POSESION

La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto

Advertencia:

El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA

Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.

.

.

.

.

Capítulo 10

Cuando Hinata cayó flácidamente en su cama esa noche, sus músculos estaban penosamente doloridos y su cabeza lastimada después de todo el llanto al que se había entregado en privado.

Había estado buscando a Naruto y Sakura durante más de una hora, queriendo recuperar su ropa y tomar un vuelo que la sacara de aquí. Pero no estaban en ninguna parte, y temía que la subasta terminaría teniendo lugar mañana en la noche, lo quisiera ella o no.

Y ella definitivamente no quería.

Por primera vez desde que había llegado a la Isla Atlantis, Hinata no quería ser comprada por cualquier hombre en la subasta de esclavas sexuales, mañana por la noche. Si alguien pujaba más alto que Sasuke, temía que no lo pasaría tan bien con otro cualquier hombre que ganara —¿probablemente Toneri?— como lo haría si pasara los restantes tres días satisfaciendo los caprichos sexuales de Sasuke.

Diablos. Ella sabía que no lo pasaría tan bien. Sasuke había sido el único foco de sus fantasías de sumisión durante los últimos dos años.

Por otra parte, si Sasuke ganaba la subasta y la compraba exitosamente para los tres días restantes entonces se abría completamente una nueva Caja de Pandora. Estaba terriblemente avergonzada por los acontecimientos de la última noche, y no estaba segura de si podría manejar el mirar a los ojos de él después de haberse humillado luchando desnuda con otra mujer por el derecho de darle sexo oral, para luego humillarse otra vez llorando de la forma en que había hecho.

Hinata cerró sus ojos fuertemente, la vergüenza inundando todos sus sentidos de nuevo. ¡Dios mío!, lo que Sasuke debía de pensar de ella…

¿Qué era ella para Sasuke de todos modos?, se preguntó por centésima vez esa noche. ¿Un premio de competición, una patética solterona que él quería montar, o algo más?

Ella suspiró, abrazando los suaves cobertores a su cuerpo mientras caía lentamente adormecida.

* * * * *

Sasuke se permitió entrar en la cabaña privada de Naruto, un paraíso exuberante en el lado opuesto de la isla, lleno de plantas exóticas, mobiliario de costoso aspecto tropical y, al parecer, de exóticas mujeres desnudas. A él le pareció eso.

Cuando pasó a través de la ventana de la sala, siguió el sonido de los gemidos y murmullos de Naruto por el largo y retorcido vestíbulo hasta entrar de la guarida. La guarida siempre había sido el escape favorito de Naruto, un refugio personal que era la única parte de la casa que Sasuke podría decir que había sido decorada por la propia mano de su viejo compañero. El resto de la cabaña tenía aspecto elegante y tropical —pero no decía nada acerca de Naruto. Hablaba sobre un hombre con antiguas y abundantes heridas pretendiendo ser alguien que no es. Es decir, un asno rico y arrogante.

La parte acerca de ser rico era verdadera. El resto de ello no lo era.

Sasuke se sorprendió cuando dobló la esquina y entró a la guarida para encontrar dentro a Naruto con tres mujeres desnudas. La visión inmediatamente le envió campanas de advertencia en su cabeza porque mientras Naruto había poseído la isla nunca había permitido ni una sola vez a una mujer, sin mencionar tres prostitutas, entrar a su refugio privado.

En cualquier otro cuarto de la cabaña Sasuke no habría pensado nada sobre ello. ¿Pero un grupo de cuatro personas en el refugio personal de Naruto? El gran momento de campanas de advertencia.

Dulce Jesús. Sakura estaba en lo cierto. Algo estaba muy mal.

—Habla con él, Sasuke —le había suplicado Sakura cuando ella había venido a su cabaña hacía unos pocos minutos antes de huir de la isla por razones que ella no le confiaría—. No sé que demonios pasa pero él me preocupa. Naruto confía en ti y te respeta. Él hablará contigo. ¿Pero yo…? —Ella había sacudido su cabeza y suspirado—.Siempre seré su hermana pequeña a sus ojos. Naruto piensa que él cree que sabe lo que hace. Nunca me escuchará.

