Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: Flor Carrizo

Beta: Yanina Barboza


Capítulo 51

Hoy sería jodidamente enorme. Dejé escapar un suspiro cuando salí corriendo al campo mientras la multitud aplaudía tan fuerte como podían. Ellos sabían qué tan grande era. Este era el juego más importante hasta ahora. Sí, habíamos estado en los playoffs el año pasado e incluso ganado nuestro primer juego, solo para perder en Seattle una semana después. Aunque no este año. Este año, ellos tendrían que venir a mi casa. Si ganábamos hoy, y teníamos que hacerlo, por más de una razón.

—¿Ya la viste? —preguntó Sammy, corriendo hasta mi lado cuando me paré y miré alrededor.

La multitud todavía estaba gritando. Ellos sabían lo que esto significaba. Y, por supuesto, estábamos jugando contra Dallas. A ellos no les gustaría nada más que sacarnos de la posición número uno. Además ellos estaban diputándose un lugar para los wild-cards*. Necesitaban esto tanto como nosotros lo hacíamos. Lástima que ellos se irían con una derrota si yo tenía algo que decir sobre eso. Y lo tenía.

—Todavía no.

Sabía dónde estaban sentados, por supuesto. Pero estaba esperando. Tenía un plan y quería esperar para verla por primera vez cuando anotara el primer touchdown. Este era un gran día para más personas que yo. Era el primer juego desde…

—¿Haremos esto o qué? ¿Están listas, perras? —Colin golpeó la parte trasera de mis hombreras.

—Estoy listo. Dame tiempo y lo haré.

—Tenemos esto —le aseguró Sammy.

—¿Estás completamente enfocado en el juego? —le pregunté, porque no sabía cómo podía. Emily estaba lista para parir a su primer hijo en cualquier momento. Ella ya se había pasado de su fecha.

—Emily me aseguró que no entraría en trabajo de parto hoy. —Él rodó los ojos—. Mi mamá está con ella y me prometió llevarla al hospital si era necesario. Ella tiene que resistir un par de horas más. Necesito esta semana de despedida, hombre. Solo en caso de que mi niña herede el carácter obstinado de su madre.

Sí, Sammy tendría a su propia hija. Repetimos nuestra salida de compras cuando él se enteró del sexo del bebé, yendo a la misma tienda y comprando muchas mierdas como las que escogimos para Dani. Oye, lo que era bueno para una era bueno para la otra. Chica Reed me dijo que podríamos darle algo de la ropa que Dani ya no usaba, pero queríamos repetir la experiencia. Era algo nuestro ahora.

—No sé cómo estás funcionando justo ahora. ¿Recuerdan el desastre que era yo? —preguntó Colin, tirando su cabeza hacia atrás y riendo.

Él lo había sido. Había recibido la llamada justo cuando terminó la primera temporada del Campamento de El Sueño de Danny, él había salido corriendo como si alguien le hubiese incendiado el trasero. Su hijo, Christopher, había llegado unas horas después.

Sí, había habido un boom de bebés entre amigos y familia el último par de años. Em y Rubia tuvieron gemelas dos meses atrás. Gemelas, muchas gracias. Estaba bastante seguro de que mi hermano ya estaba perdiendo algo de su cabello estresándose por eso. Él trataba de culpar al estrés por entrenar, pero yo sabía más. Él había sido ascendido a entrenador de linebackers en FSU y lo estaba haciendo realmente bien.

Pequeña y Jasper todavía no tenían niños, pero estaban hablando de eso. Él quería esperar a terminar con la escuela de posgrado primero, pero Pequeña se estaba poniendo un poco ansiosa. No podía culparla. Había muchos bebés lindos alrededor estos días.

