POSESION
La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto
Advertencia:
El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA
Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.
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Capítulo 13
Su plan había sido agasajarla, una comida sin prisas con la mujer con la que nunca había pensado tener una verdadera cita y solo contemplarla durante un rato, sabiendo que ella estaba allí y no se marcharía, y sabiendo que podía hacer lo que siempre quiso hacerle cuando quisiera. Después de esto él había planeado seducirla, pasar unos minutos estableciendo las normas básicas para los tres días siguientes, así sabría exactamente cuan pervertido era y podría decirle francamente si podía manejarlo.
Sus buenas intenciones se fueron volando por la ventana proverbialmente al segundo aquel en que cruzo por las puertas y la vio. Ella estaba sentaba en la cama con las manos en su regazo, su pelo retirado en un apretado moño, con unas gafas puestas en la punta de la nariz más feas que Picio, y llevaba puestas la falda azul más apagada y pasada de moda y las más remilgada camisa de algodón que él alguna vez había tenido el disgusto de ver.
Maldición, la quería tanto que casi se corrió en su pantalón.
Los ojos de Sasuke pasaron al lado opuesto del cuarto donde las esposas negras pendían del techo. Su mirada fija se estrechó por la excitación cuando caminó despacio hacia ella.
—Levántate —dijo él densamente—. Ahora.
Ella se mordió el labio. Fue precisamente entonces cuando se dio cuenta cuán diferente le hacía sentir la ropa de profesora a ella también. Ella no veía ahora esto como un juego más que él. De repente era real para ella que la doctora Hinata Hyuuga estaba a punto de ser jodida largo y duro por Sasuke Uchiha —un hombre que con toda intención y objetivos había sido su Némesis durante dos largos años.
—Solamente cuando tengamos sexo, Hina —retumbó él—. Quiero y espero tu sumisión cuando tengamos sexo.
Ella vaciló por un momento, pero al final se levantó.
—Buena chica —murmuró él cuando alcanzó sus gafas y distraídamente las lanzó a una silla cercana.
Él tomó su mano y la condujo al lado opuesto de la cabaña. Cuando estuvieron allí, la giró para afrontarlo.
Ella parecía asustada, verdaderamente asustada. Sin duda la realidad de la situación por fin la había hecho caer en la cuenta.
¿Lamentaba ella el hecho de que el hombre que había pasado dos años de su vida cerca de ella la hubiera comprado y ahora la sostuviera con las manos en alto?, se preguntó Sasuke. Se sintió enfermo cuando se le ocurrió que ella podría desear estar con el francés ahora mismo, o con cualquier otro hombre, pero no con él.
Su mandíbulas se apretaron. Él había gastado nueve mil dólares para tener estos tres días con ella, y que le condenaran si no iba a mantenerla con él hasta el último segundo posible. Tal vez no fuera lo bastante bueno para la doctora Hinata Hyuuga en la vida real fuera de la isla, pero ella estaba aquí con él y eso era todo en lo que podía pensar por el momento. Cuando los tres días se acabaran se preocuparía del resto.
—Quítate la camisa. Despacio. Quiero mirar.
Sus ojos se ensancharon ligeramente. Ella miró a lo lejos y despacio comenzó a desabotonar su camisa. La apagada ropa de algodón estaba abrochada hasta el cuello, así que le tomó un largo minuto el desabotonarla antes de que colgase finalmente abierta por completo, exponiendo todo su escote.
Sasuke aspiró profundamente. Sus ásperas manos alcanzaron sus pechos, deslizándose bajo la camisa y palmeándolos suavemente. Ella respiró profundamente mientras cerraba los ojos.
—Ábrelos —dijo él firmemente cuando sus pulgares comenzaron a masajear sus pezones, convirtiéndolos en tiesos picos. La idea de que pudiera pensar en otro hombre lo hizo parecer a un animal posesivo protegiendo su territorio. Sus fosas nasales se ensancharon—. Quiero que me mires.
