POSESION

La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto

Advertencia:

El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA

Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.

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Capítulo 8

Sasuke estaba lleno de pánico mientras buscaba a Hinata. Por su mente pasaban toda clase de aterradores escenarios sobre la clase de concursos en los que ella podía ser obligada a ser el premio. Pero el peor, lo sabía, era Introduzca la verga en el coño, así es que a esa caseta fue a la que se dirigió en primer lugar. Cuando rápidamente supuso que su profesora no iba a ser el premio en esa competición, que alguna otra mujer sería la follada por el ganador, se marchó inmediatamente y buscó en las inmediaciones la caseta correcta.

El jardín circundante del Hotel Atlantis era extenso y escasamente iluminado, la única luz era emitida por unas antorchas de la edad de matusalén. Como en una feria, las casetas de los concursos estaban por todos los lugares, solo que muchos de los juegos eran clasificados X y los premios eran mujeres desnudas y deliciosas.

A su derecha había una carpa destinada a la competición de comida de coño y la izquierda la caseta del patito de goma. La caseta del patito de goma era como las de todas las ferias, donde los concursantes entre una docena de patitos o así que estaban nadando y atraparlos para ver qué habían ganado. Solo que estos premios, en vez de ser animalitos de peluche normales, en su parte de abajo decían cosas como «Mamada» o «Cinco minutos comiendo un coño».

Sasuke atravesó corriendo la caseta de los patitos de goma, sin prestar atención a un cliente enojado cuando este comenzó a gritar que le habían estafado su dinero porque en la parte de abajo del muñeco decía «un beso».

—¿Dónde estas? —refunfuñó para sí, su miedo y su posesividad se hacían más intensos a cada momento que pasaba. Continuó el recorrido por varias de las diversas carpas, con el corazón latiéndole cada vez más rápido—. Donde infiernos…

—Siéntense para que puedan observar placenteramente —retumbó una fuerte voz varonil a través del micrófono—. Aquí tenemos a la mujerzuela Hina…

Los ojos de Sasuke se entrecerraron primero ante la palabra mujerzuela y luego ante el nombre de Hina.

—No la llames así, asno. Y tampoco la llames por mi apelativo cariñoso —avanzó más rápido hasta que empezó a correr a gran velocidad.

—…como pueden ver nuestra pequeña Hina es una escultural peliazul natural.

Las fosas nasales de Sasuke palpitaban cuando finalmente llegó hasta la cabina, parándose en la entrada de la misma, echando una mirada furiosa mientras la Profesora Hyuuga abría sus piernas de par en par sobre el escenario y el presentador pasaba sus dedos por el vello de su coño, acariciándolo como si fuera un delicado gatito. Él sabía que este acto estaba ensayado, pero maldita sea si no quería matar al hijo de puta por tocarla.

Los hombres agrupados alrededor del escenario comenzaron a silbar y gritar cuando el presentador la acarició más íntimamente, lanzando abucheos y fuertes palabras jactanciosas que llenaban el aire.

—Miren como a nuestra pequeña prostituta Hina le gusta que la follen —siguió el presentador mientras su índice bordeaba el agujero de su coño—, esta noche ella está de humor para que chupen su delicioso coño.

Los silbidos, abucheos y aclamaciones aumentaron de volumen. Hina hizo cuanto le habían dicho que hiciera, sonreír hacia abajo a los hombres del auditorio mientras el presentador la acariciaba.

Sasuke tomó aire. Esta era la primera vez que había visto su sonrisa. Dulce Jesús, no tenia ni idea de que en sus pequeñas mejillas se formaran hoyuelos. Pero si aquel maldito bastardo no dejaba de tocarla…

—¿Seré el primero en chupar para averiguar cómo de dulce saben sus jugos?

La mandíbula de Sasuke se apretó ferozmente. Si ese hijo de puta le ponía su cara en cualquier parte cerca de su coño, era hombre muerto.

—Aunque pensándolo mejor, el afortunado ganador tiene derecho a conseguirlo en primer lugar, y solo él tendrá el gusto de saborear este suculento coño esta noche. Vamos caballeros, va a comenzar la competición. Y el ganador —terminó mientras pellizcaba uno de sus pezones —conseguirá jugar con el cuerpo de esta magnífica prostituta hasta dejarla seca.

Sasuke empujó abriéndose paso, hasta llegar a primera línea, dispuesto a hacer lo que fuera necesario para ser declarado ganador. No sabía aún que tipo de competición seria, pero no le preocupaba.