Pero ninguno más lindo que mi Dani. Tenía dieciocho meses y era jodidamente hermosa. Mamá y Chica Reed tenían razón sobre sus ojos. Cambiaron un poco después de que cumplió un año. Eran exactamente del mismo verde que los míos. Ella estaba caminando y hablando, jodidamente inteligente gracias a Chica Reed y Dottie que le leían, le hablaban y le enseñaban mierdas. Ella tenía la mente de su madre, eso seguro, y mi boca. Su primera palabra fue papi. Como debía ser. Su segunda palabra fue joder. Como no debía ser. El infierno que tuve que soportar por eso no fue lindo. Era jodidamente bueno que mi mamá estuviera a millas de distancia, eso es todo lo que diré.

Mi miedo de que mis padres se mudaran había disminuido un poco cuando Em y Rubia anunciaron que estaban esperando. Ahora que mamá tenía nietos en diferentes lugares, me imaginaba que estaba bastante seguro. Aunque ella estaba hablando sobre casas de verano y casas de invierno. Era solo cuestión de tiempo que ella viviera bajando la calle, al menos parte del tiempo. Al menos tendremos otra niñera, no que no tuviéramos un montón.

—Damas, ¿se van a sentar alrededor y charlar todo el día o tal vez ganar para asegurar una semana de descanso? —preguntó Paul, burlándose de nosotros.

—Estamos listos. Solo dejando salir algo de presión —le aseguré.

—Seguro. —Él arrastró los pies—. Así que, ¿hablaste con Bella?

Me reí. Idiota. Ahí estaba, sermoneándonos, y él estaba tan mal como nosotros. Peor, porque todavía él no tenía a su mujer… todavía.

—Leah está sentada con ella.

Él sonrió.

—¡Genial! ¿Tal vez podrías lanzarme uno hoy?

Sonreí.

—Veré qué puedo hacer.

Paul estaba perdido por la directora de una de las escuelas donde estábamos dando el programa de música. Chica Reed la invitó a nuestra fiesta de Navidad un par de semanas atrás y Paul perdió la cabeza por ella. Leah era casi la única mujer que parecía resistirse a su encanto. Él estaba esforzándose para tratar de convencerla de que saliera con él. Chica Reed y yo teníamos la sensación de que Leah no era tan inmune a él como quería pretender, pero no le dolía hacer que él se esforzara. Él necesitaba el desafío.

—Idiota. —Brady se rio.

—Como si pudieras hablar —dijo Paul, golpeando su brazo.

Eso era verdad. Brady había estado saliendo con Sarah por algunos meses. La conoció en el evento de adopción de animales que habíamos patrocinado para empezar la temporada. Algunos de nosotros habíamos ido para firmar autógrafos, sacarnos fotos y conocer a los adoptantes. Llevamos a Rainbow con nosotros y estaba muy seguro de que ella era responsable por muchas de las adopciones de gatos extra. Ella era así de genial. Sarah era una de las voluntarias. Ellos habían estado juntos desde que se unieron por un labrador del que Brady se había enamorado, con un pequeño empujón de Chica Reed. Mis compañeros de equipo solteros caían como moscas. Los días de discotecas y botineras habían terminado. Ahora todo era anillos y bebés. Era loco, pero de alguna forma genial.

—Vete a la mierda. Al menos puedo conseguirme una chica —se burló Brady.

—Estoy trabajando en eso —murmuró Paul.

¿Él estaba haciendo pucheros? Sí, lo hacía.

—La que es un desafío es la que vale la pena. —Sonreí, recordando a Chica Reed en el vestuario, después jugando conmigo con el número telefónico de la casa de música, dándome mierda en la biblioteca… Jodidos buenos tiempos.

»Bella no lo hizo fácil para mí al principio. —Por supuesto, No había tomado mucho tiempo antes de que la convenciera. O eso pensaba. En la realidad ella había jugado conmigo tan fácilmente como con uno de sus instrumentos musicales. Gracias a Dios por eso.

—¿Ves? Ella solo me está haciendo trabajar por ello. Vale la pena —dijo Paul, alejando a Brady.

