Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.
Getting Blitzed
Autora: Nolebucgrl
Traductora: Itzel Lightwood
Beta: Flor Carrizo
Outtake del Súper Tazón
—Así que lo hicimos. Estamos aquí. Finalmente. —Dejé escapar una risa y pasé mis dedos por mi cabello—. De acuerdo, no finalmente. Es solamente mi tercer temporada. Nada mal en la temporalidad de mi carrera, pero aun así. Desearía… —Sacudí la cabeza y miré hacia arriba.
»Desearía que estuvieras aquí. Realmente nunca he pensado demasiado en todo eso del cielo y el infierno, lo que pasa después de la vida. La religión no es lo mío y... —Dejé de hablar. Estaba balbuceando—. Eso no importa. Siempre he bufado cuando los atletas le rezan a Dios para ganar un partido o le agradecen si lo hacen, porque ¿por qué, viéndolo en perspectiva, él se interesaría por esto? Es decir, espero que él sea un fan de los Gigantes y todo, pero dudo que él ame a mi equipo más que a Indy. Pero él debería, porque somos asombrosos.
No pude evitar reírme de mí.
—Supongo que lo que estoy diciendo es que incluso aunque a él no le importe, sé que a ti sí. Y sé que si hay un cielo, estás ahí, porque ¿cómo no podrías estarlo? Tan solo eras un chico cuando moriste, lo que apesta por completo, y estoy seguro de que no tuviste tiempo para hacer algo que te mandara a otro lado, así que sí. Estás ahí. Y no hay cielo sin fútbol. Eso no es posible. Sé que estás viendo.
Tenía que estar haciéndolo.
—Como sea, solo quería hacerte saber que voy a hacer lo malditamente posible para cumplir mi promesa… —Automáticamente me encogí ante mi maldición, pero mierda, no era como si él realmente estuviera aquí para escucharme maldecir.
»Y sé que hoy estás conmigo. Solo quería que supieras que definitivamente no me he olvidado de ti o de mis promesas. Incluso aunque haga esto hoy, no olvidaré esto. Eres parte de esto, chico. Desearía poder hacer algo más que usar esta parte de ti. —Jugueteé con el brazalete naranja que él me había dado—. Nunca me lo quito.
No había mucho tiempo más. Conseguir este par de minutos solo había sido una tarea de proporciones monumentales.
—Así que, estarás ahí conmigo. Y bueno, si tienes algo de influencia con el grande, no me importaría algo de ayuda de un poder superior. No es que la necesite. Solo digo.
Sonreí.
—Disfruta del show, Danny. Daré lo mejor de mí para ganar por ti. Tu familia está aquí con nosotros y sé que tú estarías físicamente aquí si pudieras. Pero sé que lo estás en de tu propia manera. Tráenos suerte, pequeño hombre. Hablaré contigo después.
Tomé un profundo respiro antes de salir de las regaderas. Tuve que escabullirme ahí para alejarme de todo el caos del vestidor. Necesitaba esos minutos a solas para hablar con Danny y aclarar mi cabeza para el juego más importante hasta ahora.
Sammy me sonrió mientras tomaba mi casco del casillero.
—¿Conseguiste lo que necesitabas?
Él probablemente sabía lo que estaba haciendo cuando le dije que necesitaba un minuto a solas.
—Sí. ¿Estás listo?
Él rio.
—Nací de esa manera, bebé.
Sonreí.
—Seguro que sí. Al menos luces bien descansado.
Él rodó los ojos.
—Sí, bueno, no se lo digas a mi esposa, pero ese fue el primer buen sueño que tuve desde que Melinda nació hace dos semanas.
Bufé. Recordaba bien esos días y muy pronto los viviría de nuevo. Mi hijo nacería el veintisiete de abril. Si se tardaba un poco, quizá compartiría el mismo cumpleaños que Dani. Eso sería algo genial, aunque una parte de mí no quería que ella compartiera su día especial.
—Sí, sé cómo es eso.
Pero había extrañado demasiado a mis chicas la semana pasada. Sí, me las había arreglado para verlas un par de veces al día, pero odiaba irme a la cama sin mi Chica Reed. Saber que estaban tan cerca pero no conmigo apestaba.
Sammy rio.
—Sin embargo, fue raro. Definitivamente sentí como faltaban. Dormí, pero… —Se encogió de hombros.