Hinata abrió los ojos despacio, la excitación le hacía más duro poder concentrarse en mantenerlos de aquella manera.
Él masajeó sus pezones durante un largo minuto, su polla rígida mientras escuchaba sus suaves gemidos, antes de que sus manos liberaran sus pechos y le quitaran la camisa. Ella se mordió el labio cuando vio la apagada ropa caer al suelo.
—Ahora desabrocha mis pantalones —dijo él densamente, con los párpados caídos.
Ella respiró hondo y exhaló. Despacio, tan despacio que él pensó que sus pelotas se volverían azules antes de que ella terminara, ella alcanzó su bragueta y con cuidado la desabrochó.
La mandíbula de Sasuke se apretó con vehemencia mientras él despacio la volvió hacia la esquina de la cabaña.
—Relájate, profesora —murmuró él—. Sabes que nunca te haría daño.
Hinata le echó un vistazo y sostuvo su mirada fija. Después de que pasara un largo y tenso momento, ella hizo un gesto definitivo con la cabeza que le hizo darse cuenta de que, en esto al menos, ella confiaba en él. De una manera rara, aquel pequeño gesto consiguió ponerlo aún más caliente, le hizo quererla incluso más.
Cuando estuvieron en la esquina de la cabaña, él alcanzó unas esposas negras, dejando caer la palanca de donde estaban suspendidas mientras las tenía en su línea de visión. Él vio sus ojos abrirse ampliamente, pero ella no dijo nada sobre parar la continuación.
—Ponte ahí —murmuró él cuando le enganchó primero una mano y luego la otra.
Ella lo hizo vacilante, jadeando cuando él soltó las aterciopeladas esposas negras y subió la palanca, poniendo sus brazos por encima de su cabeza y empujando sus pechos. Su respiración se dificultó mientras ella lo contemplaba con los ojos muy abiertos, probablemente preguntándose cómo, con lo inteligente que era, ella había consentido en esto.
Las grandes y callosas manos de Sasuke estaban colocadas en las cumbres de sus pechos, entonces despacio trabajaron su camino hacia abajo. Sus ojos se estrecharon con deseo cuando él escuchó su rápida respiración y sintió sus pezones ponerse rígidos debajo de sus de palmas.
—Ponte de rodillas —dijo él en voz ronca, mientras alcanzaba su pantalón desabrochado y sacaba su gruesa polla.
Sus ojos se ensancharon.
—Pero la palanca...
Él le puso la palma de su mano en los labios.
—Sin preguntas —dijo él firmemente—. Regla número uno: nunca me hagas preguntas en el dormitorio. —Sus ojos se pusieron pesados—. Solo haz lo que te diga —murmuró él.
Sus pezones se apretaron visiblemente incluso más con sus palabras, los picos tiesos clamaban por su atención. Él movió uno de ellos de acá para allá con su índice, haciendo que gimiera, y se dio cuenta que sexualmente habían sido hechos el uno para el otro.
Una parte inexplicable de él necesitaba este control, este poder, en el dormitorio. La parte primitiva de su cerebro masculino tenía que sentir como si él y su polla estuvieran siendo adorados y deseados, como si ambos fueran adictos. Y como si ambos tuvieran el acceso sexual a su compañero en cualquier momento que lo ansiaran.
La trampa era que Sasuke acababa darse cuenta recientemente que él no quería que su mujer fuera dócil y sumisa fuera de su relación sexual. Lo cual hacía que su pequeña bruja fuera perfecta para él. El siguiente truco sería hacer que ella se diera cuenta de eso mismo en los tres días siguientes.
Los ojos de Sasuke se estrecharon por la excitación cuando él la miró ponerse de rodillas, arrodillada ante él. La palanca estirada hacia abajo para acomodarla, como él había sabido que sería.