—Solo es bueno ver al supuesto mujeriego luchando para conquistar a una chica —le dijo Sammy, poniendo un brazo de modo consolador sobre sus hombros—. Te ayudaremos, hombre.

Paul alejó su cuerpo.

—Vete a la mierda. No necesito su ayuda. No necesito la ayuda de nadie.

Alcé una ceja ante eso.

—Está bien, tal vez la de Bella, pero ella los ayudó a todos ustedes también, idiotas.

Esa era mi chica.

—Lo hizo. Esperaremos regalos lindos de parte de ustedes en los próximos años, para agradecernos por su felicidad eterna.

—Yo tengo algo para ti. —Brady se agarró la entrepierna, haciendo que todos se carcajearan.

—Disculpen. —Todos nos giramos ante la voz del entrenador. No estaba feliz, a pesar de la palabra cortés—. Si han terminado con su pequeña reunión del club de lectura, tenemos un partido que jugar. Era uno importante la última vez que chequeé. O tal vez quieran tomar sus agujas de tejer y hacer un bonito abrigo para la casa del perro donde estarán sus jodidos traseros si perdemos este jodido juego. —Su voz se volvía más y más fuerte con cada palabra. Era un poco impresionante.

—Estamos preparados, entrenador —le aseguró Sammy.

—No, no creo que lo estén. Están demasiado ocupados moviendo sus bocas en lugar de sus piernas. Todos denme una vuelta al estadio, ¡ahora!

Bueno, joder. Esa era una primera vez. Pero no discutí. Trotamos alrededor del campo mientras la mayoría de nuestro equipo se reía de nosotros. Los Cowboys no sabían qué hacer, aunque Dez se rio de nosotros mientras corríamos. Idiota. Me iba a asegurar de que Sammy tuviera un mejor día que él. Él tendría más recepciones y touchdowns si me moría. Dez odiaba ser eclipsado en un gran juego.

—Será mejor que atrapes todo lo que te tire. Joderemos a ese hijo de puta —le dije.

—Cuenta con eso. —Sammy me dio un golpe y corrió hacia el entrenador de su posición después de que completamos la vuelta.

Esperé mientras el entrenador se acercaba a mí.

—¿Lo sacaste fuera de tu sistema? —preguntó.

—¿Hablando con mis compañeros de equipo? No sabía que era contra las reglas.

Él bufó.

—Joder, Cullen. No me importa si ustedes, chicas, quieren hablar todo el juego mientras ganemos. Eso no es de lo que estaba hablando.

¿Entonces de qué demonios estaba hablando?

—¿Qué? No tengo nada en mi sistema.

—Nervios, Cullen. Estás nervioso, es algo que no estoy acostumbrado a ver en ti cuando se trata de fútbol.

Oh, eso.

—Es un juego importante. No estoy nervioso exactamente…

—Tampoco estás exactamente calmado. Solo juega como has estado jugando todo el año. Realmente encontraste tu ritmo, Cullen. Gana un par más de juegos y la gente por aquí olvidará el nombre Manning.

Bufé.

—No antes de que gane dos, pero te escucho. Solo quiero jugar bien porque…

—Sé por qué —dijo, interrumpiéndome antes de que pudiera terminar—. Pero ganar o perder no cambiará nada aquí. Todavía estarás haciendo algo increíble hoy. Perder no te quitará eso.

Antes de poder sonreír, él continuó.

»Pero ganar lo haría todavía más dulce. Y no tendré que patear tu trasero, lo que sería difícil para mi cuerpo viejo, pero lo haría. Ten algo de lástima por tu entrenador. No quiero tener que lastimarte antes de los playoffs.

Tuve que reírme.

—Te diría que lo intentaras, pero lo harías. Así que, en lugar de eso, seré el que patee traseros, en el campo. ¿Eso funciona para ti?

Él sonrió.

—Mucho. Ahora ve con Palmer y repasa tus jugadas. Quiero empezar caliente. No quitaremos el pedal del metal durante los próximos sesenta minutos. ¿Me escuchaste?

