POSESION

La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto

Advertencia:

El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA

Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.

.

.

.

.

Capítulo 2

Hinata cerró los ojos y tomó aire profundamente en un fútil esfuerzo por calmar sus crispados nervios, volviendo luego a fijar la mirada en la pequeña ventanilla del avión de seis plazas.

Se preguntó qué pensaría Naruto Uzumaki cuando la viera, pues no había tenido tiempo de cambiar su apagada ropa de trabajo por otra entre la salida de la universidad y la partida del chárter hacia la isla. De todas formas, Naruto le había advertido que no necesitaría ropa en el Hotel Atlantis, ya que permanecería totalmente desnuda durante los cinco días.

Se mordisqueó el labio inferior, con sus ojos violetas dilatados.

¿En qué diablos había estado pensado al aceptar convertirse en una sumisa esclava sexual durante cinco días?

Suspiró, masajeándose distraídamente las sienes, mientras el exuberante y sorprendentemente tropical aspecto de la isla Atlantis surgía lentamente ante la vista. El caso era que realmente quería probar esto, se recordó a sí misma. Al menos una vez.

Además, Hinata se consideraba muy buena jueza de carácter. Naruto Uzumaki podría ser un hombre de negocios avispado que había imaginado una forma envidiable de hacer dinero para sí mismo y para las mujeres que trabajaban en la isla, pero ella tenía una buena sensación acerca de él como persona, y creía de todo corazón que las seguridades que él le había dado no eran sino la verdad

Él y su hermana Sakura cuidarían de ella. Nunca habían permitido hombres en la isla que no hubieran atravesado, y aprobado, intensas investigaciones personales y comprobaciones de fondo.

Por supuesto, Sakura le había asegurado que la mayoría de los clientes de la isla lo eran en forma habitual, y que Naruto y ella los conocían desde hacía cinco años o más. Y todos ellos eran hombres de perfil alto, que se comportarían impecablemente con las mujeres que trabajaban en el Hotel Atlantis antes que hacer algo estúpido y arriesgarse a que una situación potencialmente dañina fuera aireada en público como ropa sucia para que todo el mundo la viera.

En otras palabras, Hinata no tenía nada de qué preocuparse. Los clientes quizá fueran calentones y canallescos, pero nadie se atrevería a lastimarla.

Suspiró.

A medida que la isla se iba viendo cada vez más cerca su ritmo cardíaco se incrementó dramáticamente. Esto era tanto excitante como aterrador, admitió mentalmente.

Dando un breve vistazo alrededor de la diminuta cabina del avión a las otras cuatro pasajeras, se preguntó distraídamente si estarían tan nerviosas como ella. Lo dudaba. Todas ellas tenían el aspecto calmado de las profesionales. Y todas tenían una apariencia perfecta, con sus caras magníficamente maquilladas, los cuerpos firmes y el atractivo físico de las rubias doradas.

Suspiró. Eran tan bellas, demasiado bellas. Ella probablemente tuviera que pagarle a uno de los clientes para poder tener un poco de acción, pensó frunciendo el ceño.

Oh, bien. Era esto o cinco días con los gatos.

Hinata se enderezó en su asiento y decidió concentrarse en la noche que estaba próxima a llegar en vez de en cosas destinadas a destrozarle los nervios. Esta noche no pasaría de ser una suerte de orientación, se recordó a sí misma. Así que realmente no era necesario ponerse tan nerviosa. Los clientes no empezarían a llegar hasta mañana por la tarde.

Entonces, y solo entonces, ella se convertiría en un nudo de puros, crispados y, por otra parte, vulnerables nervios.

* * * * *

Apoyándose contra su caro escritorio de roble, con un vaso de bourbon en mano, Naruto Uzumaki sonreía ante el nerviosismo de Hinata.

—Si no puedes estar desnuda ante mí sin ruborizarte, querida, ¿cómo vas a lidiar con ello mañana, cuando un grupo de hombres ricos y sensuales estén compitiendo por tu atención, ansiosos de follarte? —elevó el pequeño vaso, disponiéndose a beber de él mientras la estudiaba—. No quiero ser grosero, pero no quiero ningún malentendido tampoco. Entiendes para qué estás aquí, ¿no es cierto?

Hinata suspiró mientras se soltaba el pelo, y el apretado moño se derramaba en una cascada azul oscuro hasta la parte inferior de su espalda. Su pelo, como el de Sansón, siempre había sido su fuerte, su mejor característica. Ella sospechó que incluso su nuevo empleador estaba de acuerdo, cuando la vista de sus lisos cabellos cayendo hacia abajo en cascada hizo que él se endureciera en una perceptible región de su cuerpo. Ella se mordisqueó el labio inferior y apartó la mirada.

