Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Nolebucgrl. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Nolebucgrl, solo nos adjudicamos la traducción.


Getting Blitzed

Autora: Nolebucgrl

Traductora: Monica Szpilman

Beta: Yanina Barboza


Una Navidad de Rainbow

¿Qué era esta humillación? Era completamente inaceptable.

—¡Bonita, Rainbow!

Sí, yo era bastante bonita. Incluso hermosa. Y no necesitaba nada además de mi belleza natural.

—¿Qué haces, nena?

Papi vino y nos sonrió. Finalmente. Él me salvaría.

—Estoy haciendo bonita a Rainbow.

Hm. Yo ya lo era. Todos lo sabían. Esperé pacientemente a que papi corrigiera a Dani.

—Ella está muy bonita ahora, bebé. ¡Hiciste un buen trabajo!

¿Ahora? ¿Qué era toda esta tontería? Yo siempre era bonita. ¿Papi necesitaba que le revisaran la vista? Tal vez debería llamar al doctor de personas. No a mi doctor. Él era malvado. Y yo no necesitaba ninguna inyección. De ninguna manera.

—¡Chica Reed! ¡Ven a ver esto!

Bueno, si papi no me iba a salvar, mami lo haría. Seguramente entendería que yo ya era perfecta y no necesitaba nada más.

—¡Oh, por Dios! ¿No es eso lo más lindo?

O tal vez no. ¿Por qué todos me traicionaban? ¿Tenía que hacer todo yo sola? De acuerdo. Era lo suficientemente inteligente como para salir de esto sola. ¿Cómo me metí en esto?

Incliné mi cabeza a la izquierda, lo cual movió a la abominación sobre mi cabeza, pero no se despegó. Raro. Así que intenté a la derecha. Solo volvió a donde estaba. Muy bien. Esto era más difícil de lo que esperaba, pero nada podía sujetar a Rainbow. Superaría este reto. Estaba asegurado.

Mamá comenzó con los flashes de nuevo, arrullando y riendo junto con Dani y papi. Traición. Pura y simple. Disfrutaban mi dolor. Tendrían que pagar por eso luego. Había muchas cosas que ellos amaban que podrían llegar a mi pila especial. Oh, sí, perderían cosas esta noche, si podía quitarme esta cosa infernal de la cabeza.

—¡Oh, esto sería bonito! ¡Colócale esto!

Mamá colocó un lazo, el que había estado golpeando antes de sufrir esta humillación, en mi espalda y comenzó con los flashes de nuevo.

—¡Es tan linda! ¡Es un regalo! Sentada frente al árbol con lazos y ese sombrero de Santa.

¿Sombrero? ¿Eso era lo que tenía en la cabeza? No sabía lo que era, probablemente porque no debería tenerlo sobre mí. Picaba. Y tenía cuerdas, con las cuales quería jugar, pero no podía porque estaban en mi barbilla.

Levanté mi pata, tratando lo mejor posible de quitar la cosa de mi rostro.

—Se lo quité a mi muñeca de Santa —dijo Dani, aplaudiendo.

Lo que fuera esa muñeca de Santa, pagaría. Ya no lo sería para el final del día. Recuerden mis palabras.

—¡Qué buena idea!

No, no era una buena idea. Para nada. Levanté mi cara y miré directamente a papi. Él me entendía de una forma en la que ellas no. Él arreglaría esto.

—¡Meow! —grité con mi voz más molesta.

Los ojos de papi se ampliaron.

—Oh, oh. Está e-n-o-j-a-d-a.

Mami rio. Claramente subestimaba mi rabia.

—No puede estar tan molesta. Se sentó allí y dejó que Dani se lo colocara.

Ese había sido un tonto error. Traté de ser gentil con la bebé. Papi me decía todo el tiempo que tenía que ser buena. Y lo era. Era la mejor. Y aun así pagaba por ser buena al ser utilizada para vestir un fastidioso sombrero en mi cabeza. ¿Cuál era el punto de ser buena si me tratarían de esta manera?

—¡Bo!

Hm, tal vez el niño me ayudaría. Él era más chico, más moldeable de lo que era Dani. Eso es, niño. Acaricia a Rainbow. Acaricia mi cabeza y quita ese sombrero. Puedes hacerlo. Sé que sí.

—¡Bonita Bo!

Sí, establecimos que era bonita. Aunque el sombrero no era el causante. Solo lo era. Mami lo dijo desde el primer día.

Ethan palmeó mi cabeza, y el sombrero comenzó a inclinarse. ¡Eso es! Justo así, Ethan. Oficialmente eres mi favorito.

—Ten cuidado, cariño. Le quitarás el sombrero a Rainbow.

¡Pero esa era la meta! Demonios, mujer. ¡Libérame! ¡Lo demando!

Dejé salir mi maullido más imperioso. Solo se rieron de mí. ¡Esto no sería tolerado!

—Mejor toma las fotografías mientras puedas, Chica Reed. Rainbow está a punto de explotar.

Si él podía verlo, ¿por qué no hacía nada? Papi y yo éramos un equipo. Siempre lo decía.

—¡Lo sé! Es solo que luce tan adorable.