—Te escuché. Vamos a patear algunos traseros de Cowgirls.

—Hazlo. —Me golpeó en la espalda y después fue a gritarle a la defensa. Él entrenador no estaba feliz a menos que le estuviese gritando a alguien, estaba bastante seguro. Aunque le daría una razón para sonreír hoy.

Xoxoxoxox

Ganamos el sorteo y elegimos defender, incluso aunque no era lo que yo prefería. Y tuve que apretar los dientes mientras Dallas manejaba el campo y coronaba con un touchdown de Dez. Podía ver su jodida sonrisa desde mi lado del campo. Estaría borrando esa mierda pronto.

Ellos patearon y nosotros obtuvimos un regreso a nuestros veintisiete. Llamé a todos en un grupo y miré a cada uno a los ojos.

—No nos conformaremos con nada menos que un touchdown. Jennings, quiero que estés listo para controlar cada pase del juego. Golpea tu bloqueo y lanza tan rápido como puedas. Iremos hacia arriba todo el camino. ¿Listos?

Tuve asentimientos de todos alrededor.

—¡Rompan!

Me paré detrás de mi línea y grité mi cadencia. Vi a Quinn moviéndose en la línea de defensa, así que agregué una palabra extra a mi llamada usual. Él saltó. Me reía cuando fue penalizado con offside y nosotros obtuvimos cinco yardas. Eso le enseñaría a no tratar de saltar mi snap.

Lo tuve sobre sus talones después de eso, así que llamé para un pase rápido a Sammy en su lugar. Él captó eso y corrió para ganar siete yardas extras después de la captura, llevándonos a la cuarenta y cinco. Se la pasé a Jennings en la jugada siguiente, para una ganancia de cuatro. Estábamos justo al lado de la mitad del campo.

La próxima jugada fue un pase rápido a Paul en el lado derecho. Él lo atrapó y corrió otras ocho yardas para un primer down.

El esquinero estaba jugando sucio, anticipando la jugada o yendo por un blitz. Cambié el juego por otra salida rápida, esta vez a Sammy, lanzando la pelota justo cuando Quinn atravesó la línea y me tiró contra el suelo. Dolió como la mierda, pero los aplausos me hicieron saber que hice la llamada correcta.

Cuando me levanté, vi que estábamos en la yarda veintitrés. Bien. Cerca de la zona roja. Fue un camino eficiente hasta ahora. Le lancé el balón a Jennings para un pick-up de dos. Claiborne interrumpió mi pase hacia Sammy en la zona de anotación en el último segundo, haciéndolo en la treinta y ocho. No había posibilidades de que nos fuéramos para un gol de campo desde ahí. De ninguna jodida manera.

Llamé a una reunión así podíamos hablar sobre la próxima jugada.

—Quiero que tú y tú se pongan justo detrás de la marca del primer down una vez que salgan del rompimiento. —Apunté a Paul y Sammy—. Whoever es el más abierto y el que agarrará el balón. Agárrenlo o patearé sus traseros. —Me giré hacia Brady y Colin—. Quinn está malditamente cerca mío en cada jodida jugada. Haz lo que tengas que hacer para mantenerlo lejos de mi trasero.

—En eso —prometieron todos.

Sammy sonrió mientras tomaba su posición en el lado izquierdo. Bien. Estaba listo.

Tomé mi posición y podía jurar que vi a Quinn lamiéndose los labios. Que se joda. Él no me taclearía en este juego ni en ninguno otro si tenía que decir algo sobre ello.

—¡Azul cuarenta y dos, Azul cuarenta y dos, set, hut, hike! —escupí mis órdenes y él balón golpeó mis manos. Di tres pasos hacia atrás y miré alrededor mientras Jennings llegaba a la línea. Él era mi válvula de escape. Hawkins estaba sobre el trasero de Paul y Sammy tenía una pequeña ventana con Claiborne. Lancé el balón y miré como lo atrapaba, apoyando los dos pies en el suelo, y cayó fuera del límite.