—Lo entiendo totalmente, hombre. Salgamos de aquí, pateemos el trasero de los Colt y luego podremos tener a nuestras chicas de vuelta con nosotros donde pertenecen.
Una sonrisa iluminó su rostro.
—Maldición sí. ¡Hagamos esto!
Antes de dejar el área de los vestidores. Mi teléfono sonó con un mensaje de texto entrante. Sonreí cuando vi que era de Chelsea.
Gracias por traernos al juego. Es bastante genial. Mi hermano te hubiera mandado mensaje hoy para desearte suerte. Dado que no puede, yo lo haré. ¡Estamos apoyándote!
Y ahí estaba. Asentí.
—Mensaje recibido, Danny. Tenemos esto.
Dejé mi teléfono y me puse mi casco. Era hora.
.
.
Era realmente extraño ser el menos favorecido. Es decir, sí, no habíamos sido favorecidos en ninguno de mis juegos desde que había llegado a la NFL, obviamente, pero aun así. Era un touchdown no favorecido en el Súper Tazón. Se supone que hoy era el ascenso oficial de Andrew Luck en la realeza de la NFL. Había estado destinado a esto desde el momento en el que comenzó en la liga, si los expertos estaban en lo cierto. Y quizá lo estaba. Pero yo estaba destinado a esto desde que nací. No había ninguna manera en la que me quitara esto. Ninguna.
Entramos al campo entre los gritos de la gente, aunque el ruido no era tan fuerte como en mis campeonatos nacionales lo había sido. No era sorprendente, en realidad. Demasiados corporativos venían a estos juegos, porque la mierda era costosa. Pero todos a los que quería estaban aquí y tenía una gran sección de porra.
Chica Reed y Dani estaban sentadas en la sección familiar, junto con mis padres y Charlie. Emmett estaba ahí sin Rubia, dado que acababa de tener gemelas hacía poco y no quería dejarlas o traerlas tan pronto. Pequeña y Jasper también habían venido. Y por supuesto, Chelsea y sus padres me habían dejado traerlos al viaje. Ellos sabían que eran parte de esto, junto con todos los demás.
Saludé en su dirección mientras la mierda del pre-juego comenzaba. Desearía que pudieran estar en la línea de banda conmigo, pero tenía que esperar hasta después. Después de que ganara. No había celebración en el campo si no lo hacía. Incluso más incentivos para ganar, no es como si necesitara alguno.
Calenté mi brazo con Sammy y Paul antes de sentarme con Palmer para revisar las jugadas una vez más. Podía sentir el momento crecer a mi alrededor mientras me enfocaba en lo que necesitábamos hacer. Una parte de mí quería centrarse en el espectáculo a mi alrededor, pero a la mierda con ese ruido. Disfrutaría de todo eso en el DVR cuando llegáramos a casa de Miami. Evité todas las fiestas, superé toda la mierda de la prensa y trabajé duro. Habría tiempo para celebrar después de que ganáramos.
Finalmente, Carrie Underwood salió y entonó el Himno Nacional. Disfruté el momento, el último antes de que la mierda se volviera real. Después, caminé hacia la mitad del campo con Sammy, Colin, JPP y Prince. Sí, era capitán del equipo ahora. Éramos considerados como los visitantes y escogimos cara. Ganamos. El entrenador nos había dicho que quería la defensa primero, así que eso fue lo que hicimos, incluso aunque significara que tenía que esperar más para empezar con la mierda.
Comenzamos con los gritos de la gente. No miré. No dejaría que lo que Luck hiciera influenciara algo de lo que yo hiciera. El plan de juego era mi prioridad. Palmer me cuestionó sobre su defensa una y otra vez. Reconocí todos sus patrones de ataques sorpresa, sus trucos y jugadas. Debía hacerlo. No había hecho nada más que ver cintas de esos malditos las últimas dos semanas. Por más tiempo, en realidad, porque eran los mejores en la AFC y presentía que se nos enfrentarían aquí.
Fui feliz cuando el Entrenador alzo el puño porque la defensa se mantuvo, deteniéndolos justo a la mitad del campo. La patada nos dejó estancados en nuestro propio doce, pero eso estaba bien. Más lugar para jugar.
Quizá era ego, quizá era mi competitividad natural, pero después de semanas de escuchar a los conductores deportivos hablar sobre el brazo y la habilidad de Luck, quería lucir la mía. Comencé corto, corriendo algunos pases pantalla y comprobaciones, mezclados con jugadas reales, solo para que la defensa se pusiera cómoda.
