He aquí otro más, este es el que había mencionado antes, el NicoMaki con Rin siendo... Rin... también hay ligero RinPana... solo me faltaba escribir la ultima parte pero por una cosa y otra ni podía escribirla, entre ellas el evento de SIF y no los hago esperar más... si es que al menos se dignan a leer esta parte...


NicoMaki.

Estaba nerviosa, ¿Cómo no estarlo? Llevaba semanas planeando eso tenía que ser perfecto, no, sería perfecto, se había asegurado de que fuera así realizó planes de contingencia para todo, era imposible fallar en su misión, hoy le pediría matrimonio a su novia, Yazawa Nico pasaría a ser Nishikino Nico o ella renunciaba a comer tomates por el resto de su vida.

— Todo está listo, Nico-chan te aseguro que jamás olvidaras esta cita —Proclamó con un alto ego y confianza en sí misma.

Tal vez debió planear mejor las cosas y tomar en cuenta a una de sus mejores amigas.

Plan A.

Tener una cita romántica para crear el ambiente perfecto, hasta el momento todo era según el plan.

Suspiró mientras buscaba el preciado objeto aprovechando el cómo su novia admiraba el campo de rosas que preparó para ella.

Era el momento perfecto.

— ¡Rosas-nya! —El grito fue tan fuerte y agudo pero al mismo tiempo sorpresivo que destruyó por completo el ambiente — Mira Kayocchin cuantas rosas —Señaló asombrada Hoshizora Rin, una de sus mejores amigas, casi hermana y justo ahora casi gata muerta.

— Espera Rin-chan —Koizumi Hanayo, otra de sus mejores amistades y novia de la gata loca volteó en dirección a la otra pareja encontrando una imagen que la llenó de terror.

— Mira Kayocchin son Maki-chan y Nico-chan —Señaló al notar a las otra dos.

Al parecer no se dio cuenta de la mirada llena de muerte por parte de su excompañera de clases.

— Rin-chan, creo que mejor nos vamos —Pidió temiendo por su vida y la de su novia.

— Pero sería grosero no saludarlas.

— Será peor si nos acercamos.

Rin no comprendió nada mientras su novia solo reverenciaba tras un breve saludo con señas salió corriendo arrastrándola.

Nico parpadeó sorprendido antes de poner una cara molesta.

— Ni si quiera se acercaron para saludar como se debe —Se quejó la pequeña.

Maki intentó tranquilizarse.

— Supongo que tenían prisa —Comentó en un intento de olvidar el tema.

No era problema, aún tenía dos planes extra preparados por si ese fallaba.

— ¿Seguimos?

— ¿Aún hay más?

— Mucho más.

Plan B.

Durante la cena en un restaurante de lujo al aire libre donde disfrutaban de un bello paisaje nocturno seguido de la interpretación musical en piano por parte de ella misma con una pieza creada específicamente para ese momento también de su propia mano.

Otra vez todo perfecto.

Una vez terminó la interpretación y agradeció al público estaba lista, solo tenía que postrarse frente a ella y pronunciar las palabras correctas mientras mostraba el anillo, no había forma de fallar.

— ¡Espera-nya!

El grito resonó otra vez por todos lados rompiendo la atmosfera, no hubo tiempo de reaccionar ya que de la nada un gato apareció a toda velocidad sujetando algo en el hocico seguido de una molesta Rin al parecer intentando atraparlo.

— ¡Eso es de Kayocchin! —Derribó un par de mesas en su intento de atrapar al animal.

— ¡Rin! ¿Qué demonios crees que haces?

— ¡Se llevó el regalo de Kayocchin! —Respondió sin perder de vista al minino — Kayocchin es mía y no se la daré a cualquier gata ladrona-nya —Declaró persiguiendo al gato fuera del lugar hasta perderse de vista.

Al final no solo se arruinó otra oportunidad por la niña gato si no que los daños se los cobraron a ella.

— Dios dame paciencia, porque si me das fuerza te juro que la mato —Murmuró intentado no ser escuchada.

A lo lejos Hanayo rezó para no volver a encontrarse con Maki en un buen tiempo.

Tratando de calmarse esperaba el momento para comenzar su tercer y último intento, solo esperaba que Rin no apareciera otra vez.

Que ingenua.

Plan C.

Comenzar una tranquila y nostálgica charla sobre el pasado y los momentos vividos como pareja para crear el mejor ambiente.

Se encontraban en un parque tranquilo sin nadie cerca, aparentemente. Hasta el momento, todo iba según lo planeado.

— Y después de mi gran consejo pudieron escribir una gran canción —Su ego salió a flote mientras conversaban, normalmente la molestaría pero de hacerlo arruinaría su última oportunidad — Ser school idol con ustedes fue lo mejor que me pudo pasar.

Era ahora o nunca, sujeto la caja con el anillo en mano lista para pedírselo.

— Yo estoy de acuerdo contigo Nico-chan-nya —Habló Rin apareciendo desde unos arbustos con algunas ramas y hojas entre el cabello.

— ¿Rin? ¿Hanayo? —Inquirió la pequeña mujer al ver a sus dos amigas saliendo de entre los arbustos en las mismas condiciones — ¿Qué hacían en ese lugar? —Tenía miedo de la respuesta.

— N-no es lo que.

— Estábamos cerca y de pronto Kayocchin me tiró entre los arbustos y me dijo que no hablara pero no me dijo porque y me obligo a ocultarme-nya —Se quejó la atlética chica.

Hanayo estaba aterrada, no por la mirada de Nico que decía no sabía que tenías esas mañas, no, tampoco el berrinche de su novia, lo que la tenía con deseos de correr era la mirada de psicópata que tenía la joven doctora.

— Dios, por favor dame mucha, pero mucha fuerza —Murmuró dejando caer la cajita junto con el anillo, cosa que su novia notó — ¡Porque ahora si la mato!

Por fin Rin sintió el peligro cuando Maki se lanzó contra ella persiguiéndola por todas partes con claras intenciones homicidas.

— ¡¿Por qué-nya?!

— ¡Vuelve aquí!, ¡Ya verás cuando te atrape, te venderé a los chinos!

Nico tomó entre sus manos la caja y el anillo y con una sonrisa se lo colocó en el dedo correspondiente.

— Nico-chan —Llamó temerosa la amante del arroz — ¿Tú no estás molesta con Rin-chan?

— No mucho —Hanayo se tranquilizó un poco, si ella también atacaba seguro que Rin no salía viva — Me ayudó a ganar mi apuesta con Nozomi y Eli sobre quien de nosotras se lo pediría primero a la otra.

Confundida pensó que era mejor ayudar a que su novia no muriera a manos de su mejor amiga.

— Pero —Volvió a hablar Nico sin dejar de ver el anillo — Si sobrevive y repite lo de hoy en nuestra boda, esa gata de verdad terminará con los chinos.

Hanayó asintió y corrió a salvar a su novia y también intentar convencerla de comportarse en el futuro o en lugar de boda ellas tendrían funeral en el futuro.


Que conste que Pana intentó salvar a su gata pero bueno, al menos Nico ganó su apuesta...