—¡Primer down! —dijo el anunciador por los altavoces, no que necesitara su ayuda para saber eso. Sammy se había posicionado perfectamente. Teníamos un primero y gol, casi en la línea de la yarda nueve.

Tuvimos tiempo de juntarnos otra vez, ya que el reloj del juego había parado cuando Sammy estuvo fuera del límite.

—Sammy, ve hacia la esquina de la zona de anotación. Si está abierto, irá en tu dirección. Daryl, tú serás la zona caliente en el medio. Paul, ejecuta la ruta dos. Todos los demás, bloqueen. ¡Vamos! —grité y todos se pusieron en línea mientras el referí ponía el balón.

Llamé por el balón, mis ojos en la defensa mientras este golpeaba mis manos. Retrocedí cinco pasos. Sammy estaba cubierto en la esquina. Cualquier lanzamiento ahí sería interceptado o incompleto. Paul parecía abierto, pero la defensa estaba tratando de atraparme. Lo veía claramente. Así que chequeé a Daryl. Él estaba en la línea de la yarda dos con un buen tacleo de Cooper.

La jugada segura sería intentar correr con Jennings, pero la línea estaba amontonada y una parte de mí se sentía egoísta. Yo realmente quería ser el que hiciera el primer touchdown, hoy de todos los días. Y de este lado del campo. Hice lo mejor para mantenerme enfocado en el juego, para no mirarla, mirarlos, pero fue difícil, especialmente porque estaban justo ahí en la fila de enfrente. Ella eligió los asientos. Quería anotar para ella.

—Arranque a la derecha —le dije al equipo mientras nos reunimos para ver la próxima jugada.

Sammy se rio.

—¡Me gusta! ¡Hagámoslo!

Llamé mi cadencia, agarré el balón y todos se estrellaron contra la línea, mirando a Jennings todo el camino, interpretando un excelente pase falso. Él lo vendió, encorvándose y moviéndose en la línea. Aunque no tuve tiempo de admirarlo. Puse el balón bajo mi brazo y giré a la derecha. Claiborne era el único hombre cerca de mí, pero él falló en el tacleo, mientras yo corría a la zona de anotación.

Vagamente escuché el rugido de la multitud mientras seguía corriendo hacia las gradas. Me saqué mi casco y les sonreí a mis chicas. A todas mis chicas. Mi esposa estaba ahí, gritando, aplaudiendo y abrazando a Leah. Chica Reed estaba usando mi jersey debajo de su enorme chaqueta, por supuesto. Una que no podría decir que ella estaba cargando a mi hijo.

Sí, el primer nieto varón estaba oficialmente en camino, confirmado por el doctor solo dos días atrás. Mi mamá ya estaba volviéndose loca comprando mierdas para niño. Ahora que ya tenía a todas sus nietas, estaba totalmente lista para consentir al único varón. Por ahora. Habría más si yo tenía algo que decir sobre eso.

Desplacé mi atención a la derecha de Chica Reed, sonriendo ante la visión de mi hija aplaudiendo con todos los demás. Ella no sabía muy bien lo que estaba pasando, pero conocía las señales para un touchdown. Sostuve mis manos hacia arriba y ella me imitó, dándome su sonrisa de bebé jodidamente hermosa. Ella dijo algo, pero no pude escucharla sobre la multitud. Probablemente fue "papi", ya que estaba tratando de alcanzarme.

Le soplé un pequeño beso y cambié mi atención a la persona que la sostenía. Chelsea. Era el primer juego al que asistía desde que su hermano murió. Le ofrecí entradas a la familia cada semana, pero ellos no estaban listos para ir sin Danny. No podía culparlos. Chelsea probablemente hubiese ido con Chica Reed, pero ella quería que sus padres estuvieran con ella. Lo entendía totalmente.