—Ponlo en tu boca —dijo él roncamente—. Chúpalo.
Ella vaciló durante un segundo, luego bajó su cara al nivel de su erección.
Sus dientes se apretaron cuando sus labios llenos se cerraron sobre la cabeza de su polla, y sus ojos se cerraron cuando ella despacio comenzó a tomarlo todo en su garganta. Él nunca había estado tan duro en su vida como lo estaba en este momento, mirando a la mujer que había pensado que lo odiaba arrodillada sumisamente ante él y tomando su polla en la boca. Ella estaba sin sujetador y esposada, de rodillas ante él con aquel moño apretado, su coño todavía oculto de él hasta las rodillas por la falda azul que ella llevaba puesta. Finalmente —finalmente— tenía a su profesora donde la quería.
—Vamos, nena —dijo él en voz ronca—. He estado esperando esto durante dos malditos años.
Hinata vaciló por un breve momento, entonces fue salvaje con él. Ella lo tomó entero en su boca hasta que la punta de su virilidad alcanzó la parte de atrás de su garganta, y luego otra vez. Ella lo hizo repetidas veces, más rápido y más rápido, una y otra vez, más profundo.
Sus ojos se cerraron en un gemido mientras ella lo sorbía, seductores gemidos hacían erupción en la parte de atrás de su garganta.
—Ah Jesús —refunfuñó él mientras agarraba su cabeza por detrás. Sus fosas nasales llamearon cuando él vislumbró el apretado moño negro de la profesora moviéndose de acá para allá mientras lo chupaba, el remilgado peinado era más excitante que lo que podía expresarse con palabras.
—Más rápido. —Él apretó sus dientes, su respiración iba cada vez más rápida—. Haz que me corra, nena.
Ella chupó más rápido, concentrándose en ir de arriba abajo, del medio de su eje a la punta roja de rubíes con sus labios, sorbiendo su polla de arriba abajo, más rápido y más rápido. Sasuke podía oír los sonidos que ella hacía al sorber ruidosamente, el modo excitante en ella le mantenía gimiendo mientras ella lo sorbía. Miró su larga y gruesa longitud desaparecer en el calor de su boca repetidas veces, una y otra vez…
Él cerró sus ojos con un gruñido, sus dientes se apretaron cuando salió a chorros su semen dentro de su boca. Gimió cuando ella drenó sus pelotas, amamantándose frenéticamente mientras sus labios se juntaban para extraer todo su jugo.
—Sigue bebiendo de él, nena —dijo él en voz ronca, empujando sus caderas hacia ella.
Su respiración era pesada, sostuvo su cabeza cerca de él, queriendo que ella devorase su polla, de la misma manera que una mujer quiere que un hombre devore su coño cuando la hace correrse violentamente.
Ella siguió sorbiéndolo hasta que su pene quedó parcialmente flácido. Solo entonces, cuando su respiración esporádica volvió a ser seminormal y sus pelotas estaban vacías bajo su polla, ella hizo que sus labios comenzaran a mordisquear la cabeza de su polla, sorbiendo el semen que aun quedaba en el diminuto agujero.
—Mierda —masculló él cuando su cara finalmente apareció en su línea de visión. Él cogió su pelo y le quitó el pasador que llevaba—. Vas a hacer esto muchas veces durante los tres próximos días —le prometió con un gruñido.
Ella no dijo nada a eso, solo lo contempló con sus pechos que subían y bajaban, esperando que emitiera su siguiente orden.
Sasuke tiró el broche del pelo por encima de su hombro, luego flexionó una rodilla para quitarle la fea falda. Él se la quitó rápidamente, gruñendo con placer arrogante cuando notó que ella había mantenido la tanga negra en vez de ponerse aquellos espantosos calzones de algodón de abuela que había visto en la bolsa de viaje.
