Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: Itzel Lightwood

Beta: Flor Carrizo


Outtake 3

Las tintineantes notas del piano se escapaban por la ventana mientras corría hacia la puerta y no pude evitar sonreír. No eran las notas experimentadas de Chica Reed, así que tenía que ser Dani, aunque sonaba como si hubiera mejorado desde la otra noche, cuando me ofreció su concierto por enésima vez. No había nada más lindo en el mundo que ver a mi princesa golpeando en esas teclas de piano, con una brillante sonrisa en su rostro y sus pequeñas coletas moviéndose mientras movía la cabeza y cantaba al ritmo de las canciones que inventaba. Cada una de ellas me tenía como protagonista siendo el héroe, el príncipe o el quarterback. Sí, era jodidamente asombroso.

Me apresuré a entrar, limpiándome el sudor de la frente mientras entraba a la sala de estar.

—No me digan que mi princesa hizo un espectáculo sin mí —comencé, dejando de hablar cuando vi a Dani en el suelo, jugando con sus figuras de acción de futbol. Sonreí cuando vi que las tenía en una perfecta alineación. Había tenido diversas discusiones con ella cuando tenía tres acerca de las formaciones ilegales que estaba haciendo. Chica Reed se reía a carcajadas cada vez que le mostraba la forma correcta de alinear sus figuras.

—No soy yo, papi —dijo Dani y juro que pude escuchar el sobreentendido 'Duh' en su tono. ¿Cuándo aprendieron sarcasmo los niños de casi cinco años? Porque juro que mi hija ya lo había hecho. Aunque no me sorprendía. Por supuesto que mi hija era avanzada.

—¡Papi!

Miré hacia donde Ethan estaba sentado, posado en el regazo de mi esposa frente al piano. Sonreí y me dirigí hacia ellos.

—¿Qué estás haciendo, Pequeño Campeón? ¿Mami te está enseñando a tocar?

Sacudió la cabeza, dándome una brillante sonrisa.

—¡Yo enseño huh!

Alcé la ceja hacia Chica Reed.

—¿Ese era él tocando?

Ella sonrió y frunció los labios hacia mí, así que mi incliné y le di un pequeño beso, siendo cuidadoso de no presionar mi sudoroso cuerpo contra ella. Es decir, quería hacerlo, pero los niños estaban justo ahí, y prefería que estuviera sudorosa más tarde de maneras más interesantes.

—Ese era él. ¿Acaso no estuvo fantástico? —La sonrisa en su rostro era electrizante.

—Sí, es decir, no pude identificar si fue una canción, como tal, pero sonaba bien.

Chica Reed asintió con entusiasmo.

—¡Lo sé! Tiene un oído increíble. Mira esto.

Comenzó a tocar y Ethan miró sus dedos con intensidad. De repente tocó una nota muy alta y el pequeño rostro de Ethan se arrugó. Era jodidamente adorable. Lucía muy parecido a su madre en ese momento, desearía tener mi teléfono para poder tomar una fotografía.

—¡No, mami! No eso. Esto. —Y se inclinó y tocó una nota que sonaba mucho mejor.

—Sí, bebé, justo así. ¿Acaso no es genial? —Chica Reed plantó un gran beso en la cabeza de Ethan, haciéndolo reír y retorcerse.

—Él es fantástico. ¿Vas a ser un pianista cuando crezcas? —pregunté.

—Sí. Y un poicía.

Reí mientras lo quitaba del regazo de Chica Reed y lo arrojaba ligeramente en el aire. Él gritó de alegría.

—Vas a ser el mejor pianista y policía del mundo, Ethan. Siempre lucha por ser el mejor, como mami y papi.

—¡El mejor! —gritó, arrojando sus pequeños brazos alrededor de mi cuello.

Enterré mi rostro en la curva de su cuello, haciendo ruidos de morder mientras él reía y golpeaba mi cabeza.

—¡No me comas, papi!

—¡Pero sabes tan bien! —Gemí cuando Dani corrió y se estrelló contra mi pierna, tratando de taclearme—. Tú también, princesa. —La alcé y alterné entre su cuello y el de él, haciéndolos gritar y reír y retorcerse.

—Estoy bastante segura de que ninguno de ustedes sabe bien, ahora que su papi los ha dejado todos sudorosos. Todos necesitan tomar baños ahora —dijo Chica Reed, sacudiendo su cabeza. Sus ojos estaban brillando de risa, así que sabía que no estaba enojada. De todos modos era casi hora de dormir.

