POSESION

La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto

Advertencia:

El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA

Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.

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Capítulo 12

Hinata se quedó silenciosamente de pie al lado de Sasuke mientras pagaba la cuenta de la subasta en una mesa que había sido alistada cerca de la salida de la sala. Su mano derecha estaba debajo del traje de seda negro que llevaba puesto, masajeando distraídamente su espalda mientras esperaban al cajero que se cobraba con la tarjeta de crédito. Ella tembló cuando su dedo tocó ligeramente el inicio de sus nalgas, el punto más sensible que tenía.

—Gracias, Sr. Uchiha —dijo el cajero cuando le devolvió la tarjeta de crédito—. Puede marcharse cuando desee.

Sasuke asintió, pero no dijo nada. Palmeó la espalda de Hinata para conseguir que se moviera, pero no le habló mientras iban de camino a su cabaña. Su mano callosa siguió acariciando su espalda mientras caminaban, aquel gesto era la única comunicación que había entre ellos.

Hinata encontró la carencia de palabras unida con el paso ligero de sus nalgas sumamente excitante. Pero también encontró el silencio abrumador. Se preguntó si Sasuke estaba enojado por tener que desembolsar nueve mil dólares para pasar tres noches con ella —se pregunto también si ya lo lamentaba.

¡Oye, fue elección suya!, pensó mentalmente. Si ya lo lamentaba, entonces no podía culpar a nadie mas que a él.

Alzó su barbilla en forma defensiva cuando siguieron caminando hacia la parte posterior de la cabaña, un gesto que no pasó desapercibido a Sasuke. Su ceja se elevó un poco cuando la observó hacia abajo, pero no dijo nada ya que ella pretendió no notarlo.

Solo cuando estuvieron por fin dentro de la cabaña, con su decoración rústica y las puertas de piedra cerradas firmemente detrás de ellos, Sasuke hablo.

—Mejor te dejas de humos, profesora —dijo él meditabundamente, quitándose la corbata cuando pasó hacia el escritorio—. Nueve mil dólares es mucho dinero —gruñó él— y planeo conseguir el valor de mi dinero.

Su barbilla permaneció alzada.

—No tengo humos —dijo ella en un tono remilgado que, por la razón que fuera, Sasuke siempre le sacaba como ningún otro—. Sin embargo —dijo ella dignamente—, no te pedí que me compraras. —Solo esperé que lo hicieras—. Y —terminó ella silenciosamente, mirando hacia lo lejos— rechazo cargar con la culpa si no estás feliz con lo que has hecho.

Sus cejas se elevaron cuando se quitó sus gemelos y los puso encima de la mesa de pino antiguo. Él gruñó.

—Quítate el traje. Y, a propósito, profesora, ¿quien dice que no estoy feliz?

Ella miró irresolutamente hacia él.

—Tú solo pareces estar, no sé —agitó la mano—, más malhumorado de lo normal, supongo.

Él hizo rodar los ojos y suspiró.

La espalda de ella se puso tiesa.

—No tienes porqué divertirte a costa mía —dijo ella en un tono pomposo y remilgado que reservaba para sus discusiones con Sasuke. Se quitó el traje como le había ordenado que lo hiciera, dejándole caer al suelo—. Solo trataba de comprobar tu humor.

—Hina —gruñó él.

Sasuke cerró los ojos cuando la barbilla femenina se alzó un poco más. Él acarició la punta de su nariz durante un largo momento, luego suspiró otra vez mientras su mirada fija volvía a ella. Ella podría decir que él no pensaba que estuviera lo suficientemente sojuzgada para ser una mujer que acababa de ser comprada como esclava sexual.

—Déjame ver algo tuyo, mi amor —susurró él, con unos ojos que de vez en cuando bajaban para mirar sus pechos desnudos—.Pagué nueve mil dólares para joderte. Nueve mil dólares. —Él frunció el ceño—. Tal vez los tipos ricos y extraños que frecuentan sitios como este gastarían nueve mil dólares por una mujer solo para eso. Yo no.

Su pulso comenzó a acelerarse. Esto no era exactamente una proclamación de amor inmortal, pero era un principio. Su barbilla bajó despacio hacia su posición normal mientras escuchaba el resto de su crítica.

—Quiero decir, ningún coño vale nueve mil dólares…

Ella le miró con el ceño fruncido mientras sentía que su pulso volvía a la normalidad.. Se había acabado el hacer que su corazón se acelerara.

Él gruñó cuando se agachó al lado de la cama y cogía algo que parecía ser su valija.

—... excepto tal vez el tuyo —concedió él en una queja.

Vaya, vaya —ahí iba su maldito pulso otra vez. Se mojó los labios mientras lo veía caminar despacio hacia ella.

