POSESION

La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto

Advertencia:

El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA

Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.

.

.

.

.

Capítulo 7

Sintiéndose un poco deprimida, Hinata aplicó el rico aceite de coco en sus pezones mientras se preparaba para el Día de Exploración. El nombre era un tanto inapropiado, consideró ociosamente, ya que el Día de Exploración no comenzaba hasta las nueve de la noche.

Bueno, cualquiera que fuese la forma en que se llamase, concedió, realmente no importaba. Ella solo quería que pasara y terminar con todo esto.

Había pasado la mayor parte del día durmiendo y el resto preocupándose por lo de esta noche. Antes de la última noche, antes de Sasuke, había tenido ganas de tener un montón de sexo salvaje con completos extraños. Era por lo que había venido aquí, después de todo.

Tal vez. Ya no estaba segura de nada.

Y menos de Sasuke.

Después de que él la había tocado del modo que lo había hecho la noche pasada, y después de que ella lo había tocado del modo que lo había hecho, había tenido la impresión que no había deseado ir al Hotel Atlantis solo por el placer de ser salvaje y loca. Quizá había querido ir al Hotel Atlantis para demostrarse a sí misma que podía ser tan atractiva como todas las rubias tontas con las que él había tenido citas en los dos años desde que lo conocía. La misma comprensión de tal pensamiento la había llenado del pánico suficiente como para escaparse de él.

¡Sasuke! ¡Sasuke! ¡Sasuke! ¿Por qué siempre todo volvía al Grinch?, pensó con un gemido.

Él era la amargura de su existencia, decidió con un suspiro de mártir.

Pero amargura de su existencia o no, él era también la única estrella de cada fantasía febril que había entretejido en los dos años pasados. Y el único hombre en la tierra que podía ponerla húmeda simplemente gruñendo, pensó con gravedad.

Hinata enderezó los hombros mientas se miraba fijamente en el espejo. Había sido contratada para esta excursión de cinco días a la isla para realizar un trabajo, se recordó. Un trabajo que había querido emprender con muchas ganas. Naruto dependía de ella para que cumpliera con sus obligaciones y con su palabra.

Y además, realmente quería experimentar la sumisión con un hombre, vivir sus fantasías sexuales más profundas con un hombre hermoso y dominante.

Lamentablemente, frunció el ceño, el único hombre que podía imaginar ordenándole cosas en un dormitorio era y siempre sería Sasuke Uchiha.

Pero después de la rabieta asustada que había tenido la noche pasada, era realmente posible que Sasuke no pujara por ella…

¡Déjalo, Hinata! ¡Podrías terminar ya con los pensamientos sobre Sasuke! ¿El hombre te ha aborrecido durante dos años y ahora, porque te masturbó, eres lo bastante romántica y estúpida como para esperar que sus sentimientos hayan cambiado? ¡Sí claro! Además, trató de convencerse, él no es para ti.

Hinata respiró hondo y exhaló.

Había sido contratada por Naruto Uzumaki como una prostituta de alta paga durante cinco días hedonistas. Tenía un trabajo que hacer.

Y tenía menos de una hora para convencerse a sí misma de disfrutarlo.

* * * * *

Sakura Uzumaki giró lentamente en su silla de oficina para afrontar a su hermano mayor. Con sus ojos muy abiertos, ella simplemente lo observaba.

—¿Qué? —gruñó Naruto. Él se sonrojó, mirando a lo lejos.

Ella parpadeó varias veces en rápida sucesión.

—¿Poniéndote un poco sentimental a tu avanzada edad, Naruto?

Él le lanzó una mirada de «sí, claro», luego paseó hacia el otro lado de la oficina y se sirvió una copa de bourbon.

—Tus vísceras se pudrirán —dijo ella con tono monótono y ausente cuando trató de imaginarlo en su mente—. No deberías beber esa cosa.

Cuando él no dijo nada, cuando solo se quedó de pie allí mirando fijamente desde el séptimo piso sin ver nada, Sakura se levantó y caminó lentamente hacia él.

—Siempre tratando de ser el héroe —murmuró ella—. Pero justamente eso es lo que amo de ti.

Él resopló.

—Nunca he sido un héroe para nadie. Y menos para ti…

—Sí, lo eres —interrumpió ella, poniendo sus brazos alrededor de su cintura y apretando su mejilla contra la espalda de él—. No decidimos tener la infancia que tuvimos, Naruto, pero aquí está. Y me protegiste de ella mejor que cualquier otro muchacho de doce años podría haberlo hecho nunca.

—Pero no fue suficiente —dijo él sin pestañear—. Simplemente no fue suficiente.

—¡Oye me ofendo por eso!—Ella se rió entre dientes cuando lo giró para verle el rostro—. Escucha, tengo mis faltas, pero en general soy una mujer bastante decente. —Ella esperó a que la mirara antes de continuar—. De acuerdo, escogí a tipos incorrectos dos veces, me casé con ellos dos veces, y me divorcié de ellos dos veces. Pero aparte de eso —se encogió de hombros—, tengo todo esto. Soy feliz, Naruto. Soy muy, muy feliz. Y —dijo, golpeándolo en el pecho— te lo debo todo a ti, gran idiota.