Los niños hicieron ruidos ante el tema de bañarse, aunque cuando entraban ahí, amaban demasiado jugar con las burbujas y juguetes. Aun así…

—No creo que sea justo que nosotros tengamos que bañarnos y mami no —susurré hacia ellos, pero lo suficientemente fuerte para que Chica Reed escuchara.

Sus ojos se ensancharon y sacudió la cabeza, retrocediendo un paso mientras dejaba a los niños en el suelo.

—No te atrevas —murmuró al mismo tiempo que yo decía "¡Atrápenla!"

Chica Reed se giró para correr, pero la tacleada de Dani fue perfecta cuando se lanzó hacia las piernas de su madre. Chica Reed comenzó a caer, pero gracias a mis increíbles reflejos, la atrapé antes de que pudiera tocar el suelo.

—Muchas gracias, Campeón —murmuró sarcásticamente—. No puedo creer que los pusieras en mi contra.

—Oye, tú eres la que murmuró la palabra con B —le recordé mientras la alzaba en mis brazos.

—¡Edward! ¡Bájame! —Pero era demasiado tarde, porque ya estaba frotando mi rostro sudoroso contra ella.

—Ahora mami también necesita un baño —le dije a mis hijos, quienes reían y corrían a nuestro alrededor.

—Vas a pagar por esto —me dijo, lo suficientemente bajo como para que los niños no escucharan.

—No puedo esperar para eso. —La besé con fuerza antes de bajarla—. Bañaré a los niños, dado que es algo así como mi culpa que estén sucios.

—¿Algo así? —preguntó con una risa.

—Bien, totalmente. —La besé de nuevo—. Pero en nombre de la conservación del agua, creo que deberías esperar hasta que haya terminado para bañarte.

Sus ojos marrones brillaron.

—Oh sí, a ti te interesa demasiado el ambiente, Cullen.

—Claro que sí, señora Cullen.

Su sonrisa se pronunció más, así que no se estaba tragando mi mierda.

—Bien, ¿qué te parece esto? Debo bañarlos porque yo los ensucié, ¿cierto?

Asintió.

—Cierto.

—Bueno, yo te ensucié, así que tengo que limpiarte. Es lo correcto. Nosotros limpiamos nuestros desastres, ¿o no, niños?

—¡Sí, papi! Mami dice que debemos —señaló Dani. Era una niña fantástica, ayudando sin saberlo a su papi para conseguir que mami se desnudara.

—¿Lo ves? Tú lo dijiste, mami.

Chica Reed rio mientras levantaba a Ethan para pasármelo.

—Supongo que es cierto. Bien, papi. Tú limpia a los niños y luego puedes hacerlo conmigo.

Sonreí ante eso.

—No puedo esperar para hacerlo contigo, bebé.

—Lo sé. —Sonrió y me dio un rápido beso—. Así que encárgate de los niños, porque me estoy sintiendo muy sucia.

Joder sí. Amaba a mi vida. Cargué a Dani y me dirigí con mis hijos hacia las escaleras. La hora del baño era asombrosa, especialmente con Chica Reed.

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—¿Estás seguro de que puedes manejarlo? —preguntó Chica Reed mirándome con sospecha.

No sabía si debía de estar ofendido o no. Por supuesto que podía manejarlo. Era el jodido Edward Cullen.

—Nena, acordamos que este año, fuera de la temporada, me encargaría aquí y tú te unirías a la sinfónica. Ya he estado solo con los niños antes.

—Sí, pero nunca te he dejado por la noche solo con ellos, y mucho menos por un mes. —Se mordió el labio, luciendo muy en conflicto.

Lo entendía. No me gustaba dejarlos por juegos y la mayor parte del tiempo me iba solo por unos días. Esto sería un tour de un mes con la Sinfónica de Nueva Jersey. Finalmente iba a vivir su sueño, aunque fuera por un mes. Estaba malditamente determinado a que ella lo hiciera.

—En primer lugar, mi mamá vive como a dos calles de aquí. Sabes jodidamente bien que estará aquí a diario mientras tú no estás, si es que no se muda.

