emocionado por ser papá. Todos vimos lo mucho que lo amas. —Sammy se rio—. Y cuán fácil lo haces lucir.

No era para nada fácil. Me cuestionaba mierda todo el tiempo. Pero valía la pena.

—Es lo mejor que he hecho.

—Sí. —Sammy hizo una mueca y luego asintió—. ¿Crees que podrías ir conmigo a una joyería después del campamento algún día esta semana?

No pude evitar sonreír. Chica Reed estaría encantada de tener a dos de sus amigas más cercanas casadas con dos de mis compañeros de equipo.

—Sí. Solo avísame.

—Seguro. —Su sonrisa se amplió—. Ahí viene.

—¡Edward!

Me giré hacia la voz emocionada y me agaché con los brazos abiertos ampliamente mientras Chelsea se lanzaba hacia ellos.

—¡Chels! ¡Lo hiciste! —La había extrañado. Las cosas habían estado frenéticas después de que Dani nació, con nuestra casa llena de gente y después la escuela terminó, y ella y sus padres se habían ido a visitar a sus abuelos. Ellos habían hecho el viaje por carretera porque Chelsea se había negado a dejar atrás a los gatos y ellos necesitaban un tiempo lejos. Lo entendía. Pero la había extrañado.

—¡Por supuesto! Tenía que estar aquí. Soy tu mejor bloqueadora y tu consultora especial.

Me reí y le di un apretón.

—Lo eres. ¿Estás lista para patear algunos traseros hoy?

—Claro. Mamá y papá dicen hola. Ellos vendrán antes de que termine.

Bien. Esperaba que ellos vieran un poco del campamento y lo que estábamos haciendo. Aunque sabía que sería difícil para ellos.

—¿Cómo están los gatitos? ¿Se portaron bien en el viaje?

Chelsea se rio.

—Renny gritó mucho al principio, pero al final se acostumbró. Eli durmió la mayor parte del tiempo.

Sonreí.

—Eso es lo que los gatos hacen en el auto, a menos que seas Rainbow. —Ella no dormía. Ella miraba todo desde su lugar en mi hombro o desde el regazo de Chica Reed.

—Extraño a Rainbow y los gatitos también. ¿Podemos ir a verla otra vez?

Revolví su cabello, que ya había crecido. Le llegaba justo sobre sus hombros.

—Por supuesto. Ella amaría jugar con ustedes. —Bueno, con Chelsea al menos. Ella toleraba a los otros dos, pero estaba seguro de que estaría más feliz si los dejaban atrás—. Tendremos un picnic o algo la próxima semana o la otra.

—Suena bien. ¡Hola, Sammy!

—¡Hola, enana! Veo que me recuerdas.

Chelsea sonrió.

—Te recuerdo. Solo quería hablar con Edward primero. Él es mi amigo.

Le sonreí a Sammy.

—Sí. Soy su amigo.

—¡Me mentiste! Pensé que también éramos amigos. Supongo que solo lloraré… —Él se interrumpió con una risa cuando ella lo tacleó. Él se cayó con un fuerte oof.

—¡Eso chica! —Colin llegó y le dio una mano a Chelsea para ayudarla a levantarse—. Estoy contento de ver que tu juego sucio no se ha ido.

—No es sucio. Tuve que taclearlo antes de que se fuera. Él también es mi amigo. Es que Edward es mi mejor amigo. Bueno, aquí de todos modos.

Antes de que pudiera sentirme muy importante por sus palabras, ella tuvo que agregar eso y desinflar mi ego. Me reí.

—Tú sabes cómo ponerme en mi lugar, Chelsea. Tendré que mantenerte alejada de mi hija. No puedo permitir que ella aprenda como tratarme así.

—¡De ninguna manera! ¡Quiero conocer a Dani! Ella es realmente linda. Me gustaron las fotos que me enviaste.

—Me alegra que te gustaran. Y ella es linda. Estará aquí más tarde, podrás conocerla entonces.