Él se puso de pie y dio un paso atrás para mirarla, llenándose de ella. Sus fosas nasales se ensancharon cuando su fija mirada oscura vagó por la longitud de su cuerpo, tomando una embriagadora fotografía de su imagen. Su profesora, desnuda, manteniendo la negra tanga, de rodillas ante él, sus manos suspendidas encima de su cabeza con esposas, su pelo oscuro que se derramaba hacia abajo en una cascada, como había fantaseado durante los dos últimos años.
Él cogió su barbilla entre sus manos.
—Levántate —dijo con un gruñido, su polla ya estaba erecta. Dulce Jesús, él nunca había conseguido ponerse tan duro tan rápidamente dos minutos después de vaciar sus pelotas—. La primera vez que te joda —murmuró él, sus ojos entrecerrados mientras ella despacio se ponía de pie— voy a montarte de frente, así podré mirar tu cara cuando me hunda en tu coño.
Él la vio temblar, pero sin decir nada.
—Y luego voy a joderte por detrás, clavándotela hasta que me corra. —Su índice pellizcó su pezón erguido—. Luego te daré de comer y te dejaré dormir antes de volverte a joder otra vez —ronroneó él.
Él la vio tragar despacio mientras los gatunos ojos lavanda de ella se elevaron hasta encontrar los de él. Ella parecía nerviosa pero dispuesta, y él se preguntaba por qué seguía aun tan nerviosa dado el hecho de que ella acababa de drenarlo a seco.
Tal vez, pensó Sasuke en un gruñido cuando alcanzó la palanca para liberarla de forma que pudiera atarla a la que estaba encima de la cama, tal vez ella entendiera finalmente cuando pasaran los tres días, que él iba a mantenerla.
* * * * *
Su respiración era trabajosa, sus pechos subían y bajaban de arriba abajo mientras ella estaba echada en la cama completamente desnuda y extendida como un águila en la enorme cama, Hinata miró con anticipación cuando Sasuke terminó de desnudarse lentamente ante ella. Estaba asustada por el hecho de tener sexo con él y asustada por no tenerlo también, pero sabía con toda certeza que quería tiempo para estar con él. Sabía también que no había nada que hacer sobre la duda de esta coyuntura.
Se dio cuenta que el gran hombre podría romper su corazón si ella lo dejara, así que no quería sentir nada por él. Pero apenas podía parar el modo en que se sentía, igual que no podía parar al sol de salir por el este y ponerse por el oeste.
Las emociones son una cosa horrorosa, decidió con un suspiro. Sobre todo cuando no se está seguro de las emociones de la otra persona. Y, sobre todo, cuando después de dos años combatiendo la relación con el hombre, este se esta desnudando ante ti, sintiendo cariño por él de un modo que no habías esperado.
Ella lo comparó con enamoramiento a primera vista del enemigo, con la descarga en el campo de batalla de armas y granadas de mano, luego viene un alto en el último segundo posible y cambiar la decisión de matarse uno a otro por hacer el amor. Esto se sentía algo surrealista e increíblemente confuso.
Hasta el momento ella había llevado el traje tradicional de profesor, con toda intención y propósito donde Sasuke estaba preocupado podría ser también el traje de faena de batalla, ella estaba perdidamente enamorada y con la esperanza de que saltase la chispa entre ellos y pudiera extenderse más allá de la isla y llegase a ser más de lo que era cuando ellos dejaran este lugar. Pero cuando ella había llevado la ropa…
Ella respiró hondo y resopló. Por primera vez la situación tan surrealista se había estrellado bajo ella.
Aquella irritante y sexy ceja atractiva se disparó hacia arriba.
—¿Estas pensando, profesora? —se quejó—. Porque es un poco tarde para eso. —Su mandíbula se apretó mientras él lanzaba sus calzoncillos hacia la silla donde estaban sus gafas—. Serás mía durante estos tres días —gruñó él.
Ella sonrió, con lo que podría confundirlo.