Eso ya había sido establecido. Los flashes continuaron, y luego una luz brilló sobre mí.

—Lo estoy grabando.

Lo que sea que eso significara, era claro que toda mi familia disfrutaba mi sufrimiento y que tendría que liberarme sola. Primero lo primero. El lazo no estaba atado a mí, solo reposaba en mi espalda. Podía encargarme de eso muy fácil.

Me volteé a la izquierda de nuevo, tratando de atraparlo, pero no funcionó. Ni a la derecha. Así que me vi forzada a ir en círculos, pareciendo que perseguía mi cola como esos insípidos que Chelsea traía de visita cada tanto. Pagarían por esta humillación.

¿Y qué hizo mi familia mientras trataba, sin éxito, de liberarme de los aparatos de tortura que me habían colocado? Reír. Dani y Ethan aplaudían y reían. Qué groseros.

Le lancé a papi la mirada asesina.

—Lo siento, Rainbow. Les encanta. —Papi se encogió de hombros—. Mis manos están atadas.

¡No! Yo era la que estaba atada. No podía creer que papi estaba ignorando mi dolor y sufrimiento por su disfrute. ¿No sabía quién era lo más importante aquí? ¡Era yo! Se los recordaba todos los días. ¿Cómo se atrevía a olvidar?

Dejé salir un combo de gruñido/grito que les dejó saber a todos que la diversión se había acabado. Pero solo rieron más. Claramente me había relajado demasiado con ellos. Pensaban que estaban a cargo. Familia tonta.

Me volteé a la izquierda de nuevo. Aún no podía alcanzar la cinta. Demonios. De acuerdo. Hora de pensar, Rainbow. Eres más inteligente que los demás. Puedes salir de esto. Si solo pudiera estirarme un poco más… Diablos.

De acuerdo, si no podía sacarlo con mis patas o mi boca, y ellos continuarían siendo groseros, necesitaba usar algo o alguien más. Nadie más estaba además de los traidores, así que dependía de mí.

Miré alrededor de la habitación, y si pudiera reír como ellos, dejaría salir una carcajada ahora. ¡Lo tenía! Caminé a la banca donde se sentaban cuando hacían los sonidos bonitos y froté mi cabeza contra las patas. ¡Eso era! El sombrero se estaba aflojando. Solo un poco más, de esta forma, y de la otra, ¡sí! ¡La victoria es mía! ¡No pueden controlar a Rainbow, tontos humanos!

El sombrero cayó alrededor de mi cuello, las cuerdas soltándose, pero sin hacerlo por completo. Estaba bien porque ahora podía alcanzarlo con mi boca. Lo jalé una, dos, y en el tercero, salió. ¡Era libre!

Bueno, ya estaba casi libre. Rodé a mi costado y arqueé mi espalda contra la cosa de la silla. ¡Una frotada! Rainbow gana, ¡como siempre! ¡Tomen eso, familia!

Me levanté y los observé de forma asesina. Seguían riendo, por alguna razón desconocida.

Papi se estiró y me recogió, acurrucándome en su pecho, que era donde yo pertenecía. Pero estaba molesta con él, así que no me acurruqué como normalmente lo hacía. Compartí mi inconformidad con un grito y una pata en su barbilla.

—Lo sé, Rainbow, pero de verdad lucías linda.

Duh. Siempre luzco así. No tenía que usar tontos sombreros molestos o lazos para ser bonita. Los lazos eran para jugar. En realidad, las cuerdas del sombrero lucían algo divertidas. Puede que jugara con eso más tarde, una vez que lo hubiera escondido en mi pila. No me colocarían esa cosa de nuevo.

—Eres una buena niña, Rainbow.

Mami palmeó mi cabeza. Me aparté de ella. Ella se había reído de mi sufrimiento.

—Parece que estamos en problemas —le dijo a papi.

Sí. Sí lo están. Y solo porque papi me está cargando y acariciando, y se siente bien, no significa que olvidaré lo que me han hecho. Debe haber retribución. La venganza es mía.

—No se quedará molesta por mucho tiempo, ¿o sí, Rainbow?

Papi me levantó para que pudiera ver su rostro. Era un buen rostro y me gustaba, mucho, pero seguía molesta. No me arrullarían para que olvidara. No sería una…

—Tan buena niña.

Y luego papi colocó sus labios encima de mi cabeza. No hacía eso a menudo, pero tenía que saber que me encantaba.

—Gracias por tolerar que Dani te disfrazara, Rainbow —murmuró en mi oreja. Se sintió bien—. Nunca me decepcionas.

Por supuesto que no. Éramos un equipo, incluso si él lo olvidaba y me dejaba sufrir.

Papi se levantó y tomó la mano de Dani, llevándome con ellos.

—Vamos, princesa. Vamos a devolverle el sombrero a Santa.

Coloqué mi pata en su rostro. ¿De verdad? ¿No más sombrero?

Hizo esa cosa donde me mostraba sus dientes, de buena forma, no como yo hacía con otros gatos.

—Yo te cubro, Rainbow. Siempre. Feliz Navidad.

Éramos un equipo de nuevo. Tal vez perdonaría sus zapatos. Tal vez. Feliz Navidad, papi.