—Está bien. —Ella miró alrededor—. Así que, ¿cuándo jugaremos? Quiero bloquear a alguien.

—Creo que ya eres buena en el bloqueo. Deberíamos ponerte en la línea de defensa —dijo Sammy, levantándose y frotándose su trasero.

—En serio, ella es más sucia que Suh; podría jugar bien en su posición — acordó Colin.

—Quiero hacer las dos. Puedo taclear y derribar a los que traten de agarrar a Edward. Soy buena en eso.

Tuve que sonreír ante su declaración orgullosa.

—Lo eres, Chels. Te usaremos para demostrar algunos ejercicios de tacleo. ¿Ves esa cosa grande y roja de ahí? —Apunté el muñeco de tacleo—. Tú golpea eso tan fuerte como puedas y…

Ella se había ido antes de que pudiera terminar la oración.

—¡No quise decir ahora! —la llamé, riendo cuando ella golpeó el muñeco, apenas moviéndolo—. Oh, bueno.

—Déjala. Se está divirtiendo. —Colin sonrió mientras veía a Chelsea taclear el muñeco otra vez—. Es bueno verlo.

—Sí, realmente lo está haciendo. —Me reí mientras Chelsea hacía un tipo de baile loco moviendo el trasero después de que movió la máquina un poco más—. Hablando de divertirse, ¿estás listo?

Colin tragó pero asintió.

—Estoy asustado hasta la muerte, pero emocionado al mismo tiempo. Kim tiene órdenes estrictas no solo de llamarme a mí, sino también a ti, Bella, Sammy, Brady y a todos los que puedan estar aquí si es hora. Probablemente miraré mi teléfono cada dos minutos.

No podía culparlo. Nosotros no habíamos planeado tener a Dani, obviamente, pero el momento no podría haber sido mejor. Me hubiese vuelto loco si hubiese pasado durante la temporada y yo hubiese estado de viaje o algo.

—Al menos él llegará antes de que empiece la temporada.

—Hablando de eso. Odiaría perderme un juego, pero lo haría sin dudar si él llegara durante uno.

Sí. Apestaría, pero la elección era fácil. Si Chica Reed y yo tuviéramos un bebé durante la temporada, estaría ahí. Sin importar cuando fuera.

—¿Cómo es? —preguntó, luciendo nervioso.

—Bueno, es aterrador al principio, pero después el proceso lleva tanto tiempo que tiendes a calmarte. Todavía estaba nervioso, pero me concentré en mantener a Bella cómoda y ocupada. Un montón de cosas pueden pasar en trece horas.

—Trece —gruñó—. Dios, espero que no lleve tanto tiempo. Me volveré loco.

—Nah. Solo recuerda llevar libros, juegos, tu teléfono y cargadores, música… mierda con la que pasar el tiempo. Lleva tu libro de jugadas —sugerí, porque ¿por qué no? Él debería estudiar mientras estaba esperando.

—Buena idea. Kim tiene su maleta preparada, pero no había pensado en poner algo ahí para mí. Lo haré cuando llegue a casa.

—Faltan dos semanas, a menos que se adelante como mi Dani. —Sonreí. Chica Reed decía que fueron mis genes los que hicieron que Dani se adelantara. A mí me gustaba llegar temprano a las cosas. Además no era como si a ella le importara. Estábamos felices porque llegó cuando lo hizo, aunque entré un poco en pánico al principio porque estábamos solos. Aunque debería haber sabido que mi mamá movería cielo y tierra para llegar a nosotros cuando lo supiera.

—Estoy listo. Creo.

Me reí.

—Sí. Una cosa que aprendí es que nunca estás listo para todo. Pero estarás bien. Amas a Kim y al bebé. Eso es lo más importante.

—Sí. Estarás bien, hombre —le aseguró Sammy.

—Chicos, ¿se quedarán ahí parados todo el día hablando como un montón de chicas o haremos esto?