Pero todos ellos estaban aquí hoy, aplaudiendo y sonriendo, usando las bandas naranjas de la Fundación de Leucemia que arreglé que se dieran a cada fan en el estadio. Habría algo más grande en el medio tiempo.

Chica Reed tomó a Dani de Chelsea, porque mi hija estaba empezando a enojarse por el hecho de que no la estaba agarrando. Su hermoso y pequeño rostro estaba arrugado por el enojo. Sí, ella me tenía en este frente también. Le hice un gesto a mi esposa para que la acercara, me subí a la pared y le di un pequeño beso en la nariz.

—¡Lo siento, princesa! Papi te sostendrá más tarde.

Volví mi atención hacia Chelsea, que estaba sonriendo. Su cabello rubio le pasaba los hombros ahora. Ella estaba más alta, creciendo como la mala hierba. Tenía once años pero golpeando a la puerta de ser una adolescente. Eso me recordaba demasiado cuán rápidamente crecería Dani.

—Para ti —dije, sosteniendo el balón hacia ella.

Ella lo tomó y lo abrazó.

—¡Gracias, Edward! Anotaste para mí.

—Para ustedes dos. —Apunté al cielo y vi como sus ojos se llenaban de lágrimas mientras asentía.

Sabía que era momento de volver al banquillo, para repasar las siguientes series, pero quería disfrutar del momento un poco más. Steve y Joyce estaban sonriendo, parecía que estaban pasando un buen momento. Bien. Quería que ellos encontraran diversión en el juego otra vez.

—¡Los veo en el medio tiempo! —grité, saludándolos mientras volvía hacia el banquillo.

Ellos sabían una parte de lo que estaba por suceder, pero no todo. No podía esperar para sorprenderlos. Sabía que ellos probablemente llorarían. Joder, yo podría hacerlo. Pero valía totalmente la pena. Primero, teníamos un juego que ganar. Estaríamos liderando en el medio tiempo. Estaba determinado.

Xoxoxoxoxo

Estábamos ganando veintiuno a trece en la mitad. Demonios que lo estábamos. Dez tuvo uno de sus mini berrinches en el banquillo mientras el reloj hacía la cuenta regresiva. Ignoré esa mierda mientras estrechaba la mano de varios representantes de la Fundación de Leucemia y Linfoma.

—No podemos agradecerte suficiente por lo que estás haciendo para ayudar a crear conciencia y para ayudar a nuestra caridad —dijo George Winters, el director de la caridad, mientras estrechaba su mano.

No sabía qué decir cuando alguien me decía cosas como esa, así que solo sonreí.

—Estamos muy felices de hacerlo.

—Lo estamos. —Chica Reed puso su mano en la mía.

Dani inmediatamente se estiró hacia mí, repitiendo una y otra vez "papá" hasta que la tomé en mis brazos.

—Papi está sudado y sucio, bebé.

Pero por supuesto que a Dani no le importó. Ella puso sus manos en mi cara y empezó a balbucear. Capté algunas palabras como "balón", "tuhdown" y "Telsea", que era como le decía a Chelsea.

—Bueno, estás teniendo mucha diversión, ¿no? —Y como mi bebé era jodidamente irresistible, le di un gran beso en su mejilla, haciéndola chillar de la risa.

—¡Papá meso! ¡Papá meso!

—Todos mis besos son para ti y para tu mamá, bebé.

Le di uno a Chica Reed.

—Hola.

Ella se rio.

—Hola, Campeón. Lucías bien ahí afuera.

Le sonreí.

—Eso es un hecho.

—No me hagas golpearte el trasero enfrente de todas estas personas —murmuró ella, con esa mirada en sus ojos. Amaba sus hormonas de embarazada.

—Los dos sabemos que si pones tus manos en esa área, no serás capaz de conformarte con un simple golpe, Chica Reed —susurré.

Ella dejó escapar un pequeño gemido.

—Tiempo y espacio, Cullen.