Cuando Sasuke se acercó más al grupo de cuatro personas, el fuerte olor del bourbon y marihuana sofocaba el aire, enviando aún más campanas de espantosa advertencia. Naruto nunca ha sido muy bebedor, pensó él. O fumador.

Desnudo, Naruto yacía sobre una enorme silla biplaza que se recostaba en una cama. Una pierna doblada en la rodilla, sus brazos relajados detrás de su cabeza, sus ojos estaban cerrados mientras gemía, tres mujeres desnudas besaban y succionaban varias partes de cuerpo.

Sasuke inmediatamente reconoció a la mujer que lo succionaba como Cherice, una madam de Los Ángeles originaría de París, que trabajaba en dos excursiones de la isla al año como prostituta debido a la alta paga involucrada. Naruto y Cherice se habían convertido en buenos amigos con los años, pero raramente se implicaban sexualmente. Y definitivamente no era como si Cherice, una mujer de negocios de principio a fin, desperdiciara un valioso tiempo de coquetear con compradores potenciales de esta noche a fin de chupar a Naruto gratis.

Luces de neón gritando, chillando, relampaguearon como campanas de advertencia.

Algo definitivamente iba mal con Naruto Uzumaki si hasta Cherice LeMont lo reconocía. ¿Estaba ella aquí para consolarlo? ¿O, pensó preocupadamente, para vigilarlo? Maldición, ¿por qué estaba ella lo bastante preocupada para incluso estar aquí?

Y entonces vio unas manos de ébano recorrer el pecho de Naruto y una hermosa cara de ébano se inclinó para besarlo. Tanisha Jones. Una madam de Detroit que trabajaba en excursiones de la isla una vez al año como prostituta por la alta paga. Otra buena amiga de Naruto gastando valioso tiempo de coqueteo para estar gratis con su patrón.

¿Qué demonios?

Sasuke reconoció a la tercera mujer como Ino, la amiga de Hina, pero no tuvo ni idea de cómo encajaba ella en la escena. Por supuesto, era también bastante conocido que ella y Tanisha eran amigas y que la profesora de tercer grado de vez en cuando «entretenía» a los clientes de la madam quien visitaban el área de San Diego. Entonces tal vez la madam de Detroit le había pedido a Ino que viniera aquí esta noche.

¿Pero, otra vez, por qué? ¿Qué demonios estaba pasando?

La cabeza de Naruto se apoyó en el regazo de Tanisha con un gemido, sus músculos acordonados y tensos mientras se corría en la boca de Cherice. Su respiración era pesada, su cuerpo empapado con la transpiración, mientras llegaba desde las alturas del orgasmo y caía lentamente en un adormecimiento, en un ebrio sueño.

Tanisha siguió frotando su pecho, Ino sus piernas y vientre, y Cherice le cantó —¿un arrullo francés? ¡Qué!— hasta que las tres estuvieron seguras que él estaba profundamente dormido y solo entonces se levantaron.

—Bien —susurró Cherice con un espeso acento mientras se levantaba—debería estar dormido hasta mañana. Nos vamos, ¿uh?

Tanisha asintió, luego arrojó cinco madejas de largas microtrenzas sobre su hombro.

—Robé su arma así que eso ya no es una preocupación. No esta noche de todos modos. E ino suprimió las píldoras. Así es que dejan de ser un problema hasta que consiga los recambios en el continente.

La mandíbula de Sasuke se aflojó. ¿Arma? ¿Píldoras? Dulce Jesús, ellas piensan que él va a..

—¡Sasuke! —susurró Cherice urgentemente cuando fue hacia él, su cuerpo desnudo relucía con el aceite de coco—. Vigila a nuestro viejo amigo, ¿eh? Tenemos que ir a trabajar, querido.