Cuando la frente de él se enfurruñó y abrió su boca para hablar, percibió que él iba a responder a su admisión con una refutación. Ella gimió, golpeándolo otra vez.

—¡Detente! Mis matrimonios de mierda no tuvieron nada que ver contigo. No había nada que pudieras haber hecho para detenerme de casarme con tipos incorrectos. —No era completamente cierto, pero ahora no era el momento para sacar a la luz viejos fantasmas—. Solo sucede. A muchas mujeres —dijo intencionadamente—, no solo a mujeres cuyos padres las golpeaban hasta dejarlos sin aliento siendo niñas.

Él suspiró mientras pasaba una mano sobre su mandíbula.

—Déjalo ir —dijo ella suavemente—. Porque no hay una maldita cosa incorrecta conmigo.

Tampoco era completamente cierto. Ella tenía realmente un secreto que pesaba bastante. Pero, tristemente, había comprendido que era un secreto que tendría que llevarse a la tumba.

Sus fosas nasales llamearon cuando él miró lejos, fijamente, a la noche.

Ella suspiró mientras deslizaba su mano de arriba hacia abajo por su espalda en un gesto relajante.

—¿Has considerado alguna vez la posibilidad de que tal vez, solo tal vez, te has secuestrado a ti mismo en una isla remota con un puñado de mujeres desnudas porque es más fácil que establecer un vínculo emocional con una sola?

Él gruñó.

—Dime algo que yo no sepa.

Ella se mordió la lengua.

—Trata de ser tu propio héroe por una vez. Puedo cuidar de mí misma. Y Sasuke también.

Él suspiró, luego se giró hacia ella y sonrió abiertamente en un esfuerzo por cambiar de tema.

—No sé si estoy listo para dar paso tan monumental por mí mismo. Sin embargo, estamos en posición de echar una mano a Sasuke con Hinata.

—Me gusta —dijo Sakura simplemente—. Hay algo sólido en ella, ¿sabes lo que quiero decir?

Naruto asintió con la cabeza.

—No quiero que le des ninguna de las asignaciones de esta noche que pudiesen terminar en sexo. De esa forma, si Sasuke pierde cualquiera de las competiciones…

—¿Sasuke? —interrumpió ella con una sonrisita—. Sasuke no. Recuerda que no es uno de esos chicos ricos, querido. Es de Sasuke de quien hablamos. Igual que tú, él ha tenido que luchar por todo lo que ha conseguido con uñas y dientes.

—Lo cual hace que lo aprecie mucho más que ellos —dijo él suavemente, con su mirada fija de vuelta a la ventana.

—Exactamente —Sakura meditó el problema durante un momento, luego asintió con la cabeza cuando la solución le vino a la mente—. Puedo pedir a Shion que se vaya, hacerla irse debido a un repentino caso de gripe, y decir a Hinata que la necesito para servir mesas en una de las chozas tiki esta noche en vez de…

—No.

—¿No? —Frunció el ceño—. Creí que querías asegurarte que Hinata no terminara en la cama con ninguno de los hombres esta noche.

—Eso lo que quiero.

—¿Entonces …?

—Solo quiero que le des trabajos que no vayan más allá de tocar, acariciar, y cosas orales. De esa manera, si Sasuke pierde cualquiera de las competiciones, no se verá obligado a verla follar con otro hombre.

Sakura gimió.

—¿Por qué pasar por todos estos subterfugios? ¿Por qué simplemente no la sacamos de la alineación por completo?

Naruto llevó el bourbon a sus labios y lo bebió a sorbos mientras observaba fijamente la noche. Suspiró, saboreando la quemadura cuando éste se deslizó por su garganta.

—Porque quiero que tenga que trabajar para conseguirla —murmuró—. Quiero que sude toda la noche, preguntándose si ella va a ser el premio para una competición donde el ganador va a follarla. —Dejó la copa—. Quiero que pase mentalmente por ese infierno y vuelva antes de la subasta de mañana. Porque…

—Porque lo hará apreciarla más —terminó ella suavemente.

—Sí.

Sakura sonrió.

—Es estupendo, Naruto. Tal vez deberíamos pensar remodelar este lugar y abrir una Isla de la Fantasía para reconciliar amantes —dijo sarcásticamente.

Naruto se rió entre dientes mientras giraba su cabeza hacia ella.

—De acuerdo. Pero tienes que traer a Rock Lee.

Ella se rió y le lanzó una mirada de «Sí, desde luego» antes de girar sobre sus talones para marcharse.

—Sakura Uzumaki está oficialmente en el caso —lanzó sobre su hombro cuando alcanzaba la puerta. Se detuvo antes de abrirla—. Ah y una cosa, Naruto —dijo, con su rostro girando hacia la izquierda para poder hacer contacto visual con él.

Él alzó una ceja, pero no dijo nada.

—Eres mi héroe —murmuró ella.

Ella se marchó antes de que él pudiera contestar.

.

.

.

.

Juegos para el próximo capitulo, que sorpresas llegaran? les dejo este capitulo un poco corto por que no quiero sentir que abandono la historia :D nos vemos !