La mirada fija y oscura de Sasuke se movió sobre sus pechos desnudos cuando ya estaba de pie ante ella. Ella respiró hondo, el latido del corazón parecía que trabajaba horas extras.

—Aquí —le gritó él cuando le dio la valija.

Hinata parpadeó. Frunció el ceño mientras aceptaba dubitativamente la pequeña maleta de él.

—No, no entiendo… —Se sentía como si fuera a enfermar—. ¿Quieres que me vista y me vaya a casa? —dijo en un suspiro.

Sus cejas se unieron.

—Infiernos, no —gruñó, pareciéndose cada vez más a la bestia hosca de la que había caído locamente enamorada—. Quiero que te vistas, pero de ninguna manera te vas a ir a casa.

Ella suspiró y alzó una mano para frotarse la sienes.

—No entiendo…

Sasuke puso su cuerpo grande cerca del suyo. Él tomó una de sus manos y la colocó firmemente sobre su erección.

—¿Te parece que esto quiere que te marches? —preguntó él densamente.

Su corazón comenzó a golpear pesadamente contra su pecho.

—No —susurró ella. Se sentía largo, grueso y caliente, y duro como el acero.

Él movió sus caderas contra ella, apretando su pene contra la palma de su mano.

—Voy a joderte hasta que no puedas andar —murmuró él—. Voy disparar tantas cargas de semen en tu coño en los tres próximos días, que comenzarás a sentir poco natural cuando no estés con mis jugos entre medio de tus piernas…

Sus ojos se ensancharon al mirarle, y su excitación causaba que incluso su piel zumbara.

Él colocó su mano sobre la suya y la apretó, haciendo que su palma fuera más fuerte contra su erección.

—... pero quiero a mi profesora —replicó, su mirada fija oscura se posó sobre su cara—. Quiero a la verdadera Hinata Hyuuga, no la mujer que pretende ser durante cinco días.

Y de repente entendió por qué quería que se vistiera, por qué quería que se pusiera la ropa que usaba en la universidad…

Porque él quería dominar sexualmente a Hinata, no a Hina. Estaba más interesado en tener sexo con la profesora que con la prostituta.

Se humedeció los labios mientras Sasuke liberaba su mano, sintiéndose nerviosa e increíblemente desesperada. Sasuke la quería a ella, a la verdadera. La corriente y pasada de moda doctora Hinata Hyuuga. Cualquier otro hombre habría querido al gatito sexual. Pero Sasuke quería al ratón.

Maldito fuera, se estaba introduciendo en su corazón. No era ningún poeta, eso estaba claro, pero este gesto —y obviamente él se había tomado un tiempo para pensar en ello si había traído su valija— era el mayor refuerzo que le habían dado nunca a su autoestima sexual. No tenía que fingir con Sasuke. Podría ser ella misma.

Hinata echó un vistazo a lo lejos, mordisqueándose el labio inferior. Señor, esto era confuso. Por una parte estaba sorprendida por lo que él quería que hiciera, pero por otra estaba aterrorizada. Ella y Sasuke tenían una larga historia juntos, y aparte de lo que ahora comprendía que habían sido trémulos de conciencia sensual que habían pasado entre ellos, no había habido nada bonito. Se habían puesto en guardia como si hubieran estado en una batalla durante dos años, todavía ahora...

—¿Entonces has tenido fantasías sobre mí antes? —susurró ella antes de reanudar su mordisqueo.

Sasuke frunció el ceño.

—Para ser una Doctora en Filosofía no eres muy rápida. —Cuando ella le disparó una mirada mordaz, él gruñó a la manera típica de Sasuke—. Señora, has sido mi sueño y mi fantasía durante los dos pasados malditos años

Su corazón se aceleró. ¿Ella había dicho que él no era un poeta?

—... también has sido mi pesadilla, pero eso está fuera de discusión.

Sus labios se apretaron. No, definitivamente no era un poeta.

Sasuke acuchilló una mano por el aire.

—Solo gasté nueve mil dólares para conseguir tres días del sexo y tu sumisión total. Sería un estúpido si no consigo a la profesora durante estos tres días. —Él aprisionó un pezón entre sus dedos como si no pudiera evitarlo, luego frunció el ceño mientras se alejaba—. Estaré de vuelta en una hora con alimentos. Estate vestida cuando vuelvas para que pueda desnudarte.

Hinata respiró hondo cuando lo observó caminar hacia la puerta, no sabiendo como sentirse.

Él alzó una ceja mientras la miraba sobre su hombro, con la boca como siempre sin una sonrisa.

—Eres mi posesión —murmuró él—. Durante los tres próximos días te poseo.

Sasuke esperó a que ella asintiera con la cabeza. Se marchó tan pronto como ella lo hizo.

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Ya se que el capitulo es corto pero no se preocupen que hoy subiré dos!! n_n