Sasuke asintió distraídamente mientras su mirada volaba de regreso a Naruto.

—¿Qué demonios pasa con él? —murmuró—. ¿Por qué estáis las tres aquí?

Cherice suspiró mientras lo acarició en el hombro.

—Su mente está, uh …— Ella tropezó con su inglés, buscando las palabras apropiadas.

—Jodida —la ayudó Tanisha con el ceño fruncido.

Cherice asintió.

—En cuanto al por qué, no lo sabemos, querido.

Sasuke asintió.

—Gracias por, uh … —Él aclaró su garganta y echó un vistazo a lo lejos—. Lo cuidaré —terminó silenciosamente.

Tanisha se rió entre dientes ante eso.

—Ningún problema. Pero Cherice está en lo cierto. Tenemos que regresar a trabajar. Cuida de él, ¿de acuerdo?

—Sí —dijo Sasuke distraídamente mientras ellas salían de la cabaña, su mente analizando la situación sin llegar a ninguna solución.

—Guarda el arma —dijo él ausentemente mientras se dirigía hacia Naruto.

Tanisha murmuraba. Él pudo oírla hablando con las demás mientras abandonaban la cabaña juntas.

—Si aquel tipo ruso de feo trasero me hace una oferta, probablemente la utilizaré también…

Una vez que las mujeres se hubieron marchado, Sasuke volvió su completa atención hacia su amigo Naruto.

Naruto, quien yacía borracho y dormido en el sillón reclinable, roncando sonoramente. Naruto, quien, de acuerdo a los informes, estaba actuando bastante extraño últimamente, de modo que a todos les preocupaba que él hiciera algo peligroso contra él mismo.

Naruto, su mejor amigo desde los ocho años.

Sasuke se sentó allí durante media hora, vigilando distraídamente el sueño de Naruto mientras trataba de identificar cuando había empezado todo esto a ir mal. No pudo haber sido en su infancia como pensaba Sakura —aquellos demonios habían sido exorcizados hacía mucho. ¿Entonces qué? ¿Qué lo había lanzado sobre ese proverbial límite?

Cinco minutos más tarde Sasuke suspiró cuando Naruto despertó gimiendo y, asiendo su estómago, entró corriendo en el cuarto de baño más cercano tan rápido como sus temblorosas piernas podían moverse. Escuchó el tintineo de la tapa de la taza contra el respaldo de la cisterna cuando fue arrojada, luego oyó el sonido de Naruto devolviendo sus tripas, el costoso bourbon y Dios sabe qué cosas más expulsándose en el sanitario.

Pasaron otros cinco minutos antes de que los vómitos y las arcadas secas cesaran. El sonido de agua corriendo llenó la cabaña mientras Naruto, aparentemente, se duchaba para limpiarse.

Cuando su mejor amigo emergió finalmente, diez minutos después, llevaba puesto un pijama de algodón, estaba limpio, pero por otra parte parecía que estuviera en el infierno. Tenía círculos oscuros bajo sus ojos, como si no hubiera estado durmiendo, y estaba ausente la alegre sonrisa habitual que solía exhibir.

Observó cómo Naruto se sentaba en una silla con un suspiro, ya muy consciente del hecho de que tenía compañía. Los dos hombres se sentaron allí en silencio durante un largo momento, no hablaron, ni se miraron el uno al otro. Pero finalmente Sasuke rompió el silencio.

—¿Qué tienes que decir sobre esto, compañero?

Naruto suavemente resopló mientras le echaba un vistazo.

—Qué quieres que te diga. Mi vida apesta. La vida de muchas personas apesta.

Sasuke gruñó.

—Cherice y Tanisha parecían pensar que la tuya apesta lo suficiente como para que trataras de matarte. —Él estrechó sus ojos hacia Naruto cuando éste finalmente le miró—. Incluso tu hermana piensa eso. Así que, ¿cuál es la verdad?