Después de que cruzamos los cuarenta, mandé a Sammy y Paul en rutas más largas en las esquinas. Me tomé cinco pasos con el chasquido, esperé, vi a Sammy hacer el movimiento que estaba esperando y dejé que el balón volara justo cuando Simms se estrellaba contra mí. Me senté tan rápido como pude cuando los gritos de la gente me alertaron que había sido atrapado, solamente que no estaba segura de por quién. Pero vi a Sammy dirigirse hacia la zona de anotación y alcé mi brazo en mi propio gesto de victoria. Siete a nada, o a punto de cuando mi pateador hiciera su mierda. Vaya manera de comenzar.
El entrenador me golpeó en la espalda con la orden de "Hazlo de nuevo en la siguiente serie", antes de que se girara a gritarle a la defensa. Ya estaba en buena forma desde ahorita, púrpura desde el inicio del juego. Probablemente se quedaría así por el resto del juego, a menos que pudiera darle una gran ventaja. Tendría que hacer eso por el bien de su salud. Y, ya sabes, porque quería patear traseros.
Me reuní con Sammy, Paul, Embry, Jennings y el chico nuevo, Streeter, para sentarnos con Palmer mientras él nos mostraba lo que había visto en su defensa. Todos sabían que este sería un juego de altas anotaciones, ya que Indy manejaba el campo con eficiencia esta vez. Tenía mi casco en las manos tan pronto como Hilton cruzó la línea de gol. Teníamos que responder.
Tuvimos el balón en nuestro treinta y dos después de un regreso decente. Indy estaba anticipando el lanzamiento porque alineamos tres grandes. Cuando vi el agujero en la línea, cambié la jugada a correr y Jennings golpeó el agujero, estrellándose a través por una ganancia de veintidós antes de que lo profundo lo derribara. Una jugada y ya estábamos pasando el medio campo. Tan bueno como una jugada de pase. Genial.
Tenían que respetar la línea y endurecerse contra la carrera, así que envié a Embry en un patrón cruzado para una ganancia de ocho. Mi siguiente pase fue desviado en la línea. Necesitábamos dos yardas para una primera oportunidad. Indy llenó la línea y me lancé bien. Paul ejecutó un hermoso juke en su esquina y dejé el balón volar. Primera oportunidad al dieciséis.
Anticiparon el pase, dejando solamente siete en la caja. Dejé que Jennings lo tomara justo en el medio, sin ser tocado, por un touchdown.
—¡Ha estado todo el día! —gritó, abrazándome en la zona de anotación.
—Demonios sí. ¡Mantengan el ritmo! —ordené.
Y lo hicimos. Indy tuvo un gol de campo, que contesté justo antes del medio tiempo. El marcador era diecisiete a diez y teníamos el balón primero. Odiaba ir adentro mientras el show de medio tiempo se extendía. Era extra largo porque era el Súper Tazón y ellos necesitaban aumentar sus ganancias comerciales. Apestaba por completo.
—¡Estamos en llamas! —gritó Sammy, lanzando sus brazos a mi alrededor desde atrás mientras entrábamos al vestidor.
—Su defensa apesta. Jodidas gracias por eso —dijo Colin, alborotando su cabello mientras caminaba.
—Sí, la nuestra es mejor, pero la segunda mitad será un tiroteo. Denme tiempo y lo terminaré.
—Jenkins se lesionó algo en la pierna derecha en la última serie —me dijo Paul—. Él está fuera de lugar. Dudo que se arregle en el medio tiempo. O él estará fatal o Charles estará ahí afuera. De cualquier modo, destrozaré a quién sea que juegue.
Asentí.
—Bien. Probaremos esa mierda en la primera posesión.
—¡Treinta minutos! —gritó el entrenador, llamando la atención de todos.
Inmediatamente nos pusimos en posición. Él gritó acerca de toda la mierda que se había arruinado en el campo: mi fallo al no ver a Embry estando muy abierto en la transición del gol de campo, nuestro tercer y afuera justo al inicio del segundo cuarto. No hasta el final. Él destrozó la defensa después y había mucho más que destrozar. Vi a JPP tensar la mandíbula. Bien. Una defensa enojada jugaba con mucho más eficacia y lo necesitábamos.
Después de que el entrenador nos destrozara, nos animó de nuevo, recordándonos que este era nuestro juego. Teníamos la ventaja. Solamente teníamos que mantenerla por treinta minutos más.