—Sin pensamientos —susurró ella mientras su mirada fija recorría todo a lo largo de su impresionante cuerpo. Solo me preguntaba cómo seré capaz de alejarme de ti cuando pasen los tres días.
El cuerpo de Sasuke era duro y musculoso por todas partes, esculpido y liso de un modo hermoso, y masculino. Sus brazos eran fuertes, con músculo y venas marcadas, sus piernas sólidas y proporcionalmente bien desarrolladas. Su pecho era el más perfecto que había visto nunca, con músculos duros y sexy con vello negro que enfilaba hacia abajo, hacia su…
Ella mojó sus labios. Era la primera mirada que le había echado a su polla desde la noche en la barra de tiki y, dios santo, parecía aún más impresionante con buena iluminación. Era enormemente largo y grueso. Como una roca dura. Para ella.
Al diablo con sus preocupaciones. El mañana podía cuidar de sí mismo.
Hinata apenas podía moverse debido a que las ligaduras sostenían sus manos suspendidas sobre su cabeza. Las esposas negras fueron aseguradas ahora a una palanca detrás de la cama, manteniendo sus brazos hacia atrás, así ella no podía usarlos en absoluto. Su respiración se entrecortó cuando vio la mirada fija de Sasuke vagar sobre sus pechos. Ella tembló cuando, estando de pie sobre ella, él palmeó uno, frotando con su pulgar el pezón endurecido.
—Sasuke —susurró ella.
Él siguió, disfrutando del sonido de su nombre en sus labios.
—Me gustas así, profesora —murmuró él—. Amarrada y esperándome para joderte.
Él se echó entonces en la cama, colocando su pesado cuerpo entre sus muslos extendidos. De rodillas, él paseó sus grandes y callosas palmas por todo su cuerpo, sintiéndola en todas partes, tocando todo con tiempo y sin prisa, como él quería.
Cuando había logrado colmarse de tocarla, cuando sus dedos comenzaron a jugar en el pelo oscuro de su coño, Hinata estaba tan encendida que pensaba que moriría si él no la follaba.
—Por favor —gimió ella, arqueando sus caderas. Ella gimió cuando su pulgar comenzó a masajear su clítoris empapado—. Sasuke, por favor.
Sus fosas nasales se ensancharon cuando él miró su cuerpo retorcerse bajo él.
—Me gusta cuando me lo pides —gruñó él—. Dime quién quieres que joda tu coño, amor, y luego lo pensaré.
—Tú —gimió, jadeando cuando su otra mano pellizcó un tieso pezón.
—Di mi nombre.
—Sasuke Uchiha —espiró ella resueltamente. Temblaba mientras él empujó un dedo dentro de ella y despacio comenzaba a moverlo dentro y fuera de ella—. Quiero que Sasuke Uchiha me folle —dijo ella tan rápido que pareció medio histérica.
—¿Alguien más, profesora? —preguntó él arrogantemente, bajando la mano que había estado masajeando su pezón hacia su coño para jugar con el clítoris. Él siguió jodiéndola con su otra mano, añadiendo un segundo dedo para llenar su coño apretado con él.
—¡No! Ningún otro hombre —prometió ella mientras cerraba sus ojos y disfrutaba de la sensación de jugar con su coño—. Sasuke, por favor —gimió ella mientras lanzaba sus caderas hacia él otra vez—. Por favor.
Él frotó su clítoris rápido y furiosamente, induciéndola a jadear.
—Córrete, bebé —él apretó los dientes, su erección tiesa y lista para ella—. Córrete para papá.
Los ojos de Hinata se abrieron con sus palabras, su sonido era mucho más excitante de lo que hubiera sido si vinieran de Toneri. Sasuke era tan pervertido como el francés y ella lo amaba.
