POSESION

La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto

Advertencia:

El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA

Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.

.

.

.

.

Capítulo 5

El sonido de aullidos de malcriados hombres ricos silbando entre dientes hizo que Sasuke separara la vista de su comida.

Allí estaban, las nuevas muchachas. Y la pelinegra estaba con ellas.

Maldición, se ve bien, pensó. Tal vez ella le ayudaría a sacar a la bruja de su mente después de todo.

Él recordó la noche pasada, en cuán delicioso había sabido su coño, en qué rechonchos y perfectos eran sus pezones para chuparlos, y sintió a su polla comenzar a moverse en los confines de su caro pantalón negro.

Ayudaría si dejaras de fingir que ella es tu bruja, pensó con desánimo. Tal vez si dejas de fingir serías capaz de disfrutar de ella por ella misma y no como suplente.

Sasuke dejó su tenedor y aclaró su garganta mientras se recostaba en la silla de paja que había sido acolchada con almohadas de seda francesa. Estaba sentado al lado opuesto de la barra iluminada con la antorcha tiki, así que sabía que las mujeres tendrían que pasar a su lado a fin de encontrar a su compañero, Naruto estaba en bar para decidir las asignaciones de mesa.

Él no podía esperar a echar un vistazo a su cara.

Él no podía esperar a descargarse en ella, punto.

Los ojos de Sasuke se estrecharon sobre un millonario francés llamado Toneri Ootsuki cuando el guapo playboy sacó a la pelinegra de la alineación mientras caminaba a su lado y la puso ante su asiento. Ella jadeó cuando el millonario manoseó sus pechos, luego comenzó a amasarlos como dos pelotas grandes de masa.

Aunque ella estaba de perfil y sus cabellos oscuros ocultaban la mitad de su cara, una chispa extraña de familiaridad hizo de Sasuke frunciera el ceño. Había algo demasiado familiar en ella, en su altura, en el modo en que ella se paraba, en el tamaño de sus pechos plenos…

Noo. Ella solo le recordaba a su bruja, era todo.

Él suspiró. ¡Deja de pensar en ella!

—Ah, ella está aquí. —Naruto rió entre dientes mientras caminaba detrás de él y palmeaba la espalda a Sasuke—. Ya es popular entre los muchachos según veo.

Sasuke gruñó.

—Mejor le dices al francesito que se vaya al infierno —gruñó él—. No comparto y la quiero.

Las cejas de Naruto se alzaron con sorpresa fingida.

—No me digas. —Él suspiró—. Para ser sincero, Sasuke, yo esperaba que Toneri no le prestara atención. Sabía que la querrías desde el momento en que la vi y, bueno, Toneri es un gran apostador.

La mandíbula de Sasuke se apretó mientras miraba la mano del millonario cavar entre sus piernas para acariciarle el clítoris.

—Lo sobrepasaré.

Naruto rió entre dientes ante su arrogancia.

—Por el momento voy a romper esta pequeña sesión de manoseo para poder dar a las mujeres sus asignaciones de mesa. —Esperó a que Sasuke encontrara su mirada antes de añadir—: Pero desde allí estás por tu cuenta, amigo mío. Entiende que no puedo romper las reglas por ti o ninguno de los demás querrá frecuentar el centro otra vez.

Sasuke asintió pero no dijo nada. De todos modos no necesitaba la ayuda de Naruto. Tendría a la pelinegra para él y punto.

Él no compartía. Nunca.

* * * * *

Hinata no sabía si debía sentirse aliviada o decepcionada cuando Naruto Uzumaki se acercó a la mesa del señor Ootsuki y le informó amablemente de que tendría que ahorrarse las caricias hasta que le hubieran dado sus asignaciones de mesa.

Toneri Ootsuki era un poco torpe con sus manos, pero por otra parte era bastante guapo y no todos los hombres de aquí lo eran, había conjeturado ella rápidamente. Si iba a ser la esclava sexual personal de un hombre durante tres días, que era lo que definitivamente quería, entonces preferiría que el hombre tuviera tan buen aspecto como fuera posible.

Y así con emociones mezcladas permitió que Naruto la condujera lejos de la mesa del francés, sabiendo que la separación daría bastante tiempo para que una de las mujeres que con frecuencia trabajaban las excursiones de la isla intentara atraerlo para sí misma.

Tenía razón. En el mismo momento en que fue alejada, el regazo de él fue cubierto con dos mujeres desnudas llenando su cara con besos rápidos y apretando su erguida polla a través de su pantalón.

Hinata suspiró. Miró hacia otro lado, su mirada rastreó distraídamente la choza mientras seguía a Naruto hacia la barra con las otras mujeres.

Mientras paseaba por la barra, con su cuerpo desnudo y aceitado para darle un aspecto lustroso y exótico, se sentía muy extraña, y al mismo tiempo una muy familiar premonición pasó sobre ella. La misma premonición que había tenido ayer cuando Sasuke Uchiha la había seguido a su oficina.

Aquel sentimiento de ser mirada.

Aquel sentimiento de ser cazada.

Cuando giró su cabeza un poco a la izquierda, cuando su cara ya no estaba de perfil a los amos sentados en la mesa de atrás más cercana la barra, el ritmo del corazón de Hinata se apresuró hasta el punto de casi desmayarse y sus ojos se ensancharon con conmoción e incredulidad cuando contempló una visión que jamás había pensado ver.

Sasuke Uchiha.

Aquí, en el Hotel Atlantis.

Oh. Mi. Dios.

Al principio no pensó que él la reconocería, ya que aunque sus ojos oscuros pasaban sobre ella en una manera excitante, ninguna comprensión parecía morar en ellos. Su mirada meditabunda devoró sus aceitados pechos, miró posesivamente el mechón de rizos oscuros en la coyuntura de sus muslos.

Entonces él lanzó una doble mirada. Sus ojos se ensancharon. Y luego vio descolgarse a su mandíbula.

—Oh. Mi. Dios —murmuró él cuando ella paseó por su mesa.

Sus mismos pensamientos.

Y luego ella oyó que él reía. Una risa profunda, explosiva, victoriosa.

De repente echó de menos a sus gatos.

.

.

.

.

Ya se reconocieron nuestros protagonistas xD amo a Sasuke y su actitud demasiado

Muchisimas gracias a todas las que dejaron sus comentarios ! me hizo muy feliz ver que aun hay gente que me recuerda, y si, subire todas las adaptaciones que tenia n.n nos vemos!