—Tú empezaste, nena. —¿Qué? Ella lo había hecho. Ella tenía esa mirada en su rostro que decía que quería saltar sobre mí, sin tener en cuenta el hecho de que había un estadio lleno de gente a nuestro alrededor.

—Y lo terminaré, después de que ganes —prometió con una sonrisa.

—¡Edward! —Pequeños brazos se envolvieron alrededor de mi cintura sacándome de mis pensamientos sexys.

—¡Hola, Chels! ¿Estás lista para esto?

—¡Sí!

—Y ahora, damas y caballeros, si pueden dirigir su atención al mediocampo para una presentación especial. —Se escuchaba por los altavoces.

Caminamos hacia el centro del campo con los representantes de la Fundación LLS. Joyce, Steve y Chelsea se pararon a mi derecha, Chica Reed a mi izquierda y Dani estaba sobre mi cadera.

—Nuestro quarterback, Edward Cullen, tiene algo que decir.

El anunciador me dio el micrófono. Dani inmediatamente trató de agarrarlo, pero me reí y lo sostuve lejos de ella.

—No es un juguete, princesa —murmuré, antes de llevarlo hacia mi rostro—. Primero, quiero agradecerles a todos ustedes por venir y apoyar al equipo hoy. La atmósfera es increíble y nos estamos alimentando de ella totalmente. ¡Así que sigan así!

La multitud rugió ante mi orden.

»Cada uno de ustedes recibió un brazalete naranja hoy, justo como el que estoy usando, que me dio un amigo muy especial un par de años atrás. —Tomé una respiración profunda. Chica Reed apretó mi cintura—. Su nombre era Danny Prentice y él tenía leucemia. Él luchó muy duro, pero perdió la batalla hace exactamente dos años hoy.

Era asombroso que este juego fuera este día. El destino, suponía.

»Antes de morir, él me pidió que le hiciera algunas promesas. Una de ellas fue que cuidara a su familia. —Les sonreí y tragué el nudo en mi garganta—. Me gusta pensar que he cumplido esa.

—¡Lo hiciste! —gritó Chelsea lo suficientemente fuerte para que el micrófono lo captara y se reprodujera por todo el estadio.

Me reí.

—Eso es bueno, entonces. —Revolví su cabello—. La otra fue que ganara el Super Bowl para él.

La multitud rugió otra vez ante eso.

»Estoy trabajando en eso. —Sonreí ante las risas y los aplausos que pude escuchar.

»La otra no es algo que él me pidió, pero es algo que me prometí a mí mismo. Quería mantener su nombre con vida. Así que mi esposa y yo nombramos a nuestra hija por él, porque creemos que Danny fue un gran chico y queremos que ella aspire a ser como él.

—¡Dani! —gritó mi hija, justo en el micrófono, antes de que tratara de meterlo en su boca. Chica Reed trató de agarrarla pero ella empezó a gritar que no, así que sacudí la cabeza y continué.

—Eso es, bebé. Ese es tu nombre. Un buen nombre. —Tuve que concentrarme otra vez en lo que quería decir—. Además, empezamos una fundación que llamamos El Sueño de Danny, un campamento de fútbol abierto a todos los chicos e hicimos otros eventos para recaudar fondos durante los últimos años. La respuesta de la comunidad ha sido nada menos que fenomenal.

Hice un gesto hacia el hombre y la mujer que representaban a la caridad.

»Y hoy, estoy orgulloso de decir que El Sueño de Danny está dando a la Fundación de Leucemia y Linfoma un cheque por diez millones de dólares. —Algo de las recaudaciones de fondos y patrocinadores, algo de parte de Chica Reed y mío, pero todo para ellos. Estaba emocionado de darles ese dinero.

Alec le dio el cheque gigante a George Winters mientras la multitud aplaudía. Él tomó el micrófono.

—Gracias, Edward. Estamos asombrados por lo que has hecho para crear conciencia sobre nuestra caridad y estamos honrados de que nos eligieras para darnos este regalo y apoyo.