Detuve a JPP mientras salíamos del vestidor.
—Dame un robo de balón. Solo uno. Haré que cuente y lo terminaremos justo ahí.
Asintió.
—Te daremos tu robo de balón.
Salimos al campo y me tomé mi tiempo, dándole a defensa un poco más de descanso, jugando con Indy. Tonteamos por un rato, mezclándolo con algunas carreras de Jennings.
Una vez que cruzamos su cuarenta, le di a Paul la señal. Jennings aún estaba en el juego y era hora de probar esa pierna. Tomé un five-step drop, Paul cortó por la izquierda, Jenkins cayó en el pase, y luego hizo un amague hacia la derecha y Jenkins no pudo seguirle el ritmo. Fue un touchdown fácil y hermoso.
—¡Te lo dije! —gritó cuando me abrazó—. Sigue alimentándome.
Lo haría. Y lo hice. La defensa dejó ir un touchdown, ganándose la ira del entrenador, pero no dejé que eso me molestara. Comenzamos la siguiente serie con un pase largo a Paul, que ahora estaba cubierto por sus refuerzos ya que Jenkins no pudo ir. Trajeron a los safeties para ayudar, así que lancé el pase perfecto a Sammy en zona de anotación. Fue así de fácil.
La defensa decidió que la ofensiva no debería hacerlo todo solos, finalmente, y JPP salió. Alzó su gran mano, desviando el pase. Contuvimos el aliento mientras Prince luchaba con Hilton por él y salía victorioso.
—Ahí está tu robo del balón —me dijo JPP mientras trotaba junto a mí—. Termínalo.
—Tiempo de la daga al corazón —le dije a mi ofensiva. Teníamos un campo corto y no quería gastar el robo del balón—. Si están abiertos, irá a su dirección. La verificación va para Jenkins. Embry toma el espacio. Paul, tú eres mi primera mirada.
Todos asintieron. Le di a Colin, Brady y el resto de la línea órdenes de protegerme. Lo vi en el instante en que el balón pegó en mi mano. La mitad del campo estaba jodidamente libre. Fingí un pase hacia Paul para que la safety fuera hacia esa dirección, luego lo lancé hacia Embry mientras él cruzaba por la mitad. Se giró y corrió libre hacia la zona de anotación.
—¡Daga! —gritó Sammy, abrazándome.
Y lo era. No podían recuperarse de un déficit de tres touchdowns, especialmente cuando nos pusimos en modo reloj en la siguiente serie después de que ellos anotaran. Realizamos una que otra jugada y lancé pases cortos justo pasando la marca del primer down cuando necesitábamos recoger una. Estábamos a cuarenta y uno contra treinta y uno cuando me lancé al campo por última vez con menos de un minuto en el reloj.
Tres rodillas rápidas y se había terminado. Era casi anticlimático después del frenesí de anotar en el tercer cuarto. Sabía entonces que teníamos que ganar. No me dejé celebrar. No hasta que el reloj estuviera en ceros.
Fue entonces cuando me perdí en una masa de cuerpos mientras mis compañeros se amontonaban encima de mí. Fue ahí cuando todo me golpeó. Era un campeón del Súper Tazón. Finalmente. Mi sueño, su sueño, se había realizado.
Tan pronto como me desenredé de los abrazos, señalé hacia arriba.
—Lo hicimos, chico.
Fue un caos masivo por unos minutos, con los reporteros amontonándose, preguntando como se sentía ganar, qué huecos había visto en la defensa que nos permitieron anotar, qué se sentía derrotar a Luck. Las preguntas seguían y seguían. Contesté mientras buscaba a mi familia entre la gente.
Era loco lo diferente que la experiencia era de lo que había soñado de niño. Mis fantasías habían sido sobre este momento, disfrutando de la adulación de la multitud y mis compañeros de equipo, amando que todos los ojos estuvieran puestos en mí. Y por supuesto, una parte de mi aún amaba eso. Pero lo que más quería en ese momento era a mi esposa, mi hija, Chelsea y el resto de la pandilla. No iba a ser real hasta que los tuviera celebrando conmigo.
Finalmente, vi a mi hermano. Gracias a Dios era un jodido gigantón. Hice mi camino entre el montón de reporteros y me dirigí hacia esa dirección. La multitud se aclaró un poco y ahí estaban.