El hecho de que fuese una chica la que estaba preguntando eso nos hizo estallar en carcajadas.

—Perdón, Chels. No queremos perder tiempo hablando de sentimientos cuando deberíamos estar jugando fútbol. —Sacudí la cabeza—. ¿En qué estábamos pensando?

Ella tenía sus manos en sus caderas y me frunció el ceño.

—Vine a jugar.

—Hagámoslo entonces.

Xoxoxoxoxox

Todo estaba saliendo exactamente como había planeado cuando me imaginé el Campamento de El Sueño de Danny. Chicos, jugadores y entrenadores por todos lados, haciendo ejercicios. Teníamos varios chicos que estaban saliendo de los tratamientos contra el cáncer, así como algunos que tenían Síndrome de Down, e incluso un pequeño en silla de ruedas.

Lo puse como bloqueador, enfrente de Chelsea. Ella me sonrió, asintiendo hacia mí sin que yo dijera nada y ella corrió ligeramente hacia su silla, dejando que sus brazos la pararan antes de caer.

—¡Buen bloqueo, Jimmy! —grité.

Él alzó su puño mientras el corredor iba hacia la zona final.

—Buena técnica —le dijo el entrenador Ranier, nuestro entrenador de la línea ofensiva—. Sigue bloqueando así hacia arriba, así ella no tendrá una ventaja sobre ti.

Miré mientras ellos preparaban el próximo partido.

—¿Señor Cullen?

Me giré y estreché la mano del hombre que sostenía la suya hacia mí.

—Soy el padre de Jimmy.

Sonreí.

—Es un gran chico. Y, por favor, llámame Edward.

—Sí, lo es. Soy Mike Haynes. —Él suspiró—. Solo quería agradecerle por dejarlo participar. Significa el mundo para él. Para nosotros. Él juega en algunas ligas especiales, pero jugar con chicos que no están en silla de ruedas y con todos ustedes, bueno, es asombroso. Estaba muy emocionado por venir hoy y está pasando el mejor momento de su vida ahí.

Y eso, justo ahí, era exactamente lo que quería cuando se trataba de este campamento: que todos pudieran participar y que sean tratados iguales.

—Él está haciendo un trabajo genial. —Sonreí mientras él dirigía su silla hacia el camino del corredor que se aproximaba, siendo el defensor ahora—. Creo que él no dejó de sonreír desde que llegó aquí.

—No lo hizo. Estaba preocupado de que pasara la mayor parte del tiempo en el banquillo, pero ha estado justo ahí desde que comenzaron.

—Eso es lo que queremos.

Miré mientras el quarterback a mi derecha completaba un pase largo para un touchdown hacia el esquinero en la zona de anotación improvisada. Sammy gritó con entusiasmo cuando el chico al que le había estado enseñando saltó en la esquina y apoyó los pies en la zona.

—¡Perfecto! Eso es exactamente lo que te mostré, Cody. Gran trabajo.

Mike sonrió.

—Luce como si ustedes tuvieran algunos jugadores potenciales, también.

—Los tenemos. Ese quarterback tiene un gran brazo. Haré algo de trabajo uno a uno con él en un rato, tan pronto como este partido termine.

—Bueno, sé que tienes mucho que hacer. Solo quería agradecerte. No tengo dudas de que vendremos a este campamento siempre que lo hagan.

Estreché su mano otra vez.

—Eso sería fantástico. Tendremos algo de información de la inscripción del año que viene. Definitivamente expandiremos el programa. Será grandioso.

—No tengo dudas. Y si necesitan voluntarios, házmelo saber. Me encantaría ayudar, de la forma que pueda.

Lo miré. Era muy alto y fornido.

—¿Jugabas?

Él asintió.

—Un poco en la escuela secundaria.

—¿Ustedes se registraron con Alec cuando llegaron? —Alec estaba a cargo de la lista de participantes.

—Sí.

—Dale a él tus datos para contactarte. Estaríamos contentos de tenerte.