Naruto pareció sorprendido, lo que hizo que Sasuke soltara el aliento contenido. Obviamente el suicidio nunca había cruzado por su mente, eso al menos no era algo por lo que tuviera que preocuparse.

—¿Sakura realmente piensa eso? —dijo Naruto con voz áspera, su voz espesa por el licor y la marihuana—. Mierda, no estoy tan mal —refunfuñó él mientras pasaba una mano sobre su mandíbula.

—¿Entonces qué pasa, hombre? ¿Qué demonios está mal contigo? —La pregunta fue hecha en su brusco tono de voz habitual, pero sus ojos estaban claramente preocupados.

Naruto dejó escapar el aliento.

—No creo que pueda señalar una cosa en particular. —Él se encogió de hombros, levantándose para servirse un vaso de agua helada a través del cuarto—. A la gente raramente les pasa una cosa trascendental que los desestabiliza, compañero. O al menos no a mí. —Suspiró—. Esto es solo la culminación de muchas pequeñas cosas. Supongo que finalmente se me vino todo encima —refunfuñó mientras llevaba el vaso de agua helada a sus labios.

La ceja de Sasuke se alzó.

—¿Te refieres a la isla?

Naruto resopló, tomando el agua helada en tres tragos enormes, luego dejó el vaso con un suspiro.

—Básicamente. —Él giró su cabeza para mirar a Sasuke—. ¿Recuerdas la primera vez que viniste aquí, cómo lo pasaste de grandioso?

—Debido a que todo era tan nuevo. —Él sonrió abiertamente—. Sí, me lo pasé en grande la primera vez.

—¿Y después? —preguntó Naruto suavemente.

Sasuke asintió.

—Demasiado extraño. No me gusta pagar por sexo y no quiero una enfermedad venérea. Y la mayor parte de los hombres que frecuentan este lugar son extraños como el infierno —refunfuñó él.

—Y tú solo vienes aquí una vez al año como máximo. —Naruto respiró hondo y soltó el aliento—. Ahora imagina vivir aquí.

Sasuke gruñó. Estuvo callado por un momento, luego inclinó su cabeza.

—Entiendo —refunfuñó.

Naruto se dejó caer pesadamente en su silla y se inclinó hacia delante, sus codos sobre sus rodillas mientras apoyaba, unas contra otras, las yemas de sus dedos.

—Estoy cansado de estar solo con mujeres por las que pago —confesó él, su voz todavía áspera—. Y las únicas a las que no les pago están todavía conmigo debido al dinero.

Sasuke no dijo nada, simplemente se quedó allí sentado y escuchó para que así él pudiera liberarse.

Él suspiró.

—Estoy cansado del negocio sexual. Estoy cansado de sentir que no hago nada que valga la pena con mi vida. Quise ser rico. —Él se encogió de hombros—. Bien, ahora soy muy rico. Pero ahora que lo soy no quiero hacer esto más.

—No lo hagas —dijo Sasuke simplemente.

Naruto se levantó con un gruñido.

—Es más fácil decirlo que hacerlo. Si no hago esto, ¿entonces qué? —Caminó hacia la ventana y miró fijamente fuera de ella, una acción a la que era propenso en estos días—. Tengo que hacer algo, Sasuke. No soy un vago que puede echarse a descansar y no hacer nada. Pero…—Sacudió su cabeza—. La emoción se terminó hace años —murmuró él.

Sasuke se levantó con un suspiro y le palmeó en la espalda. Él nunca había sido muy bueno con las palabras y era aún menos experto en la expresión de emociones, así que le dijo la única cosa que le vino a la mente.

—Sabes cuándo resistir. Sabes cuándo rendirte. Sabes cuándo alejarte.

Naruto volvió su cabeza y lo contempló surrealísticamente.

Sasuke gruñó.

—¿Qué?