No podía ignorar eso. Mis padres finalmente lo habían hecho y habían comprado una segunda casa aquí, por supuesto casi al lado. Cuando escucharon los planes de Chica Reed, mi mamá rápidamente se había ofrecido a ayudar con lo que sea que necesitáramos. Ahora que Dottie se había retirado, probablemente estaría agradecido con la ayuda.

—Lo sé, pero…

Tomé su hermoso rostro en mis manos.

—En segundo lugar, este es tu sueño, nena. Lo has retrasado por cinco años mientras yo vivía el mío. Dani tiene casi cinco. Ethan casi tres, sin la mamila, sin los pañales. Es tu turno. Acordamos que cuando estuviera fuera de temporada sería tu turno de brillar. —Le besé—. No puedo esperar para verte hacer eso.

Sus ojos marrones se llenaron de lágrimas.

—Es solo que no sé si puedo soportar estar lejos de ustedes tres por tanto tiempo.

Eso definitivamente lo entendía.

—Sabes que iremos a verte tocar, nena. Conseguiré boletos para cada una de las ciudades cada semana, subiré a los niños al auto y conduciremos hacia ti. Tampoco puedo soportar estar lejos de ti por un mes.

Puso sus brazos a mi alrededor y se enterró en mi pecho. Acaricié su suave cabello y la abracé hasta que la sentí relajarse contra mí.

—Estoy nerviosa —admitió en voz baja.

Ahí estaba. Sabía que odiaba tener que dejarnos, pero ella sabía que estaríamos donde ella estuviera. Los tres —bueno, cuatro con Rainbow— viviríamos en hoteles por el mes si era necesario.

—No hay nada porque tengas que estar nerviosa, Chica Reed. Eres una increíble música. Has estado practicando cada día por meses. Te recibieron con los brazos abiertos después de tu prueba. Te quieren, nena. Así de buena eres.

—Lo sé. —Me miró—. Es solo que ha pasado mucho tiempo desde que toqué en público.

—¿Además de todas esas lecciones que has dado en escuelas y en privado durante los últimos cinco años?

Se rio.

—Sí, aparte de esas.

—Puedes hacer esto —repetí, tocando su mejilla—. Eres una Cullen, nena. Brillamos más en el gran escenario, y finalmente te subirás a ese escenario. No puedo esperar para verte ahí. Mi esposa, oboe principal en la Orquesta de Nueva Jersey.

Chica Reed bufó una risa.

—Principal mi trasero. A lo mucho seré tercera.

—No para mí. Y serías principal si estuvieras con ellos más que unos cuantos meses al año.

Su suave sonrisa se mostró antes de que me diera un ardiente beso.

—Gracias por tu fe en mí.

—Siempre, Chica Reed. Soy tu fan número uno.

Ella sonrió.

—Lo sé.

—¡Mami! ¡Maaaaaaaaaaamá!

Nos separamos ante los gritos de Dani en el piso de abajo. Ethan entró en la habitación y enredó sus brazos alrededor de su pierna.

—¡Mamá, arriba!

Ella se agachó y lo cargó en su cadera. La manera en la que él la miraba, como si ella colgara la luna, siempre me hacía sonreír. Ethan era un niño de mamá por completo. No podía culparlo. Yo mismo adoraba a su madre.

—Quizá es un empate de tres por ser el primero —permití, haciéndola reír.

—Con ustedes tres de mi lado, ¿cómo puedo fallar? —preguntó, besando el suave cabello castaño de Ethan, que era exactamente del mismo color de ella.

—Nunca podrías fallar, nena. Eres una Cullen. —Sonreí hacia mi hijo—. ¿Qué hacemos los Cullen?

—¡Ganar! —gritó, arrojando sus pequeños brazos en el movimiento de touchdown.

—Así es, amigo. —Revolví su cabello—. Tu hijo ha hablado.

Chica Reed rio.

—Claro que lo ha hecho. Voy a hacer esto.

—Vas a estar fenomenal —le aseguré.

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—¿Vas a comportarte, hombrecito? —pregunté mientras alisaba las mangas de su camisa.

Mierda, pero se veía adorable en su pequeño traje. Chica Reed iba a enloquecer cuando lo viera.

—Sí, papi. —Parecía fascinado con mi corbata, estirándose para tocarla. Esperaba que estuviera igual de fascinado con la suya, mientras la enredaba alrededor de su cuello y rápidamente la ataba antes de que pudiera protestar.