Él sonrió.

—Parece que hoy se cumplieron más que los sueños de mi hijo. Gracias.

Él se dirigió hacia donde Alec estaba ocupado preparando bebidas y bocadillos. Sus palabras resonaron en mi cabeza. Hacer realidad los sueños. De eso se trataba esto.

—Espero que estés mirando desde ahí arriba, Danny, y que esto sea todo lo que habrías querido si estuvieras aquí. Desearía que estuvieras.

—Él está. —Unos brazos se envolvieron a mi alrededor desde atrás—. Esto es absolutamente fantástico, Edward. Lo que estás haciendo aquí es algo maravilloso.

Sonreí. Mi esposa estaba aquí, su sincronización impecable como siempre. Me giré en sus brazos y la acerqué hacia mí.

—Hola, nena.

—Hola, Campeón. —Ella se estiró y pasó sus dedos por mi cabello, sus ojos me estudiaban—. ¿Estás bien?

—Estoy bien. Solo estaba teniendo un momento.

—Lo sé. Pero él está aquí. Está en cada sonrisa en cada cara, en cada pase completado y en cada tacleo. Estás manteniendo viva su memoria de la mejor manera. —Ella se rio cuando Dani dejó escapar un pequeño gorgoteo desde su cochecito—. Está bien, de la segunda mejor manera. Ella es la primera.

No había duda en el mundo de que ella lo era. Besé a Chica Reed sonoramente antes de inclinarme para levantar a nuestra hija.

—Tú eres la mejor, ¿no, Dani?

Ella me respondió con una sonrisa, claramente de acuerdo conmigo. La apoyé contra mi pecho, besando el tope de su cabeza, donde ella tenía una diadema violeta hoy.

—Tu mamá no deja tu cabello tranquilo, ¿no, Dani? —Sonreí cuando Chica Reed se acercó y tiró de mi cabello—. Sé lo que se siente, bebé. Te dije que tu cabello sería la envidia de todas las mujeres y ya lo es.

Chica Reed se rio entre dientes.

—Sí, bueno, después de que la revista salió, enviaron un montón de diademas a la oficina de Los Gigantes, algunas de compañías esperando que ella las usara. Es una especie de modelo para diademas de bebé o algo.

Apreté a Dani contra mí más fuerte.

—No bromees sobre eso, nena. Ella no modelará.

Chica Reed solo rodó los ojos.

—Ella será lo que ella quiera, Campeón. Este no es el lugar para aplastar sueños.

Está bien, ella tenía un punto. Pero igual. No modelar. Esa era la puerta para que ella me abandonara. De ninguna manera.

—¡Edward! ¡Edward! —Me giré hacia la voz emocionada de Chelsea que se acercaba—. Quiero conocerla.

Me reí y me agaché, sosteniendo a Dani más cerca del nivel de Chelsea.

—Está bien, señorita impaciente. Dani, esta es Chelsea. Ella será una buena amiga para ti y te enseñará cosas que las chicas deben saber. Chelsea, esta es mi hija, Dani.

—Hola, Dani. —Chelsea se acercó y tocó su cara suavemente—. Tienes el mejor nombre del mundo. No olvides eso. —Vi algunas lágrimas en sus grandes ojos azules, pero ella rápidamente las alejó.

—No la dejaremos —le prometí—. No entre tú, Bella y yo.

—Bien. —Chelsea sonrió—. Ella es realmente hermosa.

—Eso creemos. —Chica Reed se inclinó y le dio un abrazo a Chelsea—. Hola, dulzura. Es bueno verte.

—¡A ti también! Edward dijo que haríamos un picnic o algo así la próxima semana, si está bien.

—Por supuesto que sí. No puedo esperar para ver a Renny y Eli otra vez. Apuesto que ellos están grandes.

Chelsea asintió.

—Mamá dijo que ellos están creciendo como mala hierba. Estarán tan grandes como Rainbow pronto. Tal vez sean más grandes que ella y la derribarán.