Si alguien iba a succionar el coño a Hina esta noche, ese alguien sería él.

* * * * *

El latido del corazón de Hinata casi la abrumaba cuando lo vio apretar sus dientes y cómo sus venas eran protuberantes líneas en el musculoso brazo de Sasuke. Oh señor, pensó ella mientras se mordía el labio inferior, no pierdas ahora, Sasuke. Que todo acabe bien por el bien de los dos.

Ella sabía que él tenía que estar cansado. Estaba echando un pulso al sexto opositor y último, mientras ella estaba recostada con sus codos apoyados sobre el escenario, casi encima de los competidores, sus piernas extendidas desde las rodillas y mirando. De vez en cuando se acariciaba, como le habían dicho que debía hacer, o echaba un vistazo hacia abajo, a las gradas donde estaban los hombres, para guiñarles un ojo mientras se frotaba los pezones, pero en su mayor parte su mirada permanecía fija en Sasuke.

Al principio no había sabido qué pensar cuando él había golpeado a su primer opositor. Había pasado la mayor parte del día hablando consigo misma y pensando en Sasuke, solo para que él se mostrara en la primera competición en la que había sido colocada como premio e intentara ganar el derecho a realizar sexo oral en ella.

Y, francamente, no había esperado que hubiera muchos hombres interesados en ganar el derecho de comerla, y mucho menos que resultara que Sasuke deseaba que esta función estuviera destinada a él.

No era una mala actuación para una mujer con diez gatos, se dijo respirando.

El corazón de Hinata se acelero en un grado imposible, cada vez que más hombres empezaban a rodear a Sasuke y a Toneri, a la espera de ver quién se alzaba como vencedor. Toneri era tan grande y musculoso como Sasuke, por lo que era difícil saber quién de los dos ganaría.

Ella tuvo que confesarse que estaba bastante excitada al observar los movimientos del brazo de Sasuke mientras luchaba por ella. Él parecía tan atractivo con los vaqueros que se amoldaban perfectamente a su cuerpo y con la camiseta negra que realzaba sus atractivos y musculosos brazos. Y luego estaba el modo en que sus dientes se apretaban y sus músculos estaban marcados y brillantes por la transpiración…

Muy caliente.

Y saber que él lo hacía para tener el derecho de realizarle sexo oral —umm, extremadamente caliente.

Y aún más, en su perversidad, tenía miedo de que Sasuke fuera el que ganara pero también tenía miedo que fuera el que perdiera. Por que si él ganaba, conseguiría tocarla durante unos largos treinta minutos y ella no sabía si podría soportarlo.

Cuando todo fuera dicho y hecho, después de todo, Hinata volvería a ser la aburrida profesora de Antropología y Sasuke volvería a salir con las cabezas de chorlito de siempre. Ella no estaba segura si podría aguantar verle con una hermosa rubia de su brazo después de pasar tanto tiempo intimando con él.

Cada momento que ella pasara con él haría que su inevitable despedida fuera mucho más dura.

O, al menos, así era para ella.

—Él casi lo tiene —dijo un hombre jovialmente antes de beber un sorbo del champaña que contenía en su copa.

Hinata se mordió el labio tratando de mirar a quién era al que se refería con este comentario. Pero había tantos hombres agrupados alrededor en este momento que ella no podía distinguir nada entremedias.

—¡Venga compañero, de ti depende que consiga trescientos dólares! —animó otro hombre.

Un par de minutos más tarde, cuando las fuertes aclamaciones subieron incontrolablemente como la espuma, el maldito corazón de Hinata estaba cerca de salírsele del pecho. Y ella podría decir por el fuerte jaleo que había sido declarado un ganador, pero no tenía ni idea de si ese ganador era Sasuke o Toneri.

Ella estaba allí a la espera, sus pechos subían y bajaban llenos de angustia mientras trataba de calmar su respiración

Y esperaba que el vencedor surgiera del círculo de hombres para que le hiciera ese trabajito oral a ella.

Dos fuertes manos la agarraron, levantándola. Ella jadeó.

—Todo está bien — le dijo por lo bajo uno de los hombres jóvenes que trabajaban en el Hotel Atlantis—. Solo te llevamos hasta los almohadones para hacer que la siguiente media hora sea más cómoda para ti, eso es todo.

—¿Pero quién ganó? —exhaló ella cuando los jóvenes y musculosos hombres la llevaban por el medio del escenario y la colocaron dentro de una zona llena de exuberantes almohadones que se parecían mucho a la cama de un harén—. ¿Quién ganó?— preguntó ella otra vez, con los ojos muy abiertos.