—Mi querida Hinata —murmuró él al otro lado del cuarto, con su expresión precavida y remota—, podrías hacer que aun un hombre como yo olvide cuán cínico se ha vuelto.

La cabeza de ella se irguió de golpe, su frente se arrugó.

— ¿Eh?

—No importa —dijo él con un suspiro que sonó casi trágico, y que la dejó sintiéndose decididamente confundida. Él bajó el vaso de bourbon y caminó lentamente hacia ella—. No quiero que hagas esto si no es algo que quieres hacer. Si lo que necesitas es dinero, hay muchas otras formas…

—No es el dinero —espetó ella rápidamente. Respiró hondo—. Escuche, señor Uzumaki…

—Naruto —corrigió él con una sonrisa.

Ella asintió.

—Ella sonrió abiertamente cuando él se rió ahogadamente, desvaneciéndose su nerviosismo con cada momento que pasaba en su presencia—. No es el dinero —admitió otra vez, poniéndose seria—. Es simplemente algo que necesito hacer. Para mí —suspiró mientras apartaba la mirada, sacándose sus prácticos zapatos al mismo tiempo—. Tengo diez gatos —dijo sombríamente— y soy miembro de MENSA*.

Naruto disimuló su sonrisa.

—Ya veo —se quedó quieto mientras la miraba desvestirse lentamente, no diciendo nada hasta que ella se paró ante él vistiendo solo su sostén y sus bragas.

Hinata se mordió el labio mientras elevaba la vista hacia él, los hombros rectos y tiesos.

Él se rió entre dientes.

—Trata de no mirar como si estuvieras enfrentando a tu verdugo, y quizá disfrutes un poco más de estos cinco días.

Ella le sonrió, y luego se echó a reír.

—Eres muy bueno hablando con una mujer sin ropas, ¿sabes? —Ella meneó la cabeza—. Si fueras cualquier otro me habría fugado con el rabo entre las piernas en el mismo momento en que aterrizó el avión.

—Todos tenemos nuestros talentos —bromeó él.

Hinata irguió la cabeza mientras estudiaba su cara. Era un hombre muy guapo, tuvo que admitir. Alto, musculoso, pelo dorado y muy bronceado. Y su personalidad alegre no tenía absolutamente nada que ver con la de ese condenado oso de Sasuke Uchiha.

¿Por qué estás pensando ahora en Sasuke Uchiha, idiota?, se reprendió a sí misma. Seguramente está instalado muy cómodamente en San Francisco y tú estás en la isla Atlantis, de pie en la oficina del dueño del Hotel Atlantis, muy cerca de hacer realidad mañana tus fantasías más profundas.

Se ordenó contener sus meditaciones para no ponerse nerviosa nuevamente. Quizá fuera más fácil para su estado mental el concentrarse en el gran gorila debido a que era una conocida, si bien irritante, entidad. Pero esta situación, y este hombre, eran algo definitivamente novedoso.

Hinata sonrió cuando él se puso detrás suyo y empezó a desabrochar su sostén.

—Supongo que lo mejor es que me desembarace de mi vergüenza. Y rápidamente.

—Y quema esa horrorosa ropa de solterona mientras tanto —dijo él con voz pastosa.

Los ojos de Hinata volaron hacia la ingle de él, e inmediatamente notó que su protuberancia había crecido. Solo que esta vez, en lugar de reaccionar tímidamente ante su erección, ella se encontró sintiéndose más poderosa. Después de todo, Naruto Uzumaki tenía acceso a cualquier mujer bella de su elección. Pero ese pene se estaba encendiendo por alguien tan común como ella.

Ella terminó de desabrochar su sostén y permitió que cayera al piso. Los hombros se le relajaron un poco cuando vio que los ojos azules de Naruto se habían estrechado por la excitación.

—Tienes bonitos pechos —dijo él suavemente—. Llenos, naturales, levemente tostados como el resto de ti y tus pezones son exquisitos.

Ella se sonrojó, a pesar de su determinación de no hacerlo.

—Y ahora las bragas —dijo él firmemente.

Hinata tomo aliento para serenarse y luego, suspirando, se quitó las aburridas bragas de algodón. Él estaba en lo cierto acerca de su ropa, concedió ella. Se vestía como una solterona.

Cuando por fin se paró, completamente desnuda, sus pechos y monte de Venus al descubierto para él, lo observó llenarse con la vista de ella, sus ojos rastrillando su forma desnuda.

—Muy bonito —murmuró él, salvando el corto paso que los separaba—. Tengo un amigo que ama a las pelinegras, ¿sabes? En realidad, está obsesionado con ellas —sonrió—. Quizá venga esta noche. Tengo la sensación que cuando él te vea mañana, todas las posturas estarán cerradas para los otros clientes. Serás suya todo el tiempo. Él no compartirá esta exquisita belleza con nadie más.