—¡Listo! Justo como papi. —Giré a Ethan para que estuviera frente al espejo, dejándolo ver las corbatas azules a juego.

Sus ojos marrones se ensancharon y dijo "Oooh" mientras tocaba la suya.

—Te ves muy apuesto, amigo. Mami va a amarlo.

—¿Mamá? —preguntó, mirando alrededor—. ¿Dónde está mamá?

Tuve que sonreír. Había estado preguntado eso toda la semana, desde que Chica Reed se había ido con la sinfónica. Había estado preocupado de que hiciera un berrinche o dos, pero la mayor parte del tiempo se calmaba cuando le decía que ella estaba trabajando y que la vería pronto. Afortunadamente, estaban de vuelta en Newark este fin de semana, así que el hotel no era necesario. Nos dirigiríamos a la Sala de Sinfónica de Newark desde nuestra casa.

—Mamá está en su concierto. La veremos tocar y luego ¿adivina qué?

Me miró con los ojos de ella.

—¿Qué?

—¡La traeremos a casa con nosotros! Mami estará de vuelta en su propia cama esta noche. —Nuestra cama. Jodidas gracias. Había pasado menos de una semana y la extrañaba terriblemente.

Él saltó un poco en el mueble en el que estaba y me aseguré de tomar su cintura para que no se cayera.

—¡Yay! ¡Mamá casa!

—Sí, gracias a Dios. Mami estará en casa.

—¿Duerme contigo? —preguntó, sonriéndome.

Me tragué un gemido. Ambos, él y Dani, habían decidido que dado que mami no estaba aquí, dormirían con Rainbow y conmigo. No tuve el corazón para rechazarlos y, francamente, ya no me gustaba dormir solo. Las cosas definitivamente habían cambiado para bien desde la universidad.

—Ya veremos, amigo. Mami necesita su descanso. —Y papi necesitaba a mami. Demasiado.

Le puse su saco y sonreí hacia él.

—Luces apuesto, hombrecito.

—¿Qué es apeto? —preguntó, haciéndome reír.

—Apuesto. Significa que te ves guapo, como papi.

—¡Como papi! —gritó.

Acomodé su cabello, que tendía a revolverse como el mío de vez en cuando.

—Justo como papi.

—Edward, estamos listos.

Me giré hacia la voz de mi mamá y miré su rostro iluminarse al ver a Ethan.

—¿Acaso no eres el niño más guapo del mundo? —gritó, acercándose para levantarlo del mueble y llenar su rostro de besos.

—¡Nana! ¡Papi dijo que como él!

—Eres guapo justo como él. —Mamá se estiró y acomodó mi corbata.

Sonreí. Algunas cosas nunca cambiaban.

—Tu hija luce adorable —me aseguró mamá. Dejé que ella se encargara de Dani porque vestirla era un dolor en el culo. Tenía jodidos montones de ropa y hacer que decidiera qué vestido usar siempre era un gran trabajo. Además, si conseguía que se pusiera uno, sería vetado por algo más por alguna de las mujeres de la casa. A la mierda con eso.

—Gracias por arreglarla, mamá. —Me jodí el cabello un poco antes de darle la espalda al espejo—. ¿Todos están listos para irse?

Había comprado la sección entera del balcón en la sala porque quería que los niños tuvieran un poco de espacio para moverse si lo querían; además, montones de nosotros iríamos. Mis padres, Sammy, Colin, Brady, Sarah, Paul y Leah irían, con Emily y Kim quedándose en casa con sus niños. Había invitado a unos cuantos chicos más del equipo para que fueran si querían.

—¿Chelsea está aquí?

Mamá asintió.

—Sí, está con Dani. Su mamá la dejó hace un rato. Luce hermosa. Está creciendo.

Gemí ante su recordatorio. Chelsea tenía quince ahora. ¿A dónde se había ido el tiempo? Pronto conduciría y los chicos llegarían. No estaba listo para esa mierda.

Tomé la mano de Ethan y nos dirigimos hacia la habitación de su hermana. Sonreí cuando vi que Dani estaba usando un vestido verde que hacía juego con sus ojos. Su cabello estaba peinado en una elaborada trenza. Estaba girando para Chelsea, quién le daba cumplidos. Chels lucía demasiado mayor, usando un ceñido vestido rojo y con su cabello en una masa de rizos por su espalda.

—Hola, chicas lindas. —Sonreí mientras ambas se giraban a nosotros.