—No estoy seguro —admitió el hombre que le había hablado para decirle que la llevaba hacia el escenario—. No podía ver mas allá de la multitud. Todavía no puedo. —Él la sonrió—. No te preocupes, Hinata. Solo recuerda que, si no te gusta el tipo, esto no durara más de treinta minutos.

Pero treinta minutos con Sasuke Uchiha podrían ser un largo camino hacia un corazón roto, admitió ella en silencio. No, eso no se lo podría decir a estos tipos. Ellos pensarían que estaba loca, al no comprender toda la historia que tenia con él.

Intenta recordar que solo eres una prostituta para él, Hinata. Sin importar quién fuera el que caminara como el ganador desde ese círculo, para los dos hombres no eres nada más que una prostituta.

Y entonces ella los vio. A los dos. Sasuke y Toneri se estrecharon la mano como cualquier buen deportista haría después de que el ganador hubiera sido declarado, luego se separaron uno del otro. Su corazón comenzó a golpear haciendo horas extras una vez más mientras ella miraba fijamente y con ojos sorprendidos a los dos, a la espera de ver quién era el que se alejaba y quién subiría la escalera hecha con los troncos de los árboles …

Ella jadeó cuando él subió los escalones de dos en dos, con la respiración irregular y su cuerpo lleno de sudor.

—Sasuke —susurró ella.

* * * * *

Sasuke no hizo caso de las felicitaciones y de los gritos de victoria al proclamarse como vencedor, su oscura mirada estaba fija en el objeto de su lujuria y obsesión y, como un toro a la carga, directo hacia la cama de almohadones donde ella reposaba.

—Sasuke —susurró ella, con sus ojos muy abiertos—. Tú ganaste.

—¿Desilusionada? —preguntó él con brusquedad. Él estaba lleno de una mezcla peligrosa de adrenalina, posesividad, y testosterona, esos tres elementos le habían dado una sólida ventaja esta noche para asegurar su victoria—. Te dije que no dejaría que otro hombre tocara tu coño —soltó él—. Ese presentador…

—Es gay —dijo ella rápidamente—. Fue solo teatro.

Sasuke gruñó, sabiendo que parte de su declaración no era totalmente verdadera. Él conocía al presentador desde hacia algunos años y el hombre no era definitivamente gay. Aunque también comprendía que Hina probablemente creyó que la declaración era verdadera porque era una mentira muy común que los presentadores a menudo contaban a las nuevas mujeres para hacerlas sentir más cómodas cuando fueran acariciadas por ellos durante los espectáculos de pre competición.

Se la quedó mirando fijamente, con sus emociones sin control. Parecía un animal. Quería decirle a Hina que ella representaba más que un premio de una competición, que él hubiera luchado por ganarla aunque no hubiera ningún otro hombre que pudiera tocarla, ya que la consideraba suya, pero todo esto solo lo pudo pensar ya que en ese momento estaba malditamente cansado y ella le pertenecía, aunque solo fuera por los treinta minutos siguientes.

Y dulce Jesús, ella estaba de acuerdo.

Reclinada hacia atrás sobre los almohadones, con sus muslos extendidos de par en par, él pudo contemplar su expuesto coño, listo para devorarlo. Este era de un rojo rubí e hinchado, comunicándole sin palabras que ya estaba muy preparada.

Él la vio respirar fuertemente cuando bajó para quedar ante sus rodillas, colocándose entre sus piernas. Sus pechos subieron y bajaron cuando ella hizo contacto visual con él, sus pezones sobresalían, buscando atención

Sasuke tomo sus pechos, entonces dirigió sus manos de arriba abajo abarcando toda la longitud de su pecho, mirando cómo su respiración se hacía cada vez más trabajosa mientras él hacia esto. Él acaricio con sus manos sus pechos como si extendiera aceite bronceador sobre ellos, mirando cómo su cuerpo se retorcía ante la fricción sobre sus pezones.

Él echó un vistazo hacia abajo, entre sus piernas y sintió que se le hacía la boca agua.

—Trabajare concienzudamente con este coño esta noche, amor —gruñó él—. Así que échate hacia atrás y disfruta de los siguientes treinta minutos, porque mi cara estará sepultada entre sus piernas todo este tiempo.

Él vio como se humedecía los labios, si con nerviosismo o anticipación no lo sabría decir. Y esta fue la última cosa que vio antes de que su cara se zambullera entre sus muslos y su boca sujetara firmemente su coño, como si fuera un bebé sujetando un chupete.