Chica Reed se rio.

—Lo dudo, pero ellos pueden tratar.

Tuve que unirme. No había forma en el infierno de que Rainbow dejara que nadie la derribara, no dos gatos.

—Ella disfrutaría el desafío.

—Hablando de desafíos, ¿te estás divirtiendo allá? —preguntó Chica Reed, quitando el cabello de Chelsea de sus ojos.

—¡Lo estoy haciendo! Hice algunos touchdown, algunos bloqueos y ayudé a que anotáramos algunas veces.

—Ella lo hizo. Chelsea todavía es la mejor bloqueadora. —No pude evitar estar orgulloso de ese hecho. Ella pateaba traseros.

—Por supuesto que lo soy. —Ella miró alrededor antes de bajar la voz—. Las otras chicas no son muy buenas.

Tuve que aguantarme la risa. Ella tenía razón, ella era mejor que todas excepto una chica, Janey, que estaba jugando con uno de los grupos avanzados. Ella estaba en Pee Wee con sus hermanos y podía aguantarlo.

—Bueno, la mayoría de ellas son nuevas en el juego. Pero tú puedes ayudarme a enseñarles, ¿verdad?

—Supongo. —Ella se encogió de hombros—. Aunque me gusta ser la mejor.

Buen punto.

—Pero para ser la mejor tienes que vencer a los mejores. Así que tienes que ayudarlos y después puedes vencerlos.

Ella pensó en eso por un minuto antes de asentir.

—Está bien, haré eso. ¡Adiós, Bella! Adiós, Dani. —Se detuvo—. ¿Puedo darle un abrazo?

—Seguro, pero tienes que ser gentil. Ella es muy frágil todavía. —Sostuve a Dani hacia afuera y Chelsea envolvió sus brazos entre los míos, muy suavemente—. Perfecto.

—Seremos amigas —dijo Chelsea, dándole un pequeño beso en la frente—. Está bien, me iré a jugar ahora.

Le sonreí.

—Estaré ahí.

Ella se fue corriendo y yo me giré hacia mi esposa.

—¿Te quedarás un rato?

—Sí, estaremos aquí. Dani quiere ver a su papi entrenándolos. Y yo quiero ver a mi sexy esposo.

Le sonreí. Habíamos conseguido luz verde para reanudar el sexo dos semanas atrás y, aunque no éramos tan activos como antes de la bebé, todavía lo hacíamos bastante bien. Gracias a las niñeras que se ocupaban del ocasional cambio nocturno. Aunque Dani me había interrumpido más de una vez. Tuvimos un par de charlas sobre eso, pero no había llegado a nada además de hacer reír a Chica Reed.

—Disfruta el espectáculo, nena.

La besé y después besé la frente de Dani.

—Sé una buena niña, Dani. Papi volverá enseguida.

Se la devolví a Chica Reed y después volví con mi equipo. Era hora de jugar.

Xoxoxoxoxox

—¡Eso fue tan increíble! Soy la mejor bloqueadora, ¿no? —Chelsea saltaba a mi alrededor mientras hacía mi camino entre los padres, entrenadores y chicos. El lugar era una casa de locos mientras terminábamos por el día. Pero de una forma buena. Todos habían tenido buenos momentos y habían participado. Ya estaba esperando que fuera mañana.

Me incliné hacia abajo y la miré a los ojos.

—No le digas a nadie que lo dije, pero sí, lo fuiste.

Su sonrisa creció antes de envolver sus brazos a mi alrededor.

—¡Gracias, Edward! En serio lo pasé muy bien. No puedo esperar para mañana. Derribaré a Jermaine.

Tuve que reírme porque su objetivo era uno de los jugadores más importantes del campamento. Si alguien podía derribarlo, sería ella. Ella encontraría una manera.

Despeiné su cabello.

—Tómatelo con tranquilidad, chica. Él quiere jugar profesionalmente un día y tiene las habilidades para hacerlo.