—Ah Dios —dijo ella en voz alta en un gemido, extendiendo sus piernas tan amplias como pudo para darle acceso pleno a su carne empapada—. Me corro
Ella se reventó en un gemido fuerte que habría sonado a tortura a alguien no presente en el cuarto para atestiguar su placer. Sus pezones inmediatamente se pusieron rígidos al punto de dolor cuando la sangre llegó hasta el calor de su cara y zonas erógenas.
—Ah Dios —ella siguió gimiendo mientras empujaba frenéticamente sus caderas hacia él, queriéndose empalar más profundo y más duro en sus dedos.
Sasuke repentinamente paró de joderla con el dedo, haciendo que sus ojos se abrieran. Ella le frunció el ceño.
Él gruñó.
—No me fulmines con la mirada, nena —gruñó mientras colocaba su pesado cuerpo encima del suyo. Él palmeó sus pechos, sus pulgares pellizcaron los pezones tiesos hasta que ella jadeó otra vez—. Tengo que follar tu dulce coño.
Él nunca escribiría para Hallmark, pero ¡Dios mío! el hombre le hacía sentir cosas solo con sus palabras como ningún hombre había logrado hacer con sus manos.
—Entonces fóllame —susurró ella. Comenzó a mover sus manos dentro de sus ataduras, queriendo liberarse de ellas—. Tengo que tocarte —dijo ella apresurada—. Por favor…
Su mandíbula se apretó cuando él hundió su polla profundamente hasta las pelotas en su coño, sus dientes se apretaron cuando él vio su grito ahogado, cuando vio su cabeza retroceder sumisamente a las almohadas.
—Así es, nena —dijo él densamente mientras se movía despacio dentro y fuera de ella, succionando su carne—. Solo tiéndete ahí y disfruta de ello. Papá hará todo el trabajo.
Sus labios ligeramente separados en un suspiro, la sensación de su polla chocando en su coño conectada con sus pervertidas palabras, le hacían sentir muy excitada. Ella nunca había considerado antes como una simple palabra podría hacer que su clítoris palpitara y su frente transpirara, pero eso era lo que exactamente Sasuke, con su constante referencia a él como a la prohibida figura de padre, le hacía.
Hinata gimió, sus ojos cerrados mientras él aceleraba el ritmo y comenzaba a empujar más duro y más profundo dentro de ella.
—Mírame.
Él apretó los dientes, hundiendo sus pelotas más profundamente en su coño repetidas veces. Ella podía oír su carne envolviéndolo, oír el sonido de protesta que hizo en sus movimientos hacia arriba, intentando succionar su polla dentro, no queriendo que saliese.
Todavía gimiendo suavemente, sus ojos parpadearon abiertos y su mirada fija chocó con la de él.
—Buena chica —murmuró. Su mandíbula estaba apretada, la vena de su cuello sobresalía—. Tu coño se siente tan bien —dijo él con voz ronca mientras él mantenía estable el ritmo, hasta sus empujes. Él giró sus caderas y se metió de golpe en ella, haciéndola jadear—. Voy a joderte toda la noche, Hina, hasta que consigas acostumbrarte al sentimiento de mí dentro de ti.
—Sasuke, por favor —gimió , sus piernas estaban alrededor de sus caderas. Ella se sintió medio enloquecida debido a las ataduras, el impulso de tocarlo era aplastante—. Más duro —pidió
Él quiso hacerlo más lento, mostrarle quién tenía el poder en su trato sexual, como cualquier amo haría, pero en aquel momento todo en lo que podía pensar era en ir más y más profundo dentro de ella, en chocar con su polla con la pegajosa y mojada carne, que había deseado fervientemente durante dos agonizantes largos años.
Sasuke gimió, sus párpados bajaron pesadamente cuando él se hundió totalmente en ella, una y otra y otra vez. Él la jodió más duro y más rápido, sus dientes se apretaron mientras sus carnes se estrellaban juntas y el olor de su transpiración combinada con la de la excitación alcanzaba sus fosas nasales.