—¡Hola, papi! ¿Te gusta mi vestido?

—Sí, nena. Es muy bonito. —Juro que Dani batió sus pestañas antes de girarse para mirarse en el espejo otra vez. No estaba listo para esta mierda.

—Tú también te ves hermosa, Chels.

—Gracias, Edward. Gracias por llevarme. Estoy emocionada por ver a Bella tocar. —Se acercó para tomar a Ethan en sus brazos. Él se acurrucó contra ella—. Hola, lindura.

—¡Hola! Manos* como papi.

Bufé.

—Guapo* —clarifiqué ante la confundida expresión en su rostro.

—Oh, bueno, ¡claro que lo eres! Qué niño tan guapo.

Él sonrió antes de enterrarse en su hombro. El niño amaba acurrucarse, especialmente con las mujeres. Quizá sea la viva imagen de su madre y tuviera su talento musical, pero él era como yo cuando se trataba de encantar a las damas.

—¿Están listas para irnos, chicas?

—Papi, ¿puedo usar mi brazalete?

Sonreí.

—Claro, nena. —Saqué su brazalete de dijes de su pequeño joyero y se lo puse en la muñeca. Junto con su dije de La niña de papá, ahora tenía un gato para representar a Rainbow, mi número porque ella quería apoyarme y un dije de hermana número uno para celebrar que se convirtiera en hermana mayor.

—¿Quieres usar tu collar también? —pregunté. Le habíamos comprado un collar de mariposa que combinaría con el vestido.

Ella asintió y se lo puse, eventualmente. Jodidos broches pequeños.

—Listo. Estás perfecta. ¿Lista para ser la cita de papi?

—¿Qué es una cita? —preguntó Ethan.

—Es cuando un chico le pide a una chica que salga a algún lugar con él, a cenar o a ver una película o algo así —contestó Chelsea, sonando casi esperanzada.

Mierda. No estaba listo para que empezara a salir. Era demasiado joven.

—Sí, eso lo resume, aunque también la chica puede pedirlo. Aunque no Dani, a menos que me lo esté preguntando a mí.

Mi mamá se rio detrás de mí.

—Sí, buena suerte con eso.

—Calla. Así que, Dani, ¿serías mi cita esta noche?

—Sí, papi. —Ella me sonrió. Tan jodidamente adorable.

—Tú la mía, CC.

Todos nos giramos a donde Ethan, con sus manos en el rostro de Chelsea, más o menos le ordenaba que fuera su cita. Se le dificultaba pronunciar su nombre, así que era CC para él.

Chelsea le sonrió.

—Claro, Ethan. Me encantaría ser tu cita.

Pensé en decirle a Ethan que debería preguntar, no ordenar, pero demonios, había funcionado. Había hecho lo mismo en el pasado. De tal palo tal astilla.

—Bueno, ahora que eso está arreglado, ¿qué tal si nos vamos? Necesitamos ir para ver tocar a mami.

—¡Yay! —gritó Dani.

Tomé su mano y Chelsea cargó a su cita fuera de la habitación. Hora del espectáculo.

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—¿Dónde está mamá?

Sonreí cuando Ethan demandó saberlo inmediatamente después de que entramos en el teatro.

—Ella estará ahí… —Señalé hacia la sección en donde Chica Reed me dijo que estaría. Había elegido nuestros asientos con base en la posibilidad que tendríamos de verla, aunque una vez que todos los cuerpos estuvieran ahí, ¿quién sabe si seríamos capaces de verla? Lo esperaba, al menos.

El lugar era impresionante. Madera brillante y telas rojas estaban por todos lados. Incluso había un elegante candelabro sobre el escenario. Las sillas para los músicos ya estaban puestas.

—Vaya lugar, hombre. —Sammy me palmó la espalda mientras se sentaba detrás de mí—. Bella realmente es importante, ¿huh?

Sonreí.

—Ella es increíble.

Me emocionaba más de lo que podía decir que Chica Reed finalmente tuviera su momento. Nunca, ni siquiera por un segundo, se había arrepentido de que el tener a Dani retrasara su oportunidad de tocar en la orquesta, pero sabía lo que significaba para ella tener la oportunidad ahora. Mierda, significaba demasiado para ambos.