Ella ladeó la cabeza.

—Si él quiere jugar contra ustedes, tiene que estar listo para los golpes fuertes, ¿no?

No podía negar su lógica. Pero todavía tendría que mantener un ojo en ella mañana. No quería que se lastimara o a él.

Tomé su mano e hicimos nuestro camino hacia el banco, donde estaba Chica Reed sentada con Dani.

—¡Bella! ¿Me viste jugar?

Mi esposa le sonrió.

—Por supuesto que lo hice, Chelsea. ¡Eras una de las mejores ahí! Sabía que derribarías a todos esos chicos.

—¡Lo hice! Y no pateé a nadie, incluso aunque algunos de ellos necesitaban patadas.

Me reí. Tuvimos una charla sobre deportividad antes del partido. Al menos ella lo había tomado en serio.

—Es bueno que no hayas pateado a nadie. Los pateadores no son muy queridos en los equipos de fútbol, excepto cuando anotan para ganar el juego —le dije.

—No quiero ser la pateadora vieja y aburrida. Ellos no taclean.

Eso era verdad. En las raras ocasiones que lo hacían, usualmente no era algo lindo.

—Ella es todo sobre taclear, ¿no, Chels?

Me giré hacia la voz detrás de mí y sonreí mientras Chelsea se lanzaba a los brazos de su madre.

—¡Mamá! ¿Me viste? Fui muy buena.

—Por supuesto que te vi. ¡Fuiste mejor que buena! ¡Fuiste genial!

—Seguro que lo fuiste. Esa es mi chica. —Su papá le dio un abrazo—. Estamos muy orgullosos de ti, Chels.

Él se paró y tendió su mano hacia mí.

—Has hecho algo increíble aquí. No podríamos estar más orgullosos de que el nombre de nuestro hijo esté unido a este campamento. —Él me apretó fuerte la mano—. No puedo decir con cuantos padres hablé que piensan que esto es fantástico.

No sabía qué decirle. Tuve que tragar el nudo que se me formó en la garganta por sus palabras.

—Gracias. Realmente estamos felices de que pudieran venir. —Confiaba en mi esposa para intervenir, sabiendo que necesitaba ayuda. Ella abrazó a Joyce y después a Steve—. Y tenemos alguien a quien queremos que conozcan.

Ella levantó a Dani de su cochecito. Los ojos de Joyce se pusieron un poco llorosos mientras admiraba a nuestra hija, que estaba usando su jersey de Los Gigantes en solidaridad con el día.

—Ella es hermosa. Hola, Dani. Eres tan hermosa como tu nombre.

—¿Te gustaría sostenerla?

—Seguro.

Chica Reed hizo el cambio y Joyce le sonrió a Dani, incluso aunque las lágrimas empezaron a caer.

—Steve estaba equivocado. Esta es la mejor cosa a la que está unido el nombre de nuestro hijo.

—Ella es hermosa —dijo Steve, mirando a su esposa con una sonrisa triste.

—Gracias. Eso creemos. Solo esperamos que pueda hacerle honor al nombre de él. —Le sonreí a Joyce y a mi hija. Ella podría. No tenía dudas de eso.

Él miró alrededor, a los chicos y las familias todavía dando vueltas por ahí.

—Creo que ella puede. Esto puede. No podemos agradecerte lo suficiente por todo lo que has hecho.

—No hay necesidad. Ustedes y Danny nos han dado algo mucho más grande en lo que enfocarnos que el próximo juego. Es una forma más gratificante de lo que podría haber imaginado.

Era verdad. Amaba el fútbol. Lo vivía. Y siempre me lo tomé seriamente, excepto hoy. Hoy me divertí con él. Fue como ser un chico otra vez, cuando solo jugaba por el amor al juego. No era que alguna vez haya dejado de querer jugar y ganar. De ninguna manera. Incluso aunque hoy no ganamos ningún punto, se sentía como una victoria.