—El Jugador —dijo él secamente—. Estoy condenadamente deprimido y lo mejor que puedes sugerir es una cita de Kenny Rogers. —Sacudió la cabeza—. Mierda, espero no estar tan mal —masculló—. Ya se por qué las mujeres prefieren ir a otras mujeres para que las consuelen.

Él gruñó otra vez.

—Mi punto, compañero, es este: si no eres feliz, entonces que le jodan a este lugar. Tienes suficiente dinero y no necesitas aguantar cualquier porquería. Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer. Puedes ser todo lo que quieras ser

Naruto frunció el ceño.

—Ahora suenas como un maldito anuncio para el Ejército. —Él resopló, poniendo los ojos en blanco—. Sin embargo, es una declaración simple pero verdadera.

Sasuke gruñó.

—Soy un hombre simple pero verdadero. —Echó un vistazo a su reloj—. ¡Mierda! Tengo que ir a esa subasta. Pero escucha, después de que vaya por mi mujer volveré para echarte un vistazo y hablaremos un poco más.

La ceja de Naruto se elevó.

—¿Tu mujer?

Sasuke suspiró, su mano se movió desmayadamente sobre su mandíbula.

—¿Recuerdas a la elusiva bruja de la que te hablé aquella noche cuando, al igual que estás tú ahora, yo estaba tirado, borracho y deprimido?

—Sí. ¿Y?

Él frunció el ceño.

—Hina y la bruja son la misma mujer. Parece que mi pequeña y remilgada profesora decidió que quería ser una niña salvaje durante cinco días —gruñó él.

Naruto rió entre dientes.

—No estaba ciento por ciento seguro de quién era ella, pero sabía que no lo hacía por dinero. —Él enarcó sus cejas—. Entonces tal vez este lugar tenga su utilidad después de todo. —Su sonrisa se desvaneció—. Aunque yo todavía no esté listo para cerrarlo después de esta excursión.

—No te preocupes, compañero. —Sasuke lo palmeó afectuosamente en la espalda. Suspiró y cambió de tema—. No me gusta dejarte tal como estás, Naruto.

Naruto le hizo señas de que se fuera.

—Tienes a un francés al que tienes que superar la puja. Y realmente, Sasuke, estoy bien. Demonios, me siento mucho mejor ahora que he confesado cómo me siento a mí mismo. Y a ti.

Sasuke asintió.

—Regresaré. —Pensó en la subasta durante un momento y frunció el ceño—. Y si Frenchy me supera en la puja, estaré de vuelta con Hina.

Naruto resopló ante esto.

—¿Planes para secuestrarla ?

—Diablos sí —gruñó él—. No comparto. —Frunció el ceño—. No quiero a otro hombre cerca de ella, ¿de acuerdo?

Lo cual era el modo de Sasuke de decir que estaba enamorándose rápido y furiosamente de ella. Si no lo estaba ya.

Naruto asintió.

—Entendido, hermano.

—Bien. —Le dio un espaldarazo otra vez y giró sobre sus talones para alejarse. Se detuvo repentinamente, luego giró su cabeza para afrontar a Naruto—. Tú, uh …

La ceja de Naruto se frunció cuando él no siguió.

Sasuke aclaró su garganta y se sonrojó.

—Tú, tú sabes… —Él tosió dentro de su mano—. Tú no necesitas un maldito abrazo o algo, verdad? —refunfuñó.

Los ojos azules de Naruto se ensancharon. Él echó su cabeza atrás y se rió.

—No es malditamente gracioso.

Cuando su mejor amigo finalmente dejó de reírse, él se sintió feliz al notar que el centelleo no había desaparecido de sus ojos.

—Um…no. —Sonrió abiertamente—. Pero gracias por la oferta.

Sasuke gruñó.

—Gracias a Dios. Yo lo haría, ya sabes, pero habría sido extraño. —Frunció el ceño—. Y no creo que Kenny Rogers tenga una canción sobre una mierda así.

.

.

.

.

Ya se aproxima la puja quien ganara?