Como acordamos más temprano, él se giró hacia Joyce, Steve y Chelsea.

»Usaremos este dinero para crear becas para niños que han sufrido esta enfermedad y para ayudar a sus familias con las cuentas médicas, gastos escolares y cualquier otra cosa que necesiten. La llamaremos Beca Daniel Prentice. Como Edward prometió, el nombre de Danny seguirá con vida.

Joyce y Chelsea lloraban y arrojaron sus brazos a mi alrededor. Steve se aclaró la garganta varias veces antes de hablar por el micrófono.

—Gracias. Estamos tan honrados. Danny estaría tan orgulloso. Esto es realmente hermoso.

La multitud aplaudió en apoyo mientras nosotros estrechábamos las manos y nos abrazábamos.

—Gracias, Edward. En serio. Fue una fantástica sorpresa —dijo Joyce, besando mi mejilla.

—Sí. Él estaría fuera de sí si estuviera aquí.

—¡Dani! —gritó mi hija otra vez, haciéndonos reír a todos entre las lágrimas.

—Creo que lo estaría, a su modo —dijo Chica Reed, besando la cabeza de Dani antes de chocar mis labios con los suyos—. Estoy tan orgullosa del hombre que eres.

Me reí y besé su cabeza.

—Creo que tengo que agradecerte por eso.

—Nah. Siempre ha estado ahí. Yo solo te ayudé a sacarlo antes.

—¡Mesos! —demandó Dani su beso, así que por supuesto cumplí. No podía decirle que no a ella. Eso sería un gran problema cuando se hiciera mayor.

—¡Edward!

Le pasé a Dani a Chica Reed y me arrodillé así Chelsea podía envolver sus brazos a mi alrededor.

—Eso fue realmente genial. Ahora todos conocerán a Danny.

La abracé de regreso.

—Todos deberían. Él era un chico increíble.

—Sí. —Ella se alejó y yo sequé sus lágrimas—. Un día yo también ayudaré a mantener su nombre con vida.

No tenía ninguna duda de que ella lo haría.

—Estoy contando con eso, Chels. Tú manejarás la Fundación por mí cuando hayas terminado con la escuela, ¿no?

Sus ojos se ampliaron.

—¿Yo? Quiero decir, ¡yo! ¡Sí! ¡Mamá, tengo un trabajo!

Todos nos reímos ante su entusiasmo.

—Si todos se sintieran de esa forma sobre el trabajo. Muy bien, Chels. Serás genial en eso.

—Lo seré. Ya lo verás.

—Nadie tiene dudas de eso, chica. —Le revolví el cabello y después me paré—. Odio darles el dinero e irme, pero me tengo que preparar para la segunda mitad.

El entrenador probablemente estaba teniendo un aneurisma. Él aprobó esto, pero seguro esperaba que regresara a tiempo para hablar con mis entrenadores y planear la segunda mitad.

—¡Sí! ¡Tienes otra promesa que cumplirle a mi hermano! —Chelsea golpeó mi brazo—. ¿Qué fue eso que dijo, papá?

Steve se rio.

—¿Super Bowl o nada?

—¡Eso es! Super Bowl o nada, Edward.

Tuve que reírme de mí mismo.

—Bueno, entonces será mejor que lo haga. No puedo defraudar a Danny.

—No puedes —dijo Chelsea. Su confianza en mí me hizo sentir como si ya hubiese ganado la maldita cosa.

—No puedo —prometí otra vez.

Tres juegos y medio más. Pan comido.


*Wild-card: en los deportes, por lo general es un torneo o playoff dirigido a un equipo o individuo que no clasificó a través del juego normal.


¡Hola!

Antes que nada, gracias por leer, si ven algo raro en los términos de fútbol, discúlpennos, hicimos lo mejor que pudimos para que se entienda, pero no sabemos mucho de fútbol americano. :p