—Sasuke —espiró ella, arqueando su espalda—. Oh Dios, Sasuke.

Él escuchó sus gemidos entrecortados desde algún lugar de su mente, pero estaba poseído, solo podía pensar en la carne que chupaba. Emitió un gruñido bajo desde su garganta al mismo tiempo que tomaba su clítoris entre sus labios y comenzaba firmemente a succionar con su lengua.

Ella arqueó su espalda otra vez, alzando su coño contra su cara mientras abrigaba con sus piernas su cuello y gemía.

—Sí —gimió ella, con su respiración trabajosa—. Oh Sasuke, sí.

Él gruñó arrogantemente cuando ella se retorció bajo él, con su boca firmemente alrededor de su clítoris. Él chupaba el hinchado pedazo de carne con fuerza, y todavía más duramente, soltando gruñidos incoherentemente contra su coño, como si este le perteneciera.

Sasuke no hizo caso de los sonidos que emitían los hombres que seguían lo que estaba haciendo, eran simples mirones que contemplaban cómo comía el coño de Hina. Incluso consiguió no hacerles caso cuando se agolparon aún más cerca, rodeando la cama de almohadones, y siguieron haciendo comentarios apreciativos sobre su cuerpo.

—Viste qué prietos tiene sus pezones —escuchó que decía uno.

—Maldición yo también quiero joderla —dijo otro pesadamente.

Él siguió sin hacerles caso, solo porque sabía que ninguno de ellos tendría la posibilidad de tocarla en algún momento. Lo que pertenecía a Sasuke Uchiha solo pertenecía a Sasuke Uchiha, y el coño que estaba chupando febrilmente era definitivamente suyo.

Dedicándose a su presa expresamente, sorbiendo su clítoris firme y enérgicamente, gruñendo por lo bajo ya que ella desde abajo lo animaba más. Con un gemido fuerte ella estalló, sus piernas temblaron violentamente así como sus pezones fueron como puñales y ella empapó su boca con sus dulces fluidos al llegar al punto culminante.

Él disfrutó de todo esto, sorbiendo glotonamente del orificio de su coño para conseguir cada gota de líquido que su coño había hecho expresamente para él…

En algún lugar de su confusa mente Hinata escuchó los gritos y las aclamaciones, escucho cómo los otros hombres se reían estrepitosamente mientras miraban sus prietos pezones, ya dolorosos al tener un rigidez casi imposible y apuntando hacia arriba, pero ella estaba tan excitada que en lo único en lo que se podía concentrar era en la cabeza que tenia sepultada entre sus piernas.

Ella gimió cuando él siguió lamiendo y girándola un poco, gimió cuando él comenzó de nuevo el proceso, succionando su coño como si no tuviera bastante de el.

—Sasuke —jadeó ella cuando él cerró su boca alrededor de su clítoris otra vez y comenzó a amamantarlo—. Oh Dios Sasuke no puedo aguantar más.

Pero él no se paró. Ella pensó que nunca pararía. Él la lamió y jugó con ella, mordisqueando su carne y luego sorbiendo como si fuera un caramelo.

Ella se corrió más de tres veces antes de que acabaran los treinta minutos. Tres veces imposiblemente violentas, en las que cada orgasmo fue más fuerte que el anterior.

Cuando los treinta minutos estaban llegando casi al final, al menos había quince hombres rodeando la cama de almohadones, observando. Ella escuchó los comentarios que estaban haciendo sobre ella, escuchó también la fascinación que parecía haber creado sus pezones. Ellos decían que parecían caramelos. No, como suculentas bayas, había dicho otro.

Ella escuchó todo esto, pero prestó poca atención. Cuando el presentador anunció el fin de la sesión de sexual oral, Sasuke levantó su oscura cabeza de en medio de sus temblorosos muslos, ella estaba dolida y medio delirante, la violencia de sus orgasmos la había dejado tan débil como un niño y con la respiración tan irregular como si acababa de recorrer diez millas.

—Mía —murmuró Sasuke, buscando la mirada de ella—. Este coño es todo mío, cariño.

Ella cerró sus ojos, preguntándose qué era lo que él quería decir con esto. ¿Por esta noche? ¿O mientras ella estuviera en la isla?

¿O para siempre?

Ella suspiró, comprendiendo lo ridículo que había sido este ultimo el pensamiento.

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lamento tanto la tardanza ! mis mas sinceras disculpas ! espero que les haya gustado el capitulo :D muchisimas gracias por los mensajes que dejan n.n y por seguir la historia