Ella meneó la cabeza mientras sonreía. Él la hacía sentirse sexualmente atractiva, apuntalando su confianza en sí misma, y ella apreciaba eso más de lo que podía expresar. El Señor sabía que mañana necesitaría de toda la confianza en sí misma que pudiera obtener.

—Gracias por decir eso —dijo ella quedamente—. Aun si no lo piensas.

Contuvo el aliento por la sorpresa cuando la palma caliente de él cubrió su pecho izquierdo, dejándolo salir cuando el pulgar empezó a mullir el pezón.

—Eres una mujer muy sexy —dijo él con voz espesa— y si no fuera por el hecho que tengo un negocio que atender en los próximos cinco días, daría la orden para que fueras a mi propia cama.

Su uso de la palabra orden inmediatamente causó que su clítoris se hinchara, la reacción usual que ella tenía cuándo leía libros acerca de la sumisión femenina. Era curioso que una palabra imperativa por parte de un hombre guapo la pusiera mojada, sin embargo. Porque cuando un hombre tan dominante por naturaleza como Sasuke Uchiha le gruñía…

¡Bah! Su Némesis era el último hombre en quien quería pensar ahora mismo. Aun si los gruñidos del Grinch secretamente hacían que ella se humedeciera cada vez que él la regañaba. Era simplemente que su actitud hosca y naturaleza brusca encarnaban el mismo ideal que ella tenía acerca de lo que un amo debería ser. O del tipo de amo de quien ella quería ser esclava durante cinco días.

Pero Sasuke Uchiha no era el tipo que quería para jugar el papel de amo, se recordó. ¡Y no es que él te quiera de alguna manera, idiota!

—Súbete a la mesa y abre las piernas para mí —dijo Naruto en un tono poco amenazador, trayendo de vuelta a Hinata de sus pensamientos.

Sus ojos lavanda se dilataron ante la orden, pero hizo lo que él le pidió y se subió a la mesa que estaba detrás de ella. Hecho eso, y cada vez más excitada, abrió sus muslos ampliamente, y con el corazón latiendo locamente, vio como él clavaba los ojos en su coño.

—Muy bonito —dijo él suavemente, mientras se acercaba más, su mirada aferrada a su coño expuesto—. Ahora pon tus manos detrás de ti en la mesa, de modo que tus magníficas tetas sean empujadas aún más arriba.

Ella resopló nerviosamente y obedeció.

Los ojos de él barrieron sus pechos desnudos mientras una mano se adelantaba hacia su coño.

—Muy bonito —murmuró él. Su mano derecha comenzó amablemente a acariciarla, el pulgar apuntando hacia el clítoris. Ella se quedó sin aliento, sus pezones apuñalaron instantáneamente el aire fresco de la oficina.

—Eso es —dijo él en voz baja mientras la frotaba expertamente. Sonrió cuando ella sacudió las caderas con un gemido suave y apretó el inflamado coño contra su palma—. Déjate ir, cariño. Empapa mi mano.

La cabeza de ella cayó hacia atrás con un gemido cuando se vino dura y rápidamente para su nuevo y muy temporal empleador. No había sido tocada así por un hombre en más de un año, y mucho menos montada como lo sería durante la excursión.

Incluso cuando el rubor invadía su cara y sus pezones sobresalían por el impacto del orgasmo, ella se había percatado, claro está, que la intención de Naruto era acostumbrarla al toque de un desconocido. Sabía que no era nada personal, y que cuando él acabara con ella, la siguiente mujer sería inducida a lo mismo

Esto era para prepararla para los cinco días siguientes, cuando montones de hombres extraños la tocarían. Que era lo que ella quería

¿O no era así?

O tal vez, quizá, solo quisiera a un hombre haciéndole todas esas cosas. Pero era muy tarde para volver atrás ahora, decidió. Y ella realmente quería tener una experiencia salvaje a la cual volver la vista atrás con cariño.

Su respiración era trabajosa y su corazón latía salvajemente mientras miraba cómo Naruto sepultaba un dedo en su coño, lo sacaba y se lo chupaba sensualmente.

Él sonrió.

—Muy bonito.

Ella mitad se rió y mitad bufó mientras se enderezaba y cerraba los muslos.

—Apuesto que dices eso a todas las chicas.

Él no se tomo la molestia de negarlo, lo cual ella encontró divertido por alguna razón.

—No te preocupes —le aseguró él con un guiño—. Lo harás perfectamente mañana.

……………………………

* Organización internacional sin fines de lucro cuyo objetivo es identificar personas de todo el mundo con elevado cociente intelectual y ponerlas en contacto a través de publicaciones, encuentros y correspondencia.

.

.

.

.

Mis mas sinceras disculpas por la demora uwu tratare de actualizar mas seguido ;; ya en los proximos capitulos entenderan por que es un MA :v