La cabeza de Hinata se echó hacia atrás con un gemido, sus ojos todavía abiertos. Ella notó el techo por primera vez…y el espejo brilló arriba. La vista de sus nalgas apretadas cuando él se hundió en su coño, la imagen visual de tener un duro y musculoso cuerpo de hombre cubriendo el suyo mientras sus manos estaban aseguradas encima de su cabeza sin que ella pudiera moverse...
La vista de Sasuke Uchiha jodiendo a la doctora Hinata Hyuuga…
—Ah Dios —ella gimió cuando miró a Sasuke clavarse él mismo dentro de ella, mientras miraba sus nalgas aceradas apretar y contraerse, repetidas veces, una y otra vez. Él hizo girar sus caderas y se metió de golpe en ella duro, empujando más rápido y más profundo, gruñendo mientras él la jodía—. Sasuke.
Sus ojos se cerraron en un gemido que pareció mitad delirio y mitad placer. Su cuerpo comenzó a temblar cuando él la montó más duro, metiéndose de golpe en su carne con empujes animales. Sus pezones apuñalaron su pecho, la fricción del pelo de su pecho proporcionó su perdición.
—Ah Dios mío.
Hinata se rompió en un fuerte gemido, su cuerpo inferior sacudiéndose mientras ella se convulsionaba bajo él, su orgasmo rasgando su vientre. Ella le devolvió frenéticamente sus caderas, queriendo glotonamente follar más duro mientras ella se corría.
—Hina.
Sasuke rechinó sus dientes cuando él apretó su cuerpo más fuerte y le dio una paliza como ella quería. Él se levantó más rápido y más rápido, hundiéndose más profundo y más duro en su succionante carne, sus ojos se cerraban en un estado cercano al delirio cuando su orgasmo se dibujó más cerca.
—Mi coño —gruñó él—. Todo mío.
Sasuke la siguió en su orgasmo, reventando en un fuerte gemido, sus dientes apretados cuando él aceleró su corrida profundamente dentro de ella. Él mantuvo el loco empuje, jodiéndola como un animal, gimiendo mientras sus pelotas drenaban su semilla.
Él parecía haberse corrido durante horas, pero en realidad solo habían sido unos segundos, la necesidad de estar tan cerca de la mujer que estaba debajo de él como fuera posible fue un sentimiento tan extraño como aplastante.
—Hina —murmuró cuando volvió lentamente a la realidad, mientras sus empujes se reducían gradualmente, haciéndose más y más suaves—. Hina —dijo cuando sus ojos se abrieron, y él vio la cara de la mujer que había frecuentado sus fantasías durante dos largos años.
Sasuke enhebró sus callosos dedos en un mechón de su pelo, asegurándola más a él. Su oscura mirada vagó sobre su cara, que por fin se paró en sus ojos.
Ellos se contemplaron el uno al otro en silencio durante un prolongado momento, ambos también afectados y demasiado agotados como para hablar. Pero finalmente Hinata, con gentileza en sus ojos, le susurró:
—Tengo que tocarte, Sasuke. Por favor déjame tocarte.
Sus fosas nasales se dilataron mientras él miraba hacia ella.
—No sé qué es lo que me estás haciendo, profesora —murmuró él—, pero esto me asusta.
Con aquellas enigmáticas palabras él alcanzó y liberó la palanca, permitiendo a sus brazos y manos libertad de movimiento, queriendo ser tocado por ella tanto como ella quería tocarlo. Cuando sus manos encontraron su espalda y ella comenzó a acariciarle suavemente, sus tensos músculos se relajaron. Respirando su olor profundamente, él bajó su cara contra su cuello y, todavía sepultado dentro de ella, se cayó rápidamente dormido.
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Y apenas es el primer dia jejeje n_n
Si alguien quisiera que suba alguna adaptación de su escritora favorita solo envíenme un mensaje claro que tienen que ser historias SasuHina preferentemente