El rostro de Chica Reed estaba brillando y esta vez no era solamente el embarazo lo que lo provocaba. Sus ojos estaban brillando mientras me acercaba a ella. Dani estaba en sus brazos, luciendo un poco cansada dado que ya había pasado su hora de dormir, pero sonrió y se estiró por mí.
—¡Papi!
Las abracé a ambas y mi esposa plantó sus labios en los míos, besándome para que el mundo lo viera, dado que tenía el presentimiento de que las cámaras aún estaban en mí. No me importó una mierda. Este era nuestro momento.
Pequeñas manos tiraron de mi cabello, así que reí mientras rompía el beso con Chica Reed y me giraba para besar a mi pequeña, quién tenía sus pequeños labios en un puchero.
—¡Meso! ¡Meso! —demandó.
—Besos solo para ti, bebé. —Regué besos por su cara mientras ella reía—. ¡Papi ganó!
—¡Ganó! —gritó.
Reí con ella mientras la estrechaba en mis brazos.
—Estuviste fantástico —me dijo Chica Reed—. Estoy tan orgullosa de ti. Lo hiciste.
Sacudí la cabeza.
—Lo hicimos. Siempre juntos, nena. Somos un equipo.
Eso me trajo una sonrisa y otro beso.
—El mejor equipo.
—¡Vaya forma de hacerlo, hermano! —Mi hermano me golpeó en la espalda, de manera gentil ya que aún estaba sosteniendo a Dani—. ¡Qué juego! ¡Estuviste asombroso! Pensé que tu defensa habría podido utilizarme.
Me reí.
—Por supuesto.
Jasper lanzó sus brazos a mi alrededor.
—Ganaste el Súper Tazón. Dijiste que entonces podría abrazarte en público.
Por supuesto que él recordaba esa mierda. No me importó. Había ganado el jodido Súper Tazón. Todos recibían abrazos.
Mamá vino después, diciéndome lo orgullosa que estaba de mí. Tomó a Dani para que pudiera aceptar las felicitaciones de papá y los abuelos.
—Buen juego, Edward —me felicitó el abuelo.
—Felicidades —dijo el monstruo, besando mi mejilla. Asqueroso. Bigotes de anciana—. Eres el orgullo de la familia.
Sonreí ante eso. Ella se había suavizado aún más desde que Dani nació. Aunque no amaba exactamente a Chica Reed aún, era mucho más amable con ella. Y adoraba a mi hija. Estaba bastante segura de que mi hija obtendría gran parte de la herencia algún día. La llamaba Danielle Elizabeth todo el tiempo. Era jodidamente divertido.
Pequeña me dio un abrazo y luego vi a la otra persona que quería ver.
Chelsea dio un paso hacia delante y me encogí un poco, abriendo mis brazos hacia ella. Entro en ellos y me puse de pie girándola mientras ella reía.
—¡Lo hiciste!
—Lo hice. Lo hicimos. Estoy bastante seguro de que tu hermano tuvo que ver en lo que paso hoy —le dije.
Ella retrocedió y me miró a los ojos.
—Lo hizo. Él estaba aquí. Lo sentí.
No iba a discutirle eso.
—Sabes, creo que yo también lo hice. —No era mentira. Algo se sentía más grande que el juego todo el tiempo. Me gustaba pensar que era Danny.
—Mantuviste tu promesa, así que él está feliz. Igual que yo. —Sonrió—. Pero, ¿sabes qué?
—¿Qué? —pregunté. No podía dejar de sonreírle. Solo con tenerla aquí, representando a su hermano, significaba el mundo para mí.
—Ahora queremos más.
Lancé mi cabeza hacia atrás y me reí.
—Desafío aceptado, niña.
No tenía sentido sentirme complaciente, ¿no? Yo también quería más. Pero eso era para otro año.
Chica Reed enredó sus brazos alrededor de mi cintura y mamá me regresó a Dani para que estuviera cargándola a ella y Chelsea. Sí. Justo ahora, tenía todo lo que podría querer.
¡Hola!
Este es el primero de los outtakes de esta historia, si no me equivoco tiene nueve, así que todavía nos quedan algunos capítulos.
Esperamos que lo hayan disfrutado y pedimos disculpas si algo en el vocabulario de fútbol no es del todo correcto, hacemos lo mejor que podes sin saber nada del tema.
¡Esperamos saber sus opiniones en los comentarios!