Los músicos comenzaron a aparecer en el escenario, todos vestidos de negro. Me incliné y tuve que reprimir un grito cuando vi a mi esposa. Este no era el lugar para gritar, pero maldición si no quería hacerlo. Estaba jodidamente hermosa en su largo vestido negro, con su cabello recogido similar al de Dani.

—Mira, amigo, ahí está mami.

—¿Dónde? —gritó Ethan, prácticamente inclinándose sobre el borde para verla.

Lo cargué y la señalé.

—Por allá. No puedes gritar, Ethan. Tienes que estar callado aquí.

—¿Por qué? —preguntó.

—Porque este es un show importante y nadie grita aquí. Escuchas la música y la aprecias.

—¿Por qué? —preguntó de nuevo.

Sammy bufó detrás de mí.

—Dios, amo esta edad.

Sí, por supuesto que lo hacía. Apenas estaba saliendo de ella con su hija.

—Porque papi lo dice.

—Oye, Ethan, traje Donde viven los monstruos. ¿Quieres leerlo?

Le sonreí a Chelsea cuando él me abandonó y subió a su regazo.

—Gracias, chica.

—No hay problema.

Miré mientras ella les leía a Ethan y Dani, quién estaba acurrucada a su lado. Era fenomenal con ellos, paciente y protectora, justo como había sido con su hermano. Me entristecía que no tuviera sus propios hermanos para pasar el rato con ellos, pero sus padres no tenían el corazón para tener otro después de que Danny muriera. Habían pasado momentos duros cuando no estaban seguros si seguirían juntos, pero lo habían superado. Y Chelsea nos tenía. La incluíamos en todas nuestras reuniones familiares y viajes.

Mantuve un ojo en mis hijos mientras hablaba con los chicos acerca de nuestros ejercicios fuera de temporada. Iba a mantener a esos bastardos en forma este año. Teníamos otro Súper Tazón que ganar.

Eventualmente los instrumentos comenzaron a sonar mientras la orquesta afinaba sus instrumentos o lo que sea que hicieron. Las luces se apagaron y era hora. Chelsea cerró el libro y Ethan volvió a mí.

—¿Mamá? —preguntó.

—Justo ahí, amigo. —La señalé de nuevo—. Va a tocar para nosotros.

—Eso no piano.

—Nope, ella tocará su oboe aquí. ¿Quieres aprender ese instrumento después?

—¿Cómo mamá? —preguntó, sus grandes ojos marrones rogándome.

—Sí, hombrecito. Justo como mamá.

—Bien.

Sonreí y pasé mis dedos por su suave cabello. La música comenzó y su boca se abrió por completo. Se removió hasta el límite de mis rodillas, tratando de acercarse lo más que podía al borde. Me acerqué más, levantándolo para que pudiera ver.

Ethan era un típico niño pequeño, raramente sentado por mucho tiempo y tenía poca capacidad de atención, pero, maldición, se quedó quieto durante todo el show, mirando todo con los ojos ensanchados y el ocasional 'ooh' cuando la música se incrementaba.

—¿Te gustó, amigo? —pregunté cuando la música terminó. Aún estaba sentado en mí, completamente quieto.

—Hago eso, papi. Toco música.

Me había imaginado a mi hijo siguiendo mis pasos en la NFL, pero parecía que iba a forjar un camino parecido al de su madre. Sonreí hacia él.

—Lo harás, Pequeño Campeón. Estarás ahí algún día.

—¿Con mamá?

Me reí.

—Sí, bebé. Con mamá. Y papi estará en la primera fila, animándote.

—En silencio. Precia la música.

—Por supuesto. Siempre apreciaré tu música. Ahora, vamos a encontrar a mamá y a decirle que te le unirás en el escenario un día.

—¡Sí! —Asintió enfáticamente—. ¡Encuentra mamá, papá!

—Siempre encontraré a tu mamá, Ethan. —Siempre.


*En inglés Ethan dice hands (manos) y Edward lo corrige diciendo handsome (guapo), que son muy parecidas. Al traducirlo se pierde.


¡Sorpresa!

No es domingo y les traemos un capítulo nuevo… Como terminamos las otras dos traducciones que teníamos en proceso (que si no leyeron se pueden pasar a leer), pensamos que es una buena idea avanzar más rápido con esta historia, ¿qué les parece la idea? Así que se van a sorprender con los capis durante la semana ;) ;)

¡No se olviden de contarnos en los comentarios qué les pareció el capítulo!

¡Hasta el próximo!